A Sánchez le eligen RTVE

Pedro Sánchez ya había elegido: su decisión era presentarse sin hacer mucho como la alternativa ante la pelea que, sin duda, iba a producirse entre las tres derechas. Había decidido dar la espalda a Rosa María Mateo y a todos los periodistas del ente público. Había decidido que primero iba él y, después, el servicio público y los votantes, por ese orden. Ahora, la Junta Electoral le ha obligado a tomar otra decisión: Antena3 (la novia por la que había dado calabazas a RTVE) tiene que reformular el debate porque Vox no tiene representación y Sánchez dice que en esas condiciones prefiere el de La1… Y queda mal con todos.

¿Criterios periodísticos en Atresmedia?

Ana Pastor, como buena progre de postal y escaparate, también pide que la Junta Electoral no se meta en los asuntos de los periodistas y no regule la campaña, que la deje en manos de los periodistas. ¿Los periodistas o sus empresas, en este caso Atresmedia? La regulación de la información electoral es una garantía cada día más importante ante la entrada de partidos con muchas influencias (como Ciudadanos y Vox) que, junto a los más grandes (PSOE y PP), pueden arrinconar sin esfuerzo a otras opciones (nacionalistas y partidos sin representación… ni grandes influencias). Ya nos la pueden poner con queso que no nos la dan.

El escenario ideal de Vox

La cancelación del debate a cinco ha beneficiado, sobre todo, a Vox. Santiago Abascal se librará así de su segunda presencia televisiva de la campaña (la primera y única de momento fue junto a Bertín Osborne). Si Abascal era capaz de no salirse del guión, seguramente saldría ganando del debate, pero el riesgo estaba ahí. Ahora, su omisión permite a Vox victimizarse sin arriesgar que es lo que más les gusta, como cuando programaron actos en la CAV y en vez de servir imágenes de sus alocuciones los indeseables de siempre (sobre todo en Euskadi) les regalaron las de los altercados: que otros hablen de ellos. Esa es la campaña de los ultras.

Hablar para esto…

Veremos cómo es el segundo debate de la campaña y si, finalmente, será a cuatro o el servicio público que pagamos todos, RTVE, tiene a bien representarnos a todos. De momento, ya hemos visto uno en el que, sinceramente, los partidos españoles han dado vergüenza ajena. Rufián acertó manteniéndose más comedido que de costumbre y Esteban, simplemente, fue un refugio para los votantes vascos que saben que no tienen nada que ver con las representantes de PSOE, Ciudadanos, Podemos (Montero fue la mejor entre ellas) y, sobre todo, PP. Lo de Cayetana Álvarez de Toledo fue un exceso pepero de manual.

Sí, todos la conocemos

Sin duda, Cayetana Álvarez de Toledo fue la protagonista del debate… Para mal. No solo por el daño que puede hacer a todas las mujeres violentando consensos imprescindibles. El tono soberbio, la búsqueda del cuerpo a cuerpo, la falta de ideas y el exceso de tono pijo y pepero la retrataron. En Twitter fueron muchos los mensajes sobre ella y casi solo el de Casado fue a favor. Alberto Elías la definió el que mejor: “Todos odiamos a Cayetana Álvarez de Toledo porque el peor recuerdo que todos guardamos de la facultad es cuando nos tocó hacer un trabajo de grupo con una Cayetana Álvarez de Toledo”.

Por ella, por todas

El asesinato de Laura Luelmo nos ha sacudido, nos ha devuelto a la realidad más dura, más cruel, más desgarradora y desagradable, y nos ha puesto frente a un espejo en el que no queremos mirarnos: las mujeres corren un riesgo porque son mujer, son el objetivo de depredadores sexuales y las víctimas de una educación que las desfavorece hasta poner el peligro su integridad y su vida. Por eso, por ella, por todas, Bego Beristain ha convocado por medio de las redes sociales una concentración mañana a las 19:00 en la explanada del Guggenheim.

