Escapada galaico-portuguesa (y 6): OURENSE

Concluyo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en Chaves (Portugal). El 17 de junio nos desplazamos 70 km para visitar la capital de Ourense, algo que no resultó fácil, pues tuvimos serios problemas para acceder al centro, primero porque no pudimos llegar al Parking Plaza Alameda, por la celebración de un mercadillo y luego por estar cortada la calle que nos llevaba al Parking O Progreso, por estar allí el escenario de las fiestas, que se celebraron del 17 al 21 de junio. Finalmente pudimos llegar a él cruzando el río Miño por el elegante ponte do Milenio y volviendo posteriormente al casco urbano. Dejamos el coche a solo 300 metros del puente Mayor de Orense (puente Romano), que data del siglo I dC, aunque fue reconstruido en los siglos XIII y XVII. De camino pasamos junto a la estatua de Concepción Arenal y el mercado medieval, junto al que se encuentra la Oficina de Turismo.

Iniciamos nuestro recorrido por Ourense volviendo a la Plaza Concepción Arenal, donde tomamos, en subida, la Rúa Concello, deteniéndonos, tras caminar 500 metros, junto a la Subdelegación del Gobierno para contemplar la estatua Homenaje al Rally de Orense, en la que aparecen el piloto de rallyes Estanislao Reverter y Antonio Coleman junto a su famoso coche, el Alpinche. Casi al lado tenemos el Parque San Lázaro, aunque tomamos a mano derecha la peatonal Rúa do Paseo, donde fotografío dos esculturas, Maternidad, de Acisclo Manzano y A leiteira (La lechera), de Ramón Conde. En la Rúa Lamas Carvajal se encuentra O Mouchiño, de Xaime Quessada, escultura situada frente a los Xardins Padre Jerónimo Feijóo (Monje benedictino, 1676-1764). Cuando llevamos recorrido 1 km, la iglesia de Santa Eufemia, a la que luego volvimos, nos da la bienvenida al casco antiguo.

Bordeamos la Catedral, que visitamos más tarde, para caminar por una fuerte subida que nos llevó tras recorrer 700 metros al Archivo Histórico Provincial, junto al que se encuentra nuestro siguiente destino, el Claustro de San Francisco, que presume de ser el más completo de Galicia. Perteneciente a un antiguo convento franciscano, este claustro del siglo XIV, de estilo románico-gótico, se encuentra en un buen estado de conservación. Cuenta con 63 arcos de piedra apoyados en columnas dobles y decorados con motivos vegetales, animales y humanos. Aprovechamos para conversar con el encargado, que nos ilustra muy bien sobre varias cosas de la ciudad.

Nuestro siguiente destino es el monumento más notable de Ourense, la Catedral de San Martiño, construida entre los siglos XII y XIII con estructura románica de transición. Cuenta con dos puertas, la Norte y la Sur. De su aspecto exterior destaca el extraordinario cimborrio del siglo XV. Aunque fue lo últimos que visitamos y no es visible desde el exterior, en su interior destaca el policromado Pórtico del Paraíso, recreación a escala menor del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, en el que aparecen profetas del Antiguo Testamento y nueve de los doce Apóstoles, además de una estatua sedente de Santiago Apóstol del siglo XIII.

En el interior de la Catedral destaca también el Altar Mayor, que cuenta con un magnífico retablo gótico, obra de Cornelis de Holanda, construido entre 1516 y 1520. Recorrimos también el Deambulatorio, de principios del siglo XVII y rodeado de capillas. Contemplamos también el interior del cimborrio, los retablos de San Juan y de la Virgen de las Nieves, además del sepulcro del obispo de Orense don Vasco Pérez Mariño. También visitamos el Museo Catedralicio, que guarda diferentes obras de arte.

Otra joya de la Catedral de Ourense es la capilla del Santo Cristo, que acoge a la escultura más famosa y venerada de la Catedral, de cuya existencia se tiene constancia desde el siglo XIV. Completamos la visita al templo contemplando las rejas del presbiterio y del coro, de la segunda mitad del siglo XVI, los retablos de la Asunción y de la Conversión de San Pablo, además de varios sepulcros, como el del Obispo Don Pedro Yáñez de Novoa. La Catedral abre de lunes a miércoles de 10 a 15 y 16 a 19 h de jueves a sábado de 10 a 19 h y los domingos de 13:30 a 19 h. La entrada cuesta 8 € (+ de 65 años: 7,50 €).

Volvemos al inicio del casco antiguo, pues habíamos dejado pendiente de visitar la iglesia de Santa Eufemia, situada a unos pasos de la Catedral, que cuenta con una fachada de estilo barroco gallego, obra de Fray Plácido Iglesias, construida en 1653 como parte de un colegio jesuita. Lo más notable de su interior es el altar mayor, con el retablo del Santo Cristo de la Esperanza. Siguiendo los consejos del encargado del claustro de San Francisco visitamos a continuación el casi aledaño Liceo de Ourense, también llamado Pazo de Oca-Valladares, Uno de los espacios góticos-renacentistas más importantes de Galicia, que data de mediados del s. XVI.

Nuestro recorrido está tocando a su final. Una vez visitado lo más importante, nos acercamos a la porticada Praza Maior, situada a unos pasos, anteriormente llamada Plaza del Campo, a la que se asoma la Casa Consistorial. Muy cerca, tras superar unas escaleras se encuentra Santa María Nai, la iglesia de Santa María Madre, de fachada barroca. Tenemos que caminar 170 metros bajo un sol de justicia y 37 grados para llegar a la praza Bispo Cesáreo, donde se encuentra la estatua del titular y las letras de Ourense. Enfrente, en el Parque Alameda vemos la escultura dedicada a Florentino L Cuevillas

Pasamos frente a la antigua Plaza de Abastos y caminamos otros 160 metros para llegar al Jardín de As Burgas, donde se encuentran las termas más emblemáticas de Ourense. De origen romano, cuentan con una preciosa fuente de estilo neoclásico de la que brota agua a 60 grados. Aquí decidimos dar por concluida la visita a Ourense, pues estamos agotados, aunque todavía tenemos que caminar 300 metros para llegar al Milongas Parrillada galaico argentina, con dueños de una ciudad que conocemos, Mendoza y situado en Rúa do Progreso, 63, donde nos obsequiamos con sendas raciones de pimientos de Padrón, pulpo y churrasco. Un lugar recomendable con buena relación calidad-precio.

El coche lo teníamos a solo 550 m cuesta abajo, en el Parking O Progreso. Regresamos al Parador de Verín y al día siguiente, 19 de junio, recorrimos los 553 km que nos separaban de Leioa, dando por concluida esta escapada.

Escapada galaico-portuguesa (5): CHAVES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba hace dos semanas en Verín (Ourense). El 16 de junio volvimos a Portugal y más concreto a la ciudad de Chaves, distante tan solo 34 km del Parador de Verín. Ambas ciudades promocionan conjuntamente su oferta turística. Dejamos el coche a unos pasos del Posto de Turismo de Chaves sito en la Praça de Camões. Al lado tenemos el Castelo de Chaves, que conserva un tramo de la muralla y la Torre del Homenaje, del siglo XIII, que alberga el Museo Militar. Presidiendo la Praça de Camões se encuentra la Cámara Municipal, hermoso edificio de estilo neoclásico de mediados del siglo XIX. Frente a él está la estatua dedicada a Dom Afonso, conde de Barcelos y primer duque de Bragança.

Buena parte de la Praça de Camões está ocupada por el Pazo de los Duques de Bragança, edificado entre 1410 y 1446 por orden de Dom Afonso, primer duque de Bragança e hijo ilegítimo del rey D. João I. En la actualidad alberga la oficina de turismo de Chaves y el Museo de la Región Flaviense, con piezas que van del siglo III aC a la época romana. Cuando lo visitamos se realizaba la exposición “Sepulcrum. Memoria aeterna”. Abre de martes a domingo de 10 a 13 y de 14:30 a 18:30 h.

