Escapada galaico-portuguesa (4): VERÍN (Ourense)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba hace tres semanas en Braga tras visitar Barcelos. El 15 de junio cambiamos de “campamento base”, desplazándonos 152 km para pasar las tres siguientes noches en el Parador de Verín ***, ubicado en la subida a Monterrei, en medio de la nada. Es un precioso y típico pazo gallego, que cuenta con un buen restaurante, salones, jardines y piscina.

Enfrente, a menos de un kilómetro se encuentra el Parador Castillo de Monterrei, que se encontraba cerrado por reforma. Se trata de una gran fortaleza medieval, famosa por su triple recinto amurallado, el Palacio de los Condes, edificio de estilo renacentista construido entre los siglos XVI y XVII y la Torre del Homenaje, de 22 metros de altura. En el recinto se encuentra también la iglesia gótica de Santa María de Gracia, de los siglos XIII a XIV y el Hospital de Peregrinos, construido en 1391. Desde la puerta de nuestro Parador tuvimos una espectacular vista del conjunto monumental y preciosas puestas de sol.

Tras instalarnos en el Parador, comer y esperar a que bajase un poco el calor, cogimos el coche para cubrir los 4 km que nos separaban del centro de Verín, conocida ciudad termal que cuenta con tres prestigiosos manantiales y empresas de agua mineral, siendo el de Sousas el más antiguo de todos, aunque probablemente el más famoso en la actualidad es el de Cabreiroá Solo nos acercamos a la fuente de Fontenoba, de la que sale el agua muy caliente y con gas. Luego nos dirigimos a aparcar el coche en el mayor espacio verde, el Parque de la Alameda, muy agradable en días de tanto calor.

A unos pasos tenemos la Plaza García Barbón, que en el fondo es la Plaza Mayor de Verín. A ella se asoma la Casa de los Acevedo, elegante casa solariega del siglo XVIII y fachada barroca, en la que tuvo lugar el encuentro entre el cardenal Cisneros y Felipe el Hermoso. Enfrente está el enorme panel dedicado al “Cigarrón” personaje central del “Entroido”, que presume de ser el mejor carnaval del mundo. Muy cerca, pero un tanto escondida en la rúa Viriato, se encuentra un monumento a él dedicado.

Perpendicular a la Plaza García Barbón, tenemos una calle muy coqueta y sombreada, algo de agradecer debido al intenso calor que padecimos. Se trata de la Rúa Maior, la más pintoresca del casco antiguo de Verín, con muchas de sus fachadas y portales adornadas con motivos florales y tiestos. A esta calle se asoma la iglesia Santa María la Mayor, construida en el siglo XVII, en cuyo interior destaca el Cristo de las Batallas. Por esta calle pasa el Camino de Santiago.

Estamos a unos pasos del internacional río Támega, pues nace en Ourense y desemboca en Portugal. De hecho al día siguiente lo fotografié en Chaves (Portugal). Con el calor que hacía daba envidia ver a unos niños chapotear en la pequeña presa junto a un buen grupo de patos. Cruzamos el puente y ante nosotros tuvimos la capilla de San Lázaro y el Crucero de la Piedad, del siglo XVII. Antes de llegar, a mano derecha encontramos la Casa del Escudo, edificio emblemático de Verín, antiguo pazo renacentista construido en 1731 con un gran escudo heráldico, convertido ahora en albergue de peregrinos.

Al día siguiente por la tarde, a nuestro regreso de Chaves volvimos al centro histórico de Verín, dirigiéndonos en primer lugar a la Oficina Municipal de Turismo, sita en Rúa Irmáns la Salle, cerca del Ayuntamiento, donde nos proporcionaron un mapa y la información turística necesaria para visitar esta población. Nos acercamos primero hasta la iglesia y convento de la Merced, de fachada sencilla, que data del siglo XVIII. Con el mapa de la ruta de murales, contemplamos “Fenómenas do rural-Superabuela” y “Costumbres rurales”.

Como hace un año estuvimos viendo algunas de sus obras en Bristol, más interés nos despertó “Verín, Territorio Banksy”, un recorrido que permite descubrir los 24 facsímiles de las obras más famosas del artista británico, recreadas por el artista local Álex Araújo. Parte los vimos el día anterior y, pese al calor, no paramos hasta localizar todos. De arriba abajo y de izquierda a derecha os presento Amante bien colgado, Niña con aro, Niña con bomba, Rata con tirachinas, Niño con bengala, Barriendo debajo de la alfombra, Victoria infantil, Revuelta verde, Para y revisa, Niña con globos y Niña y ratón.

En el mismo orden os presento las 12 restantes: En la puerta del club, Leopardo del código de barras, Trolley Hunters, Pulp Fiction, Rata con cámara, Rata con hamaca, Laboratorio de ideas, Niño con caja eléctrica, Niña con cuerda (está desaparecida), El grafiti es un crimen, Niño con flotador,  Niña con globo. Me ha parecido una genial idea “Verín, Territorio Banksy”, que nos recordó a los enanitos de Wroclaw (Polonia), siendo un buen aliciente para recorrer esta población.

“Verín, Territorio Banksy” ha sido la sorpresa agradable de este viaje que todavía continúa. Próximo destino: Chaves, pero de ello espero hablar en una próxima entrega.

GETARIA (Gipuzkoa), cuna de Elkano y de Balenciaga

Hago una pausa en el relato del viaje al norte de Portugal y la provincia de Ourense, realizado el pasado mes de junio, para contaros la escapada efectuada el 9 de julio a un punto mucho más cercano, Getaria, distante tan solo 89 km de Leioa que se cubren en menos de una hora, primero por la autopista AP-8 y luego, desde Zumaia, por la carretera N-634. Poco antes de llegar a nuestro destino hicimos un alto en el camino para fotografiar el emblemático Ratón de Getaria, que no es otra cosa que la silueta del monte de San Antón, que fue una isla hasta el siglo XVI. He adelantado esta entrega porque del 5 al 9 de agosto Getaria celebra sus fiestas patronales en honor de San Salvador (Salbatoreak). Además, el 7 de agosto tendrá lugar una nueva edición del “Desembarco de Elkano”, representación que se realiza cada 4 años y recuerda el regreso de Juan Sebatián Elkano a su localidad natal tras culminar la primera vuelta al mundo.

En verano no resulta fácil aparcar en Getaria, pero tuve la suerte de encontrar sitio cerca del museo, en Sahatsaga ibilbidea, que además es gratis, aunque hay que tener cuidado de no ocupar el lateral reservado para residentes. Al final de las escaleras mecánicas que suben desde Gudarien enparantza subimos en el ascensor panorámico Museo Getaria, desde el que se tiene una magnífica vista del casco antiguo. De nuevo en Gudarien enparantza contemplamos el ancla, la Getariako Txalupa y el Ayuntamiento, frente al que se encuentra la estatua de Juan Sebastián Elkano, obra de Ricardo Bellver (1888). Un poco más adelante tenemos el frontón y el monumento a Elkano, construido en 1922 por Victorio Macho sobre un antiguo baluarte del siglo XVII de la muralla de Getaria.

Guetaria fue fundada entre 1180 y 1194 por el rey Sancho VI de Navarra y cuenta en la actualidad con casi 2.900 habitantes y un interesante casco antiguo formado principalmente por dos calles, Elkano y Kale Nagusia, la más comercial y hostelera. Precisamente en ella comimos, muy bien por cierto, en Giroa Taberna, el único que encontramos con menú del día, al precio de 30 € (conviene reservar). Bajé hasta la zona del puerto pasando por el Pasadizo de Katrapona, túnel que discurre bajo uno de los cuatro antiguos emplazamientos artilleros de la muralla. También contemplamos el monte San Antón y la playa de Malkorte, rodeada de aparcamientos de pago.

A la Kale Nagusia se asoma el principal monumento de Getaria, la iglesia de San Salvador (Salbatore Deunaren Eliza), destacado ejemplo de arquitectura gótica vasca, a la que Jorge Oteiza llamó “la catedral de las iglesias vascas”. Tiene un aspecto exterior de carácter defensivo y ha sufrido diferentes ampliaciones desde su construcción románica, siendo realizada la última entre los siglos XV y XVI. Se puede visitar de forma gratuita todos los días de 9 a 14 h, aunque los martes abre a las 10.

