SANTA CRUZ DE LA PALMA

Sigo con relatos de islas, siendo el nuevo destino la “isla bonita”, La Palma y, más en concreto, su capital, Santa Cruz de la Palma, a donde llegamos ahora hace dos años en el vuelo PM418 de Canary Fly, procedentes del aeropuerto de Tenerife Norte. Para alojarnos la semana de esta escapada elegimos el Hotel H10 Taburiente Playa ****, ubicado en Breña Vieja, cerca de la playa de los Cascajos y a un paso del aeropuerto y dos de la capital de la isla.

El Hotel H10 Taburiente Playa estaba en buena parte ocupado por afectados de la erupción del volcán Tajogaite, que fueron aquí realojados. Todas las mañanas, desde la terraza de la habitación contemplábamos la salida del sol y el trajín de cruceros y ferrys que tiene el puerto de Santa Cruz de la Palma. Justo por debajo del hotel pasa el Paseo Litoral, por el que tuvimos ocasión de caminar hasta la cercana playa, bordeando las rocas y pasando junto a un molino salinero que estaban restaurando.

Lo primero que hicimos tras instalarnos en el hotel, fue recorrer los 6,3 km que nos separaban de Santa Cruz de la Palma. No hay carretera bordeando el litoral, así que hay que subir a un punto más alto, deteniéndonos enseguida en el Mirador de Risco Alto, desde el que pudimos contemplar una espectacular panorámica de la zona turística de Los Cascajos y de nuestro hotel. En él existen unas esculturas talladas en piedra, de 90 centímetros de altura cada una.

En busca de un plano, nada más llegar a Santa Cruz de la Palma nos dirigimos a la Oficina de Turismo, sita en la plaza de la Constitución, cerca de la cual existe un amplio aparcamiento. Fotografiamos en primer lugar los dos grandes letreros con el nombre de la ciudad y el enorme mural de “Nitrato de Chile”, realizado en 1929 con 270 azulejos. A continuación accedimos al centro histórico por la calle O’Daly, conocida como calle Real, a la que se asoman notables edificios, como la Casa Principal de Salazar. Pronto vimos la estatua dedicada al poeta Félix Francisco Casanova.

La calle Real se ensancha dando lugar a la plaza de España, punto neurálgico de la ciudad y uno de sus rincones más hermosos. Presume de ser el mejor conjunto renacentista de Canarias, ya que cuenta con el monumental edificio del Ayuntamiento, del siglo XVI, la iglesia matriz de El Salvador, mudéjar del siglo XVI, la fuente pública y notables casas señoriales. Merece la pena visitar el interior del templo, debido a su retablo mayor neoclásico, sus capillas y a sus fantásticos artesonados de estilo mudéjar.

Seguimos caminando todo derecho, aunque ahora la calle se llama Anselmo Pérez Brito, que sigue conservando hermosos edificios. Lástima que al ser domingo los comercios están cerrados. Fotografío el Real Club Náutico y, en la plaza de Vandale, el grupo escultórico dedicado a Lo Divino, alma y voz de la Navidad palmera. Pronto encontramos otro hermoso rincón, la placeta de Borrer, a la que se asoman tres notables casas, de nombre Sicilia, Escobar, del siglo XVII y Felipe.

Seguimos caminando prácticamente en línea recta contemplando las monumentales fachadas, aunque ahora lo hacemos por la calle Doctor Pérez Camacho, al que se homenajea con una estatua que vemos un poco más adelante, cuando la calle se ensancha dando lugar a la plaza de la Alameda, que la cierra el monumento al Enano, obra de Luis Morera, que desde el año 2000 homenajea a una de las figuras más populares de las Fiestas Lustrales, siendo la próxima en 2025. Enfrente tenemos el Museo Naval Barco de la Virgen, ubicado en una réplica de la carabela Santa María, pero que estaba cerrado al ser domingo.

Hemos llegado al final de nuestro recorrido, así que iniciamos el regreso bordeando el castillo de Santa Catalina, fortaleza del siglo XVII que domina todo el litoral, construida para la defensa de la ciudad de los ataques corsarios. A partir de este punto caminamos por la avenida Marítima hasta donde hemos dejado el coche, bordeando la amplia playa que se abrió al público en abril de 2017. A veces la mar rompe con fuerza. Al final de la playa existe una escultura moderna de una ballena.

El primer tramo de nuestro recorrido por la avenida Marítima fue mucho más entretenido, pues a nuestra derecha tuvimos uno de los rincones más coquetos y emblemáticos de Santa Cruz de la Palma. Se trata de un conjunto de pequeñas casas pintadas de diferentes colores, que cuentan con hermosos balcones y miradores que se asoman a la playa. Presume de ser el conjunto de este tipo mejor conservado de Canarias.

Para nosotros fue un magnífico punto final a nuestro recorrido urbano y un buen punto de partida para lo que nos quedaba por ver en la “isla bonita”.

Saint Kitts and Nevis, minúsculo estado caribeño

El crucero realizado el pasado mes de diciembre por el Golfo Pérsico, me ha traído el recuerdo de los realizados por el Caribe en los años 2016 y 2018 en dos barcos de compañías diferentes, el Costa Favolosa y el MSC Fantasía. En ambos cruceros estuve en un diminuto estado insular del que jamás había oído hablar, Saint Kitts and Nevis (San Cristóbal y Nieves en castellano). Se trata de la federación de dos islas, de las que toma su nombre. Independiente desde el 19 de septiembre de 1983, es el estado más pequeño del continente americano, tanto en tamaño como en población, pues cuenta con una superficie de 261 km² y una población de 54.338 habitantes. El idioma oficial es el inglés y la moneda el dólar del Caribe Oriental (1 XCD = 0,34 €).

El 31 de enero de 2016 zarpamos de Pointe-à-Pitre (Guadalupe) a la una de la madrugada, llegando a la isla de Saint Kitts a las 12 del mediodía. Tras desayunar, permanecimos en cubierta para contemplar desde la lejanía la llegada, pudiendo ver las dos islas y su relieve un tanto montañoso. Mientras la gente tomaba el sol junto a la piscina, observamos como sucesivamente se acercaban a muestro barco la policía del puerto y un remolcador. Al fin, el Costa Favolosa atracó en Basseterre, la capital y ciudad más poblada del país.

No disponíamos de mucho tiempo, así que de forma un tanto apresurada recorrimos Basseterre, contemplando su arquitectura de tipo colonial, el edificio del National Museum y la Catedral católica de la Inmaculada Concepción, moderno edificio que data de 1927. También nos acercamos al centro neurálgico de la ciudad, The Circus, presidido por una especie de coqueto templete con un reloj que data de 1883, sirviendo de punto de reunión a los ciudadanos.

También nos acercamos a Independance square, la zona verde más amplia y céntrica, donde vimos un par de garcetas. Sólo estuvimos en esta escala desde las 12:00 hasta las 17:30 h del 31 de enero, así que enseguida contratamos los servicios de una furgoneta con conductor para desplazarnos los dos por la isla. Pronto le hicimos parar al contemplar al borde de la carretera un árbol repleto de garcetas. La segunda parada fue al ver, también al borde de la carretera, una familia de monos.

Tras recorrer tan solo 17 km desde el puerto, llegamos a nuestro destino, el Parque Nacional de la Fortaleza de Brimstone Hill (Brimstone Hill Fortress), una de las fortalezas históricas mejor conservadas de América, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1999. Proyectada por los británicos y construida por esclavos africanos, es un buen ejemplo de la arquitectura militar caribeña de los siglos XVII y XVIII. El primer cañón fue instalado sobre Brimstone Hill en 1690, comenzando a continuación la construcción de la fortaleza.

