El modelo de negocio

Pocas reacciones de la bolsa veremos más significativas que la del descenso de las acciones de los bancos porque el presidente de un gobierno democrático haya anunciado un impuesto para redistribuir unos beneficios a todas luces excesivos. El castigo bursátil invita a definir el modelo de negocio como algo parecido al abuso. Entiendo y defendí el rescate a la banca, y desde el mismo realismo he asistido con sonrojo a declaraciones de beneficios, pluses, bonus e indemnizaciones por despido o jubilación vergonzantes. Poner límite a esto es necesario porque, como ha quedado demostrado, afecta a la naturaleza del negocio.

Y el modelo político

Los partidos españoles, sin excepción, tiene una idea de España y la realidad no se la condiciona. Luego están las formas que exhiben: algunos parecen más transigentes con lo que les plantean los partidos de ámbito autonómico (según su paradigma) y a otros, directamente, les da igual. Tanto que no les importa demostrarlo: cuando “Aitor Esteban afea al PP la ausencia de casi todos sus diputados: ‘El debate no acabó ayer’” (El Plural) pone de manifiesto ese desprecio a lo que no entra en su marco, en su ideario, en su paradigma. El mismo Esteban ya dejó en evidencia la pésima educación de los de Ciudadanos en el hemiciclo.

En resumen

Centrándose solo en la batalla entre PSOE y PP, precisamente, en El Periódico de España han hecho un acertado resumen del debate sobre el estado de la nación española: “El Gobierno cree que atraerá a la clase media y el PP que deja libre el centro”. El PSOE busca asegurarse esta legislatura pero el que tiene algo más de recorrido, ahora mismo, es el PP. Todos sabemos a estas alturas que Sánchez va de curva en curva y le da igual el trazado en su conjunto o, simplemente, qué habrá más allá de lo que tiene delante de sus ojos. Pero esto ya no va de supervivencia sino de altura política y Sánchez no coge altura.

Por cierto

No lo escribo yo, desnortado columnista al que se le ve de qué pie cojea, esto lo tuitea Julen Bollaín: “Por cierto, establecer impuestos a las entidades financieras y a las energéticas es necesario, sí. Pero no nos olvidemos que en mercados oligopolísticos hay que tomar medidas adicionales para que éstos no sean trasladados al consumidor final. Ejemplo: Limitar los precios”. Lo que sí hago yo es insistir: bancos y eléctricas nos van a meter el impuesto en la factura a menos que alguien o algo se lo impida. Luego recurrirán cualquier limitación, por supuesto. Y volveremos a empezar: anuncios para el titular en la siguiente ola de calor.

Solo van a quedar Tiktok y Twitch

La sugerencia de Ibai Llanos de que puede volver a YouTube lo condiciona todo, pero hasta este momento Twitch (junto a OnlyFans) y TikTok se presentan como las grandes triunfadoras del futuro de las redes sociales. La victoria del streaming de pago (Twitch y OnlyFans) es por méritos propios, pero la de TikTok no se entiende sin los deméritos ajenos: “Muy desconcertado con esto de que Instagram se haya convertido en un pase random infinito de vídeos de perretes y de tutoriales de baloncesto. Y en el peor de los casos de recetas chunguísimas que podrían ser de mi yo de 1996. Es terrible”, tuiteaba Iwasbeigel.

No lo entiendo

Escribo esta columna sin saber quién ha ganado las elecciones a presidente del Athletic, sin entender qué mueve a nadie a presentarse para ese cargo y midiendo cada palabra y cada idea que pueda deslizar. Todo el mundo sabe que me gusta mucho el fútbol, que defiendo con pasión lo que este deporte nos aporta y que soy del Athletic, por eso llevo años recibiendo información de todo tipo sobre el Club y, en las últimas semanas, sobre la campaña. Simplemente, la gente me lo cuenta. Y yo, con la misma sencillez, lo escucho en silencio porque para mí el Athletic es solo disfrutar de ir al campo cada dos semanas con mi hija.

