Fue un error, Alberto

No he puesto ni durante un segundo en duda las palabras de Alberto Garzón que han desatado la crisis de gobierno más importante de la actual legislatura en España. Lo que siempre he puesto en cuestión, y vuelvo a hacerlo ahora, es que un ministro pueda decir lo que quiera de un sector productivo de su país, aunque esté deseando cambiarlo. Aquello fue un error, no pasa nada, todos nos equivocamos, pero su cruzada por demostrar que lo que dijo es cierto (aunque lo sea) es un error aún más grande porque no deja de azuzar un tema que explican otros, empezando por la parte socialista de su propio gobierno.

¿Y si el que lo aprovecha es Sánchez?

Unas horas antes de que las palabras de Alberto Garzón se convirtieran en la mecha de un gran incendio, César Calderón opinaba en The Objective que Sánchez puede adelantar las Generales para hacerlas coincidir con las andaluzas y alejarlas en el tiempo de las elecciones en la CAV, donde el PSOE podría formar gobierno con Bildu y Podemos. Esta hipótesis sale reforzada después de ver los ataques de Sánchez y varios ministros socialistas a Alberto Garzón. ¿Y si la crisis de gobierno es aprovechada sobre todo por Sánchez para romper la coalición? Tendría la excusa para convocar elecciones o gobernar en solitario unos meses antes de hacerlo.

Lo son porque lo dicen ellos

A estas alturas a nadie le extraña ya que nos refiramos a Vox como un partido de extrema derecha. Lo que me parece escandaloso es que hayamos normalizado semejante barbaridad. Y ante estas evidencias (que todo el mundo lo sabe y que parece que a casi nadie importa), los de Abascal ya no se esconden. ¿Para qué? “Vox ultima una gran cumbre en Madrid con Orbán y Le Pen en plena campaña electoral”, leemos en El Independiente, donde van dando forma al encuentro de partidos de extrema derecha que quieren organizar los de su división en España. Después de esto quien vote a Vox ya sabe lo que hace. Los demás, también.

Libertad para morir más

Yo sigo con mis batallas diarias: contra los fachas, la más importante. Los fachas de allí y los fachas de aquí. Y contra los “listos” de la pandemia, la más irritante. Porque hay que ver lo que hemos aguantado, lo que hemos leído y lo que hemos escuchado. Y ahora todas esas ratas están agazapadas. ¿Cuántas defensas a la gestión de Ayuso durante la pandemia hemos soportado con argumentos que abrazaban el gilipollismo? Pues para quien las hacía ahí va este tuit: “¿Cómo se llama cuando la mortalidad de un país aumenta un 18% y la de una comunidad, como ha pasado en Madrid, un 44%? ¿Libertad?”.

Hacemos hueco

Mucho antes de la pandemia, incluso mucho antes de que se popularizara el uso de Twitter, un amigo me avisó: “Iker, cuando crees que no cabe un tonto más hacemos hueco”. Un montón de años después sigo dándole la razón. “¿Cuánto falta para el Gran Apagón? Se me están caducando las conservas”, se preguntaba Matías S. Zavia en Twitter con bastante retranca. Son tantas las idioteces y ha menguado tanto nuestro aguante que las olvidamos, pero hace solo unas semanas había personas preparándose para un gran apagón mundial, acumulando agua potable, latas, harina y papel higiénico, porque lo habían leído en Internet.

Está mal. Igual que siempre

Las pintadas que sugieren que Bildu es un partido que solo piensa en el dinero o que mandan a Arnaldo Otegi al paredón están mal. Sin dudas, ni dobleces, ni medias tintas. Están igual de mal que cualquiera de las que han aparecido antes con nombres de políticos en la diana, con insultos al lehendakari o con acusaciones gratuitas sobre negocios políticos. Y las reacciones a estas pintadas restándoles importancia tampoco son adecuadas. Nunca lo fueron. Si queremos una Euskadi libre de acoso, de fascismo y de pintadas (que ya está bien de la guarrada y de lo que tenemos que leer), todas y todos debemos reaccionar a la vez.