En el mismo lateral de la plaza tenemos la Igreja da Misericordia, pequeña iglesia barroca del siglo XVIII, en cuyo interior destacan sus azulejos, pero se encontraba cerrada. Anexo a ella se encuentra la Santa Casa de Misericordia. Cerrando la plaza, en el lado opuesto al Ayuntamiento, pudimos visitar la Igreja matriz de Santa María Mayor, la iglesia más antigua de la ciudad, pues sus orígenes se remontan al siglo XII, aunque ha sufrido muchas reformas posteriores, conservando su torre medieval.

El acceso a la Igreja matriz de Santa María Mayor se realiza desde la Praça da República, en la que se encuentra el Pelourinho, erigido en el reinado de Dom Manuel en 1515 como símbolo de autonomía judicial. Al lado tenemos la Rua Direita, profusamente decorada, aunque nuestros pasos se dirigieron a la Praça General Silveira, donde se encuentran las letras enormes con el nombre de la ciudad, que tienen como telón de fondo la Biblioteca Municipal y en un lateral la Escola Secundária Fernão de Magalhães.

Caminando tan solo unos pasos llegamos al Forte de São Francisco, que se construyó en la época de las Guerras de Restauración. Pongo los nombres en portugués porque es como los vais a encontrar. Antes de entrar en el recinto amurallado me saco una foto en el Memorial al General Silveira. El fuerte fue en sus inicios un convento franciscano, conservando la igreja de Nossa Senhora do Rosário. En la actualidad ha sido convertido en el Forte de São Francisco Hotel Chaves ****.

Descendemos a la parte baja de la ciudad para visitar lo que para nosotros ha sido la grata sorpresa de esta ciudad, pues desconocíamos su existencia. Se tata de las termas romanas de Chaves, Aquae Flaviae, convertidas en un espectacular museo. El complejo lo forman un Balneario Higiénico, las Termas Medicinales y un Ninfeo. El complejo termal data del siglo I dC, aunque pasó por un proceso de remodelación en el siglo III, entrando en decadencia a partir del siglo IV, debido a un potente terremoto.

Muy cerca tenemos el río Támega, el mismo que contemplamos en Verín, que cruzamos por el Ponte de Trajano, uno de los puentes romanos mejor conservados de la época, construido durante los siglos I y II. Lo que más llama la atención son sus dos columnas conmemorativas. Al otro lado del río tenemos la Igreja de Sao Joao de Deus, construida durante el reinado de Dom João V, en el siglo XVIII. Al fondo contemplamos el Puente Atirantado, por el que luego regresamos al centro urbano.

Nuestro recorrido está llegando a su final. Cruzamos el Puente Atirantado que nos da acceso a una zona arbolada, desde la que contemplamos una curiosidad, las Poldras, casi 90 piedras estratégicamente colocadas que permiten cruzar el río cuando no va muy lleno. Al lado tenemos el notable Complexo Termal Aquae Salutem, a cuya entrada está el busto dedicado al médico Mario Gonçalves Carneiro. De acceso libre tenemos la Fonte do Povo, en la que el agua se puede beber con cuidado, dejándola enfriar un poco, ya que sale a unos 73º.

Concluidas las visitas tuvimos que subir a la zona en la que se encuentra el Castillo, donde dejamos aparcado el coche, con el que regresamos al Parador de Verín. La escapada continúa, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. Próximo destino: Ourense.

Escapada galaico-portuguesa (4): VERÍN (Ourense)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba hace tres semanas en Braga tras visitar Barcelos. El 15 de junio cambiamos de “campamento base”, desplazándonos 152 km para pasar las tres siguientes noches en el Parador de Verín ***, ubicado en la subida a Monterrei, en medio de la nada. Es un precioso y típico pazo gallego, que cuenta con un buen restaurante, salones, jardines y piscina.

Enfrente, a menos de un kilómetro se encuentra el Parador Castillo de Monterrei, que se encontraba cerrado por reforma. Se trata de una gran fortaleza medieval, famosa por su triple recinto amurallado, el Palacio de los Condes, edificio de estilo renacentista construido entre los siglos XVI y XVII y la Torre del Homenaje, de 22 metros de altura. En el recinto se encuentra también la iglesia gótica de Santa María de Gracia, de los siglos XIII a XIV y el Hospital de Peregrinos, construido en 1391. Desde la puerta de nuestro Parador tuvimos una espectacular vista del conjunto monumental y preciosas puestas de sol.

Tras instalarnos en el Parador, comer y esperar a que bajase un poco el calor, cogimos el coche para cubrir los 4 km que nos separaban del centro de Verín, conocida ciudad termal que cuenta con tres prestigiosos manantiales y empresas de agua mineral, siendo el de Sousas el más antiguo de todos, aunque probablemente el más famoso en la actualidad es el de Cabreiroá Solo nos acercamos a la fuente de Fontenoba, de la que sale el agua muy caliente y con gas. Luego nos dirigimos a aparcar el coche en el mayor espacio verde, el Parque de la Alameda, muy agradable en días de tanto calor.

A unos pasos tenemos la Plaza García Barbón, que en el fondo es la Plaza Mayor de Verín. A ella se asoma la Casa de los Acevedo, elegante casa solariega del siglo XVIII y fachada barroca, en la que tuvo lugar el encuentro entre el cardenal Cisneros y Felipe el Hermoso. Enfrente está el enorme panel dedicado al “Cigarrón” personaje central del “Entroido”, que presume de ser el mejor carnaval del mundo. Muy cerca, pero un tanto escondida en la rúa Viriato, se encuentra un monumento a él dedicado.

Perpendicular a la Plaza García Barbón, tenemos una calle muy coqueta y sombreada, algo de agradecer debido al intenso calor que padecimos. Se trata de la Rúa Maior, la más pintoresca del casco antiguo de Verín, con muchas de sus fachadas y portales adornadas con motivos florales y tiestos. A esta calle se asoma la iglesia Santa María la Mayor, construida en el siglo XVII, en cuyo interior destaca el Cristo de las Batallas. Por esta calle pasa el Camino de Santiago.

Estamos a unos pasos del internacional río Támega, pues nace en Ourense y desemboca en Portugal. De hecho al día siguiente lo fotografié en Chaves (Portugal). Con el calor que hacía daba envidia ver a unos niños chapotear en la pequeña presa junto a un buen grupo de patos. Cruzamos el puente y ante nosotros tuvimos la capilla de San Lázaro y el Crucero de la Piedad, del siglo XVII. Antes de llegar, a mano derecha encontramos la Casa del Escudo, edificio emblemático de Verín, antiguo pazo renacentista construido en 1731 con un gran escudo heráldico, convertido ahora en albergue de peregrinos.

Al día siguiente por la tarde, a nuestro regreso de Chaves volvimos al centro histórico de Verín, dirigiéndonos en primer lugar a la Oficina Municipal de Turismo, sita en Rúa Irmáns la Salle, cerca del Ayuntamiento, donde nos proporcionaron un mapa y la información turística necesaria para visitar esta población. Nos acercamos primero hasta la iglesia y convento de la Merced, de fachada sencilla, que data del siglo XVIII. Con el mapa de la ruta de murales, contemplamos “Fenómenas do rural-Superabuela” y “Costumbres rurales”.

Como hace un año estuvimos viendo algunas de sus obras en Bristol, más interés nos despertó “Verín, Territorio Banksy”, un recorrido que permite descubrir los 24 facsímiles de las obras más famosas del artista británico, recreadas por el artista local Álex Araújo. Parte los vimos el día anterior y, pese al calor, no paramos hasta localizar todos. De arriba abajo y de izquierda a derecha os presento Amante bien colgado, Niña con aro, Niña con bomba, Rata con tirachinas, Niño con bengala, Barriendo debajo de la alfombra, Victoria infantil, Revuelta verde, Para y revisa, Niña con globos y Niña y ratón.

