¿Quién sabe más de vivienda que un gestor inmobiliario?

Leo en Vozpópuli que “el portavoz del PSOE en la comisión de vivienda es consejero delegado de una empresa de alquileres”, y ya no me sorprendo la verdad. Ya sabíamos que, Sergi Vélez, el marido de la anterior portavoz del PSOE, Montse Mínguez, era un gran tenedor, y que Raquel Ruz, la candidata socialista en Granada, tiene 18 inmuebles. Ahora sabemos que Luis Antonio Gómez Piña posee un tercio de “Vilamide SL, una empresa dedicada al arrendamiento de inmuebles”. Al mismo tiempo, Gómez Piña “es portavoz adjunto de la Comisión de Vivienda y Agenda Urbana”. Claro que sí.

A quién defiende el PP

Lo del PSOE es pura hipocresía y teatro. Lo del PP va más en serio: defiende a los grandes propietarios, empezando por la familia Aznar. Pero no hay que irse tan lejos: la mujer de Alberto Núñez Feijóo, Eva Cádernas, “ve su inmobiliaria crecer, sin pausa pero sin prisa”, según Economía Digital. Niebla Azul “nació con el objetivo de comercializar para su alquiler viviendas singulares de alta gama”. “Cerró el ejercicio 2025 con unos activos que se incrementaron hasta los 4,2 millones de euros”, “y con un beneficio neto que se duplicó por segundo año consecutivo, llegando a los 284.000 euros”.

Irene, un poco más contenta

He flipado con la página web electoral de Irene Montero: “Paz, casa y trabajo”. Yo no sé si es un lema o la lista de lo que ha logrado gracias a Podemos. ¿Podemos? Pues el nombre del partido morado, como su color, no aparece en la página de Irene. Simplemente, Irene. Una Irene risueña que no hemos visto nunca, por cierto. Además. Su ideario es sencillo: “Los precios tienen que bajar”, “trabajar menos para vivir mejor”, “las guerras tienen que parar” y “vida solo hay una”. De qué piensa hacer para lograrlo, ni palabra. Total, ¿para qué? Ella no va a gobernar, solo se trata de sacar su escaño.

Dos noticias que se entienden mejor juntas

El párrafo anterior tiene mucho que ver con este cuyo desencadenante es esta noticia en El Diario: “Irene Montero no dejará su escaño en el Parlamento Europeo y se presentará a las generales siendo aún eurodiputada”. Y haciendo campaña patrocinada por los contribuyentes, claro. Insisto: paz, casa y trabajo es lo que le ha dado Podemos a Montero. Aunque, la verdad es que “paz”, poca. De lo otro, ya sabemos: chalé con piscina, pero por los hijos y sometido a votación; y trabajo, que no falte, porque Podemos hoy parece un business de los que quedan saltando de un escaño a otro.

¿Quién justifica esto?

Cuando Rusia invadió Ucrania, voces del entorno de Podemos (y en Euskadi, de EH Bildu) se apresuraron a señalar que Zelenski era un nazi peligroso, y a justificar las decisiones de Vladímir Putin. Más vale que el Kremlin les pagase bien, porque decir gratis lo que dijeron solo habla mal de ellos. Hoy, el que señala a Zelenski y justifica a Putin es Trump, y de esa coincidencia tampoco dicen nada los que van de progresistas. El mismo Putin que ataca instalaciones infantiles: “Ucrania denuncia seis muertos, tres de ellos niños, en un bombardeo ruso contra un parque de Járkov” (Europa Press).

¿Otro hecho aislado?

“La Universidad Complutense de Madrid ha sancionado al profesor y cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, con un año de suspensión de funciones tras considerar acreditada la comisión de una ‘falta muy grave’ por acoso sexista a varias alumnas” (El Plural). Que sepamos, no les ha metido mano, pero sí ha sido un baboso. No tanto como Íñigo Errejón, al parecer. Y para completar el triángulo machirulo, pero de izquierdas, podemos recordar ese “la azotaría hasta que sangrase” que Pablo Iglesias dedicó a Mariló Montero en un chat privado con los anteriores y que alguien filtró. No son hechos aislados: es una forma de pensar compartida.

