
Escribo esta columna diaria desde 2009 (y me sorprendo diariamente de que nadie se haya cansado de mí) y he visto muchísimas cosas. Empecé cuando Facebook era lo más y ya vamos por la IA. pero si algo ha permanecido constante todo este tiempo es la figura del tonto útil. Todos los días se manifiesta uno. El de hoy es Jesús Banegas que, en Vozpópuli, publica un alegato a favor de los ultraricos y del sistema que los genera, loando a EE.UU. porque los permite más y más ricos, negando la herencia de fortunas y metiendo en el mismo saco a envidiosos y comunistas. En resumen: un catálogo excepcional de idioteces.
Dos por el precio de uno
Parece que hoy hay dos por uno porque, en Público, Pablo Batalla se queja de que en Segovia han abierto una universidad privada a la que acuden niños pijos que no saben sacar la basura y ahora no haya ni taxis para que las y los segovianos acudas a sus sesiones de quimioterapia, según su relato. Vuelvo a alucinar. Entonces, ¿es mejor que esa universidad esté en Madrid? ¿Es mejor dejar que Segovia siga igual, envejeciéndose? ¿No es mejor pedir al ayuntamiento que mejore el sistema de recogida de basuras y genere nuevas licencias de taxi? Las verdades del progresista también pueden ser verdaderas chorradas.
El ejército cubano, listo
Es posible estar en contra del bloqueo al que Donald Trump está sometiendo a la isla de Cuba, recrudecido en los últimos meses, en los que la isla no puede contar con los suministros venezolanos, rusos o chinos, y estar, al mismo tiempo, en contra de la dictadura cubana, que lleva más de setenta años empobreciendo a su ciudadanía y utilizando el embargo como excusa. “El país se está preparando para la posibilidad de una agresión militar”, dice a Euronews el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, como si pudieran prepararse ante algo. Y con eso justifican el puño de hierro dentro y el apoyo acrítico de fuera.
Otro régimen
Generalmente, quien necesita un buen blanqueo suele ser el primero que se apunta a enjabonar las manchas de sangre en los uniformes ajenos. Y ahí tenemos a Irán, presentado como un bastión de la resistencia y no como la dictadura durísima que es con la oposición y con todas las mujeres, piensen lo que piensen. Pero eso tampoco justifica la guerra que nos han plantado Netanyahu y Trump por intereses políticos y económicos, ¿respectivamente? “El mundo se prepara para racionar su consumo de energía”, alertan en El Independiente. ¿Qué familiar de Trump se forra con esto?, pienso yo.
Simplemente, indignados
El tiempo, la sociología y la aceptación de la realidad nos han enseñado que aquella marea de votos que supo capitalizar Pablo Iglesias no fue generada por el maremoto de una izquierda dormida, sino por una marejada indignada cebada por izquierda y derecha que han recogido los frutos por turnos. “Los jóvenes indignados españoles se inclinan hacia la extrema derecha”, titulan en Expansión. ¿Y de qué nos extrañamos? Más allá de esa indignación, la izquierda lleva años señalando a los chicos jóvenes no migrantes como sospechosos, cuando no culpables, de todos los males. Una estrategia absolutamente equivocada.