FLORENCIA: El Palacio Pitti

En el viaje realizado a Florencia del 10 al 14 de junio del año pasado, hubo un lugar que llamó nuestra atención y que no conocíamos, el Palacio Pitti, así que vuelvo a él para mostrarlo de forma más pausada. El relato comienza en la Piazza della Signoria, a la que se asoma uno de los emblemas de Florencia, el Palazzo Vecchio (Palacio Viejo), construido entre 1299 y 1314 con forma de castillo y con una torre de 94 metros de altura. De aquí parte el Corredor Vasariano, construido en 5 meses por orden del gran duque Cosme I de Médici en 1565, que enlaza el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti, que ahora se puede visitar partiendo de la Galería Uffizi, pero salen a la venta muy pocas entradas, por lo que no pudimos visitarlo, limitándonos a verlo por fuera, primero bordeando el río Arno y luego pasando por el Ponte Vecchio (Puente Viejo), construido sobre el río Arno a mediados del siglo XIV. En los siglos siguientes sus casas colgantes estaban ocupadas por carniceros, pero cuando la corte se trasladó al Palacio Pitti, Fernando I ordenó cerrar las tiendas por el mal olor, convirtiéndose desde entonces en joyerías. La parte alta del puente corresponde al Corredor Vasariano.

Con los 37 grados que había, el 12 de junio optamos con modificar nuestro programa pasando al plan B, en busca de un lugar más fresco, por lo que decidimos cruzar el puente para buscar refugio en el Palacio Pitti, distante 350 metros. Su construcción se realizó en la segunda mitad del siglo XVI por encargo del comerciante florentino Luca Pitti, amigo de Cosme de Medici, siendo realizada por Luca Fancelli. La decoración exterior responde a la arquitectura palaciega del Quattrocento florentino. Su interior alberga varios museos, así que, como no teníamos prisa, compramos la entrada conjunta para todos ellos.

Nuestro recorrido comenzó en la Galería Palatina, situada en el primer piso, que se añadió al Palacio Pitti en los siglos XVII y XVIII. El primer lugar que llamó nuestra atención fue la Galería de Esculturas, profusamente adornada, en la que, entre otras, contemplamos las estatuas de Asclepio, Cesar Augusto y Nella magnificenza. En nuestro recorrido pasmos por 14 estancias reales, donde se conserva gran parte del mobiliario original. En ellas vivieron miembros de los Médici, los Habsburgo y los Saboya.

Seguimos recorriendo la Galería Palatina, que guarda las principales colecciones de arte de los Medici, pudiendo contemplarlas como ellos lo hacían, En el Corredor de Poccetti disfrutamos de obras como “Ila y las ninfas”, de Francesco Furini (1630-1633), “La adoración de los pastores “, de Andrea Sghiavone, “La creación de Eva”, de Andrea di Mariotto (1560). “Expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén”, de Andrea di Mariotto (1560). “Nativita”, de Cosimo Roselli (1490) o “Retrato de una mujer joven”, de Sandro Botticelli (1485).

La Galería Palatina se abrió al público en 1833 y está compuesta de 28 salas, así que continuamos la visita contemplando los techos barrocos pintados al fresco mientras pasamos por las salas Ulises, Educación de Júpiter e Ilíada, además del baño de los duques de Toscana. También contemplamos obras como “Ecce Homo”, de Cigoli (1607), “Retablo de Gambassi”, de Andrea del Sarto (1525-1526). “Tintoretto”, de Andrea Frizieer (1578) o “Asunción de la Virgen”, de Andrea del Sart. Además de una fuente del siglo XV en la Habitación del Moro y la escultura “La Caritá”, de Lorenzo Bartolini.

De la Sala de la Ilíada pasamos a las de Saturno, Marte y Apolo. El nivel artístico sigue subiendo, con obras como “Felipe II de España” de Tiziano Vecellio, “El Arcángel Rafael rechazando el regalo de Tobías”, de Giovanni Bilivert, “Virgen del Baldaquino”, de Raffaello Sanzio (Rafael) (1506-1508), “Madonna della Cesta”, de Peter Paul Rubens, “La velata (La dama velada)”, de Rafael Sandio, “Inmaculada Concepción”, del napolitano Luca Giordano, “Retrato ecuestre de Felipe IV”, obra maestra de Diego Velázquez (1635) “Retrato de Alvise Cornaro», obra maestra de Tintoretto, “Retrato del Cardenal Guido Bentivoglio”, de Anthony van Dyck, “La Virgen con el Niño” (1650), de Bartolomé Esteban Murillo, “La Virgen con santos”, de Andrea del Sarto (1523-1524), “Doble retrato del enano Morgante”, de Agnolo Bronzino, “La hospitalidad de San Julián”, de Cristofano Allori, “Retrato del Papa Julio II”, de Rafael Sanzio y “El Concierto de”, de Tiziano, además de las esculturas “Vittoria”, de Vincenzo Consani (1867) y “Venus”, de Antonio Canova. La siguiente cita la tuvimos en los Apartamentos Reales, que cuentan con muebles suntuosos y obras de arte del siglo XVI al XIX, gustándome especialmente el Salón Verde.

Luego visitamos la Galería de Arte Moderno, ubicada en el segundo piso, que cuenta con una rica colección de esculturas y pinturas de los siglos XVIII a comienzos del XX, en su mayoría de artistas italianos. Os muestro algunas de ellas: “Eva tentada por la serpiente”, de Giuseppe Bezzuoli, “Retrato del Conde Anatole Nikolaievich Demidov”, de Karl Pavlovich Brulloff, “Batalla de Legnano, de Amos Casioli”. “La entrada de Carlos VIII en Florencia en 1494”, de Giuseppe Bezzuoli, “Retrato de la condesa Juliette Cotti”, de Alessandro Ossani, “Retrato de Alaide Banti”, de Michele Gordigiani, “Nadar entre las rocas”, de Cabianca Vincenzo, “Retrato de Diego Martelli”, de Francesco Gioli, “Retrato de Quirina Moceen”. “Masacre de la familia Cignoli”, de Cosimo Conti, “El campamento italiano en la batalla de Magenta”, de Giovanni Fattori y “Retrato de Isabel de Austria”, de Giuseppe Sogni con la escultura “Mujer sentada”, de Odoardo Fantacchiotti. Otras esculturas son “San Sebastián”, de Pio Fedi, “Aristodemo”, de Meneceo y “Apolo y Giacinto”, de Stefano Ricci.

Continuamos en la Galería de Arte Moderno contemplando entre otras las pinturas “María Antonia de las Dos Sicilias”, Gran Duquesa de Toscana, de Morelli y “Ecce Homo”, de Antonio Ciseri. La siguiente pintura de la izquierda es “La muerte de Mesalina” y la de la derecha “Filippo Lippi enamorándose de Lucrezia Buti”, ambas de Gabriele Castagnola. La escultura de bronce representa a los amantes trágicos Paolo y Francesca del Infierno de Dante, obra del escultor napolitano Vincenzo Gemito. “La muerte de Rafael”, de Morgari Rodolfo, “La expulsión del duque de Atenas”, de Stefano Ussi, “Victor Hugo”, una escultura de mármol creada por Gaetano Trentanove, “Retrato de la condesa Berta Vandal”, Escultura “El suicidio”, de Cecioni Adriano, “En la fuente” de Egisto Ferroni, “Stella y Piero”, de Corcos,  “Caza del jabalí en el pantano de Burano”, de Eugenio Cecconi, “El amor sensual y ambiguo entre el tritón y la Nereida”, de Max Klinger. “Primer cumpleaños”, de Plinio Nomellini, “La derelitta”, de Domenico Trentacoste y “La Primavera”, de Galileo Chini, concluyendo con las esculturas “Desnudos femeninos”, de Domenico Trentacoste-

Desde el 2 de enero de 2022 el Palacio Pitti cuenta con un nuevo museo que ocupa cuatro grandes salas de la planta baja, decoradas con frescos del siglo XVII. Se trata del Museo de Iconos Rusos, dende contemplamos 78 iconos antiguos procedentes de las colecciones de los Médicis y de los Lorena, que constituyen la colección más antigua de este tipo fuera de Rusia. También contemplamos la Capilla Palatina y las obras “Entrada de Cristo en Jerusalén”, de Luigi Ademollo y “La Crucifixión de San Pedro”, de Luigi Ademollo, además de la “Virgen de Kazan”.

