Continúo el relato de la séptima escapada del año. realizada del 6 al 11 de septiembre, que tuvo como escenario la provincia de León. Tras mostraros la pasada semana lo que hicimos en su capital, comienzo con los lugares que visitamos de la provincia relacionados con la naturaleza, empezando el 7 de septiembre en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre y, más en concreto la aldea de Carande, situada a 93 km de León, 6 antes de llegar a Riaño, a cuyo municipio pertenece. Carande se sitúa en un brazo del embalse de Riaño. Justo antes de entrar al pueblo, para no molestar a los vecinos, os aconsejo dejar el coche en la zona habilitada para aparcamiento. Cuenta Carande con el bar La Huerta, que tan bien nos vino al regresar de realizar la ruta.

A Carande nos desplazamos para recorrer la Senda de la Mitología Leonesa (SL-LE 7), una ruta circular calificada fácil, que tiene una longitud de 5,1 km, con 213 metros de desnivel, que se realiza con tranquilidad en dos horas y media. El comienzo de la ruta se realiza por una pista forestal que bordea el embalse de Riaño y asciende suavemente hasta un collado, donde cogemos un sendero muy bien balizado, la parte más hermosa de la ruta, junto al que iremos encontrando a varios seres mitológicos que se han transmitido oralmente de generación en generación, comenzando con la “vieja del monte”, personaje mitológico femenino que representa a la madre naturaleza. Más adelante vemos el “trasgu”, rodeado de caballos en busca de sombra, pequeño duende de forma humana que suele ser cojo y tener la mano izquierda agujereada. Luego vemos la “Güeste de Ánimas” o “Santa Compaña”, tenebrosa fila de figuras con viejas vestimentas que vagan en las noches de luna llena de otoño.

El sendero desciende bastante en busca de la fuente y de la pista que nos devolverá a Carande, tras una nueva subida. No he comentado todavía que los siete seres mitológicos están acompañados de otros tantos paneles que explican su historia con textos bilingües en castellano y llionés. Aparatada de la pista se encuentra la “Mora”, espíritu con forma de mujer de gran belleza y largos cabellos rubios. Luego encontramos el “Diañe”, personaje mitológico que representa al diablo, con cuernos, patas de carnero y cola. La subida concluye en el Mirador El Reñuberu, con magníficas vistas sobre el embalse y las montañas. Allí se encuentra el “Reñuberu”, viejo mago que viaja por el interior de las nubes creando las tormentas. Comienza la parte más dura y tediosa de la ruta, el descenso por la pista solo animado por la presencia del “Cuélebre”, el personaje más temido de la mitología leonesa, mitad culebra, mitad dragón.

En Carande cogemos el coche y continuamos el viaje hacia Riaño. Justo antes de llegar al acceso al centro urbano, poco después de pasar el puente sobre el embalse, existe un pequeño aparcamiento que nos da acceso al hórreo de Salio, el monumento “el Silencio de las Campanas”, que sujeta las campanas de los pueblos que quedaron sumergidos bajo las aguas del embalse y la ermita de románica de Ntra Sra del Rosario. También hay un mirador con hermosas vistas. Se había hecho tarde y pensábamos que no nos iban a dar de comer, así que disfrutamos comiendo una enorme ensalada y unos riquísimos torreznos con patatas revolcones en el restaurante del Hotel Presa, con vistas a la iglesia Parroquial de Santa Águeda. Eskerrik asko. Por delante tuvimos 99 km para regresar al hotel en león.

Cuando visitamos el Centro de Interpretación del Reino de León, su encargado nos recomendó realizar la Ruta Faedo de Ciñera, cosa que hicimos el 10 de septiembre, desplazándonos para ello a este pueblo perteneciente al municipio de La Pola de Gordón y situado a orillas del río Bernesga, a unos 1060 metros de altitud y 40 km al norte de León. Su esplendor comenzó en 1945 cuando la Hullera Vasco-Leonesa inició los trámites para la construcción de 192 viviendas, que se terminaron en 1955. En el centro urbano se encuentra la iglesia de San Miguel Arcángel y el monumento en homenaje a los Mineros, construido por los vecinos en 2015. Al comienzo de nuestra ruta vimos varios murales y algún caballo y al finalizarla, nos tomamos un vino con su tapa y un cachopo en el Café Baleo.

