Escapada a la provincia de Ciudad Real (y 2)

Continúo el relato de la escapada iniciada el pasado martes por la provincia de Ciudad Real, dirigiéndonos en primer lugar al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, ubicadas a caballo entre dicha provincia y la de Albacete. Como la zona es un poco laberíntica, os dejo un mapa de la zona.

Hacemos el primer alto en el parque en el término municipal de Argamasilla de Alba, para visitar el pantano de Peñarroya, inaugurado en 1959 para embalsar las aguas del río Guadiana. Antes nos habíamos detenido en el cercano castillo del mismo nombre que, tras la Reconquista, pasó a formar parte de la Orden Militar de San Juan en 1215.

Antes de adentrarnos en la zona de las lagunas, nos detenemos para contemplar la magnífica vista que se tiene desde el mirador de la laguna del Rey, teniendo a nuestros pies esta laguna y la laguna Colgada.

El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera es uno de los principales humedales de Castilla-La Mancha. Está formado por un conjunto de 15 remansos o lagunas fluviales, a lo largo del valle del Guadiana Viejo, del río Pinilla y del arroyo Alarconcillo, separados y conectados entre sí por barreras de formación tobácea. La diferencia de altura entre ellos hace que el agua discurra por arroyos, cascadas y saltos, de una a otra laguna. En la imagen podemos ver el salto de la laguna Santos Morcillo a la Batana y la laguna Santos Morcillo.

El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera está formado por 15 lagunas, conectadas por caídas de agua a lo largo de 25 kilómetros, salvando un desnivel de 120 metros. En la imagen tenemos la cascada entre las lagunas Lengua y Salvadora y la unión de las lagunas Salvadora y Santos Morcillo.

Se puede recorrer el parque a pie o en coche, efectuando pequeños recorridos perfectamente señalizados desde cada aparcamiento. Eso si, conviene llevar un calzado adecuado pues puede haber barro, llegando a estar algunas lagunas desbordadas si la primavera ha sido muy lluviosa, como sucedió en nuestro caso. Para concluir os dejo la cascada entre las lagunas Redondilla y Lengua y las lagunas Lengua y Conceja.

Para la última tarde dejamos las población que más me gusta de la zona y que nunca dejo de visitar cuando ando por estas tierras. Se trata de Almagro, localidad que ronda los 9.000 habitantes y cuyo casco antiguo fue declarado conjunto histórico-artístico en 1972. Si algo me atrae sobre todo es su hermosa plaza Mayor, de planta rectangular y dos pisos de altura. En uno de sus laterales se encuentra el Ayuntamiento y la iglesia de San Agustín.

Cuenta Almagro con numerosos palacios y casas solariegas pero en mi opinión hay otra visita obligada, que se encuentra en el número 18 de la plaza Mayor. Se trata del famoso Corral de Comedias, declarado Monumento Nacional en 1952, que mantiene la estructura original de los teatros de los siglos XVI-XVII. Si puedes hacer coincidir la visita con una pequeña representación, mucho mejor. Al acabar podrás sacar fotos sin gente.

Seguimos recorriendo el casco antiguo de Almagro, deteniéndonos en la iglesia de San Bartolomé, fundada en el año 1602 y en dos interesantes lugares que cuentan con magníficos claustros, el palacio de los Fúcares, construido en el siglo XVI para almacenar el mercurio procedente de las minas de Almadén y el grano de las rentas de los Maestrazgos, y el convento de la Asunción de Calatravas, del siglo XVI, cuyo claustro cuenta con 60 columnas de mármol de Carraca.

Pasamos junto al Teatro Municipal, construido en 1863 y nos dedicamos ahora a callejear, deteniéndonos a curiosear en algunos comercios llenos de encanto, en los que venden artesanía tradicional y productos manchegos. Es un buen final para esta escapada.

Escapada a la provincia de Ciudad Real (1)

Mayo es un mes precioso para recorrer Castilla-La Mancha, cosa que he hecho varias veces. En esta ocasión han sido 4 días, teniendo como campamento base el Parador de Manzanares, distante 582 km de Leioa, muy bien ubicado al borde de la A-4 para los desplazamientos que pensamos realizar. Como nos queda de paso, paramos a comer en Tembleque, población de la provincia de Toledo que siempre me ha gustado por su Plaza Mayor, típicamente manchega. Junto a ella se encuentran otros dos edificios de interés, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y la Casa de las Torres, construcción barroca del siglo XVIII (en la foto).