Nos dio mucha pereza tener que salir a comer fuera del museo, pues su cafetería estaba abarrotada, pero la entrada permitía volver a entrar, cosa que hicimos tras la comida. A continuación cometimos el error de dirigirnos al Jardín de Boboli, también incluido en la entrada, pues tuvimos que subir una empinada cuesta bajo un sol de justicia hasta la Fuente de Neptuno, construida por Stoldo Lorenzi entre 1565 y 1568. Desde allí contemplamos la estatua La Abundancia. Estamos en la zona verde más grande de Florencia, pero no nos dijo nada. Me gustó más la fuente de la Alcachofa, las vistas sobre el Duomo y la Gruta de Moisés, que vimos antes de salir al jardín, con las esculturas de Hércules y Anteo.

Mi mujer quería visitar también el Museo de los Trajes (Galleria del Costume), pero estaba cerrado. Un poco empachados de tanto arte nos dirigimos a la salida, así que por poco nos perdemos otro de los museos más interesantes, el del Tesoro dei Granduch (Grandes Duques), que ocupa las salas del que fue el apartamento de verano de la familia Médici, que guarda el tesoro personal de la familia Médici, como una excelente colección de figuras de marfil. Admiramos también las magníficas salas pintadas al fresco en el siglo XVII, con motivo de la boda entre Ferdinando II de los Medici y Vittoria de la Rovere, el Trampantojo de la Sala de Audiencias Públicas, la escultura de mármol “El campesino con su barril”, de Giovanni di Paolo Fancelli, un gabinete de ébano y un precioso tapiz. Un final espectacular.

Concluida la visita regresamos caminando al Eurostars Florence Boutique, distante 2 km, con escala técnica para tomar un café con hielo en una terraza de la Piazza della Signoria. Menos mal que la ruta fue sombreada. El Palacio Pitti abre de martes a domingo de 8:15 a 18:30 h. La entrada cuesta 19 € que sube a 25 € con los Jardines Boboli.

La Comarca del Arlanza (y 2): De Santo Domingo de Silos a Covarrubias

Continúo el relato de la escapada realizada del 3 al 5 de marzo a la comarca burgalesa del Arlanza, que dejaba la pasada semana en Lerma, tras haber recorrido esta población y el Territorio Artlanza. El segundo día, 4 de marzo, iniciamos la jornada desplazándonos 31 km hasta la pequeña población de Santo Domingo de Silos, de tan solo 251 habitantes, que sigue conservando un cierto ambiente medieval, pues conserva restos de las murallas, casas blasonadas y una coqueta Plaza Mayor, que ha ganado mucho al estar prohibido el paso a los vehículos, por lo que dejamos el coche en el aparcamiento situado a la entrada del pueblo. A la citada plaza se asoman el Ayuntamiento, que alberga la Oficina de Turismo y la iglesia de San Pedro, construida entre los siglos XII y XVII, que guarda la Virgen del Mercado, patrona de la localidad.

La visita al Monasterio de Santo Domingo de Silos se puede efectuar en horario de 10 a 13 h y de 16:30 a 18 h, de martes a sábado y los domingos por la mañana, costando la entrada 4 €. La visita comienza en el claustro románico, de los siglos XI-XII, el lugar más notable del monasterio. Cuenta con 46 capiteles algunos ricamente tallados y varios bajorrelieves entre los que destaca el de la Anunciación, que data de finales del siglo XII. Cuenta el claustro con un hermoso jardín con un famoso ciprés plantado en 1882. Nos detenemos también ante la imagen de Ntra Sra de Marzo (siglos XIII-XIV), la lápida de Santo Domingo y la sala capitular, mientras contemplamos el techo de madera alfarje.

En uno de los laterales del claustro vemos la exposición “Iconos, belleza invisible”, de Mª Carmen Cerro Jiménez y poco más adelante el monumental sepulcro de Guzmán el Bueno. Entre las dependencias monacales también hay una botica del siglo XVIII, que cuenta con una hermosa colección de cerámica de Talavera. De ella accedemos a otra sala convertida en un sencillo museo, que recoge obras que se salvaron de la desamortización. Particularmente me gustó la imagen de Santa Ana, la Virgen y el Niño, del siglo XIV, además del tímpano de una de las puertas de la antigua iglesia románica

Concluida la visita al monasterio nos dirigimos a la anexa iglesia abacial, de visita libre y que reamente no tiene mucho interés. La comunidad benedictina contrató los servicios de Ventura Rodríguez, arquitecto real durante el reinado de Fernando VI. En 1751 comenzó la demolición de la antigua iglesia y el 21 de octubre de ese mismo año se colocó la primera piedra del nuevo templo, que se inauguró el 8 de septiembre de 1792, siendo completamente modificado en 1963.

La siguiente cita la tuvimos a solo 3 km en un lugar en el que hemos estado varias veces, el Desfiladero de La Yecla, formado por el arroyo Cauce, afluente del río Mataviejas. Es uno de los más estrechos del país, pues puedes tocar los dos lados abriendo los brazos. También es muy corto, tan solo 600 metros, pero tiene unas paredes verticales de unos 100 metros de altura, en las que anidan numerosos buitres. Recorrimos el desfiladero por las pasarelas, una sencilla ruta de ida y vuelta de 1,5 km en total, regresando al punto de partida, un amplio aparcamiento, por la acera que bordea la carretera y pasa por los túneles.

Buscando lugares de interés en la zona, descubrí un lugar que no conocía, ubicado a tan solo 4 km de La Yecla. Se trata de la ermita de Santa Cecilia de Barriosuso, situada en las afueras de Santibáñez del Val sobre un mogote rocoso bañado el río Mataviejas. Construida en el siglo IX, es una de las pocas muestras de la arquitectura mozárabe que se conservan en la provincia de Burgos. El pórtico fue añadido en el siglo XII. Como resulta habitual en las ermitas, estaba cerrada. Bajo ella se encuentra la Fuente Caños.

La siguiente cita la tuvimos a 15 km en “Uno de los pueblos más bonitos de España”, Covarrubias, fundado en el año 978 por el Conde Garcí Fernández. Aparcamos el coche frente al Archivo del Adelantamiento de Castilla, construido en 1575, pasamos bajo el arco y nos dirigimos a la coqueta plaza de Doña Urraca, comiendo en el Restaurante Tiky, situado frente al Palacio de Fernán González, actual Ayuntamiento. Tras la comida recorrimos el casco antiguo contemplando sucesivamente la iglesia de Santo Tomás y las bonitas casas del antiguo boticario, del Obispo Peña y de Doña Sancha, del siglo XV, máximo exponente de la arquitectura tradicional de la villa. Más antiguo, del siglo X, es el Torreón de Fernán González. Luego nos fotografiamos junto a la estatua dedicada a la Princesa Kristina de Noruega, vinculada a Covarrubias.

Tuvimos que esperar a las 4 de la tarde para visitar el principal monumento de Covarrubias, la Excolegiata de San Cosme y San Damián. El actual templo, de estilo tardogótico, es del siglo XV y posee tres naves y cuatro capillas con altares barrocos del siglo XVIII. Destaca el retablo mayor dedicado a los santos patronos y realizado entre 1751 y 1753 por los escultores Luis y Manuel Cortés del Valle y Francisco Echevarría. Guarda también los sepulcros de varios personajes históricos como el conde Fernán González.

La Excolegiata de San Cosme y San Damián abre de 11 a 14 y de 16 a 19 h, siendo la visita gratuita, aunque hay que pagar 2,50 € para acceder al claustro del siglo XVI, donde también hay algunos sepulcros, y al interesante museo, que ocupa varias salas de la antigua Colegiata y guarda capiteles románicos, tablas de Berruguete y Van Eyck, y el extraordinario Tríptico de la Adoración de los Reyes Magos, obra del Maestro de Covarrubias (siglo XV).

