Que se acabe

Podemos y debemos hablar de Foro y el PP. Y lo haremos, por supuesto. Pero lo primero es erradicar a la extrema derecha de la gobernabilidad y arrinconarla en el reducto más estéril de la democracia. Y por supuesto, es mejor no meterla en ejecutivos, pero después es mejor sacarla que mantenerla. Me refiero al ayuntamiento de Gijón, donde Vox ya no forma parte del equipo de gobierno. Carmen Moriyón, la alcaldesa, anunció en Twitter que “se acabó” y luego ejecutó la laminación de Vox. Insisto: cuestionaremos las políticas conservadoras que esperamos de esos partidos, pero es mejor corregir los errores que insistir en ellos.

Así es el PP

La decisión en Gijón la ha tomado la alcaldesa de Foro. El PP se ha limitado a mantenerse en el gobierno y tiene muchos pasos que dar para volver a ser un partido con el que la mayoría de formaciones pueda sentarse a hablar. Ha ligado por voluntad propia su destino político al de la ultraderecha y así les ha ido a Pablo Casado y Núñez Feijóo. Lo que más me sorprende es la cara dura que gastan en Génova: “Los socios de Sánchez. Capítulo 1: Yolanda Díaz”. Han tuiteado junto a un vídeo flojo, adelantando una especie de serial. Pues ya pueden esforzarse más, porque los socios del PP son muy fáciles de señalar y reprobar.

Y en Euskadi jugarán al despiste

Pongo en valor la capacidad de Iturgaiz para hacer lo que su partido le pide en cada momento. Pero no le compro que Javier de Andrés es “sabia nueva”. Y allá quien lo haga. Tampoco compro la “apuesta” de Génova “por el PP vasco moderado para arañar votos al PNV y cambiar la correlación de fuerzas en Madrid” (Nius). Por mucho que juegue al despiste, por mucho que cambie sus mensajes y la cara y la voz de quien los dice, el PP lleva y llevará atada la mochila de Vox con todos los correajes. Y ese es su principal lastre. Les hará falta mucho más que un cambio de cromos, del año 65 al año 67, para disuadir a la sociedad vasca.

Este PSOE

Es indiscutible que Pedro Sánchez ha volado todos los puentes con el viejo PSOE de González, Guerra o Ibarra. Tanto como lo es que el PSOE sigue siendo el partido de González, Guerra o Ibarra, le pese a quien le pese. “¿Cómo se puede soportar que alguien viole a 40 millones de españoles? Porque quien viola la Constitución está violándome a mí, está violando mi voto”, es lo que dijo el expresidente de Extremadura en un desayuno del Fórum Europa. Este planteamiento huele a pis, y lo que yo no entiendo es el interés que pueda suscitar escucharlo. Los expolíticos, como los exfutbolistas, son unas máquinas de generar decepción.

Un despropósito

La FIFA no ha organizado por casualidad “un Mundial en 6 países y 3 continentes: Sudamérica albergará partidos inaugurales del campeonato de 2030, que se celebrará en España, Marruecos y Portugal” (BBC), y una dictadura, que todo hay que decirlo. Al parecer, ponérselo fácil a Arabia Saudí (e incluso China) en una propuesta conjunta en Oriente para 2034 podría estar detrás de algo tan estrambótico. Y por supuesto, está el dinero, que es lo único que mueve a la FIFA, así que este lío será rentable. Gracias a esta apuesta, el mundial regresará a España y puede que a Euskadi, pero con la marca Marruecos en medio del cartel.

«Extinción»

No tengo muchas referencias sobre Umair Haque, pero ya he metido su libro, “El Nuevo Manifiesto Capitalista” en mi lista de Goodreads. Solo sé que me ha gustado mucho su planteamiento: puede que lo que conocemos como “cambio climático” sea solo un eufemismo de algo tan grave como nuestra extinción. El modo en el que el planeta está reaccionando a una evolución industrial y tecnológica abrumadora y, en algunos casos, innecesaria (no necesitamos jets privados, no necesitamos pistas de nieve en el desierto, no necesitamos islas artificiales para construir chalets), no es una señal de alerta, sino de fin de ciclo.

