Diez días en Mallorca (1)

Realizada del 9 al 18 de abril a través de Mundicolor, la tercera escapada del año tuvo como destino la isla de Mallorca. El vuelo de Vueling salió del aeropuerto de Loiu el día 9 a las 8:50 h, llegando al de Palama de Mallorca poco después de las 10, antes de la hora prevista, sucediendo lo mismo en el vuelo de regreso. Para pasar las nueve noches de esta escapada elegimos el Hotel Aluasun Continental Park ****, situado en la calle Iola, 4 de Platja de Muro. La zona no nos atrajo mucho, pero tiene la playa muy cerca, cosa que no solemos frecuentar y más cerca aún la parada de los autobuses a Alcudia, Can Picafort y Palma.

Tras comer, instalarnos en la habitación y una breve siesta, salimos a comprar agua y a contemplar nuestro entorno playero, la platja de Muro, que tiene casi 6 km de longitud, arena blanca, dunas y agua de color turquesa, lo que la convierte en una de las mejores de la isla. Luego tuvimos que caminar unos 600 metros para llegar a la oficina de Clickrent, donde tenía reservado el coche, situada bajo el hotel Ivory Playa. Como llegamos antes de la hora dimos un agradable paseo bordeando Platja d’Alcúdia por la zona de las dunas, cosa que no es posible por las proximidades de nuestro hotel.

El 10 de abril realizamos la primera excursión, teniendo como destino Cap de Formentor, ubicado al final de una península de 20 km de longitud y situado a 31 km del hotel. Breve parada en la playa de Pollença y la siguiente en el Mirador del Colomer, donde ya llevábamos un rato “sufriendo” a los numerosos ciclistas que invaden la estrecha carretera. Menos mal que tuve la suerte de que me entregaran un Renault Symbioz, con mucho reprís para los adelantamientos. Nos habían dicho que hay muchas cabras, pero aquí vimos a la única. La carretera cuenta con espectaculares paisajes, en forma de altos acantilados, la Cala Figuera y el Cap de Catalunya, pero no puede llegar al faro, dándome la vuelta unos 300 metros antes de llegar debido al descomunal atasco. Esto hizo que modificáramos futuros planes. Del 15 de mayo al 18 de octubre, la circulación por esta carretera está restringida de 10 a 22 h.

Un poco desilusionados con nuestro debut, nos dispusimos a desandar lo andado y dirigirnos a la localidad de Pollença, distante 23 km, dirigiéndonos en primer lugar a la Oficina de información turística, sita en la Plaça Major, 17, que abre de lunes a sábado de 9 a 16 h, donde nos recomendaros visitar el claustro barroco del convento de Santo Domingo, que cerraba a las 13:30, al que se accede por el coqueto Museu de Pollença, al que también realizamos una breve visita. La entrada es gratuita. No tuvimos la misma suerte con la iglesia de la Mare de Déu dels Àngels, que se asoma a la Plaça Major, pues estaba cerrada. Así que aprovechamos para comer en uno de los restaurantesde la plaza. Antes de marchar nos acercamos hasta el busto de la pedagoga Clara Hammerl, desde donde se contempla El Calvari, al que no llegamos, pues nos parecían muchas las 365 escaleras de acceso.

Estábamos a tan solo 13 km del hotel pero, como todavía era temprano, nos dirigimos al Parque Natural de s’Albufera de Mallorca, cuyo acceso teníamos a menos de 2 km del hotel. Para llegar lo mejor es poner en Google Maps: Aparcament Parc de s’Albufera, desde donde hay que caminar unos 1.200 m, pasando por el puente de los Ingleses para llegar al Centro de información de Sa Roca y al Centro de interpretación de Can Bateman. Lo malo es que cierran a las 16 h y el parque a las 18 h, no entendiendo la existencia de un horario tan limitado. De esa zona salen tres rutas para recorrer el mayor humedal de Baleares (2.036,23 ha), Eso si, pudimos ver más variedad y cantidad de aves de las que pensábamos e incluso un flamenco.

Iniciamos la jornada del 11 de abril cubriendo los 64 km que nos separaban de Valldemossa, esta vez por buena carretera. Esta población está situada en la Sierra de Tramuntana, en un valle rodeado de montañas, presumiendo de ser es uno de los pueblos más bonitos de Mallorca. Nos dirigimos en primer lugar a la Real Cartuja, de la que hablo a continuación. Enfrente se encuentran el Museo Frédéric Chopin, la iglesia de la Cartuja y los Jardines del Rey Juan Carlos I. En el lado opuesto tenemos el Mirador de Miranda des Lledoners, que ofrece las mejores vistas de Valldemossa, de la que sobresale la Iglesia de Sant Bartomeu, del siglo XIII, a la que luego nos acercamos. A Valldemossa se le considera el lugar donde nació la tradicional “merienda mallorquina”, la famosa coca de patata, que se elabora a base de huevos, harina, azúcar, manteca y patatas. La Oficina Municipal de Turismo de Valldemossa, sita en avenida de Palma, 7, estaba cerrada, pues solo abre de lunes a viernes de 10 a 18 horas.

La Real Cartuja es la construcción más notable del patrimonio de Valldemossa. Se trata de un palacio del siglo XIV rodeado por un espectacular entorno natural. La Cartoixa de Valldemossa, como se dice en mallorquín, se construyó por orden del rey Jaime I de Mallorca, habiendo alojado a lo largo de su historia a numerosos personajes célebres. Tras escuchar una interpretación de Chopin al piano, accedimos al interior del que fue residencia durante tres meses del músico. La Cartuja abre de lunes a viernes de 10 al 17 h y los sábados hasta las 16 h. La entrada cuesta 12,50 €, 10 € los mayores de 65 años. No resulta fácil aparcar en Valldemossa, pese a que todos los aparcamientos son de pago (zona azul).

Nuestra ruta continuó siguiendo la carretera costera, repleta de curvas, a lo largo de 43 km hasta Andratx, contemplando impresionantes acantilados y la Torre de Es Verger, en Banyalbufar. Se trata de una torre de vigilancia y señalización costera, levantada en 1579. Nuestro destino en Andratx era la oficina de turismo, ubicada en el Ayuntamiento, que ocupa el castillo de Son Mas, pero estaba cerrada pues solo abre de lunes a viernes de 8 a 15 h. En la policía municipal amablemente nos recomendaron que fuéramos a Port d’Andratx, donde aprovechamos  para comer en el restaurante italiano Buon Appetito, situado frente a los barcos de pesca. Tras la comida nos desplazamos al final de la zona portuaria, donde se encuentra el Far d’Andratx.

Teníamos por delante 84 km para regresar al hotel, ya por buenas carreteras, cuando ya bastante cerca vimos en un alto una torre de vigilancia y un molino. No sabíamos donde nos encontrábamos pero intentamos sin éxito llegar a ellos, pues están en una zona cercada de difícil acceso. Por el GPS supimos que estábamos en Santa Margalida, que toma el nombre de la iglesia del pueblo, a la que llegamos. Tuvimos la suerte de coincidir con el sacristán, quien amablemente nos encendió las luces de todas las capillas. Luego, en la plaza del pueblo vimos el monumento dedicado a Santa Catalina Thomas “La Beata”, nacida en Valldemossa, que es la primera santa nativa de Baleares. Breve parada en Can Picafort, que pertenece al mismo municipio y a donde volví casi al final del viaje, y regreso al hotel.

De esta forma concluyó la tercera jornada de nuestro viaje por Mallorca, isla en la que todos los carteles están solo en mallorquín. Todavía nos quedaban siete días por delante, pero de ello espero hablar en próximas jornadas.

Escapada vallisoletana (y 3): Una mañana en Valladolid, la capital

Concluyo el relato de la segunda escapada del año, realizada del 23 al 27 de marzo por la provincia de Valladolid. Me quedaba pendiente comentar la intensa mañana que pasamos el 26 de marzo en Valladolid capital, distante 35 km de Tordesillas, dejando el coche en el parking Plaza Mayor (MOVASA). Contemplamos el Ayuntamiento y la estatua del conde Pedro Ansúrez, situada en el centro de la plaza y nos dirigimos a la Fuente Dorada, para luego acercarnos al Pasaje Gutiérrez, galería comercial cubierta inaugurada en 1886. Muy cerca encontramos una figura que ya vimos en nuestra anterior estancia en Valladolid, en el año 2013, el Arlequín, de Ángel Membiela, situado bajo el mural “Rosa del desierto”.

Llevábamos caminando unos 900 metros cuando llegamos a uno de los puntos fuertes de la mañana, el Palacio de Santa Cruz, uno de los primeros palacios renacentistas de España, pues fue inaugurado en 1491. Actual sede del rectorado de la Universidad de Valladolid, alberga la capilla del Cristo de la Luz, de Gregorio Fernández, la Biblioteca Histórica de la Universidad y un hermoso patio, al que se asoman algunas salas que acogen el Museo de arte africano, de la Fundación Jiménez-Arellano, que ya visitamos en 2013, comenzando por la parte dedicada a la “Escultura figurativa en terracota de África subsahariana”.

