LEÓN (2): Rutas de naturaleza y castillo

Continúo el relato de la séptima escapada del año. realizada del 6 al 11 de septiembre, que tuvo como escenario la provincia de León. Tras mostraros la pasada semana lo que hicimos en su capital, comienzo con los lugares que visitamos de la provincia relacionados con la naturaleza, empezando el 7 de septiembre en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre y, más en concreto la aldea de Carande, situada a 93 km de León, 6 antes de llegar a Riaño, a cuyo municipio pertenece. Carande se sitúa en un brazo del embalse de Riaño. Justo antes de entrar al pueblo, para no molestar a los vecinos, os aconsejo dejar el coche en la zona habilitada para aparcamiento. Cuenta Carande con el bar La Huerta, que tan bien nos vino al regresar de realizar la ruta.

A Carande nos desplazamos para recorrer la Senda de la Mitología Leonesa (SL-LE 7), una ruta circular calificada fácil, que tiene una longitud de 5,1 km, con 213 metros de desnivel, que se realiza con tranquilidad en dos horas y media. El comienzo de la ruta se realiza por una pista forestal que bordea el embalse de Riaño y asciende suavemente hasta un collado, donde cogemos un sendero muy bien balizado, la parte más hermosa de la ruta, junto al que iremos encontrando a varios seres mitológicos que se han transmitido oralmente de generación en generación, comenzando con la “vieja del monte”, personaje mitológico femenino que representa a la madre naturaleza. Más adelante vemos el “trasgu”, rodeado de caballos en busca de sombra, pequeño duende de forma humana que suele ser cojo y tener la mano izquierda agujereada. Luego vemos la “Güeste de Ánimas” o “Santa Compaña”, tenebrosa fila de figuras con viejas vestimentas que vagan en las noches de luna llena de otoño.

El sendero desciende bastante en busca de la fuente y de la pista que nos devolverá a Carande, tras una nueva subida. No he comentado todavía que los siete seres mitológicos están acompañados de otros tantos paneles que explican su historia con textos bilingües en castellano y llionés. Aparatada de la pista se encuentra la “Mora”, espíritu con forma de mujer de gran belleza y largos cabellos rubios. Luego encontramos el “Diañe”, personaje mitológico que representa al diablo, con cuernos, patas de carnero y cola. La subida concluye en el Mirador El Reñuberu, con magníficas vistas sobre el embalse y las montañas. Allí se encuentra el “Reñuberu”, viejo mago que viaja por el interior de las nubes creando las tormentas. Comienza la parte más dura y tediosa de la ruta, el descenso por la pista solo animado por la presencia del “Cuélebre”, el personaje más temido de la mitología leonesa, mitad culebra, mitad dragón.

En Carande cogemos el coche y continuamos el viaje hacia Riaño. Justo antes de llegar al acceso al centro urbano, poco después de pasar el puente sobre el embalse, existe un pequeño aparcamiento que nos da acceso al hórreo de Salio, el monumento “el Silencio de las Campanas”, que sujeta las campanas de los pueblos que quedaron sumergidos bajo las aguas del embalse y la ermita de románica de Ntra Sra del Rosario. También hay un mirador con hermosas vistas. Se había hecho tarde y pensábamos que no nos iban a dar de comer, así que disfrutamos comiendo una enorme ensalada y unos riquísimos torreznos con patatas revolcones en el restaurante del Hotel Presa, con vistas a la iglesia Parroquial de Santa Águeda. Eskerrik asko. Por delante tuvimos 99 km para regresar al hotel en león.

Cuando visitamos el Centro de Interpretación del Reino de León, su encargado nos recomendó realizar la Ruta Faedo de Ciñera, cosa que hicimos el 10 de septiembre, desplazándonos para ello a este pueblo perteneciente al municipio de La Pola de Gordón y situado a orillas del río Bernesga, a unos 1060 metros de altitud y 40 km al norte de León. Su esplendor comenzó en 1945 cuando la Hullera Vasco-Leonesa inició los trámites para la construcción de 192 viviendas, que se terminaron en 1955. En el centro urbano se encuentra la iglesia de San Miguel Arcángel y el monumento en homenaje a los Mineros, construido por los vecinos en 2015. Al comienzo de nuestra ruta vimos varios murales y algún caballo y al finalizarla, nos tomamos un vino con su tapa y un cachopo en el Café Baleo.

Como había comentado antes, nos desplazamos a Ciñera para realizar la Ruta Faedo de Ciñera, de unos 5 km de recorrido, ida y vuelta y 130 metros de desnivel. Partiendo de la iglesia, la carretera se dirige al cementerio, donde comienza la ruta por una pista forestal en suave ascenso hacia una “boca mina” situada a la derecha del camino. Se trata de una antigua entrada a una mina de carbón hoy abandonada, que se ha acondicionado como museo en el que se guardan herramientas que los mineros empleaban en las galerías. Seguimos subiendo hasta el punto más alto de la ruta, un collado en el que conversamos con el pastor que cuida de un rebaño de cabras con ayuda de sus perros.

El camino desciende ligeramente hacia la izquierda, para luego cruzar un puente de piedra construido por los mineros sobre el arroyo Villar. Cogemos luego un sendero, caminando sobre una pasarela que nos lleva a un área con mesas y bancos. Siguiendo el sendero llegamos al faedo (hayedo en llionés). Cruzamos un puente de madera y nos internamos en el bosque de hayas caminando sobre pasarelas de madera. Es la zona más hermosa del recorrido, que en 2007 fue declarado el “bosque mejor cuidado de España”, por el Ministerio de Medio Ambiente. También encontramos el haya “Fagus”, con una edad estimada de 500 años, 30 metros de altura y más de 6 metros de perímetro en la base. Junto a ella contemplamos a Haeda, la bruja buena del bosque. Concluidas las pasarelas, regresamos a Ciñera por la misma ruta.

De regreso a León, tras recorrer 16 km, decidimos detenernos en La Robla, población tan vinculada a Bilbao por se el origen del tren de línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 km, distancia que separa ambas poblaciones, que fue inaugurado en 1894. Como esta salida no la habíamos preparado, comiendo en Ciñera vimos una cosa que llamó nuestra atención, el “Arte en la calle de La Robla”, centrando nuestra visita en ello.

El origen se remonta al año 2016 cuando la Asociación Vecinal El Cañuco-La Poza, de La Robla emprendió un proyecto enfocado al arte urbano llamado “Arte en la calle de La Robla”. Ese primer año el proyecto contó con un grupo formado por 6 artistas, todos ellos formados en la Escuela de Arte de León.  El año siguiente se sumaron otros 12 artistas. Poco e poco el barrio ha sido embellecido con multitud de murales. Como no se encuentran en el centro, para llegar a ellos os recomiendo poner en Google Maps “calle El Molino de La Robla”, dejando el coche aparcado junto al Hogar del Pensionista. A partir de ahí caminar sin rumbo, pues unos murales te llevarán a otros. 26 km nos separaron de nuestro hotel en León.

Aunque nada tiene que ver con las rutas, incluyo aquí la visita que realizamos la mañana del 9 de septiembre a Valencia de Don Juan, distante 38 km de León. Aparcamos el coche junto al curioso edificio Centinela, conocido popularmente como la casa de Batman. Más adelante nos encontramos ante el “León del Pote”, obra de Cosme Paredes. Finalmente llegamos a nuestro destino, el castillo de Valencia de Don Juan, también llamado Castillo de Coyanza, que abre de miércoles a domingo de 11 a 14 y de 18 a 21 h, costando la entrada con visita guiada 2 € (mayores de 65 años: 1 €). El edificio actual se debe a Juan de Acuña y Portugal. La Torre del Homenaje ha sido restaurada y convertida en museo.

Al mediodía regresamos a León, para continuar visitando la ciudad, de la que yo os hablé. La escapada continúa. Pero de ello espero hablar la próxima semana.

LEÓN (1): La capital

Realizada del 6 al 11 de septiembre, la séptima escapada del año tuvo como escenario la provincia de León, teniendo como “campamento base” su capital, situada a 342 km de Leioa, que se realizan por autopista y autovías en poco más de 3 horas. Para pasar las cinco noches elegimos el Hotel Barceló León Conde Luna ****, ubicado en la avenida Independencia, 7. La elección la efectuamos por estar situado a 190 metros de la plaza de San Marcelo, donde se encuentra la Casa Botines, a 400 del Barrio Húmedo, a 550 de la Basílica de San Isidoro y 650 metros de la Catedral.

