¿Y por qué no expulsión del país?

Me ha hecho mucha gracia el editorial de Marca después de la final de Copa: “Expulsión de un año de la Copa al club cuya afición pite el himno”. ¿Por qué de la Copa? ¿Por qué solo durante un año? ¿No podrían expulsar al país que no quiere ser España y llamarlo, qué se yo, derecho de autodeterminación? En cualquier caso, no ha trascendido (no digo que no lo hayan escrito, pero no ha tenido tanto recorrido) ningún editorial del Marca en el que exija la expulsión de una competición de los clubes cuyas aficiones muestran símbolos fascistas. Sin ir más lejos, un aficionado del Atlético de Madrid asesinó a uno de la Real. ¿Pidieron su expulsión de la Liga?

¿Para qué quieres más de tres viviendas?

Soy vasco pero opino como “la mayoría de los españoles” que “cree que nadie debería tener más de tres viviendas y pide más impuestos a los multipropietarios” (Cadena SER). Vamos a ver: ¿para qué quieres más de tres viviendas? Evidentemente, para especular. Y me da lo mismo un Airbnb que un alquiler loco a largo plazo. Así que, sí, estoy totalmente de acuerdo con freír a impuestos a quienes se frotan las manos comprando viviendas en efectivo para sacarles un rendimiento, incluso se me queda corto: también freiría a impuestos a las y los usuarios de Airbnb para que sean conscientes de que son parte del problema.

¿Quién tendrá la culpa?

Yo lo tengo claro: el precio del alquiler y de la vivienda, en general, se ha disparado desde que Airbnb se ha generalizado. ¿O no? Puede que no tenga razón pero, por si acaso, me gustaría comprobarlo: ¿qué pasaría si eliminásemos Airbnb, pero no en Bilbao, ni en Euskadi, ni en el estado español, sino en el continente? Porque el problema se ha globalizados, oh, sorpresa: “El alquiler se dispara en Europa”. En Euronews destacan dos factores: “Una demanda que crece más deprisa que la oferta” y “la ausencia de vivienda pública”. Por cierto, la subida de los precios tanto en España como en Francia están por debajo de la media europea.

Todo lo malo

Donald Trump no tiene un pelo de tonto ni está senil: multiplica la fortuna de su familia y sus amigos y no tiene ningún tipo de empatía con las personas que sufren por culpa de sus guerras o las de sus aliados, de Putin a Netanyahu. Es el peor mandatario del mundo, si entendemos la política como el arte de hacer cosas posibles por medio del entendimiento, y no es capaz de ser útil ni esperando a que los profesionales hagan su trabajo en un momento delicado: “Altos mandos militares limitaron su acceso a la Sala de Crisis durante la operación en Irán por preocupación ante su posible interferencia en la toma de decisiones” (Demócrata).

Otro cuento del Calcio

En la final de la Champions League del año pasado, el PSG pasó por encima del Inter de Milán: 5-0. Fue la última vez que vimos a un equipo italiano llegar tan lejos, algo extraño para quienes crecimos con el mejor momento de la Juve, a la que precedió un Milan mítico, y con aquel Inter, precisamente, de Mourinho. También estaban la Fiore y el Parma… Equipos que se pasaron por Europa marcando goles y épocas. Hoy la serie A es una liga menor y del pasado solo quedan los escándalos que se repiten: “Red de lujo, sexo y fiestas clandestinas: así operaba la trama que captó a más de 50 futbolistas de Milán, Inter y Juventus” (Vozpópuli).

¿Por qué habla como si fuéramos tontos?

La edad no le está sentando bien a Arnaldo Otegi: su discurso ha pasado de ser paternalista (cuando ETA mataba) a ser el del típico señor mayor que cree que puede reírse del mundo. Su intento de analogía en Euskadi Irratia de lo sucedido en Iparralde (la marca de Bildu no iba a apoyar a Peio Etxeleku, y el PNB tuvo más sentido de país) con lo sucedido en Gipuzkoa (el PNV mantuvo su pacto con el PSE y el PP se sumó para sacarse la foto) es para muy militantes o para gente con la capacidad crítica muy mermada. Prefiero pensar que Otegi haba para su parroquia a que cree que todos menos él somos idiotas.