El peor sitio del mundo

Internet es una herramienta maravillosa y, al mismo tiempo, un pozo de mierda y de mierdas que han sido capaces de utilizar el asesinato de Laura Luelmo para despreciar a las feministas. También ha habido discursos de “aliados” que producen vergüenza ajena. Y hay que sumar los tuits que opinaban sobre el anuncio de Campofrío o lo que decían unos u otros. “El volumen de población que está ahí contenido es tan inasumible y yo me he ido alejando a tantos años luz de lo que representa todo eso, que ya no me veo ni capacitado ni con ganas de debatir”, sentenciaba Alberto Elías.

Por ejemplo

Mientras todos los que estamos obligados a mirar qué pasa en Internet nos cargábamos de bilis, un tipo como Dalas, un declarado machista, sacaba pecho en su canal en YouTube porque la audiencia provincial de Madrid le ha absuelto de abuso y acoso a una menor de 13 años. A estas alturas solo puedo añadir el tuit de David Bravo: “Dalas tiene tanto derecho a criticar mi análisis de la sentencia como yo a hacerlo, pero con independencia de eso sería bueno que los padres tengamos en cuenta qué tipo de personas se hacen héroes de nuestros hijos. Más Jaime Altozano y menos Dalas es lo que nos hace falta”.

La juventud europea

El tuit de Álex Dorado es del pasado domingo, pero lo recordé ayer cuando vi el de David Bravo: “Esta imagen de gente joven intentando derribar la bandera de la UE mientras portan las suyas nacionales a la espalda es aterradora. La imagen de la involución”. Es evidente que la juventud vasca y europea necesitan nuevos referentes, y que somos los adultos los que tenemos que ofrecérselos, para que no se conviertan en monstruos, en ignorantes que desprecian lo que significa (y les aporta) Europa o en “pambisitos”, que es como Dalas llama a sus seguidores.

Zorionak… Eta eskerrik asko

Desde la cuenta en Twitter de la Europa League felicitaron a Iker Muniain por su cumpleaños ayer con el gol que marcó en Old Trafford. Me acuerdo perfectamente de aquel momento y de que lloré: vivía con mi pareja en un piso que tenía una sala minúscula y todavía no sé cómo la mesa no saltó por los aires en la celebración. Ella me miraba y creo que le respondí: “No sabes lo que significa esto para nosotros”. Ese “nosotros” era y es los aficionados a un club diferente al que casi todos quieren “normalizar”, y en el que Muniain ha sido el primero en renovar sin cláusula de rescisión. Zorionak eta eskerrik asko, Iker.

Casado no sabe dónde vive

Está claro que Casado no conoce España. Si conociese el suelo que pisa dudo mucho que hubiera lanzado la colección de afirmaciones sobre “la California de Europa” en la que quiere convertir el país en el que aspira a gobernar. A golpe de fabricación de drones, coches autónomos o robots, con la bandera del 4.0 (¿por qué no se lanza ya al 5.0 o, qué se yo, al 12.0?) y asegurando que países sin recursos hoy pueden ser potencias tecnológicas, generó material para un decálogo de vídeomensajes que ejemplifican perfectamente eso de que la ignorancia es la madre del atrevimiento.

El día que el rey viajó en metro

Mirado con frialdad, que el jefe de estado de un país sea elegido por el folleteo de su padre con su madre y una constitución que prohíbe a las mujeres heredar, ya debería de ser motivo suficiente de cabreo colectivo y ganas de cambiar las cosas. Sin embargo, en España (como en el Reino Unido o Dinamarca) no lo es. Pero hay algo todavía más indignante: el trato de vasallos hacia emperador que algunos dispensan a Felipe VI (como hicieron con Juan Carlos I) esta misma semana, por ejemplo, con el viaje en metro del monarca. Como en los años 50 con su predecesor.