De regreso a Basseterre hacemos una breve parada para fotografiar la iglesia anglicana de St George, que ha sufrido numerosos incidentes a lo largo de su historia. Todavía nos dio tiempo a tomar una piña colada en el Rum Barrel, animado bar ubicado junto al embarcadero, pagando en dólares USA, la moneda real del país. Antes de embarcar disfrutamos de una pequeña representación del carnaval de Basseterre, el principal evento con que cuenta el país. Próximo destino, la República Dominicana.

Una de las cosas buenas que tienen los cruceros por el Caribe es poder disfrutar de preciosos amaneceres y puestas de sol, con una más que agradable temperatura en la cubierta del barco. Quién me iba ha decir que, pasados dos años, iba a regresar al pequeño estado de Saint Kitts and Nevis, cuya existencia ignoraba hasta mi primer viaje. Así, el 2 de febrero de 2018, a las 11:00 h, tras 17 horas de navegación desde Saint George’s, (Grenada), llegamos a Basseterre coincidiendo la estancia con otros dos cruceros.

En esta ocasión tuvimos más tiempo, 8 horas, en esta escala, pero como ya vimos lo más interesante hace dos años, nos la tomamos con calma, dedicándonos a pasear por el centro de la ciudad, conocido como The Circus, acercándonos a la zona del mercado, a la Torre del Reloj y a la coqueta plaza Independence Square, a la que se asoma la Catedral. Me encanta cuando visito un lugar por segunda vez, pues no tengo la necesidad de ver todo lo posible. Un pequeño grupo musical animó nuestra llegada.

Al mediodía regresamos a nuestro barco, el MSC Fantasía, a comer. En los cruceros utilizamos solo el barco como hotel, pero en esta ocasión dispuse de tiempo para sacar fotos con tranquilidad e incluso para tomar un poco el sol. Eso si, las piscinas y jacuzzis todavía no los hemos utilizado. También tuve una visión casi aérea del puerto de cruceros de Basseterre (Port Zante).

Desde el barco también contemplamos los otros cruceros y el despegue de un avión desde el cercano aeropuerto internacional. Por la tarde volvimos a salir a Port Zante, la terminal de cruceros, para tomar una piña colada. Aquí se concentra el ambiente de la ciudad. Contemplamos la puesta de sol entre las nubes y a seguir navegando. Ya había anochecido cuando, a las 19:00 h zarpó nuestro barco con destino a Fort de France (Martinico), donde concluyó el crucero.

Crucero por el Golfo Pérsico (y 2)

Continúo el relato del crucero por el Golfo Pérsico que dejaba hace un par de semanas en Abu Dhabi, emirato en el que permanecimos en nuestra siguiente escala, la isla de Sir Bani Yas, en la que estuvimos doce horas. La verdad es que esta escala nos sobró, pues su principal atractivo es su enorme playa repleta de tumbonas vacías, cosa que no nos atraía cuando vivimos a 3 km de la playa. Esta isla está situada a 250 km al suroeste de Abu Dhabi y a unos 9 km de la costa de Jebel Dhanna. Hay compañías de cruceros que trasladan su buffet y uno de los bares a la isla, para atender a sus clientes. No fue el caso de la nuestra, Norwegian Cruise Line, así que en la isla no pudimos ni tomar un café.

Es por ello que, por hacer algo, para el 17 de diciembre teníamos reservada la excursión “4×4 Nature & Wildlife Drive Sir Bani Yas” por el Arabian Wildlife Park, de tan solo hora y cuarto de duración, al astronómico precio de 155 € por persona. Me imaginaba una especie de safari africano para observar principalmente los oryx árabes, enormes antílopes autóctonos de la zona, aunque reintroducidos en la isla. La verdad es que nos sentimos estafados, pues fue como visitar un zoo desde un todo terreno. Cabárceno es mucho mejor, muchísimo más barato y lo tengo cerca de casa. Aunque las fotos que os muestro dan un poco el pego, la obtención de algunas me costó bastante esfuerzo, para evitar la alta valla que tenía al lado.

El 18 de diciembre estábamos en un nuevo estado, Bahrain, en el que permanecimos ocho horas, La moneda, el dinar, es la más cara de todas, pues el cambio es de 1 EUR = 0,41 BD. La diferencia horaria se reduce a 2 horas. También habíamos contratado la excursión “A Visit To Bahrain”, de 5 horas de duración y un buen precio, una plaza gratis y la otra a 47 €. Esta me pareció muy correcta, centrándonos en la capital del país, Manama. La primera parada fue en una marisma sobre la que se alzan las ruinas de un fuerte, para luego dirigirnos al Financial Harbour, donde se encuentran las lujosas torres acristaladas y el Bahrain World Trade Center, que incorpora tres turbinas eólicas entre los dos centros comerciales

La siguiente cita fue en la principal atracción del país, la moderna Gran Mezquita Al Fateh, construida en 1987 con capacidad para 7.000 fieles. Para acceder al interior, las mujeres tuvieron que colocarse la abaya, el manto negro que cubre todo el cuerpo. Como curiosidad, la gran cúpula de la mezquita está construida íntegramente de fibra de vidrio, siendo la mayor del mundo de este tipo. El mármol usado en los suelos es italiano, la lámpara de araña es de Austria y las puertas están hechas de madera de teca de la India.

Concluimos la excursión en el Manama Souq, el bazar más antiguo de la capital, cuya entrada principal es el histórico edificio Bab Al Bahrain. El edificio principal está en buena parte dedicado a hostelería, así que preferimos perdernos por las estrechas calles y callejones que lo rodean, donde existen un montón de pequeñas tiendas que venden todo tipo de productos. Por primera vez en este viaje sentimos que estábamos en un país árabe. Antes de regresar al autobús nos tomamos sendos zumos de naranja en un diminuto local, en el que amablemente nos permitieron pagar con dirhams de Emiratos.

El 19 de diciembre teníamos que haber ido a Dammam (Arabia Saudì), pero cancelaron la escala y nos pusieron un insulso día de navegación a cámara lenta para tardar un montón de horas en realizar la corta travesía que separa Bahrain de Doha, la capital de Qatar, a donde llegamos cuando empezaba a anochecer. Aquí la moneda es el ryal catarí (1 EUR = 3,93 QAR), Por la noche contemplamos desde nuestro camarote el skyline catarí, el mejor iluminado de todos, al que nos acercamos al día siguiente, caminando 1,5 km por la Corniche desde el hotel que reservamos para dejar los equipajes, tras tener que abandonar el crucero a las 08:30 h. También disfrutamos contemplando los dhows, las embarcaciones tradicionales.

La jornada del 20 de diciembre se nos presentaba muy intensa, pues disponíamos de 14 horas para estar en Doha pero ya no teníamos la comodidad del crucero. Nuestro primer destino, tras caminar 1,5 km, como ya he comentado, fue un lugar del que me habían hablado maravillas, el Museo de Arte Islámico (Museum of Islamic Art), construido sobre una isla artificial junto a la Corniche, por el arquitecto chino Ieoh Ming Pei, ganador del Premio Pritzker. Además de ser un magnífico mirador sobre el skyline de Doha, alberga un montón de muestras artísticas del mundo islámico correspondientes a los últimos 14 siglos de historia.

Nuestra siguiente cita es el Souq Waqif, un animado zoco centenario que se extiende sobre cuatro manzanas cerca de la Corniche. Pensábamos haber ido caminando pues se encuentra a menos de 2 km del museo, pero como la ruta no era muy derecha, los guardas del hotel nos pidieron un UBER que nos llevó por menos de 3 euros. Los cafés son caros (de 5 a 6 €) pero los taxis resultan baratísimos. Este zoco cuenta con un laberinto de estrechas callejuelas repletas de puestos y una arteria central, peatonal, llena de establecimientos de hostelería, donde primero tomamos un zumo de naranja y luego aprovechamos para comer, mientras contemplamos desde la terraza el espectáculo de la vida en esta arteria tan concurrida. Es la ciudad en la que más mujeres hemos visto vestidas de negro y, para nosotros, la guinda del viaje.

