Si vas a votar al bloque, vota al PSOE

Creo que EH Bildu se está equivocando con su estrategia, pero quien me conoce sabe que soy muy malo haciendo vaticinios. Aunque este lo veo claro, la verdad. Arnaldo Otegi se ha incluido en el bloque progresista español para parar a PP y Vox. Muy bien. Tienen libertad y legitimidad total para hacerlo. Pero la ciudadana y el ciudadano de a pie en su circunscripción, tan acostumbrados hoy a pasar esa membrana entre España y Euskadi (como Otegi, y a lo que han publicado en X me remito), y a votar en cada elección a un partido diferente, ¿por qué van a votar a EH Bildu si puede concentrar el voto en el PSOE, líder indiscutible de ese bloque?

Y vota por correo, pero no al PSOE

“Ayuso y Abascal piden evitar el voto por correo en las elecciones del 29 de noviembre”, leo en la página web de Antena 3, y alucino, claro. Alucino por partida doble: primero, porque Ayuso y Abascal estén copiando, los dos, el manual trumpista. Segundo, porque crean que pueden meter miedo al personal con el voto por correo en 2026. Mi llamamiento es precisamente a hacer lo contrario: que la ciudadanía vote por correo pero que no lo haga por el PSOE, sino por una variedad de voto que, por un lado, muestre la pluralidad de Euskadi, especialmente, y por el otro, porque una participación y una notable diversidad borrarían esas sospechas.

No solo es la vivienda

Pedro Sánchez quiere que solo hablemos de vivienda porque si hablamos de Ceuta, de seguridad, de la cesta de la compra, del precio de la gasolina o, simplemente, le preguntamos por su familia, va a sentirse mucho más incómodo. Pero estamos a las puertas de una campaña y debemos lanzar ciertas preguntas al PSOE y al resto de partidos, para no encontrarnos con sus propuestas casi de casualidad: “Vox dice que las pensiones están ‘quebradas’ y apuesta por avanzar en su privatización”. Lo ha sugerido José María Figaredo en El Debate y lo recogen en Público. “Hay mucho gasto público por recortar”, sentencia.

Otras primarias, mismas caras

Ya he confesado, y vuelvo a hacerlo, que me divierte bastante que Irene Montero pida unas primarias abiertas a la izquierda del PSOE para definir el liderazgo del espacio, y que nadie le haga caso. Este sainete solo podía mejorar de una manera: ¡con dos peticiones de Irene Montero! Dos peticiones, pero mismas caras, por supuesto: la suya, para empezar. Pero en Sumar también vemos la misma, la de la ministra española de Sanidad, Mónica García (¿qué va a hacer con la negociación con los médicos ahora?). Entonces, ¿para qué quieren primarias, si solo tienen uno o dos candidatos (Bustinduy se asoma con temor) en el mejor de los casos?

No seré capaz de escribirlo como él

Si Jon Mujika hubiese escrito sobre mi funeral, habría sabido darle el punto justo de gravedad y de esperanza. Yo soy incapaz de escribir como él lo hacía, lo reconozco sin tapujos: a los buenos hay que reconocerles y reconocérselo. Coincidí con él en varios saraos, pero sobre todo le conocía, como la gran mayoría, a través de sus textos. No he disfrutado de sus anécdotas durante el postpartido, como sí han tenido la suerte de hacer las compañeras y compañeros del periódico que frecuentan la redacción. Pero sí he podido percibir, en redes y WhatsApp, el cariño hacia su persona y su firma en este Bilbao en el que ya se nota su hueco.

Nuestros idiotas

Todos esos que persiguen por las calles de Euskadi a chavales y niños que visten camisetas de España son los idiotas que nos han tocado. No me gustan esas camisetas, no me siento cómodo viéndolas, me parecen un símbolo colonizador que ayuda en la minorización de Euskadi y lo vasco, pero no voy a agredir a nadie por llevarlas. Tenemos que entender el fenómeno del caballo ganador, la globalización y este sistema de mierda que hemos creado y que siempre favorece al más grande, el más fuerte y el que más dinero tiene. Y tendremos que recordar y convencerles (no a golpes ni con amenazas) de que Euskadi es diferente.