En el mismo orden os presento las 12 restantes: En la puerta del club, Leopardo del código de barras, Trolley Hunters, Pulp Fiction, Rata con cámara, Rata con hamaca, Laboratorio de ideas, Niño con caja eléctrica, Niña con cuerda (está desaparecida), El grafiti es un crimen, Niño con flotador,  Niña con globo. Me ha parecido una genial idea “Verín, Territorio Banksy”, que nos recordó a los enanitos de Wroclaw (Polonia), siendo un buen aliciente para recorrer esta población.

“Verín, Territorio Banksy” ha sido la sorpresa agradable de este viaje que todavía continúa. Próximo destino: Chaves, pero de ello espero hablar en una próxima entrega.

GETARIA (Gipuzkoa), cuna de Elkano y de Balenciaga

Hago una pausa en el relato del viaje al norte de Portugal y la provincia de Ourense, realizado el pasado mes de junio, para contaros la escapada efectuada el 9 de julio a un punto mucho más cercano, Getaria, distante tan solo 89 km de Leioa que se cubren en menos de una hora, primero por la autopista AP-8 y luego, desde Zumaia, por la carretera N-634. Poco antes de llegar a nuestro destino hicimos un alto en el camino para fotografiar el emblemático Ratón de Getaria, que no es otra cosa que la silueta del monte de San Antón, que fue una isla hasta el siglo XVI. He adelantado esta entrega porque del 5 al 9 de agosto Getaria celebra sus fiestas patronales en honor de San Salvador (Salbatoreak). Además, el 7 de agosto tendrá lugar una nueva edición del “Desembarco de Elkano”, representación que se realiza cada 4 años y recuerda el regreso de Juan Sebatián Elkano a su localidad natal tras culminar la primera vuelta al mundo.

En verano no resulta fácil aparcar en Getaria, pero tuve la suerte de encontrar sitio cerca del museo, en Sahatsaga ibilbidea, que además es gratis, aunque hay que tener cuidado de no ocupar el lateral reservado para residentes. Al final de las escaleras mecánicas que suben desde Gudarien enparantza subimos en el ascensor panorámico Museo Getaria, desde el que se tiene una magnífica vista del casco antiguo. De nuevo en Gudarien enparantza contemplamos el ancla, la Getariako Txalupa y el Ayuntamiento, frente al que se encuentra la estatua de Juan Sebastián Elkano, obra de Ricardo Bellver (1888). Un poco más adelante tenemos el frontón y el monumento a Elkano, construido en 1922 por Victorio Macho sobre un antiguo baluarte del siglo XVII de la muralla de Getaria.

Guetaria fue fundada entre 1180 y 1194 por el rey Sancho VI de Navarra y cuenta en la actualidad con casi 2.900 habitantes y un interesante casco antiguo formado principalmente por dos calles, Elkano y Kale Nagusia, la más comercial y hostelera. Precisamente en ella comimos, muy bien por cierto, en Giroa Taberna, el único que encontramos con menú del día, al precio de 30 € (conviene reservar). Bajé hasta la zona del puerto pasando por el Pasadizo de Katrapona, túnel que discurre bajo uno de los cuatro antiguos emplazamientos artilleros de la muralla. También contemplamos el monte San Antón y la playa de Malkorte, rodeada de aparcamientos de pago.

A la Kale Nagusia se asoma el principal monumento de Getaria, la iglesia de San Salvador (Salbatore Deunaren Eliza), destacado ejemplo de arquitectura gótica vasca, a la que Jorge Oteiza llamó “la catedral de las iglesias vascas”. Tiene un aspecto exterior de carácter defensivo y ha sufrido diferentes ampliaciones desde su construcción románica, siendo realizada la última entre los siglos XV y XVI. Se puede visitar de forma gratuita todos los días de 9 a 14 h, aunque los martes abre a las 10.

En Kale Nagusia 38 se encuentra Getariako Turismo Bulegoa, donde nos proporcionaron un buen folleto turístico. Ocupa la planta baja del renovado Palacio Zarautz, del siglo XIV, en el que se ubica desde el pasado mes de febrero la gran novedad de Getaria, Elkano Mundubira, espacio dedicado a Juan Sebastián Elkano y a la primera vuelta al mundo que capitaneó tras 1.125 días de sufrimiento, llegando a Sevilla a bordo de la nao Victoria el 8 de septiembre de 1522. La exposición cuenta con tres plantas: Piso 3: El legado de la primera vuelta al mundo. Piso 2: La primera vuelta al mundo y Piso 1: Un país volcado al mar. Abre a diario de 10 a 14 y de 15 a 19 h. aunque a partir del 15 de septiembre solo lo hace por las mañanas y cierra los lunes. La entrada cuesta 4 €. Mayores de 65 años: 2,50 €.

He dejado para el final la primera visita que realizamos en Getaria, pues era el principal motivo de nuestro viaje, el Museo Cristóbal Balenciaga, diseñado por el arquitecto cubano Julián Argilagos e inaugurado el 7 de junio de 2011, convirtiéndose en el primer gran museo en el mundo dedicado en exclusiva a un modisto, al que me acercaba por segunda vez. Este enorme y modernista museo, cuenta con tres grandes espacios, cuatro plantas y seis salas en las que, de manera rotatoria, se exponen parte de las más de 1.600 piezas prendas del modisto que han sido recibidas en la fundación a él dedicada. El nuevo edificio está unido al Palacio Aldamar, histórica residencia del siglo XIX que perteneció a los marqueses de Casa Torre, abuelos de la reina Fabiola.

En estos momentos el museo cuenta con tres exposiciones, siendo la más amplia, pues ocupa cinco salas, la que lleva por título “Cristóbal Balenciaga: Técnica, Materia y Forma”, basada en las colecciones del museo, que permanecerá abierta hasta 10 de enero de 2027. Muestro a continuación un resumen del contenido de las tres primeras salas, en la primera fila la Sala 1 que lleva por título “Biografía”, relativa al protagonista, Cristóbal Balenciaga, maestro de la alta costura del siglo XX. En la segunda fila muestro la Sala 2, “Etxea”, relativa a su salón de costura. La tercera fila corresponde a la Sala 3, “Forma”, dedicada a su técnica, pues es capaz de idear, cortar, montar y coser con sus propias manos.

Continúo el recorrido por el museo, visitando los dos últimos salones de la exposición “Cristóbal Balenciaga: Técnica, Materia y Forma”. La parte superior corresponde a la Sala 4, “Materia”, que se puede resumir con lo que del modisto dijo Christian Dior: “Con el tejido, nosotros hacemos lo que podemos, Balenciaga hace lo que quiere”. La parte inferior corresponde a la Sala 5, “Forma”, que se refiere a como Balenciaga dejó su huella en la historia de la moda con la introducción de nuevas siluetas que influyeron en la concepción del ideal estético femenino.

La Sala 6, la más grande de todas, está dedicada a la exposición temporal “The Givenchiaga Family”, que permanecerá abierta hasta el 22 de febrero, 2027, efeméride que marca el centenario del nacimiento de Hubert de Givenchy. El nombre de esta exposición se debe a la expresión que utilizaba la periodista británica Katharine Whitehorn para destacar las conexiones que apreciaba entre las colecciones presentadas por Cristóbal Balenciaga (1895-1972) y Hubert de Givenchy (1927-2018). Podemos contemplar creaciones de ambos, como homenaje al diseñador y conservador del legado de su amigo y mentor, Cristóbal Balenciaga.

Perfectamente unido al enorme edificio nuevo se encuentra el Palacio Aldamar, escenario de la exposición temporal “Vivre sa vie: Georges Dambier y la Moda”, particularmente la que más me gustó, pues en diferentes pisos muestra 77 fotografías del fotógrafo francés Georges Dambier (1925-2011), que presenta la alta costura parisina de los años cincuenta del siglo pasado, con la mujer como protagonista, con dos temas principales: “La mujer en la ciudad” e “Invitación a viajar”, que permanecerá abierta hasta el 13 de diciembre de 2026.

