Sí, es lo que parece

Mi primera opción para el titular era: “Sí, es una mierda”, pero vamos a ser educados, que es de lo poco que nos queda: “Meta se enfrenta en EE. UU. a un juicio histórico por el impacto de Instagram y Facebook en los adolescentes” (e-Commerce News), “una coalición formada por 29 estados acusa a la compañía de haber diseñado Facebook e Instagram para aumentar la permanencia de los jóvenes en sus plataformas, a pesar de estar al tanto de las posibles consecuencias negativas para ellos”. Que no se nos olvide que Instagram y Facebook son igual de perjudiciales para las personas adultas, ni que se nos supone con algo más de criterio.

Más culpables

Soy consciente de que los medios progresistas en España están intentando distribuir las culpas de lo que ha sucedido y está sucediendo en Ceuta, pero esto en Público hay que leerlo: “Nadie mira a las plataformas: así actuaron Meta y TikTok en la crisis de Ceuta”. En concreto, “junto al mensaje de que no se podía expulsar a quienes cruzaran a nado, aparecieron otros bulos como que España necesitaba trabajadores o que quienes tuvieran un título educativo podrían quedarse”. También “se ofertaban servicios de lanchas, motos acuáticas o botes hinchables para alcanzar Ceuta”. Las plataformas vieron el tráfico de aquellos días y no hicieron nada.

Ya vienen

Ya sabemos que las redes sociales son una mierda, pero desconocemos cuánto daño nos puede hacer la inteligencia artificial. En Futurism, basándose en piezas del Financial Times y el New Yorker, se han anticipado con una visión muy pesimista: la generación que usa la inteligencia artificial para prácticamente todo se incorporará inmediatamente al mercado laboral y en el blog adelantan que los jefes están “horrorizados” por sus “ideas alarmantemente superficiales”, algunos incluso consideran a estas y estos jóvenes “prácticamente analfabetos” después de ver cómo “la educación superior se ha deteriorado”.

¿La caída de los influencers?

No dejo de ver en Instagram vídeos de creadores de contenido hablando de “la caída de los influencers” e intentando alejarse de ellos. Pongo un pantallazo de May Te porque creo que lo hace muy bien, también cuando explica este fenómeno, pero hay más. Personalmente, lo veo como otro “trend”: ahora toca hacer este tipo de vídeos y los hacen, copiándose unos a otros, unas a otras. Así funcionan las redes. Pero no creo que la superficialidad de algunos jóvenes influencers que solo conocen su realidad laboral (muy bien pagada, por lo que dicen) y, como todos, se quejan de ella, haga caer un modelo de negocio muy rentable.

Dos alternativas a Instagram

Si te hiciste una cuenta en Instagram porque sacas y te gusta ver fotos, y ahora estás atrapado por los reels, Alexandro Lacadena ha difundido (en Instagram, claro) dos alternativas: Flickr (mi primera opción siempre) y Glass (esta no la conocía). Pero hay más, muchas más: 500px, My Portfolio, Unsplash, VSCO, Pixelfed, Flashes o Lomography (si lo tuyo es la foto analógica). Por favor, que nadie mencione Pinterest, seamos serios. Lo que quiero decir es que Internet es muy grande y podemos encontrar lo que buscamos más allá de las opciones agigantadas que, es innegable, son las más perniciosas para nuestra atención y nuestra salud.

Alternativas europeas

Sí, esta página existe y es genial porque muestra doscientas empresas o servicios digitales europeos alternativos a los estadounidenses. Que no quieres (no quiero) usar Gmail, puedes elegir una de las veinte alternativas; que quieres que tus webs y tus dominios no estén alojados en el país de Trump (o gestionados allí pero guardados en algún ligar de China), pues eliges una empresa europea; que quieres usar mapas pero no quieres que tus datos los gestionen allí, donde se fabrican los misiles, pues eliges uno de los ocho servicios que te ofrece esta web. Es así de sencillo, sí, y si no existiese tendríamos que inventar este sitio.

Una curiosidad

Yo creo que en esta semana de vacaciones escolares tenemos derecho también a relajarnos y centrar nuestra atención en curiosidades, en vez de en si Irán o Rusia pueden mandar misiles nucleares hasta Euskadi: en Teknoplof nos enseñan cuál es “la web más antigua que sigue en funcionamiento”. itcorp.com fue “registrado el 18 de septiembre de 1986 por la empresa Interrupt Technology Corp”. “Este sitio nació en una época en la que” “no existían las páginas web tal como las entendemos”. “Su aspecto actual no ha cambiado prácticamente desde que se creó: un texto mínimo, una especie de tarjeta de visita espartana en HTML”.

Pueblos con un solo habitante

No sabía yo que en Trapaga-Kauso, dentro de Trapagaran, viviese solo una persona. En Araba, en dos unidades municipales dentro de Kuartango, también vive solo una persona. Y en Nafarroa, hasta en quince localidades vive solo una persona. En Artzi, Etxalatz y Xaberri, esas personas son, además, mujeres. Todo esto lo he encontrado en el gráfico dinámico que ha publicado El Periódico (el de Catalunya). En España, “la provincia que más personas tiene viviendo solas es Lugo (563), seguida de A Coruña (353) y Asturias (337). En Galicia, de hecho, están el 60% de los habitantes solitarios”, y me ha parecido un tema fascinante.

La mitad de los libros no los lee nadie

La mitad de los libros publicados en España no los lee nadie (y nada me invita a pensar que en Euskadi sea diferente). Lo recoge Bernat Dedéu en El Nacional: “El 49,4% de los libros publicados en el Estado no consiguen vender ni un solo ejemplar. A su vez, un 13% de libros solo alcanzarían el éxito de vender uno solo (supongo que los autores en cuestión no disponen de familia y/o amigos) y un 20% no pasan de la decena; los libros que sobreviven la siesta comercial son solo el 4,5% de volúmenes con el mínimo de un centenar”. ¿Por qué? Por las subvenciones que permiten a las editoriales buscar el éxito.

No pasa nada por aburrirse

Si no conoces a May Te en Instagram, no dudes en buscarla. Como buena humorista que es, a veces se pone seria (pero sin dejar de ser divertida) y nos cuenta cosas que debemos apreciar: su reel sobre cómo, cuando éramos pequeños, salíamos a aburrirnos me ha parecido magnífico. No solo porque me reconozco en ese niño que sabía que iba a aburrirse acompañando a su aita y su ama y por eso metía un coche de juguete en cada bolsillo del pantalón, también porque me ha hecho pensar que no pasa nada por que, ahora que soy aita, mi hija y mi hijo se aburran en vez de estar sobreestimulados, y piensen en sus cosas.