Lo que encontramos

Quien añora la violencia, quien no entiende que agredir a quien piensa o siente diferente es fascismo, quien no se acuerda (o no quiere acordarse) lo que ha sufrido este país por culpa de los matones, igual no busca esto, pero es lo que encuentra y nos obliga a toparnos con ello: “Familias vascas denuncian agresiones en Laredo” (Antena 3). Sí, la violencia genera más violencia. Y las acciones descerebradas, como agredir a quien lleva una camiseta de España en Euskadi, provoca reacciones en esa misma España contra lo vasco. ¿Nos hacemos los sorprendidos o nos hacemos responsables, cada uno, de lo que dice y hace?

Un país sin selección, ni nombre, ni bandera

Del mismo modo que denunciamos a quienes no nos dejan tener selección, tendremos que señalar a los responsables de que no tengamos ni nombre, ni bandera, ni himno, simplemente, porque no los decidieron ellos, que estaban a otras cosas entonces (destruir el país en vez de institucionalizarlo). Sí, me refiero a la izquierda abertzale que quiere que no usemos “Euskadi”, ni “selección de Euskadi”, ni el “Eusko Abendaren Ereserkia”, ni la Ikurrina si no va acompañada de la bandera de Nafarroa, que desvirtúa lo vasco, que confunde y que reivindica el liderazgo de la izquierda española (¿qué hicieron sus representantes el pasado verano?).

Ese españolismo soft que tan bien funciona

Al PSOE no le ha salido bien llenar la televisión pública española de su españolismo soft y progre: en todas las elecciones que se han producido desde el desembarco que Broncano ejemplifica, la derecha y la ultraderecha han reforzado su posición. Sin embargo, ese rollito que ahora también abandera Manu Sánchez, ha funcionado que te pasas en Catalunya y en Euskadi. “Televisión… ¡Española!”, es el grito con el que arranca muchas noches La Revuelta, ante miles de vascos que lo sintonizan encantados por el sonido que emite el bombo rojigualdo. No puedo evitar el juego de palabras: yo me declaro la resistencia.

Sí, voy a pitar

Decía el lehendakari Ibarretxe que “se puede amar lo que se es sin odiar lo que no se es”. Esa es la base de mi nacionalismo. Pero que nadie espere que no me revuelva si me siento atacado: el Athletic se equivoca homenajeando en San Mamés a los campeones del mundo con España que juegan o han jugado en el Athletic. Ese éxito se basa en la negación de las selecciones vasca o catalana: sin Simón, Laporte y Nico Williams, sin Curbasí, Cucurella o Lamine Yamal, ¿qué equipo sería “La Roja”? Así que, sí, voy a censurar como puedo (pitando desde mi asiento) esa oda a la ocupación, la negación y el “por mis cojones”.

Pero, ¿esto qué es?

“Cerdán montó un grupo con Leire Díez y el exjefe de la SEPI para pedir comisiones al Ibex”, “un grupo que el entonces número tres del PSOE, Santos Cerdán, organizó con la intención de montar reuniones con empresarios del Ibex 35, a quienes se les solicitaban comisiones con el pretexto de ‘desactivar una supuesta amenaza para la seguridad nacional’” (The Objective). Según Vicente Fernández, “él no participó, sino que se limitó a entregarle las llaves de las oficinas del sexto derecha a la llamada fontanera del PSOE”, Leire Díez. Y según la OCU, “la trama corrupta tiene su epicentro en Navarra y escala gracias a Ábalos con la llegada a Moncloa”. Esto, ¿qué es?

Esto es racismo

“¿Por qué solo aceptamos gente de países de mierda? ¿Por qué no podemos traer gente de Noruega, Suecia…? solo unos pocos, traigan algunos de Dinamarca” (Antena 3). Estas preguntas se las hace Donald Trump que no ha tenido problemas en confirmar, durante un mitin en Pensilvania, que es un racista. Por supuesto, también aprovechó para meterse con Europa (“liderada por gente débil”), y para presentarse, en el mismo paquete, como un pacificador, en este caso, en el conflicto entre Tailandia y Camboya, donde sigue “la escalada militar en la frontera” pese a la mediación del propio Trump.