El Cristóbal Balenciaga Museoa abre de martes a domingo de10:30 a 19h (julio y agosto hasta las 20 h). La entrada cuesta 14 €. Mayores de 65 años y desempleados: 9 €. Más información en https://www.cristobalbalenciagamuseoa.com/

Escapada galaico-portuguesa (3): BARCELOS (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en la portuguesa ciudad de Guimarães. Era mediodía avanzado cuando nos desplazamos a Barcelos, distante 41,6 km. Justo antes de llegar, en el barrio de Barcelinhos, encontramos aparcamiento en un buen mirador, contemplando frente a nosotros el conjunto monumental de Barcelos, formado por el Solar de los Pinheiros, de 1448, la Iglesia  Matriz, del siglo XIV y el Palacio de los Condes de Barcelos, del siglo XV, que alberga el Museo Arqueológico y, en primer plano, la Casa de la Aceña, antiguo molino de agua y el puente medieval del siglo XIV, que cruza el río Cávado y conecta Barcelos y Barcelinhos. También vimos una gran maqueta de Barcelos y el Galo-Wine & Tapas, en el que aprovechamos para comer, muy bien, por cierto, pues eran más de las dos de la tarde, hora muy tardía en Portugal. Aproveché también para fotografiar el primer gallo, el de Barcelinhos.

Después de comer, cruzamos el puente medieval sobre el río Cárvado y, como vimos que había sitio y era gratis, dejamos aparcado el coche en el Largo Antonio Barroso, plaza que cuenta con la escultura dedicada a este obispo misionero, a la que se asoma la Cámara Municipal, que fue remodelada y ampliada en el año 1849. A unos pasos tenemos el Solar dos Pinheiros, frente al que se encuentra el Galo de Barcelos da Cámara, el Paço dos Condes de Barcelos, ruinas medievales que albergan el Museo Arqueológico al aire libre y el Pelourinho (Picota), un antiguo pilar situado junto al palacio, que data del siglo XV.

Al lado tenemos el templo que me parece más interesante de Barcelos, la Igreja Matriz de Santa Maria Maior, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. Destaca en su interior el altar mayor, profusamente dorado y decorado con telas manieristas representando la Anunciación y la Adoración de los Pastores. También hay que reseñar la decoración barroca de las capillas laterales y los paneles de azulejos de la nave central, que cuentan la vida de la Virgen. Se puede visitar gratis a diario de 10 a 12 y de 15 a 19:30 h.

La rúa Antonio Barroso nos introduce en el centro histórico de Barcelos, curiosamente cubierta con paraguas blancos en su tramo final. Nuestro destino es el Posto de Turismo, cuya encargada, que nos visitó en Expovacaciones, nos facilitó un mapa y una buena información. Ubicada en Largo Dr José Novais, 27, junto al busto a él dedicado, cuenta en su interior con una bonita exposición de miniaturas artesanales. Frente a la puerta está también el Galo do Amor y, al lado, la Loja dos Artesaos. Enfrente y cerrando la plaza tenemos la Torre medieval da Porta Nova, que era parte de la antigua muralla de la ciudad del siglo XV. Acoge una exposición de artesanía y, desde lo alto, como mirador de la ciudad.

Nuestro recorrido por el centro histórico de Barcelos continúa hacia el Largo Porta Nova, donde contemplamos interesantes edificios, el Galo de Amarelo y el Galo de Barcelos original, rodeado de niños. La leyenda del Gallo de Barcelos narra la intervención milagrosa de un gallo asado como prueba de la inocencia de un peregrino condenado a la horca, algo similar a la leyenda de Santo Domingo de la Calzada. Hoy se ha convertido en uno de los emblemas de Portugal. Pasamos por el Jardín das Barrocas y llegamos a la Avenida da Liberdade, donde nos detenemos al ver a un grupo tocando diferentes instrumentos. Enfrente tenemos el enorme Campo da Feira o Campo da República.

El sonido de la música originó que pasáramos de largo dos interesantes lugares, primero el chafariz y fuente de Largo da Porta Nova, hermosa fuente de granito que data de la primera mitad del siglo XVIII y frente a ella uno de los emblemas de Barcelos, la Igreja do Senhor Bom Jesús da Cruz, templo barroco del siglo XVIII, escenario de la Festa das Cruzes (3 de mayo). En su interior destaca el altar mayor, de talla barroca dorada y la decoración con los tradicionales azulejos. Abre de miércoles a lunes de 8:30 a 12 y de 14 a 17:30 h, siendo el acceso gratis.

Iniciamos el recorrido para volver coche por la rua Dom António Barroso, descubriendo cosas curiosas como el conjunto escultórico O Lugar dos Poetas, creado por el escultor José Rodrigues en 2002 en homenaje a tres destacados poetas portugueses: Gil Vicente, Luís Vaz de Camões y Fernando Pessoa. También vimos tres esculturas gigantes del “Mundo Maravilloso del Figurado de Barcelos”, elaboradas por Albino Miranda. Primero dos músicos tradicionales minhotos y luego la “Galinheira” qu representa a una mujer con una cesta de gallos en la cabeza. Más tarde vimos la Capela de São Francisco e São Cristóvão, con una gran estatua de San Cristóbal sosteniendo un bastón, con el Niño Jesús en su hombro. Antes de llegar a nuestro destino pasamos ante un mural de azulejos relacionado con el Camino de Santiago, creado por Mário Rocha en 2015, Finalmente contemplamos el Cruzeiro do Senhor do Galo, que representa la leyenda del gallo, ubicado en el Museo Arqueológico, frente a la Igreja Matriz de Santa Maria Maior. Más información sobre Barcelos en https://www.cm-barcelos.pt/

A tan solo 22 km teníamos el Hotel Mercure Centro Braga, dando por concluida la tercera jornada en Portugal. El viaje continúa, pero de ello espero hablar más adelante.

Escapada galaico-portuguesa (2): GUIMARÃES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en la portuguesa ciudad de Braga, en la que pernoctamos las tres primeras noches. El 14 de junio decidimos pasar la mañana en Guimarães, distante tan solo 26 km de nuestro hotel en Braga. Tuvimos suerte de ir por la mañana temprano, pues así encontramos sitio en un lugar muy céntrico, el aparcamiento del Parque Público Condessa Mumadona, situado a 280 m del Puesto de Turismo. Pronto empezamos a percibir que Guimarães estaba en fiestas.

Sin saberlo coincidimos con la XIV edición de la Festa Afonsina, que se celebró del 11 al 14 de junio en el centro histórico de Guimarães. Esta recreación histórica transforma el centro de la ciudad para recordar los orígenes de Portugal, siendo visible sobre todo por el mercado medieval, que cuenta con puestos de artesanos, comerciantes y tabernas. El primer fin de semana de agosto se celebran las Festas Gualterianas, destacando el domingo la procesión de San Gualter, aunque también hay un cortejo histórico, desfiles de bandas filarmónicas, feria de artesanía y conciertos al aire libre.

El centro histórico de Guimarães, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2001, así que empezamos a recorrerlo pasando ante la igreja de Nossa Senhora do Carmo y el convento de Santa Clara, construido en el siglo XVI, que alberga desde 1975 el Ayuntamiento y la Biblioteca Municipal. Estamos en una de las calles más hermosas de esta ciudad, la Rúa de Santa María, en la que se encuentra la casa del Arco y, a unos pasos, el Posto de Turismo, que abre de lunes a sábado de 10 a 17:30 y los domingos de 10 a 13:30 h. Allí nos entregaron un plano para recorrer la ciudad.