No es el estudio, es la materia

El Congreso ha aprobado que Filosofía vuelva a ser una asignatura obligatoria. Vale. Pero es el tuit de Alberto Elías al respecto el que pone el punto adecuado a la noticia: “Esto estará guay si consiguen que la asignatura no consista en aprenderte de memoria la vida y obra de cinco o seis señores para soltarla cual robot del tirón en la PAU”. Porque la filosofía, no nos engañemos, podía despertar cierta curiosidad cuando tocaba Nietzsche, pero por lo demás era solo una sucesión de bloques a la espera de que cayese el fácil en Selectividad. La idea es buena, ahora que la ejecuten bien.

Uno que piensa por sí mismo

Andreu Buenafuente cuenta con un colaborador que piensa por sí mismo y, oigan, esto es toda una excepción: Bob Pop (que en realidad se llama Roberto Enríquez y es el subdirector del programa Late Motiv) se preguntaba, después de la hinchada polémica sobre si una canción de Mecano era homófoba o no, si no estaríamos eligiendo mal los representantes de nuestros caballos de batalla. Al final de su breve discurso (que merece enormemente la pena) sugería: “A lo mejor el problema es que hay demasiados influencers y muy pocos referentes”. Para levantarse y aplaudir.

La Eskarabillera de Basauri

Las fiestas de Basauri son tremendamente conocidas por cerrar el calendario de peregrinación a las txosnas que todo joven vasco guarda de noviembre a junio. Sin embargo hasta ayer no conocía la historia de la Eskarabillera, símbolo de las fiestas patronales cuya cabeza se ata a un montón de globos el último día a la espera de que alguien la encuentre. Quien lo hace está invitado a la siguiente edición de las jaias. Así, gente de Francia, Bélgica o la República Checa han conocido y disfrutado de Basauri en fiestas. La historia la ha contado Nabi, que ha logrado miles de retuits con su relato.

Todo está mal, y Rufián, peor

Estoy absolutamente de acuerdo con Alberto Elías: en la secuencia que ya todos hemos visto protagonizada por Gabriel Rufián y Beatriz Escudero todo está mal… Empezando por un personaje como Cascos, que comparecía. Está mal el presidente de la misma, Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, que no es capaz de detener al de ERC. No está bien Escudero, que insulta, es cierto. Pero el que peor está es Rufián, que regala el calificativo de “palmera” (la que da palmas) a la del PP antes de guiñarle un ojo. Dos decisiones absolutamente equivocadas y necesariamente censurables.

Lo que consigue Rufián

Antonio Cartier y el popular Javier Gallego Crudo coinciden en su diagnóstico, que en mi opinión es acertado: no importa el motivo de la comparecencia de Cascos ni las formas del ex ministro de Aznar hasta el momento de la trifulca. Rufián ha logrado lo que siempre busca: centrar toda la atención en sí mismo, hacerse el gallo, quedar por encima de todas las personas y todos los temas. Montar un show, en definitiva, porque para hacer política de momento no ha demostrado que sirva. Algunos, sorprendentemente, están encantados con sus espectáculos.

Es machismo y, por lo tanto, da asco

Guiñar el ojo a una mujer que está trabajando y a la que unos segundos antes has sugerido que su labor es la de acompañamiento servil de un hombre mayor es machismo. De libro. Se pongan como se pongan los que, por otro lado, se pasan el día señalándonos qué es la heteronorma y el patriarcado. Luego, cuando tienen la viga en su ojo, ni se enteran o, peor, ni se quieren enterar (y en Euskadi lo hemos visto bien con el caso de aquel fotógrafo y pirata). Una mujer del PP puede sufrir a un machista que se define como de izquierdas. Y el que no lo vea está ciego porque quiere.

¿Y la causa catalana?

Con actuaciones como las del martes, y todas las anteriores en el Congreso, la tele y Twitter, uno acaba por pensar que la causa de Rufián no es la catalana, ni siquiera la de sus compañeros políticos en prisión preventiva. La causa de Rufián es Rufián. Y allá quien le soporte aquí, en Madrid o en Catalunya, donde tienen cosas peores que aguantar, como ver muñecos con la bandera estelada ahorcados de postes eléctricos. Como tuitea Jaume Asens, ¿alguien se imagina lo que hubiera pasado si los monigotes colgados llevasen la bandera española?