Tras instalarnos en el hotel y descansar un rato, el día 6 de septiembre, por la tarde, comenzamos a “patear” la ciudad de León. A unos pasos del hotel encontramos el conjunto escultórico dedicado al artista leonés Manuel Díez Rollán. De allí nos dirigimos a la Glorieta de Guzmán el Bueno, punto de inicio del Paseo Condesa, hermoso espacio verde que cuenta con frondosos castaños y hermosos jardines, que se estructuran bordeando el río Bernesga, afluente por la margen derecha del río Esla.

El Paseo Condesa concluye en la amplia plaza de San Marcos, importante punto del Camino de Santiago, que cuenta con un crucero levantado en el medio de la plaza, con un peregrino descansando a sus pies, que sirve de homenaje a todos los que pasan por este lugar. Enfrente tenemos uno de los monumentos más importantes del Renacimiento español, el convento de San Marcos, actual Parador de Turismo, que cuenta con una imponente fachada plateresca. El edificio actual data del siglo XVIII.

Avanzada la tarde nos acercamos a la casa de los Botines, edificio modernista diseñado y construido por el arquitecto Antoni Gaudí entre 1891 y 1892. Es una de sus tres obras que tiene fuera de Catalunya, junto con el Palacio Episcopal de Astorga (León) y el Capricho de Comillas (Cantabria). Hoy acoge el Museo Casa Botines Gaudí, gestionado por la Fundación Obra Social de Castilla y León (Fundos). Abre todos los días de 10 a 21 h, costando la entrada en la visita libre 10 € (+65 años: 7,50 €). El precio de la visita guiada es de 13 € (+65 años: 10,50 €).

Como pensábamos estar varias tardes en León, fuimos repartiendo las visitas en diferentes días. Ese mismo día 6 nos sentamos con Gaudí en un banco situado frente a su “casa” y al lado del Palacio de los Guzmanes, actual sede de la Diputación de León y uno de los mejores ejemplos de arquitectura palaciega del renacimiento español, obra atribuida al arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón. Estamos en la plaza de San Marcelo, de donde parte la peatonal calle Ancha, que conduce a la Catedral. En dirección contraria tenemos la iglesia de San Marcelo, patrón de la ciudad. Data del siglo XVII y alberga en su interior un gran retablo mayor.

El día 8 de septiembre por la tarde lo habíamos reservado para la Catedral de León cuya visita es gratuita los martes de 18:30 a 20 h. Ante nuestra sorpresa y la de un montón de personas, estaba cerrada desde las 18:15, cosa que sucedía los nueve días de una novena, de los que no informaban en la web, donde el horario que figura es de 9:30 a 13:30 y de 16 a 20 h. Precio entrada: 8 €. Jubilados: 7 €. Aunque solo dejaban entrar para el acto religioso, aprovechamos para realizar una visita express, contemplando lo más importante: las vidrieras de los siglos XIII al XV, el trascoro renacentista, cuya restauración concluyó el pasado mes de abril, el altar mayor, el coro y el órgano monumental, la Capilla del Santo Cristo y los sepulcros de dos obispos. La Catedral de Santa María de Regla de León se levantó entre finales del siglo XIII y principios del XIV. La portada sur cuenta con tres pórticos, al estilo de las catedrales góticas francesas, realizados entre 1265 y 1275.

Para la tarde del 9 de septiembre, dejamos la visita a la otra joya de León, San Isidroro, pero antes de su visita decidimos tomar un café. La casualidad hizo que “aterrizáramos” sin saberlo en La Lola, propiedad de Café Quijano y situado en la calle Ruiz de Salazar, 32. Casi al lado se encuentra el monumento a las Infantas de León y, más adelante, tras bordear la muralla, la estatua de Alfonso IX, rey de León y la escultura Las Cabezadas, que recuerda una tradición que se remonta al año 1158, cuando el pueblo leonés imploró lluvia a San Isidoro y, en agradecimiento, asumió el compromiso de realizar una ofrenda anual. Tras la visita a la basílica pasamos bajo el Arco de la Cárcel, también llamado Puerta Castillo y visitamos el Centro de interpretación del León romano, ubicado en la Casona de Puerta Castillo.

La Basílica de San Isidoro es de acceso gratuito, llamando especialmente mi atención la Capilla Mayor, que data del siglo XVI y se atribuye a Juan de Badajoz el Viejo, aunque el retablo gótico procede de la parroquia de Pozuelo de la Orden (Valladolid), A continuación accedimos al Museo de San Isidoro, que abre de martes a sábado de 10 a 14 y de 17 a 20 h y los domingos de 10 a 14 h. La visita libre cuesta 6 € y la guiada 8, siendo gratis los miércoles de 16 a 18 h. Salvo en el claustro, no se puede sacar fotos, así que las que os presento proceden de Internet. Lo más interesante es el Cáliz de doña Urraca, las pinturas románicas, la biblioteca, las arquetas-relicario y la joya de la visita, el Panteón Real, conocido como la “Capilla Sixtina del Románico”, en el que recibieron sepultura la mayoría de los reyes y reinas del reino de León.

Cuando íbamos a tomar algo en el Barrio Húmedo, descubrimos un lugar cuya existencia ignorábamos, el Palacio Conde Luna, que acoge el Centro de Interpretación del Reino de León, un recorrido por la historia del antiguo reino desde el año 910 a lo largo de ocho salas. Abre todos los días, aunque de lunes a viernes lo hace de 10 a 21 h, siendo el acceso gratuito. Enfrente se encuentra el Mercado del Conde Luna, que abrió sus puertas al público en el año 1929 y reabrió en marzo de 2024 tras una profunda remodelación que duró 15 meses, por lo que me dio mucha pena verlo, pues solo permanecen abiertos cinco puestos, uno de pescados, dos de carnes y dos de frutas y verduras. Una pena.

En la Plaza de la Regla, junto a la Catedral, se ubica el Palacio Episcopal, que data del siglo XVII. A unos pasos se encuentra la Plaza Mayor una de las más representativas del siglo XVII, en la que los miércoles y sábados se celebra el mercado tradicional agrario. A ella se asoma el antiguo Consistorio. Una fuente de 1850 y la calle de la Sal, nos da acceso al lugar que nos acogió todas las tardes-noches, el Barrio Húmedo, con epicentro en la plaza de San Martín, así llamado por estar lleno de bares en los que “humedecer la garganta”. Los precios son más que asequibles y la comida abundante. Os presento el Bodegón asturleonés, en que cenamos dos noches y la tapa del Napoleaone. La última línea del collage corresponde a la medieval plaza del Grano, aunque su nombre oficial es plaza de Santa María del Camino, por su iglesia. Cuenta con una fuente neoclásica y una cruz de piedra.

La escapada leonesa no ha hecho más que comenzar. Por delante nos quedaba recorrer algunos lugares de la provincia, pero de ello espero hablar la próxima semana. La escapada continúa.

BURGOS (y 2): La Catedral y las Huelgas

Concluyo el relato de la sexta escapada del año, que realizamos los días 3 y 4 de agosto a Burgos. La mañana del día 4 la iniciamos visitando el principal monumento de la ciudad, que está justo enfrente de nuestro hotel. Se trata de la Catedral de Santa María, que desde 1984 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, siendo la única catedral española que tiene esta distinción de forma independiente. La casualidad hizo que la pudiéramos visitar de forma gratuita, cosa que sucede todos los martes de 9:30 a 11:15 h. Abre a diario de 9:30 a 18.30 h, costando la entrada 11 €, uno menos para los mayores de 65 años. Antes de acceder al interior de la Catedral por la Portada del Sarmental, construida entre 1230 y 1240, contemplamos la fuente de Santa María y el monumento al peregrino. Sin pagar entrada se puede contemplar también uno de sus elementos más característicos, el Papamoscas, autómata del siglo XVIII que cada hora mueve su brazo derecho para accionar el badajo de una campana.