En la entreplanta del monumental patio, en la Sala de San Ambrosio, encontramos la otra espectacular exposición del arte africano, dedicada al “Reino de Oku”, situado en la región de Grasslands (Camerún), Cuenta con un centenar de objetos de madera, muchas de cuyas figuras están cubiertas con máscaras de organizaciones secretas. En un piso superior contemplamos la exposición temporal “Las culturas Melanesias en las Highlands del Goroka Fest (Papúa-Nueva Guinea)”, colección de fotografías de Marco Negroni que se clausuró el 4 de abril. El Museo Arte Africano abre a diario de 11 a 14 y de 16:30 a 19:30 h, siendo gratis la entrada, así que es un lugar que merece realmente la pena visitar.

A poco más de 300 metros tenemos la plaza de la Universidad, a la que se asoma la majestuosa Facultad de Derecho, una de las sedes universitarias más antiguas de España, teniendo enfrente la estatua de Miguel de Cervantes. Unos pasos detrás tenemos la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, conocida como “La Inconclusa” debido a que su construcción nunca se vio finalizada. La entrada es gratuita. Muy cerca, frente a un sencillo grupo escultórico dedicado a la Semana Santa, contemplamos el símbolo por excelencia de Valladolid, la iglesia de Santa María de la Antigua, que cuenta con el campanario románico más alto de España. Lástima que estaba cerrada.

Enseguida llegamos al Palacio de Pimentel, sede de la Diputación de Valladolid, cuya construcción se inició en el siglo XV. Abre de 12 a 14 y de 19 a 21 h y cuenta con un interesante patio interior y un zaguán con un zócalo de azulejos con doce escenas de episodios históricos de la ciudad, realizados por el ceramista talaverano J. Ruiz de Luna. Muy cerca tenemos la estatua dedicada a Felipe II y la preciosa iglesia de San Pablo, cuya fachada es la joya gótica por excelencia de Valladolid, realizada en el siglo XVI. Hemos caminado unos 2 km y estamos a punto de llegar al punto más lejano del recorrido.

Iniciamos la última visita de la jornada al cercano Museo Nacional de Escultura, que cuenta con tres edificios, comenzando en el que se compra la entrada al precio de 3 €, siendo gratuita para los mayores de 65 años. Se trata del Colegio de San Gregorio, construido a finales del siglo XV, edificio gótico de monumental fachada y elegante patio interior. Las primeras salas las ocupa el retablo procedente de la iglesia de San Benito el Real, obra de Alonso Berruguete. También podemos contemplar la sillería del coro bajo del mismo monasterio, realizada por Andrés de Nájera. El resto de salas guardan notables obras de Gregorio Fernández, Pedro de Mena y Juan de Juni, entre otros. Es la colección más importante del museo.

En el mismo edificio se encuentra la capilla, de estilo gótico tardío hispano-flamenco, que cuenta con varias piezas muy representativas de la colección del museo. Casi enfrente tenemos otro de los edificios del Museo Nacional de Escultura, el Palacio de Villena, construido en el siglo XVI. Nada más acceder a su interior encontramos un elegante patio porticado. En el piso superior se encuentra la atracción de este edificio, el Belén Napolitano, que procede de la colección de los hermanos Emilio y Carmelo García de Castro, contando con cantidad de figuras, que lo hacen muy atractivo.

Tuvimos que apretar el paso para llegar al tercer edificio del Museo Nacional de Escultura, el Palacio del Conde de Gondomar, más conocido como Casa del Sol, construida en 1540 para el licenciado don Sancho Díaz de Leguizamón, que guarda las copias de la antigüedad clásica realizadas en el siglo XIX, por los mejores museos europeos, en este caso procedentes del extinguido Museo de Reproducciones. El horario de apertura de las tres sedes es de 10 a 14 y de 16 a 19:30 h. Tras la visita, como eran las dos de la tarde, aprovechamos para comer a tan solo 60 metros, en Hasta La Peineta Taberna.

Tras la comida nos dispusimos a recorrer el kilómetro que nos separaba del parking de la Plaza Mayor, pasando ante el Palacio Real, residencia oficial de los reyes de España cuando Valladolid fue sede de la Corte (1601-1606), los Palacios de Fabio Nelli (Museo de Valladolid) y de los Marqueses de Valverde y la iglesia De San Benito, construida a principios del siglo XVI en estilo gótico. Enfrente se encuentra el Mercado del Val, inspirado en Les Halles de París, con los puestos ya cerrados pero la zona hostelera a tope. A punto de llegar a la “meta”, en la plaza de la Rinconada, a la que se asoma la parte trasera del Ayuntamiento, se encuentra la Fuente de los Colosos, con esculturas de Pedro Monje.

Pasamos una mañana muy intensa en Valladolid, visitando varios de sus edificios más importantes, aunque nos ha quedado otro notable lugar según nos recomendaron, el Museo Oriental, pero nos pillaba un poco a desmano. Además, siempre hay que dejar algo pendiente para poder volver.

Escapada vallisoletana (2): Urueña, Medina de Rioseco y Tordesillas

Continúo el relato de la escapada realizada a la provincia de Valladolid del 23 al 27 de marzo, que dejaba hace dos semanas en Medina del Campo. El día 25 iniciamos la jornada desplazándonos 37 km hasta la población de Urueña, rodeada por una muralla del siglo XI, de unos 800 metros de perímetro y perfectamente conservada, que rodea la villa situada junto al castillo. En el punto de unión de la muralla y el castillo se encuentra un cubo de grandes dimensiones, conocido como Peinador de la Reina o Torreón de Doña Urraca. Poco antes de llegar nos detuvimos en una gran ermita de la que no habíamos oído hablar, dedicada a Nuestra Señora de la Anunciada, que es el único ejemplar completo que se conserva en Castilla-León de estilo románico lombardo (siglo XII). Por un instante pudimos ver su interior, donde se guarda la imagen del siglo XIII, cuya festividad se celebraba ese mismo día, 25 de marzo.

La puerta del Azogue nos dio acceso al conjunto histórico-artístico de Urueña, conocida como la primera Villa del Libro de España, además de pertenecer a la red de “Uno de los pueblos más bonitos de España”. Pese a tener tan solo 197 habitantes cuenta con 5 museos y 9 librerías. Nos dio la bienvenida la iglesia de Santa María del Azogue, gótico renacentista del siglo XVI, pasando luego por la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, siguiendo hasta la Puerta de la Villa, abierta en la muralla sobre la que caminamos hasta el Mirador de El Roto. Llamaron nuestra atención los carteles de las calles y la presencia vasca, ilustrada con “Etxe Jone”.

La siguiente cita la tuvimos a 26 km, en la localidad a la que dedicamos buena parte de la jornada, Medina de Rioseco, de 4.617 habitantes, joya de la Tierra de Campos vallisoletana, ya que cuenta con un inmenso legado de la época de los Almirantes, declarado Conjunto Histórico-Artístico. Nada más llegar nos dirigimos a la Plaza Mayor, que el miércoles 25 de marzo celebraba un gran mercadillo, que también se extendía por la porticada Rúa Mayor. En nuestro paseo monumental nos detuvimos ante el mural dedicado a Catalina Martín, heroína en la batalla de Medina de Rioseco, conocida como la Batalla del Moclín, También pasamos bajo dos de las tres puertas de la muralla que se conservan, la de Ajújar, del siglo XIII y la de Zamora, reconstruida en el siglo XVI.

Lo más importante del Conjunto Histórico-Artístico son sus iglesias, por lo que, al precio de 9 €, se compra la entrada a cuatro de ellas, tres con visita guiada. Comenzamos visitando la única que se realiza por libre, en la que se compra el bono para las cuatro (no cogen tarjeta de crédito). Se trata de la iglesia de Santa Cruz, que cuenta con un magnífico retablo mayor, pero que ha sido convertida en Museo de la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, para guardar pasos de los más insignes imagineros castellanos, como Juan de Juni o Gregorio Fernández, entre otros.

Tuvimos que darnos prisa, pues a las 12:30 h teníamos la visita guiada a la iglesia de Santa María de Mediavilla, de los siglos XV-XVI, que guarda una joya conocida como la “Capilla Sixtina de Castilla”. Se trata de la capilla funeraria de la familia Benavente, mandada construir en 1544 en la antigua sacristía de la iglesia. Ante nuestra sorpresa la visita guiada fue solo para nosotros dos, al igual que sucedió en las otras dos iglesias. La siguiente visita fue a la iglesia de Santiago Apóstol, de estructura gótica y barroca, que cuenta con tres portadas, destacando la plateresca (s XVI), de Rodrigo Gil de Hontañón. En su interior destaca el fabuloso retablo barroco de traza churrigueresca de la capilla mayor.