Me ha encantado Covarrubias por su arquitectura tradicional y sus curiosas papeleras que asemejan viejas casas. Por delante tuvimos 23 km para regresar al Parador, disfrutando de un agradable paisaje con numerosos viñedos al borde de la carretera, con cuyas uvas se elaboran los vinos de la denominación de rigen Arlanza, de la que nunca habíamos oído hablar, disfrutando de unos buenos rosados. También vimos unos cuantos almendros en flor, otra de las sorpresas de esta escapada. Antes de abandonar Lerma, compramos unas ricas morcillas.

Durante tres días hemos visitado los lugares más emblemáticos de la comarca del Arlanza, pero hay bastantes más. Para descubrirlos, basta con que entres en este enlace y vayas desplegando el mapa. https://www.turismoarlanza.es/

La Comarca del Arlanza (1): Lerma y Territorio Artlanza

Para la primera escapada del año, realizada del 3 al 5 de marzo, escogimos un lugar cercano, la Comarca de Arlanza, que cuenta con una extensión de 1.359,98 km² y está situada en el oeste de la provincia de Burgos. Pertenece en su integridad a la cuenca del Duero, estando bañada por el río Arlanza, del que toma nombre. Sus vinos cuentan con denominación de origen propia y tiene una población de 9.167 habitantes. Cuenta con un rico patrimonio, limitándonos en esta escapada a visitar Lerma, Territorio Artlanza, Santo Domingo de Silos, el Desfiladero de La Yecla y Covarrubias. Lástima que la calima hizo que no pudiéramos disfrutar de un cielo azul.

Para las dos noches de esta escapada optamos por el Parador de Lerma ****, situado a 203 km de Leioa y a unos pocos más de Rivas-Vaciamadrid, lugar de residencia de los amigos con los que pasamos estos días. El Parador ocupa el que fuera Palacio Ducal, regio aposento para la corte de Felipe III, asiduo invitado del Duque de Lerma. Cuenta con cuatro torreones, cubiertas de pizarra y nada menos que 210 balcones de hierro y 135 ventanas entre buhardas y rejas.

Frente a la fachada principal del Parador se ubica la amplia Plaza Mayor, que cuenta con tres cuerpos de edificios y 75 columnas en los espacios porticados. Al lado del Parador y antiguamente unido a él por un pasadizo volado, se encuentra el Monasterio de San Blas, el que más agradó al Duque de Lerma de cuantas construcciones religiosas levantó. Tras instalarnos en el Parador, comimos en un restaurante de la plaza del Mercado Viejo, para luego acercarnos a la ermita del Humilladero, situada a la entrada del puente medieval sobre el río Arlanza.

El día 4, antes de salir hacia el monasterio de Silos, dimos una vuelta por el mercadillo de los miércoles, que cuenta con unos pocos puestos de ropa y de frutas y verduras. El resto de lo que hicimos el día 4 lo dejo para una próxima entrega, para seguir hablando de Lerma a cuya visita dedicamos la mañana del día 5 de marzo, comenzando con la visita guiada organizada por la Oficina de Turismo, de hora y media de duración, al precio de 6 €, pasando frente al convento de Santa Teresa, inaugurado en 1617, para luego recorrer el pequeño tramo que se conserva del Pasadizo del Duque, construido a comienzos del siglo XVII para unir el Palacio Ducal con las diferentes iglesias de Lerma.

Tras recorrer el tramo entre los conventos de Santa Teresa y Santa Clara, volvimos a la calle para concluir la visita guiada en el principal templo de Lerma, la ex-colegiata de San Pedro, que cuenta con una monumental portada, que conserva la puerta original de 1616. Destacan en su interior su bello retablo mayor, el coro, los dos órganos de 1615 y 1617 y la escultura orante de don Cristóbal de Rojas y Sandoval, que fue arzobispo de Sevilla y tío del duque de Lerma. Frente a la entrada de la ex-colegiata se encuentra una escultura en honor de José Zorrilla, que vivió en Lerma.

Concluida la visita guiada nos acercamos al Monasterio de la Ascensión, el más antiguo de Lerma, en el que las antiguas monjas Clarisas, ahora Iesu Communio, venden unas ricas pastas y tartas. Frente al monasterio tenemos la plaza de Santa Clara en cuyos jardines se encuentra el sepulcro-monumento del famoso héroe y guerrillero de la Guerra de la Independencia, Jerónimo Merino, “El Cura Merino”. Volvimos a la Plaza Mayor para concluir una rápida visita al casco antiguo de Lerma, pasando frente al convento de Santo Domingo, la ermita de la Piedad, el Monasterio de la Madre de Dios y el Arco de la Cárcel, resto de la muralla medieval. Tras la comida nos despedimos de los amigos madrileños.

Retrocedo en el tiempo para contar lo que hicimos la tarde de nuestra llegada, 3 de marzo, desplazándonos 11 km hasta el pequeño pueblo de Quintanilla del Agua, donde se encuentra un lugar muy original y único, Territorio Artlanza, que abre a diario de 11 a 19 h, costando la entrada 10 € (niños: 5 €). Estamos ante la obra del escultor local Félix Yáñez, nacido en 1960. En 2008, debido a la crisis económica, la cerámica que realizaba dejó de venderse, comenzando a realizar esta inmensa obra con materiales recogidos en escombreras.

Todavía no lo he dicho, pero estamos en una recreación a tamaño real de un pueblo castellano típico del valle del río Arlanza, desde la época medieval hasta el siglo pasado. Ocupa una superficie de 30.000 metros cuadrados, lo que la convierte en la escultura más grande del mundo realizada por una sola persona. Poco a poco Félix Yáñez fue recibiendo donaciones de algunas personas que entregaron objetos antiguos e incluso puertas o balcones viejos. En el pueblo podemos ver la ferretería, la cestería, la cantina, el taller del alfarero, la cantina, la escuela de niños y un corral de comedias, en el que en verano se escenifican obras de teatro.

Dedicamos más de una hora a recorrer este lugar lleno de encanto, que es una de esas cosas únicas en el mundo. En nuestro paseo contemplamos varias tabernas, la casa consistorial, otro corral de comedias, la panadería, la fragua, bodegas particulares y una cantina. Pasamos por un par de amplias plazas a las que se asoman las típicas casas castellanas con balcones de madera. En Territorio Artlanza hay también varios pequeños museos temáticos, dedicados a la etnografía, la fotografía y la cerámica, concluyendo nuestra ruta en una pequeña ermita, junto a la que hay un vending y varias mesas para poder comer.

Aquí un cartel nos indica la “Salida”, encontrándonos con una agradable sorpresa con la que no contábamos, pues accedimos a otro grande espacio que Félix Yáñez inició durante el confinamiento de 2020. Se trata de un poblado infantil con casitas de colores y personajes de cómic (Mortadelo y Filemón, Mafalda, los Simpson, Pedro Picapiedra, Mickey y Minnie…), además de algunos edificios emblemáticos en miniatura, que encantarán a los más pequeños. Los materiales utilizados en esta zona son básicamente azulejos de colores. Un lugar que merece la pena recorrer. Info: https://www.laesculturamasgrandedelmundo.com/.

Todavía nos queda mucho que ver en la comarca burgalesa de Arlanza, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. La escapada continúa.

FLORENCIA: La Basílica de Santa María Novella

Aunque ya hablé del cuarto viaje realizado a la ciudad italiana de Florencia, que realizamos del 10 al 14 de junio del pasado año, quiero incidir en una iglesia que me encantó sobremanera y que visitamos el 11 de junio por la tarde. Se trata de la Basílica de Santa María Novella, Basilica di Santa Maria Novella en italiano, situada en un lugar muy bien comunicado en el noroeste de la parte antigua de la ciudad, pues se encuentra frente a la estación de ferrocarril. Incluida en 1982 en la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, cuenta con una espectacular fachada de mármol, concluida en 1470, que se encuentra entre las obras más importantes del Renacimiento florentino. Tiene también dos claustros, el Verde y el Grande.

Nada más acceder al interior del recinto de la basílica, pasamos por el Claustro de los Muertos (Chiostro dei Morti), hermoso espacio gótico del siglo XIV que forma parte del Museo de la Basílica. Se trata de una especie de pasillo porticado, que cuenta con numerosas tumbas y frescos encargados por familias influyentes de la época, que representan escenas de la vida de Cristo y alegorías dominicas. Os muestro más en detalle los que representan la Natividad y la Crucifixión. El recinto ha sido restaurado tras la inundación sufrida en 1966.