La construcción de la Catedral de Santa María de Burgos comenzó en el año 1221 siguiendo patrones góticos franceses, aunque tuvo muchas modificaciones entre los siglos XV y XVI. Su interior parece un notable museo. Comenzamos la visita contemplando el retablo de la Capilla de las Reliquias y a San Juan de Sahagún en el retablo rococó de su capilla. Llegamos a una de las joyas, el retablo gótico hispano-flamenco de Gil de Siloé para la Capilla de Santa Ana, para continuar ante el sepulcro del arzobispo Manuel de Castro Alonso, situado en la nave de la Epístola.

Continuamos la visita en otro de sus puntos fuertes, la Escalera Dorada, obra maestra del Renacimiento español diseñada por Diego de Siloé entre 1519 y 1522. En nuestra ruta aparecen tres sepulcros, el del canónigo Jacobo de Bilbao situado en la Capilla de la Presentación, el de Alfonso Díaz Lerma y el renacentista del obispo Luis de Acuña y Osorio, ubicado en la Capilla de Santa Ana, obra de Diego de Siloé. Llegamos a otra joya, el retablo mayor de la Catedral, ora maestra del Renacimiento español en estilo manierista. Bajo el cimborrio encontramos en el suelo la lápida de la tumba de El Cid Campeador y su esposa Doña Jimena, que antes estuvieron enterrados en el Monasterio de San Pedro de Cardeña. Contemplamos la escultura gótica de San Rafael Arcángel dentro de un nicho ricamente decorado en la capilla de la Inmaculada y Santa Ana y nos detenemos ante otros dos sepulcros, el de Alonso Díez de Lerma, ubicado en la Capilla de la Presentación y el del Arcediano Pedro Fernández de Villegas.

En la primera fila os muestro el impresionante retablo de la capilla de la Natividad de la Virgen María y el sepulcro de Lope de Fontecha, ubicado en la Capilla de San Gregorio. En la segunda, la cúpula y la bóveda decorada con policromía y dorados barrocos de la Sacristía Mayor y detalles del trasaltar, como la Ascensión de Jesucristo, del siglo XVI y el relieve de la Crucifixión, obra maestra del escultor Felipe Bigarny, entre 1499 y 1502. Finalmente el retablo mayor de la Capilla del Condestable, obra de los artistas Diego de Siloé y Felipe Bigarny en el siglo XVI. En la tercera fila aparece la figura yacente del obispo Pedro Rodríguez de Quexada, me fotografío ante el sepulcro de los Condestables de Castilla, realizado por el escultor Felipe de Bigarny y el óleo de Santa María Magdalena, de Leonardo da Vinci (siglo XVI).

Participamos en una proyección de realidad virtual y pasamos al claustro alto para visitar el museo, viendo en primer lugar la carroza de plata del Corpus Christi, el retablo de la capilla de San Jerónimo y dos sepulcros, el de Pedro Fernández de Sepúlveda y el de Pedro Martínez de Ayllón. En la parte inferior os muestro la capilla del Corpus Christi, las imágenes del Santo Cristo de Burgos y de Santiago Peregrino y la capilla de Santa Catalina, con su bóveda estrellada de crucería gótica.

Concluimos la visita a la Catedral de Santa María de Burgos recorriendo el museo situado en el claustro bajo, donde llama nuestra atención el relieve de bronce que representa al Niño Jesús, parte de las puertas diseñadas por el artista Antonio López García, el óleo sobre tabla Pentecostés, realizado hacia 1556 por el pintor renacentista flamenco Pedro de Campaña y la escultura barroca de Santiago Matamoros a caballo, ubicada en el retablo de la Capilla de Santiago y San Juan Bautista. Para acabar contemplamos el Cofre de El Cid y un par de tapices, entre los que destaca “El retorno del hijo pródigo”, valioso tapiz flamenco de principios del siglo XVI.

Dejamos también para la mañana del día 4 la visita a otro notable monumento, el Real Monasterio de las Huelgas, situado a 2,3 km de la Catedral, que abre de martes a sábado de 10 a 14 y de 16 a 18:30 h y domingos y festivos de 10:30 a 15 h, siendo el precio de la entrada 9 € El monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, fue fundado en 1187 por el rey Alfonso VIII de Castilla y su esposa Leonor de Plantagenet. Se accede a él por un hermoso patio que cuenta con un crucero, una fuente y la Torre de Alfonso XI.

La visita es guiada comienza en el Atrio de los Caballeros, donde encontramos un monumental sarcófago tardorrománico del siglo XII, accediendo a continuación al transepto que cuenta con cinco capillas. Llaman nuestra atención la pintura mural de la Batalla de las Navas de Tolosa y el púlpito giratorio. Pronto llegamos a uno de los puntos fuertes de este recorrido, la capilla mayor, rodeada por el coro y el órgano, que cuenta con un retablo colocado en ella en el siglo XVII, en cuyo centro destaca una talla de la Asunción. También me agradó el retablo de la nave de San Juan.

Os sigo mostrando imágenes de la visita a este monumental monasterio. En la fila superior, los sepulcros del infante Don Fernando de la Cerda y de la infanta Doña Berenguela. Además, el pendón de las Navas de Tolosa. En la segunda fila, el retablo del coro y los sepulcros de los fundadores, Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. En la parte inferior tenemos el claustro gótico de San Fernando, que data del primer cuarto del siglo XIII y otra de las joyas, la Sala Capitular, en la que se exhiben varias piezas de valor histórico y artístico. Vemos también un retablo barroco y el retablo mayor de la iglesia.

Concluyo la presentación de imágenes de nuestra visita al Real Monasterio de las Huelgas, presentando en la parte superior el sepulcro de madera policromada de Alfonso de la Cerda “el Desheredado” (1270-1333), el tríptico flamenco de la Pasión y las imágenes de la Virgen de las Huelgas y de Santiago. En la parte inferior tenemos las Claustrillas, pequeño claustro que perteneció al monasterio fundado en 1187. Finalmente tenemos la capilla de Santiago, ubicada fuera de las construcciones monásticas y el museo de telas medievales.

De esta forma concluyeron las monumentales visitas a la ciudad de Burgos. Comimos en un restaurante situado enfrente del monasterio, para a continuación emprender el viaje de regreso a Leioa, distante 177 km. Próximo destino: León, pero de ello espero hablar dentro de dos semanas.

BURGOS (1): Monasterio, cartuja e iglesias

La sexta escapada del año la realizamos los días 3 y 4 de agosto a un destino bastante cercano, Burgos, una preciosa ciudad que hacía años que no visitaba. Para pasar la única noche de esta escapada elegimos el Hotel Crisol Mesón del Cid ***, situado en la calle Fernán González, 64, en plena zona peatonal, por lo que conviene reservar el garaje que tienen a unos pasos del hotel. En pleno mes de agosto y la víspera del final de etapa de la Vuelta a Burgos, el hotel no resultó barato, pero desde la habitación veía la Catedral. Fue un capricho.

En esta escapada quedamos con nuestros amigos de Rivas Vaciamadrid y lo hicimos a 10 km de Burgos y 174 de Leioa, en el Monasterio de San Pedro de Cardeña, pues a las 12:15 h tenía lugar la última visita guiada de la mañana, en teoría al precio de 2,50 €, aunque el monje nos pidió la voluntad. No conocía este monasterio, pero su visita merece realmente la pena. La iglesia conventual data del siglo XVI y, anexa a ella, está la Capilla del Cid que cuenta con un retablo barroco realizado por Fray Pedro Martínez en 1738. En el centro están los sarcófagos del Cid y de su esposa Doña Jimena. Destacan también la capilla absidial del Evangelio y el claustro de los Mártires.

Concluida la visita, sin tiempo que perder para que no nos cerraran, nos desplazamos 8 km hasta la Cartuja de Miraflores, situada a unos 3 km de Burgos, que abre de 10:15 a 15 y de 16 a 18 h, costando la entrada 5 €. Joya del arte gótico, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO asociado a los Caminos de Santiago de Compostela. En su interior destaca la iglesia y, sobre todo, el retablo mayor y el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal. El retablo, realizado entre 1496 y 1499, fue tallado en madera por Gil de Siloé y policromado y dorado por Diego de la Cruz, con oro que procedía de los primeros envíos desde América. Mención especial merece el sepulcro del infante Alfonso de Castilla, hermano de Isabel la Católica. Tras la visita nos desplazamos al cercano restaurante La Fragua de Fuente Prior, donde comimos, muy bien por cierto y a buen precio, sendas raciones de morcilla de Burgos, chorizo a la sidra y unas ricas croquetas.

