Algo más que un tuit

Lo más peligroso de Pedro Sánchez no es que gobierne pensando solo en cómo superar la próxima curva, o que haya demostrado que es un temerario. Lo más peligroso de Pedro Sánchez es que maneja muy bien la política a golpe de tuit: un impuesto que redistribuya los beneficios escandalosos de la banca y a las eléctricas es necesario. Tanto como regularlo para que las empresas no lo repercutan inmediatamente a sus clientes. La reclamación de Esteban, de más concreción y más compromiso con quien tendrá que dar el sí es justa y necesaria, literalmente, y más acertada que la actual fascinación de Bildu por el PSOE.

Y algo menos

Alberto Núñez Feijóo no sorprendió a nadie con su discurso. El del PP iba a ponerse enfrente dijera lo que dijera Sánchez, pero adaptando las ideas de Podemos y atacando a banca y eléctricas a puerta gayola, el del PSOE se lo puso fácil. El PP vende libertad pero lo suyo es un liberalismo mal entendido, mal distribuido, que es de lo que se trata: se lo permiten e incluso fomentan en grandes empresas, esas de grandes edificios y grandes beneficios. Y a la ciudadanía le engañan con el derecho a irse a tomar cerveza a una terraza, aparcar casi en la puerta y tener el uso del catalán en las escuelas como tema de conversación.

Era difícil empeorarlo

Era difícil empeorar la imagen de marca de Ciudadanos, pero lo han conseguido: “Refundación Liberal” suena a viejo antes de nacer, a puro y sobaco mientras te dan la chapa en las fiestas de un pueblo de Valencia esperando a que salga el toro embolado, a Citroën Xsara familiar antes de cumplir los 30. Y la decisión de Arrimadas, de utilizar el debate sobre el estado de la nación española para promocionar su iluminación, pasando casi de la nación española y del propio debate, suena a estertor, a final anunciado, a parte de defunción redactado por el difunto. Era difícil empeorar la situación, en su totalidad, y vaya si lo han conseguido.

Corolario

Todo lo que hemos estado viendo y leyendo durante el debate sobre el estado de la nación española, con esfuerzo durante la ola de calor y la operación salida (por supuesto, no ha sido un accidente), queda en un segundo plano ante evidencias como la que tuitea Jorge Bustos: “Así que España ya compra más gas a Rusia que a Argelia. Pero qué genio eres, Pedro. Qué geniazo global, macho”. Hay más y habrá más todavía: sus planes, aunque suenan bien (la música ya ha embelesado a una izquierda abertzale ridículamente enamoradiza con Sánchez) se toparán con la realidad. Pero eso será ya otra curva en el camino que ya afrontará.

Por cierto, hay Eurocopa

Con la que está cayendo desde el cielo y el debate sobre el estado de la nación española, se nos está pasando la Eurocopa de fútbol. Pero la hay. La juegan ellas, claro, por eso no ocupa portadas ni arranques de informativos, pero ahí están las futbolistas, en Inglaterra, jugando uno de los torneos de selecciones más interesantes e intensos del mundo. Gracias a Álex Pérez en Panenka podemos saber cómo va: sin apenas sorpresas en la primera jornada de la fase de grupos. Con suerte, la información meteorológica y la política en fechas intempestivas remiten y podemos poner más atención no solo en el fútbol, sino en la igualdad.

Clase media

Lo mejor de las redes sociales es que te permite conocer a gente muy interesante como Leo, un fotógrafo que dispara de maravilla con cámaras analógicas en Canarias, y con el que he coincidido plenamente en su respuesta ante la pregunta: “¿Una pareja con dos hijos que ingresa 143.652 euros al año necesita una beca?”. Leo y yo pensamos que, claramente, no. Pero el consejero de Educación y Universidades en la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, cree que sí, y lo justifica con que esa familia es de “clase media”. Cuando votaron “libertad” también lo hicieron para que los ricos se rieran. Y en eso están.

