Así lo han elegido

Sobre el rifirrafe entre Iglesias y Espinosa de los Monteros en el Congreso, tengo claro que lo que dijo el de Podemos es muy parecido a la verdad: los de la actual extrema derecha española han flirteado muchas veces con el golpe de estado como para que ahora quieran pasar por demócratas de toda la vida. No tengo tan claro que un vicepresidente pueda hablar como lo hizo Iglesias pero, vaya, por eso también le votaron quienes lo hicieron, ¿no? De lo que estoy seguro es de que al fascismo hay que hacerle frente, pero no darle excusas para la victimización. Sind duda, ese fue el grave error que cometió Iglesias.

El enésimo autorretrato

Iván Espinosa de los Monteros representa a todos esos que hacen y dicen lo que quieren porque sus familias están bien relacionadas desde la época de Franco. Y tanto dice el diputado, porque tanto puede, que, al final, se pasa de frenada. Así, intentó retratar a Iglesias con un tuit… Y acabó haciendo el mejor selfie de Vox: “Los que no están capacitados para gobernar ni una comunidad de vecinos difícilmente pueden gobernar España. De esa frustración surge la necesidad constante de generar fuegos de artificio para distraer la atención. Pero cada día engañan a menos gente”.

Quién os ha leído y quién os lee…

El espectador VIP del intercambio de machadas entre Iglesias y Espinosa de los Monteros fue Patxi López que, como presidente de la comisión en el Congreso asistió en primera fila. Después, ha rectificado reconociendo que también tenía que haber intervenido. Como suele concluir uno que sabe de política mucho más que yo: “Tarde, amigo”. Pero no creo haya que reprochar nada a López. Más discutibles me parecen las opiniones de quienes nos intentaron colocar al exlehendakari y ahora le atizan como hace Jorge Bustos: “Patxi no puede levantarse porque Patxi en realidad no existe. Nunca ha existido”.

Hablemos de nacionalizaciones

El primer gobierno español de coalición tiene que hacer frente a una crisis económica que se recrudece con el cierre de Nissan. Habrá que ver cómo se defienden PSOE y Podemos ahora que no pueden echar la culpa a Rajoy. De momento, algunos (Iglesias, Errejón, Rufián…) hablan de una nacionalización para mantener el empleo. ¿Y con qué marca van a vender los coches? ¿Piensan nacionalizar cada empresa que caiga? ¿Cuáles sí y cuáles no y por qué? ¿Y el plan de negocio? No es menos cierto que los gobiernos ya inyectan dinero de todos en empresas sin modelo de negocio rentable que pertenecen a unos pocos.

De predicar y dar trigo

Tuiteros como Carlos Malpartida han recuperado la noticia de hace solo un mes en la que Janet Sanz, considerada la “número dos” de Coalu, proponía “evitar que se reactive” la industria del automóvil después de ver cómo había evolucionado la pandemia y el confinamiento. Sí, es posible contextualizar la noticia en ese momento y en el modo de pensar supuestamente progresista del entorno de Colau. Pero también es cierto que podemos recuperar las declaraciones en cinco segundos en Google y comprobar que son un desacierto total. Como las de quienes “luchan” contra el turismo cada verano.

Cada país cuenta como le da la gana

Creo que cualquier comparativa de cifras por afectados o fallecidos por el coronavirus con China está invalidada porque la dictadura oriental no ha dicho la verdad. Pero me parece que casi cualquier comparativa entre estados, aunque sean vecinos, lo está porque cada país cuenta a sus enfermos y sus muertos como le da la gana. Francia no contabiliza a los fallecidos en residencias o sus casas. Algunos ofrecen la cifra diaria de los muertos “con” coronavirus y otros solo a los fallecidos “por” el virus. Y las cifras de infectados se disparan en cuanto llegan tests a las manos de los sanitarios. Pero no dejamos de ver curvas.

Si esa es su filosofía, que me dejen la mía

Estos días hemos leído mucho sobre las posiciones enfrentadas dentro de la Unión Europea que, para colmo, emplaza a una nueva reunión de los representantes de los países dentro de dos semanas. Dos semanas, insisto. Pero una de las cosas que más me ha llamado la atención es la posición de Holanda, un país que ocupará una de las últimas posiciones de mi lista cuando pueda volver a viajar. Se quejan los holandeses, con fama mundial de avariciosos antes incluso de esta crisis, de los países como Euskadi que sí prestan atención y cuidados a las personas mayores, y sugieren que les dejemos morir en casa.

Y si hablamos de política…

Esta crisis es sanitaria, es de suministro médico a nivel mundial, es social, va a ser económica… Y algunos pretenden que también se convierta en una crisis política para los partidos en los gobiernos a los que quieren sustituir. Para todos ellos va este mensaje de David en Twitter: “No suelo hablar de mi aquí, porque me cuesta abrirme, pero os voy a contar algo: soy celador en un hospital público, como muchos compañeros, me estoy jugando la salud estos días, así que os diré una cosita a los que usáis esto como arma política: me cago en vuestros putos muertos”. Pero los caraduras no se darán por aludidos.