Tras comer en la Cervecería “El Rincón de Unamuno”, al final de la Rúa Mayor, nos dirigimos a la última vista, el Museo-Iglesia de San Francisco, del siglo XVI, cuya visita de 45 minutos se realiza de forma espectacular, ya que se accede al templo con las luces apagadas, iluminándose de forma gradual las joyas que guarda, entre las que destacan los retablos platerescos realizados por Miguel de Espinosa y las estatuas en bronce de Dª Ana y Dª Isabel de Cabrera, esposa y cuñada del Almirante D. Fadrique, realizadas por Cristóbal de Andino en 1532. De esta forma concluyó la visita a la monumental Medina de Rioseco, quedándonos pendiente un pequeño recorrido en barco por el Canal de Castilla.

Todavía tuvimos tiempo para realizar una última visita en esta jornada, el castillo de Fuensaldaña, situado a 38 km de Medina de Rioseco y 41 km del Parador de Tordesillas. Pertenece a la denominada Escuela de Valladolid, de la segunda mitad del siglo XV, que se caracteriza  por construcciones con una gran torre del homenaje, comenzando a edificarse en el siglo XIII, aunque su aspecto actual data del siglo XV, cuando el castillo fue la residencia señorial de los Vivero. Fue sede de las Cortes de Castilla y León y actualmente un museo que abre de martes a sábado de 10:30 a 14 y de 16:30 a 20 h y los domingos y festivos de 10:30 a 15 h. La entrada cuesta 5 €, reducida 4 € y miércoles tarde gratis.

He dejado para el final de esta entrega Tordesillas, la localidad en la que nos alojamos en esta escapada y que visitamos a trompicones, en diferentes tardes y en la mañana del día de regreso a casa, debido a que las horas de cierre de los diferentes monumentos en marzo eran bastante tempranas. En varias ocasiones vimos el puente medieval sobre el río Duero, con el centro histórico como telón de fondo. Junto a él se encuentra el monumento al Toro de la Vega. También nos acercamos a la porticada Plaza Mayor, que data de los siglos XVI y XVII, contemplamos las torres de las iglesias de San Juan, Santa María y San Pedro y realizamos parte de la Ruta de arte urbano, que recorre 16 murales realizados entre los años 2007 y 2018.

La tarde del 26 de marzo justo antes de que cerraran pudimos visitar las Casas del Tratado, en las que se sitúa se sitúa las negociaciones de la firma, en 1494, del Tratado de Tordesillas entre España y Portugal. Una es una biblioteca y la otra ha sido convertida en museo de entrada libre. Casi al lado tenemos la estatua de Juana I de Castilla. Frente a ella se encuentra la iglesia de San Antolín, del siglo XV, que ha sido convertida en museo. Destaca en su interior su retablo mayor con pinturas de Felipe de Mena (s XVII) y las notables obras de arte que guarda, como esculturas de Juan de Juni y un Cristo yacente de la escuela de Gregorio Fernández, entre otras.

El 27 de marzo, antes de abandonar el Parador y emprender el regreso a Leioa, nos acercamos al principal monumento de Tordesillas, el Museo Real Monasterio de Santa Clara, donde teníamos a las 10:30 la visita guiada. El edificio fue mandado construir por Alfonso XI, en el siglo XIV para dedicarlo a palacio, aunque posteriormente, con Pedro I, se convirtió en monasterio. Considerado como uno de los mejores ejemplares del arte mudéjar en Castilla y León, cuenta en su interior con una iglesia gótica con armadura mudéjar en la capilla mayor. Mención especial merece el retablo de la Capilla de los Saldaña, gótico flamenco del siglo XV, que también alberga los sepulcros de Fernán Alonso de Robles y su esposa, María de la Torre. También son notables el patio, con ornamentación de imitación musulmana y los baños árabes.

Quiero advertir que el Museo de Santa Clara pertenece a Patrimonio Nacional y que en taquilla no realizan venta anticipada de entradas, obligándote a comprarlas por Internet en https://tickets.patrimonionacional.es/es/tickets/monasterio-sta-clara al precio de 9 € más un recargo de 77 céntimos. Todavía me queda por contar la mañana que pasamos en la ciudad de Valladolid el 26 de marzo, pero de ella espero hablar en una próxima entrega.

Escapada vallisoletana (1): De Simancas a Olmedo

Realizada del 23 al 27 de marzo, la segunda escapada del año ha tenido como destino la provincia de Valladolid, un territorio muy extenso, de 8.111 km², situado a una altitud media de 700 metros y poblado por 528.644 habitantes. Durante estos cinco días hemos visitado interesantes y monumentales poblaciones. Como Tordesillas, Simancas, Olmedo, Medina del Campo, Urueña, Medina de Rioseco y Valladolid capital. En la mayoría ya habíamos estado con anterioridad. De las que considero más interesantes, hemos prescindido de Peñafiel, pues lo visitamos hace menos tiempo. Hemos visto muchos viñedos, pero quienes nos han acompañado en todos los pueblos han sido las cigüeñas, que se han adueñado de los campanarios de las iglesias y de las almenas de los castillos.

Como campamento base para esta escapada hemos elegido el Parador de Tordesillas ****, situado a 704 metros de altitud y a 326 km de Leioa, que se realizan en su totalidad por autopista y autovías. El edificio es una casa solariega rodeada de un frondoso pinar y un cuidado jardín, situada a 1 km de Tordesillas y 28 km al suroeste de Valladolid. Cuenta con una piscina exterior y otra interior climatizada, además de un excelente restaurante, aunque, como está pasando en otros Paradores, escasea el servicio. En sus proximidades hay tres restaurantes, Mesón Duero, a 300 m y Abrasador El Astral y Doña Carmen, a 1 km.

Tras instalarnos en el Parador, comer y descansar un rato, decidimos pasar la tarde en Simancas, una población distante 23 km. por la que hemos pasado numerosas veces sin detenernos nunca. Situada a 10 km de Valladolid, su principal atractivo es el Archivo General de Simancas, fundado por Carlos I en 1540 en el castillo, reconstruido de una antigua fortaleza árabe, en el siglo XV por la familia Enríquez, almirantes de Castilla. Buena parte de la exposición se encuentra en la hermosa Sala Juan de Herrera. Tiene un amplio horario, pues abre todos los días de 10 a 14 y de 17 a 21 h, siendo la entrada gratis.

Concluida la visita del castillo nos desplazamos tan solo unos metros a la Plaza de la Cal para contemplar el Monumento a Las Siete Doncellas, realizado en bronce por el escultor Gonzalo Coello en el año 2009, que representa la leyenda según la cual el reino de León debía entregar 100 doncellas como tributo al califa Abderramán II, siete de las cuales eran de Simancas, pero éstas prefirieron cortarse sus manos para que el califa las repudiara. Se dice que el nombre de Simancas procede de Siete mancas. Luego nos acercamos a la iglesia parroquial El Salvador, de estilo gótico tardío (siglo XVI), con torre de románica del siglo XII, para más tarde caminar sobre los 17 arcos del puente medieval sobre el río Pisuerga.

El 24 de marzo iniciamos la jornada desplazándonos 56 km hasta un lugar que no conocíamos, el Museo de las Villas Romanas (MVR), situado en Puras, al sur de la provincia de Valladolid, que nos permite trasladarnos al siglo IV y conocer la forma en la que se desarrollaba la vida romana en el medio rural. El conjunto museístico está formado por varios edificios comenzando la visita en el Museo. MVR abre de martes a viernes de 10:30 a 14 y de 16 a 18 h y los sábados, domingos y festivos de 10:30 a 15 h. La entrada cuesta 4 € (3 € los mayores de 65 años).

Del museo pasamos a recorrer por una pasarela las ruinas de la Villa Romana de Almenara-Puras, casa señorial del siglo IV que cuenta con intereses mosaicos en el suelo, destacando la figura del caballo alado Pegaso, aunque aquí aparece sin alas, que pudimos contemplar en lo que fuera un salón o biblioteca. Posteriormente visitamos la réplica de una antigua casa romana. Cuando sacamos la entrada compramos la opción triple: MVR+Parque Temático del Mudéjar de Olmedo+Palacio del Caballero de Olmedo, al precio de 10,40 € (8,40 € los mayores de 65 años).

La siguiente cita la tuvimos a tan solo 12,5 km en una localidad en la que nos alojamos hace 15 años, Olmedo, dirigiéndonos en primer lugar a un lugar que no conocíamos, el Parque Temático del Mudéjar, que reúne una veintena de modelos a escala de algunos de los monumentos mudéjares más emblemáticos de Castilla y León. A continuación os muestro todos, de arriba abajo y de izquierda a derecha: Félix Arranz Pinto, creador de las maquetas, Castillo de Coca (SG). Ntra Sra de la Asunción. Muriel de Zapardiel (VA), San Salvador de Toro (ZA), San Pedro. Alcazarén (VA), Puertas de Cantalapiedra y de Medina. Madrigal de las Altas Torres (AV), Ermita de San Saturio (SO), Puerta de San Basilio, Cuéllar (SG). Palacio de Pedro I. Astudillo (P). San Tirso. Sahagún (LE), Monumento a la Soterraña, patrona de Olmedo (VA), San Andrés. Olmedo (VA), San Juan Bautista. Fresno el Viejo (VA), San Miguel y Fuente del caño nuevo. Olmedo (VA), Castillo de la Mota. Medina del Campo (VA). San Boal. Pozáldez (VA). Palomar de Olmedo (VA) y La Lugareja. Arévalo (AV), Abre todos los días de 10 a 14 y de 16 a 20 h.