“Récords”

Apple hace unos productos estupendos. También es una de las marcas que más invierte en publicidad en todo el mundo. Este gobierno español de coalición y progresista ha hecho alguna cosa buena. También es el que “bate todos los récords y se gasta 47 millones en publicidad a las puertas del 28-M” (The Objective) solo en cuatro meses. No me parece mal, evidentemente, porque soy parte del show-business. Pero sí me parece reseñable: “El presupuesto de publicidad de los diferentes ministerios para este año fue el segundo mayor de la historia (después de 2022) y con el mayor número de campañas desde que existen registros”.

Putos viejos que votan mal

Siempre me han resultado muy divertidas las reflexiones, algunas hasta con datos, otras basadas en chuparse el dedo y levantar el brazo, sobre lo mal que vota “la gente”. En algunas ocasiones quieren convencernos de que solo en las ciudades se vota bien y en otros que las y los viejos somos un lastre (sí, me meto en ese saco porque, básicamente, me obligan a hacerlo): “El envejecimiento de la población española da alas al bipartidismo”, asegura Pilar Araque en Público. Y quien dice “bipartidismo” está a un paso de hablar del régimen del 78. Que a mí PSOE y PP me dan igual, pero la trinchera del “no votes mal” me da risa.

“Debe cumplir un horario como todos”

Puede que Felipe Juan Froilán de Marichalar sea el primer Borbón que “debe cumplir un horario como todos”. Según Vozpópuli, el nieto del rey emérito que comparte con él residencia en Abu Dabi, está llevando una vida un poco más sana en Emiratos Árabes. Se corres sus juerguitas, claro, alquilando algún party-yate, o viajando a Dubai, como cualquier joven de su edad. También juega al pádel “en un exclusivo centro deportivo y también practica kite-surf”. Cosas de chavales. Y suele cenar con su abuelo en un restaurante español o un italiano “con un precio medio por persona superior a 100 euros”, pero, ¿quién no los tiene?

Un clásico en otro clásico

Desde antes de que empezaran a hablar he explicado a mi hija y a mi hijo que tienen una suerte inmensa por haber nacido athleticzales. Son de un club único en el mundo y, a la vez, de un clásico del fútbol europeo, la institución de facto más ilustre del viejo continente. Así que el reportaje sobre el Athletic Club en Match of the Day, el tradicional programa de la BBC sobre fútbol, solo puede enmarcarse de una manera: un clásico dentro de otro clásico. No voy a describir el vídeo ni cómo se hizo porque mis “compis” de mancheta lo han hecho muy bien, pero sí voy a darme el gustazo de pensar que nos miran como nosotros miramos a otros.

En sus manos estamos

El poder judicial se ha metido en un laberinto del que no es nada fácil salir. Se asomaron a él con algunas decisiones incomprensibles durante la pandemia, corrigiendo a quien debía salvaguardar la salud pública. Pero han echado la puerta abajo demostrando que el peligro público, a veces, lo forman quienes toman dictan sentencias: el empeño de algunos jueces de hacer la lectura más favorable a los condenados por violencia de género les ha descubierto. Lo de Macarena Olona enseñando su nómina, de 7.850,94 €, les presenta como una casta demasiado pegada a uno de los extremos y, sobre todo, muy alejada de la ciudadanía.

Contra la ultraderecha

La ultraderecha es como un troll o como una mala bestia: no se le puede alimentar. Aunque esté en la judicatura. Aunque esté en las fuerzas del orden. Aunque esté integrada en las clases altas. Porque si lo hacemos podemos acabar mal. A estos hechos recientes me remito: “La ultraderecha irrumpe en el Congreso de Brasil al grito de ‘fuera Lula’. La intervención tiene lugar pocas horas después de que Bolsonaro asegurara en Estados Unidos que el Gobierno del nuevo presidente será breve” (El Periódico de España). Ni esto, ni Trump, ni la versión española y casposa de todo lo anterior merecen otra cosa que nuestro pie en pared.