¿Qué periódico?

Llevo tres años viviendo en un nuevo barrio de Bilbao y he visto cerrar otros tantos quioscos o similares. Carlos Malpartida, un romántico del papel, se queja en su blog amargamente pero con estupenda retranca por la contradicción: entre todos hemos matado el periódico en los quioscos (yo mismo soy suscriptor de este diario pero en su versión digital) y hoy, en medio de una pandemia y un confinamiento, son considerados un servicio público insustituible que Malpartida define así: “Una resistencia que tiene más de Sintrom y superstición que de convencimiento o uso y disfrute”.

¡Bien por El Hoyo!

No pude verla en el cine pero estoy deseando hacerlo desde que supe que un vasco había hecho una buena peli de ciencia ficción. Y durante este confinamiento no podré hacerlo porque no tengo Netflix (soy usuario de Amazon Prime Video y, para lo que veo la tele no lineal o tradicional, me vale), pero “El Hoyo” seguirá en mi lista hasta que lo consiga. Y por lo que leo felizmente no soy el único: la peli de Galder Gaztelu Urrutia número uno en Netflix en EE.UU., y lo es por méritos propios porque no va acompañada de una supercampaña de marketing, como suele suceder.

Con un poco de mala leche, también

Club, jugadores y afición hemos despedido a Eduardo Berizzo hasta con cariño, hemos aguantado despropósitos en el campo hasta que ha sido irremediable, y ahora mantenemos la esperanza porque, vaya, estos son nuestros chicos y estamos con ellos como ellos están con nosotros (o eso queremos creer). Pero un poco de mala leche también es necesaria: debemos ganar y mantenernos, primero, por el Athletic y por los del Athletic, pero también para volver a callar a los que, como bien tuiteaba Jon Larrauri, están deseando que nos vaya mal para empujarnos a perder nuestra identidad.

Los listos

De Carlos Malpartida me gusta su trabajo como diseñador y su honestidad como lector de periódicos españoles de derechas. También me gusta cómo escribe aunque lo haga poco en su blog: “Hay cansancio con tanto inteligente. Vox es también un reflejo de ese agotamiento o de ese distanciamiento. (…) Esta semana, después de los resultados, les ha tocado sufrirlo a casi 400.000 andaluces que han decidido vivir con el estigma de lo ‘facha’ por voluntad propia y para cabreo de la inteligencia a la que han pillado en bragas”. Yo también estoy cansado de tanto listo que lo vio venir todo.

De esta Facebook ya no sale

Por supuesto, no me atrevo a dar por muerto a Facebook (la red social, no la empresa): no solo consolidaron lo que es una red social y fijaron un modelo de desarrollo y explotación en el que se han basado todas las demás, Facebook tiene la cartera llena de millones para invertir hasta dar con la tecla que les permita resurgir de sus cenizas… Si a Facebook (la empresa, no la red social) le interesa hacerlo. Aunque empiezo a pensar que el futuro es el fin de esta red: ahora sabemos que han facilitado datos de sus usuarios a ciertas empresas. Bueno, ya lo sabíamos: ahora hay documentos.

Elrubius sigue molando

Elrubius mola tanto que después de alejarse de Internet por estrés y regresar, un tuit suyo fue el más retuiteado del mundo en 2018. Con su parón, Rubén Doblas además logró poner sobre el tapete la ansiedad que podía generar un oficio que él mismo había ayudado a crear: el de generador de contenido en Internet. Así que la importancia de esta estrella de la gran red en 2018 sigue vigente, aunque es posible que su facturación se haya visto resentida por el ascenso de su competencia y los baches que ha pasado YouTube este año. Para mí es un icono de lo nuevo bien hecho.

¡Oh, sorpresa!

Por supuesto, he intentado ser irónico en el título del párrafo: no me sorprende en absoluto que haya firmas suplantadas o directamente falsas en Change.org. De hecho, hasta me parece un problema menor comparado con la crisis de reputación que esta empresa se genera a sí misma cada vez que alguien se da cuenta de que el modelo de negocio es, precisamente, la información que nosotros mismos proporcionamos cuando les decimos qué nos parece bien y qué nos parece mal en este mundo apoyando causas que no van a ningún lado fuera de Change.

Lapuerta quiso hablar

Ignacio Escolar, como todos los periodistas mediáticos (permítanme el juego de ideas), genera muchas opiniones. No siempre me gusta, lo confieso, pero lo que contó ayer en su digital, Eldiario.es, hay que leerlo: no solo porque explica cómo funcionaba la contabilidad “B” del PP según su creador, Álvaro Lapuerta, también porque recuerda que el tesorero de Aznar y Rajoy quiso confesarse al propio Escolar. Otras cosas me gustarán menos de este periodista, pero algunas las hace muy bien.