Después del mencionado picoteo nos dirigimos al Hotel para dejar el equipaje en la habitación y descansar un poco, pues a las 16:30 h tenía previsto iniciar la Ruta de los Mercaderes, en la que se visitan tres iglesias al precio de 7 €. La primera la tenemos al lado del hotel. Se trata de San Nicolás de Bari, que abre de 11:30 a 19 h. En el tímpano de la portada principal se encuentra una imagen de San Nicolás, flanqueada por las de San Sebastián y San Vitores. El elemento más relevante de la iglesia es su monumental retablo mayor, de comienzos del siglo XVI, junto al que se encuentran los sepulcros de Gonzalo y Alfonso Polanco, “patrocinadores” de esta obra. También pudimos ver otros sepulcros y un sencillo Museo de Tapices.

A tan solo 180 metros tuvimos la segunda cita. Se trata de la iglesia de San Esteban, en la que destaca la portada principal, con el tímpano dedicado a Cristo y al martirio del santo titular, de los siglos XIII-XIV. Destaca también el rosetón, que conserva restaurado parte de los vitrales del siglo XVI. obra de Sebastián de Vallejo y Lázaro de Aranda. En el interior guarda importantes muestras de arte funerario medieval y renacentista, destacando los enterramientos de influyentes familias de mercaderes y nobleza local, como los sepulcros de la familia Arlanzón y el de Urraca López de Haro, junto al que me fotografío.

La iglesia de San Esteban abre de 10 a 14 y de 17 a 20 h y es también escenario del Museo del Retablo, guardando 30 de estos importantes mobiliarios litúrgicos, de los que os muestro unos cuantos, comenzando con el retablo de San José, del siglo XVIII, procedente de Cortiguera y el retablo mayor de San Esteban, realizado entre los siglos XVIII y XIX. También los de San Millán de la Cogolla, San Lorenzo (s XVI), del Salvador (s XVI), Santa Ana (s XVIII), Virgen con el Niño (s XIII), San Martín (s XVI) y San Joaquín y Santa Ana, además del cuadro Última Cena (s XV).

Para no empacharos de iglesias, hago una pausa para mostraros lo que he visto en la calle en nuestra ruta entre los tres templos, comenzando con la plaza Santa María, situada junto a la Catedral, el monumento en recuerdo del Año Jacobeo 2021, la calle Pozo Seco, un pequeño descanso frente a San Esteban, la fuente y el arco de San Esteban, el arco de San Gil y dos murales, el “Mímesis, seres y lugares”, que vimos al principio y el de “La Conquista de Burgos” en la calle Alvar Fañez.

Tras caminar casi 400 metros pasando junto a los arcos anteriormente citados, finalmente llegamos a la tercera iglesia, la de de San Gil Abad, motivo de nuestra prisa pues abre de 11:30 a 19 h, cerrándose el acceso media hora antes. Este templo gótico, tal como lo contemplamos, data de finales del siglo XIV y forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, asociado a los Caminos de Santiago. Su interior es como un museo, pero quiero reseñar cuatro temas principales, el Altar Mayor que tiene baldaquino y retablo barrocos del siglo XVII, la Capilla del Santísimo Cristo de las Santas Gotas, la Capilla de los Reyes Magos, con su notable retablo, probable obra de Gil de Siloé y a su pie los sepulcros de Fernando Castro de la Hoz y Juana García de Castro y, finalmente, la Capilla de la Natividad, considerada la joya de la corona, capilla funeraria de Juan de Castro e Inés de Lerma, que cuenta con un. magnífico retablo dedicado a la Natividad de María, atribuido a Felipe de Vigarny.

Concluidas las visitas deambulamos por el centro de Burgos, contemplando en primer lugar dos grupos escultóricos, los niños (danzantes) y sus maestros (tetines), que forman parte de la tradición burgalesa y “Mujer con paraguas”. Pasamos luego ante el edificio civil más notable de Burgos, la Casa del Cordón o Palacio de los Condestables, originario del siglo XV. Enseguida llegamos al Teatro Principal, junto al que se encuentra uno de los emblemas de la ciudad, el Monumento al Cid Campeador, situado cerca del puente de San Pablo, sobre el río Arlanzón. Hemos llegado al Espolón, el paseo arbolado y ajardinado más céntrico y popular. Nos fotografiamos con “La Castañera” y nos tomamos un vino a unos pasos del Arco de Santa María, otro de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Originario del siglo XI, su aspecto actual se debe a la reforma que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XVI.

Comenzó luego la parte más complicada de esta escapada, encontrar un restaurante para cenar, misión casi imposible pues, a pesar de ser lunes, todos los bares estaban abarrotados. Pasamos por la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, fotografío “Al Herrero” y caminamos por la calle San Lorenzo con rumbo a la calle Avellanos en busca de La Boca del Lobo, restaurante que nos habían recomendado pero que tenía una hora de espera, así que al final optamos por picar algo, gracias a que se libró una mesa, en una terraza de la plaza Huerto del Rey, cerca de la Fuente de la Flora. Estamos a tan solo 400 metros del hotel, iniciando el regreso fotografiando al “Cid hincado de hinojos”, obra de Óscar Martín, para finalmente deleitarnos contemplando iluminada la majestuosa fachada de la Catedral de Santa María.

Hemos dejado para el día siguiente dos importantes vistas, la Catedral de Santa María y el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, de las que espero hablar en una próxima entrega.

Escapada galaico-portuguesa (y 6): OURENSE

Concluyo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en Chaves (Portugal). El 17 de junio nos desplazamos 70 km para visitar la capital de Ourense, algo que no resultó fácil, pues tuvimos serios problemas para acceder al centro, primero porque no pudimos llegar al Parking Plaza Alameda, por la celebración de un mercadillo y luego por estar cortada la calle que nos llevaba al Parking O Progreso, por estar allí el escenario de las fiestas, que se celebraron del 17 al 21 de junio. Finalmente pudimos llegar a él cruzando el río Miño por el elegante ponte do Milenio y volviendo posteriormente al casco urbano. Dejamos el coche a solo 300 metros del puente Mayor de Orense (puente Romano), que data del siglo I dC, aunque fue reconstruido en los siglos XIII y XVII. De camino pasamos junto a la estatua de Concepción Arenal y el mercado medieval, junto al que se encuentra la Oficina de Turismo.

Iniciamos nuestro recorrido por Ourense volviendo a la Plaza Concepción Arenal, donde tomamos, en subida, la Rúa Concello, deteniéndonos, tras caminar 500 metros, junto a la Subdelegación del Gobierno para contemplar la estatua Homenaje al Rally de Orense, en la que aparecen el piloto de rallyes Estanislao Reverter y Antonio Coleman junto a su famoso coche, el Alpinche. Casi al lado tenemos el Parque San Lázaro, aunque tomamos a mano derecha la peatonal Rúa do Paseo, donde fotografío dos esculturas, Maternidad, de Acisclo Manzano y A leiteira (La lechera), de Ramón Conde. En la Rúa Lamas Carvajal se encuentra O Mouchiño, de Xaime Quessada, escultura situada frente a los Xardins Padre Jerónimo Feijóo (Monje benedictino, 1676-1764). Cuando llevamos recorrido 1 km, la iglesia de Santa Eufemia, a la que luego volvimos, nos da la bienvenida al casco antiguo.

Bordeamos la Catedral, que visitamos más tarde, para caminar por una fuerte subida que nos llevó tras recorrer 700 metros al Archivo Histórico Provincial, junto al que se encuentra nuestro siguiente destino, el Claustro de San Francisco, que presume de ser el más completo de Galicia. Perteneciente a un antiguo convento franciscano, este claustro del siglo XIV, de estilo románico-gótico, se encuentra en un buen estado de conservación. Cuenta con 63 arcos de piedra apoyados en columnas dobles y decorados con motivos vegetales, animales y humanos. Aprovechamos para conversar con el encargado, que nos ilustra muy bien sobre varias cosas de la ciudad.