En Kale Nagusia 38 se encuentra Getariako Turismo Bulegoa, donde nos proporcionaron un buen folleto turístico. Ocupa la planta baja del renovado Palacio Zarautz, del siglo XIV, en el que se ubica desde el pasado mes de febrero la gran novedad de Getaria, Elkano Mundubira, espacio dedicado a Juan Sebastián Elkano y a la primera vuelta al mundo que capitaneó tras 1.125 días de sufrimiento, llegando a Sevilla a bordo de la nao Victoria el 8 de septiembre de 1522. La exposición cuenta con tres plantas: Piso 3: El legado de la primera vuelta al mundo. Piso 2: La primera vuelta al mundo y Piso 1: Un país volcado al mar. Abre a diario de 10 a 14 y de 15 a 19 h. aunque a partir del 15 de septiembre solo lo hace por las mañanas y cierra los lunes. La entrada cuesta 4 €. Mayores de 65 años: 2,50 €.

He dejado para el final la primera visita que realizamos en Getaria, pues era el principal motivo de nuestro viaje, el Museo Cristóbal Balenciaga, diseñado por el arquitecto cubano Julián Argilagos e inaugurado el 7 de junio de 2011, convirtiéndose en el primer gran museo en el mundo dedicado en exclusiva a un modisto, al que me acercaba por segunda vez. Este enorme y modernista museo, cuenta con tres grandes espacios, cuatro plantas y seis salas en las que, de manera rotatoria, se exponen parte de las más de 1.600 piezas prendas del modisto que han sido recibidas en la fundación a él dedicada. El nuevo edificio está unido al Palacio Aldamar, histórica residencia del siglo XIX que perteneció a los marqueses de Casa Torre, abuelos de la reina Fabiola.

En estos momentos el museo cuenta con tres exposiciones, siendo la más amplia, pues ocupa cinco salas, la que lleva por título “Cristóbal Balenciaga: Técnica, Materia y Forma”, basada en las colecciones del museo, que permanecerá abierta hasta 10 de enero de 2027. Muestro a continuación un resumen del contenido de las tres primeras salas, en la primera fila la Sala 1 que lleva por título “Biografía”, relativa al protagonista, Cristóbal Balenciaga, maestro de la alta costura del siglo XX. En la segunda fila muestro la Sala 2, “Etxea”, relativa a su salón de costura. La tercera fila corresponde a la Sala 3, “Forma”, dedicada a su técnica, pues es capaz de idear, cortar, montar y coser con sus propias manos.

Continúo el recorrido por el museo, visitando los dos últimos salones de la exposición “Cristóbal Balenciaga: Técnica, Materia y Forma”. La parte superior corresponde a la Sala 4, “Materia”, que se puede resumir con lo que del modisto dijo Christian Dior: “Con el tejido, nosotros hacemos lo que podemos, Balenciaga hace lo que quiere”. La parte inferior corresponde a la Sala 5, “Forma”, que se refiere a como Balenciaga dejó su huella en la historia de la moda con la introducción de nuevas siluetas que influyeron en la concepción del ideal estético femenino.

La Sala 6, la más grande de todas, está dedicada a la exposición temporal “The Givenchiaga Family”, que permanecerá abierta hasta el 22 de febrero, 2027, efeméride que marca el centenario del nacimiento de Hubert de Givenchy. El nombre de esta exposición se debe a la expresión que utilizaba la periodista británica Katharine Whitehorn para destacar las conexiones que apreciaba entre las colecciones presentadas por Cristóbal Balenciaga (1895-1972) y Hubert de Givenchy (1927-2018). Podemos contemplar creaciones de ambos, como homenaje al diseñador y conservador del legado de su amigo y mentor, Cristóbal Balenciaga.

Perfectamente unido al enorme edificio nuevo se encuentra el Palacio Aldamar, escenario de la exposición temporal “Vivre sa vie: Georges Dambier y la Moda”, particularmente la que más me gustó, pues en diferentes pisos muestra 77 fotografías del fotógrafo francés Georges Dambier (1925-2011), que presenta la alta costura parisina de los años cincuenta del siglo pasado, con la mujer como protagonista, con dos temas principales: “La mujer en la ciudad” e “Invitación a viajar”, que permanecerá abierta hasta el 13 de diciembre de 2026.

El Cristóbal Balenciaga Museoa abre de martes a domingo de10:30 a 19h (julio y agosto hasta las 20 h). La entrada cuesta 14 €. Mayores de 65 años y desempleados: 9 €. Más información en https://www.cristobalbalenciagamuseoa.com/

Escapada galaico-portuguesa (3): BARCELOS (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en la portuguesa ciudad de Guimarães. Era mediodía avanzado cuando nos desplazamos a Barcelos, distante 41,6 km. Justo antes de llegar, en el barrio de Barcelinhos, encontramos aparcamiento en un buen mirador, contemplando frente a nosotros el conjunto monumental de Barcelos, formado por el Solar de los Pinheiros, de 1448, la Iglesia  Matriz, del siglo XIV y el Palacio de los Condes de Barcelos, del siglo XV, que alberga el Museo Arqueológico y, en primer plano, la Casa de la Aceña, antiguo molino de agua y el puente medieval del siglo XIV, que cruza el río Cávado y conecta Barcelos y Barcelinhos. También vimos una gran maqueta de Barcelos y el Galo-Wine & Tapas, en el que aprovechamos para comer, muy bien, por cierto, pues eran más de las dos de la tarde, hora muy tardía en Portugal. Aproveché también para fotografiar el primer gallo, el de Barcelinhos.

Después de comer, cruzamos el puente medieval sobre el río Cárvado y, como vimos que había sitio y era gratis, dejamos aparcado el coche en el Largo Antonio Barroso, plaza que cuenta con la escultura dedicada a este obispo misionero, a la que se asoma la Cámara Municipal, que fue remodelada y ampliada en el año 1849. A unos pasos tenemos el Solar dos Pinheiros, frente al que se encuentra el Galo de Barcelos da Cámara, el Paço dos Condes de Barcelos, ruinas medievales que albergan el Museo Arqueológico al aire libre y el Pelourinho (Picota), un antiguo pilar situado junto al palacio, que data del siglo XV.

Al lado tenemos el templo que me parece más interesante de Barcelos, la Igreja Matriz de Santa Maria Maior, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. Destaca en su interior el altar mayor, profusamente dorado y decorado con telas manieristas representando la Anunciación y la Adoración de los Pastores. También hay que reseñar la decoración barroca de las capillas laterales y los paneles de azulejos de la nave central, que cuentan la vida de la Virgen. Se puede visitar gratis a diario de 10 a 12 y de 15 a 19:30 h.

La rúa Antonio Barroso nos introduce en el centro histórico de Barcelos, curiosamente cubierta con paraguas blancos en su tramo final. Nuestro destino es el Posto de Turismo, cuya encargada, que nos visitó en Expovacaciones, nos facilitó un mapa y una buena información. Ubicada en Largo Dr José Novais, 27, junto al busto a él dedicado, cuenta en su interior con una bonita exposición de miniaturas artesanales. Frente a la puerta está también el Galo do Amor y, al lado, la Loja dos Artesaos. Enfrente y cerrando la plaza tenemos la Torre medieval da Porta Nova, que era parte de la antigua muralla de la ciudad del siglo XV. Acoge una exposición de artesanía y, desde lo alto, como mirador de la ciudad.

Nuestro recorrido por el centro histórico de Barcelos continúa hacia el Largo Porta Nova, donde contemplamos interesantes edificios, el Galo de Amarelo y el Galo de Barcelos original, rodeado de niños. La leyenda del Gallo de Barcelos narra la intervención milagrosa de un gallo asado como prueba de la inocencia de un peregrino condenado a la horca, algo similar a la leyenda de Santo Domingo de la Calzada. Hoy se ha convertido en uno de los emblemas de Portugal. Pasamos por el Jardín das Barrocas y llegamos a la Avenida da Liberdade, donde nos detenemos al ver a un grupo tocando diferentes instrumentos. Enfrente tenemos el enorme Campo da Feira o Campo da República.