Como había comentado antes, nos desplazamos a Ciñera para realizar la Ruta Faedo de Ciñera, de unos 5 km de recorrido, ida y vuelta y 130 metros de desnivel. Partiendo de la iglesia, la carretera se dirige al cementerio, donde comienza la ruta por una pista forestal en suave ascenso hacia una “boca mina” situada a la derecha del camino. Se trata de una antigua entrada a una mina de carbón hoy abandonada, que se ha acondicionado como museo en el que se guardan herramientas que los mineros empleaban en las galerías. Seguimos subiendo hasta el punto más alto de la ruta, un collado en el que conversamos con el pastor que cuida de un rebaño de cabras con ayuda de sus perros.

El camino desciende ligeramente hacia la izquierda, para luego cruzar un puente de piedra construido por los mineros sobre el arroyo Villar. Cogemos luego un sendero, caminando sobre una pasarela que nos lleva a un área con mesas y bancos. Siguiendo el sendero llegamos al faedo (hayedo en llionés). Cruzamos un puente de madera y nos internamos en el bosque de hayas caminando sobre pasarelas de madera. Es la zona más hermosa del recorrido, que en 2007 fue declarado el “bosque mejor cuidado de España”, por el Ministerio de Medio Ambiente. También encontramos el haya “Fagus”, con una edad estimada de 500 años, 30 metros de altura y más de 6 metros de perímetro en la base. Junto a ella contemplamos a Haeda, la bruja buena del bosque. Concluidas las pasarelas, regresamos a Ciñera por la misma ruta.

De regreso a León, tras recorrer 16 km, decidimos detenernos en La Robla, población tan vinculada a Bilbao por se el origen del tren de línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 km, distancia que separa ambas poblaciones, que fue inaugurado en 1894. Como esta salida no la habíamos preparado, comiendo en Ciñera vimos una cosa que llamó nuestra atención, el “Arte en la calle de La Robla”, centrando nuestra visita en ello.

El origen se remonta al año 2016 cuando la Asociación Vecinal El Cañuco-La Poza, de La Robla emprendió un proyecto enfocado al arte urbano llamado “Arte en la calle de La Robla”. Ese primer año el proyecto contó con un grupo formado por 6 artistas, todos ellos formados en la Escuela de Arte de León. El año siguiente se sumaron otros 12 artistas. Poco e poco el barrio ha sido embellecido con multitud de murales. Como no se encuentran en el centro, para llegar a ellos os recomiendo poner en Google Maps “calle El Molino de La Robla”, dejando el coche aparcado junto al Hogar del Pensionista. A partir de ahí caminar sin rumbo, pues unos murales te llevarán a otros. 26 km nos separaron de nuestro hotel en León.

Aunque nada tiene que ver con las rutas, incluyo aquí la visita que realizamos la mañana del 9 de septiembre a Valencia de Don Juan, distante 38 km de León. Aparcamos el coche junto al curioso edificio Centinela, conocido popularmente como la casa de Batman. Más adelante nos encontramos ante el “León del Pote”, obra de Cosme Paredes. Finalmente llegamos a nuestro destino, el castillo de Valencia de Don Juan, también llamado Castillo de Coyanza, que abre de miércoles a domingo de 11 a 14 y de 18 a 21 h, costando la entrada con visita guiada 2 € (mayores de 65 años: 1 €). El edificio actual se debe a Juan de Acuña y Portugal. La Torre del Homenaje ha sido restaurada y convertida en museo.

Al mediodía regresamos a León, para continuar visitando la ciudad, de la que yo os hablé. La escapada continúa. Pero de ello espero hablar la próxima semana.

















































