Pasamos junto a la estatua de D Affonso Henriques y, sin entretenernos mucho, lo primero que hicimos fue dirigirnos al lugar más visitado de Guimarães, el Paço dos Duques de Braganza, construido a principios del siglo XV por Afonso I para sus encuentros con una de sus amantes. Cuenta con 39 chimeneas y durante la dictadura de Salazar fue utilizado como residencia del presidente. En su interior, destacan el magnífico claustro gótico, las vidrieras de la capilla, la Sala de los Banquetes y los Tapices de Pastrana. Abre todos los días de 10 a 18 h, siendo el precio de la entrada combinada (palacio+castillo) de 8 €. Mayores de 65 años: 4 €. Desempleados: Gratis

La siguiente cita la tuvimos casi al lado. Se trata de la pequeña iglesia románica de São Miguel do Castelo, relacionada con el bautismo del rey Afonso Henriques. De acceso gratuito, abre a diario de 10 18 h. Tras un vistazo a su interior nos dirigimos al Castillo de Guimarães, construido originalmente en el siglo X y considerado el lugar de nacimiento Afonso Henriques. Tan solo se puede realizar un recorrido por la parte superior de la muralla, desde donde se tiene una vista casi aérea del Paço dos Duques de Braganza. El horario de apertura es también de 10 18 h todos los días.

Continuamos visitando el centro histórico de Guimarães, dirigiendo nuestros pasos al lugar más concurrido de la cuidad, el Largo da Oliveira, plaza a la que accedimos pasando bajo los arcos de los antiguos Paços do Concello, llamando nuestra atención las mesas corridas de madera para celebrar la Festa Afonsina y el edificio del Restaurante Hool. El edificio más notable es la igreja de Nossa Senhora da Oliveira, cuyos orígenes se remontan al siglo X. Frente a ella se encuentra el monumento Padrão do Salado, construido en 1342. Aprovechamos las mesas de un bar para hacer una “pausa de hidratación”.

Bajo un intenso calor nos desplazamos al Largo da República do Brasil. Desde una especie de ermita adosada a la antigua muralla, tenemos una espectacular vista de la amplia plaza, que tiene como telón de fondo la igreja e oratórios de Nossa Senhora da Consolação e Santos Passos. También contemplamos que en la terraza de un restaurante cercano preparan un txitxiburduntzi de cerdo. Cruzamos un pequeño parque y frente a nosotros tenemos el hermoso edificio del Convento de San Francisco, que tiene enfrente dos grandes estatuas de homenaje a São Gualter y São Francisco.

Anexa al Convento de San Francisco se encuentra la iglesia del mismo nombre, que presume de ser la más bonita de Guimarães, así que no pudimos obviar su visita. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, aunque ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la historia, predominando en la actualidad el estilo barroco. Lo que más me gustó es el retablo de su capilla mayor, rodeada de azulejos y en especial la vista que se tiene de él desde el coro superior. El horario de visita es de martes a sábado de 9:30 a 12 y de 15 a 17 horas. Los domingos abre de 9:30 a 13 horas. El precio para visitar el coro alto y el claustro es de 2 €.

Bordeando el Jardim da Alameda nos dirigimos al Largo do Toural, amplia plaza a la que se asoma la Basílica de San Pedro, de estilo neoclásico, cuyos orígenes se remontan a los siglos XVII-XVIII. Poco antes de llegar vemos el famoso letrero de “Aqui Nasceu Portugal” (Aquí nació Portugal), pues se considera que en Guimarães está el origen de Portugal como reino independiente. Nuestro recorrido ha tocado a su final, iniciando el regreso a donde hemos dejado el coche, pasando por el Largo da Misericordia y la Rua da Rainha, contemplando interesantes edificios como la Casa dos Lobo Machado, la Capela de São Crespim y la Torre dos Almadas.

Veréis que pongo muchos nombres en portugués, porque es como los encontraréis. Concluida la visita a Guimarães recorrimos los 41,6 km que nos separaban de Barcelos, cuna del famoso gallo, donde comimos y pasamos la tarde, pero de ello espero hablar la próxima semana. El viaje continúa con muchísimo calor.

Escapada galaico-portuguesa (1): BRAGA (Portugal)

Realizada del 12 al 18 de junio, la cuarta escapada del año tuvo como destino el Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, pasando tres noches en Braga (Portugal) y otras tres en Verín (Ourense), visitando lugares en los que no habíamos estado desde el año 2004, como las poblaciones portuguesas de Braga, Guimaraes y Barcelos y la capital de Ourense. También conocimos por primera vez Chaves, en Portugal y Verín, en Ourense. Para comenzar esta escapada tuvimos que recorrer, todo por autopistas y autovías, los 692 km que separaban Leioa de Braga. En Portugal, tanto autovías como autopistas son de peaje y el litro de gasolina cuesta 0,40 € más que aquí. Luego, en el norte, la vida es más barata.

Para las tres primeras noches de esta escapada elegimos el Mercure Braga Centro Hotel ****, confortable alojamiento con buen aire acondicionado, cosa que agradecimos pues antes de llegar a él, con 41 grados, paramos en la Oficina de Turismo, sita en la Av da Liberdade 1, donde uno de sus responsables suele venir al BEC a Expovacaciones, pues reciben muchos visitantes vascos, cosa que pudimos comprobar. El hotel se encuentra muy bien situado en la Praceta João XXI, haciendo esquina con la Av da Liberdade, profusamente adornada para las fiestas de San Juan, una de las más importantes de Portugal. En ella se encuentra el Theatro Circo, inaugurado en 1915.

Precisamente en la Avenida da Liberdade comenzó nuestro recorrido por Braga el 13 de junio, que enseguida abandonamos para acercarnos al edificio que más me ha gustado de Braga, situado a tan solo 450 metros del hotel. Se trata de la Casa do Raio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil barroca y rococó de Europa. Fue construido entre 1752 y 1755 por André Soares, añadiéndose en el siglo XIX los tradicionales azulejos portugueses. A unos pasos, en la plaza Carlos Amarante se encuentra el enorme cartel de Braga, con la iglesia barroca del siglo XVIII de São Marcos como telón de fondo. En uno de los lados del templo hay una farmacia y en el otro el elegante Hotel Vila Galé, construido sobre el antiguo hospital de San Marcos, de 1508.

Sin salir de la plaza Carlos Amarante y a unos pasos del cartel de Braga se encuentra nuestra siguiente cita. Se trata de la iglesia de Santa Cruz, construida entre los siglos XVII y XVIII, que cuenta con una impresionante fachada barroca, con dos torres-campanario con relojes y curiosas gárgolas. En su interior llama la atención la decoración barroca con tallas doradas, destacando el púlpito y el órgano. Se puede visitar todos los días de 9:30 a 13 y de 15 a 19 h, costando la entrada 1 €.

No tenemos que andar más que un minuto para llegar a la Praça do Artesao, presidida por la estatua de Francisco Sanches, filósofo, médico y matemático. Frente a ella se encuentran adosados dos edificios que no conocíamos, la Igreja Sao Joao do Souto y la Capela e Torre dos Coimbras. Accedimos a esta pequeña capilla que es una pequeña joya de estilo gótico manuelino, reconstruida en 1525. La entrada cuesta 3 € (mayores de 65 años: 1,50 €). Nuestra ruta continuó por la Rua de Sao Joao, pasando por notables edificios, como la Casa do Passadiço, la Casa Centenaria y la Junta de Freguesia Sao Joao do Souto.

Tuvimos que andar un poco más, 300 metros, para llegar a nuestro siguiente destino, la Sé Catedral de Santa Maria de Braga, la más antigua de Portugal, cuya construcción comenzó en el siglo XI, rivalizando en la Edad Media en importancia con la de Santiago de Compostela. Mezcla varios estilos arquitectónicos como el románico, el gótico, el manuelino y el barroco, destacan sus dos torres y las capillas de su interior. Se puede visitar todos los días de 09:30 a 12:30 y de 14:30 a 17:30 h (18:30 en verano), costando la entrada combinada (Tesoro+Catedral+Capillas) 5 €. Como solo sacamos para la Catedral, pagamos 2 €.