La normalidad es lo extraño

El Manchester City ficha a Pep Guardiola, el mejor entrenador de fútbol en la actualidad, y decide abrir una cuenta en Twitter de información en catalán. Una muestra de sensibilidad absolutamente desconocida en España, por ejemplo. Más de un año después de su funcionamiento, además, sirve para mostrar al entrenador catalán luciendo un lazo amarillo minutos antes del inicio de un partido, con total naturalidad. Una naturalidad que el Estado Español ha conseguido que se nos haga extraña, como tantas otras muestras de simple solidaridad y democracia.

Un mundo hipercontrolado

“Hasta los cojones de que los trabajadores tengamos que estar evaluados y monitorizados 24/7 de acuerdo al capricho de cada usuario. Los conductores de Cabify no son más majos que los taxistas, es que están absolutamente acojonados por las estrellitas de tu valoración”, tuiteaba Alberto Elías, y tiene razón. Nos estamos acostumbrando a valorarlo todo y a que nos valoren, a obligar a quien atiende en un comercio o un bar a que esté dispuesto a lo que le pidas las 24 horas del día, a controlar y a que nos controlen, y a que eso tenga reflejo en nuestras alubias, sin que nos demos cuenta.

Son solo unos pocos

Y todo, además, está en muy pocas manos, muchas menos de las que pensamos. ¿Cuántos son los usuarios realmente activos en TrypAdvisor? ¿Cuántos votos negativos son necesarios en Cabify, Glovo o Airbnb para que un autónomo (o alguien que da las llaves de los pisos a los turistas a cambio de unos billetes del propietario) pierda su trabajo? ¿Cuántos tuiteros están moviendo el árbol a su antojo con la complicidad de los periodistas ignorantes… o interesados? El actor Manuel Burque se lo pregunta en alto en Twitter, precisamente, y alerta de un “retrato de convivencia social totalmente distorsionado”.

Y mal follados

Ojo a las respuestas de la sexóloga Adriana Royo en El Confidencial sobre Internet: “Hay casos de tres pajas con porno al día. Es consumo de adición. Debería hacerse un estudio de cómo afecta al sistema límbico o al hipotálamo ver tanto estímulo. El cerebro es plástico. Lo que nos metemos lo absorbemos. Tengo un montón de pacientes con una sexualidad que hay que desprogramar, no es suya, es de las películas, de lo que han visto”, “Tinder es súper agresivo, como un escaparate (…) activa la gula”, “aparenta que estamos conectados porque lo primero que hacemos es mirar el teléfono y ver los likes”.

Ser influencer es duro

Hace unos meses celebrábamos que Elrubius hiciera visible la ansiedad y el estrés que genera su trabajo, en el que es una estrella, en mi opinión, merecidamente: la sobreexposición de YouTube o Twitter y la presión por generar nuevos contenidos que enganchen a los espectadores le hacían sentirse mal. Y no importa lo bien pagado que estés, la realidad, como empiezan a admitir estos nuevos creadores de contenido, ahora en The Guardian, en un espacio absolutamente desregulado como es Internet, es que no existe ese trabajo superdivertido que, sin embargo, es el que quieren nuestros jóvenes.

Facebook retrocede

No doy por muerto a Facebook porque los que deciden su futuro ya han demostrado que son los mejores y porque siguen dando pasos para transformar, por enésima vez, la plataforma, ahora hacia un proveedor de contenidos regulado por el propio Facebook, pero es evidente que, cuando menos, está pasando un bache y reajustándose: en EE.UU., el 75% de los usuarios tomaron alguna medida después del escándalo de Cambridge Analytics. La más destacada, desinstalar la App: lo hizo el 44% de usuarios entre 18 y 29 años, seguramente también movidos por el desinterés.