El papelón de Ione Belarra

Irene Montero es la madre de los hijos de Pablo Iglesias, y pase lo que pase en Podemos, el mejor escaño siempre está reservado para ella. Las preguntas por lo tanto se las tenemos que hacer a la, nominalmente, secretaria general de Podemos, Ione Belarra. ¿Qué hace allí? ¿Ante quién responde? ¿Por qué continúa? ¿Le compensa poner la cara por un proyecto completamente a la deriva y menguante porque se devora a sí mismo a cambio de “un trabajo cuqui tras haber envenenado nuestra sociedad con sus hipérboles y su ira”, como escribía Antonio Agredano en The Objective? “Deja ya de salvarnos”, le pide el escritor.

Sus amigos rusos

Precisamente de Ione Belarra e Irene Montero recordamos chorradas magníficas tras la invasión rusa sobre Ucrania, como si el Kremlin de Vladímir Putin fuera el órgano de gobierno de una sistema socialista e igualitario. Pues bien, ni lo era, ni lo fue nunca, ni lo será mientras aquellos a los que defendían sigan mandando con puño de hierro y difundiendo ideas retrógradas: “Un tribunal de Rusia condena al propietario de un bar por organizar eventos del movimiento LGBTI” (Europa Press, en su web). Organizar estos eventos es delito porque “el movimiento LGBTI había sido reconocido como una organización extremista en Rusia”.

Otro amigo

Vamos con otro amigo, pero esta vez de Juan Carlos I, uno del que desconocemos su nombre pero ha dicho: “Don Juan Carlos necesita tres millones de euros para vivir por muchas invitaciones que reciba. Su día a día no es como parece”. Lo cuenta Paloma Barrientos en Vanitatis, como si tuviera que darnos pena. “La cuestión no es que tenga amigos que le van a recibir con los brazos abiertos, pero no para pagar el continuo movimiento del avión privado”. Está carísimo el queroseno. Lo que sugiere la pieza es que esos tres millones anuales se los regalan cada año los jeques, y que en España sus amigos no tienen tanto dinero (para él).

Esto me fascina

Asegura Alicia Figueroa en Linkedin que los carteles hechos con IA, aunque resulten baratos, accesibles y, aparentemente, modernos, “no están ayudando a tu marca. La están hundiendo”. Lo que me fascina es la reacción tan rápida que como seres humanos hemos tenido. Todavía no se ha acabado de extender el uso de la IA para generar esos carteles y hay muchísima gente que los descubre a diario, pero hemos generado ya un rechazo. Esa respuesta más o menos parecida pero heterogénea (no nos gustan a mucha gente que piensa diferente e incluso de diferente edad) no puede ser casual. Hay una respuesta atávica ahí escondida.

Un mensaje para el PP

Dice el PP que en Hungría ha ganado el PP húngaro. Pero no dice la verdad. Ha barrido la alternativa a Orbán con más opciones, que ha logrado concentrar el voto con la promesa de que echará a la extrema derecha. En España, como en Euskadi, el PP depende de Vox y no consigue captar el voto refugio por muy mal que lo haga Sánchez (que lo está haciendo fatal). La victoria de Péter Magyar es un mensaje claro para Feijóo: la ciudadanía empieza a rechazar activamente a la extrema derecha a la que él ha decidido aferrarse. De lo suyo gastará el gallego, pero vamos a tener Sánchez para rato, por muy mal que lo haga.

Todos son el mismo malvado

No me ha parecido justo lo que ha dicho Ernesto Valverde sobre que todos los públicos de los campos de fútbol somos el mismo público cuando todo va mal. Si quiere hablar de la grada de animación, una de las peores de Europa a casi todos los niveles, de acuerdo. Pero San Mamés si es algo, es excepcionalmente paciente. Con todo, cojo su frase para aseverar que todos los malvados son el mismo malvado: “La derrota del eje Trump-Putin-Orbán”, titula Antonio Caño su interesante columna en The Objective, en la que apunta que “ni una sola de las decisiones de Trump en este tiempo ha perjudicado a Putin”.