Después de comer, un nuevo taxi nos acercó al hotel también por menos de 3 euros. Eran las 3 de la tarde, hora a la que podíamos acceder a la habitación, pero no la utilizamos para descansar pues, aunque no lo teníamos previsto, decidimos visitar el Museo Nacional de Qatar (National Museum of Qatar), que lo teníamos a menos de 300 metros del hotel. Fue diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel, ganador del Premio Pritzker y recrea las formaciones de cristal naturales conocidas como “rosas del desierto”. Una joya todavía inacabada, aunque su interior no es tan bueno como el de Arte Islámico, cuenta con enormes pantallas digitales, gustándome los espacios dedicados a la fauna originaria de la zona y al mundo del camello. En una zona se expone un avance de lo que será el Museo del Automóvil. Cuenta con amplios jardines y un pequeño bar en el que tomamos el último café del viaje. Amablemente, el camarero nos perdonó el ryal que nos faltaba y nos obsequió con dos pastelitos. La gente ha sido muy amable, pese al temor que nos infundieron algunas personas debido a la guerra en Gaza.

Como comenté al principio, las gestiones con la compañía Norwegian Cruise Line fueron caóticas, pero el crucero realizado en el Norwgian Dawn ha sido el mejor de los cinco que llevamos realizados. En diciembre la temperatura ha sido la ideal, mínimas de 19 grados y máximas de 24 a 25. La única pega es que anochece pronto, sobre las 17:30 en Emiratos y las 16:30 en Bahrain y Qatar.

Crucero por el Golfo Pérsico (1)

2023 ha sido un año muy intenso en viajes realizados, pero todavía me falta contar el último, realizado del 12 al 21 de diciembre. Se trató de un crucero por el Golfo Pérsico visitando tres países, Emiratos Árabes Unidos, Bahrain y Qatar. El viaje original incluía también Arabia Saudí, pero esa escala la canceló Norwegian Cruise Line, compañía que fue un desastre hasta el momento de realizar el viaje. Lo más duro fue llegar a Dubai, punto de partida del crucero y eso que tuvimos la suerte de coincidir con unos amigos en la T4 de Barajas, que nos invitaron a pasar unas horas con ellos en la Sala VIP de Aena, de donde volamos a Doha, poco más de 6 h de vuelo con Qatar Airways, en un enorme Airbus A350-900, el mismo en el que volamos posteriormente, A Dubai tras un par de horas de escala, en poco más de una hora de vuelo. Salimos de Bilbao a las 13:35 h del día 12 y llegamos a Dubai a las 10:15 h del día 13, tras adelantar 3 horas el reloj.

Los trámites para entrar en Emiratos Árabes Unidos fueron muy ágiles, lo mismo que sucedió con el embarque en el crucero Norwegian Dawn, que ya vimos en Getxo el pasado 19 de octubre. Cuenta con 14 cubiertas, 294 metros de eslora, 28 de manga y capacidad para 2.434 pasajeros y 1.032 tripulantes. Mientras que los trámites previos al crucero fueron caóticos, los 7 días pasados a bordo fueron los mejores de los cruceros realizados hasta la fecha, sobre todo por la libertad de horarios y restaurantes para las cenas, pues cuenta con 17 opciones de restauración, y 10 bares, algo de agradecer, ya que cenábamos a la carta. Además siempre dispones del buffet, que estaba muy bien también.

En el aeropuerto cambiamos 150 euros por dirham (1 EUR=3,97 AED), la moneda de Emiratos Árabes Unidos, donde pasamos cinco días. Realmente no hace falta, pues con tarjeta de crédito se llega a todos los sitios, pero por si acaso… Como Dubai ya lo conocíamos y no nos atrajo mucho, dado lo cansados que llegábamos, que hasta las 14 h no pudimos acceder al camarote y que a las 17:30 anochecía, optamos por una buena siesta, limitándonos a contemplar los atardeceres y amaneceres desde nuestro camarote, teniendo enfrente la mole del el Burj Khalifa y sus 828 metros del altura, el edificio más alto del mundo, hasta que Calatrava construya la Dubai Creek Tower, que estaba prevista para 2021. Casi enfrente teníamos también el Queen Elizabeth 2, convertido en hotel de lujo.

Como en Dubai estuvimos en enero de 2015, os dejo un resumen en imágenes de nuestro recorrido por la ciudad: mezquita Jumeirah, la más importante de Dubai, el hotel más famoso, el Burj Al Arab, que presume de tener 7 estrellas, la zona de Dubai Marina, el centro comercial Mall of the Emirates, donde está Ski Dubai, el Zoco de las Especias, el Dubai Creek, el Dubai Mall, el Burj Khalifa y la Fuente de Dubai y su espectáculo de agua. Para más información os remito a lo que publiqué hace más de tres años: https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2020/11/17/dubai-en-un-dia/

Como era muy barata, el 14 de diciembre nos apuntamos a una excursión en autobús, de cinco horas de duración, por el vecino emirato de Sharjah, considerado por la UNESCO la Capital Cultural del Mundo Árabe. Al pasar por la rotonda del Corán, contemplamos el edificio de la Corte Suprema y la mezquita de Imam Ahmad Ibn Hanbal Al Khaimah. Luego nos detuvimos en el Creek, donde se encuentran las antiguas embarcaciones y más adelante vimos el Palacio de los Gobernantes y el enorme Souq Al Jubail.

Si algo nos gustó especialmente en esta excursión por el emirato de Sharjah fue el Sharjah Museum of Islamic Civilization, que ocupa el impresionante edificio del antiguo bazar de Al Majarrah, completamente reformado en el año 2008. Situado en el paseo marítimo de Al-Majarrah, el Museo de la Civilización Islámica exhibe más de cinco mil de objetos únicos de los siglos I al XIV, como trajes y joyas tradicionales, puertas antiguas, vasijas de barro y cobre y un largo etcétera. Bajo la espectacular cúpula que preside el edificio se encuentra un impresionante mosaico con las constelaciones de los signos del zodíaco.

La siguiente visita fue al Sharjah Fort (Al Hisn Sharjah), una fortificación tradicional de roca, coral y adobe de dos pisos, construido originalmente en 1820, aunque fue demolido con posterioridad y vuelto a reconstruir en 1997. Nuestro recorrido concluyó en el llamado Zoco Azul, construido en 1979 y que no llamó mucho nuestra atención, salvo por la cantidad de joyerías existentes en su interior. Tras pasar dos días en Dubai, nuestro barco zarpó a las 20 h con destino a otro lugar que ya conocíamos, Abu Dhabi.

El 15 de diciembre llegamos a Abu Dhabi, ciudaad que me gusta mucho más que Dubai. Tras desayunar cogimos un taxi y le pedimos al taxista que nos llevara a la Corniche, un agradable paseo costero. Nos bajamos antes de llegar a la altura del World Trade Center, con objeto de caminar unos 7 km hasta el Marina Mall, un centro comercial que el viernes por la mañana estaba muy vació pese a no ser festivo. A la altura de la playa nos tomamos un café en una terraza, contemplando luego los hermosos edificios acristalados, el Palacio Presidencial y el Teatro. También nos detuvimos en el The Founder’s Memorial, realizado en memoria del Jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, fundador de los Emiratos Árabes Unidos. Conocido como The Constellation, tiene 30 metros de altura y 1.327 formas geométricas en su interior. El suelo de la plaza lo limpian con una mopa. Tras caminar más de 10 km, un taxi, muy barato por cierto, nos devolvió al barco, donde pasamos el resto de la tarde.