Me temo que no

ETA destrozó la vida de Marimar Blanco y su familia. Y quien sugiera que a la hermana de Miguel Ángel le regalaron una carrera política es una o un ruin. Pero eso no significa que tenga razón en lo que dice o lee: la independencia de Euskadi es un objetivo legítimo aunque ETA y la izquierda abertzale se hayan confundido por completo en los medios para lograrla, y que haya víctimas y victimarios es la mayor prueba de que existe un conflicto. Un conflicto que nunca debió llevarse la vida de su hermano, ni de ninguna otra víctima. ETA regaló al nacionalismo español su mejor argumento contra el nacionalismo vasco. Esa es su herencia política.

No más lecciones, por favor

El periodismo es una profesión muy poco corporativista: abandonar a los pies de los caballos a compañeras y compañeros es una costumbre cada vez más arraigada. Y esto se lo cuenta alguien que se indigestó con carne de perro siendo aún un cachorro en este oficio. Tal vez porque todavía me duele la tripa de vez en cuando, recelo tanto de despedidas con la cabeza alta, o eso pretenden, como la de Javier Ruiz en Cuatro: “Les garantizo; hay una guerra ahí fuera. Hay una guerra entre los hechos y las consignas, entre la información y la propaganda, entre los datos y las mentiras”. El trabajo de un periodista es justo librar esas batallas.

Musk se ríe porque puede

Que la persona más rica del mundo se ría de mí, como de todas y todos, no me molesta. Sí lo hace el modo en el que ha amasado una fortuna tan indecente. Pero que se dedique a hacer chistes y memes en Twitter en los que, abiertamente, se parte de la risa ante lo que pueda decir cualquiera sobre su compra o no de la red social, no me indigna. Pero me parece significativo: la persona que más dinero ha ganado, ocultando parte de su modelo de negocio al gran público, al que encandilaba con una sostenibilidad falaz, es un troll del sistema, un tipo de derechas (así se ha declarado) al que las consecuencias de sus actos le dan igual.

A mí me costó 15

No tengo nada contra los conductores de Uber o similares. Sí en contra de empresas como estas, Airbnb o Glovo, que han precarizado la economía y han basado su modelo de negocio en evitar tasas que pagaban sistemas ya establecidos (taxis, hoteles o restaurantes con repartidores propios de comida a domicilio). Así que, lo siento, pero, sí, defiendo al sector del taxi: “Hasta 138€ por un Uber en el Mad Cool. Y lo peor está por llegar con el Primavera Sound en Arganda”, leo en Magnet mientras recuerdo que un taxi desde el BBK Live hasta mi casa, también en Bilbao, me costó poco más de 15 euros. Pues eso.

¿»Unidad»?

Puedo entender que Sánchez haga gala, a partir de hoy, en el debate sobre el estado de la nación española, de su capacidad para salirse con la suya, para sobrevivir, y hasta de su soberbia: como sabe que es él con quien quiera o el PP con la extrema derecha, el presidente español no duda en ir de sobrado cuando saca cada votación con una suma distinta sobre la bocina. Pero lo que me sorprendería mucho es que materializase lo que sugieren en República: “Sánchez busca exhibir la unidad del Gobierno con sus socios y aliados para acabar la legislatura”. ¿Unidad? Sánchez hoy es una centrifugadora con pulpos atados al tambor.

Y el PP, en su mejor momento

Las encuestas respaldan al PP: podría obtener una victoria holgada que le permitiese negociar con Vox como fuerza dominante y salirse con la suya, sumando con la extrema derecha más que el resto del arco parlamentario en el Congreso. Eso sería un desastre, Sánchez lo sabe y lo sabemos todos, y a eso se aferra el presidente del Gobierno, que querrá colocarnos “unidad” donde todos vemos “necesidad”. No veo probable que, por mucho que Núñez Feijóo haga crecer a su partido, una mayoría absoluta que daría libertad a la derecha española, lo que también sería un desastre, y lo sabemos. Pero en Andalucía ya lo lograron.