Saben que no es el foro y les da igual

La batalla que Podemos y PP están intentando trasladar a las instituciones vascas sobre las macrogranjas para carne está fuera de lugar, literalmente: ese tipo de explotaciones no se dan en la CAV y, gracias al Teleberri, sabemos que solo hay una para producir leche en Nafarroa. Así que la iniciativa del PP para atacar al ministro Garzón y la reacción de IU dentro de la coalición morada solo buscan importar un debate avivado, todo hay que decirlo, por los medios vascos que están dedicando excesivo tiempo y espacio a algo que no existe en el entorno. Es más: qué oportunidad perdida para reivindicar un modelo productivo distinto.

Qué nivel

José Fernández, concejal del PP en Madrid, decidió que podía ser una buena idea tuitear esto: “Hoy he visitado la nueva carnicería que han abierto en la calle Pilar de Zaragoza, 57, Beica. Allí les he mostrado mi apoyo al sector ganadero y mi agradecimiento por seguir trabajando por el pequeño comercio de proximidad en Guindalera”. Pero fue más allá e incluso creyó que su idea podía ser mejor con dos fotos de sí mismo en la tienda mirando pancetas y chorizos, sujetándose las manos, como si estuviera pensando: “¡Hay que ver! Así que esto es una carnicería. Pues no hay sangre en el suelo ni huele a entresijos y gallinejas”.

¿Y los listos dónde están ahora?

Mucho más me ha preocupado este tuit de Raúl Sánchez sobre la pandemia: “Está clarísimo que 100 casos no suponen la misma gravedad ahora que hace un año. Pero ojo con pensar que tiene cero efecto sobre el sistema. Hay algunas comunidades que han igualado o superado el pico de ocupación hospitalaria del invierno pasado”. Lo que me lleva a pensar, no con cierta rabia incontenida: ¿dónde están los listos ahora, todos esos que decían que gobierno y prensa éramos unos exagerados, que ya nadie enfermaba ni ocupaba camas en los hospitales? Está claro que no hemos salido mejores, pero algunos han salido dando ascazo.

Se fue a competir

Hay un tema mucho menos importante que la pandemia que me genera cansancio también desde hace mucho más tiempo: el de los “ex” del Athletic. No sé si en otros equipos será igual, pero algunos de los que pasaron por San Mamés y a quienes quisimos son hoy como exparejas de esas que no dejan de entrometerse. ¿Qué demonios me importa a mí por qué Javi Martínez eligió ir a Qatar si hasta me parece mal que le insinuáramos que podía volver al Athletic? Pues bien, le han preguntado y ha respondido: “En el Athletic podía haber cobrado más”. Claro, igual se ha ido a la liga qatarí por su nivel competitivo.

¿Qué excusa van a poner ahora?

Después de ver cómo la bajada de los precios de la electricidad coincidía con una menor demanda para calentar las casas porque Olentzero nos trajo un antinatural tiempo cálido, ahora nos preparamos para pagar más por la energía simplemente porque hace más frío y necesitamos encender la calefacción. Así que nada tiene que ver con la forma con la que las compañías generan kilovatios y sí tiene que ver todo con la demanda de los mismos. Ya pueden poner las excusas que quieran, que no cuela más el cuento de las eléctricas ni el del gobierno. Pero tampoco el de la Unión Europea. El lobby de la energía nos extorsiona.

Después de hacer el agosto harán la vuelta al cole

Después de conocer de primera mano la inacción del Gobierno con las eléctricas no espero gran cosa del anuncio de Pedro Sánchez sobre una futura regulación del precio de los test de antígenos. Ahora que los vamos a necesitar para aislarnos cuando la enfermedad sea leve, productores, distribuidores y vendedores aprovecharán para hacer su particular campaña de ventas de vuelta al cole después de haber hecho el agosto en diciembre. A más de seis euros la unidad, el margen es mucho, me refiero al margen de indignación de la ciudadanía que sabe que en Alemania no llega a tres euros, por ejemplo.