Nuestro siguiente destino es el monumento más notable de Ourense, la Catedral de San Martiño, construida entre los siglos XII y XIII con estructura románica de transición. Cuenta con dos puertas, la Norte y la Sur. De su aspecto exterior destaca el extraordinario cimborrio del siglo XV. Aunque fue lo últimos que visitamos y no es visible desde el exterior, en su interior destaca el policromado Pórtico del Paraíso, recreación a escala menor del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, en el que aparecen profetas del Antiguo Testamento y nueve de los doce Apóstoles, además de una estatua sedente de Santiago Apóstol del siglo XIII.

En el interior de la Catedral destaca también el Altar Mayor, que cuenta con un magnífico retablo gótico, obra de Cornelis de Holanda, construido entre 1516 y 1520. Recorrimos también el Deambulatorio, de principios del siglo XVII y rodeado de capillas. Contemplamos también el interior del cimborrio, los retablos de San Juan y de la Virgen de las Nieves, además del sepulcro del obispo de Orense don Vasco Pérez Mariño. También visitamos el Museo Catedralicio, que guarda diferentes obras de arte.

Otra joya de la Catedral de Ourense es la capilla del Santo Cristo, que acoge a la escultura más famosa y venerada de la Catedral, de cuya existencia se tiene constancia desde el siglo XIV. Completamos la visita al templo contemplando las rejas del presbiterio y del coro, de la segunda mitad del siglo XVI, los retablos de la Asunción y de la Conversión de San Pablo, además de varios sepulcros, como el del Obispo Don Pedro Yáñez de Novoa. La Catedral abre de lunes a miércoles de 10 a 15 y 16 a 19 h de jueves a sábado de 10 a 19 h y los domingos de 13:30 a 19 h. La entrada cuesta 8 € (+ de 65 años: 7,50 €).

Volvemos al inicio del casco antiguo, pues habíamos dejado pendiente de visitar la iglesia de Santa Eufemia, situada a unos pasos de la Catedral, que cuenta con una fachada de estilo barroco gallego, obra de Fray Plácido Iglesias, construida en 1653 como parte de un colegio jesuita. Lo más notable de su interior es el altar mayor, con el retablo del Santo Cristo de la Esperanza. Siguiendo los consejos del encargado del claustro de San Francisco visitamos a continuación el casi aledaño Liceo de Ourense, también llamado Pazo de Oca-Valladares, Uno de los espacios góticos-renacentistas más importantes de Galicia, que data de mediados del s. XVI.

Nuestro recorrido está tocando a su final. Una vez visitado lo más importante, nos acercamos a la porticada Praza Maior, situada a unos pasos, anteriormente llamada Plaza del Campo, a la que se asoma la Casa Consistorial. Muy cerca, tras superar unas escaleras se encuentra Santa María Nai, la iglesia de Santa María Madre, de fachada barroca. Tenemos que caminar 170 metros bajo un sol de justicia y 37 grados para llegar a la praza Bispo Cesáreo, donde se encuentra la estatua del titular y las letras de Ourense. Enfrente, en el Parque Alameda vemos la escultura dedicada a Florentino L Cuevillas

Pasamos frente a la antigua Plaza de Abastos y caminamos otros 160 metros para llegar al Jardín de As Burgas, donde se encuentran las termas más emblemáticas de Ourense. De origen romano, cuentan con una preciosa fuente de estilo neoclásico de la que brota agua a 60 grados. Aquí decidimos dar por concluida la visita a Ourense, pues estamos agotados, aunque todavía tenemos que caminar 300 metros para llegar al Milongas Parrillada galaico argentina, con dueños de una ciudad que conocemos, Mendoza y situado en Rúa do Progreso, 63, donde nos obsequiamos con sendas raciones de pimientos de Padrón, pulpo y churrasco. Un lugar recomendable con buena relación calidad-precio.

El coche lo teníamos a solo 550 m cuesta abajo, en el Parking O Progreso. Regresamos al Parador de Verín y al día siguiente, 19 de junio, recorrimos los 553 km que nos separaban de Leioa, dando por concluida esta escapada.

Escapada galaico-portuguesa (5): CHAVES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba hace dos semanas en Verín (Ourense). El 16 de junio volvimos a Portugal y más concreto a la ciudad de Chaves, distante tan solo 34 km del Parador de Verín. Ambas ciudades promocionan conjuntamente su oferta turística. Dejamos el coche a unos pasos del Posto de Turismo de Chaves sito en la Praça de Camões. Al lado tenemos el Castelo de Chaves, que conserva un tramo de la muralla y la Torre del Homenaje, del siglo XIII, que alberga el Museo Militar. Presidiendo la Praça de Camões se encuentra la Cámara Municipal, hermoso edificio de estilo neoclásico de mediados del siglo XIX. Frente a él está la estatua dedicada a Dom Afonso, conde de Barcelos y primer duque de Bragança.

Buena parte de la Praça de Camões está ocupada por el Pazo de los Duques de Bragança, edificado entre 1410 y 1446 por orden de Dom Afonso, primer duque de Bragança e hijo ilegítimo del rey D. João I. En la actualidad alberga la oficina de turismo de Chaves y el Museo de la Región Flaviense, con piezas que van del siglo III aC a la época romana. Cuando lo visitamos se realizaba la exposición “Sepulcrum. Memoria aeterna”. Abre de martes a domingo de 10 a 13 y de 14:30 a 18:30 h.

En el mismo lateral de la plaza tenemos la Igreja da Misericordia, pequeña iglesia barroca del siglo XVIII, en cuyo interior destacan sus azulejos, pero se encontraba cerrada. Anexo a ella se encuentra la Santa Casa de Misericordia. Cerrando la plaza, en el lado opuesto al Ayuntamiento, pudimos visitar la Igreja matriz de Santa María Mayor, la iglesia más antigua de la ciudad, pues sus orígenes se remontan al siglo XII, aunque ha sufrido muchas reformas posteriores, conservando su torre medieval.

El acceso a la Igreja matriz de Santa María Mayor se realiza desde la Praça da República, en la que se encuentra el Pelourinho, erigido en el reinado de Dom Manuel en 1515 como símbolo de autonomía judicial. Al lado tenemos la Rua Direita, profusamente decorada, aunque nuestros pasos se dirigieron a la Praça General Silveira, donde se encuentran las letras enormes con el nombre de la ciudad, que tienen como telón de fondo la Biblioteca Municipal y en un lateral la Escola Secundária Fernão de Magalhães.

Caminando tan solo unos pasos llegamos al Forte de São Francisco, que se construyó en la época de las Guerras de Restauración. Pongo los nombres en portugués porque es como los vais a encontrar. Antes de entrar en el recinto amurallado me saco una foto en el Memorial al General Silveira. El fuerte fue en sus inicios un convento franciscano, conservando la igreja de Nossa Senhora do Rosário. En la actualidad ha sido convertido en el Forte de São Francisco Hotel Chaves ****.

Descendemos a la parte baja de la ciudad para visitar lo que para nosotros ha sido la grata sorpresa de esta ciudad, pues desconocíamos su existencia. Se tata de las termas romanas de Chaves, Aquae Flaviae, convertidas en un espectacular museo. El complejo lo forman un Balneario Higiénico, las Termas Medicinales y un Ninfeo. El complejo termal data del siglo I dC, aunque pasó por un proceso de remodelación en el siglo III, entrando en decadencia a partir del siglo IV, debido a un potente terremoto.

Muy cerca tenemos el río Támega, el mismo que contemplamos en Verín, que cruzamos por el Ponte de Trajano, uno de los puentes romanos mejor conservados de la época, construido durante los siglos I y II. Lo que más llama la atención son sus dos columnas conmemorativas. Al otro lado del río tenemos la Igreja de Sao Joao de Deus, construida durante el reinado de Dom João V, en el siglo XVIII. Al fondo contemplamos el Puente Atirantado, por el que luego regresamos al centro urbano.