De mis errores solo yo tengo la culpa

Si cambio de opinión y algún día me involucro en una plancha sé que me señalarán como el columnista que solo escribía chorradas, que buscarán en mi Twitter si alguna vez he criticado desaforadamente al equipo o he hecho algún chiste machista, que me vincularán a partidos políticos y buscarán si he participado en fiestas en las que haya acabado como los personajes de “Colega, ¿dónde está mi coche?”. Y yo no podré señalar a quien me busque las cosquillas, ni sugerir que tengo derecho a que no me las encuentren. Voy al grano: la responsabilidad de los tuits de Carlos Aviña es de quien los escribe y de quien quiso contratarle.

Pero una campaña es dura

Llevo más de doce años siguiendo campañas y sé que todas son políticas y duras. Sin excepción. Cada noche te duele todo, desde los pies a la cabeza pasando por el estómago y el pecho. Lo que no sé es qué esperaban algunos que iba a ser una campaña. Igual el error fue que se tiraron años (casi 10, en algunos casos) fantaseando con llegar a esta y, al final, cuando estuvieron frente el molino les pareció un gigante. Lo que nadie puede contar es con moverse y que no lo hagan los demás, con hacer triquiñuelas sin sufrirlas o con señalar sin ser señalados. Es así de simple.

Comunicar bien funciona siempre

Me he hartado de decir y escribir el titular de este párrafo en los más de doce años que llevo dedicándome a la comunicación de manera profesional. Lo he repetido tantas veces que hasta ha llegado a sonarme mal pero me empeño en mantenerlo como frontispicio. Con esto quiero decir: con humildad, sé lo suficiente como para asegurar que medir los tiempos no significa apurarlos. Y que la gente que vota no es tonta y no se le puede tratar como tal (y menos, una y otra vez). El olor del éxito a veces puede acabar en tufillo de soberbia. Y el clasismo, como los cadáveres que la mafia tira al río, siempre emerge. De abajo hacia arriba, además.

“¡La deontología soy yo!”

Alabo y reconozco la labor que hace la Asociación Vasca de Periodistas, y conozco y avalé a las compañeras que cogieron decidieron formar esta Junta Directiva. Pero en las campañas hay que saber entrar y, cuando toca, saber salir, sin hacerlo al grito de “la deontología soy yo” para decepción colectiva. No dudo de la buena voluntad de la AVP cuando se ofreció a moderar un debate entre candidatos, pero si tomas la decisión que necesita uno de ellos y clavas la nota que habría publicado el mismo, lo primero que tienes que hacer es darte cuenta y, lo segundo, asumirlo. De la misma manera que yo tengo que asumir lo que he escrito hoy.

Ni con estas

Es evidente que la izquierda andaluza ha elegido la peor opción en todas las decisiones que todos sus integrantes han tenido que tomar: primero, Teresa Rodríguez inicia un camino que perjudica y, a la vez, alivia, a todas las opciones progresistas. Después está el lío que montó Podemos al quedarse fuera de la candidatura por tensar la cuerda hasta el final. Del PSOE, si podemos considerarlo izquierda, no hay nada que decir, y este es su drama. Y en plena campaña siguen aflorando roces entre las distintas candidaturas y en el seno de ellas a la vez, así que, “la amenaza de Vox no acaba de reactivar el voto de la izquierda” (El Plural).

Ni con esas

Con el PSOE desaparecido porque bastante tienen con que los suyos no les saquen los cuchillos en la misma noche electoral; y con Podemos, IU, Adelante Andalucía, Más País y Yolanda Díaz, peleando más entre ellos y ellas que contra la derecha, lo que todas y todos esperamos unos cuantos kilómetros más al norte es que el PP gane con holgura y que Vox consiga un resultando estupendo, a pesar de Macarena Olona y de que “se presenta a las elecciones andaluzas sin programa y lo sustituye por un folleto de diez medidas”, en el que “sólo una de las propuestas hace referencia a Andalucía: el cierre de Canal Sur” (Eldiario.es).

Indultos feministas

¿Prefiero que el gobierno español indulte a una mujer mal aconsejada y utilizada para hacer campaña política, que se excedió en la sobreprotección de sus hijos, que a un político corrupto? Sí. Pero eso no significa que me parezca bien que el gobierno español más progresista de la historia enjuague con indultos sus errores. Y si tus indultos son feministas es fácil que te acusen de machista si en circunstancias parangonables no actúas igual, como María Salmerón, que pide el indulto tras una sentencia desfavorable “por negarse a cumplir el régimen de custodia acordado con el progenitor, condenado por maltrato” (República).