Seguimos en la provincia de Toledo cuando nos detenemos en otro lugar que me gusta y al que ahora es muy fácil de llegar por autovía, Consuegra. Si algo me encanta de esta población, es el conjunto de doce molinos que se alzan sobre el cerro Calderito. Datan del siglo XIX, aunque puede que haya anteriores. Algunos de ellos son utilizados como oficina de turismo y para la venta de productos de la zona. Los recorremos todos y contemplamos el pueblo desde las alturas, así como el cercano castillo de la Muela.

Una vez instalados en el Parador, acudimos a ver el atardecer en las Tablas de Daimiel, lugar que tenía muchas ganas de conocer, pero que veremos con más tranquilidad al día siguiente, cuando nos desplazamos en primer lugar a la población de Daimiel, deteniéndonos a contemplar la iglesia de San Pedro Apóstol, originaria del siglo XVI. En la Plaza de España llamó nuestra atención el olivo milenario, monumento natural plantado por los árabes en el siglo X.

Tras comprar algo de comida para hacernos un bocadillo al mediodía, nos dirigimos al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, parando para coger información en el Centro de Interpretación del Agua y de los Humedales, lugar muy bien preparado, que está abierto todos los días del año en horario de 9:00 a 19:00 h en invierno y de 9:00 a 21:00 h en verano.

Cuenta el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel con un segundo centro de visitantes, el llamado Molino de Molemocho, situado en el cauce del río Guadiana. Este edificio es uno de los más antiguos molinos hidráulicos harineros de Castilla-La Mancha, pues ya aparece mencionado en el siglo XVI. Como hiciera la tarde de ayer, me entretengo tomando fotografías de los reflejos en el agua de las construcciones, la naturaleza, el sol…

Lo que más me ha gustado del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es caminar por las pasarelas y observar a las aves que disfrutan de este humedal, que se forma por desbordamiento del cauce de las aguas, en la confluencia del río Guadiana y su afluente Gigüela. Es uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de la península, debido a la fauna y flora que habitan en ella, siendo también notable por el gran número de aves migratorias que pasan por la zona, como los ánades y los ánsares.

Por la tarde nos acercamos a la capital de la provincia, Ciudad Real, más porque no la conozco que por convicción, pues después de haber disfrutado en las Tablas de Daimiel, una ciudad no me va a decir mucho. Además, la Puerta de Toledo, resto de la antigua medieval, estaba en restauración, así que he seleccionado tres lugares, la cruz de mayo, la iglesia de San Pedro, edificio gótico del siglo XIV y el Palacio de la Diputación, que data de finales del siglo XIX. También son de interés la Catedral de Nuestra Señora del Prado, la iglesia de Santiago y el neogótico Ayuntamiento, levantado en 1976.

De Adelaida a Melbourne (y 2): Por la Great Ocean Road

Iniciamos una nueva jornada. Tenemos 331 km por delante hasta que devolvamos el coche en el aeropuerto de Melbourne, pero a los 90 km hacemos la primera parada en The Otway National Park. Un sendero circular de poco más de 2 km nos permite adentrarnos en un bosque prehistórico. Es una gozada caminar por medio de una exuberante vegetación y árboles muy altos.

El sendero, perfectamente acondicionado y balizado, nos conduce al lugar más visitado de The Otway National Park, Triplet Falls. Desde unos miradores podemos contemplar estas tres cascadas que surgen de la exuberante vegetación, llamando nuestra atención los grandes helechos.

60 km más tarde, dentro del mismo parque nacional pero en su franja costera, efectuamos una nueva parada en Kennet River. No tenemos nada claro que recorrido vamos a efectuar, pero vemos a un grupo de personas en torno a unos árboles. Están dando de comer a patos y diferentes especies de aves exóticas y sacándose fotos con ellas. Nos acercamos y pronto las aves nos rodean sin ningún rubor.

Vinimos aquí porque habíamos leído que en la zona de Kennet River era posible ver koalas en libertad. Unas personas nos indican que siguiendo la pista, antes de la primera curva hay uno y allá que vamos. Más adelante vemos unos cuantos más. No resulta fácil verlos a no ser que estén cerca de un camino y mucho más difícil fotografiarlos, pues se encuentran en las ramas altas de los bosques de eucaliptos y se ocultan tras ellas y las hojas de las que se alimentan, su comida favorita. No está nada mal, en dos días hemos visto casi una docena de koalas en libertad, cosa que no teníamos nada clara al comenzar el viaje. Me quedo con esta imagen, con una postura bastante habitual en los koalas, durmiendo o bostezando.