Concluida la visita nos trasladamos al centro de Olmedo, dejando aparcado el coche en la Plaza de Santa María, situada entre la iglesia de Santa María del Castillo, gótica del siglo XVI y la Casa Consistorial, antiguo convento de la Merced. En nuestro recorrido por el casco antiguo pasamos junto a la Casa de la Villa, el Palacio de la Chancillería (Torre del Reloj), el Arco de la Villa, los restos de la iglesia mudéjar de San Andrés, las murallas y el Arco e iglesia de San Miguel, joya mudéjar de Olmedo del siglo XIII. Tras la comida visitamos el Palacio del Caballero de Olmedo, inmersión sensorial en la historia del Caballero de Olmedo, obra teatral de Lope de Vega, que abre a diario de 10 a 14 y de 16 a 20 h.

A media tarde nos desplazamos 21 km hasta Medina del Campo, en cuyas afueras se encuentra el impresionante Castillo de la Mota que, como hoy lo conocemos, data del siglo XV, comenzando su construcción durante el reinado de Juan II de Castilla, apoyándose en las viejas murallas medievales del siglo XII. El rey Enrique IV concluyó las obras y levantó la gran torre del Homenaje, siendo los Reyes Católicos quienes mandaron excavar el foso que circunda toda la construcción, siendo dicha obra la que convertirá al castillo en una referencia entre todas las fortalezas de su época. El exterior del castillo y la zona del patio de armas con la capilla y la sala de Juan de la Cosa se pueden visitar de forma gratuita de lunes a sábado de 11 a 14 y de 16 a 19 h y los domingos y festivos solo por la mañana.

Concluimos la jornada acercándonos al centro de Medina del Campo, población de 20.215 habitantes, en la que aprovechamos para tomar un café pero en la que ya no pudimos visitar nada por estar todo cerrado. No obstante recorrimos su casco antiguo contemplando la iglesia de San Miguel, el monumento al Ferroviario, las Reales Carnicerías y el lugar más interesante, la Plaza Mayor de la Hispanidad, presidida por la estatua de Isabel la Católica, a la que se asoman el  Palacio Real Testamentario de Isabel la Católica, que abre de martes a sábado de 10:30 a 14 y de 16 a 18 h y los domingos, lunes y festivos solo por la mañana (entrada: 2 €), También se asoman el Ayuntamiento y la Colegiata de San Antolín, en la que se puede hacer una visita guiada a la torre de martes a sábado a las 10:30 h y 16 h y los domingos a las 10:30 h. (precio: 3 €).

Por delante tuvimos 27 km para regresar al Parador. Todavía nos quedaba mucha provincia de Valladolid por recorrer. La escapada continúa, pero de ello espero hablar dentro de dos semanas.

FLORENCIA: El Palacio Pitti

En el viaje realizado a Florencia del 10 al 14 de junio del año pasado, hubo un lugar que llamó nuestra atención y que no conocíamos, el Palacio Pitti, así que vuelvo a él para mostrarlo de forma más pausada. El relato comienza en la Piazza della Signoria, a la que se asoma uno de los emblemas de Florencia, el Palazzo Vecchio (Palacio Viejo), construido entre 1299 y 1314 con forma de castillo y con una torre de 94 metros de altura. De aquí parte el Corredor Vasariano, construido en 5 meses por orden del gran duque Cosme I de Médici en 1565, que enlaza el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti, que ahora se puede visitar partiendo de la Galería Uffizi, pero salen a la venta muy pocas entradas, por lo que no pudimos visitarlo, limitándonos a verlo por fuera, primero bordeando el río Arno y luego pasando por el Ponte Vecchio (Puente Viejo), construido sobre el río Arno a mediados del siglo XIV. En los siglos siguientes sus casas colgantes estaban ocupadas por carniceros, pero cuando la corte se trasladó al Palacio Pitti, Fernando I ordenó cerrar las tiendas por el mal olor, convirtiéndose desde entonces en joyerías. La parte alta del puente corresponde al Corredor Vasariano.

Con los 37 grados que había, el 12 de junio optamos con modificar nuestro programa pasando al plan B, en busca de un lugar más fresco, por lo que decidimos cruzar el puente para buscar refugio en el Palacio Pitti, distante 350 metros. Su construcción se realizó en la segunda mitad del siglo XVI por encargo del comerciante florentino Luca Pitti, amigo de Cosme de Medici, siendo realizada por Luca Fancelli. La decoración exterior responde a la arquitectura palaciega del Quattrocento florentino. Su interior alberga varios museos, así que, como no teníamos prisa, compramos la entrada conjunta para todos ellos.

Nuestro recorrido comenzó en la Galería Palatina, situada en el primer piso, que se añadió al Palacio Pitti en los siglos XVII y XVIII. El primer lugar que llamó nuestra atención fue la Galería de Esculturas, profusamente adornada, en la que, entre otras, contemplamos las estatuas de Asclepio, Cesar Augusto y Nella magnificenza. En nuestro recorrido pasmos por 14 estancias reales, donde se conserva gran parte del mobiliario original. En ellas vivieron miembros de los Médici, los Habsburgo y los Saboya.

Seguimos recorriendo la Galería Palatina, que guarda las principales colecciones de arte de los Medici, pudiendo contemplarlas como ellos lo hacían, En el Corredor de Poccetti disfrutamos de obras como “Ila y las ninfas”, de Francesco Furini (1630-1633), “La adoración de los pastores “, de Andrea Sghiavone, “La creación de Eva”, de Andrea di Mariotto (1560). “Expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén”, de Andrea di Mariotto (1560). “Nativita”, de Cosimo Roselli (1490) o “Retrato de una mujer joven”, de Sandro Botticelli (1485).

La Galería Palatina se abrió al público en 1833 y está compuesta de 28 salas, así que continuamos la visita contemplando los techos barrocos pintados al fresco mientras pasamos por las salas Ulises, Educación de Júpiter e Ilíada, además del baño de los duques de Toscana. También contemplamos obras como “Ecce Homo”, de Cigoli (1607), “Retablo de Gambassi”, de Andrea del Sarto (1525-1526). “Tintoretto”, de Andrea Frizieer (1578) o “Asunción de la Virgen”, de Andrea del Sart. Además de una fuente del siglo XV en la Habitación del Moro y la escultura “La Caritá”, de Lorenzo Bartolini.

De la Sala de la Ilíada pasamos a las de Saturno, Marte y Apolo. El nivel artístico sigue subiendo, con obras como “Felipe II de España” de Tiziano Vecellio, “El Arcángel Rafael rechazando el regalo de Tobías”, de Giovanni Bilivert, “Virgen del Baldaquino”, de Raffaello Sanzio (Rafael) (1506-1508), “Madonna della Cesta”, de Peter Paul Rubens, “La velata (La dama velada)”, de Rafael Sandio, “Inmaculada Concepción”, del napolitano Luca Giordano, “Retrato ecuestre de Felipe IV”, obra maestra de Diego Velázquez (1635) “Retrato de Alvise Cornaro», obra maestra de Tintoretto, “Retrato del Cardenal Guido Bentivoglio”, de Anthony van Dyck, “La Virgen con el Niño” (1650), de Bartolomé Esteban Murillo, “La Virgen con santos”, de Andrea del Sarto (1523-1524), “Doble retrato del enano Morgante”, de Agnolo Bronzino, “La hospitalidad de San Julián”, de Cristofano Allori, “Retrato del Papa Julio II”, de Rafael Sanzio y “El Concierto de”, de Tiziano, además de las esculturas “Vittoria”, de Vincenzo Consani (1867) y “Venus”, de Antonio Canova. La siguiente cita la tuvimos en los Apartamentos Reales, que cuentan con muebles suntuosos y obras de arte del siglo XVI al XIX, gustándome especialmente el Salón Verde.

Luego visitamos la Galería de Arte Moderno, ubicada en el segundo piso, que cuenta con una rica colección de esculturas y pinturas de los siglos XVIII a comienzos del XX, en su mayoría de artistas italianos. Os muestro algunas de ellas: “Eva tentada por la serpiente”, de Giuseppe Bezzuoli, “Retrato del Conde Anatole Nikolaievich Demidov”, de Karl Pavlovich Brulloff, “Batalla de Legnano, de Amos Casioli”. “La entrada de Carlos VIII en Florencia en 1494”, de Giuseppe Bezzuoli, “Retrato de la condesa Juliette Cotti”, de Alessandro Ossani, “Retrato de Alaide Banti”, de Michele Gordigiani, “Nadar entre las rocas”, de Cabianca Vincenzo, “Retrato de Diego Martelli”, de Francesco Gioli, “Retrato de Quirina Moceen”. “Masacre de la familia Cignoli”, de Cosimo Conti, “El campamento italiano en la batalla de Magenta”, de Giovanni Fattori y “Retrato de Isabel de Austria”, de Giuseppe Sogni con la escultura “Mujer sentada”, de Odoardo Fantacchiotti. Otras esculturas son “San Sebastián”, de Pio Fedi, “Aristodemo”, de Meneceo y “Apolo y Giacinto”, de Stefano Ricci.