Javi te lo explica

Sigo a Javi, de Parla, desde que ambos estábamos en X. Ahora en Bluesky continúa haciendo sus análisis descarnados (por no decir excesivos) que, en la mayoría de las ocasiones, clava: “Extremadura va a ser la cobaya de la nueva escalada en el fascismo de Vox. Vicepresidencia y dos consejerías de ideología pura. Van a aplicar su agenda chiflada en el ámbito de familia, inmigración y campo controlando las ayudas. A ver cómo acaba esto pero pinta regular”. Después de haber leído crónicas y opiniones sobre el pacto PP-Vox (vaya hostia que se va a dar Feijóo) en varios digitales, me quedo con la de Javi.

Europa ha despertado

La izquierda abertzale de Otegi y Vox forman parte de grupos antieuropeo en el parlamento de Bruselas y Estrasburgo. A los de Abascal no les importa (y a los del PP parece que tampoco), pero EH Bildu, como partido que ganó las últimas elecciones europeas en Hegoalde, tendrá que dar alguna explicación ante, como escribe Carlos Ortiz Bru, el despertar de la Unión contra el “pirómano” Donald Trump, “no por entusiasmo europeo, sino por puro instinto de supervivencia”. Su texto en Demócrata es muy interesante: “Europa delegó su seguridad, buena parte de su estrategia y, con el tiempo, incluso su instinto” (Demócrata).

Objetivos potenciales

Que Europa ha despertado y que este despertar resulta inquietante a sus enemigos (internos y externos) lo demuestra la última decisión de Rusia: “Moscú publica las direcciones de empresas de la UE que fabrican drones para Ucrania” (Euronews). Una amenaza en toda regla sobre suelo europeo que coincide con el fin de Orbán y el posible rechazo coral a esa extrema derecha mundial que fomenta Putin, lidera Trump por practicidad y siguen los que no distinguen entre un dictador y un huevo duro. Dmitri Medvédev habla de “escalada” como si Rusia no hubiese invadido Ucrania y estuviese amenazando a otros países cada día.

Guazen!

Soy socio del Athletic, pero hoy voy con la Real. Por Iñigo, por Mikel, por Eneko, por tantas personas magníficas que conozco al otro lado de la A-8 que hoy estarán nerviosas, ansiosas, preocupadas y, espero, al final del día, emocionadas y felices. Voy con la Real porque lleva una Ikurrina en la camiseta, porque su victoria será la de un país, como lo fue la de mi equipo contra el Mallorca, y porque me da la gana. No me encontrarás alimentando rencillas u odios, ni en casa, ni en el bar, ni en estas líneas. Yo no tengo segundo equipo, pero entre la Real y el Atlético de Madrid no puedo tenerlo más claro: como dice el hashtag, guazen, Reala!

Hemos normalizado lo que no es normal

En Euskadi hemos normalizado lo que no es normal, como que en una carrera de apoyo al euskera se legitime el terrorismo de ETA. Visto con un poco de distancia, es una atrocidad como un país de grande, pero estamos demasiado dentro o, mejor dicho, los que tienen que blanquear su pasado están demasiado dentro de algunas empresas (privadas y públicas) y no nos dejan coger un poco de perspectiva. COVITE y la Fundación Fernando Buesa “piden no financiar la Korrika con dinero público”. Y lo que es peor, los ultras ya tienen su excusa: “Vox la denuncia por enaltecer el terrorismo” (El Independiente).

Fascistas de aquí y de allí

Los del “español el que no bote” que oímos en nuestros campos de fútbol son iguales que los del “musulmán el que no bote” que cantaron en el campo del Espanyol durante el España-Egipto. Insisto en que damos por hecho cosas que vemos (fotos de asesinos en una carrera a favor del euskera) y oímos (desprecio a quienes vinieron a levantar Euskadi junto a quienes ya estaban) que no son normales. La perspectiva que nos ofrece la vergüenza absoluta del partido de “la roja” debe ayudarnos a identificar al enemigo. Y el enemigo no son las personas, son las ideas fascistas y racistas. Aquí y allá.

