«Si solo ofreces…»

La respuesta violenta a la detención de Pablo Hasél está siendo explicada como consecuencia a la desesperanza de muchos jóvenes. Puede ser. Pero no puede ser que Joseba Permach sea uno de los que lo haga: “Si sólo ofreces paro, precariedad, represión y falta de expectativas para toda una generación, no te sorprendas si pierden la confianza en el sistema y salen a protestar”. Permach lleva tres generaciones diciendo lo mismo e igual esta vez, pandemia mundial mediante, se acerca. Pero nunca ha criticado a los que ofrecieron a la juventud vasca destrozar su vida en la kale borroka o, directamente, ETA.

La mayoría no lo hace

La mayoría de esas y esos jóvenes desesperanzados y, además, agotados porque la pandemia les ha robado un año de su juventud, no ha salido a la calle a destrozar todo lo que encontraba, público o privado, en nombre de un rapero, del mismo modo que la mayoría de jóvenes de mi generación, igualmente cabreados porque España no respetara nuestro anhelo nacional e igualmente azotados por varias crisis, nos opusimos a la kale borroka y, sobre todo, a la violencia de ETA. España tiene mucho que hacer si quiere mejorar en empleo juvenil, pero la violencia no es justificable, ni poética, ni épica. Solo asegura más violencia.

Ni lo justificamos

Me pasa lo mismo que a Mr. Insustancial, uno de mis tuiteros de cabecera: me ha decepcionado ver cómo gente a la que disfruto leyendo ha caído en la trampa de empatizar con los violentos y proyectar una imagen incluso romántica del vandalismo. El sistema judicial español compite con un poder ejecutivo empeñado en erosionarse a sí mismo y uno legislativo en el que Vox se hace notar, por ser lo menos fiable de esta España en la que nos obligan a vivir, pero eso no justifica la violencia. Porque violencia solo hay una, no se puede dividir y no se puede detener cuando se alienta.

A veces dan ganas de pasar de todo

Pablo Hasél era un rapero para quienes quieren ir de antisistema pero apenas consiguen llamar la atención en el instituto. El ejemplo de lo que quiero decir es Pablo Iglesias que, además, no dudó en desentenderse del mismo Hasél con el que se sacaba fotos cuando la cosa se puso fea. Por eso creo que lo suyo es libertad de expresión, porque hasta que la justicia lo elevó a los altares, no influía. Pero viendo el vídeo que ha retuiteado Iñaki García Arrizabalaga me entran dudas y ganas de pasar de todo: Hásel pide a los asistentes a su concierto que maten a un guardia civil y pongan una bomba al fiscal.

Y otras, de cabrearse mucho

Ante este titular en Eldiario.es: “Cientos de negacionistas llegados de toda España se libran de multas pese a ir sin mascarilla y saltarse el cierre perimetral en una manifestación en Santiago”, este tuit de Rocío: “Esto, cuando llevamos he perdido la cuenta de cuántas semanas sin poder quedar con no convivientes y aún más de cierre perimetral, sienta regulinchi”. Y la respuesta es muy comedida porque lo que sienta es fatal. ¿Por qué lo han permitido? ¿Por qué la mayoría que cumple tiene que garantizar siempre el control sobre la pandemia por la minoría que cree que las normas son siempre para los tontos?

No escupas hacia arriba

Tener hijos es como tener cargos públicos que representan a tu agrupación política: no puedes escupir hacia arriba porque te va a caer sobre la cara. Bildu esperó hasta la llamada de un periodista preguntando por la información que, evidentemente, iba a publicar: solo entonces los de Arnaldo Otegi reaccionaron y cesaron a Jokin Tolosa por saltarse las normas anti-covid e irse de fiesta “en reiteradas ocasiones” a un municipio en el que no estaba empadronado. Que la vida son dos días y pasarlos confinados es de tristes. Tolosa, además de concejal de Bildu en Anoeta es profesor de Primaria en una ikastola. Ahora, a secarse el esputo.