Para la mañana del 16 de diciembre dejamos un lugar que no conocíamos, pues se inauguró en 2017. Se trata del Louvre Abu Dabi, el mayor proyecto cultural de Francia en el extranjero. Con forma de OVNI, está construido sobre el agua y recubierto por un enorme domo de acero de 7500 toneladas y 180 metros de diámetro. Guarda numerosas joyas de la antigüedad y obras de Kandinsky, Claude Monet, Vincent Van Gogh y Jackson Pollock. La entrada cuesta 15 € y cierra los martes. Casi al lado se están construyendo otros dos importantes museos, el Guggenheim y el Zayed, que simula las alas de un halcón.

Para la tarde dejamos el lugar que más nos gustó en nuestro anterior viaje, la Mezquita Sheikh Zayed, cuya construcción finalizó en 2007 y que supera en lujo al mismísimo Taj Mahal indio. Queríamos así coincidir con los últimos rayos de sol. El icono de Abu Dhabi tiene unas dimensiones de 290 por 420 metros y cuenta con cuatro minaretes de una altura de 107 metros y 82 bóvedas de tamaños diferentes. Lástima que ahora el lugar está masificado al haberse construido un gran centro comercial subterráneo por el que se accede a la mezquita. Ya no hay que descalzarse, pues la visita se realiza por una especie de pasarelas, lo que impide disfrutar perfectamente de su interior y pisar sus lujosas alfombras.

Sobre las 8 de la tarde, cuando nos disponíamos a abandonar el puerto al que llegaba otro crucero, nos sorprendieron con un vistoso espectáculo de luces con drones sobre la zona de los museos. El crucero continúa, pero de ello espero seguir hablando dentro de dos semanas.

The Eden Project, visita obligada en Cornualles (Inglaterra)

En nuestro viaje por Cornualles (Cornwall en inglés y Kernow en córnico), había un lugar que lo teníamos marcado en rojo. Se trata del Proyecto Edén, (The Eden Project en inglés). Es una notable atracción turística construida en una mina de arcilla rehabilitada; ubicada a 2 km de St Blazer, en el que llaman especialmente la atención las cúpulas geodésicas que albergan miles de especies de plantas, divididas en dos ambientes, el Mediterranean Biome y el Rainforest Biome. El proyecto tardó dos años y medio en construirse, abriéndose al público el 17 de marzo de 2001. Situado cerca de la costa este del citado condado, pese a su interés, dejamos su visita para el final del viaje, pues el resto de los días disfrutamos de buen tiempo. Aunque lloviera, como así sucedió, teníamos esos dos grandes recintos a cubierto, además de otros más pequeños, el Visitor Centre y el Core. Unos caballos de corcho nos dan la bienvenida al centro de visitantes.

Como llovía cuando llegamos, provistos de los paraguas lo primero que hicimos fue fotografiar la gran atracción del Eden Project, las cinco grandes cúpulas, que cuentan con una gran cantidad de celdas infladas de tetrafluoroetileno, hexagonales y pentagonales, sostenidas por soportes de acero. Disfrutamos también de los primeros grupos de plantas floridas y de algunas esculturas, como la abeja gigante. El principal objetivo del parque fue utilizar la naturaleza para regenerar esta antigua mina.

Como seguía lloviendo, tras recorrer el centro de visitantes entramos en el siguiente recinto cerrado, el Core, curioso edificio de madera y cristal construido posteriormente, en el año 2006. De su interior llamaron mi atención dos grandes figuras, empezando por “Infinity Blue”, escultura de cerámica de la que sale humo que llega a simular niebla. La otra es “Semilla”, realizada por Peter Randall. Como al fin deja de llover, salimos al exterior.

Una vez en el exterior paseamos por el jardín botánico que rodea el complejo, que cuenta con muchas plantas habituales en Cornualles y en el Reino Unido en general. Como el día está tristón me detengo sobre todo a fotografiar preciosas flores, que es lo que más abunda en esta parte del Eden Project. Se ha echado la hora de comer, así que nos acercamos a dar cuenta de una hamburguesa en el restaurante situado a la entrada del Bioma Mediterráneo.

Aunque en el exterior hace frío, en el interior de las cúpulas la temperatura sube mucho. El primer bioma que visitamos es el Mediterráneo, en el que la temperatura oscila entre los 9 y los 25°C, así que enseguida tenemos que quitarnos los chubasqueros.

El Bioma Mediterráneo cuenta con más de 1.000 variedades de plantas y un pequeño pero coqueto bar. Llaman mi atención los grandes olivos y algunas construcciones, como una tradicional cabaña de pastores de piedra, aunque el objetivo de mi cámara se va en busca de la figura de un ciclista, que simula a un repartidor de autómatas.

El mundo del vino está representado por un vistoso grupo escultórico realizado por Tim Shaw, que representa el mito de Dioniso, dios griego del vino y la alegría, rodeado por sus seguidoras, las Ménadas, que bailan entre las vides. El Bioma Mediterráneo incluye también sendos ambientes dedicados a Sudáfrica y Australia occidental, representado este último por la figura de una serpiente aborigen. Nos está gustando lo bien puesto que está todo.

Cambiamos de ambiente. Nos dirigimos a continuación al Rainforest o Bioma de selva tropical. En él el clima es mucho más cálido y húmedo, oscilando la temperatura entre los 18 y los 35°C. Presume de ser el invernadero tropical más extenso del mundo. En su interior encontramos diferentes ambientes: América Central y Sudamérica, Este de África, Sudeste de Asia e islas tropicales.

La vegetación es exuberante en este bioma, encontrando grandes plantas y hermosas flores, árboles de caucho y cacao, y zonas  de caña de azúcar y plátanos. También nos detenemos ante la escultura “Globe”, que nos recuerda cambio climático en nuestro planeta.

El recorrido final por el Rainforest es de lo más divertido, accediendo al nuevo ambiente por un puente colgante a través de las copas de los árboles, que nos conduce a una hermosa cascada. Vemos sendas construcciones sudamericana y malaya, el camión del azúcar y una recreación de un baobab africano. También nos detenemos a contemplar unas pinturas murales peruanas y una colorista pareja de perdices roul-roul, que habita en el sur de Myanmar, Tailandia, Malasia, Sumatra y Borneo.

La única pega que tiene este atractivo lugar es que la entrada resulta bastante cara, de 33 a 38 libras los adultos y de 11 a 12 los niños y jóvenes de 5 a 16 años. Más información en https://www.edenproject.com/.

Escapada cántabra

Menudo trajín que llevamos este año. Casi sin tiempo para descansar, los días 18 y 19 de noviembre realizamos otra miniescapada por tierras cántabras, centrándonos en los municipios de Mazcuerras, Cabezón de la Sal y Ruente. Nuestro campamento base en esta ocasión no fue un hotel, sino la casa de nuestro amigo Alu, ubicada a 130 km de Leioa junto al arroyo de la Fuente del Ojo, en la localidad de Villanueva de la Peña, el pueblo más comercial del municipio de Mazcuerras. Un moderno puente cruza el río Saja y enlaza esta población con la de Virgen de la Peña, en la que existen varios bares.

El sábado por la tarde después de comer, caminamos el kilómetro que nos separaba de Virgen de la Peña, pasando junto al principal monumento de Villanueva de la Peña, la torre fundada en el siglo XVI por Francisco de Hoyos, caballero de Calatrava. Luego nos detuvimos a tomar unas fotos de un buen grupo de patos que había junto al antiguo lavadero. Finalmente, antes de llegar al puente sobre el río Saja, contemplamos el Santuario de Ntra Sra de la Peña, cuya construcción se remonta al siglo XVII.

Por la mañana, antes de comer, dimos un agradable paseo de casi 7 km, entre ida y vuelta, siendo nuestro destino final Mazcuerras, la capital del municipio del que toma el nombre. Caminamos por una llana pista agrícola pasando en primer lugar junto a una granja de vacas de raza Tudanca. Nuestro agradable paseo lo realizamos por la zona conocida como La Mies, amplias praderas en las que pastan bastantes caballos y numerosas vacas, muchas de ellas Tudanca.