El sonido de la música originó que pasáramos de largo dos interesantes lugares, primero el chafariz y fuente de Largo da Porta Nova, hermosa fuente de granito que data de la primera mitad del siglo XVIII y frente a ella uno de los emblemas de Barcelos, la Igreja do Senhor Bom Jesús da Cruz, templo barroco del siglo XVIII, escenario de la Festa das Cruzes (3 de mayo). En su interior destaca el altar mayor, de talla barroca dorada y la decoración con los tradicionales azulejos. Abre de miércoles a lunes de 8:30 a 12 y de 14 a 17:30 h, siendo el acceso gratis.

Iniciamos el recorrido para volver coche por la rua Dom António Barroso, descubriendo cosas curiosas como el conjunto escultórico O Lugar dos Poetas, creado por el escultor José Rodrigues en 2002 en homenaje a tres destacados poetas portugueses: Gil Vicente, Luís Vaz de Camões y Fernando Pessoa. También vimos tres esculturas gigantes del “Mundo Maravilloso del Figurado de Barcelos”, elaboradas por Albino Miranda. Primero dos músicos tradicionales minhotos y luego la “Galinheira” qu representa a una mujer con una cesta de gallos en la cabeza. Más tarde vimos la Capela de São Francisco e São Cristóvão, con una gran estatua de San Cristóbal sosteniendo un bastón, con el Niño Jesús en su hombro. Antes de llegar a nuestro destino pasamos ante un mural de azulejos relacionado con el Camino de Santiago, creado por Mário Rocha en 2015, Finalmente contemplamos el Cruzeiro do Senhor do Galo, que representa la leyenda del gallo, ubicado en el Museo Arqueológico, frente a la Igreja Matriz de Santa Maria Maior. Más información sobre Barcelos en https://www.cm-barcelos.pt/

A tan solo 22 km teníamos el Hotel Mercure Centro Braga, dando por concluida la tercera jornada en Portugal. El viaje continúa, pero de ello espero hablar más adelante.

Escapada galaico-portuguesa (2): GUIMARÃES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en la portuguesa ciudad de Braga, en la que pernoctamos las tres primeras noches. El 14 de junio decidimos pasar la mañana en Guimarães, distante tan solo 26 km de nuestro hotel en Braga. Tuvimos suerte de ir por la mañana temprano, pues así encontramos sitio en un lugar muy céntrico, el aparcamiento del Parque Público Condessa Mumadona, situado a 280 m del Puesto de Turismo. Pronto empezamos a percibir que Guimarães estaba en fiestas.

Sin saberlo coincidimos con la XIV edición de la Festa Afonsina, que se celebró del 11 al 14 de junio en el centro histórico de Guimarães. Esta recreación histórica transforma el centro de la ciudad para recordar los orígenes de Portugal, siendo visible sobre todo por el mercado medieval, que cuenta con puestos de artesanos, comerciantes y tabernas. El primer fin de semana de agosto se celebran las Festas Gualterianas, destacando el domingo la procesión de San Gualter, aunque también hay un cortejo histórico, desfiles de bandas filarmónicas, feria de artesanía y conciertos al aire libre.

El centro histórico de Guimarães, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2001, así que empezamos a recorrerlo pasando ante la igreja de Nossa Senhora do Carmo y el convento de Santa Clara, construido en el siglo XVI, que alberga desde 1975 el Ayuntamiento y la Biblioteca Municipal. Estamos en una de las calles más hermosas de esta ciudad, la Rúa de Santa María, en la que se encuentra la casa del Arco y, a unos pasos, el Posto de Turismo, que abre de lunes a sábado de 10 a 17:30 y los domingos de 10 a 13:30 h. Allí nos entregaron un plano para recorrer la ciudad.

Pasamos junto a la estatua de D Affonso Henriques y, sin entretenernos mucho, lo primero que hicimos fue dirigirnos al lugar más visitado de Guimarães, el Paço dos Duques de Braganza, construido a principios del siglo XV por Afonso I para sus encuentros con una de sus amantes. Cuenta con 39 chimeneas y durante la dictadura de Salazar fue utilizado como residencia del presidente. En su interior, destacan el magnífico claustro gótico, las vidrieras de la capilla, la Sala de los Banquetes y los Tapices de Pastrana. Abre todos los días de 10 a 18 h, siendo el precio de la entrada combinada (palacio+castillo) de 8 €. Mayores de 65 años: 4 €. Desempleados: Gratis

La siguiente cita la tuvimos casi al lado. Se trata de la pequeña iglesia románica de São Miguel do Castelo, relacionada con el bautismo del rey Afonso Henriques. De acceso gratuito, abre a diario de 10 18 h. Tras un vistazo a su interior nos dirigimos al Castillo de Guimarães, construido originalmente en el siglo X y considerado el lugar de nacimiento Afonso Henriques. Tan solo se puede realizar un recorrido por la parte superior de la muralla, desde donde se tiene una vista casi aérea del Paço dos Duques de Braganza. El horario de apertura es también de 10 18 h todos los días.

Continuamos visitando el centro histórico de Guimarães, dirigiendo nuestros pasos al lugar más concurrido de la cuidad, el Largo da Oliveira, plaza a la que accedimos pasando bajo los arcos de los antiguos Paços do Concello, llamando nuestra atención las mesas corridas de madera para celebrar la Festa Afonsina y el edificio del Restaurante Hool. El edificio más notable es la igreja de Nossa Senhora da Oliveira, cuyos orígenes se remontan al siglo X. Frente a ella se encuentra el monumento Padrão do Salado, construido en 1342. Aprovechamos las mesas de un bar para hacer una “pausa de hidratación”.

Bajo un intenso calor nos desplazamos al Largo da República do Brasil. Desde una especie de ermita adosada a la antigua muralla, tenemos una espectacular vista de la amplia plaza, que tiene como telón de fondo la igreja e oratórios de Nossa Senhora da Consolação e Santos Passos. También contemplamos que en la terraza de un restaurante cercano preparan un txitxiburduntzi de cerdo. Cruzamos un pequeño parque y frente a nosotros tenemos el hermoso edificio del Convento de San Francisco, que tiene enfrente dos grandes estatuas de homenaje a São Gualter y São Francisco.

Anexa al Convento de San Francisco se encuentra la iglesia del mismo nombre, que presume de ser la más bonita de Guimarães, así que no pudimos obviar su visita. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, aunque ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la historia, predominando en la actualidad el estilo barroco. Lo que más me gustó es el retablo de su capilla mayor, rodeada de azulejos y en especial la vista que se tiene de él desde el coro superior. El horario de visita es de martes a sábado de 9:30 a 12 y de 15 a 17 horas. Los domingos abre de 9:30 a 13 horas. El precio para visitar el coro alto y el claustro es de 2 €.

Bordeando el Jardim da Alameda nos dirigimos al Largo do Toural, amplia plaza a la que se asoma la Basílica de San Pedro, de estilo neoclásico, cuyos orígenes se remontan a los siglos XVII-XVIII. Poco antes de llegar vemos el famoso letrero de “Aqui Nasceu Portugal” (Aquí nació Portugal), pues se considera que en Guimarães está el origen de Portugal como reino independiente. Nuestro recorrido ha tocado a su final, iniciando el regreso a donde hemos dejado el coche, pasando por el Largo da Misericordia y la Rua da Rainha, contemplando interesantes edificios como la Casa dos Lobo Machado, la Capela de São Crespim y la Torre dos Almadas.

Veréis que pongo muchos nombres en portugués, porque es como los encontraréis. Concluida la visita a Guimarães recorrimos los 41,6 km que nos separaban de Barcelos, cuna del famoso gallo, donde comimos y pasamos la tarde, pero de ello espero hablar la próxima semana. El viaje continúa con muchísimo calor.