Lo que piensan en Dinamarca

Trump pide que Dinamarca le envíe inmigrantes, en vez de esos “países de mierda”. Pero, ¿qué opinan en el país nórdico? Pues “Dinamarca considera que Estados Unidos es una posible amenaza para su seguridad” (Menéame). Los avisos son cada vez más claros y altos: EE.UU. pone por escrito que su objetivo es acabar con el modelo europeo, Rusia aplaude su determinación mientras incrementa los bombardeos en nuestra frontera Este y algunos países europeos empiezan a tomar medidas para reforzar sus ejércitos y arsenales. Los caballos de Troya de Trump y Putin en nuestro entorno tienen que sentir nuestro rechazo expreso.

Hay esperanza

Eileen Higgins es la nueva alcaldesa de Miami, después de treinta años de gobierno republicano y de vencer al candidato apoyado expresamente por Trump, Emilio González (que con ese nombre, ese apellido y esa derrota, igual empieza a preocuparse por su deportación). Hay esperanza. De hecho, las exageraciones de Trump podrían responder a las derrotas políticas que está sufriendo: “Esto es más importante que Nueva York”, tuitea Sandro Pozzi. E insiste: “El mensaje para los republicanos no puede ser más claro de cara a las legislativas”. Y para el mundo, también: resistir… A menos que Trump cambie las reglas de juego a su favor.

¿Cuál es la solución?

El populismo de derechas y el de izquierdas, la extrema derecha y la extrema izquierda, quienes beben los vientos por Trump y quienes justifican a Putin, son la misma mierda. Así de crudo. Y apoyarse en unos u otros no resuelve absolutamente nada: “Los empresarios temen que España también sea ingobernable con PP y Vox. La posibilidad de que caiga Sánchez genera más inquietud que euforia en algunos círculos empresariales, por la falta absoluta de puentes entre Feijóo y Abascal” (Vozpópuli). ¿Qué pretende Alberto Núñez, recibir los votos de Vox a cambio de nada y, después, desentenderse de lo que conlleva?

No, no hay equidistancia

Como en todos los casos, quien mantiene una equidistancia se posiciona. Así que cuando en El Diario aseguran que “el partido de Ione Belarra y los nacionalistas vascos han protagonizado en las últimas semanas intensos cruces de reproches en el Congreso”, sin explicar quién insulta, quién provoca y quién busca ese enfrentamiento, y quién reacciona después de varios silencios, se posiciona. Y lo hace a favor de quien insulta, provoca y busca el enfrentamiento. Luego nos llevamos a la cabeza con los bulos y nos rasgamos las vestiduras clamando “periodigno”, pero en el día a día, algunos sueltan la hostia y esconden la mano.

Aquí, tampoco

También en el digital que dirige Pablo Iglesias, Diario Red, califican ahora al PNV como partido de derechas (nada que ver con cuando lo elogiaba como vicepresidente por sus políticas sociales). Y también hay equidistancia, pero de la asquerosa. En su pieza: “La fatiga de la guerra pasa factura a Zelensky”, explican que el presidente ucraniano no convoca elecciones por la ley marcial y porque decae su apoyo, no mencionan la invasión rusa (una sola vez hablan de “ataque”, como si no fueran continuados) pero sí que la población es cada vez más favorable a negociar con Putin y ceder territorios. Ahí queda eso.

El triunfo del bulo

Los bulos triunfan. Por eso los usan en Podemos. Por eso hay digitales que juegan a la equidistancia: porque la verdad no vale nada, porque la responsabilidad no genera atención, y eso algunos lo traducen en votos y en audiencia. En el Huffington Post aseguran que “2024 ha estado marcado, informativamente, por el bulo”, y me temo que ese titular lo veremos repetido el año que viene. Pero es ese “informativamente” entre comas el que me deja atónito. Si hablamos de información no hablamos de bulos, son antónimos (aunque la equidistancia, ya lo hemos visto, da mucho juego). El que no tenga eso claro, que deje libre el paso.

Da igual si informas

Pero no voy a cargar las tintas contra algunos medios y algunos partidos políticos: es la ciudadanía (incluidos periodistas, políticas y políticos) la que es permeable a los bulos porque quiere, porque dan la razón, porque permiten seguir habitando espacios mentales confortables (cuánto daño hizo aquello de “tienes que salir de tu zona de confort”). Y lo cierto es que cuando informamos lo mejor que podemos no importa: “Occidente recomienda no viajar bajo ninguna circunstancia, pero el turismo ha dado con un insólito destino: Afganistán” (Xataka), que “se presenta como un destino sorprendente y enigmático”. Somos idiotas.