Hemos visto las cosas más importantes de la jornada, así que 23,5 km después, en la zona de Lorne, vemos un restaurante al borde de la carretera y no dudamos en parar, pues escasean y se ha echado la hora de comer. Estamos en la costa antártica de Australia y podemos contemplar las olas.

Todavía no había comentado que llevamos dos días circulando por la Great Ocean Road, una de las rutas por carretera más famosas y espectaculares de Australia, declarada Patrimonio Nacional de Australia en 2011, así que 12,5 km después tenemos una parada obligatoria para sacarnos un foto en el Memorial Arch, que es un homenaje a los militares de la Primera Guerra Mundial que construyeron la carretera entre 1922 y 1932. Este es el tercer arco, pues los dos anteriores quedaron destruidos por incendios forestales, el último en 1983.

28 km después efectuamos la última parada del día en la población de Torquay, donde se encuentra la playa de Bells Beach, muy apreciada por los amantes del surf. Después de lo ya visto en estas jornadas, la verdad es que no nos dice mucho. El sol empieza a caer y todavía nos quedan 117 km para llegar al aeropuerto de Melbourne.

Nuevamente nos ha anochecido en carretera. Menos mal que los últimos kilómetros han sido por autopista y en ellas no hay riesgo de colisión con los canguros. Devolvemos el coche en el aeropuerto y nos trasladamos en autobús al centro de Melbourne, donde tenemos reservado el hotel. Llevamos tan solo 6 días en Australia y todo está resultando espectacular. El viaje continúa.

Intensa actividad en Ereaga

Aprovechando el buen tiempo del que hemos disfrutado, esta semana ha habido una intensa actividad en la playa de Ereaga (Getxo) y su entorno. Todo comenzó el lunes, día 20, con la llegada, procedente de Gijón, del crucero Aida Aura, de 203 metros de eslora y capacidad para 1.266 pasajeros y 389 tripulantes.

El lunes también comenzó la preparación de la playa de Ereaga para la temporada estival. Aunque este invierno no ha habido temporales fuertes que hayan arrastrado mucha arena, se hace necesario devolver arena a la mar. Para ello se han utilizado dos excavadoras, una que la arrastra hasta la orilla y otra que lo carga en un gran camión, que la traslada directamente al agua. Las corrientes y las mareas hacen que esta arena llegue hasta la altura de la torre de control del puerto de Santurtzi. Por otra parte, en la zona del espigón se siguen acumulando muchas algas.

Ya se está utilizando el nuevo parque de calistenia, punto biosaludable ubicado en el paseo de Ereaga, a fin de favorecer la actividad física. Según informa el Ayuntamiento de Getxo, la calistenia es un sistema de entrenamiento que se vale principalmente del propio peso corporal, para mejorar la fuerza y la capacidad cardiovascular. El equipamiento se compone de seis bloques o módulos de ejercitación.

El miércoles hubo trabajo intensivo para instalar las duchas y las rampas de acceso a la playa.

Esta mañana se estaba ultimando el movimiento de arena en la playa de Ereaga, Una excavadora la extraía, creando una zanja de casi medio metro de profundidad y una especie de dunas, mientras otra la arrastraba hasta la orilla.

Hoy jueves, a las 11 de la mañana y procedente de Ferrol, ha llegado el crucero Amadea, de 193 metros de eslora y capacidad para 624 pasajeros y 292 tripulantes. Su salida está prevista para las 10 de la noche, con rumbo a Pasaia. El domingo está prevista la llegada del Silver Whisper y el lunes del Seven Seas Explorer. El día de mayor actividad de la Terminal de Cruceros será el próximo martes, día 28, cuando está prevista la llegada de cuatro barcos: Marina, Sapphire Princess, Norwegian Spirit y Sea Cloud II.

Mientras esperaba la llegada del crucero, esta mañana he visto una gran actividad de barcos pequeños en el puerto. He seleccionado cuatro de ellos, el de salvamento marítimo, un práctico, una pequeña txalupa y un pesquero.