Continuamos en la Galería de Arte Moderno contemplando entre otras las pinturas “María Antonia de las Dos Sicilias”, Gran Duquesa de Toscana, de Morelli y “Ecce Homo”, de Antonio Ciseri. La siguiente pintura de la izquierda es “La muerte de Mesalina” y la de la derecha “Filippo Lippi enamorándose de Lucrezia Buti”, ambas de Gabriele Castagnola. La escultura de bronce representa a los amantes trágicos Paolo y Francesca del Infierno de Dante, obra del escultor napolitano Vincenzo Gemito. “La muerte de Rafael”, de Morgari Rodolfo, “La expulsión del duque de Atenas”, de Stefano Ussi, “Victor Hugo”, una escultura de mármol creada por Gaetano Trentanove, “Retrato de la condesa Berta Vandal”, Escultura “El suicidio”, de Cecioni Adriano, “En la fuente” de Egisto Ferroni, “Stella y Piero”, de Corcos,  “Caza del jabalí en el pantano de Burano”, de Eugenio Cecconi, “El amor sensual y ambiguo entre el tritón y la Nereida”, de Max Klinger. “Primer cumpleaños”, de Plinio Nomellini, “La derelitta”, de Domenico Trentacoste y “La Primavera”, de Galileo Chini, concluyendo con las esculturas “Desnudos femeninos”, de Domenico Trentacoste-

Desde el 2 de enero de 2022 el Palacio Pitti cuenta con un nuevo museo que ocupa cuatro grandes salas de la planta baja, decoradas con frescos del siglo XVII. Se trata del Museo de Iconos Rusos, dende contemplamos 78 iconos antiguos procedentes de las colecciones de los Médicis y de los Lorena, que constituyen la colección más antigua de este tipo fuera de Rusia. También contemplamos la Capilla Palatina y las obras “Entrada de Cristo en Jerusalén”, de Luigi Ademollo y “La Crucifixión de San Pedro”, de Luigi Ademollo, además de la “Virgen de Kazan”.

Nos dio mucha pereza tener que salir a comer fuera del museo, pues su cafetería estaba abarrotada, pero la entrada permitía volver a entrar, cosa que hicimos tras la comida. A continuación cometimos el error de dirigirnos al Jardín de Boboli, también incluido en la entrada, pues tuvimos que subir una empinada cuesta bajo un sol de justicia hasta la Fuente de Neptuno, construida por Stoldo Lorenzi entre 1565 y 1568. Desde allí contemplamos la estatua La Abundancia. Estamos en la zona verde más grande de Florencia, pero no nos dijo nada. Me gustó más la fuente de la Alcachofa, las vistas sobre el Duomo y la Gruta de Moisés, que vimos antes de salir al jardín, con las esculturas de Hércules y Anteo.

Mi mujer quería visitar también el Museo de los Trajes (Galleria del Costume), pero estaba cerrado. Un poco empachados de tanto arte nos dirigimos a la salida, así que por poco nos perdemos otro de los museos más interesantes, el del Tesoro dei Granduch (Grandes Duques), que ocupa las salas del que fue el apartamento de verano de la familia Médici, que guarda el tesoro personal de la familia Médici, como una excelente colección de figuras de marfil. Admiramos también las magníficas salas pintadas al fresco en el siglo XVII, con motivo de la boda entre Ferdinando II de los Medici y Vittoria de la Rovere, el Trampantojo de la Sala de Audiencias Públicas, la escultura de mármol “El campesino con su barril”, de Giovanni di Paolo Fancelli, un gabinete de ébano y un precioso tapiz. Un final espectacular.

Concluida la visita regresamos caminando al Eurostars Florence Boutique, distante 2 km, con escala técnica para tomar un café con hielo en una terraza de la Piazza della Signoria. Menos mal que la ruta fue sombreada. El Palacio Pitti abre de martes a domingo de 8:15 a 18:30 h. La entrada cuesta 19 € que sube a 25 € con los Jardines Boboli.

La Comarca del Arlanza (y 2): De Santo Domingo de Silos a Covarrubias

Continúo el relato de la escapada realizada del 3 al 5 de marzo a la comarca burgalesa del Arlanza, que dejaba la pasada semana en Lerma, tras haber recorrido esta población y el Territorio Artlanza. El segundo día, 4 de marzo, iniciamos la jornada desplazándonos 31 km hasta la pequeña población de Santo Domingo de Silos, de tan solo 251 habitantes, que sigue conservando un cierto ambiente medieval, pues conserva restos de las murallas, casas blasonadas y una coqueta Plaza Mayor, que ha ganado mucho al estar prohibido el paso a los vehículos, por lo que dejamos el coche en el aparcamiento situado a la entrada del pueblo. A la citada plaza se asoman el Ayuntamiento, que alberga la Oficina de Turismo y la iglesia de San Pedro, construida entre los siglos XII y XVII, que guarda la Virgen del Mercado, patrona de la localidad.

La visita al Monasterio de Santo Domingo de Silos se puede efectuar en horario de 10 a 13 h y de 16:30 a 18 h, de martes a sábado y los domingos por la mañana, costando la entrada 4 €. La visita comienza en el claustro románico, de los siglos XI-XII, el lugar más notable del monasterio. Cuenta con 46 capiteles algunos ricamente tallados y varios bajorrelieves entre los que destaca el de la Anunciación, que data de finales del siglo XII. Cuenta el claustro con un hermoso jardín con un famoso ciprés plantado en 1882. Nos detenemos también ante la imagen de Ntra Sra de Marzo (siglos XIII-XIV), la lápida de Santo Domingo y la sala capitular, mientras contemplamos el techo de madera alfarje.

En uno de los laterales del claustro vemos la exposición “Iconos, belleza invisible”, de Mª Carmen Cerro Jiménez y poco más adelante el monumental sepulcro de Guzmán el Bueno. Entre las dependencias monacales también hay una botica del siglo XVIII, que cuenta con una hermosa colección de cerámica de Talavera. De ella accedemos a otra sala convertida en un sencillo museo, que recoge obras que se salvaron de la desamortización. Particularmente me gustó la imagen de Santa Ana, la Virgen y el Niño, del siglo XIV, además del tímpano de una de las puertas de la antigua iglesia románica

Concluida la visita al monasterio nos dirigimos a la anexa iglesia abacial, de visita libre y que reamente no tiene mucho interés. La comunidad benedictina contrató los servicios de Ventura Rodríguez, arquitecto real durante el reinado de Fernando VI. En 1751 comenzó la demolición de la antigua iglesia y el 21 de octubre de ese mismo año se colocó la primera piedra del nuevo templo, que se inauguró el 8 de septiembre de 1792, siendo completamente modificado en 1963.

La siguiente cita la tuvimos a solo 3 km en un lugar en el que hemos estado varias veces, el Desfiladero de La Yecla, formado por el arroyo Cauce, afluente del río Mataviejas. Es uno de los más estrechos del país, pues puedes tocar los dos lados abriendo los brazos. También es muy corto, tan solo 600 metros, pero tiene unas paredes verticales de unos 100 metros de altura, en las que anidan numerosos buitres. Recorrimos el desfiladero por las pasarelas, una sencilla ruta de ida y vuelta de 1,5 km en total, regresando al punto de partida, un amplio aparcamiento, por la acera que bordea la carretera y pasa por los túneles.

Buscando lugares de interés en la zona, descubrí un lugar que no conocía, ubicado a tan solo 4 km de La Yecla. Se trata de la ermita de Santa Cecilia de Barriosuso, situada en las afueras de Santibáñez del Val sobre un mogote rocoso bañado el río Mataviejas. Construida en el siglo IX, es una de las pocas muestras de la arquitectura mozárabe que se conservan en la provincia de Burgos. El pórtico fue añadido en el siglo XII. Como resulta habitual en las ermitas, estaba cerrada. Bajo ella se encuentra la Fuente Caños.

La siguiente cita la tuvimos a 15 km en “Uno de los pueblos más bonitos de España”, Covarrubias, fundado en el año 978 por el Conde Garcí Fernández. Aparcamos el coche frente al Archivo del Adelantamiento de Castilla, construido en 1575, pasamos bajo el arco y nos dirigimos a la coqueta plaza de Doña Urraca, comiendo en el Restaurante Tiky, situado frente al Palacio de Fernán González, actual Ayuntamiento. Tras la comida recorrimos el casco antiguo contemplando sucesivamente la iglesia de Santo Tomás y las bonitas casas del antiguo boticario, del Obispo Peña y de Doña Sancha, del siglo XV, máximo exponente de la arquitectura tradicional de la villa. Más antiguo, del siglo X, es el Torreón de Fernán González. Luego nos fotografiamos junto a la estatua dedicada a la Princesa Kristina de Noruega, vinculada a Covarrubias.