Al contrario que García Ferreras

Sugerir siquiera que si García Ferreras no se hubiese hecho eco de una información dudosa que perjudicaba a Podemos, el partido de Iglesias podría haber obtenido un resultado aún mejor, es mentir. Y quien lo crea no se entera de nada. Lo que me parece significativo es el enfrentamiento que Podemos, especialmente su vieja guardia, esa que lleva yéndose casi desde que el partido entró en el gobierno español, está manteniendo. Iglesias, y por extensión Podemos, no serían lo que son sin LaSexta, y esta virulencia suena a despecho y, una vez más, a falsa revolución: Podemos tampoco ha inventado las campañas mediáticas contra un partido.

Otra cosa es el recochineo

No me sorprendería que el periodista de Al Rojo Vivo hubiese intentado colocar información defectuosa a su audiencia. Su buena relación con el establishment es sobradamente conocida a estas alturas. Lo que me sorprende en este capítulo de la historia LaSexta-Podemos es, como ya he dicho, la virulencia de Iglesias, Echenique o Monedero, entre otros, y a la vez la candidez de parte de esa audiencia que sigue viendo la tele de Atresmedia como una cadena progresista. La creación hasta de un grupo de verificación llamado Newtral por parte de la empresa podemos ubicarlo entre el recochineo y la simple desvergüenza.

Y las leccioncitas

Mientras García Ferreras nos colocaba, supuestamente, lo que le empaquetaba Villarejo, igual que cuando el periodista daba voz a Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero, lo hacía al grito de “más periodismo”. Una exaltación que tenía más de excusa no pedida que de reivindicación. Igual que cuando en LaSexta hablan de análisis y anuncian que Miguel Ángel Revilla nos va a explicar la guerra en Ucrania. O igual que cuando lo hace Pablo Iglesias en su podcast. Sé que me estoy liando, así que iré al grano: no hay peor cuña que la de la propia madera. Y por eso leemos “dignidad” en el Twitter de Iglesias después de que todos se prestaran al show.

¡Por supuesto que el dinero no se volatiliza!

La pérdida de valor de las criptomonedas ha supuesto que muchísimos inversores e inversoras hayan visto desaparecer su dinero. Pero este no se ha volatilizado: las infames cantidades de millones que han atrapado los creadores de estas virtualidades lo demuestran. Y lo cerca que está este sistema de la estafa es ya escandaloso: Santiago Fuentes, dueño de Arbistar 2.0, ha visto cómo en juez le ha embargado 50 millones de euros en sus cuentas y ha ordenado la venta de varios vehículos de alta gama para poder restituir lo guindado en “una de las mayores macroestafas por inversión en criptomonedas” (La Información).

Sí, puede pasar

Nos hemos acostumbrado a dar por hecho nuestro bienestar: tenemos servicios sociales y leyes que nos protegen. Nada nos puede ser arrebatado… A menos que vivas en Ucrania y Putin decida arrancártelo a misilazos, a menos que vivas en EE.UU. y los jueces decidan devolver a un país gigantesco a las cavernas de los derechos, o a menos que vivas en España y la judicatura, heredera en muchos casos de tiempos pretéritos, vía parental directa, dé por buenas las querellas que Vox o sindicatos y asociaciones de extrema derecha van poniendo. Lo que apuntan en El Siglo de Europa al respecto resulta inquiteante.

Tú pagas la factura, él se ahorra los viajes

Esto es muy sencillo: las y los clientes de Telefónica pagaban las facturas (por ejemplo, la de Movistar para ver los partidos del Athletic lejos de San Mamés) y Juan Carlos I se ahorraba una pasta en viajes en avión porque la empresa “prestó sus aviones privados al Rey emérito para sus viajes personales. Juan Carlos I se benefició de su relación de amistad con César Alierta para usar alguno de los cuatro ‘jets’ que la compañía de telecomunicaciones llegó a tener hasta 2019”. De esta manera se desplazaba el emérito cuando abdicó y decidió conocer en profundidad los mejores restaurantes de España y Euskadi, por ejemplo.

Economía de guerra en Rusia. Por fin

Cuatro meses y medio después, el parlamento ruso se ha visto obligado, por fin, a aprobar un paquete de medidas para una “economía de guerra”, según Reuters. El bloqueo económico para que el poder de Putin se tambalee ha tardado más de lo previsto en hacerse visible de un modo así de contundente, aunque tampoco podemos esperar que los medios rusos, controlados por el Kremlin, vayan a contarlo de una manera que invite al menoscabo de la figura de su gran líder y peor persona. Lo triste, sin duda, es que ese perjuicio económico, fruto de la situación generada únicamente por Vladímir Putin, va a afectar a millones de personas.