Más privilegios

Me parece inviable, impensable incluso, que en este momento económico y social podamos impulsar la semana laboral de cuatro días con el mismo sueldo. Pero en Pymes y Autónomos son más optimistas, o algo parecido: “Tarde o temprano acabará por implantarse la semana laboral de cuatro días, pero el riesgo es que al final solo se aplique a élites y funcionarios”. Para impulsarlo, el gobierno plantea invertir dinero público “en España, donde el número de horas que se trabaja está por encima de la media europea, y sin embargo la productividad está por debajo de dicha media”, y eso sin tener en cuenta las horas no computadas ni pagadas.

Este es mi rollo

Nunca he sido influencer ni me lo he planteado. Solo hay que echarme medio vistazo para darse cuenta de la imposibilidad. Y si a eso hay sumamos mi incapacidad para sacar esas fotos y esos vídeos en los que todo parece bonito, ya, mis opciones como prescriptor se reducen a la nada. Por lo menos, hasta ahora: en Instagram ha nacido “una nueva tendencia denominada Photo Dump (traducible como ‘Foto Vertedero’) que consiste en rechazar la perfección y el ‘postureo’ y atreverse a publicar fotos alejadas de lo correcto en términos de apariencia y técnica. Y además hacerlo con abundancia” (Trece Bits). ¡Hacerlo regulinchi, ese es mi rollo!

Necesitamos filtros

El Xokas, también conocido como Joaquín Domínguez, ha pasado de ser una persona desconocida para mí, a ser un tipo que monta un tinglado con cuentas falsas en redes sociales para insultar a quienes le critican, y que admite que tiene un amigo que es un crack, un figura, un máquina, porque se mantiene sobrio mientras espera que las chicas a su alrededor se emborrachen, y lo cuenta en su canal de Twitch o YouTube, para que lo escuchen críos de 12, 14 o 16 años, sin filtros. Y de eso va esta columna: igual que podemos reclamar al o la programadora de turno de una televisión, necesitamos filtrar la difusión on-line de contenidos.

La gran industria oculta

Rocío en Twitter ha hecho un hilo muy interesante que no pasa de reflexión en voz alta (porque le faltan datos y ejemplos concretos) pero que se aproxima mucho a la realidad: quienes quieren convertir sus canales en YouTube o Twitch en su modo de vida acaban entrando en la rueda de esta industria del entretenimiento que, como hemos visto, carece de filtros. No solo en cuanto a la emisión: la exposición permanente y las muchísimas horas al día que son necesarias para que un canal sea rentable tampoco pasan ningún filtro laboral, y las relaciones con las empresas resultan cada vez más sospechosas.

Solo es una mudanza en el mismo barrio

El hecho de que Instagram haya superado a Facebook en el número de usuarios activos no es ningún cambio de paradigma ni un salto a ninguna parte: sí habrá un rejuvenecimiento de la masa, pero no pasa de mudanza en el mismo barrio porque la plataforma pertenece al mismo dueño (Facebook, ahora llamado Meta), el modo en el que segmenta y vende la publicidad (que nadie lo olvide: se trata de eso) es el mismo, y hace tiempo ya que la calidad de las fotografías depende más del software de nuestros teléfonos que de nuestra propia habilidad. Así que quien no lo haya hecho aún puede lanzarse a “Insta” sin miedo.

La noticia que no lo era

Seguimos con novedades que, sin embargo, no suponen cambios relevantes: “La venta de NFT se desploma: el mercado se hunde y apunta a que fue una moda pasajera” (El Blog Salmón). ¿De verdad esto sorprende a alguien? Solo espero que nadie haya perdido sus ahorros en esa mierda. Es el momento de recordar ahora a los familiares avispados de John Lennon que subastaron fotos de sus objetos personales, y otros tantos que se subieron a la ola virtual, como Ferrán Adriá. Sigo defendiendo la utilidad de estos archivos digitales que permiten reconocer al propietario, pero sigo sin defender a quienes hinchan burbujas.