Gracias a las placas solares

La misma izquierda abertzale que necesita blanquearse y legitimarse es la gran enemiga en Euskadi de las plantas fotovoltaicas o de los aerogeneradores. “Los europeos podrían ahorrarse miles de millones de euros gracias a la energía solar”, leo en Euronews y pienso que si fuésemos independientes tendríamos un problema muy serio, porque seríamos absolutamente dependientes de los combustibles fósiles que seguirían llegando de Rusia o EE.UU. ¿Es esto lo que quiere Bildu? Pues que lo diga, pero ese ecologismo del “no a todo” hoy se desmonta solo viendo las malas noticias… y las buenas.

No es por las personas

Precisamente una cantidad ingente de combustible fósil es lo que ha recibido la dictadura cubana: “100 mil toneladas de crudo ruso llegaron a Cuba desafiando el bloqueo”. Dicen en Diario Red, bien borrachitos de épica, que “la dignidad cubana mueve la solidaridad internacional y recibe un respiro, demostrando que los principios no se negocian”, como si el envío tuviera que ver con las personas y no con el tablero mundial que poderosos igual de malvados en todos los sitios y que necesitan a tontos útiles de igual manera, se están repartiendo. Quien compra la mandanga de Putin y Díaz-Canel solo es un colaboracionista.

Como siempre, es el modelo de consumo

Antes de la crisis energética que empezó Rusia invadiendo Ucrania y que han agravado Israel y EE.UU. atacando a Irán, sonaban las voces de quienes alertaban sobre el falso debate que estábamos sosteniendo. No se trata de hablar de cómo se genera la energía (con gas, con plutonio o con placas solares), sino de cómo la utilizamos. Después de descubrir el estrecho de Ormuz y lo importante que es para que mantengamos nuestro nivel de consumo, nos desayunamos con que “Bruselas exige recortar el consumo de energía y advierte de un impacto duradero sin retorno rápido a la normalidad” (Demócrata). Estoy a favor de gastar menos.

«La Ley de Vivienda ha fracasado»

Lo he escrito muchas veces pero, tal vez, si lo dice Gabriel Rufián hasta quien no se da por aludido empieza a enterarse: “La Ley de Vivienda ha fracasado” (Demócrata). Podríamos hablar del papel de ERC, que la aprobó antes de unas elecciones municipales y, antes de unas catalanas, la recurrió, o de la petición recentralizadora de Rufián al gobierno español, pero vamos a centrarnos en lo que nos afecta: el éxito que nos colocaron en aquella campaña EH Bildu y PSE nunca lo fue. Lo sabe quien busca un piso. Y no vale con gritar “¡la vivienda!” para que parezca que haces algo: si la ley no fomenta la oferta no es útil.

Europa también lo intenta

El de la vivienda no es un problema vasco o español: es europeo (e internacional, desde que se generalizó Airbnb). Pero por primera vez Europa tiene “una hoja de ruta para el conjunto de la UE” (Euronews). En la Unión tienen claro que es una cuestión de oferta: “En Europa faltan en torno a diez millones de viviendas” y va a invertir “10.000 millones de euros” para reducir la burocracia, facilitar la construcción y rehabilitación, y modificar las normas fiscales. Ese es el modelo, no la limitación de precios y las obligaciones crecientes a los caseros (como si todos fuesen grandes tenedores) que retraen esa oferta necesaria.

Los monstruos

La Korrika encara en su txanpa final con los problemas que arrastra de regatas anteriores. La libertad de expresión no puede usarse como excusa, pero peor es lo de Pello Otxandiano que, invitando ahora a una reflexión (la enésima), solo demuestra que la izquierda abertzale llega 40 años tarde a todos los sitios. Ni la excusa ni la reflexión evitan las denuncias de COVITE (justas) porque en la carrera a favor del euskera, que debería de ser de todas y todos los vascos, se reivindique (utilizando a niños, además) a los asesinos de Ignacio Uria, Isaías Carrasco, Juan Priede o las víctimas de la T4, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

Los superpolis

Ruidoso silencio el que guarda la cuenta en X de ErNE después de haber sido el gran derrotado en las elecciones sindicales de la Ertzaintza: pierde 931 votos y el nuevo sindicato mayoritario, Euspel, gana 926. Es imposible no hacer la correlación. Igual que cuesta mucho no pensar que hasta la aparición de este nuevo sindicato asindical, los superpolis de las supermanis se refugiaban en ErNE, ese sindicato con línea política y editorial, y que trabajó sin taparse en Aras de un tal Rodolfo, sus viseras y sus SEAT. Los que llevamos años observando la política debemos tener memoria y, por eso, felicitar también a ESAN, hoy, referencia del posibilismo.