No en el Barça

Donde no van a aplicar una economía de guerra, ya lo ha dicho Joan Laporta, es en el FC Barcelona que, mágicamente, ha conseguido cientos de millones de euros para poder fichar y sanear parte de su deuda. Como si hablásemos de 500 euros leemos noticias sobre los 500 millones que han logrado reunir y que, con habilidad contable, la excusa del COVID y permisos especiales, parece que serán suficientes para hacer frente a la sangría de 800 y fichajes por valor de 200. ¿No salen las cuentas? A nadie le salen salvo al Barça y a quien tiene que repasar los números antes de echar el balón a rodar. Insisto: es magia.

No podemos olvidarlo

El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. No es una frase hecha, es una verdad absoluta que la propia historia se ha empeñado en demostrarnos. Por eso no podemos perder la memoria de lo que pasó en Euskadi, de cómo algunos decidieron matar en nombre de una mayoría abertzale que nunca se sintió representada. No podemos permitirnos, insisto, titulares como este: “Uno de cada dos jóvenes no sabe quién es Miguel Ángel Blanco” (Cadena SER). Ni podemos permitirnos políticos cobardes que buscan excusas en lo que viene de fuera para no mirar de frente lo que tuvieron, tienen y tendrán durante décadas muy dentro.

La que “cosía”

Yolanda Díaz está sobre la ola buena, es evidente. Es la estrella del rock de la política española: da igual lo que haga, que va a ser criticada por la caverna y alabada por el resto. Y lo sabe. Por eso se atreve a hacer movimientos electoralistas, aunque sabe que todavía tiene un año hasta las próximas elecciones generales. Sin embargo, ninguno me ha parecido tan claramente de campaña como cuando dijo, hace solo unos días, que no hacía otra cosa que “coser y coser esta coalición”, en referencia al gobierno español del que es vicepresidenta porque la designó Pablo Iglesias. Ahora reconoce que “toma impulso con la crisis: ‘Nos da aliento’” (EPE).

¿Pero esto qué es?

El poder que ha tenido y tiene Villarejo se lo han entregado quienes tenían que mostrar cierta responsabilidad en la gestión. En plata: Cospedal, la que quiso sacarse de encima a Bárcenas y se cargó la mochila del expolicía, ha demostrado tener muy pocos principios democráticos al interesarse por informaciones que, pese a no tener mucha base, podían convertirse en difamaciones hacia Podemos. Otro capítulo será el del victimismo de los de Pablo Iglesias, que se pensaban que solo ellos y ellas podían buscar las cosquillas a los otros partidos. Pero el capítulo principal de esta trama evidencia una calidad democrática muy baja en España.

Pues anda que esto…

No veo Telemadrid y no sé si finalmente esta ocurrencia se ha perpetrado, pero lo que leía ayer en Público me parece significativo y definitorio, y no para bien, precisamente: “Telemadrid, la televisión pública madrileña, cambia el Orgullo por las corridas de toros. La cadena autonómica abandona su tradicional cobertura del desfile por el centro de la capital, el acto central del Orgullo, y en su lugar este sábado retransmitirá una corrida de toros con tres jóvenes toreros principiantes que participan en una especie de talent show taurino, la Copa Chenel, que coincide en horario”. Votaron libertad, obtienen cornetillas.

A tope con Ghana

Me alegro de que Iñaki Williams haya tomado la decisión de jugar con Ghana aunque me cueste dinero (no sería extraño que el jugador tuviese una cláusula en su contrato con el club del que soy socio por la que este se incrementaría en el caso de ser internacional). Un jugador con experiencia en un Mundial es un jugador mejor. Y no temo que venga agotado después de jugar tres o cuatro partidos en un mes, por mucho calor que haga en Qatar. También me alegro de que Iñaki, en su incontestable lucha contra el racismo, haya exhibido a un buen ramillete de xenófobos en Twitter y medios más tradicionales con su decisión.