La muy llevadera levedad de Twitter

2015-12-21_161740

Rescato el título de una columna que ya escribí hace unos días porque la noche electoral nos ha dejado unos resultados que coinciden, casi por completo, con la lectura que realizamos una semana atrás: el PP resiste, el PSOE no pierde tanto, Podemos se sitúa como el tercer espacio y Ciudadanos se desinfla. En la CAV, EAJ-PNV saca uno más y Podemos gana a costa de un Bildu que pierde más, incluso, que el PSE. Está claro que el PP, a los vascos y las vascas, nos importa muy poquito.

Esto, en Twitter, tiene su reflejo: Arraiz, que es un tipo valiente, reconoció: “Nos hemos caído”, cuando lo han hecho con casi todo el equipo. En la misma red social varios usuarios se acordaron honestamente de un Larreina cuyo pecado pudo ser no levantar la voz cuando, entre otros, pedían el voto para él quienes se refugian en Cuba huidos de la justicia española. Y Ortuzar, que es un tipo práctico, dio la bienvenida en Twitter a Podemos al tiempo que recordaba que su partido había ganado un escaño en un escenario en el que todos menos EAJ-PNV han perdido representantes por la entrada, precisamente, de Podemos y, en menor medida (sobre todo en Euskadi), de Ciudadanos.

Precisamente, Ciudadanos cambió la soberbia por silencio rabioso anoche en Internet, y Podemos hizo en Twitter dos menciones relevantes: la cuenta del Partido aseguraba que no debían nada a los bancos (a alguien se lo deberán, en el presente y en el futuro, como todos), y Pablo Iglesias se acordó de Pedro Sánchez mientras hablaba de un bipartidismo que, evidentemente, quieren perpetuar cambiando, simplemente, al actor que se enfrentará al PP.

Y en el PP, poca euforia. Estuvieron comedidos después de un cierre de campaña estrambótico en redes sociales (con un sentido del humor inusual e incoherente). Y más a la derecha, en UPyD, era más interesante lo que decían sobre ellos que lo que decían ellos mismos. Por ejemplo, que sacaron menos votos que el Partido Animalista. No fueron pocos los que se alegraron de la salida de este partido, oportunista y cínico hasta el hastío, del Congreso. Una cámara a la que tampoco entra Maroto, muy mencionado y con mucha retranca por la “twittesferra” alavesa.

IU, que había hecho una campaña muy “tergetizada” en redes sociales, como si en ellas solo existieran usuarios expertos y ajenos a la sociedad, también decidió guardar silencio. Lo han intentado todo y nada ha salido bien.

En resumen, Twitter ayer y, especialmente, anoche, no estuvo interesante. Todos se guardan para el futuro, cuando la levedad de una herramienta de puro entretenimiento deje paso a la gravedad del parlamento de turno y, sobre todo, a la de las televisiones. Porque esta campaña no ha sido ni la de los debates parlamentarios ni la de Twitter: LaSexta ha sido la cadena de televisión que más ha crecido en la CAV en los últimos años y, estas elecciones, Podemos ha obtenido un resultado tan meritorio como extraordinario. Ambos datos no son una causalidad. Twitter y Facebook son solo el reflejo. Y aunque lo sepamos, muchos miramos al reflejo antes que a la realidad.

Columna publicada [Enlace roto.] del 20 de diciembre de 2015.