El que falta

Orbán era solo el peón de Trump y Putin en Europa, y el del Fidesz mantenía la larga tradición húngara de elegir siempre al peor socio. Pero no forma parte del eje de maldad absoluta, como sugería Antonio Caño. Trump, Putin y Netanyahu son el triángulo del odio, del dolor, de la rabia y del asco. Quien justifica a uno justifica a todos y, por supuesto, justifica sus efectos: “Un ataque israelí en Marub, en el sur del Líbano, causa cuatro muertos y tres heridos y se suma a una ofensiva con más de 2.000 fallecidos” (Demócrata). Mientras todos miramos al estrecho de Ormuz por la gasolina, Israel arrasa Líbano sin molestarse con excusas.

El foco

En Euskadi, algunos ondearon banderas y boicotearon pruebas ciclistas porque estuvo de moda. ¿Quién se acuerda ahora de Gaza? ¿Dónde están esos trabajadores dispuestos a votar si dejaban de hacer trenes para Cisjordania aunque su empresa tuviera que pagar una compensación millonaria que podía afectar a puestos de trabajo? Yo ni me pongo el primero en una manifestación ni me escondo cuando el tema pasa de moda: en Gaza siguen asesinando a personas y, en Líbano, Israel no quiere testigos: “Un carro de combate israelí embiste hasta en dos ocasiones a vehículos de los ‘cascos azules’ en Líbano” (Europa Press).

Jesucristo Supertump

Donald Trump ha publicado en su red social una imagen en la que se ve a sí mismo como un Jesucristo sanador al que admiran y rezan enfermeras y soldados, junto a una gran bandera estadounidense, aviones de guerra y algo parecido a transformes en el cielo. Este resumen es muy elocuente y habla de un presidente endiosado (la derrota de Orbán le hará reflexionar sobre la conveniencia de elecciones libres) al que no le importa ofender al ala más conservadora y tradicional de su partido (pero los ultraderechistas tienen que seguir contentos con él), y que cree que no hay nada que no pueda hacer. Veremos.

Siete jóvenes anónimos

Es la organización de la Korrika, y nadie más, quien decide que la del euskera sea una fiesta sectaria. Ya no se trata de libertad de expresión mal entendida o de las reflexiones a las que siempre nos invita Pello Otxandiano. Se trata de la decisión de elegir a “siete jóvenes anónimos” que no eran tan desconocidos, como describe Lauaxeta en X: el hijo de los miembros de ETA David Pla y Kizkitza Gil San Vicente, un candidato de EH Bildu en las últimas elecciones vascas, un líder de Ernai, una activista de EH Bai (la marca de Bildu en Iparralde) y una defensora pública del tristemente famoso udaleku de Bernedo.

Antes de

Antes de la última colada a la que nos sometía Korrika, en una decisión que dice de quien la toma que cree que todos somos idiotas menos los de la izquierda abertzale, en la Korrika ejercieron su “libertad de expresión” (entre comillas, sí) los de siempre: “En el casco viejo de Bilbao portaron las imágenes de los etarras Arantxa Zulueta, Beatriz Etxebarria, Liher Aretxabaleta e Íñigo Zapirain”, también las de Patxi Ruiz y Orkatz Gallastegi, y en el kilómetro que compartieron Etxerat y Sare, Kepa del Hoyo portó el lekuko “por el peso simbólico de ser hijo de un etarra fallecido”, como recuerda COVITE en X.

¿Quiénes son los amigos del sionismo?

Juan Manuel de Prada fue uno de los primeros que alzó la voz al principio del genocidio israelí sobre Gaza en contra del gobierno sionista de extrema derecha. De Prada, sí, el columnista del Abc que tenía claro que su visión católica y conservadora le obligaba a ser crítico con lo que veía, además de por humanidad básica. El pasado fin de semana, la derecha que camina cegada por Netanyahu y sus intereses no supo cómo reaccionar ante esto: “La Policía israelí impide la asistencia del jefe de la Iglesia Católica de Jerusalén a la misa de Ramos” (Europa Press). Por eso asistimos a un silencio que debería sonrojar a muchos.

Cerrando los puñitos

Si los de Vox llaman “derechita cobarde” al PP es porque se tienen a sí mismos como la derechona valientota. Pero no lo demuestran en el caso de Israel, que “debe explicar y corregir lo ocurrido en la Iglesia del Santo Sepulcro” (en X). ¡Hala, qué enfado tan gordo! ¡Qué terrible cabreo el de Vox! ¡Qué dureza contra quien ataca sus valores cristianos (esos que sobra, maltrata y tergiversa hasta arrancar todo lo cristiano)! Sí, me hace gracia ver cómo se retuercen después de plegarse al sionismo. Y sí, tiene que escocerles que un católico no practicante y vasco vea lo evidente y denuncie lo injustificable con más contundencia.

