Mi concepto del viaje es muy amplio así que, aunque he estado en 111 países diferentes repitiendo muchos de ellos, también valoro lo que tengo cerca de casa, en este caso a poco más de 30 km, en el municipio de Galdames. Se trata de Torre Loizaga, el Museo de coches clásicos y antiguos, al que podemos acceder por dos rutas diferentes, por Muskiz (31,4 km desde Leioa), pero con una estrechísima carretera al final, o por Güeñes (36.9 km), invirtiendo dos minutos más. Torre Loizaga solo abre domingos y festivos nacionales, de 10 a 15 h, aunque se puede negociar otras fechas para grupos a partir de 18 personas. La entrada cuesta 9 €, con una reducción del 50% (4’50 €) para jubilados y jóvenes de 7 a 14 años, siendo gratis para los menores de 6 años. Torre Loizaga se encuentra en el Barrio Concejuelo. 48191 Galdames (Bizkaia). Tel 672 248 759.

La majestuosa fortaleza de Torre Loizaga, una de las joyas del patrimonio cultural de Bizkaia, fue erigida en el siglo XIV como bastión defensivo del linaje Ochoa García de Loyzaga. La torre tiene una altura de 25 metros y está rodeada por un foso con puente levadizo y altas murallas. Fue rescatada de sus ruinas por el empresario y coleccionista originario de Galdames, Miguel de la Vía, quien se dedicó a restaurarla e iniciar una impresionante colección que atesora en la actualidad 75 vehículos de alta gama, incluyendo una de las colecciones de Rolls-Royce más completas de Europa, con 45 unidades. Están reunidos en cinco pabellones repartidos por el recinto amurallado, rodeados de olivos, más un sexto en el interior de la torre.

La visita empieza en el Pabellón 1, en el que se encuentra la taquilla, que lleva por título “Los Veteranos”. La historia del automóvil comienza en Alemania en la década de 1880, aunque en las décadas posteriores es Francia quien se sitúa en cabeza. En esta sala podemos ver los ancestros del automóvil en forma de carruajes, carroza y diligencia, antes de contemplar los más destacados de esta sección: Peugeot Baby Voiturette Type 54 (1903), Delaunay Belleville 10 HP Roi des Belges (1908), Isotta Fraschini Tipo 8A (1925) e Hispano Suiza K6 (1936).

El Pabellón 2 rinde homenaje a la afición que Miguel de la Vía sentía hacia el mundo de la automoción reuniendo los coches que utilizó y disfrutó durante su vida, como un Mercedes 190 SL, un BMW 635 CSI, un Lancia Aprilia o un Porsche 911, que conviven con un enorme Cadillac Eldorado y un imponente camión de bomberos Merryweather BMC-Pump Escape (1939), originario de Sussex, destacando también un MG TF 1500 (1955), un Mercedes Benz 280 SL Pagoda (1968) y un Porsche 911 SC (1980)

La siguiente cita la tenemos en el Pabellón 3, dedicado a “Los deportivos”, donde contemplamos elegantes vehículos como el Jaguar E-Type 4,2 Roadster (1970), el Lamborghini Countach (1974) y el Ferrari Testarossa (1984). También vemos elegantes modelos Rolls-Royce, de la época en la que optan por un diseño más moderno, que comienza con el Rolls-Royce Silver Shadow Coupe (1970) y continúa con el Rolls-Royce Camargue Saloon (1975), con los faros con limpiaparabrisas.

Caminamos ahora por loa amplios jardines en busca de los dos siguientes pabellones, entrando en primer lugar en el 4, que lleva por nombre “Entreguerras”, donde retrocedemos en el tiempo al ser recibidos por una larga fila de Rolls-Royce. En esa época se fabricaron coches más pequeños conocidos como “Baby Rolls”, destinados a una clase media bastante adinerada. Los más destacados de este pabellón son: Rolls-Royce 20/25 Cabrio (1934), Bentley 3,5 Rigid Body Saloon (1934), Rolls-Royce Silver Wraith Landaulette (1953) y Rolls-Royce Silver Cloud I (1957).

Al lado tenemos el Pabellón 5, que lleva por título “Phantom”. Estamos en una de las escasas y privilegiadas salas en el mundo en exhibir toda la serie Phantom desde el modelo I al VI fabricados por la firma inglesa (1925-1969), recibiéndonos el Phantom VI que perteneció a Sam Spiegel, productor de cine estadounidense de títulos como “El puente sobre el río Kwai” y “Lawrence de Arabia”. Contemplamos también el Rolls-Royce Silver Ghost Limousine (1923), el Rolls-Royce Phantom I Springfield Tourer (1929) y el Rolls-Royce Phantom II S Continental (1932), llamando especialmente nuestra atención el Rolls-Royce Phantom IV (1956), que perteneció al Emir de Kuwait. De este modelo se fabricaron 17 modelos para altos dignatarios de todo el mundo.

Tenemos que acceder al interior de la torre para entrar al Pabellón 6, el más elegante de todos y bautizado como “Hall Baronnial” por el escritor e historiador inglés John Fasal, ya que en él se guardan algunas de las joyas más preciadas de la colección. Nos recibe el vehículo más antiguo de todos, un Allen Runabout Horseless Carriage de 1898 que perteneció a Sir Stirling Moss, estando reservado el resto del espacio a los elegantes Rolls-Royce Silver Ghost, destacando los siguientes: Open Fronted Limousine (1912), Roi des Belges Tourer (1913) y Rolls-Royce Silver Ghost Style Colonial (1914). Aquí concluye la visita.

Podemos aprovechar para recorrer el municipio de Galdames, que cuenta con tan solo 829 habitantes, acercándonos a tres de sus barrios, aunque antes de mover el coche podemos acercarnos a la ermita de Santiago, situada junto a la Torre Loizaga. La primera cita la tenemos en la capital, San Pedro de Galdames, donde se encuentra la iglesia de la que toma el nombre, el Ayuntamiento y el Monumento a Martínez de las Rivas, obra de Garcí González y Mariano Benlliure. En San Esteban de Galdames tenemos la iglesia parroquial y en Montellano, la iglesia de Santa María y el monumento a Antonio Trueba, nacido en este lugar en 1819.

Excelente colección de automóviles en un entorno precioso.
Saludos pareja.
Muchas gracias por comentar. Un saludo.