De Adelaida a Melbourne (1): Doce Apóstoles y Tower Hill

En Adelaida cogimos el coche de alquiler para desplazarnos hasta Port Campbell. Por delante tenemos un largo viaje de 663 km y hay que conducir por la izquierda. Menos mal que la carretera es buena y no hay mucho tráfico. En el Best Western Great Ocean Road Motor Inn de Port Cambell pasaremos dos noches, dedicando la mañana del día siguiente a recorrer la costa del océano Antártico. La primera parada resulta obligatoria pues es el emblema de la zona, los Doce Apóstoles (Twelve Apostles). Con este nombre se conoce a un grupo de agujas de piedra caliza que sobresalen del mar. Realmente son 9 los monolitos que se conservan, pues las olas los han ido erosionando, habiendo caído el último en 2005. Antes habíamos estado en los acantilados de Gibson Steps

La siguiente cita la tenemos en Loch Ard Gorge, dos pilares de piedra resto de un arco que se derrumbó en el año 2009. Recibe el nombre en recuerdo del barco Clipper Loch Ard, que encalló en la zona en 1878. Seguimos recorriendo la costa y nos detenemos en la cercana formación rocosa de The Razorback. Regresamos a Port Campbell y nos dirigimos a London Arch (anteriormente London Bridge), una formación de arco natural que hasta 1990 formó un puente natural completo. Cuando colapsó el 15 de enero de 1990, dejó a dos turistas varados en la parte exterior, que tuvieron que ser rescatados por un helicóptero.

El día ha ido levantando y el paisaje resulta extraordinario, así que continuamos recorriendo la costa antártica de Australia. Lo hacemos todo en coche, con constantes paradas y pequeños recorridos a pie. Otra cita importante es The Arch, una curiosa formación rocosa perforada en la roca. Aquí toca descender a un punto más bajo para tener una mejor visión.

La última de las formaciones rocosas que visitamos es un de la que más encanto tiene. Se trata de The Grotto, una cueva excavada de forma natural que se levanta a mitad de camino del nivel del mar hasta el acantilado. Hay que descender por una escalera que conduce a un mirador bloqueado por una pared, para impedir el acceso a la Gruta, ya que hay una capa de rocas muy lisas y muy resbaladizas, con riesgo de caída.

Como nos ha gustado tanto, continuamos por la Great Ocean Road, recorriendo el Parque Nacional de Port Campbell por una zona de la que no teníamos información. En la carretera vimos un desvío hacia Bay of Islands y allí fuimos. El resultado fue tan espectacular, que en nada desmerece con los anteriormente visitados.

Concluido el recorrido por la costa, para la tarde dejamos un lugar que prometía, Tower Hill Reserve, un enorme cráter volcánico. Partiendo del centro de visitantes, existen varios senderos balizados para recorrer este lugar que nos encantó.

En la carretera que desciende hacia el centro de visitantes de Tower Hill me detengo bruscamente. En una ladera vemos una pareja de emúes en libertad. Es la segunda ave de mayor tamaño tras el avestruz y autóctona de Australia. Hasta ahora solo las habíamos visto en cautividad. Luego vimos más y muy cerca, pues parece que no se asustan con nuestra presencia. El viaje va ganando en interés.

En Tower Hill se han plantado más de 30.000 árboles, lo que permite que viva una variada fauna nativa. Elegimos uno de los senderos balizados y, al llegar a un bosque de eucaliptos, vimos un koala. ¡Qué emoción! No teníamos claro que los pudiéramos ver en libertad. Parece un peluche, pero con unas enormes garras. Luego vimos un par de ellos más y un canguro. Nos habríamos quedado más tiempo en este encantador lugar, pero tenemos que recorrer los 80 km que nos separan de nuestro hotel en Port Campbell. Debido a los canguros, resulta peligroso conducir por la noche y ya nos ha anochecido en dos ocasiones.

INFO: Está prohibido estacionar en Great Ocean Road o en cualquier carretera adyacente, junto a una línea amarilla. Solo se puede hacer en los aparcamientos existentes.

La Tarragona romana (y 2) Patrimonio de la Humanidad

He dejado para esta segunda entrega las joyas romanas situadas en los alrededores de la ciudad de Tarragona, que también forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2000. Comienzo con el Arco de Bará (en catalán Arc de Berà), un arco de triunfo construido por los romanos hacia el año 13 aC, a poco más de 20 km al nordeste de Tarragona, en la localidad de Roda de Berà. Acostumbrado a verlo al pasar por la N-340, la antigua Vía Augusta, en medio de una especie de rotonda, al ir por autopista me costó dar con él, pues está mal señalizado.