Tras unos 3 km de marcha llegamos a Mazcuerras, pueblo situado en una fértil llanura por la que discurre el arroyo Pulero, afluente del Saja. Nombrado “Pueblo de Cantabria” en 2008, lo primero que encontramos a nuestra llegada fue la iglesia de San Martín, templo de finales del siglo XVII, junto al que existe una elegante fuente. El pueblo también es conocido como “Luzmela”, por ser el escenario de la novela “La niña Luzmela”, una de las obras más importantes de la escritora Concha Espina, que vivió en este pueblo. A ella le han dedicado una estatua.

Continuamos recorriendo Mazcuerras, contemplando sus elegantes casonas y el palacio de Las Magnolias. También observamos cómo juegan unos niños en la Bolera de Manolo Escalante, próxima a nuestro siguiente destino, los Viveros Escalante, que cuentan con más de un siglo de antigüedad, lo que prueba que este pueblo tiene una gran tradición en el cultivo de las flores. Concluida la visita regresamos caminando a Villanueva de la Peña, donde pasamos la tarde.

El 19 de noviembre iniciamos la jornada visitando un lugar que llevaba tiempo en nuestra lista de espera. Se trata del Parque de las Secuoyas, situado a tan sólo 8 km de Villanueva de la Peña, en el vecino municipio de Cabezón de la Sal. En un corto recorrido circular perfectamente acondicionado, recorrimos un bosque de 2,5 hectáreas de extensión, cuya antigüedad se remonta a los años 40 del siglo XX. Cuenta con 850 ejemplares de secuoyas bebé, de una altura media de 40 metros y un perímetro de los troncos de unos 2 metros. Esta especie puede alcanzar más de 1.000 años y medir hasta 115 metros de altura, como pudimos ver en el Yosemite Nacional Park norteamericano. Más información en https://turismocabezondelasal.com/bosque-de-secuoyas/

Para hacer tiempo antes de comer, nuestros amigos nos llevaron a continuación a un lugar del que no habíamos oído hablar y que se encuentra a 13 km de su casa. Nosotros no lo conocíamos pero si la población de la zona, pues encontramos al menos un centenar de coches, así que no quiero pensar cómo estará en verano. Se trata Robledal de Ucieda, situado en el municipio de Ruente, en el Parque Natural Saja Besaya. Tuvimos suerte de encontrar sitio para los coches junto a la Casa del Monte, a la que regresamos, tras dar un corto paseo, para tomar un vino con una ración de chorizo frito.

De esta forma concluyó esta corta escapada por Cantabria, pues después de comer en casa del amigo y de la sobremesa, emprendimos el regreso a Leioa. Es lo que tiene el que en esta época la tarde casi no exista, al ser los días tan cortos.

Ruta del románico pintado alavés

Y de Bizkaia a Araba. Del 11 al 13 de noviembre hemos realizado una miniescapada para visitar unos lugares que teníamos pendientes desde hace tiempo, el románico pintado alavés y el Valle Salado de Añana. Para ello nos alojamos dos noches en el Parador de Argómaniz ****, que ocupa un elegante palacio renacentista desde el que se domina toda la Llanada Alavesa y el macizo de Gorbeia. Es un buen lugar para el descanso ahora que los días son tan cortos. Cuenta con un excelente restaurante, el Aletegui, ubicado en el antiguo granero del palacio, conservando el artesonado original del siglo XVIII.

A las 12 h del día 11 nos instalamos en el Parador. Las ermitas románicas hay que verlas en visita guiada previa reserva en el teléfono 945302932. Sólo se pueden visitar en fin de semana y para el sábado tenemos las dos más sencillas, pagando 4 € por persona. Llueve con ganas cuando nos posicionamos a las 13 h en la primera cita, la iglesia de la Natividad, en Añua, que cuenta con uno de los ábsides más ricos de toda la Llanada. El interior conserva algunos retablos, una colección de nacimientos, bóvedas con elementos geométricos en color rojo y una pequeña escena de batalla con personajes esquemáticos.

Una hora después tenemos la segunda cita a unos 7 km en la iglesia de San Martín de Tours, en Arbulu. Su aspecto exterior se asemeja a la torre de un castillo. Cuenta también con varios nacimientos, pero lo más interesante de su interior apareció tras la retirada del retablo. Se trata de un curioso conjunto de pintura mural roja realizado sobre el primitivo ábside de la iglesia románica, en el que se pueden ver figuras geométricas, animales y dos cruces de consagración. La decoración de las cúpulas merece también la pena.

Tras comer de bocadillo en el Parador, como sigue lloviendo decidimos acercarnos al cercano Santuario de Ntra Sra de Estíbaliz, que abre de 9 a 20 h. Aquí la visita es libre, destacando su fachada principal y un coqueto interior que alberga la imagen de la patrona de Araba. Construido a mediados del siglo XII, destacan en su interior la maestría escultórica de los capiteles, la hermosa pila bautismal y la imagen de San Prudencio. Lo que no puedo entender es que habiendo turismo, el anexo Centro de Interpretación del Románico en Álava, permanezca cerrado en noviembre, diciembre, enero y febrero

Aunque no disponemos de mucho tiempo ya que anochece sobre las 6 de la tarde, como el tiempo mejora decidimos acercarnos al Dolmen de Sorginetxe, que no conocíamos y se encuentra a 20 km del Parador, en Arrizala, tras coger un desvío en la carretera que sube el puerto de Opakua. Merece la pena. Como todavía hay luz, decidimos visitar el otro dolmen de la zona, en el que hemos estado varias veces. Se trata del de Aizkomendi, monumento funerario de la Edad de Bronce, considerado hasta ahora el más grande de Euskadi. Está ubicado en Egilatz, al pie de la autovía A-1. Ponemos así fin a la primera jornada.

El día 12 iniciamos la jornada con la visita a la tercera iglesia, la de Nuestra Señora de la Asunción, en Alaitza, pueblo situado a unos 5 km de Agurain. Allí teníamos concertada la visita guiada a las 11 h. Durante la espera nos entretuvimos contemplando una fuente de 1865 en la que reza “SEPROIVE LAVAR ROPA, BERDURAS Y CARNE”. En el interior destacan las excepcionales y primitivas pinturas rojizas ubicadas en el ábside, en las que se recrean escenas bélicas y de caza, algo extraño en un templo. El precio, el mismo, 4 € las dos iglesias.

Muy cerca, en Gazeo, tuvimos la última visita al románico pintado alavés en la iglesia de San Martín de Tours. Es la iglesia más profusamente decorada con pinturas murales de temática religiosa, realizadas en el siglo XIV, aunque no fueron descubiertas hasta el año 1967, pues habían sido encaladas, además de estar ocultas tras el retablo mayor. Frecuentada en la actualidad por peregrinos del Camino de Santiago, esta iglesia me recuerda un poco por sus pinturas a las de La Vall de Boí. Ha merecido la pena la visita a estas iglesias, pues a veces no valoramos lo que tenemos cerca de casa.

Concluida la visita a las iglesias nos desplazamos a la cercana población de Agurain, que cuenta con un más que notable casco histórico amurallado, principalmente situado a lo largo de la calle Mayor, teniendo en sus extremos dos templos religiosos: las iglesias góticas de San Juan y Santa María. Entre ambas, numerosas elegantes mansiones blasonadas. Lo primero que hicimos es dirigirnos a la Oficina de Turismo de la Llanada Alavesa. Calle Mayor, 8. Agurain/Salvatierra. 01200. Tel 945 30 29 31. En ella se conciertan las visitas a las iglesias pintadas. Comimos de picoteo en un bar de la calle Mayor y continuamos nuestra ruta.