La siguiente visita, que tenía apuntada en rojo, estaba 300 metros más adelante. Se trató del Museu dos Biscainhos, ubicado en un antiguo palacio señorial del siglo XVIII que perteneció a la nobleza portuguesa. En su interior destacan Salón Noble, la Escadaria (escalinata) Monumental, la Sala dos Azulejos, la Sala de Música y la Sala de Jantar, que guardan una notable colección de arte de los siglos XVII y XVIII. La visita concluye en su bonito jardín barroco, uno de los mejor conservados de Portugal. Cuando sacamos la entrada, nos comentaron que el nombre Biscainhos se debe a los canteros vizcaínos que construyeron la Catedral. Se puede visitar de martes a domingo de 10 a 12:15 y de 14 a 17:30 h, previo pago de 2 € (mayores 65 años: 1 €).

Concluida la visita iniciamos un paseo de algo más de 600 metros, contemplando en la ruta la Iglesia do Pópulo y el Silo da Memoria, que conmemora la revolución de abril de 1974, la Cámara Municipal, la escultura O Casal de Moisés, la igreja dos Terceiros, barroca de 1690 y el edificio del Banco de Portugal. Nuestro destino fue la Praça da República, profusamente engalanada y centro neurálgico de la ciudad, que se caracteriza por los soportales del siglo XVIII. Ha ganado mucho espacio peatonal al cubrir la Avenida da Liberdade, que me recuerda a lo hecho en Leioa con La Avanzada. A esta plaza se asoma la Basílica de los Congregados. Con esta visita concluimos la jornada matutina, pues había ya treintaymuchos grados, optando por regresar al hotel, distante unos 700 metros, para comer y descansar un rato.

Tras descansar un rato, pasadas las 4 de la tarde nos pusimos de nuevo en marcha, pero esta vez en coche, pues nos separaban 4,5 km de nuestro destino, el Elevador do Bom Jesús, que presume de ser el funicular más antiguo de la península y el más famoso de Portugal que, tras un recorrido de 275 metros y el pago de 4 € ida y vuelta, nos situó en el Santuario del Bom Jesus do Monte, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, evitando las casi 600 escaleras que hay que subir para llegar a él. Cuando llegamos se celebraba una boda. En su interior destaca el altar mayor. Abre a diario de 8 a 20 h, siendo el acceso gratuito.

De nuevo en la base de la montaña, cogimos el coche y nos dirigimos al Santuario de Nuestra Señora de Sameiro, distante 4,4 km y situado a 566 metros de altitud. Construido en el siglo XIX en estilo neoclásico, es el segundo centro de devoción mariana más importante de Portugal, después de Fátima, destacando su gran cúpula blanca. Se encuentra en una zona bastante plana, con magníficas vistas sobre Braga, amplios aparcamientos y zonas de pic nic, por lo que es muy frecuentado por la población local dado que la temperatura es mucho más agradable que en Braga. Abre a diario de 7:30 a 17:30 h, siendo de acceso gratuito.

Por delante tuvimos 10 km para regresar al hotel, dando por concluida la segunda jornada de este viaje. La escapada continúa, pero de ello espero hablar la próxima semana. Destino: Guimaraes.

Memorias de los Balcanes (y 4): De Bosnia a Eslovenia

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana en Dubrovnik. El 18 de junio abandonamos Croacia contemplando un hermoso paisaje con la muralla de Ston como telón de fondo. Entramos en el cuarto país de este viaje, Bosnia y Herzegovina, siendo nuestro destino la ciudad de Mostar, que tenía muchas ganas de conocer. Nos alojamos en la Villa Anri, en el que la dueña hablaba castellano que aprendió con las telenovelas, que se emiten en la televisión sin doblar. El emblema de Mostar es el Puente Viejo, construido sobre el río Neretva y símbolo de unión entre musulmanes y católicos, cuyo entorno forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2005. Notables son varias mezquitas, entre las que destaca la de Koski Mehmed Pasha, que data de 1617.

Todavía no he comentado que la moneda de Bosnia es el bam, asociada al marco alemán, por lo que en la práctica es el euro. La dueña de la Villa Anri nos recomendó visitar un lugar del que nunca habíamos oído hablar, las Cascadas de Kravice, distantes tan solo 42 km de Mostar y que nos pillaban en nuestra ruta, así que el 19 de junio nos dirigimos allí. Las cascadas las forma el río Trebižat, superando en algunos puntos los 25 metros de altura y formando a sus pies un lago de más de 100 metros de radio. Menos mal que solo había que caminar un cuarto de hora para llegar al mirador de las cascadas, pues el calor y la humedad eran horrorosos. Para acceder a las cascadas hay que pagar 10 €.

Todavía nos quedaban por delante 354 km para llegar a uno de los destinos más esperados de este viaje, el Parque Nacional Plitvicka Jezera, para nosotros los lagos de Plitvice, que desde 1979 forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Situado en Croacia, cuenta con 16 pequeños lagos, además de múltiples cascadas y arroyos. En verano abre de 7 a 20 h, siendo el precio de la entrada 34 €, incluyendo barco eléctrico y tren panorámico. Para disfrutarlo con tranquilidad decidimos pasar dos noches en el Hotel Bellevue, situado a solo 100 metros de la Entrada 2 del Parque Nacional.

Debido a nuestra situación junto a la Entrada 2, hicimos la Ruta H, de unas 5 horas de duración, cogiendo el tren panorámico para ver los Lagos Superiores, comenzando el descenso hasta el lago Kozjak, que cruzamos en el barco, para luego seguir caminando por el cañón de los Lagos Inferiores hasta el Veliki slap. Un paseo por encima de la zona este del cañón, nos llevó a un un nuevo tren panorámico que nos devolvió al punto de partida. Caminando por un bosque de hayas y varias pasarelas, con un desnivel en descenso de 134 metros, pudimos contemplar 92 cascadas. Un lugar que siempre recordaremos.

El 21 de junio el viaje estaba tocando a su final, así que nos dispusimos a cubrir los 281 km que nos separaban de Ljubljana, la capital de Eslovenia, deteniéndonos en primer lugar en uno de sus emblemas, el puente de los Dragones. Luego fotografié varias estatuas como la del poeta y sacerdote esloveno Valentin Vodnik, “Adán y Eva” y Prometeo, para enseguida entrar en el monumental Mercado Central, situado a orillas del río Ljubljanica. Nos fotografiamos luego ante el monumento a Preseren y visitamos la hermosa Catedral de San Nicolás, de origen románico.

Continuó nuestro recorrido por Ljubljana pasando por el Palacio Mayer y el grupo escultórico Manifestantes I, del artista esloveno Drago Trsar. Llegamos al centro neurálgico de la ciudad, la plaza Preseren, a la que se asoma la iglesia franciscana de la Anunciación, de fachada barroca, que data del siglo XVII. Pasamos luego ante notables edificios, como la National Gallery, la Embajada de los Estados Unidos, el Parlamento de Eslovenia decorado con esculturas de bronce, el castillo del siglo IX y la Universidad de Ljubljana. Antes de llegar al Ayuntamiento fotografío otras esculturas como el monumento a los Ilegales, Odmev, el Mascarón de Fuente, Neptuno e Ivan Hribar, alcalde de Ljubljana entre 1896 y 1910.

De nuevo nos acercamos al Ljubljanica, el río que atraviesa Ljubljana. Junto al famoso puente de los Zapateros tiene lugar un popular mercadillo de diferentes artistas. Vuelven a llamar nuestra atención las esculturas de hierro forjado que representan dragones, símbolo de la ciudad, así como una curiosa obra consistente en una amplia variedad de calzados atados por los cordones y suspendidos sobre la calle. Antes de abandonar la ciudad nos acercamos a la Fuente Robba o Fuente de los tres ríos, el monumento barroco más famoso de Ljubljana, concluyendo nuestro recorrido accediendo de nuevo al mercado.