Tuvimos que esperar a las 4 de la tarde para visitar el principal monumento de Covarrubias, la Excolegiata de San Cosme y San Damián. El actual templo, de estilo tardogótico, es del siglo XV y posee tres naves y cuatro capillas con altares barrocos del siglo XVIII. Destaca el retablo mayor dedicado a los santos patronos y realizado entre 1751 y 1753 por los escultores Luis y Manuel Cortés del Valle y Francisco Echevarría. Guarda también los sepulcros de varios personajes históricos como el conde Fernán González.

La Excolegiata de San Cosme y San Damián abre de 11 a 14 y de 16 a 19 h, siendo la visita gratuita, aunque hay que pagar 2,50 € para acceder al claustro del siglo XVI, donde también hay algunos sepulcros, y al interesante museo, que ocupa varias salas de la antigua Colegiata y guarda capiteles románicos, tablas de Berruguete y Van Eyck, y el extraordinario Tríptico de la Adoración de los Reyes Magos, obra del Maestro de Covarrubias (siglo XV).

Me ha encantado Covarrubias por su arquitectura tradicional y sus curiosas papeleras que asemejan viejas casas. Por delante tuvimos 23 km para regresar al Parador, disfrutando de un agradable paisaje con numerosos viñedos al borde de la carretera, con cuyas uvas se elaboran los vinos de la denominación de rigen Arlanza, de la que nunca habíamos oído hablar, disfrutando de unos buenos rosados. También vimos unos cuantos almendros en flor, otra de las sorpresas de esta escapada. Antes de abandonar Lerma, compramos unas ricas morcillas.

Durante tres días hemos visitado los lugares más emblemáticos de la comarca del Arlanza, pero hay bastantes más. Para descubrirlos, basta con que entres en este enlace y vayas desplegando el mapa. https://www.turismoarlanza.es/

La Comarca del Arlanza (1): Lerma y Territorio Artlanza

Para la primera escapada del año, realizada del 3 al 5 de marzo, escogimos un lugar cercano, la Comarca de Arlanza, que cuenta con una extensión de 1.359,98 km² y está situada en el oeste de la provincia de Burgos. Pertenece en su integridad a la cuenca del Duero, estando bañada por el río Arlanza, del que toma nombre. Sus vinos cuentan con denominación de origen propia y tiene una población de 9.167 habitantes. Cuenta con un rico patrimonio, limitándonos en esta escapada a visitar Lerma, Territorio Artlanza, Santo Domingo de Silos, el Desfiladero de La Yecla y Covarrubias. Lástima que la calima hizo que no pudiéramos disfrutar de un cielo azul.

Para las dos noches de esta escapada optamos por el Parador de Lerma ****, situado a 203 km de Leioa y a unos pocos más de Rivas-Vaciamadrid, lugar de residencia de los amigos con los que pasamos estos días. El Parador ocupa el que fuera Palacio Ducal, regio aposento para la corte de Felipe III, asiduo invitado del Duque de Lerma. Cuenta con cuatro torreones, cubiertas de pizarra y nada menos que 210 balcones de hierro y 135 ventanas entre buhardas y rejas.

Frente a la fachada principal del Parador se ubica la amplia Plaza Mayor, que cuenta con tres cuerpos de edificios y 75 columnas en los espacios porticados. Al lado del Parador y antiguamente unido a él por un pasadizo volado, se encuentra el Monasterio de San Blas, el que más agradó al Duque de Lerma de cuantas construcciones religiosas levantó. Tras instalarnos en el Parador, comimos en un restaurante de la plaza del Mercado Viejo, para luego acercarnos a la ermita del Humilladero, situada a la entrada del puente medieval sobre el río Arlanza.

El día 4, antes de salir hacia el monasterio de Silos, dimos una vuelta por el mercadillo de los miércoles, que cuenta con unos pocos puestos de ropa y de frutas y verduras. El resto de lo que hicimos el día 4 lo dejo para una próxima entrega, para seguir hablando de Lerma a cuya visita dedicamos la mañana del día 5 de marzo, comenzando con la visita guiada organizada por la Oficina de Turismo, de hora y media de duración, al precio de 6 €, pasando frente al convento de Santa Teresa, inaugurado en 1617, para luego recorrer el pequeño tramo que se conserva del Pasadizo del Duque, construido a comienzos del siglo XVII para unir el Palacio Ducal con las diferentes iglesias de Lerma.

Tras recorrer el tramo entre los conventos de Santa Teresa y Santa Clara, volvimos a la calle para concluir la visita guiada en el principal templo de Lerma, la ex-colegiata de San Pedro, que cuenta con una monumental portada, que conserva la puerta original de 1616. Destacan en su interior su bello retablo mayor, el coro, los dos órganos de 1615 y 1617 y la escultura orante de don Cristóbal de Rojas y Sandoval, que fue arzobispo de Sevilla y tío del duque de Lerma. Frente a la entrada de la ex-colegiata se encuentra una escultura en honor de José Zorrilla, que vivió en Lerma.

Concluida la visita guiada nos acercamos al Monasterio de la Ascensión, el más antiguo de Lerma, en el que las antiguas monjas Clarisas, ahora Iesu Communio, venden unas ricas pastas y tartas. Frente al monasterio tenemos la plaza de Santa Clara en cuyos jardines se encuentra el sepulcro-monumento del famoso héroe y guerrillero de la Guerra de la Independencia, Jerónimo Merino, “El Cura Merino”. Volvimos a la Plaza Mayor para concluir una rápida visita al casco antiguo de Lerma, pasando frente al convento de Santo Domingo, la ermita de la Piedad, el Monasterio de la Madre de Dios y el Arco de la Cárcel, resto de la muralla medieval. Tras la comida nos despedimos de los amigos madrileños.

Retrocedo en el tiempo para contar lo que hicimos la tarde de nuestra llegada, 3 de marzo, desplazándonos 11 km hasta el pequeño pueblo de Quintanilla del Agua, donde se encuentra un lugar muy original y único, Territorio Artlanza, que abre a diario de 11 a 19 h, costando la entrada 10 € (niños: 5 €). Estamos ante la obra del escultor local Félix Yáñez, nacido en 1960. En 2008, debido a la crisis económica, la cerámica que realizaba dejó de venderse, comenzando a realizar esta inmensa obra con materiales recogidos en escombreras.

Todavía no lo he dicho, pero estamos en una recreación a tamaño real de un pueblo castellano típico del valle del río Arlanza, desde la época medieval hasta el siglo pasado. Ocupa una superficie de 30.000 metros cuadrados, lo que la convierte en la escultura más grande del mundo realizada por una sola persona. Poco a poco Félix Yáñez fue recibiendo donaciones de algunas personas que entregaron objetos antiguos e incluso puertas o balcones viejos. En el pueblo podemos ver la ferretería, la cestería, la cantina, el taller del alfarero, la cantina, la escuela de niños y un corral de comedias, en el que en verano se escenifican obras de teatro.

Dedicamos más de una hora a recorrer este lugar lleno de encanto, que es una de esas cosas únicas en el mundo. En nuestro paseo contemplamos varias tabernas, la casa consistorial, otro corral de comedias, la panadería, la fragua, bodegas particulares y una cantina. Pasamos por un par de amplias plazas a las que se asoman las típicas casas castellanas con balcones de madera. En Territorio Artlanza hay también varios pequeños museos temáticos, dedicados a la etnografía, la fotografía y la cerámica, concluyendo nuestra ruta en una pequeña ermita, junto a la que hay un vending y varias mesas para poder comer.

Aquí un cartel nos indica la “Salida”, encontrándonos con una agradable sorpresa con la que no contábamos, pues accedimos a otro grande espacio que Félix Yáñez inició durante el confinamiento de 2020. Se trata de un poblado infantil con casitas de colores y personajes de cómic (Mortadelo y Filemón, Mafalda, los Simpson, Pedro Picapiedra, Mickey y Minnie…), además de algunos edificios emblemáticos en miniatura, que encantarán a los más pequeños. Los materiales utilizados en esta zona son básicamente azulejos de colores. Un lugar que merece la pena recorrer. Info: https://www.laesculturamasgrandedelmundo.com/.

Todavía nos queda mucho que ver en la comarca burgalesa de Arlanza, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. La escapada continúa.