Tuvimos que abandonar Agurain enseguida pues teníamos algo más de media hora de viaje para llegar a nuestro siguiente destino, el Valle Salado de Añana, que hace muchos años que no visitábamos. Ahora solo se puede acceder mediante visitas guiadas concertadas, reservando en https://vallesalado.com/ o en el teléfono 945351111. En nuestro caso, para el domingo por la tarde sólo había a las 16 h, tratándose de realidad virtual, muy interesante, más la visita a las salinas acompañados de una guía erandiotarra, que nos la hizo muy amena. Estamos en uno de los conjuntos culturales, arquitectónicos, medioambientales, paisajísticos y arqueológicos más importantes del mundo, que forma parte del Patrimonio Agrícola Mundial. El agua salada de los manantiales del Valle Salado tiene 240 gramos de sal por litro, siete veces más que los océanos, contando con estructuras de madera de más de diez metros de altura que ayudan a llegar el agua salada a todos los rincones de la salina.

El día 13, antes de abandonar el Parador de Argómaniz, decidimos acercarnos al cercano Humedal de Salburua, para caminar durante una hora por el entorno de la Balsa de Arkaute. Pese a que había recuperado el agua tras la sequía, al morir los peces hizo que sólo pudiéramos ver un buen grupo de gaviotas, unos patos, una garza y algunas cigüeñas volando. Nunca había visto tan poca fauna. Los ciervos también se encontraban muy lejos. Uno de los fotógrafos habituales en el mirador se tuvo que conformar con la “captura” de un zarapito.

Es una lástima que, con lo interesantes que son las iglesias románicas, para llegar a ellas no existe casi señalización, teniendo que tirar de Google Maps que, en una ocasión, nos jugó una mala pasada.

Un poco de Bizkaia para foráneos

Solemos realizar un par de escapadas al año con los amigos de Rivas Vaciamadrid y, en esta ocasión, queríamos que “picotearan” un poquito de Bizkaia, a sabiendas de que en 5 días poco les íbamos a enseñar, máxime cuando las previsiones de tiempo no eran nada halagüeñas. Para esta escapada, realizada del 16 al 20 de octubre, optamos por alojarnos en el Hotel Elorrio, por su situación en la monumental población y con vistas a las Crestas del Duranguesado, que se elevan sobre la central de Eroski. Eso sí, el alojamiento nos pareció caro, unos 90 € la noche sin desayuno, y con unas condiciones leoninas de cancelación, pues en caso de anular con menos de 14 días de antelación, había que pagar las 4 noches. Al final, lo peor no fue la lluvia sino el viento sur y el calor que pasamos por las noches. Menos mal que desde la ventana teníamos una magnífica vista de la iglesia de San Agustín de Etxebarria, reedificada en el siglo XV.

El 16 de octubre, quedamos con nuestros amigos a comer en el hotel, para registrarnos e instalarnos en la habitación. Como por la tarde el tiempo se mantuvo estable, quise aprovechar para que al menos visualmente conocieran el entorno en el que nos encontrábamos, así que les llevé al pequeño pero coqueto pueblo de Garai, para que disfrutaran de sus construcciones, de la iglesia de San Juan Evangelista y de la ermita de San Juan de Mumoitio, desde la que se tiene una espectacular vista de las Crestas del Duranguesado.

La siguiente cita la tenemos a unos 700 metros de altitud, en el puerto de Urkiola, dirigiéndonos en primer lugar a visitar el Santuario, ubicado en el municipio de Abadiño, en la línea divisoria de las vertientes mediterránea y cantábrica. Fue consagrado en 1933, destacando en su interior el mosaico del altar mayor. Concluida la visita, nos introducimos en el hayedo, para contemplar la antigua nevera, la ermita del Santo Cristo y el Mirador de las Tres Cruces, desde donde contemplamos los montes Mugarra, Untzillatx, Astxiki y la cresta que va desde el Alluitz hasta el Anboto. Concluye de esta forma la primera jornada, en el Parque Natural de Urkiola.

Las previsiones eran de lluvia todos los días, así que no hicimos planes para esta escapada. Como el martes era el día de mejor previsión, cosa que así sucedió, decidimos llevarles a conocer el Parque Natural de Gorbeia. Para ello nos desplazamos hasta Pagomakurre, subiendo caminando a ese precioso lugar que es la campa de Arraba. En la subida vimos grupos de caballos y de vacas. El viento casi nos tumba al llegar a la campa, desde donde contemplamos las cumbres de Lekanda, Aldamin y Gorbeia. También vimos un rebaño de ovejas guardado por unos pacíficos mastines. Nos acercamos al refugio del Ganguren y luego vamos al de BMF a comer unos huevos con chorizo, que no había, teniendo que optar por panceta o una dura hamburguesa.

Regresamos pausadamente a Pagomakurre, para ir a tomar el café al bonito pueblo de Areatza, siendo recibidos por una hermosa pintura mural y la grandiosa iglesia parroquial de San Bartolomé, ampliada en 1513. Pasamos junto a la gran campana y a la fuente de la Alcachofa y, tras tomar el café en la Taberna Hagina, nos dirigimos a la Gudarien plaza, a la que se asoman la Casa Consistorial, de 1862, y el palacio de Gortázar, barroco del siglo XVII, que cuenta con notables pinturas en su fachadas. En la misma se encuentra el centro de interpretación Gorbeiako Parketxea, en cuyo interior pasamos un buen rato.

Antes de regresar a recluirnos en el Hotel Elorrio, como el tiempo seguía bueno decidimos pasar por la Necrópolis de Argiñeta, situada junto a la ermita de San Adrián. Se trata de un conjunto formado por veinte sepulcros y cinco estelas de varios barrios, que fueron aquí agrupadas en el siglo XIX, siendo el conjunto de estas  características más importante del País Vasco, tanto por el número y calidad como por la antigüedad de algunos de ellos (siglos VII-IX). Concluimos esta segunda jornada caminando desde el hotel por la antigua calzada hasta el crucero de Kurutzebarri, que data de mediados del siglo XVI.

El 18 de octubre amaneció tontorrón y chispeando un poco, así que nos detuvimos para hacer tiempo en la playa de Bakio, para luego volver a hacerlo en la ermita de San Pelayo, románica del siglo XII. El plato fuerte de esta tercera jornada para nuestros amigos madrileños era San Juan Gaztelugatxe, que se ha hecho mucho más famosa tras convertirse en Rocadragón en Juego de Tronos. Como ya no hacía falta reservar y ser un miércoles de octubre, pensábamos que habría poquísima gente, encontrando seis autobuses y los aparcamientos para coches casi al completo. Al final el tiempo se volvió espectacular, disfrutando también de la comida en la cervecera del Eneperi.

Por la tarde decidimos llevarles a una población que me encanta, Bermeo, aunque tuvimos que andar corriendo pues quería que vieran el coqueto Arrantzaleen Museoa (Museo del Pescador), sito en la Torre Ercilla, que cierra a las 16 h. Tras la visita nos acercamos al Ayuntamiento y a la iglesia de Santa María, subiendo luego por Doniene kalea para pasar bajo la puerta de San Juan y llegar al parque de la Tala. Regresamos a la zona del puerto para visitar el claustro de la iglesia de San Francisco y pasar junto al Casino y la iglesia de Santa Eufemia. También contemplamos las variadas esculturas urbanas con que cuenta Bermeo, regresando al aparcamiento del puerto donde habíamos dejado el coche, a un paso de la enorme escultura “Ola/Olatua”, de Néstor Basterretxea, concluyendo así la tercera jornada.

