¿Todavía alguien se lo cree?

La reflexión de Pedro Sánchez, con un CIS lanzado en tiempo récord mientras el presidente se lo pensaba, con una entrevista posterior en La1, y con el resultado que hemos visto, de un Pedro Sánchez victimizado y una Begoña Gómez que parece que no tiene que dar ninguna explicación (pero tendrá que darlas), formaba parte de un plan, de una maniobra electoral, es ya evidente. De hecho, defender lo contrario hoy me parece hasta cándido. Y de entre todo, lo más grave, sin duda, es lo de La1, es esa utilización de los medios públicos para culminar un plan personalísimo y más mecánico que filosófico.

Y el CIS, por supuesto

La Junta Electoral no sanciona a RTVE aunque cree que el ente tiene que compensar al resto de partidos. Pero, ¿qué habría pasado si el Lehendakari Urkullu hubiese montado un sainete similar y hubiera acabado con una entrevista en prime-time en EITB? ¿Y qué habría pasado si, además, hubiese usado el gabinete de prospección sociológica del Gobierno Vasco antes de tomar su decisión final? Por eso sí que “la Junta Electoral abre expediente a Tezanos por su encuesta ‘flash’ sobre la carta de Sánchez” (El Imparcial). Estas no son cuestiones menores ni deberían de pasar desapercibidas solo porque sucedan en España.

Esto también es electoral

La manifestación que ha convocado el PP buscando el único fin de semana no electoral del mes de mayo, es evidentemente un acto de precampaña: “Una protesta contra los ‘bulos’ de Pedro Sánchez el 26 de mayo en Madrid” (El Cronista). Borja Sémper, que habla siempre como si todo el mundo fuera idiota menos él, lo define como “acto cívico”. Pero curiosamente lo más civilizado sería precisamente combatir esos bulos y, para empezar, decir la verdad: la protesta será contra eso, contra la amnistía que se aprueba, contra el “caso Koldo”, contra Begoña Gómez y contra todo lo que se menea en el PSOE y que el PP pone en el disparadero.

No es solo una serie documental

El fallecimiento de Victoria Prego ha servido, como todos los decesos, para recordar su vida y obra. No obstante, algunos textos críticos, como el que leímos en el digital de Pablo Iglesias, resultaban poco oportunos por muy por adecuado que fuera el análisis. Es tan sencillo como tener sensibilidad: no hay que esperar al deceso para poner los puntos sobre las íes. Por el mismo motivo me parece extemporánea la petición del PP: “Emitir las series de Victoria Prego sobre la Transición ‘por su interés general’” (El Independiente). Aquel relato pertenece a un momento y, apurando, a un bando. Hoy, descontextualizado, solo aportaría más división.

El blanqueamiento que no cesa

Precisamente fue el PP el que mostró al resto de partidos cómo podía instrumentalizarse el dolor. Algunos tomaron buenos apuntes sobre cómo victimizarse, primero, y usar a víctimas ajenas para blanquearse, después: “Ikasle Abertzaleak inicia en el campus de Leioa de la UPV/EHU una acampada en apoyo al pueblo palestino” (Europa Press). Pues muy bien. Una vez más, como cuando yo era estudiante, en el siglo pasado, volverán a darnos lecciones sobre sufrimiento, solidaridad y derechos humanos quienes nunca fueron capaces de empatizar con quien se sentaba en el banco de al lado. Pero, ¿a quién le importan hoy las contradicciones?

«El españolismo frágil»

PP y Vox, de la mano, siguen arengando a la gente, siguen llamando a la protesta, siguen diciendo que las decisiones que toma el PSOE merecen una respuesta ciudadana contundente, y cuando aparecen los violentos, siguen desapareciendo como si nada fuese con quienes lanzan las soflamas. “El españolismo frágil”, así lo definen en El Nacional, y estoy muy de acuerdo. En la pieza, Antoni Maria Piqué repasa las tragedias que anuncian los periódicos españoles: “¡España se muere!”, concluye con dramatismo y avisa de que ninguna información se atiene a la literalidad del acuerdo, y de que todas imaginan consecuencias.

