Óscar Puente no es un santo

Tenía seleccionados varios tuits sobre el exministro español de Transportes, incluso uno de Pedro Sánchez dándole las gracias (después de 115 personas fallecidas en dos accidentes ferroviarios gravísimos en el mismo año), pero este de Carlos Malpartida (al que hay que leer siempre, aunque no estemos de acuerdo), me parece insuperable: “¿Ya han canonizado a Óscar Puente?”. El dimitido no es ningún héroe, por supuesto, no ha sido un gran ministro, y que asuma la responsabilidad es lo mínimo que podemos exigirle. Su redención, sencillamente, no es posible.

Entre inaceptable e indecente

Me parece criticable cualquier utilización del accidente para la campaña. Pero es inaceptable, mires por donde lo mires, que lo haga el PSOE: “Sánchez tratará de rentabilizar la dimisión de Puente y multiplicará su agenda en campaña. Los socialistas intentan vender el cierre de ‘un capítulo’ con la salida del ministro y anticipan que explorarán el contraste entre su forma de proceder y la de Carlos Mazón” (Artículo 14). Esto es indecente, sin embargo, no me sorprende después de que la precampaña empezara con la muerte de María del Carmen Abascal.

No les falta ni un perejil

La salida al aire de La Séptima, una televisión abiertamente progresista al estilo del PSOE, justo esta semana, antes de la campaña, ¿también es una casualidad? Que sí, que la fecha era anterior a la convocatoria electoral, pero de que Sánchez contó con ello cuando lanzó esta precampaña no tengo pruebas, pero tampoco dudas. Gabriel Rufián, Víctor Manuel y Carlos Cuerpo han sido los primeros invitados en sus principales programas. Me parece estupendo que no se escondan, lo aplaudo, de hecho, pero insisto: ser socialista no es ser la medida del resto de cosas, precisamente.

Lo que no podemos consentir

Esto que le ha pasado a Pablo Iglesias no podemos consentirlo: “Un joven de extrema derecha insulta y trata de robar el teléfono a Pablo Iglesias” (Diario Red). Ni podemos consentirlo ni debemos aplaudirlo o justificarlo de ninguna manera. No puede pasar y la condena del incidente, como la solidaridad con el fundador de Podemos, es inexcusable. Y no, no voy a entrar en comparaciones, ni voy a recordar escraches a otros políticos o declaraciones del propio Iglesias (o de cualquiera). La unanimidad y la contundencia contra el agresor no puede generar ninguna duda, en ningún partido.

Una porquería de mundo

No puedo imaginar por lo que está pasando Jesús Owono, atrapado en el momento en el que decidió salir a por un balón y golpeó a Jesús de Miguel. Tengo mi opinión sobre esa salida, pero como bien ha escrito Valdano: una víctima es suficiente en este caso. Con todo, podemos hacernos una idea de lo que podría estar sucediéndole al portero del Andorra: Michel Owono, jugador del Can Vidalet con el que comparte apellido, pero no parentesco, ha tenido que aclarar en sus redes que no son la misma persona y también ha mostrado los graves insultos (racistas, en su mayoría), que está recibiendo.