Que se compren un avión

Algunas y algunos están descubriendo ahora, a golpe de misilazo, qué supone mudarse a Oriente Medio porque España les roba (los impuestos, por supuesto), además de una horterada. Me puedo poner macarra, puedo ser injusto también con quien ha ido allí a trabajar, desplazado por su empresa, que cotiza debidamente, pero no creo que pueda superar la precisión de Antonio Maestre en su crítica: “Los que estáis en Dubái para no pagar impuestos en España y pedís a la embajada que os saque buscad que os saque algún mafioso pagándole con criptomonedas. La vida pirata, la vida mejor”.

Pero, ¿qué hace allí?

En Terreno Viral han difundido el vídeo de uno de estos personajes que viven en Dubái porque creen que mola, y ahora sufren la violencia directa de Irán: “Jopa, amigo y antiguo cámara de Plex, actualmente viviendo en Dubái, muestra cómo acaban de bombardear el edificio de enfrente: ‘Me voy al parking, no sé si encerrarme debajo del coche. Estoy entrando en pánico, me están sudando las manos’. ¿Por qué un chaval elige vivir en Oriente Medio, alejándose de su familia, comprando los discursos de mierda que dicen que quien cotiza es un “loser”? No siento alborozo ante su sufrimiento aunque no le comprenda, al contrario.

El tonto de su pueblo

Para hacer dinero solo hace falta dinero y a los hechos me remito: vemos cómo las personas más idiotas son capaces de hacerse ricas. Personas a las que el coco no les da ni para asegurar su supervivencia. Esto es lo que decía Capitán Bitcoin (también en Oriente Medio porque allí no pagan impuestos): “En Dubái se nota la tensión. Se recomienda no salir. El aeropuerto no está operativo. Esto da miedo, pero… todo ofrece oportunidades. Estoy comprando más oro. El martes os hablo de ello en el directo. Escribe ‘REFUGIO’ y te mando enlace para entrar al directo del 2 de marzo”. En los replies a su tuit confirma su limitación.

Muy flipados

Jopa, el Capitán Bitcoin… y Carlos Adams. Todos ellos están en X y en Dubái. ¿Por qué será?: “Tengo una vida apasionante pero lo de ver un misil caer desde mi ático con piscina en una planta 30 está ya nivel leyenda. Acepto buenos guionistas para mi película dentro de unos años”. Sí, esto es lo que ha escrito Adams después de ver un proyectil iraní impactar. Ya sé que correlación no implica causalidad, pero ya es casualidad que unos cuantos flipados que no entienden para qué sirven los impuestos estén atrapados allí ahora. A todos les deseo que no les pase nada y que, cuando regresen, les apliquen una inspección fiscal.

No solo pasa en España (y posiblemente, en Euskadi)

Hemos visto varios ejemplos españoles (hay más), pero seguro que si lo buscamos podemos poner también algún ejemplo de vasco flipado y acojonado hoy en Oriente Medio. Javi Cuesta, periodista en Moscú, ha comprobado que a su alrededor también hay guano como el descrito: “El Instagram ‘ruso’ está en shock. Dubái, uno de los principales destinos de exiliados, influencers, celebridades e hijos de la elite rusa, bajo ataque de los shaheds iraníes”. Oriente Medio se ha hecho un gran lavado de cara y ha logrado atraer a quienes solo tienen dinero, por lo menos, hasta ahora. Veremos qué hace después de esta guerra.

«El analista Alvise Pérez»

Si alguien empieza un tuit así: “El analista Alvise Pérez publica en su Telegram un dosier policial”, ya sé que estoy ante un tipo que completamente desinformado e intoxicado, o ante un tipo que quiere desinformar e intoxicar con mala intención. No hay más opciones. Y me da igual lo que diga después (en este caso, los nombres árabes de los detenidos durante la Aste Nagusia). Luis Pérez Fernández fue cebado por Ciudadanos y elevado por quien le promociona a difusor de cabecera de las fake-news que le interesan a Vox. Por ejemplo, esta misma semana Twitter le ha suspendido la cuenta por publicar un vídeo manipulado de Jennifer Hermoso.

Y no, no es verdad

Ni he nacido ayer ni me acabo de caer de un guindo: vivo en Bilbao y conozco, como cualquier ciudadana o ciudadano, lo que sucede. La verdad es tozuda ante discursos tan políticamente correctos que dejan todo el carril derecho libre para que los ultras corran, y ante las mentiras gruesas de esos mismos extremistas: “La imagen que se está difundiendo no guarda ninguna relación con la Semana Grande de Bilbao ni es actual”. Lo explican Ertzaintza y Ayuntamiento de Bilbao, que también “confirman que no catalogan a los detenidos por su nacionalidad”, y lo recogen en Infoveritas (con mucho menos alcance que los intoxicadores).

Una plaga universal

Los tontos son una plaga universal, y quien no tenga escrúpulo de manipularlos poseerá una gran ventaja. Los malos también están en todos los lados, pero suelen ir a su aire. No sé si Peio Riaño es de los tontos, de los malos, o todo lo contrario. Pero sí sé que su aura de periodista especializado en cultura, y feminista, se ha roto en mil pedazos: ha sido apartado de El Diario después de que una periodista con la que coincidió en Público le denunciara públicamente por su trato vejatorio y machista. No sé más que lo que he leído aquí y allí, y de todo ello me ha llamado la atención “el bumerán de la cancelación” del que habla Víctor Lenore.

Sí estamos hablando de ello. ¿O no?

No dudo de que si dictaduras como las de Arabia Saudí o Qatar están invirtiendo miles de millones en lo que conocemos como “sportswashing” es porque funciona. Miles de millones, insisto. Alan McDougall lo deja claro: “El éxito de la liga saudí nos recuerda que el dinero cuenta más que los derechos humanos en el fútbol”, por mucho que yo crea que es inevitable pensar en la Saudi Pro League y no pensar en que están comprando unos guantes de portero para tapar el puño de hierro de los jeques. ¿Soy acaso el único? ¿Funciona, como sostiene en The Conversation el profesor universitario?

No me gustó

Hace unos días recibí un e-mail del Athletic con este asunto: “¿Qué son los tokens cripto?”. Y no me gustó. Entiendo la lógica el fútbol actual, sé que tenemos que competir y pagar las altas fichas de los jugadores con más valor de mercado (o por lo menos que lo tuvieron cuando renovaron) y comprendo que el mundo avanza y la publicidad ya no es solo de un banco, una petrolera o una marca de leche. Vale. Pero sigue sin gustarme la idea de que mi club se financie a cambio de dar aire a productos tecnológicos que han sido utilizados para empobrecer a ahorradoras y ahorradores como lo somos la mayoría de socios y socias.