La siguiente cita la tuvimos en la iglesia, de estilo gótico, que cuenta con una planta de cruz latina dividida en tres naves, que ha sufrido numerosas reformas a lo largo de su historia. En una de ellas se levantó el púlpito y las capillas laterales, que cuentan con numerosas obras de arte, entre las que os muestro “El martirio de San Lorenzo” (1573), de Girolamo Macchietti, “La Resurrección de Cristo”, de Giorgio Vasaari, “Presentación de Jesús en el templo” (1577), de Giovan Battista Naldini y la Anunciación, de Pietro di Miniato. También me gustó el lavabo de la sacristía.

Mención especial merecen las capillas de la iglesia, comenzando con la capilla Gondi presidida por una joya, la única obra en madera policromada de Filippo Brunelleschi, el famoso Crucifijo, que data de los años 1410 a 1415. La capilla Bardi fue enriquecida en el siglo XIV con frescos de Duccio di Buoninsegna, renovándose en el siglo XVIII en estilo barroco y varias obras de arte, como la “Virgen del Rosario” de Giorgio Vasari. Probablemente la segunda capilla más notable es la capilla de Filippo Strozzi, famosa por los extraordinarios frescos realizados por Filippino Lippi entre 1487 y 1502. He dejado para el final la mayor y mejor de todas, la capilla Tornabuoni o capilla Mayor, con su monumental altar y adornada con impresionantes frescos realizados por Domenico Ghirlandaio entre 1485 y 1490.

Accedimos a continuación a la Capilla de los Españoles (Cappellone degli Spagnoli), que debe su nombre a los españoles que llegaron a la ciudad en el siglo XVI, formando parte en la actualidad del Museo de Santa Maria Novella. Esta antigua sala capitular alberga unos artísticos frescos realizados por Andrea di Bonaiuto entre 1365 y 1367, que lucen mucho tras su última restauración. Financiada por Buonamico Guidalotti, los frescos narran episodios de la vida de Cristo, de San Pedro de Verona y de los dominicos. Reseñable es también el crucifijo de mármol de Domenico Pieratti.

La siguiente cita la tuvimos en el Claustro Verde (Chiostro Verde), construido entre 1332 y 1350, que es un notable elemento del complejo dominico, así llamado por los frescos realizados con pigmentos de tierra verde por Paolo Uccello en la primera mitad del siglo XV. Tras la restauración del siglo XIX y los daños sufridos durante la inundación de 1966, los frescos fueron desprendidos y parcialmente reubicados en el Refectorio adjunto, que muestro a continuación. Si que podemos contemplar el Árbol de la Vida, de mediados del siglo XIV, que se atribuye a Taddeo Gaddi.

A continuación pasamos al Refectorio, antiguo comedor convertido en un excelente recinto expositivo, que recoge varios de los frescos restaurados que se encontraban en el Claustro Verde y que fueron realizados por Paolo Uccello, caso de “Adán y Eva”, “Construcción del arca de Noé” y “Descenso de las aguas”. También contemplamos la “La última cena” de de Alessandro Allori, pintada hacia 1582-1584, que es un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones. Casi al lado tenemos el antiguo dormitorio, una gran sala con magníficos techos abovedados, que formaba parte del complejo del convento dominico.

La última visita en la Basílica de Santa Maria Novella la realizamos al Claustro Grande, construido entre 1340 y 1360, que se caracteriza por su gran tamaño y por albergar un extenso grupo de frescos del siglo XVI sobre la vida de Santo Domingo y la de Cristo. La Basílica abre a diario de 9 a 17 h, salvo los viernes que abre a las 10 y los domingos que lo hace a las 12 h. El precio para visitar todos los lugares indicados es de 8,50 euros.

El mismo día 11 de junio, como hacía muchísimo calor, aprovechamos para visitar otras dos monumentales iglesias, comenzando con la que teníamos más cerca del Hotel Eurostars Florence Boutique, en el que nos alojamos, la Basílica de Santa Croce (primera fila), frente a la que se encuentra la estatua de Dante Alighieri. Consagrada el 6 de enero de 1443, tiene 115 metros de longitud y 38 de anchura, lo que la convierte en la iglesia franciscana más grande del mundo. Como ya la visitamos en un viaje anterior y había una enorme cola para acceder a su interior al ser la entrada gratis, pasamos de largo la Catedral (segunda fila), con sus tres edificios, el Duomo, el Campanile de Giotto y el Battistero di San Giovanni, para dirigirnos directamente a la Basílica de San Lorenzo (tercera fila), pero de ello ya os hablé en otra entrega anterior el 29 de julio de 2025.

GALDAMES (Bizkaia). Torre Loizaga

Mi concepto del viaje es muy amplio así que, aunque he estado en 111 países diferentes repitiendo muchos de ellos, también valoro lo que tengo cerca de casa, en este caso a poco más de 30 km, en el municipio de Galdames. Se trata de Torre Loizaga, el Museo de coches clásicos y antiguos, al que podemos acceder por dos rutas diferentes, por Muskiz (31,4 km desde Leioa), pero con una estrechísima carretera al final, o por Güeñes (36.9 km), invirtiendo dos minutos más. Torre Loizaga solo abre domingos y festivos nacionales, de 10 a 15 h, aunque se puede negociar otras fechas para grupos a partir de 18 personas. La entrada cuesta 9 €, con una reducción del 50% (4’50 €) para jubilados y jóvenes de 7 a 14 años, siendo gratis para los menores de 6 años. Torre Loizaga se encuentra en el Barrio Concejuelo. 48191 Galdames (Bizkaia). Tel 672 248 759.

La majestuosa fortaleza de Torre Loizaga, una de las joyas del patrimonio cultural de Bizkaia, fue erigida en el siglo XIV como bastión defensivo del linaje Ochoa García de Loyzaga. La torre tiene una altura de 25 metros y está rodeada por un foso con puente levadizo y altas murallas. Fue rescatada de sus ruinas por el empresario y coleccionista originario de Galdames, Miguel de la Vía, quien se dedicó a restaurarla e iniciar una impresionante colección que atesora en la actualidad 75 vehículos de alta gama, incluyendo una de las colecciones de Rolls-Royce más completas de Europa, con 45 unidades. Están reunidos en cinco pabellones repartidos por el recinto amurallado, rodeados de olivos, más un sexto en el interior de la torre.

La visita empieza en el Pabellón 1, en el que se encuentra la taquilla, que lleva por título “Los Veteranos”. La historia del automóvil comienza en Alemania en la década de 1880, aunque en las décadas posteriores es Francia quien se sitúa en cabeza. En esta sala podemos ver los ancestros del automóvil en forma de carruajes, carroza y diligencia, antes de contemplar los más destacados de esta sección: Peugeot Baby Voiturette Type 54 (1903), Delaunay Belleville 10 HP Roi des Belges (1908), Isotta Fraschini Tipo 8A (1925) e Hispano Suiza K6 (1936).

El Pabellón 2 rinde homenaje a la afición que Miguel de la Vía sentía hacia el mundo de la automoción reuniendo los coches que utilizó y disfrutó durante su vida, como un Mercedes 190 SL, un BMW 635 CSI, un Lancia Aprilia o un Porsche 911, que conviven con un enorme Cadillac Eldorado y un imponente camión de bomberos Merryweather BMC-Pump Escape (1939), originario de Sussex, destacando también un MG TF 1500 (1955), un Mercedes Benz 280 SL Pagoda (1968) y un Porsche 911 SC (1980)

La siguiente cita la tenemos en el Pabellón 3, dedicado a “Los deportivos”, donde contemplamos elegantes vehículos como el Jaguar E-Type 4,2 Roadster (1970), el Lamborghini Countach (1974) y el Ferrari Testarossa (1984). También vemos elegantes modelos Rolls-Royce, de la época en la que optan por un diseño más moderno, que comienza con el Rolls-Royce Silver Shadow Coupe (1970) y continúa con el Rolls-Royce Camargue Saloon (1975), con los faros con limpiaparabrisas.