FLORENCIA: La Basílica de Santa María Novella

Aunque ya hablé del cuarto viaje realizado a la ciudad italiana de Florencia, que realizamos del 10 al 14 de junio del pasado año, quiero incidir en una iglesia que me encantó sobremanera y que visitamos el 11 de junio por la tarde. Se trata de la Basílica de Santa María Novella, Basilica di Santa Maria Novella en italiano, situada en un lugar muy bien comunicado en el noroeste de la parte antigua de la ciudad, pues se encuentra frente a la estación de ferrocarril. Incluida en 1982 en la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, cuenta con una espectacular fachada de mármol, concluida en 1470, que se encuentra entre las obras más importantes del Renacimiento florentino. Tiene también dos claustros, el Verde y el Grande.

Nada más acceder al interior del recinto de la basílica, pasamos por el Claustro de los Muertos (Chiostro dei Morti), hermoso espacio gótico del siglo XIV que forma parte del Museo de la Basílica. Se trata de una especie de pasillo porticado, que cuenta con numerosas tumbas y frescos encargados por familias influyentes de la época, que representan escenas de la vida de Cristo y alegorías dominicas. Os muestro más en detalle los que representan la Natividad y la Crucifixión. El recinto ha sido restaurado tras la inundación sufrida en 1966.

La siguiente cita la tuvimos en la iglesia, de estilo gótico, que cuenta con una planta de cruz latina dividida en tres naves, que ha sufrido numerosas reformas a lo largo de su historia. En una de ellas se levantó el púlpito y las capillas laterales, que cuentan con numerosas obras de arte, entre las que os muestro “El martirio de San Lorenzo” (1573), de Girolamo Macchietti, “La Resurrección de Cristo”, de Giorgio Vasaari, “Presentación de Jesús en el templo” (1577), de Giovan Battista Naldini y la Anunciación, de Pietro di Miniato. También me gustó el lavabo de la sacristía.

Mención especial merecen las capillas de la iglesia, comenzando con la capilla Gondi presidida por una joya, la única obra en madera policromada de Filippo Brunelleschi, el famoso Crucifijo, que data de los años 1410 a 1415. La capilla Bardi fue enriquecida en el siglo XIV con frescos de Duccio di Buoninsegna, renovándose en el siglo XVIII en estilo barroco y varias obras de arte, como la “Virgen del Rosario” de Giorgio Vasari. Probablemente la segunda capilla más notable es la capilla de Filippo Strozzi, famosa por los extraordinarios frescos realizados por Filippino Lippi entre 1487 y 1502. He dejado para el final la mayor y mejor de todas, la capilla Tornabuoni o capilla Mayor, con su monumental altar y adornada con impresionantes frescos realizados por Domenico Ghirlandaio entre 1485 y 1490.

Accedimos a continuación a la Capilla de los Españoles (Cappellone degli Spagnoli), que debe su nombre a los españoles que llegaron a la ciudad en el siglo XVI, formando parte en la actualidad del Museo de Santa Maria Novella. Esta antigua sala capitular alberga unos artísticos frescos realizados por Andrea di Bonaiuto entre 1365 y 1367, que lucen mucho tras su última restauración. Financiada por Buonamico Guidalotti, los frescos narran episodios de la vida de Cristo, de San Pedro de Verona y de los dominicos. Reseñable es también el crucifijo de mármol de Domenico Pieratti.

La siguiente cita la tuvimos en el Claustro Verde (Chiostro Verde), construido entre 1332 y 1350, que es un notable elemento del complejo dominico, así llamado por los frescos realizados con pigmentos de tierra verde por Paolo Uccello en la primera mitad del siglo XV. Tras la restauración del siglo XIX y los daños sufridos durante la inundación de 1966, los frescos fueron desprendidos y parcialmente reubicados en el Refectorio adjunto, que muestro a continuación. Si que podemos contemplar el Árbol de la Vida, de mediados del siglo XIV, que se atribuye a Taddeo Gaddi.

A continuación pasamos al Refectorio, antiguo comedor convertido en un excelente recinto expositivo, que recoge varios de los frescos restaurados que se encontraban en el Claustro Verde y que fueron realizados por Paolo Uccello, caso de “Adán y Eva”, “Construcción del arca de Noé” y “Descenso de las aguas”. También contemplamos la “La última cena” de de Alessandro Allori, pintada hacia 1582-1584, que es un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones. Casi al lado tenemos el antiguo dormitorio, una gran sala con magníficos techos abovedados, que formaba parte del complejo del convento dominico.

La última visita en la Basílica de Santa Maria Novella la realizamos al Claustro Grande, construido entre 1340 y 1360, que se caracteriza por su gran tamaño y por albergar un extenso grupo de frescos del siglo XVI sobre la vida de Santo Domingo y la de Cristo. La Basílica abre a diario de 9 a 17 h, salvo los viernes que abre a las 10 y los domingos que lo hace a las 12 h. El precio para visitar todos los lugares indicados es de 8,50 euros.

El mismo día 11 de junio, como hacía muchísimo calor, aprovechamos para visitar otras dos monumentales iglesias, comenzando con la que teníamos más cerca del Hotel Eurostars Florence Boutique, en el que nos alojamos, la Basílica de Santa Croce (primera fila), frente a la que se encuentra la estatua de Dante Alighieri. Consagrada el 6 de enero de 1443, tiene 115 metros de longitud y 38 de anchura, lo que la convierte en la iglesia franciscana más grande del mundo. Como ya la visitamos en un viaje anterior y había una enorme cola para acceder a su interior al ser la entrada gratis, pasamos de largo la Catedral (segunda fila), con sus tres edificios, el Duomo, el Campanile de Giotto y el Battistero di San Giovanni, para dirigirnos directamente a la Basílica de San Lorenzo (tercera fila), pero de ello ya os hablé en otra entrega anterior el 29 de julio de 2025.

GALDAMES (Bizkaia). Torre Loizaga

Mi concepto del viaje es muy amplio así que, aunque he estado en 111 países diferentes repitiendo muchos de ellos, también valoro lo que tengo cerca de casa, en este caso a poco más de 30 km, en el municipio de Galdames. Se trata de Torre Loizaga, el Museo de coches clásicos y antiguos, al que podemos acceder por dos rutas diferentes, por Muskiz (31,4 km desde Leioa), pero con una estrechísima carretera al final, o por Güeñes (36.9 km), invirtiendo dos minutos más. Torre Loizaga solo abre domingos y festivos nacionales, de 10 a 15 h, aunque se puede negociar otras fechas para grupos a partir de 18 personas. La entrada cuesta 9 €, con una reducción del 50% (4’50 €) para jubilados y jóvenes de 7 a 14 años, siendo gratis para los menores de 6 años. Torre Loizaga se encuentra en el Barrio Concejuelo. 48191 Galdames (Bizkaia). Tel 672 248 759.

La majestuosa fortaleza de Torre Loizaga, una de las joyas del patrimonio cultural de Bizkaia, fue erigida en el siglo XIV como bastión defensivo del linaje Ochoa García de Loyzaga. La torre tiene una altura de 25 metros y está rodeada por un foso con puente levadizo y altas murallas. Fue rescatada de sus ruinas por el empresario y coleccionista originario de Galdames, Miguel de la Vía, quien se dedicó a restaurarla e iniciar una impresionante colección que atesora en la actualidad 75 vehículos de alta gama, incluyendo una de las colecciones de Rolls-Royce más completas de Europa, con 45 unidades. Están reunidos en cinco pabellones repartidos por el recinto amurallado, rodeados de olivos, más un sexto en el interior de la torre.

La visita empieza en el Pabellón 1, en el que se encuentra la taquilla, que lleva por título “Los Veteranos”. La historia del automóvil comienza en Alemania en la década de 1880, aunque en las décadas posteriores es Francia quien se sitúa en cabeza. En esta sala podemos ver los ancestros del automóvil en forma de carruajes, carroza y diligencia, antes de contemplar los más destacados de esta sección: Peugeot Baby Voiturette Type 54 (1903), Delaunay Belleville 10 HP Roi des Belges (1908), Isotta Fraschini Tipo 8A (1925) e Hispano Suiza K6 (1936).

El Pabellón 2 rinde homenaje a la afición que Miguel de la Vía sentía hacia el mundo de la automoción reuniendo los coches que utilizó y disfrutó durante su vida, como un Mercedes 190 SL, un BMW 635 CSI, un Lancia Aprilia o un Porsche 911, que conviven con un enorme Cadillac Eldorado y un imponente camión de bomberos Merryweather BMC-Pump Escape (1939), originario de Sussex, destacando también un MG TF 1500 (1955), un Mercedes Benz 280 SL Pagoda (1968) y un Porsche 911 SC (1980)

La siguiente cita la tenemos en el Pabellón 3, dedicado a “Los deportivos”, donde contemplamos elegantes vehículos como el Jaguar E-Type 4,2 Roadster (1970), el Lamborghini Countach (1974) y el Ferrari Testarossa (1984). También vemos elegantes modelos Rolls-Royce, de la época en la que optan por un diseño más moderno, que comienza con el Rolls-Royce Silver Shadow Coupe (1970) y continúa con el Rolls-Royce Camargue Saloon (1975), con los faros con limpiaparabrisas.