La tele no es

Nos quejábamos de “la caja tonta”, pero teníamos más certidumbre y menos bulos cuando era la reina de los medios de comunicación. Desde que su consumo ha caído notablemente, todo ha ido a peor. No soy capaz de calcular la relación entre un hecho y otro, pero es evidente que existe. Aunque cada vez la vea menos gente, sigue habiendo batallas por la audiencia: ETB se mantiene pese a la bajada generalizada (esto no lo dicen en la pieza de El Plural, claro, pero hay que mencionarlo), y en España “Telecinco cae a mínimo histórico anual, Antena 3 se enroca líder y La 1 rentabiliza el efecto Broncano en 2024”.

Quince años mentales

En el minuto 30, los silbidos y los “fuera” (incluido, el mío) fueron tímidos. Cuando terminó el partido, con mucha menos gente en las gradas de San Mamés, fueron bastantes más atrevidos. Lo que hizo la ICHH, que está intentando apropiarse de la grada de animación, fue el ridículo cuando no animó al equipo y cuando, con los jugadores mirando al fondo Norte, cantaron el “errepresiorik ez”. Pero hicieron algo más: despertar a esa parte de la afición cansada de su “Athletic gu gara”, que fue la que les pito. El Athletic es mucho más que quienes intentan manipular ese fondo. Y eso deberían de verlo de una vez también los jugadores.

Gana Sánchez

Pedro Sánchez está acostumbrado a ganar, pase lo que pase. En un tuit que leí (¿o tal vez fue en Bluesky?) que no he sido capaz de recordar para citarlo, lo explicaban muy bien: es capaz de hacer lo que nadie se atreve a hacer por pudor o porque, simplemente, no está bien. Y con esas maniobras sigue avanzando. Ojo, no creo que esto sea un mérito aunque a algunas y algunos se les deshagan los hielos contemplando sus obras. Y así llega al congreso del PSOE en el que, sin rival ni nadie que se atreva a alzar la voz, volverá a ganar. Un fin de semana de alborozo frente a la cámara y, aunque lo nieguen, preocupación en privado.

Lo volveremos a decir

Es preventivo, sí. Ahora que al PP en Euskadi le ha dado por ser posibilista voy yo y les pido que, cuando les dé por echar el manto de la corrupción sobre la política vasca, midan primero el que cubre al propio PP. Si en El Plural han podido hacer esta pieza: “Todas las empresas condenadas por corrupción que Mazón ha regado con contratos”, no es porque Mazón esté buscando favorecer a nadie (eso creeré hasta que se demuestre lo contrario) sino porque la corrupción fue tan sistémica allí que hoy es imposible contratar a nadie que no haya estado en el ajo. Y esto, como otras cosas, hay que repetirlo de vez en cuando para que nadie lo olvide.

Tendremos que abrir este melón aquí también

No espero mucho del gobierno español, la verdad: con el PSOE centrado en salvar a Sánchez, su mujer y su hermano, y Sumar buscando salvarse como sea, ¿quién nos va a prevenir a tiempo? En EPE leo que “Suecia y Finlandia preparan a sus ciudadanos para sobrevivir en caso de guerra”, y me aferro a la idea de que si la cosa se pone fea el lehendakari (en este caso, Pradales) habrá pensado ya en algo, como hizo el Gobierno Vasco durante la última guerra que afectó directamente a Euskadi mientras el español bastante tenía con sobrevivir. Y no he escrito las líneas anteriores de broma: la amenaza, llamada Vladímir, es real.

Cuando la batalla por la audiencia genera audiencia

David Broncano ha ganado a Pablo Motos los cuatro días en los que compiten por la audiencia. No solo eso: el miércoles le ganó cuando el de Antena 3 tuvo al campeón de motociclismo, Jorge Martín, que canceló una entrevista en La Revuelta cuando ya estaba en el camerino. Y el jueves le ganó con el propio Jorge Martín, demostrando que no es el entrevistado, sino el producto. Lo cierto es que esta guerra, que va perdiendo El Hormiguero, es estupenda para ambos: el pique por las audiencias genera conversaciones, noticias y, por supuesto, más audiencia a los dos aunque, no es menos cierto, solo puede ganar uno.