Lo mismo que contra Putin

La ultraderecha ha sido una de las herramientas de Putin para desestabilizar a Occidente en su largo plan para resurgir el imperialismo ruso, invasión militar sobre Ucrania y por el morro, incluida. Quien no quiera ver esto tiene un problema de ceguera voluntaria. Un problema solo suyo, no de quienes vemos que el autócrata ruso se empeña en dejar muestras evidentes de que su ideología está mucho más cerca de la de Orban que de la de Olaf Scholz: en la BBC anuncian “la nueva ofensiva del presidente ruso contra la comunidad LGBT”, con una nueva ley que solo añade más dificultades a la igualdad y la tolerancia.

No es lo que cuesta, es lo que da

Polònia, el famoso programa satírico de TV3, tiene una producción muy cuidada. Y además de ser de los que sube la media de audiencia de la cadena, genera una repercusión y una imagen de marca que también reporta beneficios. Así que los 3,38 millones que cuesta, según Vozpópuli, pueden ser una buena inversión. O no. Lo cierto es que no tengo instrumentos para medirlo. Lo que sí tengo claro es que es muy mala estrategia esta de la derecha de señalar costes, presupuestos y producciones, como si todas fueran un dispendio, como si el buen gasto no fuera posible y como si detrás de cada partida no hubiese decenas de trabajadores.

La puta tele

Veo tele en abierto, lineal, la de toda la vida, por supuesto, como casi todo el mundo: encuentro buena información y necesario entretenimiento. También hay telebasura pero puedo cambiar de canal o apagarla solo apretando un botón. ¿Qué tiene de malo? Nada. Tampoco lo tienen las plataformas ni el pay per view. Salvo que lo esquilmen todo. Y eso es justo lo que sucede en las cabezas pensantes de Federación y Liga: el Mundial y la Copa han demostrado que el fútbol en abierto hace afición. Y Rubiales y Tebas se empeñan en cerrarlo a precios locos y horarios indignantes, especialmente para la hostelería familiar.

Cada vez más cerca de «Her»

Hace diez años, en 2013, Spike Jonze escribió y dirigió “Her”, una película en la que Joaquin Phoenix se enamora de una inteligencia artificial con la que solo se relaciona por medio de la voz, en este caso, la de Scarlett Johansson. Como para no enamorarse. Hoy vivimos la eclosión de ChatGP, una inteligencia artificial que, de momento, solo ofrece una relación de texto. Epistolar, podríamos decir. Al final del film descubrimos que ese enamoramiento lo viven más personas, que Phoenix solo es uno más. ¿Una víctima más? En el plano real vamos a entrar en otra fase, en la de la duda permanente ante lo que tenemos ante nuestros ojos.

Cuando nos conocíamos todos

Esta misma semana en la que tanto hemos hablado de ChatGP y de Twitter, como todas las semanas desde que Elon Musk anunció que lo compraría, en Retro Tech Dreams, una cuenta en esta red social, han recordado cómo era aquel Twitter de 2007. Uno no solo tiene morriña de lo joven que era hace quince años, o de aquel diseño, es que en aquella época nos conocíamos todas y todos en la red. Sin exagerar: sabíamos quiénes éramos, de dónde veníamos, qué hacíamos… Más o menos, claro. Unos años estupendos en los que la inteligencia artificial fue, por unos meses, una inteligencia colmena, mucho más interesante.

Un Twitter de dos velocidades

Si despides al 80% de tu plantilla la empresa no puede funcionar como antes. Y eso es justo lo que ha hecho Elon Musk. Pero lo que denuncia Marcelino Madrigal en la misma red social no tiene que ver con la rebaja lógica en calidad del servicio, sino con la política de empresa del nuevo dueño: “Musk está penalizando (deboosting) las cuentas gratuitas de Twitter de tal manera que ahora estamos a dos velocidades: las cuentas de pago son más visibles y sus tuits, más publicados y más rápido que los nuestros. Esto es acabar con una herramienta que vive de la actualidad”. Pero el dinero manda, así Musk ha ganado (y perdido) tanto.

Cuatro periodistas para un TikTok

Para hacer bien las cosas necesitas recursos. Y si los cercenas, como ha hecho Elon Musk con el 80% de la plantilla de Twitter, no las puedes hacer bien. En el lado contrario está la BBC, que “lleva un año experimentando en TikTok y es una de sus prioridades para 2023. Ha contratado a 4 periodistas para llevar su cuenta. Lo más visto: piezas de servicio público y sucesos”. Lo cuenta José Alberto García Avilés, profesor de innovación en Periodismo. Así se hacen bien las cosas: con visión y con personas capacitadas para llevarlas a cabo. Pero, ¿quién puede dedicar cuatro personas a una cuenta en TikTok salvo la BBC?