Caminamos ahora por loa amplios jardines en busca de los dos siguientes pabellones, entrando en primer lugar en el 4, que lleva por nombre “Entreguerras”, donde retrocedemos en el tiempo al ser recibidos por una larga fila de Rolls-Royce. En esa época se fabricaron coches más pequeños conocidos como “Baby Rolls”, destinados a una clase media bastante adinerada. Los más destacados de este pabellón son: Rolls-Royce 20/25 Cabrio (1934), Bentley 3,5 Rigid Body Saloon (1934), Rolls-Royce Silver Wraith Landaulette (1953) y Rolls-Royce Silver Cloud I (1957).

Al lado tenemos el Pabellón 5, que lleva por título “Phantom”. Estamos en una de las escasas y privilegiadas salas en el mundo en exhibir toda la serie Phantom desde el modelo I al VI fabricados por la firma inglesa (1925-1969), recibiéndonos el Phantom VI que perteneció a Sam Spiegel, productor de cine estadounidense de títulos como “El puente sobre el río Kwai” y “Lawrence de Arabia”. Contemplamos también el Rolls-Royce Silver Ghost Limousine (1923), el Rolls-Royce Phantom I Springfield Tourer (1929) y el Rolls-Royce Phantom II S Continental (1932), llamando especialmente nuestra atención el Rolls-Royce Phantom IV (1956), que perteneció al Emir de Kuwait. De este modelo se fabricaron 17 modelos para altos dignatarios de todo el mundo.

Tenemos que acceder al interior de la torre para entrar al Pabellón 6, el más elegante de todos y bautizado como “Hall Baronnial” por el escritor e historiador inglés John Fasal, ya que en él se guardan algunas de las joyas más preciadas de la colección. Nos recibe el vehículo más antiguo de todos, un Allen Runabout Horseless Carriage de 1898 que perteneció a Sir Stirling Moss, estando reservado el resto del espacio a los elegantes Rolls-Royce Silver Ghost, destacando los siguientes: Open Fronted Limousine (1912), Roi des Belges Tourer (1913) y Rolls-Royce Silver Ghost Style Colonial (1914). Aquí concluye la visita.

Podemos aprovechar para recorrer el municipio de Galdames, que cuenta con tan solo 829 habitantes, acercándonos a tres de sus barrios, aunque antes de mover el coche podemos acercarnos a la ermita de Santiago, situada junto a la Torre Loizaga. La primera cita la tenemos en la capital, San Pedro de Galdames, donde se encuentra la iglesia de la que toma el nombre, el Ayuntamiento y el Monumento a Martínez de las Rivas, obra de Garcí González y Mariano Benlliure. En San Esteban de Galdames tenemos la iglesia parroquial y en Montellano, la iglesia de Santa María y el monumento a Antonio Trueba, nacido en este lugar en 1819.

PALERMO (Sicilia): El Palacio de los Normandos

Palermo ha cambiado mucho, contando ahora con amplias zonas peatonales adornadas por notables monumentos, de los que pudimos disfrutar en el segundo viaje que realizamos a la isla de Sicilia en mayo de 2025, disfrutando sucesivamente del Teatro Politeama Garibaldi, de las esculturas que adornan la piazza Ruggiero Settimo, del Teatro Máximo, de la piazza Verdi y la Vía Maqueda, del Oratorio San Camillo, del Mercato del Capo, del Duomo de Palermo y el carro de Santa Rosalía y de un lugar emblemático, la Piazza Vigliena, más conocida como Quattro Canti, que en sus esquinas cuenta con cuatro palacios barrocos del siglo XVII, adornados por otras tantas fuentes que representan las cuatro estaciones y las estatuas de los reyes españoles Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Casi al lado concluimos las visitas en la piazza Pretoria, presidida por la fuente del mismo nombre situada frente al Ayuntamiento. De regreso al hotel pasamos junto al mural dedicado a Falcone y Borsellino, dos juristas del barrio de Kalsa que fueron asesinados por la Cosa Nostra en 1992, cerca del puerto La Cala.

El 19 de mayo comimos frente al Duomo para luego dirigirnos hasta el final de la calle, donde se encontraba nuestra siguiente cita, que es el lugar más monumental de Palermo. Se trata del Palacio de los Normandos (Palazzo dei Normanni), que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Como no lo visitamos en nuestro viaje anterior, fue la gran sorpresa de nuestra segunda visita a Palermo. Nos dan la bienvenida los jardines de la piazza del Parlamento, de los que sobresale la estatua de Felipe V de Borbón, del escultor Nunzio Morello. Detrás tenemos la Torre Pisana y la Porta Nuova del palacio.

También conocido como Palacio Real, la construcción del Palacio de los Normandos comenzó en el siglo XII, contando con una peculiar arquitectura de transición del románico al gótico, con una mezcla de elementos bizantinos, islámicos y románicos. El acceso lo realizamos por un monumental patio, de nombre Cortile Maqueda que, a diferentes niveles, nos va dando acceso a las diferentes zonas del palacio, siendo la más deslumbrante de ellas la Capilla Palatina (Cappella Palatina),

La Capilla Palatina es una pequeña iglesia con techos de madera tallada y espectaculares revestimientos de mosaicos, entre los que destaca el Cristo Pantocrátor. El principal aliciente del Palacio de los Normandos fue construido utilizando cómo cimientos la pequeña iglesia de Santa Maria delle Grazie, que aún persiste bajo ella. Tras la construcción del ala barroca del palacio, concluida en 1601, quedó integrada en la primera planta del mismo. También resultan notables en ella el ábside, las columnas y los artesonados.

Volvemos al Cortile Maqueda para subir al segundo piso por una monumental escalera, de nombre Scalone d’Onore, que nos da acceso a los Apartamentos Reales (Appartamenti Reali), el segundo lugar más importante del Palacio de los Normandos, accediendo en primer lugar a la Sala de Hércules (Sala d’Ercole), construida entre 1560 y 1572 y lugar de reunión del Parlamento de Sicilia, uno de los más antiguos del mundo. La siguiente cita la tuvimos en la Sala de los Virreyes, con sus paredes decoradas con 21 pinturas de algunos de los más destacados personajes del reino Borbón de Sicilia.

Siguiendo en los Apartamentos Reales, el recorrido de la visita continúa por la Sala Pompeyana (Sala Pompeiana), con decoración inspirada en Pompeya y Herculano, realizada hacia 1830 por el pintor palermitano Giuseppe Catania. Pasamos luego a la Sala Cinese, decorada con motivos de estilo chino. De ella nos dirigimos a la Sala de los Vientos (Sala dei Venti), que constituye el eje central de la Torre Joharia, el sector más antiguo de los Apartamentos Reales.

Finalmente llegamos al lugar más importante y hermoso de los Apartamentos Reales, la Sala Ruggero II, una joya cubierta de mosaicos al estilo de la Capilla Palatina. Fue concluida en 1170 y está llena de mosaicos de temática persa con espectaculares detalles de animales, figuras mitológicas y vegetación. Los leones y los pavos reales que se enfrentan representan un simbolismo asociado a la gloria y a la eternidad. De aquí volvimos a la a la Sala de los Vientos, dando por concluida la visita al interior del palacio.

La visita al Palacio de los Normandos concluyó en los pequeños Jardínes Reales (Giardini Reali), que no aportan nada, pero que tienen unas buenas vistas de la parte trasera del palacio. El Palacio de los Normandos se encuentra en Palermo en la Piazza del Parlamento, 1 y abre a diario de 08:30 a 16:30 h, aunque los domingos cierra a las 12:30 h. El precio de la visita completa (Cappella Palatina, Appartamenti Reali, Exposición de las Salas Duca di Montalvo y Jardines es de 19 € (15,50 € los mayores de 65 años). Info: https://www.federicosecondo.org/cenni-storici/

El 19 de mayo iniciamos la jornada visitando una joya siciliana que no tuve ocasión de ver en mi anterior viaje, el Duomo di Monreale, que desde 2015 figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La construcción de esta Catedral se inició en 1174, con una fachada austera que guarda un monumental interior en el que desatacan sus tres naves totalmente cubiertas de enormes mosaicos sobre un fondo dorado, que fueron creados entre finales del siglo XII y principios del XIII, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, destacando el Cristo Pantocrátor situado en el ábside central.