Nuestro recorrido está llegando a su final. Cruzamos el Puente Atirantado que nos da acceso a una zona arbolada, desde la que contemplamos una curiosidad, las Poldras, casi 90 piedras estratégicamente colocadas que permiten cruzar el río cuando no va muy lleno. Al lado tenemos el notable Complexo Termal Aquae Salutem, a cuya entrada está el busto dedicado al médico Mario Gonçalves Carneiro. De acceso libre tenemos la Fonte do Povo, en la que el agua se puede beber con cuidado, dejándola enfriar un poco, ya que sale a unos 73º.

Concluidas las visitas tuvimos que subir a la zona en la que se encuentra el Castillo, donde dejamos aparcado el coche, con el que regresamos al Parador de Verín. La escapada continúa, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. Próximo destino: Ourense.

Escapada galaico-portuguesa (4): VERÍN (Ourense)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba hace tres semanas en Braga tras visitar Barcelos. El 15 de junio cambiamos de “campamento base”, desplazándonos 152 km para pasar las tres siguientes noches en el Parador de Verín ***, ubicado en la subida a Monterrei, en medio de la nada. Es un precioso y típico pazo gallego, que cuenta con un buen restaurante, salones, jardines y piscina.

Enfrente, a menos de un kilómetro se encuentra el Parador Castillo de Monterrei, que se encontraba cerrado por reforma. Se trata de una gran fortaleza medieval, famosa por su triple recinto amurallado, el Palacio de los Condes, edificio de estilo renacentista construido entre los siglos XVI y XVII y la Torre del Homenaje, de 22 metros de altura. En el recinto se encuentra también la iglesia gótica de Santa María de Gracia, de los siglos XIII a XIV y el Hospital de Peregrinos, construido en 1391. Desde la puerta de nuestro Parador tuvimos una espectacular vista del conjunto monumental y preciosas puestas de sol.

Tras instalarnos en el Parador, comer y esperar a que bajase un poco el calor, cogimos el coche para cubrir los 4 km que nos separaban del centro de Verín, conocida ciudad termal que cuenta con tres prestigiosos manantiales y empresas de agua mineral, siendo el de Sousas el más antiguo de todos, aunque probablemente el más famoso en la actualidad es el de Cabreiroá Solo nos acercamos a la fuente de Fontenoba, de la que sale el agua muy caliente y con gas. Luego nos dirigimos a aparcar el coche en el mayor espacio verde, el Parque de la Alameda, muy agradable en días de tanto calor.

A unos pasos tenemos la Plaza García Barbón, que en el fondo es la Plaza Mayor de Verín. A ella se asoma la Casa de los Acevedo, elegante casa solariega del siglo XVIII y fachada barroca, en la que tuvo lugar el encuentro entre el cardenal Cisneros y Felipe el Hermoso. Enfrente está el enorme panel dedicado al “Cigarrón” personaje central del “Entroido”, que presume de ser el mejor carnaval del mundo. Muy cerca, pero un tanto escondida en la rúa Viriato, se encuentra un monumento a él dedicado.

Perpendicular a la Plaza García Barbón, tenemos una calle muy coqueta y sombreada, algo de agradecer debido al intenso calor que padecimos. Se trata de la Rúa Maior, la más pintoresca del casco antiguo de Verín, con muchas de sus fachadas y portales adornadas con motivos florales y tiestos. A esta calle se asoma la iglesia Santa María la Mayor, construida en el siglo XVII, en cuyo interior destaca el Cristo de las Batallas. Por esta calle pasa el Camino de Santiago.

Estamos a unos pasos del internacional río Támega, pues nace en Ourense y desemboca en Portugal. De hecho al día siguiente lo fotografié en Chaves (Portugal). Con el calor que hacía daba envidia ver a unos niños chapotear en la pequeña presa junto a un buen grupo de patos. Cruzamos el puente y ante nosotros tuvimos la capilla de San Lázaro y el Crucero de la Piedad, del siglo XVII. Antes de llegar, a mano derecha encontramos la Casa del Escudo, edificio emblemático de Verín, antiguo pazo renacentista construido en 1731 con un gran escudo heráldico, convertido ahora en albergue de peregrinos.

Al día siguiente por la tarde, a nuestro regreso de Chaves volvimos al centro histórico de Verín, dirigiéndonos en primer lugar a la Oficina Municipal de Turismo, sita en Rúa Irmáns la Salle, cerca del Ayuntamiento, donde nos proporcionaron un mapa y la información turística necesaria para visitar esta población. Nos acercamos primero hasta la iglesia y convento de la Merced, de fachada sencilla, que data del siglo XVIII. Con el mapa de la ruta de murales, contemplamos “Fenómenas do rural-Superabuela” y “Costumbres rurales”.

Como hace un año estuvimos viendo algunas de sus obras en Bristol, más interés nos despertó “Verín, Territorio Banksy”, un recorrido que permite descubrir los 24 facsímiles de las obras más famosas del artista británico, recreadas por el artista local Álex Araújo. Parte los vimos el día anterior y, pese al calor, no paramos hasta localizar todos. De arriba abajo y de izquierda a derecha os presento Amante bien colgado, Niña con aro, Niña con bomba, Rata con tirachinas, Niño con bengala, Barriendo debajo de la alfombra, Victoria infantil, Revuelta verde, Para y revisa, Niña con globos y Niña y ratón.

En el mismo orden os presento las 12 restantes: En la puerta del club, Leopardo del código de barras, Trolley Hunters, Pulp Fiction, Rata con cámara, Rata con hamaca, Laboratorio de ideas, Niño con caja eléctrica, Niña con cuerda (está desaparecida), El grafiti es un crimen, Niño con flotador,  Niña con globo. Me ha parecido una genial idea “Verín, Territorio Banksy”, que nos recordó a los enanitos de Wroclaw (Polonia), siendo un buen aliciente para recorrer esta población.

“Verín, Territorio Banksy” ha sido la sorpresa agradable de este viaje que todavía continúa. Próximo destino: Chaves, pero de ello espero hablar en una próxima entrega.

GETARIA (Gipuzkoa), cuna de Elkano y de Balenciaga

Hago una pausa en el relato del viaje al norte de Portugal y la provincia de Ourense, realizado el pasado mes de junio, para contaros la escapada efectuada el 9 de julio a un punto mucho más cercano, Getaria, distante tan solo 89 km de Leioa que se cubren en menos de una hora, primero por la autopista AP-8 y luego, desde Zumaia, por la carretera N-634. Poco antes de llegar a nuestro destino hicimos un alto en el camino para fotografiar el emblemático Ratón de Getaria, que no es otra cosa que la silueta del monte de San Antón, que fue una isla hasta el siglo XVI. He adelantado esta entrega porque del 5 al 9 de agosto Getaria celebra sus fiestas patronales en honor de San Salvador (Salbatoreak). Además, el 7 de agosto tendrá lugar una nueva edición del “Desembarco de Elkano”, representación que se realiza cada 4 años y recuerda el regreso de Juan Sebatián Elkano a su localidad natal tras culminar la primera vuelta al mundo.

En verano no resulta fácil aparcar en Getaria, pero tuve la suerte de encontrar sitio cerca del museo, en Sahatsaga ibilbidea, que además es gratis, aunque hay que tener cuidado de no ocupar el lateral reservado para residentes. Al final de las escaleras mecánicas que suben desde Gudarien enparantza subimos en el ascensor panorámico Museo Getaria, desde el que se tiene una magnífica vista del casco antiguo. De nuevo en Gudarien enparantza contemplamos el ancla, la Getariako Txalupa y el Ayuntamiento, frente al que se encuentra la estatua de Juan Sebastián Elkano, obra de Ricardo Bellver (1888). Un poco más adelante tenemos el frontón y el monumento a Elkano, construido en 1922 por Victorio Macho sobre un antiguo baluarte del siglo XVII de la muralla de Getaria.

Guetaria fue fundada entre 1180 y 1194 por el rey Sancho VI de Navarra y cuenta en la actualidad con casi 2.900 habitantes y un interesante casco antiguo formado principalmente por dos calles, Elkano y Kale Nagusia, la más comercial y hostelera. Precisamente en ella comimos, muy bien por cierto, en Giroa Taberna, el único que encontramos con menú del día, al precio de 30 € (conviene reservar). Bajé hasta la zona del puerto pasando por el Pasadizo de Katrapona, túnel que discurre bajo uno de los cuatro antiguos emplazamientos artilleros de la muralla. También contemplamos el monte San Antón y la playa de Malkorte, rodeada de aparcamientos de pago.

