Los nuevos políticos

Ya conocemos el drama de Podemos en Madrid, su núcleo duro. Pero todos los actores de la nueva política tienen problemas reales, incluso quienes se presentan a la reelección después de triunfar, según nos aseguran: “Carmena sustituirá a seis ediles críticos de su gobierno con independientes” y “Ciudadanos cambia a la mayoría de cabezas de lista para las autonómicas del 26-M”, leemos en Vozpópuli. Y en El Nacional ya llevan varias piezas sobre “Las bajas en el equipo de Colau: ¿purga o estampida?”. Se pueden poner como quieran, pero los partidos políticos importan y aportan.

Con estos opinadores…

Ya sé que Twitter no es representativo de nada ni de nadie: solo es una red social llena de personas con opiniones muy marcadas que quieren jugar a convencerse mientras buscan cinco minutos de fama. Pero ni con eso por delante entiendo los éxitos de personajes como Protestona o Paco Lobo, al que dedica un hilo el periodista Juanma del Álamo, que tampoco es el más recomendable del mundo. En este caso, Del Álamo acierta ridiculizando a este líder de opinión de la nueva izquierda, la nueva política y las mismas triquiñuelas de siempre para manipular a los cándidos.

El absurdo

Otro opinador que va de revolucionario pero en el rincón opuesto al de Paco Lobo es Cristian Campos, uno de los redactores principales de ese medio, El Español, que lo iba a cambiar todo según su fundador, Pedro J. Ramírez. Campos, liberal en lo económico, que es el nuevo eufemismo para no decir “entre la derecha y la pared”, reflexiona sobre lo “absurdo” que le resulta que en una ciudad tan moderna como Barcelona no vayan a operar Uber o Cabify. Como si ser el listo que cree que las normas y los impuestos solo están para los demás o ser un latiguero fueran algo innovador.

Jugar como toda la vida

Me quito el sombrero ante la industria del juego porque ha sabido sobreponerse a la piratería: el manejo de la integración de plataformas y la conexión con Internet es magistral. Les ha salvado y nos muestra el camino. Pero también se les ha ido de las manos: algunos juegos como el FIFA se han convertido en tragaperras digitales para muchos jóvenes sin prevención ante los riesgos de la ludopatía. El riesgo es tan alto que en Bélgica ya han prohibido este tipo de desarrollos, así que al FIFA jugarán “a la antigua”: ganando puntos por medio de su habilidad y no la tarjeta de crédito asociada.

Comer más caro que nunca

Markos Ramas escribe sin que le quemen las teclas. Por eso, entre otros motivos, se llevó el pasado noviembre el reconocimiento de DEIA como blogger vasco del año. Y su bitácora va sobre restaurantes, sobre todo, de chuletas. ¿Qué más necesitan saber para devorar su web? Les doy otro motivo (y vuelvo al principio): cuando toca ser duro lo es. Y en uno de sus últimos posts ataca donde nos duele, el bolsillo. “En los últimos tres años los restaurantes estrellados vascos han subido sus precios un 28,9%. (…) El precio medio del menú degustación en Euskadi ha pasado de costar 115,4€ en el año 2016 a 140,5€”.

Sin explicación ni humanidad

El Tribunal Constitucional ha decidido “meter en un cajón”, como gráficamente expresan en Eldiario.es, la petición del abogado de Oriol Junqueras de excarcelación de su cliente, después de que Estrasburgo exigiera a Turquía la salida de la cárcel de un líder kurdo. La petición y la denegación, para no influir en el juicio posterior, sirven para poner de manifiesto lo que ya sabemos: que en España la justicia toma decisiones políticas que afectan gravemente a quien las sufre. Junqueras, igual que el resto de presos políticos, están en la cárcel de modo preventivo, sin sentencia. Es necesario recordarlo cada día.

Mientras tanto, la Crida

En esta situación de manifiesta injusticia toca hacer política, y los partidos y representantes catalanes la hacen, pero de un modo egoísta: ERC quiere mostrar, por fin, su liderazgo; PDeCat, hacer recuento de votos y puestos de trabajo; Puigdemont crea la “Crida” con la misma visión mesiánica que ha hecho todo lo demás; y Jordi Graupera intenta cuadrar el círculo presentándose como alternativa electoral a un problema que solo puede resolverse con vías políticas. Agustí Colomines en El Nacional se declara favorable a esta Crida, pero desliza una crítica severa al modo de hacer del President.

Vox les desmelena

Tengo bastante claro que Vox ha dado libertad a PP y Ciudadanos para poner en marcha ciertas políticas y soltar ciertos discursos: la extrema derecha ha empoderado a la derecha que no compite por el relato ni los votantes, simplemente dice lo que siempre ha pensado y hace lo que ha querido hacer desde el principio pero la batalla por el centro no ha permitido. Por ejemplo, este “breve” en El Español: “Moreno Bonilla: ‘El problema del paro en Andalucía es por la presión fiscal’”. Y gracias al pacto con Vox, PP y Ciudadanos podrán bajar los impuestos y dejar sin recursos a la Junta en favor de los más ricos.