Escapada galaico-portuguesa (1): BRAGA (Portugal)

Realizada del 12 al 18 de junio, la cuarta escapada del año tuvo como destino el Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, pasando tres noches en Braga (Portugal) y otras tres en Verín (Ourense), visitando lugares en los que no habíamos estado desde el año 2004, como las poblaciones portuguesas de Braga, Guimaraes y Barcelos y la capital de Ourense. También conocimos por primera vez Chaves, en Portugal y Verín, en Ourense. Para comenzar esta escapada tuvimos que recorrer, todo por autopistas y autovías, los 692 km que separaban Leioa de Braga. En Portugal, tanto autovías como autopistas son de peaje y el litro de gasolina cuesta 0,40 € más que aquí. Luego, en el norte, la vida es más barata.

Para las tres primeras noches de esta escapada elegimos el Mercure Braga Centro Hotel ****, confortable alojamiento con buen aire acondicionado, cosa que agradecimos pues antes de llegar a él, con 41 grados, paramos en la Oficina de Turismo, sita en la Av da Liberdade 1, donde uno de sus responsables suele venir al BEC a Expovacaciones, pues reciben muchos visitantes vascos, cosa que pudimos comprobar. El hotel se encuentra muy bien situado en la Praceta João XXI, haciendo esquina con la Av da Liberdade, profusamente adornada para las fiestas de San Juan, una de las más importantes de Portugal. En ella se encuentra el Theatro Circo, inaugurado en 1915.

Precisamente en la Avenida da Liberdade comenzó nuestro recorrido por Braga el 13 de junio, que enseguida abandonamos para acercarnos al edificio que más me ha gustado de Braga, situado a tan solo 450 metros del hotel. Se trata de la Casa do Raio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil barroca y rococó de Europa. Fue construido entre 1752 y 1755 por André Soares, añadiéndose en el siglo XIX los tradicionales azulejos portugueses. A unos pasos, en la plaza Carlos Amarante se encuentra el enorme cartel de Braga, con la iglesia barroca del siglo XVIII de São Marcos como telón de fondo. En uno de los lados del templo hay una farmacia y en el otro el elegante Hotel Vila Galé, construido sobre el antiguo hospital de San Marcos, de 1508.

Sin salir de la plaza Carlos Amarante y a unos pasos del cartel de Braga se encuentra nuestra siguiente cita. Se trata de la iglesia de Santa Cruz, construida entre los siglos XVII y XVIII, que cuenta con una impresionante fachada barroca, con dos torres-campanario con relojes y curiosas gárgolas. En su interior llama la atención la decoración barroca con tallas doradas, destacando el púlpito y el órgano. Se puede visitar todos los días de 9:30 a 13 y de 15 a 19 h, costando la entrada 1 €.

No tenemos que andar más que un minuto para llegar a la Praça do Artesao, presidida por la estatua de Francisco Sanches, filósofo, médico y matemático. Frente a ella se encuentran adosados dos edificios que no conocíamos, la Igreja Sao Joao do Souto y la Capela e Torre dos Coimbras. Accedimos a esta pequeña capilla que es una pequeña joya de estilo gótico manuelino, reconstruida en 1525. La entrada cuesta 3 € (mayores de 65 años: 1,50 €). Nuestra ruta continuó por la Rua de Sao Joao, pasando por notables edificios, como la Casa do Passadiço, la Casa Centenaria y la Junta de Freguesia Sao Joao do Souto.

Tuvimos que andar un poco más, 300 metros, para llegar a nuestro siguiente destino, la Sé Catedral de Santa Maria de Braga, la más antigua de Portugal, cuya construcción comenzó en el siglo XI, rivalizando en la Edad Media en importancia con la de Santiago de Compostela. Mezcla varios estilos arquitectónicos como el románico, el gótico, el manuelino y el barroco, destacan sus dos torres y las capillas de su interior. Se puede visitar todos los días de 09:30 a 12:30 y de 14:30 a 17:30 h (18:30 en verano), costando la entrada combinada (Tesoro+Catedral+Capillas) 5 €. Como solo sacamos para la Catedral, pagamos 2 €.

La siguiente visita, que tenía apuntada en rojo, estaba 300 metros más adelante. Se trató del Museu dos Biscainhos, ubicado en un antiguo palacio señorial del siglo XVIII que perteneció a la nobleza portuguesa. En su interior destacan Salón Noble, la Escadaria (escalinata) Monumental, la Sala dos Azulejos, la Sala de Música y la Sala de Jantar, que guardan una notable colección de arte de los siglos XVII y XVIII. La visita concluye en su bonito jardín barroco, uno de los mejor conservados de Portugal. Cuando sacamos la entrada, nos comentaron que el nombre Biscainhos se debe a los canteros vizcaínos que construyeron la Catedral. Se puede visitar de martes a domingo de 10 a 12:15 y de 14 a 17:30 h, previo pago de 2 € (mayores 65 años: 1 €).

Concluida la visita iniciamos un paseo de algo más de 600 metros, contemplando en la ruta la Iglesia do Pópulo y el Silo da Memoria, que conmemora la revolución de abril de 1974, la Cámara Municipal, la escultura O Casal de Moisés, la igreja dos Terceiros, barroca de 1690 y el edificio del Banco de Portugal. Nuestro destino fue la Praça da República, profusamente engalanada y centro neurálgico de la ciudad, que se caracteriza por los soportales del siglo XVIII. Ha ganado mucho espacio peatonal al cubrir la Avenida da Liberdade, que me recuerda a lo hecho en Leioa con La Avanzada. A esta plaza se asoma la Basílica de los Congregados. Con esta visita concluimos la jornada matutina, pues había ya treintaymuchos grados, optando por regresar al hotel, distante unos 700 metros, para comer y descansar un rato.

Tras descansar un rato, pasadas las 4 de la tarde nos pusimos de nuevo en marcha, pero esta vez en coche, pues nos separaban 4,5 km de nuestro destino, el Elevador do Bom Jesús, que presume de ser el funicular más antiguo de la península y el más famoso de Portugal que, tras un recorrido de 275 metros y el pago de 4 € ida y vuelta, nos situó en el Santuario del Bom Jesus do Monte, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, evitando las casi 600 escaleras que hay que subir para llegar a él. Cuando llegamos se celebraba una boda. En su interior destaca el altar mayor. Abre a diario de 8 a 20 h, siendo el acceso gratuito.

De nuevo en la base de la montaña, cogimos el coche y nos dirigimos al Santuario de Nuestra Señora de Sameiro, distante 4,4 km y situado a 566 metros de altitud. Construido en el siglo XIX en estilo neoclásico, es el segundo centro de devoción mariana más importante de Portugal, después de Fátima, destacando su gran cúpula blanca. Se encuentra en una zona bastante plana, con magníficas vistas sobre Braga, amplios aparcamientos y zonas de pic nic, por lo que es muy frecuentado por la población local dado que la temperatura es mucho más agradable que en Braga. Abre a diario de 7:30 a 17:30 h, siendo de acceso gratuito.

Por delante tuvimos 10 km para regresar al hotel, dando por concluida la segunda jornada de este viaje. La escapada continúa, pero de ello espero hablar la próxima semana. Destino: Guimaraes.

Memorias de los Balcanes (y 4): De Bosnia a Eslovenia

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana en Dubrovnik. El 18 de junio abandonamos Croacia contemplando un hermoso paisaje con la muralla de Ston como telón de fondo. Entramos en el cuarto país de este viaje, Bosnia y Herzegovina, siendo nuestro destino la ciudad de Mostar, que tenía muchas ganas de conocer. Nos alojamos en la Villa Anri, en el que la dueña hablaba castellano que aprendió con las telenovelas, que se emiten en la televisión sin doblar. El emblema de Mostar es el Puente Viejo, construido sobre el río Neretva y símbolo de unión entre musulmanes y católicos, cuyo entorno forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2005. Notables son varias mezquitas, entre las que destaca la de Koski Mehmed Pasha, que data de 1617.