Todo a la mierda

Esa “España frágil” de la que avisa Piqué en El Nacional se puede ver, muy claramente, en este titular en República (que suele ser un medio templado): “El pacto de Sánchez con Puigdemont destroza la Justicia, la fiscalidad, el Estado de Derecho, la Democracia y la Constitución Española”. Yo creo que nos vamos a la mierda, sí, pero no por ser parte de España sin que nadie nos haya preguntado. Todos estos asuntos parecen problemas de burgueses y burguesas mientras el mundo sigue yéndose por el desagüe con invasiones cruentas de Israel y Rusia, y con un calentamiento global que nos derrite y nos inunda por los polos. Tenía que decirlo.

Solo pido que no me tomen por tonto

A estas alturas yo ya solo pido que no me tomen por tonto. Admito que nos enreden en una actualidad de mierda, con conflictos ficticios que encienden irresponsables de derechas y la ultraderecha, aunque creo que hay motivos más importantes de los que debemos ocuparnos. Pero esto de Victoria Prego me parece un insulto a la inteligencia: “Y todo esto por siete votos”. Eso no es verdad, ella lo sabe, y si ella no lo sabe, no sé por qué tiene una columna de opinión en El Independiente, la verdad. Los siete votos de Junts, como los cinco del PNV y el de Coalición Canaria garantizan una política Española que es menos mala.

Eso sería justicia

El acuerdo de ERC con el PSOE por el que España condonaría la deuda a Catalunya me mosqueó, no lo oculto. No entiendo las críticas de los gobiernos del PP que acumulan igualmente deuda con el Estado, porque hacen la misma trampa, pero, ¿es justo para Euskadi o Nafarroa, que tienen cero euros de deuda? Junto con nosotras y nosotros, Madrid tampoco tiene deuda con España, y ahora se preocupan allí porque el acuerdo “dinamita el sistema de financiación y obligará a Madrid a sostener al resto de CC.AA.” (Vozpópuli). Pero esto me parece de justicia: ¿cuántas sedes y con ello riqueza ha birlado Madrid con la excusa de la centralidad?

No pueden faltar

Intento transmitírselo con toda la calma del mundo, con serenidad, a mi hija y a mi hijo, para que lo tengan claro durante toda la vida y sean capaces de anticiparse: da igual lo que pase, da igual dónde vayan, siempre se encontrarán con alguna tonta o algún tonto. Es una verdad absoluta. Por ejemplo, quienes rompieron el cristal que protegía una obra de arte en un museo para protestar por el consumo de petróleo. ¿Qué aporta? Quien quiera venirme con milongas puede ahorrarse el viaje, porque un objetivo con el que estoy de acuerdo se ve afectado negativamente por una acción de pijas y pijos que se creen revolucionarios.

Necesitamos más valientes

No siempre he estado de acuerdo con la opinión de Antonio Maestre ni con su estilo, aunque ambos coincidimos en aquel Twitter incipiente en el que nos conocíamos todos y mucho antes de que Maestre acudiera a tertulias televisivas de audiencias millonarias. Pero reconozco que hoy Antonio Maestre es un periodista valiente que en un digital, La Marea, está señalando a los miembros de la ultraderecha que forman parte de Vox, poniendo negro sobre blanco nombres y apellidos de nazis (algunos incluso con sentencias por palizas) que han encontrado en Vox el partido que les representa y por el que trabajar.

Y más micrófonos para Abascal

La clave para que Vox tenga un buen resultado es tapar a su principal cabeza visible: Santiago Abascal. Aunque las declaraciones de Ortega Smith tampoco pasan desapercibidos, las del alavés suelen ser especialmente desacertadas: “En el norte de Europa los ancianos salen del hospital corriendo por miedo”, dice sobre el debate de la eutanasia que, por supuesto, su partido no contempla. Pero más allá del titular que ha elegido Europa Press para un tuit estupendo, las declaraciones en contra del aborto, cuya ley consideran “un coladero”, o de la “invasión islamista”, son aterradoras y merecen volver al ostracismo.

Sí, claro que es grave

No discuto ni por un segundo la gravedad de lo que ha pasado con Podemos: que los mecanismos del Estado, empezando por la Policía Nacional, se pusieran a disposición del gobierno de turno contra un partido concreto es terrorífico. No obstante, la historia nos invita a dudar de que Podemos sea el único partido espiado y atacado por el Estado en democracia. No es menos cierto que Podemos no ha necesitado de ninguna “ayuda” del Estado para deshacerse y que ahora está de campaña. Pero lo que es definitivo es que Victoria Prego considere que Iglesias no tiene motivo de queja. Entonces, por supuesto, la tiene.