Me ha gustado Ljubljana, una ciudad tranquila y coqueta, que abandonamos avanzada la tarde, pues teníamos por delante 22,5 km para llegar a nuestro último alojamiento, la Penzion Jagodic, situado en la bella localidad de Vopovlje, perteneciente al municipio de Cerklje na Gorenjskem. Escogimos este lugar por tener el traslado gratuito al aeropuerto Ljubljana-Brnik, situado a poco más de 3 km, donde devolvimos el coche, ya que al día siguiente, 22 de junio, tocó madrugar, pues a las 06,50 h salía el vuelo a Múnich operado por Adria Airways. Poco más de una hora de escala en el aeropuerto alemán, de donde a las 9 h salió el vuelo de Lufthansa con destino a Bilbao y llegada a las 11:15 h.

Me gustó este viaje por los Balcanes, que hicimos con nuestros amigos y dedicado principalmente a recorrer Eslovenia y Croacia, con un “picoteo” por Montenegro y Bosnia y Herzegovina, para conocer dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las ciudades de Kotor y Mostar.

Memorias de los Balcanes (3): Croacia y Montenegro

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana desplazándonos de Trogir a Split, ciudad en la que pernoctamos dos noches en el Hotel Bellevue, ubicado en la animada Plaza de la República. Ahora es posible volar desde Bilbao a Split con Vueling (2 h 30 min de vuelo), los martes y domingos hasta mediados de septiembre. El 14 de junio pasamos toda la jornada en Split, la mayor ciudad de Dalmacia, para poder recorrer con tranquilidad su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. En nuestro recorrido contemplamos la Torre Veneciana, la escultura del poeta croata Marko Marulić, los Palacios Milesi y Cipriani-Benedetti, el pie izquierdo de la estatua de bronce de Gregorio de Nin, al que los visitantes frotan el dedo gordo porque dicen que da buena suerte, el campanario de la iglesia de Gospa od Zvonika, el antiguo Ayuntamiento, el Teatro, el mercado de pescado, la iglesia y convento de San Francisco ubicada en el Paseo Marítimo y un puesto de “fritule”, pequeños buñuelos dulces tradicionales croatas.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el emperador Diocleciano mandó construir su palacio entre los siglos III y IV. Hoy es el monumento más importante de Split, por lo que le dedicamos buena parte de nuestra estancia, comenzando la visita en las torres y puertas de la muralla, contemplando también el Museo de la Ciudad y el Peristilo romano, donde se encuentra el mausoleo y la esfinge egipcia de basalto negro. Tras saludar a los soldados romanos, pasamos por la Puerta de Plata y el Templo de Júpiter, para concluir la visita ante la Catedral de San Domnius y su elegante campanario medieval.

El 15 de junio tocó día de viaje, realizando la primera parada para contemplar, cerca de su desembocadura, la fértil vega del río Neretva, de 225 km de longitud, que nace en la vecina Bosnia, por cuyo territorio discurre durante 203 km. Cuando llevábamos recorridos 218 km, aparcamos el coche en el puerto de Orebic, población situada en la península de Pelješac y separada de nuestro siguiente destino, Korcula, por un estrecho que cruzamos en un ferry en tan solo 15 minutos.

Situada en una isla, Korcula es un lugar lleno de encanto. Se trata una típica villa medieval dálmata con torres de defensa, dándonos la bienvenida la Torre Revelin. Caminando por el centro histórico llegamos a la iglesia de Sveti Mihovil (San Miguel) y enseguida al principal monumento, la Catedral de San Marcos, construida por maestros locales desde el siglo XV hasta mediados del siglo XVI. Pasamos luego ante los palacios del Obispo y Gabrieli, edificio del siglo XVI que alberga el Museo de la Ciudad. Las siguientes citas fueron en la iglesia de Sveti Petar (San Pedro) y la Casa de Marco Polo, del que dicen que nació aquí. Las últimas visitas fueron a la Gran Torre del Gobernador y a la Pequeña. Luego cogimos el ferry a Orebic, donde teníamos el coche, teniendo 106 km por delante para llegar a nuestro destino, Dubrovnik.

Las tres siguientes noches las pasamos en Dubrovnik en el Hotel Adria ***, ubicado sobre la bahía de Lapad, dedicando las tardes y el 16 de junio para recorrer esta hermosa ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y que resulta agobiante por las mañanas por la presencia de cruceristas. Dubrovnik está rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres, dándonos la bienvenida la Torre Minceta. Pronto llegamos a la Gran Fuente de Onofrio, de estructura poligonal de 16 caras, construida en 1438. En la misma plaza se encuentran la Columna de Orlando y la pequeña iglesia de San Salvador, teniendo a unos pasos la iglesia y monasterio Franciscano.

Seguimos recorriendo el centro histórico de Dubrovnik, la ciudad más monumental e interesante del viaje. deteniéndonos en la iglesia barroca de San Blas, construida a principios del siglo XVIII, visitando luego dos palacios, el Sponza (siglo XVI) y el del Rector, una de las joyas de la ciudad, reconstruido en el siglo XV y posteriormente, tras el terremoto de 1667, en estilo barroco. Nuestro recorrido llegó su final en un hermoso lugar, el Puerto Viejo, iniciando el regreso con escalas en la Catedral de Velika Gospa. Vimos la estatua del poeta barroco croata Ivan Gundulić y concluimos las visitas en la iglesia de San Ignacio, el mejor ejemplo de arquitectura barroca de Dubrovnik.

Una tarde aprovechamos para conocer la fachada costera de Dubrovnik, disfrutando de sus acantilados y de los fuertes y fortalezas construidos sobre ellos: San Lorenzo, Bokar y San Juan. También subimos en el Cable Car (Teleférico) en poco más de 3 minutos al monte Srđ. El precio actual es bastante caro, 30 € ida y vuelta, pero la vista casi aérea sobre la ciudad amurallada merece realmente la pena. Vimos la exposición sobre la Guerra de Independencia de Croacia y, de regreso al hotel, nos detuvimos en la Torre del Reloj, saliendo del recinto amurallado con los últimos rayos de sol por la Puerta de Pila. En la Torre Minceta nos despedimos del centro histórico, para luego disfrutar de una preciosa puesta de sol.

El 17 de junio, como lo teníamos muy cerca, decidimos pasar el día en el vecino Montenegro y, más en concreto, en la ciudad de Kotor, distante tan solo 79 km de nuestro hotel en Dubrovnik, comenzando un recorrido costero a bastante altura, pudiendo parar un momento para contemplar el monumental centro histórico de Dubrovnik. Accedimos a Montenegro por el fiordo de Kotor, deteniéndonos para fotografiar la isla artificial sobre la que se levanta la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas (Gospa od Škrpjela), situada frente a la costa del pueblo de Perast. En Montenegro, pese a no pertenecer a la Unión Europea, la moneda oficial es el euro.

Con una población de poco más de 13.000 habitantes, Kotor es una preciosa ciudad amurallada que desde 1979 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La ciudad vieja tiene tres puertas, accediendo a su interior por la Puerta Oeste, llegando a la Plaza de Armas, centro neurálgico del centro histórico, en la que se encuentra la barroca Torre del Reloj, que data del siglo XVII. Visitamos luego cuatro iglesias, la de San Miguel, del siglo XIII, convertida en Lapidarium, la de Santa Ana, joya arquitectónica del siglo XII, la de Santa María, románica del siglo XIII, pero con campanario del XVIII y la de San Lucas, de 1195. Por un momento abandonamos el centro histórico por la Puerta del Río o Puerta Norte para contemplar las murallas, con el Bastión Bembo en primer plano.