Todavía no he comentado que la moneda de Bosnia es el bam, asociada al marco alemán, por lo que en la práctica es el euro. La dueña de la Villa Anri nos recomendó visitar un lugar del que nunca habíamos oído hablar, las Cascadas de Kravice, distantes tan solo 42 km de Mostar y que nos pillaban en nuestra ruta, así que el 19 de junio nos dirigimos allí. Las cascadas las forma el río Trebižat, superando en algunos puntos los 25 metros de altura y formando a sus pies un lago de más de 100 metros de radio. Menos mal que solo había que caminar un cuarto de hora para llegar al mirador de las cascadas, pues el calor y la humedad eran horrorosos. Para acceder a las cascadas hay que pagar 10 €.

Todavía nos quedaban por delante 354 km para llegar a uno de los destinos más esperados de este viaje, el Parque Nacional Plitvicka Jezera, para nosotros los lagos de Plitvice, que desde 1979 forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Situado en Croacia, cuenta con 16 pequeños lagos, además de múltiples cascadas y arroyos. En verano abre de 7 a 20 h, siendo el precio de la entrada 34 €, incluyendo barco eléctrico y tren panorámico. Para disfrutarlo con tranquilidad decidimos pasar dos noches en el Hotel Bellevue, situado a solo 100 metros de la Entrada 2 del Parque Nacional.

Debido a nuestra situación junto a la Entrada 2, hicimos la Ruta H, de unas 5 horas de duración, cogiendo el tren panorámico para ver los Lagos Superiores, comenzando el descenso hasta el lago Kozjak, que cruzamos en el barco, para luego seguir caminando por el cañón de los Lagos Inferiores hasta el Veliki slap. Un paseo por encima de la zona este del cañón, nos llevó a un un nuevo tren panorámico que nos devolvió al punto de partida. Caminando por un bosque de hayas y varias pasarelas, con un desnivel en descenso de 134 metros, pudimos contemplar 92 cascadas. Un lugar que siempre recordaremos.

El 21 de junio el viaje estaba tocando a su final, así que nos dispusimos a cubrir los 281 km que nos separaban de Ljubljana, la capital de Eslovenia, deteniéndonos en primer lugar en uno de sus emblemas, el puente de los Dragones. Luego fotografié varias estatuas como la del poeta y sacerdote esloveno Valentin Vodnik, “Adán y Eva” y Prometeo, para enseguida entrar en el monumental Mercado Central, situado a orillas del río Ljubljanica. Nos fotografiamos luego ante el monumento a Preseren y visitamos la hermosa Catedral de San Nicolás, de origen románico.

Continuó nuestro recorrido por Ljubljana pasando por el Palacio Mayer y el grupo escultórico Manifestantes I, del artista esloveno Drago Trsar. Llegamos al centro neurálgico de la ciudad, la plaza Preseren, a la que se asoma la iglesia franciscana de la Anunciación, de fachada barroca, que data del siglo XVII. Pasamos luego ante notables edificios, como la National Gallery, la Embajada de los Estados Unidos, el Parlamento de Eslovenia decorado con esculturas de bronce, el castillo del siglo IX y la Universidad de Ljubljana. Antes de llegar al Ayuntamiento fotografío otras esculturas como el monumento a los Ilegales, Odmev, el Mascarón de Fuente, Neptuno e Ivan Hribar, alcalde de Ljubljana entre 1896 y 1910.

De nuevo nos acercamos al Ljubljanica, el río que atraviesa Ljubljana. Junto al famoso puente de los Zapateros tiene lugar un popular mercadillo de diferentes artistas. Vuelven a llamar nuestra atención las esculturas de hierro forjado que representan dragones, símbolo de la ciudad, así como una curiosa obra consistente en una amplia variedad de calzados atados por los cordones y suspendidos sobre la calle. Antes de abandonar la ciudad nos acercamos a la Fuente Robba o Fuente de los tres ríos, el monumento barroco más famoso de Ljubljana, concluyendo nuestro recorrido accediendo de nuevo al mercado.

Me ha gustado Ljubljana, una ciudad tranquila y coqueta, que abandonamos avanzada la tarde, pues teníamos por delante 22,5 km para llegar a nuestro último alojamiento, la Penzion Jagodic, situado en la bella localidad de Vopovlje, perteneciente al municipio de Cerklje na Gorenjskem. Escogimos este lugar por tener el traslado gratuito al aeropuerto Ljubljana-Brnik, situado a poco más de 3 km, donde devolvimos el coche, ya que al día siguiente, 22 de junio, tocó madrugar, pues a las 06,50 h salía el vuelo a Múnich operado por Adria Airways. Poco más de una hora de escala en el aeropuerto alemán, de donde a las 9 h salió el vuelo de Lufthansa con destino a Bilbao y llegada a las 11:15 h.

Me gustó este viaje por los Balcanes, que hicimos con nuestros amigos y dedicado principalmente a recorrer Eslovenia y Croacia, con un “picoteo” por Montenegro y Bosnia y Herzegovina, para conocer dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las ciudades de Kotor y Mostar.

Memorias de los Balcanes (3): Croacia y Montenegro

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana desplazándonos de Trogir a Split, ciudad en la que pernoctamos dos noches en el Hotel Bellevue, ubicado en la animada Plaza de la República. Ahora es posible volar desde Bilbao a Split con Vueling (2 h 30 min de vuelo), los martes y domingos hasta mediados de septiembre. El 14 de junio pasamos toda la jornada en Split, la mayor ciudad de Dalmacia, para poder recorrer con tranquilidad su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. En nuestro recorrido contemplamos la Torre Veneciana, la escultura del poeta croata Marko Marulić, los Palacios Milesi y Cipriani-Benedetti, el pie izquierdo de la estatua de bronce de Gregorio de Nin, al que los visitantes frotan el dedo gordo porque dicen que da buena suerte, el campanario de la iglesia de Gospa od Zvonika, el antiguo Ayuntamiento, el Teatro, el mercado de pescado, la iglesia y convento de San Francisco ubicada en el Paseo Marítimo y un puesto de “fritule”, pequeños buñuelos dulces tradicionales croatas.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el emperador Diocleciano mandó construir su palacio entre los siglos III y IV. Hoy es el monumento más importante de Split, por lo que le dedicamos buena parte de nuestra estancia, comenzando la visita en las torres y puertas de la muralla, contemplando también el Museo de la Ciudad y el Peristilo romano, donde se encuentra el mausoleo y la esfinge egipcia de basalto negro. Tras saludar a los soldados romanos, pasamos por la Puerta de Plata y el Templo de Júpiter, para concluir la visita ante la Catedral de San Domnius y su elegante campanario medieval.

El 15 de junio tocó día de viaje, realizando la primera parada para contemplar, cerca de su desembocadura, la fértil vega del río Neretva, de 225 km de longitud, que nace en la vecina Bosnia, por cuyo territorio discurre durante 203 km. Cuando llevábamos recorridos 218 km, aparcamos el coche en el puerto de Orebic, población situada en la península de Pelješac y separada de nuestro siguiente destino, Korcula, por un estrecho que cruzamos en un ferry en tan solo 15 minutos.

Situada en una isla, Korcula es un lugar lleno de encanto. Se trata una típica villa medieval dálmata con torres de defensa, dándonos la bienvenida la Torre Revelin. Caminando por el centro histórico llegamos a la iglesia de Sveti Mihovil (San Miguel) y enseguida al principal monumento, la Catedral de San Marcos, construida por maestros locales desde el siglo XV hasta mediados del siglo XVI. Pasamos luego ante los palacios del Obispo y Gabrieli, edificio del siglo XVI que alberga el Museo de la Ciudad. Las siguientes citas fueron en la iglesia de Sveti Petar (San Pedro) y la Casa de Marco Polo, del que dicen que nació aquí. Las últimas visitas fueron a la Gran Torre del Gobernador y a la Pequeña. Luego cogimos el ferry a Orebic, donde teníamos el coche, teniendo 106 km por delante para llegar a nuestro destino, Dubrovnik.

Las tres siguientes noches las pasamos en Dubrovnik en el Hotel Adria ***, ubicado sobre la bahía de Lapad, dedicando las tardes y el 16 de junio para recorrer esta hermosa ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y que resulta agobiante por las mañanas por la presencia de cruceristas. Dubrovnik está rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres, dándonos la bienvenida la Torre Minceta. Pronto llegamos a la Gran Fuente de Onofrio, de estructura poligonal de 16 caras, construida en 1438. En la misma plaza se encuentran la Columna de Orlando y la pequeña iglesia de San Salvador, teniendo a unos pasos la iglesia y monasterio Franciscano.