Con la misma entrada se accede desde la Catedral al Museo Diocesano, que ocupa el interior del anexo Palacio Arzobispal. Comienza el recorrido en la sala San Plácido, que guarda cuadros procedentes de varias iglesias de Sicilia. Cuenta también con varias pinturas del siglo XVI e imágenes de Cristo crucificado, entre las que destaca un Crucifijo en madera del siglo XV. Desde aquí contemplamos el claustro al que no accedimos pues había que pagar otra entrada y nos faltaban muchos lugares que visitar.

Me he permitido la licencia de volver a hablar del Duomo di Monreale, que ya comenté en una anterior entrega el 15 de julio de 2025, pues su visita resulta imprescindible en todo viaje a Palermo.

SÁMANO (Castro Urdiales, Cantabria). Senda Mitológica La Cava

Me enteré de su existencia hace poco y, como no quería que sucediese lo mismo que en el Parque Mitológico de Mina Pepita de Solares, que parece ser que fue vandalizado y hace poco restaurado, el pasado 3 de febrero nos desplazamos a la pedanía castreña de Sámano para conocer la Senda Mitológica La Cava, inaugurada en abril de 2025, con figuras creadas por la empresa Francis2 Proyectos Artisticos, dando vida a seres mitológicos de la tradición cántabra, con uno específico de Castro Urdiales, la Sirenuca. A lo largo de 1 km de pista encontramos once de estos personajes, estando acompañado cada uno de un panel informativo, explicando la leyenda en castellano, francés e inglés. Cuenta con tres accesos desde los barrios La Torquilla, en el Polígono Industrial El Vallegón, Laiseca y Llacente.

El primer habitante de la zona en recibirnos fue el Roblón, de 4 metros de altura y 3.800 kg. de peso. Se cree que era un viejo roble hueco en el que se refugió una mujer durante una tormenta. El árbol la abrazó hasta fusionarse con ella, convirtiéndose en mitad árbol, mitad mujer. De su copa colgaba una melena de hierba seca, su nariz era de encina y las ramas del tronco brazos de abedul. Cuando dejó de crecer, comenzó a destrozar todo a su paso, hasta que murió quemado por cazadores que prendieron fuego a su melena de hojas secas. Aún se dice que se le ve como una enorme antorcha corriendo por el bosque.

Unos carteles nos recuerdan que hay que cuidar el entorno y no subirse a las figuras. Casi al lado tenemos el Hombre del saco con su caseta llena de cacharros. También es conocido como el “asustador de niños”. Se trata de un hombre que deambula por las calles de noche buscando a niños perdidos o que se portan mal para llevárselos en un saco a un lugar desconocido. Este personaje se utiliza para asustar a los más pequeños y obligarles a que sean buenos y vuelvan a casa antes de que anochezca.

Pronto nos situamos ante el Ojáncano, un monstruo gigante con un solo ojo en la frente, que solo respeta a la Anjana. Representa el mal y el odio y siempre está enfadado. Arroja grandes piedras y rocas que causan desastres: incendios inundaciones, ciega las fuentes, destruye árboles, roba a los niños y a las pastoras guapas. Su cara es redonda y lleva una larga barba con un mechón blanco que es su punto débil, pues si se le arranca pierde fuerza y acaba muriendo en su cueva.

El siguiente personaje es mucho más simpático. Se trata del Musgosu, un duende que viste con ropa de musgo, sombrero de hojas verdes y botas de piel de lobo. Es alto y delgado con aspecto de cansado y pálido, que siempre va caminando por los bosques. Es bondadoso y avisa con su flauta de los peligros del bosque, del Ojáncano y de los seres malignos. Los pastores le respetan porque les ayuda y les evita muchos males.

Escondido entre los eucaliptos encontramos al Caballucu del Diablo, que según la creencia popular son siete almas condenadas por sus pecados, de cada uno de los colores del arco iris, y su jefe es el rojo, montado por el Diablo. Aparecen en la noche de San Juan y tienen alas de libélula, ojos brillantes, crines negras y arrojan fuego por la boca. Si te los encuentras, debes hacer siete cruces para evitar morir aplastado por ellos o llevar un poco de verbena y estar cerca de las hogueras de San Juan.

A orillas del río encontramos uno de los personajes más grandes y hermosos, el Cúlebre, el más temible de todos los seres mitológicos de La Cava. Es un ser mitad dragón y mitad serpiente, con una sola cabeza y dientes potentes. Tiene escamas, alas de murciélago, una cresta espinosa que recorre su dorso y una cola poderosa. También se le conoce como “serpiente voladora” y se dedica a custodiar los tesoros que obtiene de los tributos y de los bienes que le dan los vecinos por miedo a su ira.

Situada junto a la entrada del barrio Laiseca, la Sirenuca, tiene una historia muy curiosa. Cuenta que había una joven muy hermosa a la que le gustaba recorrer los acantilados de Castro Urdiales. Su madre, preocupada, la reprendía, pero la joven no le hacía caso, así que la maldijo: “¡Así permita el Dios del cielo que te vuelvas pez!”. Al volver a los acantilados, la muchacha se convirtió en una sirena. Desde entonces, la Sirenuca de Castro se dedica a avisar con sus cantos a los navegantes perdidos entre brumas cuando se acercan a los acantilados.

Casi al lado tenemos la Anjana, un hada buena respetada por el Ojáncano. Tiene el cabello con trenzas, y viste con una túnica blanca. Se apoya en un báculo mágico, descansa en las orillas de los arroyos y representa el bien y la humildad. Al alba, estos seres abandonan sus grutas secretas para ayudar a los desvalidos y a los caminantes perdidos y heridos en el monte, a los que curan con un elixir que llevan en un botelluco. Antes de regresar a sus grutas reparan los desmanes del Ojáncano.

Casi al lado tenemos otro simpático personaje, el Trento, un enano vestido con ropa de musgo y hojas, lo que le permite pasar desapercibido cuando camina por los bosques. Es un duende pícaro y bromista que hace inocentadas a las mozas cuando vuelven al pueblo con sus ganados. En invierno duerme en las torcas, gritas profundas de las montañas, y en verano debajo de los árboles. Se esconde entre las matas y tira de los sayos de las muchachas. Aquí el Trenti aparece saltando sobre una seta de grandes dimensiones.

Nuestro recorrido concluye pasando entre los Cuines, situados a los lados del camino uno sobre una seta enorme y otro sobre el tronco de un árbol. Los Cuines son duendes simpáticos y rechonchos que cuidan de los niños cuando se pierden en los bosques. Las madres, para dormir a sus hijos, les contaban historias que empezaban con “Había una vez unos Cuines…” para que supieran que estos seres les protegerían siempre. Son pequeños y tienen rasgos similares a los cerdos. Suelen ir en pareja y dan saltitos ágiles.

Por la misma pista regresamos al punto de partida. donde tenemos el coche en el enorme aparcamiento del polígono industrial. La Senda Mitológica La Cava se encuentra a 31 km de Leioa, que en buena parte se realizan por la A-8, dirección Santander hasta la salida 145 (Polígono Industrial El Vallegón). El acceso es libre. Info: https://turismo.castro-urdiales.net/turcastro/publicacion/senda-mitologica-la-cava

Pirámides de Güimar (Tenerife)

He estado ya unas cuantas veces en la isla de Tenerife, pero siempre se descubre algo nuevo. Eso es lo que me sucedió el año pasado, en concreto el 15 de febrero, fecha en la que hablaban de posibilidad de lluvia en buena parte de Tenerife, con la excepción del sudeste de la isla, así que decidimos desplazarnos 56 km hasta un lugar que no conocíamos, las Pirámides de Güímar. Menos mal que el tiempo nos acompañó pues casi todo se encuentra al aire libre. Abre todos los días de 10 a 18 h y la entrada a todos los lugares, llamada Experiencia Premium, cuesta 18 €. Cuenta con una cafetería pero la perfección no existe, pues el espacio dedicado a aparcamiento es muy limitado. Abierto al público en 1998, por iniciativa del explorador noruego Thor Heyerdahl, el Parque Etnográfico y Jardín Botánico Pirámides de Güímar cuenta con una extensión de más de 64.000 m² de jardines y rutas al aire libre, que muestran un rico patrimonio cultural y natural.

