La mejora por decreto

Me parece genial que a la gente le suban el sueldo. Eso significa que la empresa para la que trabajan va bien y que su labor está reconocida. Las dos son sensaciones estupendas. Pero si esos no son los motivos, habrá que atender lo que sucede: “Yolanda Díaz propone subir el salario mínimo un 3,1% y llevarlo hasta 1.221 euros al mes”. De saque, esta en 20 Minutos también me parece una buena noticia porque responde a una cuestión de justicia social. Pero la mejora de la economía no puede ser solo por decreto, y si lo es, como hace este gobierno español, hay una serie de errores que se quieren tapar.

¿Cómo se paga esto?

Para que los sueldos suban de manera espontánea, sin recurrir a los decretos, hace falta que la economía vaya bien. Y para eso hay que atraer riqueza y dinamizarla. Solo con las cotizaciones de las personas asalariadas, por mucho que crezca el funcionariado, no da. Y menos si tenemos en cuenta estos datos que leemos en Vozpópuli: “La nómina de las pensiones subirá en 2.800 millones en 2026 por la incorporación de 140.000 pensionistas más. Cada mes se producen en el sistema público alrededor de 44.000 altas de nuevos pensionistas y unas 33.500 bajas”. En noviembre el estado dedicó 13.720 millones de euros a abonar 10,42 millones de pensiones.

Suiza, claro

Seguimos conociendo detalles de la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores. En este caso, “Suiza ordena el bloqueo de eventuales bienes de Nicolás Maduro” (Swissinfo). ¿Cómo que el presidente venezolano tenía “presuntos bienes” en Suiza? ¿Cómo que estos han sido bloqueados “de manera preventiva” “para evitar una fuga de capitales”? ¿Qué capitales? ¿Qué fuga? ¿Con qué derecho? ¡Cómo no voy a acordarme de esta otra noticia de 2015! “Los 4.197 millones de dólares que María Gabriela Chávez posee en sus cuentas de Andorra y Estados Unidos la convirtieron en la venezolana con más dinero” (Infobae).

Ella confía

Escribe Esperanza Aguirre que “si hay una persona que tiene como principal objetivo acabar con el totalitarismo comunista en América es, sin duda, Marco Rubio”. En el mismo párrafo, la del PP asevera: “Podemos estar absolutamente tranquilos”. En el siguiente describe como “operación quirúrgica magistral” la detención ilegal de Maduro, y sigue con su ida de olla cuando habla de “la no menos magistral maniobra de colocar a Delcy Rodríguez al frente de ese país”. Quien publica este tipo de opiniones (en este caso, The Objective) hace una gran labor dejando claro qué piensa cada una o cada uno… y sus seguidores.

Ya están aquí

Según Huffington Post, “los robots humanoides ya están aquí: con funciones que vienen a quitarte trabajo, que no el trabajo”. Bueno, eso está por ver. De momento, me acuerdo de las leyes de la robótica que escribió Isaac Asimov y que en Wikipedia han compilado así: “Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley”.

Sí, lo es

Elisenda Torrents solo tiene 55 seguidores en Twitter, pero ha conseguido casi 4.000 interacciones de uno de sus tuits simplemente porque su indignación es la de todos: se queja de que, con 4 euros de consumo, la factura de la luz ascienda a 158 gracias a conceptos como la “regularización y otros” (50€), la potencia contratada (45€), los derechos de contratación (34€), el IVA (20€), el impuesto especial a la electricidad (que abonamos los consumidores, 2€) y el alquiler de equipos (que consumen energía, otros 2€). Sin duda, es la mayor estafa consentida de nuestros tiempos.

¿Cuál fue el parte médico?

Pablo Casado recordaba en Twitter el primer aniversario “del violento asedio de los secesionistas a la Guardia Civil en Barcelona”. Él cree necesario considerarlo así y yo no voy a criticarlo, aunque si añado que ojalá hubiéramos vivido en Euskadi el independentismo todos con el mismo ánimo pacifista. Dicho esto, me gustaría conocer el parte médico de los guardias afectados para usar, a partir de ahora, “violento asedio” con la misma precisión que el community manager de Casado. Porque, ¿no estarán usando una retórica belicista para tapar acciones pacíficas?

No me gusta ninguno

No me gusta Yusnaby Pérez, que encaja perfectamente en la figura de agente desestabilizador creado por la inteligencia estadounidense contra Maduro. No me gusta Nicolás Maduro, ya lo saben. Y por lo que he podido leer y ver de Salt Bae, no me gusta nada este chef turco que el presidente venezolano decidió visitar, excéntrico y vendehúmos. Tampoco me gusta ella, Cilia Flores, que ostenta el título de “primera combatiente” del gobierno venezolano. Nada en la imagen es de mi agrado, sobre todo, el ostentoso banquete que se aprietan Maduro y Flores mientras en su país lo que aprieta es la escasez.

De Madrid

Hay que tener la cara muy dura o el cerebro para estrenar, para referirse a Francisco Franco como “el caudillo que ganó la guerra civil hace 82 años”. Lo hizo Begoña García, diputada del PP en la Asamblea de Madrid, durante una pregunta al vicepresidente de su Comunidad, Pedro Rollán, sobre el balance de la Agencia de Seguridad y Emergencias de Madrid, durante la que también acusaba al PSOE de “enfrentar y dividir a los españoles” por promover la exhumación del dictador. García ha pasado así a ser una política conocida a nivel nacional por fin pese a que es alcaldesa de Santa María de la Alameda desde 1995.

Los que ya emigraron

La periodista Ane Irazabal ha recuperado recientemente en su Instagram un fragmento de una película de 1962 en el que se ve la llegada de emigrantes del sur de Italia a Milán. Eran conocidos como los “terroni” y les calificaban como “la mierda del Sur”. Como bien dice la periodista, 60 años más tarde se repite la historia y los emigrantes, esta vez de más al Sur, quieren alcanzar la costa italiana aunque eso suponga enfrentarse al racismo. Racismo que, añado yo, puede incluso venir de aquellos que entonces fueron inmigrantes. Más nos valdría conocer la historia para no repetirla.