A la Kale Nagusia se asoma el principal monumento de Getaria, la iglesia de San Salvador (Salbatore Deunaren Eliza), destacado ejemplo de arquitectura gótica vasca, a la que Jorge Oteiza llamó “la catedral de las iglesias vascas”. Tiene un aspecto exterior de carácter defensivo y ha sufrido diferentes ampliaciones desde su construcción románica, siendo realizada la última entre los siglos XV y XVI. Se puede visitar de forma gratuita todos los días de 9 a 14 h, aunque los martes abre a las 10.

En Kale Nagusia 38 se encuentra Getariako Turismo Bulegoa, donde nos proporcionaron un buen folleto turístico. Ocupa la planta baja del renovado Palacio Zarautz, del siglo XIV, en el que se ubica desde el pasado mes de febrero la gran novedad de Getaria, Elkano Mundubira, espacio dedicado a Juan Sebastián Elkano y a la primera vuelta al mundo que capitaneó tras 1.125 días de sufrimiento, llegando a Sevilla a bordo de la nao Victoria el 8 de septiembre de 1522. La exposición cuenta con tres plantas: Piso 3: El legado de la primera vuelta al mundo. Piso 2: La primera vuelta al mundo y Piso 1: Un país volcado al mar. Abre a diario de 10 a 14 y de 15 a 19 h. aunque a partir del 15 de septiembre solo lo hace por las mañanas y cierra los lunes. La entrada cuesta 4 €. Mayores de 65 años: 2,50 €.

He dejado para el final la primera visita que realizamos en Getaria, pues era el principal motivo de nuestro viaje, el Museo Cristóbal Balenciaga, diseñado por el arquitecto cubano Julián Argilagos e inaugurado el 7 de junio de 2011, convirtiéndose en el primer gran museo en el mundo dedicado en exclusiva a un modisto, al que me acercaba por segunda vez. Este enorme y modernista museo, cuenta con tres grandes espacios, cuatro plantas y seis salas en las que, de manera rotatoria, se exponen parte de las más de 1.600 piezas prendas del modisto que han sido recibidas en la fundación a él dedicada. El nuevo edificio está unido al Palacio Aldamar, histórica residencia del siglo XIX que perteneció a los marqueses de Casa Torre, abuelos de la reina Fabiola.

En estos momentos el museo cuenta con tres exposiciones, siendo la más amplia, pues ocupa cinco salas, la que lleva por título “Cristóbal Balenciaga: Técnica, Materia y Forma”, basada en las colecciones del museo, que permanecerá abierta hasta 10 de enero de 2027. Muestro a continuación un resumen del contenido de las tres primeras salas, en la primera fila la Sala 1 que lleva por título “Biografía”, relativa al protagonista, Cristóbal Balenciaga, maestro de la alta costura del siglo XX. En la segunda fila muestro la Sala 2, “Etxea”, relativa a su salón de costura. La tercera fila corresponde a la Sala 3, “Forma”, dedicada a su técnica, pues es capaz de idear, cortar, montar y coser con sus propias manos.

Continúo el recorrido por el museo, visitando los dos últimos salones de la exposición “Cristóbal Balenciaga: Técnica, Materia y Forma”. La parte superior corresponde a la Sala 4, “Materia”, que se puede resumir con lo que del modisto dijo Christian Dior: “Con el tejido, nosotros hacemos lo que podemos, Balenciaga hace lo que quiere”. La parte inferior corresponde a la Sala 5, “Forma”, que se refiere a como Balenciaga dejó su huella en la historia de la moda con la introducción de nuevas siluetas que influyeron en la concepción del ideal estético femenino.

La Sala 6, la más grande de todas, está dedicada a la exposición temporal “The Givenchiaga Family”, que permanecerá abierta hasta el 22 de febrero, 2027, efeméride que marca el centenario del nacimiento de Hubert de Givenchy. El nombre de esta exposición se debe a la expresión que utilizaba la periodista británica Katharine Whitehorn para destacar las conexiones que apreciaba entre las colecciones presentadas por Cristóbal Balenciaga (1895-1972) y Hubert de Givenchy (1927-2018). Podemos contemplar creaciones de ambos, como homenaje al diseñador y conservador del legado de su amigo y mentor, Cristóbal Balenciaga.

Perfectamente unido al enorme edificio nuevo se encuentra el Palacio Aldamar, escenario de la exposición temporal “Vivre sa vie: Georges Dambier y la Moda”, particularmente la que más me gustó, pues en diferentes pisos muestra 77 fotografías del fotógrafo francés Georges Dambier (1925-2011), que presenta la alta costura parisina de los años cincuenta del siglo pasado, con la mujer como protagonista, con dos temas principales: “La mujer en la ciudad” e “Invitación a viajar”, que permanecerá abierta hasta el 13 de diciembre de 2026.

El Cristóbal Balenciaga Museoa abre de martes a domingo de10:30 a 19h (julio y agosto hasta las 20 h). La entrada cuesta 14 €. Mayores de 65 años y desempleados: 9 €. Más información en https://www.cristobalbalenciagamuseoa.com/

Escapada galaico-portuguesa (3): BARCELOS (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en la portuguesa ciudad de Guimarães. Era mediodía avanzado cuando nos desplazamos a Barcelos, distante 41,6 km. Justo antes de llegar, en el barrio de Barcelinhos, encontramos aparcamiento en un buen mirador, contemplando frente a nosotros el conjunto monumental de Barcelos, formado por el Solar de los Pinheiros, de 1448, la Iglesia  Matriz, del siglo XIV y el Palacio de los Condes de Barcelos, del siglo XV, que alberga el Museo Arqueológico y, en primer plano, la Casa de la Aceña, antiguo molino de agua y el puente medieval del siglo XIV, que cruza el río Cávado y conecta Barcelos y Barcelinhos. También vimos una gran maqueta de Barcelos y el Galo-Wine & Tapas, en el que aprovechamos para comer, muy bien, por cierto, pues eran más de las dos de la tarde, hora muy tardía en Portugal. Aproveché también para fotografiar el primer gallo, el de Barcelinhos.

Después de comer, cruzamos el puente medieval sobre el río Cárvado y, como vimos que había sitio y era gratis, dejamos aparcado el coche en el Largo Antonio Barroso, plaza que cuenta con la escultura dedicada a este obispo misionero, a la que se asoma la Cámara Municipal, que fue remodelada y ampliada en el año 1849. A unos pasos tenemos el Solar dos Pinheiros, frente al que se encuentra el Galo de Barcelos da Cámara, el Paço dos Condes de Barcelos, ruinas medievales que albergan el Museo Arqueológico al aire libre y el Pelourinho (Picota), un antiguo pilar situado junto al palacio, que data del siglo XV.

Al lado tenemos el templo que me parece más interesante de Barcelos, la Igreja Matriz de Santa Maria Maior, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. Destaca en su interior el altar mayor, profusamente dorado y decorado con telas manieristas representando la Anunciación y la Adoración de los Pastores. También hay que reseñar la decoración barroca de las capillas laterales y los paneles de azulejos de la nave central, que cuentan la vida de la Virgen. Se puede visitar gratis a diario de 10 a 12 y de 15 a 19:30 h.

La rúa Antonio Barroso nos introduce en el centro histórico de Barcelos, curiosamente cubierta con paraguas blancos en su tramo final. Nuestro destino es el Posto de Turismo, cuya encargada, que nos visitó en Expovacaciones, nos facilitó un mapa y una buena información. Ubicada en Largo Dr José Novais, 27, junto al busto a él dedicado, cuenta en su interior con una bonita exposición de miniaturas artesanales. Frente a la puerta está también el Galo do Amor y, al lado, la Loja dos Artesaos. Enfrente y cerrando la plaza tenemos la Torre medieval da Porta Nova, que era parte de la antigua muralla de la ciudad del siglo XV. Acoge una exposición de artesanía y, desde lo alto, como mirador de la ciudad.