Ayuso como reclamo

Pablo Casado es un mal líder y sería un pésimo presidente. Para llegar a esta conclusión me he basado solo en sus propias decisiones, empezando por la de prestarse a ser el delfín de Aznar y Cospedal, siguiendo por la elección de sus cabezas de lista (Díaz Ayuso, Álvarez de Toledo) y terminando, claro, por su intención de abrazar a Abascal cuando sea necesario. Están tan claros sus errores que él mismo los evita: el confinamiento le ha venido de perlas para no tener que esquivar el acto de Mañueco con la presidenta de Madrid (Martínez-Almeida sí ha tirado de excusa), pero esta situación de campaña y reclamo la ha generado él solito.

Privatizar el dolor

No es menor el debate que Carlos Iturgaiz ha abierto sin querer: ¿tiene derecho el PP a homenajear a Miguel Ángel Iruretagoyena, al que ETA asesinó por ser concejal de este partido en Zarautz, incluso aunque el propio hijo de Iruretagoyena haya pedido expresamente que dejen de utilizar esa muerte? ¿Hasta qué punto la memoria del concejal puede ser recordada en contra de la familia? ¿Estamos hablando de un apropiamiento, de una privatización del dolor? Sin duda, hablamos de una cuestión muy delicada que tendrían que abordar familia y partido para llegar a una posición de respeto mutuo y al asesinado, básicamente.

El miserable del día

La caída en desgracia de Ciudadanos tiene que ver también con que intentaran colarnos a miserables como grandes aportaciones de los de Rivera a la política. Marcos de Quinto estuvo poco en el Congreso, pero sigue empeñado en mostrarnos de qué madera está hecho con tuits como este: “Cuando apareció el SIDA y no se sabía a ciencia cierta si se contagiaba por la saliva, la sangre o lo que fuera, ¿qué tal si se hubiera exigido identificar, rastrear y aislar a los portadores? ¿Qué tal si se les hubiera impedido entrar en bares o viajar? Pues eso…”. Seguro que si hubiera habido vacuna entonces no estaría haciendo esas preguntas hoy.

Novak es tonto

Juegue o no el Open de Australia, lo gane o no, Djokovic ha demostrado en las últimas semanas que si algo lidera es el ranking de los más bobos. Y de ahí no me baja ningún anónimo en Twitter que me llame vendido a Darias o Sagardui por defender los protocolos y las medidas de precaución. La decisión del tenista serbio, de no vacunarse, es personal, pero lo es tanto como conducir borracho: puedes matarte, puedes matar a alguien y si las autoridades te paran tiene consecuencias graves. Hablando de eso, lo del gobierno serbio también es para tenerlo en cuenta: poner por encima al individuo sobre la sociedad es una pésima idea.

Y lo es por parte de padre

El talento es, posiblemente, el regalo más desaprovechado del mundo: muchísima gente nace con él pero solo una minoría tiene la actitud necesaria para desarrollarlo. Y muchas menos personas, además, deciden adquirir el compromiso de hacer algo bueno con ese talento. Pero la lotería de encontrar y canalizar adecuadamente ese saber hacer le puede tocar a cualquiera, incluso al más tonto, que es el padre de Novak Djokovic, como él mismo ha demostrado comparando a su hijo primero con Jesucristo y, después, con Espartaco. Claro que sí, cómo no, vamos con todo en el concurso de burradas, a competir bien fuerte.

Pues anda que este

Los negacionistas de la pandemia o la vacuna necesitan apoyarse en un numeroso grupo de ignorantes, malvados o idiotas, directamente. Hablando de esto es imposible no acordarse de Javier Negre, que aprovecha la mierda de Djokovic para tuitear: “Esto no va de Sanidad. Va de atropello de libertades”. No, Javier, esto va de pensar qué pasaría si todo el mundo hiciese lo mismo que yo, que es en lo que consiste vivir en comunidad, y va también de no venderse a los falsos apóstoles de la libertad. De no ser mala persona, en definitiva. Esto va de explicar que la pandemia nos ha jodido y que solo volveremos a la normalidad con renuncias.

No podía faltar Albert Rivera

Da igual lo que pase que no tardará en aparecer Albert Rivera con una cuchara para ver si rebaña algo: “Es legítimo que cada nación pueda legislar sus normas fronterizas o de circulación. Ahora bien, veo a mucho hipócrita aplaudiendo la deportación de un tenista cuando ellos mismos se manifiestan contra las deportaciones de nuestra ley de extranjería”. Comparar a uno de los mejores tenistas del mundo y un gran soberbio insolidario con quienes se juegan la vida cruzando el estrecho en patera está a la altura de muy pocos. De esos pocos capaces de dejar por escrito que lo suyo cómo son.