Caminamos ahora por loa amplios jardines en busca de los dos siguientes pabellones, entrando en primer lugar en el 4, que lleva por nombre “Entreguerras”, donde retrocedemos en el tiempo al ser recibidos por una larga fila de Rolls-Royce. En esa época se fabricaron coches más pequeños conocidos como “Baby Rolls”, destinados a una clase media bastante adinerada. Los más destacados de este pabellón son: Rolls-Royce 20/25 Cabrio (1934), Bentley 3,5 Rigid Body Saloon (1934), Rolls-Royce Silver Wraith Landaulette (1953) y Rolls-Royce Silver Cloud I (1957).

Al lado tenemos el Pabellón 5, que lleva por título “Phantom”. Estamos en una de las escasas y privilegiadas salas en el mundo en exhibir toda la serie Phantom desde el modelo I al VI fabricados por la firma inglesa (1925-1969), recibiéndonos el Phantom VI que perteneció a Sam Spiegel, productor de cine estadounidense de títulos como “El puente sobre el río Kwai” y “Lawrence de Arabia”. Contemplamos también el Rolls-Royce Silver Ghost Limousine (1923), el Rolls-Royce Phantom I Springfield Tourer (1929) y el Rolls-Royce Phantom II S Continental (1932), llamando especialmente nuestra atención el Rolls-Royce Phantom IV (1956), que perteneció al Emir de Kuwait. De este modelo se fabricaron 17 modelos para altos dignatarios de todo el mundo.

Tenemos que acceder al interior de la torre para entrar al Pabellón 6, el más elegante de todos y bautizado como “Hall Baronnial” por el escritor e historiador inglés John Fasal, ya que en él se guardan algunas de las joyas más preciadas de la colección. Nos recibe el vehículo más antiguo de todos, un Allen Runabout Horseless Carriage de 1898 que perteneció a Sir Stirling Moss, estando reservado el resto del espacio a los elegantes Rolls-Royce Silver Ghost, destacando los siguientes: Open Fronted Limousine (1912), Roi des Belges Tourer (1913) y Rolls-Royce Silver Ghost Style Colonial (1914). Aquí concluye la visita.

Podemos aprovechar para recorrer el municipio de Galdames, que cuenta con tan solo 829 habitantes, acercándonos a tres de sus barrios, aunque antes de mover el coche podemos acercarnos a la ermita de Santiago, situada junto a la Torre Loizaga. La primera cita la tenemos en la capital, San Pedro de Galdames, donde se encuentra la iglesia de la que toma el nombre, el Ayuntamiento y el Monumento a Martínez de las Rivas, obra de Garcí González y Mariano Benlliure. En San Esteban de Galdames tenemos la iglesia parroquial y en Montellano, la iglesia de Santa María y el monumento a Antonio Trueba, nacido en este lugar en 1819.

PALERMO (Sicilia): El Palacio de los Normandos

Palermo ha cambiado mucho, contando ahora con amplias zonas peatonales adornadas por notables monumentos, de los que pudimos disfrutar en el segundo viaje que realizamos a la isla de Sicilia en mayo de 2025, disfrutando sucesivamente del Teatro Politeama Garibaldi, de las esculturas que adornan la piazza Ruggiero Settimo, del Teatro Máximo, de la piazza Verdi y la Vía Maqueda, del Oratorio San Camillo, del Mercato del Capo, del Duomo de Palermo y el carro de Santa Rosalía y de un lugar emblemático, la Piazza Vigliena, más conocida como Quattro Canti, que en sus esquinas cuenta con cuatro palacios barrocos del siglo XVII, adornados por otras tantas fuentes que representan las cuatro estaciones y las estatuas de los reyes españoles Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Casi al lado concluimos las visitas en la piazza Pretoria, presidida por la fuente del mismo nombre situada frente al Ayuntamiento. De regreso al hotel pasamos junto al mural dedicado a Falcone y Borsellino, dos juristas del barrio de Kalsa que fueron asesinados por la Cosa Nostra en 1992, cerca del puerto La Cala.

El 19 de mayo comimos frente al Duomo para luego dirigirnos hasta el final de la calle, donde se encontraba nuestra siguiente cita, que es el lugar más monumental de Palermo. Se trata del Palacio de los Normandos (Palazzo dei Normanni), que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Como no lo visitamos en nuestro viaje anterior, fue la gran sorpresa de nuestra segunda visita a Palermo. Nos dan la bienvenida los jardines de la piazza del Parlamento, de los que sobresale la estatua de Felipe V de Borbón, del escultor Nunzio Morello. Detrás tenemos la Torre Pisana y la Porta Nuova del palacio.

También conocido como Palacio Real, la construcción del Palacio de los Normandos comenzó en el siglo XII, contando con una peculiar arquitectura de transición del románico al gótico, con una mezcla de elementos bizantinos, islámicos y románicos. El acceso lo realizamos por un monumental patio, de nombre Cortile Maqueda que, a diferentes niveles, nos va dando acceso a las diferentes zonas del palacio, siendo la más deslumbrante de ellas la Capilla Palatina (Cappella Palatina),

La Capilla Palatina es una pequeña iglesia con techos de madera tallada y espectaculares revestimientos de mosaicos, entre los que destaca el Cristo Pantocrátor. El principal aliciente del Palacio de los Normandos fue construido utilizando cómo cimientos la pequeña iglesia de Santa Maria delle Grazie, que aún persiste bajo ella. Tras la construcción del ala barroca del palacio, concluida en 1601, quedó integrada en la primera planta del mismo. También resultan notables en ella el ábside, las columnas y los artesonados.

Volvemos al Cortile Maqueda para subir al segundo piso por una monumental escalera, de nombre Scalone d’Onore, que nos da acceso a los Apartamentos Reales (Appartamenti Reali), el segundo lugar más importante del Palacio de los Normandos, accediendo en primer lugar a la Sala de Hércules (Sala d’Ercole), construida entre 1560 y 1572 y lugar de reunión del Parlamento de Sicilia, uno de los más antiguos del mundo. La siguiente cita la tuvimos en la Sala de los Virreyes, con sus paredes decoradas con 21 pinturas de algunos de los más destacados personajes del reino Borbón de Sicilia.

Siguiendo en los Apartamentos Reales, el recorrido de la visita continúa por la Sala Pompeyana (Sala Pompeiana), con decoración inspirada en Pompeya y Herculano, realizada hacia 1830 por el pintor palermitano Giuseppe Catania. Pasamos luego a la Sala Cinese, decorada con motivos de estilo chino. De ella nos dirigimos a la Sala de los Vientos (Sala dei Venti), que constituye el eje central de la Torre Joharia, el sector más antiguo de los Apartamentos Reales.

Finalmente llegamos al lugar más importante y hermoso de los Apartamentos Reales, la Sala Ruggero II, una joya cubierta de mosaicos al estilo de la Capilla Palatina. Fue concluida en 1170 y está llena de mosaicos de temática persa con espectaculares detalles de animales, figuras mitológicas y vegetación. Los leones y los pavos reales que se enfrentan representan un simbolismo asociado a la gloria y a la eternidad. De aquí volvimos a la a la Sala de los Vientos, dando por concluida la visita al interior del palacio.

La visita al Palacio de los Normandos concluyó en los pequeños Jardínes Reales (Giardini Reali), que no aportan nada, pero que tienen unas buenas vistas de la parte trasera del palacio. El Palacio de los Normandos se encuentra en Palermo en la Piazza del Parlamento, 1 y abre a diario de 08:30 a 16:30 h, aunque los domingos cierra a las 12:30 h. El precio de la visita completa (Cappella Palatina, Appartamenti Reali, Exposición de las Salas Duca di Montalvo y Jardines es de 19 € (15,50 € los mayores de 65 años). Info: https://www.federicosecondo.org/cenni-storici/

El 19 de mayo iniciamos la jornada visitando una joya siciliana que no tuve ocasión de ver en mi anterior viaje, el Duomo di Monreale, que desde 2015 figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La construcción de esta Catedral se inició en 1174, con una fachada austera que guarda un monumental interior en el que desatacan sus tres naves totalmente cubiertas de enormes mosaicos sobre un fondo dorado, que fueron creados entre finales del siglo XII y principios del XIII, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, destacando el Cristo Pantocrátor situado en el ábside central.

Con la misma entrada se accede desde la Catedral al Museo Diocesano, que ocupa el interior del anexo Palacio Arzobispal. Comienza el recorrido en la sala San Plácido, que guarda cuadros procedentes de varias iglesias de Sicilia. Cuenta también con varias pinturas del siglo XVI e imágenes de Cristo crucificado, entre las que destaca un Crucifijo en madera del siglo XV. Desde aquí contemplamos el claustro al que no accedimos pues había que pagar otra entrada y nos faltaban muchos lugares que visitar.

Me he permitido la licencia de volver a hablar del Duomo di Monreale, que ya comenté en una anterior entrega el 15 de julio de 2025, pues su visita resulta imprescindible en todo viaje a Palermo.