Nuestro recorrido por el centro histórico de Barcelos continúa hacia el Largo Porta Nova, donde contemplamos interesantes edificios, el Galo de Amarelo y el Galo de Barcelos original, rodeado de niños. La leyenda del Gallo de Barcelos narra la intervención milagrosa de un gallo asado como prueba de la inocencia de un peregrino condenado a la horca, algo similar a la leyenda de Santo Domingo de la Calzada. Hoy se ha convertido en uno de los emblemas de Portugal. Pasamos por el Jardín das Barrocas y llegamos a la Avenida da Liberdade, donde nos detenemos al ver a un grupo tocando diferentes instrumentos. Enfrente tenemos el enorme Campo da Feira o Campo da República.

El sonido de la música originó que pasáramos de largo dos interesantes lugares, primero el chafariz y fuente de Largo da Porta Nova, hermosa fuente de granito que data de la primera mitad del siglo XVIII y frente a ella uno de los emblemas de Barcelos, la Igreja do Senhor Bom Jesús da Cruz, templo barroco del siglo XVIII, escenario de la Festa das Cruzes (3 de mayo). En su interior destaca el altar mayor, de talla barroca dorada y la decoración con los tradicionales azulejos. Abre de miércoles a lunes de 8:30 a 12 y de 14 a 17:30 h, siendo el acceso gratis.

Iniciamos el recorrido para volver coche por la rua Dom António Barroso, descubriendo cosas curiosas como el conjunto escultórico O Lugar dos Poetas, creado por el escultor José Rodrigues en 2002 en homenaje a tres destacados poetas portugueses: Gil Vicente, Luís Vaz de Camões y Fernando Pessoa. También vimos tres esculturas gigantes del “Mundo Maravilloso del Figurado de Barcelos”, elaboradas por Albino Miranda. Primero dos músicos tradicionales minhotos y luego la “Galinheira” qu representa a una mujer con una cesta de gallos en la cabeza. Más tarde vimos la Capela de São Francisco e São Cristóvão, con una gran estatua de San Cristóbal sosteniendo un bastón, con el Niño Jesús en su hombro. Antes de llegar a nuestro destino pasamos ante un mural de azulejos relacionado con el Camino de Santiago, creado por Mário Rocha en 2015, Finalmente contemplamos el Cruzeiro do Senhor do Galo, que representa la leyenda del gallo, ubicado en el Museo Arqueológico, frente a la Igreja Matriz de Santa Maria Maior. Más información sobre Barcelos en https://www.cm-barcelos.pt/

A tan solo 22 km teníamos el Hotel Mercure Centro Braga, dando por concluida la tercera jornada en Portugal. El viaje continúa, pero de ello espero hablar más adelante.

Escapada galaico-portuguesa (2): GUIMARÃES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en la portuguesa ciudad de Braga, en la que pernoctamos las tres primeras noches. El 14 de junio decidimos pasar la mañana en Guimarães, distante tan solo 26 km de nuestro hotel en Braga. Tuvimos suerte de ir por la mañana temprano, pues así encontramos sitio en un lugar muy céntrico, el aparcamiento del Parque Público Condessa Mumadona, situado a 280 m del Puesto de Turismo. Pronto empezamos a percibir que Guimarães estaba en fiestas.

Sin saberlo coincidimos con la XIV edición de la Festa Afonsina, que se celebró del 11 al 14 de junio en el centro histórico de Guimarães. Esta recreación histórica transforma el centro de la ciudad para recordar los orígenes de Portugal, siendo visible sobre todo por el mercado medieval, que cuenta con puestos de artesanos, comerciantes y tabernas. El primer fin de semana de agosto se celebran las Festas Gualterianas, destacando el domingo la procesión de San Gualter, aunque también hay un cortejo histórico, desfiles de bandas filarmónicas, feria de artesanía y conciertos al aire libre.

El centro histórico de Guimarães, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2001, así que empezamos a recorrerlo pasando ante la igreja de Nossa Senhora do Carmo y el convento de Santa Clara, construido en el siglo XVI, que alberga desde 1975 el Ayuntamiento y la Biblioteca Municipal. Estamos en una de las calles más hermosas de esta ciudad, la Rúa de Santa María, en la que se encuentra la casa del Arco y, a unos pasos, el Posto de Turismo, que abre de lunes a sábado de 10 a 17:30 y los domingos de 10 a 13:30 h. Allí nos entregaron un plano para recorrer la ciudad.

Pasamos junto a la estatua de D Affonso Henriques y, sin entretenernos mucho, lo primero que hicimos fue dirigirnos al lugar más visitado de Guimarães, el Paço dos Duques de Braganza, construido a principios del siglo XV por Afonso I para sus encuentros con una de sus amantes. Cuenta con 39 chimeneas y durante la dictadura de Salazar fue utilizado como residencia del presidente. En su interior, destacan el magnífico claustro gótico, las vidrieras de la capilla, la Sala de los Banquetes y los Tapices de Pastrana. Abre todos los días de 10 a 18 h, siendo el precio de la entrada combinada (palacio+castillo) de 8 €. Mayores de 65 años: 4 €. Desempleados: Gratis

La siguiente cita la tuvimos casi al lado. Se trata de la pequeña iglesia románica de São Miguel do Castelo, relacionada con el bautismo del rey Afonso Henriques. De acceso gratuito, abre a diario de 10 18 h. Tras un vistazo a su interior nos dirigimos al Castillo de Guimarães, construido originalmente en el siglo X y considerado el lugar de nacimiento Afonso Henriques. Tan solo se puede realizar un recorrido por la parte superior de la muralla, desde donde se tiene una vista casi aérea del Paço dos Duques de Braganza. El horario de apertura es también de 10 18 h todos los días.

Continuamos visitando el centro histórico de Guimarães, dirigiendo nuestros pasos al lugar más concurrido de la cuidad, el Largo da Oliveira, plaza a la que accedimos pasando bajo los arcos de los antiguos Paços do Concello, llamando nuestra atención las mesas corridas de madera para celebrar la Festa Afonsina y el edificio del Restaurante Hool. El edificio más notable es la igreja de Nossa Senhora da Oliveira, cuyos orígenes se remontan al siglo X. Frente a ella se encuentra el monumento Padrão do Salado, construido en 1342. Aprovechamos las mesas de un bar para hacer una “pausa de hidratación”.

Bajo un intenso calor nos desplazamos al Largo da República do Brasil. Desde una especie de ermita adosada a la antigua muralla, tenemos una espectacular vista de la amplia plaza, que tiene como telón de fondo la igreja e oratórios de Nossa Senhora da Consolação e Santos Passos. También contemplamos que en la terraza de un restaurante cercano preparan un txitxiburduntzi de cerdo. Cruzamos un pequeño parque y frente a nosotros tenemos el hermoso edificio del Convento de San Francisco, que tiene enfrente dos grandes estatuas de homenaje a São Gualter y São Francisco.

Anexa al Convento de San Francisco se encuentra la iglesia del mismo nombre, que presume de ser la más bonita de Guimarães, así que no pudimos obviar su visita. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, aunque ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la historia, predominando en la actualidad el estilo barroco. Lo que más me gustó es el retablo de su capilla mayor, rodeada de azulejos y en especial la vista que se tiene de él desde el coro superior. El horario de visita es de martes a sábado de 9:30 a 12 y de 15 a 17 horas. Los domingos abre de 9:30 a 13 horas. El precio para visitar el coro alto y el claustro es de 2 €.

Bordeando el Jardim da Alameda nos dirigimos al Largo do Toural, amplia plaza a la que se asoma la Basílica de San Pedro, de estilo neoclásico, cuyos orígenes se remontan a los siglos XVII-XVIII. Poco antes de llegar vemos el famoso letrero de “Aqui Nasceu Portugal” (Aquí nació Portugal), pues se considera que en Guimarães está el origen de Portugal como reino independiente. Nuestro recorrido ha tocado a su final, iniciando el regreso a donde hemos dejado el coche, pasando por el Largo da Misericordia y la Rua da Rainha, contemplando interesantes edificios como la Casa dos Lobo Machado, la Capela de São Crespim y la Torre dos Almadas.

Veréis que pongo muchos nombres en portugués, porque es como los encontraréis. Concluida la visita a Guimarães recorrimos los 41,6 km que nos separaban de Barcelos, cuna del famoso gallo, donde comimos y pasamos la tarde, pero de ello espero hablar la próxima semana. El viaje continúa con muchísimo calor.