Ni los jueces

Si algo hemos comprobado durante esta pandemia es que hay mucha gente capaz de sostener y hacer las mayores barbaridades, y que las decisiones judiciales son absolutamente arbitrarias. La de la justicia australiana, confirmando al mundo que algunas personas pueden hacer lo que quieran, es uno de esos episodios que tiene que quedar recogidas en la historia de esta pandemia. No tengo ni idea de cómo terminará el asunto, pero sí sé que los antivacunas han recibido un refuerzo vía judicial y que ahora el mundo es, incluso, un poco peor. Novak y su padre miccionan, y los jueces australianos nos apuntan con sus mangueras.

Un estado fallido

Un estado fallido es aquel que, más allá de la imposición territorial, incrementa el sueldo a sus funcionarios a la vez que sube la cuota de sus trabajadores autónomos. Es así de sencillo en España: las gallinas que entran por las que salen, que las cuentas sean sostenibles durante la legislatura y, sobre todo, que los que más fuerza sindical tienen molesten menos. Así se llega a este juego de suma cero, millón arriba, millón abajo. Y sobre todo, a este juego de ruido cero: porque las y los autónomos nos quejamos menos, hacemos menos huelgas y tenemos menos impacto en los medios y los votantes. Importamos menos. Pero pagamos más.

Ya doy yo una idea

Y que no se te ocurra, pobre autónomo, intentar colar como gasto de empresa o representación el traje que usaste para una boda o una comida que no sea un menú del día para uno, que los funcionarios de Hacienda pueden darte un repasito. Qué pena que no metan tanto miedo a las y los legisladores, por ejemplo, para que puedan echar sus redes sobre AirBnb, que “paga en España sólo 870.000 € de impuesto de sociedades en una década” (EPE). Pero desgravar el gasto eléctrico de mi casa para poner la calefacción, aunque trabaje desde ella, es tal lío que mejor pongo una habitación en alquiler.

O dos

Entre el estado que nos exprime y quienes no paran de darnos lecciones, las y los autónomos de a pie, los que pasamos facturas que hacemos en nuestro ordenador, estamos achicharrados. Así que no me corto y celebro que, aunque sea lejos, la justicia haya puesto en su sitio (la cárcel) a una de esas que venden un modelo de negocio inexistente o basado en un potencial indemostrable pero que levantan (y se levantan) millones en las rondas de financiación. Elizabeth Holmes llegó a comandar una empresa valorada en 9.000 millones de dólares porque había desarrollado un analizador de sangre que resultó ser un fraude.

O tres

El reportaje en El Independiente sobre Evergrande, el gigante inmobiliario chino al que el régimen oriental ha puesto cerco, es la segunda muestra que leemos en poco tiempo de que la dictadura se ha puesto firme con quienes se enriquecen desmesuradamente en aquel país. Y no me parece mal, que conste, aunque por principios me parezcan mal todas las decisiones que tomen los totalitaristas. En este caso, cortar esos beneficios escandalosos y virtuales es una necesidad, sí, pero como sociedad global: no nos lo podemos permitir ni aquí ni en la China Popular, parafraseando a Josep Lluis Carod Rovira.

Nos hacen viejos los hijos… Y Blackberry

La semana pasada nos enteramos de que nuestras BlackBerry se han apagado para siempre. Mi primer smartphone, que me facilitó la vida de verdad con su teclado físico y su agenda de contactos o de citas, no volverá a encenderse jamás: la empresa ha decidido inutilizar todos los terminales que siguen en los cajones y que ya “se convierten en pisapapeles” (Microsiervos). La noticia ha hecho que me dé cuenta de lo mayor que soy y de los años que llevo ya haciendo mi trabajo, y ha devuelto a mi memoria imágenes como los primeros eventos tuiteados. Qué jóvenes éramos. Y qué efímero es nuestro trabajo.