Hágase

“Más de 200 ‘superricos’ piden en Davos pagar más impuestos: ‘Gravadnos a nosotros y gravadnos ya’”, es el titular en República que llamó poderosamente mi atención convencido, como estoy, de que el futuro de nuestra civilización depende de que acabemos cuanto antes con este colectivo de acaparadores. Estos superricos solidarios solo si les obligan a serlo se preguntan, como si fueran pobres: “¿Por qué, en esta época de múltiples crisis, se sigue tolerando la riqueza extrema?”. A lo que no responden es cómo ha podido sucederles esto: “Hemos visto aumentar nuestra riqueza durante la pandemia”. Qué cosas les pasan.

Un buen comienzo. O casi

Esta noticia en Nius también tiene su miga: “Apple recorta un 40% el sueldo a su CEO Tim Cook este año”. Lo que parece una buena noticia, por justa, guarda alguna cosa curiosa, como en la que hemos desmenuzado en el párrafo anterior: el sueldo de Cook será de 3 millones (“salario base” lo llaman) y unos 40 en acciones. El año pasado se embolsó 99,4 millones gracias, sobre todo, a los variables. Pero la decisión la toman por imagen, no para abaratar los iPhone, por ejemplo, cuyo coste resulta escandaloso después de saber, como la propia compañía admitió hace años ya, que la mayor parte del precio son beneficios netos.

“Se acabó la aventura”

El hilo de Martinez en Twitter está bastante bien escrito y argumentado, pero de momento prefiero tomármelo como un artículo de opinión a saltos más que como una previsión o un análisis. El tuitero asegura que la red social en la que escribe acabará en manos de los bancos porque Musk no está dispuesto a perder más dinero después de depreciar por completo la empresa. Las salidas que le quedan son pocas y ninguna agradable, como la de ser controlado por un comité de prestamistas. ¿El que ha sido el hombre más rico del mundo y que todavía tiene una milmillonada injustificable va a verse señalado y recibiendo órdenes?

Sí tiene un cliente

Todos sabíamos que Twitter no tenía un modelo de negocio rentable. También lo sabía Elon Musk cuando lo compró. Y lo sabían quienes le vendieron sus acciones. Y el genio de Tesla, lejos de encontrarlo estos meses, ha dado bandazos y ha espantado a inversores, anunciantes y posibles clientes. Sin embargo, por sorpresa y según cuentan en la BBC, quienes sí están interesados en adquirir las nuevas cuentas de pago con acceso a una verificación y mejor posicionamiento son los líderes talibanes. Tan crudo y tan real como acabo de escribirlo. Talibanes que convivirán con Trump y, por supuesto, con Musk.

El clásico

Hay mucho fútbol más allá del Real Madrid y el FC Barcelona. Lo sabemos bien en Euskadi donde la mayoría seguimos a los equipos más cercanos. Pero la prensa de las capitales española y catalana solo consideran “clásico” al encuentro entre estos dos equipos. Adurizpedia apelaba a la tradición respondiendo a un tuit de Mister Chip: “El bilbaíno Txomin Acedo, a los 17 años, marcó y asistió en un Athletic – Real Madrid en 1916. La final de Copa, concretamente. Puede ser que el Athletic – Real Madrid no sea un clásico ‘oficial’ o que no se considere fútbol español. Lo desconozco”.

El problema no es el feminismo

El problema no es el feminismo de Ángela Rodríguez Pam, el problema es que usa el feminismo como excusa para justificar un pésimo sentido del humor (por lo menos, en el chiste que todos hemos podido ver) y una soberbia difícilmente justificable. Pero la secretaria de Estado de Igualdad no es la única que cae en confundir su activismo, plenamente legítimo y necesario, con su actitud, igualmente necesaria pero para el enemigo de una imprescindible igualdad real entre mujeres y hombres. Mucho más cerca tenemos más casos conocidos de mujeres que con la bandera del feminismo tapan malas formas y no mejores fondos.

Sí, así es política

Con su inapropiado chiste, Ángela Rodríguez Pam debilita la causa feminista pero también al ministerio en el que trabaja y el partido que la ha elegido para ocupar la secretaría de Estado. Sí, así es la política: si cometes un error lo pagas porque siempre hay medios o partidos esperando tu resbalón. Exactamente igual que Podemos espera los resbalones de representantes de otros partidos. Y la bandera del feminismo, insisto, no es la capa de invisibilidad de Harry Potter. Mi compañero Miguel Aizpuru lo resumía muy bien en su tuit: “Más allá de la polémica, a lo de Ángela Rodríguez Pam se le llama escasa inteligencia política”.

Tampoco lo es lo de Shakira

Shakira tampoco ha ejercido feminismo alguno con la canción con la que está partiendo la pana esta semana, en la que de un modo muy explícito deja claro que pretende ajustar sus cuentas a Gerard Piqué y a Clara Chia. Repito: no es feminismo, es otra cosa. ¿Legítima? ¿Audaz? No lo sé, sinceramente. Lo que sí sé es que es mucho más de mi agrado el tuit de la guionista Ángela Armero sobre una de las estrofas más populares: “Se puede llorar y facturar a la vez. Las autónomas lo sabemos bien”. Autónomas que no son millonarias ni tienen acceso a convertir en colaboradoras de sus venganzas personales a millones de personas.

Otro tema

No suelo estar de acuerdo con el punto de vista del tuitero Martinez, pero reconozco que esta vez su sarcasmo me resulta muy apropiado: “Me alegra ver que nuestros esfuerzos en materia de reducción de emisiones están dando sus frutos”, tuitea junto al gráfico en el que se ve cómo la Unión Europea y EE.UU. hacen un esfuerzo similar por reducir su contaminación mientras en China les da igual todo y disparan sin control sus emisiones. Cuando vi esas curvas me vi a mí mismo tirando tres bolsas de basura en otros tantos contenedores después de leer lo de los paseos espaciales de Jeff Bezos por entretenimiento, preguntándome si soy tonto.

La risa, ese gran regalo

Por supuesto, sigo separando la basura. A Bezos le da igual el planeta, pero a mí sí me importa, y eso me hace mejor persona que él, no tengo ninguna duda. Pero mi convencimiento a veces no es suficiente: necesito reír de vez en cuando con las cosas que a mí me hacen gracia. Lo cierto es que nunca he exhibido un gusto exquisito para el humor y reconozco sin dificultad que una de mis comedias favoritas es El Príncipe de Zamunda. Así que, evidentemente, el Globo de Oro a Eddie Murphy me parece muy justo, porque le considero uno de los grandes cómicos para mi generación que, sin ser de cristal, ha acabado muy rayada. Y rallada.