Tres periodistas asesinados

La agresión de las autoridades de Israel a los católicos en su país, y en todo el mundo, es grave, pero no es un baño de sangre. Es peor lo que hacen Netanyahu y sus secuaces ultras (los que tiene como ministros) a otros seres humanos: “Líbano entierra a los 3 periodistas asesinados por Israel”, muestra Javier Espinosa en Bluesky. Una vez más, el gobierno y el ejército israelíes dispara sobre los ojos del mundo e intenta impedir que conozcamos los que hace. Pero Netanyahu está más cerca de ganar las elecciones que de ser juzgado por un tribunal internacional. Hacemos mal muchas cosas en el mundo.

Me mojo

De la misma manera que no entendí que el entorno de CCOO y UGT se desmarcase de ELA cercenando los derechos de la ciudadanía que quiere dirigirse a la administración pública en euskera, entiendo el funeo de AEK a CCOO, que pretendía hacerse un “basquewashing” en la Korrika. Hablemos claro: el ataque al euskera que, cada vez vemos más claramente, surge de los sindicatos españoles en Euskadi (denunciando la exigencia del euskera en las OPE) es un error estratégico (y moral) gravísimo, y las quejas del PSE y Podemos por que no cuela el blanqueo de comprar un kilometrito, son ridículas. El euskera se defiende o no se defiende.

¿Para quién es la carrera?

Precisamente porque el euskera se defiende o no se defiende, también es un error estratégico y ético la utilización partidaria de la Korrika. Una utilización de la que AEK debería desmarcarse claramente. Si no lo hace, la Korrika no será por el euskera y para todas y todos, sino de unos pocos (los que portan imágenes de presos de ETA, los que hacen campaña por un partido político). ¿Es así o es, como nos cuentan, por un idioma minorizado (y CCOO y UGT colaboran activamente en su minorización)? Si fuera para toda la ciudadanía, AEK debería de ser la primera interesada en evitar denuncias como las de COVITE en X.

Así suena

No hay manera de justificar la utilización del euskera para reivindicar a las y los presos de ETA, por eso Joseba Asiron salió trasquilado cuando fue a por esa lana. El alcalde de Iruñea se equivocó al comparar la exhibición de quien utilizó la violencia con al apoyo a un equipo deportivo, porque solo puedes equivocarte cuando intentas hacer esa comparación imposible. Pues bien, de la misma manera suenan las apelaciones a la libertad de expresión de las y los responsables de Korrika. Insisto en la universalidad de la reivindicación y en poner en valor la labor de AEK. Justo por eso la coordinadora debería evitar lo injustificable.

No solo es un nepobaby

Un día hablaremos de los nepobabies de la izquierda abertzale: esas “hijas de” e “hijos de” que han hecho carrera política o hicieron carrera militar (hablo de ETA, sí). De saque, después de las elecciones en Iparralde, podemos hablar de Egoitz Urrutikoetxea, alias “Ternerita”, el hijo de Josu Ternera que va a ser alcalde de Lexantzü-Zünharre por EH Bai (la marca de EH Bildu en Iparralde, claro). Urrutikoetxea no solo es político e “hijo de”, como recuerdan en El Español, también “colaboró con la banda y fue condenado”. A mí lo que más me preocupa es su actual papel en Seaska porque el euskera, de nuevo, no necesita ciertos abrazos.

El PSOE sí cumple con EH Bildu

Cualquier noticia sobre María Soledad Iparragirre, alias “Anboto”, es una mala noticia, como esta en El Imparcial: “Escándalo por la excarcelación de la ex jefa de ETA, ‘Anboto’, tras el acuerdo PSOE-Bildu”. La he elegido porque me parece que hace un buen enfoque: la “semilibertad” (esa de la que disfruta Txeroki y que organiza una asociación con otros “ex” de ETA) la firma la consejera socialista María Jesús San José, lo que muestra que el PSOE (por medio del PSE) se está apresurando a cumplir con EH Bildu, que a todas luces ya, cuando negoció la investidura puso sobre la mesa únicamente a Asirón y los presos de ETA.