Regresamos al centro histórico para visitar otras dos iglesias, la de San Nicolás y la de Santa Clara y dos palacios, Pima y Beskuća. Un poco empachados de tanta cultura, nos acercamos a la Catedral de San Tripun, construida en 1166 pero varias veces reformada. Se echó entonces la hora de comer, cosa que hicimos, muy bien por cierto, en La Pasteria. Salimos del casco viejo por donde entramos, la Puerta Oeste, para, de regreso al coche, contemplar la muralla y el León alado de San Marcos, símbolo de la República de Venecia, situado en ella. Mucha gente va a Croacia por sus maravillosas playas, cuestión que omitimos en nuestro viaje, así que de regreso a Dubrovnik nos detuvimos en la playa de Kupari, 17 km antes de regresar a nuestro hotel, desde donde contemplamos los últimos rayos de sol.

Todavía nos quedaban varios lugares más por visitar, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. El viaje continúa.

Memorias de los Balcanes (2): Croacia

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana abandonando Eslovenia con rumbo a Opatija, población situada en la parte nororiental de la Península de Istria, alojándonos las dos siguientes noches Hotel Imperial Opatija ***, establecimiento histórico en el que residieron los emperadores Francisco José I y Guillermo II. Estamos en Croacia (Republika Hrvatska), así que lo primero que hicimos fue cambiar euros (moneda oficial desde el 1 de enero de 2023) a kunas, la moneda de entonces. La tarde del 10 de junio la aprovechamos para recorrer la zona del puerto y el paseo marítimo de la Riviera del Adriático, contemplando la Ópera y diferentes esculturas: Miroslav Krleža, el Barquero de Opatija, la conocida joven de la gaviota, la bailarina Isadora Duncan y el violinista Jan Kubelik, además de fotografiarnos entre Isadora Duncan y Albert Einstein.

El 11 de junio lo dedicamos a conocer la península de Istria, la más grande del Adriático, que abarca tres países: Croacia, Italia y Eslovenia, recorriendo unos 326 km y deteniéndonos en cuatro poblaciones. Tras 114 km lo hicimos en Buje, una ciudad medieval coronada por una colina, conociendo interesantes lugares, como las iglesias de Santa María de la Misericordia y Sveta Servula. También nos detuvimos ante la Torre de San Martín, del siglo XV y la escultura Cold-Buie.

36 km más tarde realizamos la segunda parada en Poreč, el mayor centro turístico de la península de Istria, lleno de vestigios de su rico pasado, que vamos conociendo comenzando nuestra ruta en la zona portuaria, para luego continuar pasando por el Ayuntamiento, la Torre redonda de la Serenísima, el Teatro, una abstracta figura sedante, la Torre pentagonal y un palacio gótico, visitando finalmente el monumento más importante, la Basílica de Santa Eufrasia, del siglo VI, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, por ser uno de los edificios más hermosos del arte bizantino, destacando sus mosaicos de oro en el crucero central.

Continuamos otros 36 km por la península de Istria hasta la tranquila y pintoresca ciudad de Rovinj, que recorremos pausadamente tras disfrutar de la zona portuaria y su colorista mercado. Desde el puerto contemplamos el campanario de su edificio más notable, que domina la ciudad desde sus 57 metros de altura. Se trata de la Catedral de Santa Eufemia, considerado el edificio barroco más grande de Istria. Finalmente pasamos por el Arco de Balbi, concluyendo nuestra ruta en la plaza principal, donde se encuentran la fuente del niño con el pez y la Torre del Reloj.

La última visita en la península de Istria la realizamos tras recorrer otros 40 km en su ciudad más poblada, Pula, situada en la punta sur de la península, en la que destaca un impresionante monumento, el Anfiteatro, construido entre los años 27 y 81 de nuestra era con capacidad para 20.000 espectadores. Tiene una forma elíptica con 130 metros de longitud y cuenta con 72 arcos. También contemplamos el Arco de Triunfo de los Sergios, erigido entre los años 29 y 27 aC, la estatua de James Joyce, el Templo de Augusto, construido entre los años 2 aC y 14 dC, las iglesias de San Francisco, construida en el siglo XIV en estilo románico tardío, la ortodoxa de San Nicolás y la Catedral de la Asunción de la Virgen María (1640), concluyendo nuestro recorrido en el Palacio Comunal. Por delante tuvimos 100 km para regresar al hotel en Opatija.

El 12 de junio fue un día de viaje, pues por delante tuvimos 305 km para llegar a nuestro siguiente destino, Zadar, pero antes de abandonar Opatija nos acercamos a su parte norte, donde se encuentra Volosko, un pequeño puerto pesquero más conocido por sus playas y por su hermoso paseo marítimo Lungomare, de 10 km de longitud, que recorre la cota de Opatija.

Una vez en Zadar nos instalamos en el Hotel Marinko ***, dedicando la tarde a recorrer el istmo, donde se encuentra el casco antiguo rodeado por una gruesa muralla, accediendo a su interior por la puerta del Puerto, del siglo XVI. Contemplamos el Bastión Grimani y sucesivamente pasamos por la plaza Petar Zoranić y la plaza del Pueblo, a la que se asoman la Logia de la Ciudad, la casa de la Guardia y la Torre del Reloj. Contemplamos la Torre del Capitán y nos acercamos a varias iglesias: San Simeón, San Donato, de estilo prerrománico de principios del siglo IX considerado como el más importante de su época que se conserva en Dalmacia, Santa María, la Catedral de Santa Anastasia, la más grande de Dalmacia, construida entre los siglos XII y XIV en estilo románico tardío y gótico, la de Ntra Sra de la Salud, San Crisogonus y San Francisco, concluyendo nuestra ruta en el llamado Órgano del Mar.

El 13 de junio tocó cambio de hotel. Poco antes de llegar a nuestro primer destino, distante 81 km, hicimos un alto en el camino en el área de servicio de Krka para que nos sacaran una foto a los conductores. teniendo como telón de fondo el lago Prokljan. Allí se encuentra la estatua de Nuestra Señora del Camino. Al fin de llegamos a Skradin, donde fotografío el campanario de la iglesia de la Natividad de María poco antes de embarcarnos rumbo a Skradinski buk, navegando rodeados de cisnes por el río Krka, dentro del Parque Nacional del mismo nombre, por el que efectuamos un recorrido de casi dos horas disfrutando de hermosas cascadas cársticas. Una gozada. La entrada al parque y el barco cuestan 20 €.

Tras este paréntesis natural, continuó nuestro viaje cultural desplazándonos 24 km hasta Sibenik, comenzando el recorrido urbano contemplando el Ayuntamiento y la Plaza de la República de Croacia, para centrar principalmente nuestra visita en el principal monumento de esta ciudad, la Catedral de Santiago (Katedrala sv. Jakova), rematada con una gran cúpula de 32 m de altura. Destacan en su exterior un friso adornado con 74 cabezas, las estatuas de Adán y Eva y la Puerta del León. Del interior me quedo con el altar de la Santa Cruz. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001. Concluimos la visita fotografiándonos ante la estatua de Juraj Dalmatinac, famoso escultor y arquitecto dálmata del siglo XV y contemplando el vistoso reloj de la iglesia de Santa Bárbara.

Tras recorrer otros 46 km, realizamos la última parada en una de las ciudades más encantadoras de la región Dálmata, Trogir, en el que su centro histórico, situado en una pequeña isla, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1997. En nuestra rápida visita sucesivamente fuimos contemplando laTorre de San Marcos, las puertas de la ciudad vieja de Trogir, la Catedral de San Lorenzo (siglo XIII), la estatua de San Lorenzo y la Torre del Reloj, una casa románica, el Ayuntamiento, conocido como el Palacio Ducal (siglo XIII), el techo pintado de madera de la Logia (siglo XV), la Torre Vitturi, la iglesia de Santo Domingo y, finalmente, la Fortaleza del Kamerlengo, una estructura defensiva del siglo XV con origen veneciano. Una ciudad cuya visita merece realmente la pena.

Tras recorrer en total 177 km, finalmente llegamos a Split, donde pasamos las dos siguientes noches, aunque todavía nos quedaban muchos lugares que visitar. El viaje continúa, pero de ello espero hablar en una próxima entrega.