Seguimos recorriendo el centro histórico de Dubrovnik, la ciudad más monumental e interesante del viaje. deteniéndonos en la iglesia barroca de San Blas, construida a principios del siglo XVIII, visitando luego dos palacios, el Sponza (siglo XVI) y el del Rector, una de las joyas de la ciudad, reconstruido en el siglo XV y posteriormente, tras el terremoto de 1667, en estilo barroco. Nuestro recorrido llegó su final en un hermoso lugar, el Puerto Viejo, iniciando el regreso con escalas en la Catedral de Velika Gospa. Vimos la estatua del poeta barroco croata Ivan Gundulić y concluimos las visitas en la iglesia de San Ignacio, el mejor ejemplo de arquitectura barroca de Dubrovnik.

Una tarde aprovechamos para conocer la fachada costera de Dubrovnik, disfrutando de sus acantilados y de los fuertes y fortalezas construidos sobre ellos: San Lorenzo, Bokar y San Juan. También subimos en el Cable Car (Teleférico) en poco más de 3 minutos al monte Srđ. El precio actual es bastante caro, 30 € ida y vuelta, pero la vista casi aérea sobre la ciudad amurallada merece realmente la pena. Vimos la exposición sobre la Guerra de Independencia de Croacia y, de regreso al hotel, nos detuvimos en la Torre del Reloj, saliendo del recinto amurallado con los últimos rayos de sol por la Puerta de Pila. En la Torre Minceta nos despedimos del centro histórico, para luego disfrutar de una preciosa puesta de sol.

El 17 de junio, como lo teníamos muy cerca, decidimos pasar el día en el vecino Montenegro y, más en concreto, en la ciudad de Kotor, distante tan solo 79 km de nuestro hotel en Dubrovnik, comenzando un recorrido costero a bastante altura, pudiendo parar un momento para contemplar el monumental centro histórico de Dubrovnik. Accedimos a Montenegro por el fiordo de Kotor, deteniéndonos para fotografiar la isla artificial sobre la que se levanta la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas (Gospa od Škrpjela), situada frente a la costa del pueblo de Perast. En Montenegro, pese a no pertenecer a la Unión Europea, la moneda oficial es el euro.

Con una población de poco más de 13.000 habitantes, Kotor es una preciosa ciudad amurallada que desde 1979 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La ciudad vieja tiene tres puertas, accediendo a su interior por la Puerta Oeste, llegando a la Plaza de Armas, centro neurálgico del centro histórico, en la que se encuentra la barroca Torre del Reloj, que data del siglo XVII. Visitamos luego cuatro iglesias, la de San Miguel, del siglo XIII, convertida en Lapidarium, la de Santa Ana, joya arquitectónica del siglo XII, la de Santa María, románica del siglo XIII, pero con campanario del XVIII y la de San Lucas, de 1195. Por un momento abandonamos el centro histórico por la Puerta del Río o Puerta Norte para contemplar las murallas, con el Bastión Bembo en primer plano.

Regresamos al centro histórico para visitar otras dos iglesias, la de San Nicolás y la de Santa Clara y dos palacios, Pima y Beskuća. Un poco empachados de tanta cultura, nos acercamos a la Catedral de San Tripun, construida en 1166 pero varias veces reformada. Se echó entonces la hora de comer, cosa que hicimos, muy bien por cierto, en La Pasteria. Salimos del casco viejo por donde entramos, la Puerta Oeste, para, de regreso al coche, contemplar la muralla y el León alado de San Marcos, símbolo de la República de Venecia, situado en ella. Mucha gente va a Croacia por sus maravillosas playas, cuestión que omitimos en nuestro viaje, así que de regreso a Dubrovnik nos detuvimos en la playa de Kupari, 17 km antes de regresar a nuestro hotel, desde donde contemplamos los últimos rayos de sol.

Todavía nos quedaban varios lugares más por visitar, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. El viaje continúa.

Memorias de los Balcanes (2): Croacia

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana abandonando Eslovenia con rumbo a Opatija, población situada en la parte nororiental de la Península de Istria, alojándonos las dos siguientes noches Hotel Imperial Opatija ***, establecimiento histórico en el que residieron los emperadores Francisco José I y Guillermo II. Estamos en Croacia (Republika Hrvatska), así que lo primero que hicimos fue cambiar euros (moneda oficial desde el 1 de enero de 2023) a kunas, la moneda de entonces. La tarde del 10 de junio la aprovechamos para recorrer la zona del puerto y el paseo marítimo de la Riviera del Adriático, contemplando la Ópera y diferentes esculturas: Miroslav Krleža, el Barquero de Opatija, la conocida joven de la gaviota, la bailarina Isadora Duncan y el violinista Jan Kubelik, además de fotografiarnos entre Isadora Duncan y Albert Einstein.

El 11 de junio lo dedicamos a conocer la península de Istria, la más grande del Adriático, que abarca tres países: Croacia, Italia y Eslovenia, recorriendo unos 326 km y deteniéndonos en cuatro poblaciones. Tras 114 km lo hicimos en Buje, una ciudad medieval coronada por una colina, conociendo interesantes lugares, como las iglesias de Santa María de la Misericordia y Sveta Servula. También nos detuvimos ante la Torre de San Martín, del siglo XV y la escultura Cold-Buie.

36 km más tarde realizamos la segunda parada en Poreč, el mayor centro turístico de la península de Istria, lleno de vestigios de su rico pasado, que vamos conociendo comenzando nuestra ruta en la zona portuaria, para luego continuar pasando por el Ayuntamiento, la Torre redonda de la Serenísima, el Teatro, una abstracta figura sedante, la Torre pentagonal y un palacio gótico, visitando finalmente el monumento más importante, la Basílica de Santa Eufrasia, del siglo VI, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, por ser uno de los edificios más hermosos del arte bizantino, destacando sus mosaicos de oro en el crucero central.

Continuamos otros 36 km por la península de Istria hasta la tranquila y pintoresca ciudad de Rovinj, que recorremos pausadamente tras disfrutar de la zona portuaria y su colorista mercado. Desde el puerto contemplamos el campanario de su edificio más notable, que domina la ciudad desde sus 57 metros de altura. Se trata de la Catedral de Santa Eufemia, considerado el edificio barroco más grande de Istria. Finalmente pasamos por el Arco de Balbi, concluyendo nuestra ruta en la plaza principal, donde se encuentran la fuente del niño con el pez y la Torre del Reloj.

La última visita en la península de Istria la realizamos tras recorrer otros 40 km en su ciudad más poblada, Pula, situada en la punta sur de la península, en la que destaca un impresionante monumento, el Anfiteatro, construido entre los años 27 y 81 de nuestra era con capacidad para 20.000 espectadores. Tiene una forma elíptica con 130 metros de longitud y cuenta con 72 arcos. También contemplamos el Arco de Triunfo de los Sergios, erigido entre los años 29 y 27 aC, la estatua de James Joyce, el Templo de Augusto, construido entre los años 2 aC y 14 dC, las iglesias de San Francisco, construida en el siglo XIV en estilo románico tardío, la ortodoxa de San Nicolás y la Catedral de la Asunción de la Virgen María (1640), concluyendo nuestro recorrido en el Palacio Comunal. Por delante tuvimos 100 km para regresar al hotel en Opatija.

El 12 de junio fue un día de viaje, pues por delante tuvimos 305 km para llegar a nuestro siguiente destino, Zadar, pero antes de abandonar Opatija nos acercamos a su parte norte, donde se encuentra Volosko, un pequeño puerto pesquero más conocido por sus playas y por su hermoso paseo marítimo Lungomare, de 10 km de longitud, que recorre la cota de Opatija.