Comenzamos la visita en el Museo Casa Chacona, edificio del siglo XIX en el que Kon Tiki, el dios preincaico del sol más tarde conocido como Viracocha, invita a disfrutar de un acogedor espacio cultural. En él pudimos conocer la teoría de Thor Heyerdahl sobre los posibles intercambios entre civilizaciones antiguas, como puso de manifiesto en su expedición de 1947 por el océano Pacífico desde el Perú hasta la Polinesia a bordo de la balsa Kon Tiki. También vimos escenas relativas al descubrimiento de América, objetos de varios países americanos y una exposición fotográfica de pirámides escalonadas del mundo.

La escultura del titán Atlas, figura histórica de la mitología griega, que lleva el mundo en sus hombros, nos introduce en la Ruta Volcánica, que nos muestra el proceso de la formación geológica de las Islas Canarias hace millones de años, gracias al poder de los volcanes. Vemos también una imagen del Teide, cubierto de nieve, plataneras y otras especies de flora canaria, además de reproducciones de Dragones de Cómodo (Varanus komodoensis).

Continúa la visita por el llamado Jardín Venenoso, de 1.500 m² de extensión. que alberga más de 70 especies venenosas de todo el mundo, para que tomemos conciencia del peligro que encierran las plantas venenosas. La exposición detalla los usos medicinales, el grado tóxico, la procedencia geográfica y curiosas leyendas de las distintas especies. Así aprendimos que los Borgia fueron expertos en el arte del envenenamiento, llevándose a la tumba el secreto de la preparación de la cantarella.

Accedimos luego al auditorio, en el que presenciamos una interesante película sobre la coincidencia de las culturas de ambos lados del Atlántico. A su entrada se encuentra una réplica a gran escala de la embarcación Ra II, utilizada en la expedición Kon Tiki. Contemplamos también unos dibujos de los trajes típicos de las islas, de los que os muestro los de las dos que visitamos, La Gomera y Tenerife. También nos detenemos ante fotografías antiguas de actividades tradicionales canarias.

Visitamos a continuación el espacio dedicado a Polinesia y Rapa Nui, que cuenta con dos exposiciones, “Colonizando Polinesia”, sobre la colonización del entorno del Océano Pacífico y “Rapa Nui: Supervivencia extrema”, mostrando la isla de Pascua, en la que durante más de un milenio se desarrolló una cultura espectacular. La decadencia de esta civilización nos enseña la importancia de la sostenibilidad y del uso responsable de los recursos naturales.

La principal atracción y lo que da nombre al Parque Etnográfico y Jardín Botánico Pirámides de Güímar es el conjunto de seis estructuras piramidales alineadas con el solsticio de invierno y verano. La fecha de construcción es objeto de debate, aunque la teoría más aceptada es que datan del siglo XIX, no apareciendo mencionadas hasta 1881. Todo indica que pudieron ser creadas a partir de la limpieza de terrenos para dedicarlos a la agricultura.

Concluimos la visita recorriendo tranquilamente el Jardín Sostenible, que recrea un curso de agua de un barranco canario, mostrándonos la belleza única de la flora canaria. Hemos dejado para el final el espacio “Un océano… de plástico”, la primera exposición permanente en España sobre la contaminación de los océanos por residuos plásticos. En ella aprendimos como pequeños cambios en los hábitos diarios pueden tener un gran impacto positivo en el medio ambiente.

Aunque ya hablé de ello y mostré las imágenes hace casi una año en otra entrega, os recomiendo complementar la visita a las Pirámides de Güimar con la localidad pesquera de Candelaria, distante tan solo 10 km, donde en primer lugar contemplamos las gigantescas estatuas de los nueve menceyes, los reyes guanches que mandaban en las otras tantas demarcaciones de la isla. Fueron realizadas en bronce en 1993 por el escultor lagunero José Abad.

Las figuras de los menceyes, se encuentran en la plaza de la Patrona de Canarias, presidida por la Virgen de la Candelaria, cuyo templo fue edificado en 1959 por el arquitecto Enrique Marrero Regalado, con techumbre que imita el estilo mudéjar y una cúpula de 25 metros de altura. La Basílica de Candelaria se levantó en el lugar donde los aborígenes de las islas veneraron a la Virgen tras la conquista de Canarias. Cuenta Candelaria con una amplia oferta gastronómica pero poquísimos lugares para aparcar el coche.

CÓRDOBA: El Palacio de Viana, la joya de Kutxabank

Del 17 al 28 de marzo de 2025 realizamos la segunda escapada del año a las andaluzas provincias de Málaga, Córdoba, Jaén y Granada, volando con Volotea de Bilbao a  Málaga y pasando las dos primeras noches en una ciudad que hacía bastantes años que no visitábamos, Córdoba, para lo que reservamos el Hotel Eurostars Conquistador ****, pero la víspera de iniciar el viaje nos llamaron para decir que algunas habitaciones se habían inundado por las fuertes lluvias, cambiándonos al Hotel Eurostars Palace ***** (https://www.eurostarshotels.com/eurostars-palace.html), muy bueno por cierto, situado en el Paseo de la Victoria, a 750 m de la Mezquita-Catedral. Frente al hotel, a 230 m está la Puerta del Almodóvar, del siglo XIV, junto a la que se encuentra la escultura del filósofo y dramaturgo cordobés Séneca. A 500 metros, en la misma acera tenemos una de las zonas de ambiente de Córdoba, el Mercado Victoria, con más de 20 bares y restaurantes, que ocupa la antigua Caseta del Círculo de la Amistad, edificio histórico de hierro forjado que data de finales del siglo XIX, donde se celebraba antiguamente la Feria de Córdoba.

Córdoba tiene muchos lugares que visitar, de los que cuatro forman parte de la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO: la Mezquita-Catedral (1984), el Centro Histórico (1994), la fiesta de los Patios Cordobeses (Patrimonio Cultural Inmaterial, 2012) y el yacimiento arqueológico de Medina Azahara (2018). A continuación os muestro algunos de los lugares más interesantes: Puerta del Puente, Torre de la Calahorra, Alcázar de los Reyes Cristianos, Murales, Templo romano, Callejas de los Ángeles y de las Flores, Puente romano, Mezquita-Catedral, Museo Julio Romero de Torres, la iglesia fernandina de Santa Marina y Madinat Al-Zahra.

Pero voy al grano. Se trata de mostraros a continuación uno de los lugares más monumentales con que cuenta Córdoba, el Palacio de Viana, una casa que nos muestra los gustos de las 18 familias que la habitaron entre 1425 y 1980, fruto de la ampliación y transformación de un grupo de casas de la Baja Edad Media, siendo su primer propietario Gómez Suárez de Figueroa. Al heredar Cajasur, el Palacio de Viana pasó a ser propiedad de la Fundación Kutxabank, abriendo sus puertas al público el 31 de octubre de 1981. Accedemos así a la casa señorial más importante y mejor conservada de Córdoba, que aglutina en un solo lugar la mayor concentración de patios de la ciudad.

Nada más entrar en el Palacio de Viana accedimos a la sala polivalente, donde tenía lugar la exposición “Amazonas cordobesas”, obra del pintor cordobés Rafael Martín Toril, con el que pudimos conversar. Pronto pasamos por los dos primeros patios, el de la Cancela, antiguo patio de acceso a la casa de los condes de Torres Cabrera, colindante al palacio, y el de Recibo, actual acceso principal al palacio. Junto a él se encuentran las Caballerizas, pudiendo contemplar una carroza para siete caballos y un palanquín.

Pronto pasamos por dos patios, siendo el primero el de los Gatos, el patio de vecinos más antiguo de Córdoba, del que accedemos al de los Naranjos, que recuerda a los jardines hispano-musulmanes del siglo XV. El Salón del Mosaico, antigua entrada principal de la casa, es el escenario de la exposición “La exhibición del poder”, que ocupa también la Sala de Firmas, la Sala de las Vitrinas y el Salón de Tobías. La siguiente cita la tuvimos en el Patio de las Rejas, uno de los iconos del Palacio de Viana y de los patios de la ciudad de Córdoba, diseñado en el siglo XVII y visible desde el exterior.