Más preguntas que certezas

Maite Pagazartundua tuiteaba el domingo: “No se jugaron la vida para esto. Por lo menos Joxeba, no”, supongo que en referencia a cómo la moción de censura de Sánchez recibió los votos de Bildu, por otro lado, absolutamente intrascendentes. Y el tuit me generó varias preguntas: ¿puede hablar ella por su hermano? ¿Está utilizando una víctima como es la eurodiputada a otras víctimas? ¿No es utilitarista usar a una víctima contra una decisión legal y legítima solo porque no te gusta?

El pinchazo español en Iruña

Juan Kruz Lakasta, como muchos, aprovecharon en Twitter el pinchazo de la manifestación en contra del euskera en Iruña para fijarse con cierta sorna en los detalles, como esos “vivas” a España y a la Guardia Civil, sin duda legítimos, y sin duda fuera de sitio y de momento. Poca presencia y, en pocas palabras, con muy poco sentido. Lo que deja bien claro quién está en contra del euskera en Navarra y por qué: son pocos y quieren imponer (estos, sí) en el territorio su españolidad.

Un irresponsable

Juan Ramón Rallo, liberal en lo económico y con casi noventa mil seguidores en Twitter, tuiteaba tras la salida de Rajoy: “Todos los presidentes del Gobierno de España han abandonado su cargo entre oprobio y repulsa general. Reflexionad sobre ello quienes confiéis (ingenuamente) en la política como vía para solventar los problemas de la sociedad”. ¿Su alternativa? Que todo se regule solo. ¡Estos sí que son extremistas… Para su propio beneficio!

Sobre Saénz de Santamaría y Monedero

He tardado varios días en pronunciarme porque ya lo han hecho casi todos (también de Podemos pero siempre después de que lo hicieran determinados líderes de opinión) y también casi todos en el mismo sentido: criticando al fundador de Podemos por el modo en el que restregó a Soraya Sáenz de Santamaría una victoria que, por cierto, no es de Monedero. Si lo hago ahora es para recomendarles el post de Carlos Malpartida en su blog, que retrata muy bien los tiempos de las condenas.

Sí, tenemos que pararlo

Gorka Txakartegi mostraba su asombro porque un tuit inventado sobre una foto cuyo relato es conocido (está en Google) ha alcanzado los 13.000 retuits. En concreto, la foto de un soldado veterano llorando en un desfile porque, según el exitoso tuit, es el único de su batallón que queda vivo. La realidad es menos heroica: el veterano se había despistado y no alcanzaba al resto de su antiguo batallón. Txakartegi recomienda que generemos recursos para que no nos cuelen estas invenciones… Ni otras peores.

Quien a hierro tuitea…

Víctor ha escondido bien su apellido. Solo sabemos que se hace llamar Masademócrata en Twitter y McEndesa como rapero, que es de izquierdas y que ha logrado mucho éxito con sus críticos mensajes. Hasta esta semana: él mismo ha reconocido que es cierto que se ha acostado con menores de edad sin medidas anticonceptivas y que no ha cuidado debidamente alguna de esas relaciones. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Le lapidamos o le exoneramos porque es marxista y youtuber?

Hablando de raperos

Precisamente Víctor-McEndesa se une a la lista de raperos que estos días están dando mucho que hablar. En general, la libertad de expresión que exigen en “la Sexta con la camisita del caballito y las gafas de no haber roto un plato” está dando pie a críticas significativas como la de Carlos Malpartida en Medium: “Esa cosa manoseada de la excusa del arte como escudo para la atrocidad. Arte. Rap. Como si ser rapero, o decirlo cantando, nos pudiera permitir desear la muerte de los no raperos”.

Todos estamos en Twitter

Si algo bueno tiene Twitter es que da pistas sobre el nivel intelectual de una persona: si está en Twitter no es necesariamente tonto, pero si es tonto seguramente acabé en Twitter. Por ejemplo, Enrique de Diego, un friki que se proclama líder de la plataforma por las clases medias españolas y que ayer tuiteó: “Hay que tener claro que el feminismo lésbico actual lo que quiere es la extinción de nuestra sociedad”. Lo que hay que tener claro es que la gente deja por escrito lo que puede llegar a ser.

¿Qué haría el Demonio?

No una sino dos cuentas en Twitter parece tener José Ignacio Munilla en Twitter donde, ya se lo he explicado, siempre terminan los menos listos. El mismo Munilla que cree que una mujer feminista está endemoniada. Solo le ha faltado alertarnos de las que además son pelirrojas y zurdas. Chorradas aparte, si el Demonio existiera realmente se metería en el cuerpo de un obispo y le obligaría a lanzar mensajes así de indignantes para dejar en ridículo de este modo a la iglesia.