Una vez en Zadar nos instalamos en el Hotel Marinko ***, dedicando la tarde a recorrer el istmo, donde se encuentra el casco antiguo rodeado por una gruesa muralla, accediendo a su interior por la puerta del Puerto, del siglo XVI. Contemplamos el Bastión Grimani y sucesivamente pasamos por la plaza Petar Zoranić y la plaza del Pueblo, a la que se asoman la Logia de la Ciudad, la casa de la Guardia y la Torre del Reloj. Contemplamos la Torre del Capitán y nos acercamos a varias iglesias: San Simeón, San Donato, de estilo prerrománico de principios del siglo IX considerado como el más importante de su época que se conserva en Dalmacia, Santa María, la Catedral de Santa Anastasia, la más grande de Dalmacia, construida entre los siglos XII y XIV en estilo románico tardío y gótico, la de Ntra Sra de la Salud, San Crisogonus y San Francisco, concluyendo nuestra ruta en el llamado Órgano del Mar.

El 13 de junio tocó cambio de hotel. Poco antes de llegar a nuestro primer destino, distante 81 km, hicimos un alto en el camino en el área de servicio de Krka para que nos sacaran una foto a los conductores. teniendo como telón de fondo el lago Prokljan. Allí se encuentra la estatua de Nuestra Señora del Camino. Al fin de llegamos a Skradin, donde fotografío el campanario de la iglesia de la Natividad de María poco antes de embarcarnos rumbo a Skradinski buk, navegando rodeados de cisnes por el río Krka, dentro del Parque Nacional del mismo nombre, por el que efectuamos un recorrido de casi dos horas disfrutando de hermosas cascadas cársticas. Una gozada. La entrada al parque y el barco cuestan 20 €.

Tras este paréntesis natural, continuó nuestro viaje cultural desplazándonos 24 km hasta Sibenik, comenzando el recorrido urbano contemplando el Ayuntamiento y la Plaza de la República de Croacia, para centrar principalmente nuestra visita en el principal monumento de esta ciudad, la Catedral de Santiago (Katedrala sv. Jakova), rematada con una gran cúpula de 32 m de altura. Destacan en su exterior un friso adornado con 74 cabezas, las estatuas de Adán y Eva y la Puerta del León. Del interior me quedo con el altar de la Santa Cruz. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001. Concluimos la visita fotografiándonos ante la estatua de Juraj Dalmatinac, famoso escultor y arquitecto dálmata del siglo XV y contemplando el vistoso reloj de la iglesia de Santa Bárbara.

Tras recorrer otros 46 km, realizamos la última parada en una de las ciudades más encantadoras de la región Dálmata, Trogir, en el que su centro histórico, situado en una pequeña isla, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1997. En nuestra rápida visita sucesivamente fuimos contemplando laTorre de San Marcos, las puertas de la ciudad vieja de Trogir, la Catedral de San Lorenzo (siglo XIII), la estatua de San Lorenzo y la Torre del Reloj, una casa románica, el Ayuntamiento, conocido como el Palacio Ducal (siglo XIII), el techo pintado de madera de la Logia (siglo XV), la Torre Vitturi, la iglesia de Santo Domingo y, finalmente, la Fortaleza del Kamerlengo, una estructura defensiva del siglo XV con origen veneciano. Una ciudad cuya visita merece realmente la pena.

Tras recorrer en total 177 km, finalmente llegamos a Split, donde pasamos las dos siguientes noches, aunque todavía nos quedaban muchos lugares que visitar. El viaje continúa, pero de ello espero hablar en una próxima entrega.

Memorias de los Balcanes (1): Eslovenia

El 25 y 28 de junio de 2019 publiqué el relato del segundo gran viaje e los Balcanes, realizado del 8 al 19 de junio de ese año, que podéis ver en estos enlaces: https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2019/06/25/de-viaje-por-los-balcanes-1-de-rila-a-macedonia-del-norte/ y https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2019/06/28/de-viaje-por-los-balcanes-y-2-albania-montenegro-serbia-y-bulgaria/. Rememoro ahora el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, volando desde Bilbao a Ljubljana, la capital de Eslovenia, vía Munich, sucesivamente con Lufthansa (2 h 15 min) y Adria Airways (50 minutos). En el aeropuerto recogimos el coche que habíamos alquilado y nos trasladamos al Hotel Jelovica Bled, donde nos alojamos las dos primeras noches. La viñeta electrónica (e-viñeta) es obligatoria para circular por las autopistas de Eslovenia, con precios de 16 € (semanal) o 32 € (mensual) para turismos estándar. En este viaje recorrimos Eslovenia (Slovenija), Croacia (Hrvatska, Bosnia y Herzegovina (Bosna i Herzegovina) y Montenegro (Crna Gora).

La tarde de nuestra llegada y parte de la mañana del día siguiente los dedicamos a deambular por una población que me encanta y que visitaba por tercera vez, aunque de las dos anteriores hacía muchos años, cuando pertenecía a la antigua Yugoslavia. Bled está situada a orillas del lago del mismo nombre y ubicada en los Alpes Julianos, en el noroeste de Eslovenia. Destacan dos imágenes, la iglesia de la Asunción situada en la isla del centro del lago y el castillo construido en la cima de un acantilado.

Tras recorrer el lago de Bled nos dedicamos a cortejar a otro lago, el de Bohinj (Bohinjsko Jezero), el mayor de Eslovenia, ubicado a los pies del Triglav, el techo de los Alpes Julianos. A pocos kilómetros de Bohinj se encuentra la estación de invierno de Vogel, a la que se accede mediante un teleférico desde Žicnice, desde donde se pueden contemplar impresionantes vistas de los principales picos de los Alpes Julianos, todavía nevados. Contemplamos también un rebaño de cabras con enormes cuernos. El precio actual del teleférico es de 29,50 € ida y vuelta.

Nuestro viaje continuó hasta la cascada Savica, pagando 2,40€ para acceder a ella y teniendo que caminar unos 30 minutos para llegar a sus pies por un sendero bien señalizado, subiendo más de 500 escaleras por un frondoso bosque. Esta cascada, de 60 metros de altura, es el nacimiento del río Sava, que nutre al lago de Bohinj y desemboca en el Danubio en la capital de Serbia, Belgrado. Se llega a la cascada en coche desde Ukanc (4 km), aparcando en Koča pri Savici, junto a un restaurante.

Por la tarde volvimos a cortejar al lago de Bohinj, visitando varias curiosas iglesias situadas en su entorno, como la del Espíritu Santo, barroca del siglo XVII, en la que destacan el fresco exterior y su curioso campanario. Foto ante Zlatorog, estatua de bronce de un rebeco alpino con cuernos dorados, convertida en emblema del Parque Nacional del Triglav y nueva parada en las afueras de Ribcev Laz en otra de las iglesias más fotografiadas de la zona, la de San Juan Bautista, reconstruida en estilo gótico en el siglo XV. La siguiente parada fue en el pueblo de Stara Fužina, conocido por los secaderos de hierba, las construcciones alpinas y la iglesia de San Pablo, con su fresco exterior.

La siguiente cita la tenemos en Studor, aldea situada entre el lago Bohinj y Bled, conocida por sus pajares de madera para secar la hierba, de los siglos XVIII y XIX, llamados toplarji o kozólec. Cuenta también con una casa tradicional convertida en museo y un rancho en el que alquilan caballos. Concluimos la jornada del 9 de junio en el castillo de Bled (Blejski grad), una histórica fortaleza medieval situada sobre un acantilado de 130 metros de altura, considerado el castillo más antiguo de Eslovenia, donde asistimos a una fiesta tradicional.

Concluida la primera parte de nuestra visita a Eslovenia, el 10 de junio nos desplazamos 160 km hasta la ciudad croata de Opatija, efectuando dos paradas por el camino, siendo la primera en una de las tres ciudades medievales eslovenas más importantes, Kranj, donde dimos un agradable paseo comenzando junto a la Torre Špital (Špitalski Stolp), resto de la muralla y deteniéndonos ante pinturas murales y tres iglesias, Santo Rosartio, San Kancija y la de la Peste.