Un (falso) viajero en el tiempo

He empezado hablando de la inteligencia artificial y termino con el mismo tema. Un tema que me parece que va a ser recurrente en 2023. Y retomo la cuestión para presentar a Stelfie, un viajero en el tiempo. Su cuenta en Instagram es estupenda, con imágenes creadas por medio de una inteligencia artificial a la que sus creadores meten unos parámetros para que acabemos viendo al personaje principal en diferentes situaciones a lo largo de nuestra historia. ¿Parecen muñecos de cera fotografiados? Sí. ¿Lo mismo se podría hacer con dibujos? También. Pero me quedo con la parte humana de la acción: la idea, los momentos y los personajes.

Hágase

“Más de 200 ‘superricos’ piden en Davos pagar más impuestos: ‘Gravadnos a nosotros y gravadnos ya’”, es el titular en República que llamó poderosamente mi atención convencido, como estoy, de que el futuro de nuestra civilización depende de que acabemos cuanto antes con este colectivo de acaparadores. Estos superricos solidarios solo si les obligan a serlo se preguntan, como si fueran pobres: “¿Por qué, en esta época de múltiples crisis, se sigue tolerando la riqueza extrema?”. A lo que no responden es cómo ha podido sucederles esto: “Hemos visto aumentar nuestra riqueza durante la pandemia”. Qué cosas les pasan.

Un buen comienzo. O casi

Esta noticia en Nius también tiene su miga: “Apple recorta un 40% el sueldo a su CEO Tim Cook este año”. Lo que parece una buena noticia, por justa, guarda alguna cosa curiosa, como en la que hemos desmenuzado en el párrafo anterior: el sueldo de Cook será de 3 millones (“salario base” lo llaman) y unos 40 en acciones. El año pasado se embolsó 99,4 millones gracias, sobre todo, a los variables. Pero la decisión la toman por imagen, no para abaratar los iPhone, por ejemplo, cuyo coste resulta escandaloso después de saber, como la propia compañía admitió hace años ya, que la mayor parte del precio son beneficios netos.

“Se acabó la aventura”

El hilo de Martinez en Twitter está bastante bien escrito y argumentado, pero de momento prefiero tomármelo como un artículo de opinión a saltos más que como una previsión o un análisis. El tuitero asegura que la red social en la que escribe acabará en manos de los bancos porque Musk no está dispuesto a perder más dinero después de depreciar por completo la empresa. Las salidas que le quedan son pocas y ninguna agradable, como la de ser controlado por un comité de prestamistas. ¿El que ha sido el hombre más rico del mundo y que todavía tiene una milmillonada injustificable va a verse señalado y recibiendo órdenes?

Sí tiene un cliente

Todos sabíamos que Twitter no tenía un modelo de negocio rentable. También lo sabía Elon Musk cuando lo compró. Y lo sabían quienes le vendieron sus acciones. Y el genio de Tesla, lejos de encontrarlo estos meses, ha dado bandazos y ha espantado a inversores, anunciantes y posibles clientes. Sin embargo, por sorpresa y según cuentan en la BBC, quienes sí están interesados en adquirir las nuevas cuentas de pago con acceso a una verificación y mejor posicionamiento son los líderes talibanes. Tan crudo y tan real como acabo de escribirlo. Talibanes que convivirán con Trump y, por supuesto, con Musk.

El clásico

Hay mucho fútbol más allá del Real Madrid y el FC Barcelona. Lo sabemos bien en Euskadi donde la mayoría seguimos a los equipos más cercanos. Pero la prensa de las capitales española y catalana solo consideran “clásico” al encuentro entre estos dos equipos. Adurizpedia apelaba a la tradición respondiendo a un tuit de Mister Chip: “El bilbaíno Txomin Acedo, a los 17 años, marcó y asistió en un Athletic – Real Madrid en 1916. La final de Copa, concretamente. Puede ser que el Athletic – Real Madrid no sea un clásico ‘oficial’ o que no se considere fútbol español. Lo desconozco”.