Más de lo mismo

Hablando de saltarse las normas para la fiesta propia: el vídeo de Arnaldo Otegi desde la puerta de la cárcel en la que pernoctan los presos políticos catalanes sigue generando comentarios, entre otros espacios, en Twitter. Esta vez son dos víctimas de ETA las que se dan cuenta del intento de blanqueo que perpetra el de Bildu: Josu Elespe cree que este hecho “es un grave insulto a Oriol Junqueras, a la persona, y a su causa” e Iñaki García Arrizabalaga considera que “Comparar a Oriol Junqueras con Txapote (por ejemplo) claramente beneficia a unos y perjudica a otros. Y quien calla otorga”.

Uno de los suyos

Puedo entender el corporativismo por defecto. Pero cuando entre tus filas tienes a un personaje que demuestra que está erosionando tu colectivo o profesión, precisamente por corporativismo, tienes que ser quirúrgico. También celebro que, por fin, estemos hablando del poder judicial como lo hacemos de los otros dos: con nombres y apellidos. Así, si Garbiñe Biurrun y Aner Uriarte han decidido proteger y exculpar a Luis Garrido, allá ellos. Pero también, acá, nosotros podremos decir que nos parece indefendible la decisión, el personaje y quien lo ampara porque se cree que el colectivo es intocable. Ya, no.

Nos toca arreglarlo

Un juez vasco desautoriza aquí medidas que se han mostrado eficaces en el resto del mundo, pues bien, nos toca a nosotros, como parte de la ciudadanía, arreglar el desaguisado: si los bares están abiertos porque así lo ha decidido quien ha hecho suyo un himno negacionista, tendremos que tener cuidado de no llenarlos y de no disparar los contagios. Por desgracia, tuits como el de Iñaki Olabe solo muestran lo que vemos todos: el nivel generalizado de “a mí me da lo mismo” que nos empuja al interior de los bares, a bajarnos la mascarilla y a dejarnos llevar hasta la ronda de cervezas en la que nos olvidamos de la pandemia.

El abuelo de Leonor

Bernat Barrachina es la persona que rotuló el ya famoso: “Leonor se va de España, como su abuelo”, en un programa informativo de La1 de Televisión Española, y que le ha costado el puesto. Él mismo lo explicaba así en su cuenta en Twitter: “Me han despedido, como al abuelo de Leonor”. El rótulo es inapropiado, sin duda, pero no merece en ningún caso el despido. Incluso quien busca seguir sobreprotegiendo a una institución ilógica como la monarquía tienen que entender que ese cese perjudica la imagen de la Corona. Pero así son las cosas: en España los de siempre siguen teniendo quien les proteja. Hagan lo que hagan.

La injusticia

Reconozco que he empezado a comentar algunas noticias cuando veo el Teleberri, como un viejo cascarrabias, que cada vez llevo peor ver que algunos se saltan las normas que son para todos, y que las injusticias directamente me cabrean, así que, sobre las declaraciones de la candidata a lehendakari de Bildu, he preferido no decir lo que siento y hacer mío el tuit de Iñaki García Arrizabalaga: “Leyendo las declaraciones de Maddalen Iriarte he sentido las mismas náuseas morales que cuando ETA se disolvió y pidió perdón por algunas víctimas de atentados y dejó caer ‘y el resto que se jodan, que bien muertos están’”.

Eso que se ahorra

He oído a hosteleros vascos hablar de “el milagro de Madrid”, y les entiendo: frenar esta pandemia tiene un impacto directo en sus negocios, y aunque haya ayudas a autónomos o a trabajadores, vía ERTE, todos preferirían abrir la persiana y peleárselo, como siempre, como hacen en Madrid… Porque ya ha dicho Ayuso que ella no será la que cierre la hostelería (las malas noticias que las den otros, esa es la política más fácil). Y ojo al milagro, porque “Madrid es la única comunidad que no ha impulsado ayudas directas a la hostelería por la pandemia”. Con este titular de InfoLibre la foto está por fin completa.

Cuidado, que avanzan los fascistas

En esta situación tan complicada, con una pandemia que no da tregua, un sistema sanitario muy erosionado (el vasco y cualquier otro), y una ciudadanía agotada, los fascistas se encuentran muy cómodos: lo suyo es el populismo, el alarmismo y el tuit asegurando que protegerán con firmeza a los que lo están perdiendo todo. Fascistas de aquí, fascistas de allí y de más lejos todavía: “Portugal reelige al conservador Rebelo de Sousa mientras la ultraderecha da un paso de gigante”, este es el resumen en Público de las elecciones del pasado fin de semana… Y de las que debemos tomar nota.