La segunda parada la efectuamos en Postojna para visitar la mayor cueva kárstika de Eslovenia y una de las más grandes del mundo, recorriendo 5 km de galerías subterráneas a bordo de un pequeño tren. Lo más característico de esta cueva es Pez Humano (Proteus anguinus), que vive únicamente en las aguas cársticas y es ciego. La media de vida de este pececillo es de 100 años. La entrada resulta bastante cara, 32,90 €. Frente a la entrada de la cueva se encuentra el castillo de Predjama, que desde hace más de 700 años se alza junto a una pared rocosa. La entrada cuesta 21 €, pero solo contemplamos su exterior.

No entramos al castillo, pues todavía nos quedaban 63 km para llegar a nuestro siguiente destino Opatija (Croacia), ciudad en la que pasamos las dos noches siguientes.

Diez días en Mallorca (y 3)

Concluyo el relato de la tercera escapada del año, realizada a Mallorca del 9 al 18 de abril, que dejaba la pasada semana tras visitar la localidad de Port de Sóller. El 15 de abril, nos desplazamos a Palma de Mallorca, distante 59 km, dejando el coche en el enorme Aparcament Parc de la Mar, situado frente a la curiosa Catedral de Santa María, construida en 1229 en estilo gótico levantino, que impresiona por sus enormes dimensiones y por tener el mayor rosetón de estilo gótico del mundo (13 metros de diámetro). El claustro, que más parece un patio, se construyó a principios del siglo XVIII, al igual que la sala capitular. La visita a la Catedral cuesta 9 € (mayores de 65 años: 7 €), pudiendo realizarse de lunes a viernes de 10 a 17:15 h y los sábados de 10 a 14:15 horas.

Al lado de la Catedral tenemos el Palacio Real de la Almudaina, residencia de verano de la familia real española, bajo el que se encuentran los jardines del s’Hort del Rei, A continuación visitamos los Baños Árabes (Banys Àrabs), pagando 3,50 € para acceder a su interior, dirigiéndonos a continuación la Sa Llotja, joya de la arquitectura gótica del siglo XV, que abre de 10:30 a 13:30 y de 17:30 a 22 h, con acceso gratuito. Hicimos luego un rápido recorrido cuesta arriba por el casco antiguo, pasando por la plaza del Cort, a la que se asoma el Ayuntamiento (s XVII), para luego pasar por la Basílica de Sant Miquel, que presume de ser la iglesia más antigua de Palma y la Plaza Mayor (Plaça Major).

Nuestro destino estaba muy cerca, en el Mercat de l’Olivar. Antes de llegar vimos una escultura viviente y la Dona de Palma, de Rosa Serra. En el exterior del mercado se encuentra la escultura de mármol “El darrer vestit a l’ampla” (El último traje ancho), creada en 1951 por el escultor mallorquín Tomàs Vila Mayol. Representa a un payés mayor vestido con la indumentaria tradicional del siglo XVIII. Construido en 1951 con arquitectura mediterránea y remodelado en 2003, el Mercat de l’Olivar comparte los puestos de un mercado tradicional, con una amplia oferta gastronómica. Nos detuvimos ante todo en los puestos más numerosos, los de pescado. Concluida la visita comimos una pizza en el Café Mool, en la misma Plaça de l’Olivar.

Caminando en descenso por el centro histórico regresamos al Aparcament Parc de la Mar, donde cogimos el coche para cubrir los algo más de 4 km que nos separaban del Castillo de Bellver, construido a principios del siglo XIV sobre una colina, a 112 metros de altitud, disfrutando de una amplia vista de la fachada marítima de Palma de Mallorca. Se trata de una fortificación de estilo gótico, que destaca por su planta circular con tres torres adosadas y una torre homenaje, también circular. Abre de martes a sábado de 10 a 19 h y los domingos y festivos de 10 a 15 h. La entrada cuesta 4 € (mayores de 65 años: 2 €). De aquí regresamos al hotel, dando por concluida la jornada.

La jornada del 16 de abril la dedicamos a recorrer la costa Sureste de Mallorca, disfrutando de hermosos paisajes, realizando la primera parada, tras recorrer algo más de 70 km, cerca de Santanyí, en el Mirador de la preciosa Cala s’Almunia. He dicho parar pues solo pude hacerlo unos momentos en un par de lugares para fotografiar la abrupta costa, pues fue imposible aparcar dado la cantidad de coches que había. Si que pude hacerlo 15,5 km después en el Far de Cap Salines, situado en el punto más meridional de la isla de Mallorca. Luego paramos a tomar algo en Ses Salines, que los jueves de de 9 a 13 h celebra el mercadillo de frutas, verduras, textil y flores.

A 6 km de Ses Salines estaba el lugar que habíamos escogido para comer, Colonia de Sant Jordi, un lugar que nos encantó por su tranquilidad, del que salen las excursiones a la isla de Cabrera, visible durante toda la jornada. Aparcamos el coche cerca del Faro de sa Puntassa y caminamos casi 1 km hasta la zona del puerto y la playa para comer en el Restaurante Marisol, muy bien por cierto, donde compartimos una riquísima y abundante ensalada y una ración se sepia. Tras la comida continuamos nuestro recorrido deteniéndonos 4 km después en las Salines des Trenc, para concluir la ruta 27 km más tarde en Cap Blanc, donde disfrutamos de otro espectacular acantilado, el faro y la torre vigía. Por delante nos quedaban 86 km para regresar al hotel y dar por concluida la jornada, sin bicis, ni atascos.

El 17 de abril iniciamos la jornada desplazándonos a un lugar muy cercano, situado a 3,5 km de Puerto de Alcudia, Alcanada, una playa de cantos rodados accesible para perros. Rodeada de pinos, cuenta con sendero muy frecuentado por la población local, por el que dimos un agradable paseo mientras contemplamos el faro de Illa d’Alcanada. De regreso a Puerto de Alcudia, nos detuvimos en Maristany,  un área de especial protección para las aves y, más tarde, en Llac Gran, un sistema de lagos y canales artificiales, ideal para la `práctica del remo.

La siguiente cita la tuvimos a poco más de 25 km del hotel en Colònia de Sant Pere, otro lugar tranquilo perteneciente al municipio de Artá, en el que dimos un agradable paseo por el Passeig de la Mar, en el que se encuentra la escultura dedicada a la Dona d’Artá. También contemplamos un antiguo búnker y, como telón de fondo, las dos Torres de Senyals Costaneres de Son Viulí, construcciones militares del siglo XX que servían tanto para maniobras como para marcadores de distancias para la marina de guerra.

Regresamos a comer al hotel y, tras la comida, me desplacé 9 km hasta un lugar en el que ya estuvimos, pero que no pude ver con tranquilidad, Can Picafort, complejo turístico perteneciente al municipio de Santa Margalida, que cuenta con un buen paseo marítimo. Caminando por él fui descubriendo los vistosos grupos escultóricos del artista de Pollença Joan Bennàssar, además de dos Torres de Enfilación. Concluida la visita regresé al Hotel, pues a las 18 h tenía que devolver el coche.

El 18 de abril, como no íbamos a ir al aeropuerto hasta media tarde, nos dirigimos a la vecina Alcúdia, donde habíamos dejado una visita pendiente, la ciudad romana de Pollentia, fundada por el cónsul Quinto Cecilio Metelo en el año 123 aC. Lo más interesante son las áreas de la Portezuela, el Foro, y, especialmente, el Teatro. Los horarios de visita son un poco curiosos: lunes de 9 a 15 h, martes a jueves de 9 a 19 h, viernes y sábados de 9 a 13 h y domingos de 9 a 15 h, cerrando los festivos. La entrada cuesta 4 € (mayores de 65 años: 2,50 €). Como ya no teníamos coche, regresamos a Platja de Muro en autobús.

Sobre las 17 h tuvimos el traslado al aeropuerto internacional Son Sant Joan, de Palma de Mallorca, donde tomamos el vuelo VY3933, de Vueling, con salida a las 20:20 y llegada prevista al aeropuerto de Bilbao a las 21:54 h, muy puntual por cierto, aunque el vuelo dura solo una hora y diez minutos. En el aeropuerto compramos un par de ensaimadas, producto muy tradicional en Mallorca y contemplamos la escultura “Mujer recostada”, obra de Fernando Botero (1992).

De esta forma concluyó nuestra estancia de diez días en la isla de Mallorca.