Concluyo el relato de la segunda escapada del año, realizada del 23 al 27 de marzo por la provincia de Valladolid. Me quedaba pendiente comentar la intensa mañana que pasamos el 26 de marzo en Valladolid capital, distante 35 km de Tordesillas, dejando el coche en el parking Plaza Mayor (MOVASA). Contemplamos el Ayuntamiento y la estatua del conde Pedro Ansúrez, situada en el centro de la plaza y nos dirigimos a la Fuente Dorada, para luego acercarnos al Pasaje Gutiérrez, galería comercial cubierta inaugurada en 1886. Muy cerca encontramos una figura que ya vimos en nuestra anterior estancia en Valladolid, en el año 2013, el Arlequín, de Ángel Membiela, situado bajo el mural “Rosa del desierto”.

Llevábamos caminando unos 900 metros cuando llegamos a uno de los puntos fuertes de la mañana, el Palacio de Santa Cruz, uno de los primeros palacios renacentistas de España, pues fue inaugurado en 1491. Actual sede del rectorado de la Universidad de Valladolid, alberga la capilla del Cristo de la Luz, de Gregorio Fernández, la Biblioteca Histórica de la Universidad y un hermoso patio, al que se asoman algunas salas que acogen el Museo de arte africano, de la Fundación Jiménez-Arellano, que ya visitamos en 2013, comenzando por la parte dedicada a la “Escultura figurativa en terracota de África subsahariana”.

En la entreplanta del monumental patio, en la Sala de San Ambrosio, encontramos la otra espectacular exposición del arte africano, dedicada al “Reino de Oku”, situado en la región de Grasslands (Camerún), Cuenta con un centenar de objetos de madera, muchas de cuyas figuras están cubiertas con máscaras de organizaciones secretas. En un piso superior contemplamos la exposición temporal “Las culturas Melanesias en las Highlands del Goroka Fest (Papúa-Nueva Guinea)”, colección de fotografías de Marco Negroni que se clausuró el 4 de abril. El Museo Arte Africano abre a diario de 11 a 14 y de 16:30 a 19:30 h, siendo gratis la entrada, así que es un lugar que merece realmente la pena visitar.

A poco más de 300 metros tenemos la plaza de la Universidad, a la que se asoma la majestuosa Facultad de Derecho, una de las sedes universitarias más antiguas de España, teniendo enfrente la estatua de Miguel de Cervantes. Unos pasos detrás tenemos la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, conocida como “La Inconclusa” debido a que su construcción nunca se vio finalizada. La entrada es gratuita. Muy cerca, frente a un sencillo grupo escultórico dedicado a la Semana Santa, contemplamos el símbolo por excelencia de Valladolid, la iglesia de Santa María de la Antigua, que cuenta con el campanario románico más alto de España. Lástima que estaba cerrada.

Enseguida llegamos al Palacio de Pimentel, sede de la Diputación de Valladolid, cuya construcción se inició en el siglo XV. Abre de 12 a 14 y de 19 a 21 h y cuenta con un interesante patio interior y un zaguán con un zócalo de azulejos con doce escenas de episodios históricos de la ciudad, realizados por el ceramista talaverano J. Ruiz de Luna. Muy cerca tenemos la estatua dedicada a Felipe II y la preciosa iglesia de San Pablo, cuya fachada es la joya gótica por excelencia de Valladolid, realizada en el siglo XVI. Hemos caminado unos 2 km y estamos a punto de llegar al punto más lejano del recorrido.

Iniciamos la última visita de la jornada al cercano Museo Nacional de Escultura, que cuenta con tres edificios, comenzando en el que se compra la entrada al precio de 3 €, siendo gratuita para los mayores de 65 años. Se trata del Colegio de San Gregorio, construido a finales del siglo XV, edificio gótico de monumental fachada y elegante patio interior. Las primeras salas las ocupa el retablo procedente de la iglesia de San Benito el Real, obra de Alonso Berruguete. También podemos contemplar la sillería del coro bajo del mismo monasterio, realizada por Andrés de Nájera. El resto de salas guardan notables obras de Gregorio Fernández, Pedro de Mena y Juan de Juni, entre otros. Es la colección más importante del museo.

En el mismo edificio se encuentra la capilla, de estilo gótico tardío hispano-flamenco, que cuenta con varias piezas muy representativas de la colección del museo. Casi enfrente tenemos otro de los edificios del Museo Nacional de Escultura, el Palacio de Villena, construido en el siglo XVI. Nada más acceder a su interior encontramos un elegante patio porticado. En el piso superior se encuentra la atracción de este edificio, el Belén Napolitano, que procede de la colección de los hermanos Emilio y Carmelo García de Castro, contando con cantidad de figuras, que lo hacen muy atractivo.

Tuvimos que apretar el paso para llegar al tercer edificio del Museo Nacional de Escultura, el Palacio del Conde de Gondomar, más conocido como Casa del Sol, construida en 1540 para el licenciado don Sancho Díaz de Leguizamón, que guarda las copias de la antigüedad clásica realizadas en el siglo XIX, por los mejores museos europeos, en este caso procedentes del extinguido Museo de Reproducciones. El horario de apertura de las tres sedes es de 10 a 14 y de 16 a 19:30 h. Tras la visita, como eran las dos de la tarde, aprovechamos para comer a tan solo 60 metros, en Hasta La Peineta Taberna.

Tras la comida nos dispusimos a recorrer el kilómetro que nos separaba del parking de la Plaza Mayor, pasando ante el Palacio Real, residencia oficial de los reyes de España cuando Valladolid fue sede de la Corte (1601-1606), los Palacios de Fabio Nelli (Museo de Valladolid) y de los Marqueses de Valverde y la iglesia De San Benito, construida a principios del siglo XVI en estilo gótico. Enfrente se encuentra el Mercado del Val, inspirado en Les Halles de París, con los puestos ya cerrados pero la zona hostelera a tope. A punto de llegar a la “meta”, en la plaza de la Rinconada, a la que se asoma la parte trasera del Ayuntamiento, se encuentra la Fuente de los Colosos, con esculturas de Pedro Monje.

Pasamos una mañana muy intensa en Valladolid, visitando varios de sus edificios más importantes, aunque nos ha quedado otro notable lugar según nos recomendaron, el Museo Oriental, pero nos pillaba un poco a desmano. Además, siempre hay que dejar algo pendiente para poder volver.



