“Un pozo sin fondo”

No lo digo yo, un resentido antimonárquico nacionalistas vasco y, como tal, provinciano, lo explican así en Eldiario.es: “Solo en las últimas semanas Patrimonio Nacional ha adjudicado contratos para la conservación de los edificios del complejo de Zarzuela -donde está ubicada la Casa del Rey- por más de 500.000 euros en los que se incluye el mantenimiento de dos piscinas de verano y una de invierno”. Medio kilito que no se descuenta de la asignación de la Casa Real, sino que, como el mantenimiento de otros palacios o el parque móvil (el último coche blindado lo pagó el ministerio de Hacienda), lo abonamos aparte.

Otra victoria política de Sánchez

El poder no ha apaciguado a Pablo Iglesias, que sigue protagonizando su particular juego de tronos y moviendo fichas en Podemos para asegurarse una guardia de pretorianos en cada fila. Sánchez, sin embargo, ha optado por otra estrategia: aprovechar Moncloa para esperar en ella a que caigan los pocos enemigos que le quedan dentro del PSOE. Y parece que por fin es el turno de Susana Díaz, que no ganó a Sánchez en España ni gobierna en Andalucía. “Crónica de una muerte prematuramente anunciada”, titulan en El Plural, donde ninguna información sobre el PSOE es casual, precisamente.

Echenique dice que “¿pa’qué?”

Pablo Echenique ha anunciado que Podemos no apoyará crear una comisión de investigación sobre la participación de Felipe González en la creación de los GAL porque todo el mundo sabe ya lo que pasó y porque solo nos distraería. ¿De qué? ¿Qué opina su candidata a lehendakari, Pili Zabala de la posición de su partido? Es cierto que estas comisiones parlamentarias solo sirven para dar un puñado de titulares, pero el que se ha marcado Podemos es absolutamente lamentable. No es menos cierto que el titular lo ha dado Echenique, cuyo mayor valor es la lealtad al líder, no su capacidad de resolver los problemas.

Denis Itxaso habla de “legitimidad”

Los del PSOE de ahora intentan librarse de Felipe González. Algunos conocedores del entorno del partido avisan del error: sigue habiendo votantes que eligen al PSOE por su pasado. Otros, insisten en esa ruptura, como Denis Itxaso, que rechaza la existencia del GAL y el “ojo por ojo” pero acaba tuiteando sobre “la legitimidad que nos da haber enterrado a compañeros”. Malo. Porque reivindicando esa legitimidad, precisamente, empezó la guerra sucia. Ciertas declaraciones invitan a pensar que, por mucho que intenten alejarse ahora del felipismo y todo lo su que supuso, lo llevan grabado en el ADN. Aunque no quieran.

Arkaitz Rodríguez y la responsabilidad

Aunque algunos titulares y algunos tuits nos están dejando atónitos por cómo sus autores intentan tratarnos como si no tuviéramos memoria, el premio al tuit más tragicómico se lo lleva el secretario general de Sortu, que asegura que la izquierda abertzale ya ha asumido su responsabilidad “en relación a ETA” y, ahora, le toca al PSOE. ¡Pero si solo hace dos semanas no asumían que quienes pintaban batzokis y casas del pueblo en nombre de Patxi Ruiz era su propia gente! Y solo hace tres, Pernando Barrena daba la bienvenida en Twitter a un preso de ETA. ¿Eso es responsabilizarse de la violencia? ¿En serio?

Casado te lo defiende

A Felipe González le ha salido un defensor, pero en el lado contrario de la bancada: Pablo Casado anunció antes que Echenique que no apoyaría esa comisión parlamentaria de investigación, y adelantó que, además, reivindicaba a Felipe González pese al documento de la CIA que lo relacionaba con la creación del GAL. Siempre me he preguntado qué habría hecho el PP si hubiera gobernado en aquellos años de plomo, antes de que la justicia y la sociedad condenara a los pocos acusados por el GAL (que el propio Aznar indultó). También me lo he respondido siempre. Ahora, Casado lo deja claro.