No había oído hablar de ella hasta preparar este viaje, así que la cantera romana del Médol (Pedrera del Mèdol en catalán), me sorprendió gratamente. Se trata de una cantera de piedra calcárea de 200 metros de largo y paredes verticales de casi 12 metros, que sirvió para construir los edificios más importantes de Tarraco. Para llegar a ella hay que andar unos diez minutos por un camino que parte del área de servicio de Mèdol, en la AP-7, dirección Tarragona, de donde dista 13 km. Si no viajas por la autopista se puede llegar al mismo sitio por el acceso de empleados de la autopista. Está bien señalizado.

La Torre de los Escipiones (en catalán Torre dels Escipions), es una torre funeraria construida por los romanos a las afueras de Tarraco, a 13 km de Tarragona, en un lateral de la carretera N-340. Este monumento funerario romano del siglo I, tiene forma de torre que estaba coronada por una pirámide que no se ha conservado. Se pueden ver tres cuerpos de poco más de 9 metros de altura. En el central hay dos figuras en alto relieve que representan al dios funerario Atis.

El conjunto monumental de Centcelles (Vil•la romana de Centcelles en catalán) es único por sus mosaicos del siglo IV. Los restos más antiguos corresponden a un pequeño edificio de los siglos II-I aC, que más tarde se convirtió en una magnífica villa. El espacio más notable es la estancia circular, cerrada con una cúpula donde se encuentran los mosaicos, considerados los mosaicos de cúpula de temática cristiana más antiguos del mundo romano. Además están en buen estado de conservación. Se encuentra en la localidad de Constantí, a 10 km al norte de Tarragona. Se accede a ella por la autovía A-27, Tarragona-Lleida, hasta la salida 6. Horario: Martes a sábado de 10 a 13:30 y de 15 a 18 h y domingos por la mañana. Precios: 2,50 € (general) y 1,50 € (pensionistas). Parados: gratis.

Conocido como Puente del Diablo, el acueducto de Ferreres (Aqüeducte de les Ferreres en catalán), se trata de una arquería romana que forma parte del acueducto que suministraba agua desde el río Francolí a la ciudad de Tarraco, desde una distancia de 25 km. El acueducto fue construido en el siglo I aC por Augusto y se utilizó hasta bien entrado el siglo XVIII. La arquería del acueducto mide 217 metros de largo y 27 metros de altura máxima. Tiene dos niveles, con arcos superpuestos y 40 centímetros de desnivel desde la parte norte a la parte sur, lo cual facilitaba el discurrir del agua. Se accede desde un parking existente en el km 3 de la doble vía N-240, nada más pasar bajo la autopista AP-7. Hay que caminar unos diez minutos por un amplio parque.

La Tarragona romana (1) Patrimonio de la Humanidad

Mi propuesta de hoy se desplaza a la capital de la provincia de Tarragona, una ciudad muy agradable de cuyos tejados sobresale la Catedral de Santa Tecla. Voy a centrarme sobre todo en los restos de la antigua Tarraco, que durante el imperio romano fue una de las principales ciudades de Hispania. En el año 2000, el conjunto arqueológico de Tarraco fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Tras contemplar en el Centro Cultural El Pallol una gran maqueta de cómo era la Tarraco romana del siglo II, entramos en un paseo ajardinado que va bordeando la muralla romana, conocido como Passeig Arqueològic. La muralla tiene 12 metros de altura media y dos notables torres, la del Arzobispo y la de Paborde. Cuenta también con una réplica de la estatua de César Augusto y el monumento a Rómulo y Remo.

Abandonamos por un momento la zona romana para adentrarnos en la ciudad y detenernos en la Catedral de Santa Tecla, que cuenta con una impresionante fachada. El actual templo gótico se asienta sobre una catedral visigoda, una mezquita árabe y un templo romano dedicado a Augusto.

Seguimos callejeando por el centro histórico en busca de lo poco que se conserva del Fòrum Provincial que, en la segunda mitad del siglo I fue el mayor complejo del mundo romano. Antes nos detenemos en los Voltes de la Merceria, arcos góticos construidos en el siglo XIV, en la calle de la que toman su nombre.

El Foro Provincial llegaba hasta la torre del Pretorio, en la plaza del Rei. Es uno de los edificios romanos mejor conservados, pues parece ser que en la Edad Media pasó a manos de los condes catalanes. En la entrada contemplamos otra escultura de Rómulo y Remo. Al lado tenemos el Museo Nacional Arqueológico.