Dejamos la última jornada para enseñarles el terreno en el que nos desenvolvemos habitualmente, comenzando en la terminal de cruceros de Getxo  donde se encontraba el Norwegian Dawn. Caminamos hasta el faro de Arriluze y de allí a pie hasta el Puerto Viejo, para hacer el hamaiketako en Itxasbide Taberna. El siguiente recorrido a pie lo efectuamos en nuestro pueblo, Leioa, caminando por los parques de Pinosolo, Artatza y Zarragabarrena, con posterior comida en Mendibile Jauregia. El tiempo estuvo amenazante durante todo el día, pero aún así pudimos llevarles por la tarde a la confluencia de las playas de Plentzia y Gorliz, desde donde contemplamos el espectáculo de las olas en la pleamar, que el 19 de octubre no hubo, así que incluyo dos fotos de nueve días más tarde.

Todavía no he comentado que en Elorrio hubo un brote de gastroenteritis, en el que fueron cayendo numerosas personas y unos cuantos de los alojados en el hotel. A mi me tocó el viernes, en el que, a modo des despedida teníamos previsto visitar la monumental villa de Elorrio, así que me tocó quedarme en la habitación del hotel, mientras mis compañeros se dedicaron a contemplar los numerosos palacios provistos de un paraguas, pues al fin llovió con salero, aunque pasaron un rato a cubierto en la Basílica de la Purísima Concepción, gótica del siglo XV. De esta forma concluyó esta “escapada casera”. Por ello, las fotos que ilustran este apartado, las tomé el pasado 13 de febrero.

Al escribir esta entrada me acuerdo de un grupo de jienenses con los que coincidimos en Gaztelugatxe que, en los mismos días que nosotros, recorrían los tres territorios de la CAV. A nosotros tan sólo nos ha dado tiempo para “picotear” un poco de Bizkaia.

BOXORO (Uzbekistán), Patrimonio de la Humanidad

Tenía muchas ganas de viajar a Uzbekistán, principalmente por conocer Samarcanda y su afamada plaza de Registán, ciudad de la que os hablé el 4 de agosto de 2020 (https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2020/08/04/samarcanda-uzbekistan-en-la-ruta-de-la-seda/). De Samarcanda nos desplazamos a Boxoro, Bukhara o Bujara, según el idioma que utilicemos. Para ello utilizamos el confortable Afrosiab Talgo, que enlaza ambas ciudades en poco más de hora y media. Nos instalamos en el Hotel Shirin Plaza ***, cerca del cual se encontraba el Spanish Bar, un precioso local para tomar un café, un vino o una cerveza. Luego fuimos comer al restaurante Bella Italia. Las especialidades locales las dejamos para más tarde. Estamos en pleno Ramadán en un país en el que el 88% de la población son musulmanes sunitas, no teniendo problemas para beber alcohol, pues la herencia rusa se siente mucho.

Como ya hicimos en otras ciudades uzbekas, a través del hotel contratamos los servicios de un taxi que nos llevara a las dos parejas a los lugares que queríamos visitar, unas horas por la tarde y otras a la mañana del día siguiente. Estamos en la Ruta de la Seda en una ciudad con más de 2.000 años de historia, que desde 1993, ocho años antes que Samarcanda, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Nuestra primera visita fue a un lugar apartado del centro, convertido en importante centro de peregrinación. Se trata del Memorial Bahouddin Naqshband dedicado a este filósofo sufí del siglo XVI. Como ya sucediera en Samarcanda, las mujeres posan sin dificultad para la cámara.

Teníamos ganas de llegar a la siguiente cita por ser la más impresionante de todas, el complejo Poi Kalon, que cuenta con tres monumentales edificios. Empezamos con el minarete Kalon, del siglo XII y 47 metros de altura, que en su tiempo fue el más alto de Asia. La madraza Mir-i-Arab, del primer tercio del siglo XVI, destaca por sus dos hermosas cúpulas azules. La mezquita Kalon o mezquita del Viernes, reconstruida a comienzos del siglo XVI, es una de las más impresionantes del Turkestán.

A unos pasos tenemos el Bazar Toqi Zargaron, o de los joyeros, donde por primera vez vemos las típicas marionetas uzbekas. Nos adentramos ahora en dos enormes y monumentales madrazas, antiguas escuelas coránicas, hoy abiertas para uso turístico. La primera es la de Abdulazizxon, construida en 1652. La segunda es mucho más antigua, pues está datada en 1417. Se trata de la madraza de Ulugbek, construida por los mejores arquitectos de su tiempo.

La siguiente visita nos sorprende, pues nada tiene que ver con los estilos arquitectónicos anteriores. Se trata del Chor Minor o de los “4 minaretes”, construido en 1807. Pronto llegamos a la plaza Liabi-Khauz, la zona de ambiente de la ciudad, a la que se asoman dos madrazas, la de Nadir Divan Begi, construida en 1622, en la que llama la atención su fachada decorada con el sol y dos pájaros volando, algo muy extraño en el arte islámico. La otra madraza, la de Kukeltash, fue construida entre 1568 y 1569. Mientras la gente se fotografía junto a la estatua del sabio maestro sufí Nasr-ed-Din, personaje mítico en la cultura popular, yo tomo fotos a una preciosa y simpática niña que posa para la cámara de lo más sonriente.

Cuando el sol comienza a caer, regresamos de nuevo al lugar más emblemático y hermoso de Boxoro, el complejo Poi Kalon, pudiendo fotografiar otra vez el minarete Kalon y la madraza Mir-i-Arab, iluminados por el sol del atardecer. En la plaza se encuentra el restaurante Chasmai-Mirob, situado en un primer piso, desde el que se tiene una espectacular vista de todo el recinto. Aquí nos instalamos para tomar algo y luego degustar una cena tradicional, no faltando el plato de plov, guiso con cordero, arroz, garbanzos y patatas. Al concluir la cena contemplamos el recinto iluminado, resaltando la imagen del minarete.

El 12 de junio iniciamos una ajetreada mañana. Volvemos a utilizar los servicios del taxista mientras contemplamos los medios habituales de transporte de la ciudad. La primera visita fue a un lugar que nos encantó, la mezquita Bolo Khauz, construida en 1712 para la madre del gobernante Abul Fayud Khan, que todavía conserva su piscina original. Con su galería con columnatas de madera talladas, más parece un palacio que una mezquita.

Enfrente tenemos la Ciudadela Ark, que fue la residencia de los emires de Boxoro hasta la invasión rusa. Construida en el siglo V, destaca por el imponente y fotogénico aspecto exterior amurallado. En su gigantesco interior existen varios museos y algunas construcciones de interés, como la mezquita del Viernes, el patio del trono y su puerta de acceso. Subimos a las almenas y, al salir, coincidimos con la visita de un grupo de escolares.

Nuestra apresurada visita continúa por una zona ajardinada, el parque Samani, en la que se encuentra el museo dedicado a la vida del Imam Muhammad ibn Ismail al Bukhari, al que no entramos por falta de tiempo. En el mismo recinto tenemos el austero mausoleo de Chasma-Ayub, al que sigue el célebre mausoleo de Ismail Samani, obra maestra de la arquitectura musulmana del siglo X, con su cúpula esférica. A continuación nos detenemos ante otras dos madrazas, construidas respectivamente en 1567 y 1580. Se trata de las de Abdulloson y Modarixon.

Nos quedan ya sólo un par de visitas, comenzando en Zindon, edificio amurallado del siglo XVIII que significa vieja prisión, a lo que fue dedicado hasta el siglo XX. La última visita fue a la madraza Kukeltash, construida en el siglo XVI durante el reinado de Abdullakhan II. Entre ambos lugares entramos en un bazar a realizar las últimas compras. Concluimos nuestro recorrido en el restaurante Liabi-Khauz, un popular lugar situado junto al estanque de la plaza del mismo nombre, aunque no fue para comer sino para tomar una cerveza. La comida la realizamos en uno más popular cerca del hotel.

Me ha encantado Boxoro, Bukhara o Bujara, según el idioma que utilicemos, pese a la apresurada visita, pero el viaje continuaba. A las 15:51 h cogimos el Afrosiab-Talgo que en menos de 4 horas nos dejó en la capital, Tashkent.