Podemos sigue dando vueltas

Mientras la derecha avanza, liberada, la izquierda sigue con su batalla interna, estudiando el modo de hacer una sarracina dentro de la propia izquierda y que parezca todo lo contrario: Irene Montero anuncia ahora que estudiarán la manera de colaborar con Errejón. En concreto, proponen hacer una candidatura de Podemos e integrar ambas mientras, según Montero, Podemos se retira de la campaña para la alcaldía. No me creo nada. Y lo peor es que espero a Pablo Iglesias corrigiendo (porque en realidad no saben qué hacer y no quieren perder su bastión, Madrid) a su número dos y su pareja, al mismo tiempo.

Censuro que un taxista opine

Estoy a favor de los taxistas como estoy a favor de las empresas de reparto frente a Glovo o a favor de los hoteles frente a Airbnb: en definitiva, estoy en contra de la precarización de los servicios en nombre de la tecnología. Pero no puedo posicionarme a favor de tipos como Peseto Loco o Tito Álvarez, que ha mandado un WhatsApp a la prensa cuestionando que el ministro de Interior mande a la Policía intervenir contra el bloqueo de los taxistas porque es gay y le ha nombrado un presidente socialista. La crisis de reputación de los taxistas la agravan portavoces y mensajes como estos.

Pues Tertsch tiene razón

Creo que es la primera vez en mi vida que voy a darle casi toda la razón a Hermann Tertsch: “Tiene gracia que El País dedique las portadas enteras ya a Vox. Es una pena que ya lo lea tan poca gente pero esa obsesión, como la de LaSexta, es una ayuda importante para dar a conocer a Vox en esos sectores de la izquierda de los que saldrá buena parte de sus votos en mayo”. Solo disiento en lo de la poca gente que lee ese periódico y cualquier otro. Pero creo que está en lo cierto hasta en lo de que sectores de izquierda votarán a Vox, que surfea la ola de los indignados mejor que Podemos.

La primera plaga, ellos

Hoy estoy que lo regalo: también voy a darle casi toda la razón a Javier Ortega Smith cuando dice que “la inmigración puede traer a Europa pandemias erradicadas”. Por ejemplo: el fascismo. Creíamos que ya nos habíamos librado de ella y la excusa de la inmigración (no las personas inmigrantes) han devuelto a la vida a la extrema derecha. Por cierto, no ha faltado en Twitter quien ha estirado el “chiste” y ha recordado que la madre del secretario general de Vox es de origen argentino. Aprovecho para hacer un recordatorio sanitario: son algunos “de aquí” los más peligrosos, los que deciden no vacunar a sus hijos e hijas.

La Reina, sin nada que ponerse

Voy a ponerme yo también tremendo: un diez para los encargados de la sección en la web de Público que reúne los mejores tuits sobre un tema concreto, en este caso, sobre la “noticia” de que Letizia Ortiz sufría la cuesta de enero y por eso había tenido que repetir modelito. ¡Qué poca vergüenza! La de ella pero también la de todas las personas, desde el que lo escribe hasta el que lo mantiene publicado, que deciden que ese titular es adecuado en esta España de los desahucios, los parados de larga duración y la explotación de Glovo y Amazon como solución laboral de urgencia.

La prensa “millennial”

La caída de Facebook y de medios como PlayGround supone un antes y un después verdaderamente serio. La aparición de Facebook como fuente de tráfico y de medios como PlayGround también lo fue, pero como era para generar movimiento y desarrollar el sector del marketing on-line, lo llevamos mejor. Ahora tenemos que volver al principio: la web es el centro (porque el tráfico ya no llega, hay que recordar al lector que tiene que meter el nombre de nuestro medio en Internet), y los medios “nativos” en redes muestran que solo había modelo de negocio para Facebook.

Y el consumo “babyboomer”

Ahora los llamamos “influencers”, pero el fenómeno de los prescriptores desde que empezamos a trabajar en Internet siempre me ha fascinado. Durante un tiempo los denominábamos “prosumidores”: personas que consumían información y, al mismo tiempo, la difundían. Hoy todo eso se ha mezclado irremediablemente con las fake news y los bulos que, como sospechábamos desde hace tiempo, benefician a la extrema derecha y los que venden armas y seguridad (también médica). Por desgracia, todo apunta a que los más mayores son los que más consumen y difunden la información falsa.

Sí, tenemos derecho

El profesor de Derecho Constitucional y exletrado del TC, Joaquín Urias, ha escrito un necesario hilo en Twitter para recordar que los periodistas tenemos derecho a salvaguardar a nuestras fuentes. Un derecho recogido por la Constitución y que es una garantía para toda la ciudadanía: la prensa hace una función, la de informar, y para ello es necesario que alguien cuente la historia sabiendo que el secreto entre periodista e informador es profesional y está garantizado. La ciudadanía, los lectores, a veces lo olvidan, pero lo que es grave es que lo haga un juez como ha pasado en Baleares.