Contemplamos el «Sarcófago de Hipólito», una de las piezas más relevantes del Museo Arqueológico de Tarragona, que se expone en el Pretorio. Esculpido en mármol, está datado entre finales del siglo II y principios del III. Pasamos ahora al Circo romano, edificio destinado a las carreras de caballos, que tenía capacidad para 30.000 espectadores. Se construyó en el siglo I.

Desde lo alto del Pretorio contemplamos nuestro siguiente destino, el anfiteatro romano, edificio dedicado a espectáculos con gladiadores, fieras y ejecuciones públicas. Construido a principios del siglo II aprovechando la inclinación del terreno, se conserva bastante bien, con las gradas talladas en la propia roca.

Concluimos nuestra visita a la Tarragona romana en el Foro Local, del que solo se conservan restos de la basílica, las columnas corintias, algunas estatuas y cisternas donde almacenaban aceite o vino. Dejo para la próxima entrega las grandes joyas romanas que hay en los alrededores de la capital. La UNESCO ha concedido al conjunto arqueológico de la Tarraco romana la catalogación de Lugar de Valor Universal Excepcional, el reconocimiento máximo que puede lograr un bien que ya estaba considerado Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000.

INFO: El Parking Saavedra es la mejor opción para dejar el coche, ya que tiene 420 plazas y está justo al lado del inicio del recorrido. Existe una entrada conjunta para todos los recintos romanos citados al precio de 7,40 €, que baja a 3,65 € para parados, pensionistas y jubilados. Se puede adquirir en cualquiera de los sitios a visitar.

Un poco de todo en Ereaga

Cuando inicié este blog, me comprometí a trasladaros a diferentes lugares del mundo pero sin olvidar cuanto sucede en mi entorno más cercano, en esta caso la playa de Ereaga, en la que este sábado ha habido un poco de todo, además de los habituales paseantes, marchadores, ciclistas y patinadores. Con el sol luciendo a ratos, el espectáculo era todavía mayor, teniendo como telón de fondo la salida de veleros del puerto.

Sin embargo, voy a retroceder hasta el jueves, día 9, en el que me encontré el aparcamiento lleno de coches. Había olas y unos cuantos surfistas disfrutaban de ellas.

Procedente de A Coruña, con escala en Santander, el jueves por la tarde llegó a la Terminal de Cruceros de Getxo el lujoso Le Boreal, perteneciente a la exclusiva compañía francesa Ponant. Este barco lo están reposicionando desde la Antártida hasta el Ártico.

Procedente de Lisboa, el viernes llegó a la Teminal de Cruceros de Getxo el barco de los mil millones de dólares, el Celebrity Edge, que realizó su viaje inaugural el pasado mes de diciembre. Tiene capacidad para 2.913 pasajeros y aporta la última tecnología. Incorpora el espacio del balcón a la cabina a través de una ventana que se desliza para convertirse en pocos segundos en terraza. Cuenta con el Magic Carpet, de color naranja, que se ideó para facilitar el acceso al puerto a través de pequeños botes cuando fuese necesario, pero que se utiliza también de restaurante.

Ayer, sábado, cuando me acerqué a Ereaga para efectuar mi habitual recorrido, lo primero que llamó mi atención fue una cometa, que proporcionaba colorido a un cielo gris, aunque si miraba hacia el oeste resaltaba todavía más con el azul del cielo. Se estaban abriendo grandes claros.

Pronto me di cuenta que una zona de la playa estaba ocupada por un montón de niñas y niños que jugaban al voleibol, de forma simultánea en varios campos instalados en la arena. Los padres ocupaban buena parte del paseo contemplando el espectáculo.

Cuando iba a concluir mi paseo mañanero, otra cosa llamó mi atención. Aprovechando el viento que hacía, una persona deambulaba por el Abra practicando kitesurf, teniendo como telón de fondo los molinos ubicados en el superpuerto.

La mañana del domingo ha presentado un paseo de Ereaga lleno de gente y varias personas en la playa tomando el sol y bañándose, pero lo que más ha llamado mi atención ha sido un grupo de gente joven haciendo deporte en la playa.

Una semana en la Región de Murcia

Acabo de regresar de pasar una semana en la Región de Murcia, un lugar que está muy lejos (860 km de Leioa a La Manga del Mar Menor), pero tenía una asignatura pendiente, asistir a la impresionante fiesta de los Caballos del Vino y eso no me ha decepcionado. En seis días he recorrido más de 1.200 km por esa comunidad, que se realizan con mucha rapidez, ya que su red de autovías llega a casi todos los rincones.