Sigo pensando en ello

Abogados Cristianos es un colector más que una asociación, que utilizan el nombre de una religión para unos fines que nada tienen que ver con ella. Pero la eutanasia de Noelia Castillo es un tema que tiene que hacernos pensar sin caer en el maniqueísmo que algunos nos ofrecen. Sobre todo, a quienes somos aitas. Las dudas de Antonio Agredano en The Objective son muy parecidas a las mías porque “cuando pensamos en la eutanasia, en el buen morir, no imaginábamos esa juventud”. “Es difícil tener una opinión sobre el dolor ajeno y sobre voluntades tan feroces como esta”. Y el caso nos ofrece “una pregunta terrible. A qué estamos llamando libertad”.

¡Brujería!

Viernes, puente, parece que el mundo puede irse a la mierda en cualquier momento pero no hace malo. Cualquier día es bueno para recordar que esto está bien: “38 horas de luz gratis en plena crisis de Irán gracias al sol y el viento” (El Independiente), y que de eso nos beneficiamos porque no somos independientes. Si lo fuéramos, pagaríamos mucho más por la electricidad porque no tenemos los recursos para generarla de manera limpia. ¿Cómo lo consigue España? ¿Brujería? Sol y viento también hay en Euskadi, pero plantas solares y eólicas, no. ¿Por qué? Pues porque en este país la izquierda vasca y la española están en contra.

¿Autocrítica?

Para sorpresa de nadie, después del pésimo resultado de Podemos (especialmente) y Sumar en las elecciones de Castilla y León, Ione Belarra “ha señalado directamente al Ejecutivo y a su falta de actuación como responsables del avance del PP y Vox, al afirmar que es una ‘fábrica de hacer crecer a la derecha y a la ultraderecha’” (Demócrata). Está claro que en el partido morado creen que la autocrítica es un síntoma de debilidad: “La izquierda ha perdido su capacidad de transformación después de la operación Sumar”. Para quien guarde alguna esperanza de cambio, Belarra anuncia: “Podemos va a estar donde ha estado siempre”.

Una prueba de vida flojita

Me cuesta creer estas cosas pero, después de que me avisaran dónde debía fijarme, pude ver los elementos sospechosos en los vídeos de Netanyahu además de los evidentes (la luz, el movimiento de cámara, el desenfoque), como el café que no baja. ¿Dónde está el primer ministro israelí? ¿Por qué sus apariciones son vídeos que parece que están generados por IA? Para generar aún más dudas, la cuenta en X (¿dónde si no?) de su institución ha publicado una foto en el que se le ve hablando por teléfono junto a un militar y un asistente. Dicen que está ordenando un ataque. Como argumento para creerme que está sano y salvo, flojea.

Maravilloso periodismo

Decía Valdano que, a veces, solo son necesarios tres segundos para que el fútbol nos parezca algo maravilloso. De la misma manera, unas pocas líneas me reconcilian con la profesión, como estas de Javier Romero en La Voz de Galicia: “Luis Fernández, al frente de la Udyco de Valladolid hasta el pasado diciembre, fingió incinerar un alijo para dárselo a sus socios y la madame de un piso de citas; también usaba su coche oficial para reuniones y llevar cocaína”. ¡Qué relato! Que aprendan los que escriben las sinopsis en Disney+ o Amazon Prime. Y esto no es clickbait, sino periodismo de ese que está bien escrito y cuenta una historia.

¡Oh, sorpresa!

Estoy de acuerdo con Wicho: “Creo que los NFT bien usados tienen un enorme potencial”. Hago un resumen rápido: una NFT es un archivo (una imagen, un audio, un vídeo) que, por medio de la tecnología blockchain, permite fijar quién es el creador y el propietario. Esto está muy bien, pero lo primero que generó este descubrimiento es una inmensa burbuja que el popular autor de Microsiervos observa cada día “con una mezcla de fascinación y terror”. Algunos se han volatilizado (hay quien pagó millones por los primeros) y para la mayoría no importa esa propiedad (hay copias y pantallazos de los originales).