Siguiendo el recorrido circular llegamos al Patio de la Madama, construido en el siglo XVIII y cuyo nombre hace referencia a la náyade de la fuente central, que en la mitología griega era una ninfa de agua dulce. De él pasamos al Patio de Columnas, el último que se incorporó al conjunto, pues se construyó en los años ochenta del siglo pasado. Es mi favorito por su amplitud, las fuentes y albercas y las numerosas macetas y columnas. Sobre el soportal dintelado del fondo asoma la torre de la iglesia de San Agustín. Es éste uno de los principales escenarios de la programación cultural de la Fundación Kutxabank.

La siguiente cita la tuvimos en el Jardín, que se incorporó al palacio en el siglo XIX con inspiración francesa. Todavía nos quedaban muchos patios por recorrer, comenzando por el coqueto de la Alberca, pasando sucesivamente al de los Jardineros, también originario del siglo XIX, al del Pozo, que se caracteriza por el muro de hiedra que tapiza las paredes del palacio, el de la Capilla, construido en el siglo XVII y el de la Cancela, que fue el patio de acceso a la casa de los condes de Torres Cabrera.

Todavía nos quedaba un lugar por visitar en la llamada zona institucional, la Capilla y Galería de los Saavedra, así llamada por los seis cuadros con los miembros más destacados de esta familia, que se exhiben sobre la pared mayor. Se accede a ella por el Patio de la Capilla. Concluimos la visita en el Patio del Archivo, el más interior del palacio de Viana y ejemplo del barroco cordobés más sobrio. Como ya estuvimos en otra ocasión, por falta de tiempo no realizamos la visita guiada al interior del palacio.

El Palacio de Viana se encuentra en la cordobesa plaza de don Gome, 2. Abre de martes a sábado de 10 a 19 horas y los domingos y festivos solo hasta las 15 horas. En julio y agosto, el horario es de martes a domingo de 9 a 15 horas. Cierra los lunes. La visita a los 12 patios y la zona institucional de la planta baja cuesta 8,50 €, que sube a 14 € si se añade la visita guiada al interior del Palacio. Más información en https://www.palaciodeviana.com/

Villa Arnaga, el Versalles de Lapurdi

Concluido el relato de los viajes de 2025, me voy a detener en las próximas entregas en lugares concretos, de los que hablé de pasada, que merecen una detenida visita, comenzando con el más cercano de todos, Villa Arnaga, precioso lugar enclavado en la localidad labortana de Kanbo (Cambo-les-Bains), a 165 km de Leioa, conocido popularmente como “el Versalles vasco”. Visitamos este lugar en el curso de una escapada a Lapurdi efectuada del 7 al 11 de octubre de 2024, teniendo como campamento base Larressore (en euskera Larresoro) y más en concreto, el pequeño Hôtel Restaurant Aldaburua, situado a 2,5 km de Villa Arnaga y 3,7 km de Kanbo. Su pequeño casco urbano se concentra en torno al restaurante Aldaburua, que tiene enfrente la Herriko Etxea (Ayuntamiento), algunas casas de estilo vasco, como Dendarieta y, en un lateral, la iglesia de Saint-Martin que, aunque data de finales del siglo XIX, cuenta con las tradicionales galerías de madera de los templos labortanos.

Para acceder a Villa Arnaga, tenemos que dejar el coche en el aparcamiento gratuito situado al borde de la carretera D410 (Route du Docteur Camino), situado junto a la puerta de acceso al recinto, teniendo que caminar desde este punto hasta la taquilla, en la que compramos la entrada al precio de 9 €. Villa Arnaga suele abrir del 2 de abril al 9 de noviembre, cerrando los lunes. El horario es de 11 a 18 h, aunque en julio y agosto abre a las 10. En cualquier caso se cierra el acceso a las 17 h. A partir de aquí tenemos un corto paseo por una carretera asfaltada que recorre un bosque hasta llegar a los jardines.

Estamos en la zona más hermosa del recinto, el jardín francés, que ocupa 7 hectáreas y se extiende hasta la fachada principal de la casa. Es obra de Joseph-Albert Tournaire y Pierre Ferret, junto a la imaginación y diseño del propio Edmond Rostand. El jardín, se organiza en torno a tres estanques con fuentes, canales y parterres de hortensias, rododendros y camelias. Nada más acceder a ellos encontramos una pérgola inspirada del palacio de Schönbrunn en Viena, construida en 1912 y flanqueada por dos pabellones. Desde ella tenemos una preciosa vista del jardín francés con la villa al fondo.

Caminamos por le jardín francés disfrutando de la contemplación de Villa Arnaga, máxime con el día tan bueno que hacía. Se trata de una elegante una casona de estilo neovasco, con una fachada con entramado de madera de color rojo, construida entre 1903 y 1906 por el escritor y dramaturgo Edmond Rostand, autor de la famosa obra Cyrano de Bergerac. Su interior parece un palacio con 19 habitaciones, salas y salones. Contemplamos la villa desde el canal, el “espejo del agua”, el “estanque redondo” y el jardín.

La Villa Arnaga ha sido convertida en el Museo Edmond Rostand y cuenta con  muebles cedidos por el Mobilier National, ya que en 2019 se decidió renovar su interior al encontrarse los originales muy deteriorados. En la planta baja nos detenemos en el comedor, de estilo Luis XVI, donde contemplamos el retrato de Rosemonde Gérard, pintado por Caro Delvaille y situado sobre la curiosa estufa eléctrica revestida de mármol. Pasamos también por el despacho de Edmond Rostand, el office y la biblioteca, adornada con pinturas de mujeres desnudas, obra de la pintora francesa Clémentine-Hélène Dufau.

El espacio más espectacular de la planta baja es el Gran Salón, de enormes dimensiones, que sirve de vestíbulo a las salas adyacentes. La parte superior está decorada con un friso de gran colorido pintado por Gaston La Touche en 1905, que ilustra el poema de Victor Hugo “La Fête chez Thérèse”. Cuenta también con el autorretrato de Clémentine-Hélène Dufau (1911), pudiendo ver un cuadro de Rosemonde Gérard con un vestido verde, además de grandes vidrieras por las que contemplar los jardines. Al lado está el pequeño salón chino, decorado con tres paneles lacados de color negro traídos de Pekín.

Subimos al primer piso por una gran escalera mientras observamos los medallones de la parte superior, pintados también por Clémentine-Hélène Dufau, que muestran a tres mujeres desnudas, aunque solo os muestro a dos, mujer con pavo real y mujer con flamenco. Vemos también el dormitorio de los niños, el cuadro “Joven hombre y joven mujer”, de Clémentine-Hélène Dufau y el sencillo dormitorio de Edmond Rostand, desde el que se contempla el jardín de estilo inglés, el lugar secreto del poeta.

La joya de la primera planta son las dependencias de Rosemonde Gérard, desde cuyo vestidor, decorado con pinturas en tonos rojos, se tiene una espectacular vista de conjunto de jardín francés. A continuación se encuentra el dormitorio de Rosemonde Gérard, de inspiración Luis XVI, que dispone de su propio baño, todo un lujo pues además cuenta con bañera con agua fría y caliente. Finalizamos la visita en el tocador de Rosemonde, una habitación decorada con un espectacular friso de pinturas de 20 metros de largo por uno alto, obra realizada por Jean Veber.

Ya que estamos en Cambo-les-Bains (en euskera, Kanbo), aprovechamos para dar un paseo por esta tranquila localidad de 6.700 habitantes, convertida en el sexto destino termal de Francia, cuya fama comenzó en el siglo XIX al ponerse de moda del termalismo, acercándose a esta población notables  personalidades de la época como la emperatriz Eugenia de Montijo, Napoleón III o el rey Eduardo VII. También tenemos una buena vista de las montañas y del valle del Nive. Llaman nuestra atención los frontones.

Dejamos aparcado el coche junto al principal monumento de Kanbo, la iglesia de Saint Laurent, de los siglos XVI-XVII y catalogada como Monumento Histórico, así que es de obligada visita. Como suele ser habitual en las iglesias de Lapurdi, destaca en su interior las galerías esculpidas en madera y su retablo. También encontramos la estatua de San León, patrón de Baiona y una terracota esmaltada de  la Virgen con el Niño, donada por Edmond Rostand. En el exterior vemos varias estelas funerarias.

Villa Arnaga suele cerrar de noviembre a abril, así que estar atentos a los horarios en su web, http://www.arnaga.com/.