Así de fácil

Ayer mismo traje a esta columna el modo en el que Juan Ignacio Pérez enunciaba con una sencillez envidiable el debate de la eutanasia. Hoy quien es capaz de reducir un asunto complejo a un tuit con brillantez es Iñaki García Arrizabalaga: “No reconocer a las víctimas de abusos policiales es un error político y humano grave. Reconocerlas no significa blanquear, equiparar, ni legitimar nada. Solo implica reconocer que esas víctimas también tienen derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la memoria”. Quienes quieren enredarnos hacen mucho ruido, por eso tenemos que ayudar a que la claridad también se abra camino.

Agur, Héctor del Mar

Los que están a las puertas de la crisis de los 40 o en plena tormenta tienen hoy otro motivo para la tristeza y, sobre todo, para darse cuenta de lo mayores que son: Héctor del Mar ha fallecido. Aquel mítico narrador de la lucha libre americana (y solo de un modo excepcional de “Humor Amarillo”, pese a los muchos comentarios confusos en Twitter), en los inicios de la Telecinco de las Mamachicho se ha ido. Y con él una de las voces de nuestra infancia de tele los sábados por la mañana, una infancia que incluía patadas voladoras, el baile de San Vito de El Último Guerrero y a los Hermanos Sacamantecas.

Todos lo harían si pudieran

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Si a Mariano Rajoy le quisieran ver, si Pedro Sánchez tuviera las manos libres para decir lo que le viniese en gana, y si a Albert Rivera le dieran la oportunidad, también saldrían en las televisiones de ámbito nacional español tanto como pudieran. Iglesias solo dará ocho mítines porque el resto del tiempo estará en los platós, aprovechando el momento, el tirón y las cámaras. Y por lo visto hasta ahora, hace bien, aunque algunas emisiones que cuentan con su presencia empiezan a mostrar fatiga en la audiencia.

Este “éxito” no tendrá “padres”

El menor que agredió a Mariano Rajoy en Pontevedra durante la campaña de diciembre, para mayor sorpresa, emparentado con el propio presidente del Gobierno en eternas funciones, ha sido condenado a tres años de internamiento, dos de ellos en régimen cerrado, y el último en régimen abierto. La condena no ha ido a más porque el agredido no se ha personado en la causa. Lo que le honra. La ausencia que yo he notado es la de todos aquellos que llaman a “empoderar”, a “responder con contundencia”, que coquetean con el uso de la violencia y que, más cerca, siguen coreando “borroka da bide bakarra”.

Un nuevo digital a partir de septiembre

Casimiro García-Abadillo y Victoria Prego planean lanzar su propio digital en otoño, después de haber logrado la financiación suficiente para asegurar su supervivencia durante cuatro años. Me parece bien, obviamente, sobre todo si generan empleos justamente remunerados a los periodistas. Lo que me sorprende es la permanente apuesta por negocios sin modelo de explotación (en esos cuatro años tienen que encontrarlo), y después de fiascos como el de un compañero suyo, Pedro J. Ramírez, al que se le desvanece el proyecto digital.

La Lomo San Sebastián

El único “pero” es que hayan optado por el nombre en castellano, pero la cámara modelo “San Sebastián” que ha lanzado la marca Lomo tiene una pinta estupenda. En rayas azules y blancas (no podía ser de otra manera) viene con varias lentes y saca esas fotos pretendidamente ochenteras típicas de la marca. Cuesta 150 € en la tienda on-line y, para quien no conozca de que va esta moda: es una cámara de carrete, nada de recargas por puerto USB ni tarjetas de memoria. Foto a la antigua, que es lo más moderno.

Ciencia ficción made in Euskadi, ¡por fin!

Gracias a la revista Cactus nos hemos enterado de la existencia de la película Rendezvous (“encuentro”) dirigida por el bilbaíno Guillermo Julián y el pontevedrés Román Santiago. El trailer, disponible en la web de la publicación, tiene una pinta estupenda. Y lo más sorprendente es que se trata de cine “low cost”: “Empezaron a grabar su película en un polígono industrial de Zamudio (Bizkaia). Debido al escasísimo presupuesto con el que contaban, estaban al lado de una ITV, donde cada día hacían pruebas a decenas de vehículos, lo que generaba demasiado ruido para el rodaje. ‘De vez en cuando teníamos que parar porque aceleraban un coche a mil por hora, aunque lo bueno es que como es ciencia-ficción, podía quedar bien como ruido de fondo’”.