Todo menos mis fotos

Me hago viejo y cada vez pienso más en mi muerte. No me ayuda a evitarlo que se hagan viejos también los medios digitales que suelo leer y que muestran también preocupación por estos temas: “Tras mi muerte, elimina las fotos: las plataformas ya ofrecen opciones para planificar tu legado digital” (Magnet). Sí, es cierto: salvo Twitter, todas las redes permiten establecer qué queremos que pase con nuestra identidad digital cuando muramos. Lo que tengo claro es que si quiero que algo me sobreviva, además de mi hija y mi hijo, son mis fotos. Que borren todo menos mis fotos, ya que soy incapaz de escribir esa novela que persigo desde la adolescencia.

Que nadie se mueva…

Nadie quiso moverse el lunes en el PP, todas y todos estaban estáticos, fijados por la foto que se sacaban y tuiteaban, ipso facto, votando al nuevo líder, al aclamado Núñez Feijóo. ¿El 99,63% de los votos? Pues me parecen pocos, igual Pablo Casado voto en blanco, o nulo, haciéndolo a Homer Simpson o con una rodaja de chorizo en el sobre. Nadie sabe quién será la díscola o el díscolo que no ha permitido ese 100% redondo en el haber del nuevo presidente del PP, que lleva ejerciendo como tal desde que Vox entró en el gobierno castellano y leonés. El nuevo PP empieza a la búlgara, por el bien de todos, que no acabe a la madrileña.

Que ya lo hacen otros

Nadie se mueve en el PP porque todas y todos quieren ser inmortalizados votando correctamente a Núñez Feijóo, y porque los de los vaivenes tienen que ser los del PSOE. Miquel Roig, una vez más, clavaba su tuit: “El Gobierno dice que ha informado a Argelia de lo del Sáhara y Argelia responde que es mentira (ahora el Gobierno dice que ya tal). El Gobierno anuncia que ya ha llegado a un acuerdo con los transportistas y a los 20 minutos tres nuevas patronales se suman al paro. El Gobierno anuncia la semana pasada que limitará el precio de la luz a 180€ el MW. El Gobierno anuncia hoy que ya no se plantea limitar el precio de la luz”.

No es un pedazo de tierra, es su ciudadanía

Cuando Zelenski habla de no ceder territorio ante Rusia no se trata de un pedazo de tierra, que en sí mismo es importante, por cierto. Se trata de una parte de la ciudadanía ucraniana que quedará bajo el yugo de un país al que rechazó democráticamente en 1991. Eduardo Saldaña recuerda en Twitter el mapa de aquel referéndum, en el que hasta en las zonas más prorrusas los votos a favor de la independencia fueron el 80% o más. Cuando hablamos de países hablamos de las personas que los habitan, que nadie olvide esto al mostrarse a miles de kilómetos templado contra invasiones o belicoso contra el derecho a defenderse.

Y no es Meta, es Rusia

Finalmente, no ha sido necesario que Meta (la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp) tome la decisión de abandonar el país de Putin: “Un tribunal prohíbe Facebook e Instagram en Rusia por ‘extremismo’. Acusa a estas redes sociales de difundir informaciones sobre Ucrania que no coinciden con lo que Moscú considera oficialmente ‘verdad’ y por contribuir a la difusión de manifestaciones por la paz” (Xavier Colás, en Twitter). Es Rusia quien aísla mediáticamente a su población para intoxicarla, para manipular el aislamiento económico y moral que está sufriendo la dictadura rusa (a la que algunos aún siguen justificando).

Definitorio

Tiene razón Borja Barba cuando tuitea que esta noticia de Europa Press: “El Defensor del Pueblo recibe quejas de ciudadanos que han invertido en ‘criptos’ y ‘han perdido todo’”, es un rasgo “definitorio de una sociedad que nunca jamás es responsable de nada y siempre exige explicaciones por sus propios errores”. Es así de sencillo: nos hemos convertido en una sociedad que solo exige y que hasta cuando una pandemia mundial limita su acción se queja, vía sindicatos, cómo no, ante los gobiernos, como si estos no fueran parte de la sociedad, sino entes a los que señalar, reclamar y seguir exigiendo.