Decepcionado por el caos urbanístico que es La Manga del Mar Menor, el primer día nos acercamos al Cabo de Palos, distante menos de 5 km, pudiendo caminar desde el puerto hasta el faro bordeando la agreste costa, en parte también machacada por las urbanizaciones. El recorrido merece la pena. En el puerto disfrutamos de la actividad de los pescadores, que con gran trabajo extraían de sus redes las rayas capturadas.

La tarde la dedicamos a conocer Cartagena. La zona del puerto ha quedado fenomenal para dar un agradable paseo. Luego nos introducimos en el peatonal casco antiguo, lleno de vida, pues abundan los comercios, bares y restaurantes. Nada más acceder a él encontramos su monumental Ayuntamiento y el Teatro romano.

El segundo día nos desplazamos al norte de la comunidad para recorrer el valle de Ricote, situado entre Archena y Cieza. En la imagen vemos los dos primeros pueblos, Villanueva del río Segura, a la izquierda, y Ulea, a la derecha, que estaba en fiestas, concentrándose junto a la iglesia de San Bartolomé y la Casa del Cura, que forman un hermoso conjunto. Continuamos el recorrido hasta Ricote, que cuenta con dos monumentales edificios, el Palacio de Llamas y la iglesia de San Sebastián. A continuación nos detuvimos en el embalse de Azud de Ojós, en el río Segura y en Blanca, población que tiene un monumento dedicado a sus populares encierros. Dejamos para el final lo que nos parecía más interesante, las cuatro norias situadas en Abarán. Lástima que no exista señalización para llegar a ellas, necesitando la ayuda de Google Maps, y que la Noria Grande esté en restauración. Las otras tres estaban funcionando.

Y llegó la fecha que esperábamos, el 2 de mayo, día grande de las fiestas de Caravaca de la Cruz, pueblo que me encantó en mi anterior viaje. Pasadas las 10 de la mañana ya estábamos en el Templete para ver los ensayos de la carrera de los Caballos del Vino por una abarrotada Cuesta de la Simona. A las 12 fue el desfile por la Gran Vía, en el que toma parte todo el pueblo, pues, vestidos de rojo y blanco, participan 58 peñas encabezada cada una por su caballo y concluyendo con una charanga musical. Luego vienen los grupos de moros y cristianos, acompañado cada uno por una banda de música, concluyendo con los gigantes y las autoridades. El espectáculo dura más de dos horas. Los festejos los encabezó la amazona Carmen María Jonquera, haciendo el deleite de los asistentes. Aprovechamos para comer y luego ver en una pantalla gigante parte de la carrera de los Caballos del Vino, acompañados por sus cuatro caballistas, pues es muy difícil y peligroso verla en directo, ya que la cuesta del Castillo tiene solo 80 metros de recorrido y hay miles de personas. El ambiente durante todo el día fue fenomenal. Finalizamos la jornada en Mula, pueblo declarado conjunto histórico-artístico.

El cuarto día lo dedicamos a Murcia capital, una ciudad en la que me alojé en mi anterior viaje y de la que tenía muy buen recuerdo. Ahora ha quedado fenomenal, con su casco antiguo prácticamente peatonal y lleno de ambiente, quizás por el puente que tenían en Madrid. Mientras tomamos un café en una terraza de la plaza del Cardenal Belluga, tuvimos la suerte de contemplar un espectáculo de danza al aire libre, teniendo como telón de fondo la monumental Catedral. Luego nos dedicamos a recorrer la ciudad: Palacio Episcopal, Ayuntamiento, Mercado de Verónicas, Casino, plaza de las Flores, Teatro Romea, plaza de Santo Domingo…

El quinto día lo dedicamos a recorrer la costa sur, deteniéndonos en primer lugar, cerca de Mazarrón, para contemplar las erosiones de Bolnuevo, situadas junto a la playa del mismo nombre, donde el viento y el agua han modelado las rocas de forma caprichosa. La siguiente cita la tenemos en la población costera de Águilas, en la que destaca su emplazamiento. Después de comer nos desplazamos a otra población que ya conocía, Lorca, tristemente famosa por el terremoto del 11 de mayo de 2011, que, aunque solo fue de 5,1 grados, causó 9 víctimas mortales y grandes destrozos en iglesias y otros edificios, que ya no son prácticamente visibles. El rincón que más me gusta es la plaza de España, presidida por la iglesia colegial de San Patricio y el Ayuntamiento.