Lo siente, se ha equivocado y no volverá a suceder

Estoy absolutamente de acuerdo con Pablo Iglesias en que tenemos que dar valor en política a la rectificación. Pero eso no puede servir para borrar lo que ha sucedido mientras el político estaba equivocado: es grave que el líder de Podemos defendiera los desmanes de los dirigentes venezolanos; y es más grave aún que él, junto a otros fundadores del partido, lo hiciera porque cobraba del gobierno venezolano. En Euskadi también conocemos a esos que creen que sus rectificaciones borran errores pasados y a los que defienden a un partido solo cuando cobran de un gobierno.

“Afirmo que la tierra es plana”

En El Español han dedicado un reportaje a personas como John Davis, que dedican parte de su tiempo libre a defender que la tierra es plana. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué combinación de tara mental y falta de alicientes en la vida llevan a uno a pegarse contra el mundo en una lucha absurda? Porque, ojo, ni siquiera defienden una teoría: los miembros de las asociaciones de “tierraplanistas” dedican su tiempo a conjeturar sobre cómo es el planeta (parece que va ganando la versión de que es un disco ascendente rodeado por paredes de hielo) contra todas las evidencias.

“Soy ingeniero informático”

Hago el camino al revés: primero vi el tuit de Ángel Jiménez del que les hablo ahora y luego llegué a la noticia de la que les he hablado en el párrafo anterior. Este periodista especializado en tecnología creo que apuntalaba muy bien el titular: “Un buen ejemplo para recordar que se puede ser ingeniero, doctor o abogado y aun así ser completamente imbécil. O, en este caso, creerse más listo de lo que realmente se es”. Porque, efectivamente, el “tierraplanista” John Davis también pone por delante su condición de ingeniero informático para dar más validez a un argumento absurdo.

Hablando de cosas frikis…

El propio Davis reconoce que en su trabajo le miran como un bicho raro cuando habla de sus teorías de que la tierra es plana. Vamos, que es un friki, pero de los malos. Porque, miren, sí, hay frikis buenos, como la mayoría de los que entiendan de qué voy a hablar ahora: esta semana se han cumplido 25 años del mítico Doom, aquel juego que nos mantenía pegados al teclado y la pantalla cuando, en los 90, los ordenadores eran trastos enormes y poco ergonómicos, y los muebles empezaban a estar torpemente adaptados para todos los periféricos. Qué viejos somos.

Ya no hay velo

El modo en el que el digital de Pedro J. Ramírez trata la reclamación de una mujer que asegura que Juan Carlos I es su padre biológico, demuestra que en España se ha rasgado el velo sobre su monarquía. Una buena noticia. Pero me da la impresión de que se ha pasado con demasiada velocidad de las noticias cortesanas a las anécdotas frikis: eso es lo que parecen, al final, María y el resto de personas que han intentado abrir camino judicial hacia una prueba de ADN de Juan Carlos I que les resolvería si algunos recuerdos de la infancia corresponden a una paternidad.

Los círculos, para la foto

Los círculos de Podemos son ya parte de la historia política de España: su existencia fue breve, intensa y muy fotografiada. Pero la realidad avanza tozuda y Podemos es hoy un partido con más estándares tradicionales, incluso, que los partidos más tradicionales. Si en Aragón deciden que Pablo Echenique no les representa, Iglesias muestra su intención de reconvertirlo en diputado por esta comunidad para que siga al frente del partido en Madrid. Decisiones de “arriba” sin contar con los de “abajo”, recolocaciones y reconversiones; fotos y cuneros, la España política de toda la vida.

La lotería de Vox

En el momento en el que escribo esta columna desconozco el resultado de las elecciones andaluzas y si la ultraderecha comienza su camino parlamentario en España o no. Pero el que sí ha iniciado es el judicial: este fin de semana leíamos en Vozpópuli que un afiliado a Vox en Cáceres ha denunciado al partido porque no había comprado el número de lotería de Navidad de 2015 cuyas participaciones sí había vendido. La buena (o mala) suerte quiso que a ese número le cayera una pedrea que nadie cobró. Los de Abascal aseguran que se trató de un error humano del lotero.

La utopía del autónomo

No me quejo de ser autónomo, aunque soy plenamente consciente de que las diferencias respecto a los asalariados son tan insalvables como, en muchas ocasiones, incomprensibles. Lo que tampoco hago es fomentar los falsos mitos de los que se ríe Rocío, uno de mis últimos descubrimientos en Twitter: nunca hablo de emprendedores, ni de elegir tus jefes, ni de la libertad de horarios, calendarios y proyectos. Todas esas falsedades solo generan frustración y, estoy seguro, que nos salga todo más caro por la mayor presión fiscal que siempre se impone a los más “afortunados”.

No tenemos miles de amigos en Instagram

Ni en Instagram, ni en Facebook, ni en Twitter, ni mucho menos en Linkedin: Juan Ignacio Pérez Iglesias insistía recientemente en The Conversation en que la capacidad de relacionarnos con otros seres humanos se reduce a 150 personas que, sinceramente, ya me parecen muchas. Por supuesto, conocemos a muchas más, pero los círculos cercanos, los de confianza, los que generan un espacio de conocimiento y reconocimiento mutuo, son mucho más pequeños. Internet nos genera una falsa sensación de relaciones que, por otro lado, a veces genera oportunidades.