Municipios de Bizkaia (y 12)

Con esta entrega de 9 municipios, los siguientes en orden alfabético a los publicados el pasado 21 de marzo, concluyo el recorrido por los 112 con que cuenta Bizkaia a falta de lo que pase con Alonsótegi. En compañía de un amigo, los recorrí entre los años 2012 y 2016.

Comienzo esta entrega en el municipio de Valle de Trápaga-Trapagaran, municipio situado en el entorno del Gran Bilbao, que cuenta con una extensión de 13,10 km² y 11.918 habitantes, el más poblado de esta entrega, que se asientan principalmente en la parte baja del municipio, que no tiene un gran interés monumental, siendo lo más relevante los edificios del Ayuntamiento, el Palacio Olaso y la iglesia de la Transfiguración del Señor. Si algo llama la atención es el funicular, inaugurado en 1926, que une la parte baja con la alta, en concreto el barrio de La Reineta, de donde podemos llegar a La Arboleda, en el que destaca la iglesia de Santa María Magdalena.

Precisamente en La Arboleda se encuentra el lugar más curioso del municipio Valle de Trápaga-Trapagaran. Se trata de Meatzaldea Goikoa Parkea, ubicado en el entorno de los lagos que ocupaban las antiguas explotaciones mineras. Allí se ha creado un parque de esculturas con obras de artistas como Nestor Basterretxea, Iñigo Arregi, Guillermo Olmo, Karmelo Gañan, Jose Antonio Legorburu, Mariemi Otaola, Victor Arrizabalaga o Alex Morlotez. Más información: https://meatzaldegoikoa.blogspot.com/.

Nos trasladamos ahora a la comarca del Duranguesado para recorrer el municipio de Zaldibar, limítrofe con Guipúzcoa, que tiene una extensión de 11,84 km² y una población de 3.020 habitantes. En este municipio destacan las ruinas del la Torre de Zaldua, que parece datar del siglo XV. Del resto de su patrimonio me quedo con la iglesia de San Andrés, originaria del siglo XIII pero muy modificada en diferentes reformas, el Ayuntamiento y varias ermitas de los barrios, como la de San Martín.

Viajamos ahora al otro extremo del territorio, a la comarca de Enkarterri (Encartaciones), donde se encuentra el municipio de Zalla, el tercero más extenso de esta entrega (31,03 km²) y el segundo más poblado (8.300 habitantes). En el centro del casco urbano destaca el Palacio de Murga, actual Ayuntamiento, una elegante mansión del siglo XVII. Otros edificios notables son el Batzoki, el colegio de los Maristas, la iglesia de San Miguel Arcángel y la ermita de San Pedro Zarikete. En el barrio de Otxaran tenemos la lujosa casa Goikoetxea-Laiseka, sede de las bodegas de txakoli Virgen de Lorea. También tenemos que ir al área recreativa de Bolunburu, situada a orillas del río Cadagua, donde se encuentra la coqueta ermita de Santa Ana y, a un paso, las torres de Bolumburu y de los Terreros.

Volvemos al Gran Bilbao y más en concreto al Txorierri, para recorrer el municipio de Zamudio, que tiene una extensión de 20,6 km² y una población de 3.256 habitantes. Sin movernos del centro encontramos los edificios más relevantes, comenzando con la Torre Malpica, casa-torre medieval de principios del siglo XV. Al lado tenemos la iglesia de San Martín, reconstruida en la segunda mitad del siglo XVII. Del siglo XVIII datan el palacio barroco de Larragoiti y la Casa Consistorial.

No muy lejos tenemos la siguiente cita en el municipio de Zaratamo, que tiene una extensión de 10 km² y una población de 1.628 habitantes. Los principales edificios son religiosos, como la iglesia de San Lorenzo, construcción renacentista del siglo XVI muy reformada posteriormente. Más modernos son la parroquia de San Vicente, de estilo neorrománico, proyectada en 1939 y el Ayuntamiento, de 1955. También nos acercamos a la ermita de la Ascensión, en Burbustu, renacentista, pero reformada en 1982.

Nos desplazamos a continuación a uno de los municipios más interesantes de esta entrega, que se encuentra bajo el monte de más altitud de Bizkaia, el Gorbeia. Situado en la comarca de Arratia-Nervión, es el más extenso de todos (66,98 km²) pese a contar tan sólo con 1.271 habitantes, lo que hace que sea el de menor densidad de población (18,53 hab./km²). En el casco urbano destaca la iglesia de Andra Mari, construida a mediados del siglo XVI, frente a la que se encuentra la obra de Nestor Basterretxea dedicada al Centenario de la Cruz de Gorbeia. De interés son también el Ayuntamiento y las numerosas ermitas con que cuenta el municipio, con como la de San Justo, junto a la que existe un calero. Nos acercamos también a las de de San Lorenzo y San Miguel, en Uribe, a la de San Pedro, situada cerca del embalse de Undurraga y a la de Santiago de Ipiña. Cerca del puerto de Barázar tenemos dos interesantes lugares naturales, el humedal de Saldropo y el hayedo de Otzarreta, de visita obligada.

Sin salir de la comarca de Arratia-Nervión, tenemos el segundo municipio más extenso es esta entrega (47,15 km²), Zeberio que tiene una población de tan sólo 1.084 habitantes. Cuenta con elegantes casonas, una de ellas ocupada por la Casa Consistorial. El resto de la arquitectura es religiosa, destacando la iglesia parroquial de Santo Tomás de Olabarrieta. Recorriendo los barrios nos detuvimos en tres ermitas, las de San Antonio de Padua, Santa Cruz y Nuestra Señora de Zeberiogana.

Regresamos a la costa, al Gran Bilbao y, más en concreto, al extremo de la margen izquierda, donde se encuentra el coqueto municipio de Zierbena, dividido en 6 núcleos de población, aunque los más conocidos son dos, comenzando por El Puerto, donde se encuentran los barcos pesqueros y los establecimientos hosteleros. También llama nuestra atención el grupo escultórico realizado por Xebas Larrañaga en homenaje a los hombres y mujeres de la mar. En el núcleo de La Cuesta se encuentra el Ayuntamiento y el templo más notable, la iglesia de San Román.

Concluimos este recorrido en el municipio de Ziortza-Bolibar, ubicado en la comarca de Lea Artibai. Cuenta con una extensión de 18 km², siendo el menos poblado de esta entrega (405 habitantes). La fama del núcleo de Bolibar se debe a los orígenes de los antepasados del libertador Simón Bolívar (1783-1830), contando con un museo a él dedicado y un monumento en su honor financiado por el gobierno de Venezuela en 1927. El principal edificio es la iglesia de Santo Tomás, del siglo X, aunque reconstruida en los siglos XVII y XVIII. Nos acercamos también a la ermita de San Pedro, en el barrio Arta. Para concluir este recorrido por Bizkaia, me saqué una foto con Eduardo, mi compañero de fatigas, junto a la Triada, de Mikel Lertxundi. Era el 21 de mayo de 2016.

En el mismo municipio de Ziortza-Bolibar, a 2 km de Bolibar tenemos una de las joyas arquitectónicas de Bizkaia, la Colegiata de Ziortza, a la que, por su notoriedad y como broche de conclusión, he querido dedicar un espacio destacado. Importante enclave del Camino de Santiago por la costa, sus orígenes se remontan al siglo X, contando con hospital de peregrinos. En la actualidad podemos visitar la puerta Este, el principal acceso al recinto religioso, la iglesia gótica del siglo XV y el claustro renacentista.

De esta forma concluyo el repaso a los 112 municipios de Bizkaia. La mayor parte de las fotos que ilustran esta entrega fueron tomadas entre el 24 de marzo y el 21 de mayo de 2016.

A partir de ahora, espero acudir a la cita con las publicaciones en este blog cada dos semanas. Un saludo.