García Arrizabalaga pone el sentido

Algunos sufrimos con cada pérdida. Los ataques de ETA no eran a una parte de la sociedad, sino a toda la sociedad. Igual que los del GAL. Eso no lo ha entendido aún Rodríguez, ni Barrena, ni Otegi, aunque ahora tuitee a lo divertido, como hace Mr. Flog. Tampoco lo han entendido los que llevan décadas mirando para otro lado cuando alguien habla de la guerra sucia. Iñaki García Arrizabalaga ponía la mesura, como otras veces: “Observo que hay quien cree que las víctimas de ETA están en un lado de la balanza y las del GAL en el otro, como si se contrarrestaran (…). Como si se tratara de ‘mis muertos’ y de ‘tus muertos’.”

Sí, tenemos memoria

Hace bien, muy bien, Iñaki García Arrizabalaga en cortar por lo sano el debate sobre quién hizo palanca, a tiros, para modificar el trazado de la autovía de Leitzaran, que ha celebrado su aniversario hace unos días: no, no fueron los manifestantes. Igual que no fueron quienes cerraron el proyecto de la central de Lemoiz. Y si no, que se lo pregunten a la familia de José María Ryan. ETA chantajeó, extorsionó y mató, amparada por quienes se manifestaban por los objetivos que iba marcando en su guerra contra todos, los mismo que hoy intentan echar serrín sobre la sangre para que no recordemos. Pero no lograrán que olvidemos.

Y no, no todos son antifascistas

Después de que Donald Trump declarase organización terrorista a los manifestantes antifascistas, Arturo Puente tuiteó: “Me cuento entre los que opinan que ser antifascista es la única manera de ser demócrata”. Pero, ojo. Hay muchos que se declaran antifascistas que no lo son: hablábamos antes de quienes hacían coincidir sus objetivos con los que iba marcando ETA. Esos nunca podrán declararse antifascistas. Porque antifascista se es en todo momento y lugar, y se demuestra, o no se es. Y la mayoría de los que lo han demostrado toda su vida no han salido nunca a quemar un contenedor, por cierto.

Pero, ¿qué dices, Cayetana?

Las y los que no podrán declarase nunca antifascistas son las y los que colaboran con Vox para alcanzar y mantener gobiernos y, al mismo tiempo, le copian el argumentario para competir por los votos. Cayetana Álvarez de Toledo, por ejemplo, no es una antifascista. Será, en todo caso, una colaboracionista. Y si alguien tiene alguna duda que la escuche: “El padre de Iglesias formó parte del antifranquismo antidemocrático” (Huffington Post). ETA aparte, que luchó con más virulencia contra la democracia que contra el franquismo, la mayoría de los que lucharon contra la dictadura lo hicieron por la democracia.

El virus del príncipe

Lo mejor de las monarquías contemporáneas son el espectáculo que ofrecen, el de la lenta descomposición. Pero los shows son tan caros que no compensan la diversión: si se suprimen de golpe, literalmente, mejor para todos. Porque hoy los reyes y sus familias son anacrónicos, y sus privilegios, tan incomprensibles como censurables: el sobrino del rey de Bélgica, el Príncipe Joaquín, se saltó las cuarentenas belga y española, llegó a Córdoba, participó en una fiesta con 30 VIP (algo no permitido) y puede que les haya contagiado de coronavirus. Insisto: un espectáculo divertido pero a un precio carísimo. No compensa.

Nacionalizar en el siglo XXI

Soy de los que cree que, por desgracia, la nacionalización de la planta de Nissan no resuelve nada. Sí, el dinero público sostendría artificialmente el sueldo de muchos trabajadores (de un modo directo e indirecto), sus familias y toda una comarca. Y eso es bueno, evidentemente. Pero, ¿durante cuánto tiempo? ¿Cuánta inversión añadida haría falta para crear, producir y comercializar un producto atractivo y sostenible hoy? En un momento mucho más estable para el sector, Andalucía nacionalizó una planta de Suzuki, creo el Santana y la cerró 600 millones de euros gastados después, como recuerdan en El Confidencial.