El sexto día bordeamos todo el Mar Menor (68 km por carretera), desde el Puente de la Risa, en La Manga, hasta San Pedro del Pinatar, el lugar que más nos ha gustado de esta zona, pues allí se encuentra el Parque Regional de las Salinas y Arenales, una preciosa zona en la que abundan las dunas, salinas, charcas y gran variedad de aves, perfectamente acondicionada para recorrer caminando o en bici. También hay un agradable paseo, conocido como el paseo de los molinos, que lleva desde el molino Quintín (en la foto), hasta el molino Calcetera (casi 2 km). Aquí pusimos el punto final a esta escapada a la Región de Murcia.

OLYMPIA (Grecia): Patrimonio de la Humanidad

He tenido ocasión de navegar por los fiordos noruegos, el Mediterráneo, el Caribe, el mar Arábigo y el golfo Pérsico, por regla general con muy buen tiempo, así que, tanto durante la puesta de sol como en el amanecer, he pasado muchas horas en las cubiertas de los diferentes barcos disfrutando de un espectáculo único, como el que inicia esta entrada, cuando estábamos a punto de llegar al pequeño pueblo de pescadores de Katakolon o Katákolo, en Grecia, punto de partida para visitar las ruinas de Olympia, que durante más de mil años albergó los juegos panhelénicos más importantes.

Como llegamos en un crucero y con la crisis el tren que enlaza Katakolon con Olympia no funciona con regularidad, contratamos una excursión para cubrir los 57 km que separan el puerto del recinto arqueológico. Somos cientos de personas los que llegamos a la vez pero, como no nos gustan las multitudes, dado que toda la gente lo primero que quiere ver son las ruinas de la histórica ciudad, nosotros nos dirigimos al interesante Museo Arqueológico, pudiéndolo recorrer casi solos.

Particularmente me parece que el museo es más interesante que el propio sitio arqueológico. Tras contemplar gran cantidad de figuritas y utensilios que se exponen en vitrinas, nos detenemos en las grandes esculturas, de las que os he seleccionado tres, Hermes con el niño Dioniso, obra de Praxíteles, esculpida en mármol de Paros hacia el 343 aC, Adriano, estatua de mármol del 160 dC y Zeus raptando a Ganímedes, terracota policromada de los años 480-470 aC.

Hemos dejado para el final lo más interesante, la sala central, dedicada a algunas de las más grandes obras del arte griego, los frontones con 42 estatuas y metopas del Templo de Zeus de Olympia. Sus relieves son muy realistas, y representan a dioses y hombres participando en un juego. El frontón oriental data de los años 470 a 456 aC, tiene una longitud de 26,39 metros y muestra los instantes previos a la mítica carrera de carros entre Pélope y Enómao. El frontón occidental, de la misma época, muestra los preparativos para la lucha entre Pelops y Oenomaos.

Nos dirigimos ahora al sitio arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1989. Nada más entrar nos detenemos en el lugar que más nos ha gustado, el Philippeion, edificio jónico circular iniciado por Filipo II de Macedonia en el siglo IV aC y terminado por su hijo Alejandro.

Nos detenemos ahora en el Templo de Hera o Heraeion, dórico, que data del año 600 aC. Cuentan que en su altar se realizaba una ceremonia de los juegos precursores de los Juegos Olímpicos, motivo por el que es el punto de partida de la antorcha olímpica. A un paso tenemos el Estadio Olímpico, una pista situada en una explanada rectangular de arena de casi 193 metros de longitud. Data del siglo V aC y no tenía gradas para público. Su capacidad era de unas 45.000 personas, pero sólo los nobles y personas influyentes tenían acceso. Como estamos en primavera, todo el césped que lo rodea está lleno de flores.

Con unas dimensiones de más de 64 x 27 metros el Templo de Zeus es el mayor de todo el Peloponeso. Fue construido en el siglo V aC por el arquitecto Libón de Élide, en honor de Zeus Olímpico. Es de estilo dórico, con 6 columnas en la fachada y 13 a los lados. Un terremoto lo derrumbó en el siglo VI dC, pero en el Museo Arqueológico podemos ver casi intacta la decoración escultórica de sus metopas y frontones, en mármol.

INFO: La entrada para el museo y el sitio arqueológico cuesta 12 €. En varios puertos griegos existe una agencia que cobra muchísimo menos que las excursiones de los cruceros. Se trata de Katakolon Express (www.katakolon-express.com/lang/es). Con ella, el traslado de Katakolon a Olympia cuesta 20 €. La visita dura cuatro horas y el autobús tiene wifi. Merece la pena.