Sí, sigue con nosotros

Los rebrotes del coronavirus en Euskadi tienen que servirnos de recordatorio de que este virus que mata sigue con nosotros, de que, aunque se hayan abierto las terrazas y las barras de los bares, tenemos que seguir manteniendo las precauciones y las distancias, de que porque podamos salir y ver a familia y amigos no tenemos por qué estar todo el puto día de grupo en grupo celebrando lo que sea. Esto va en serio: tanto la enfermedad como su prevención. Y quien no se lo toma así nos pone en riesgo a todos, empezando por sí mismo y su entorno. Así que menos excusas, menos chistes y más disciplina.

Del PNV, hasta la organización interna

Miren Gorrotxategi está haciendo en esta campaña lo que Antonio Basagoiti en la de 2009: adelantar que ellos sí están por la labor de formar una alternativa al PNV aunque este gane las elecciones. Pero la venta en Euskadi de esa idea tiene dos debilidades: la primero, la experiencia de los vascos al respecto. La segunda, que su partido en España no deja de alabar al PNV. Han alabado la RGI, la capacidad negociadora en Madrid, la recaudación de impuestos… Y ahora, según Vozpópuli, hasta su organización interna: “Monedero busca aliados para calcar en Podemos la estructura bicéfala del PNV”.

No es política, es su show

Lo que hace Rafael Hernando no es política, es su show. Esta semana tuiteaba así: “A ver, Coletas: (1) La orden de confinar a los mayores en sus habitaciones de las residencias fue del Ministerio de Sanidad. (2) El responsable de los Mayores eras tú cómo vicepresidente, y además de saltarte la cuarentena, eres coautor de la catástrofe sanitaria, económica y social en España”. Este hombre es un senador del PP y fue portavoz de ese partido en el Congreso cuando Mariano Rajoy era presidente del Gobierno. No es uno de Nuevas Generaciones o el típico tuitero exaltado del entorno del PP. Sabe lo que hace.

La libertad de expresión lo ampara casi todo

Tengo muy claro que ni Pablo Hasel ni Valtònyc pueden estar condenados por sus canciones: el mal gusto no es un delito. Igual que no lo es en el caso de Rafa Hernando. Pero el Tribunal Supremo cree que sí, que hizo enaltecimiento del terrorismo, y Amnistía Internacional dedica un hilo para explicar por qué, a su juicio, no es condenable. Reconozco que he tenido mis dudas, pero entiendo que la libertad de expresión sí ampara a estos raperos. También creo que el esfuerzo social no debería ser judicial, sino educativo: sus letras y este tipo de cantantes deberían de ser despreciados por todos, no solo por la mayoría.

Vox no tiene ni un tuitero en Bizkaia

Vox tiene demasiados votantes en España y en Euskadi: cada voto que reciba un partido de extrema derecha claramente racista me parece un exceso. Pero está claro que no tiene estructura, por lo menos, en Bizkaia: esta semana han lanzado un tuit desde la cuenta “Vox Vizcaya” (sic) para proteger la cultura (a su modo, claro), mostrando el teatro Arriaga… Con una foto del Ayuntamiento de Bilbao. Vamos, que han buscado en Google y no se han parado ni cinco segundos en contrastar las imágenes antes de tuitear en algún lugar muy lejano a Bizkaia. Internet y mentiras. Eso es Vox. En lo grande y en lo pequeño.

Con el Liverpool y con el Arsenal

Puedo reconocer las carreras de Llorente (ya en declive) y la de Kepa Arrizabalaga (con muchos años por delante) como deportistas de élite. Pero como aficionado al Athletic Club y partiendo de la base de que el fútbol alivia nuestros instintos, apoyaré a Liverpool y Arsenal porque no podemos trasladar el mensaje a nuestros cantearnos de que irse del Athletic es sinónimo de triunfar. Somos un club que vive de cuidar lo nuestro, aunque esta semana nos hayamos llevado otra decepción, de cuidarlo con un celo extremo porque la pervivencia de nuestra singularidad está por encima, incluso, de nuestra pervivencia en Primera.

Aquí, el líder

En Twitter hay un axioma que falla pocas veces: si se define como políticamente incorrecto lo más probable es que diga tonterías. Pablo Hasel lo ha vuelto a ratificar: “Apuesto a que a RuGALcaba no le ha dado el ictus pensando en todas las víctimas del terrorismo de Estado que apoyó y que asesinó a muchos antifascistas que luchaban por derechos y libertades democráticas”. Solo le ha faltado llamarle: “RuGALcaGa”, como algunos tuiteros que habrán terminado en Vox. Ahí tienen al poeta, al rapero, a la víctima, al líder de opinión y una causa justa para muchos, mostrando de qué madera está hecho.

Divide y vencerás

Si la izquierda vence en Madrid será porque su división no ha sido tan completa como la de la derecha. Esa es la batalla ideológica hoy en la capital del reino: el ejército que se haya desmembrado menos es el que más opciones tiene de conseguir algo. Pero la división ya ha debilitado a los dos bloques, también con cuestiones prácticas como esta que apuntan en República.com: “La JEC permite ahora a Carmena participar en debates electorales pero no a Errejón”. No creo demasiado en la efectividad electoral de los debates televisivos con tanto ruido de campaña, pero parecer un aspirante le debilitará.

Estos lodos

No creo que la pelea en Alcorcón entre candidatos del PSOE y del PP que ha terminado con denuncias cruzadas sea el ejemplo de la política española, pero sí creo que es la decantación de lo que está pasando. Si algo me sorprende para bien de las personas que se dedican a la política es que, salvo posiciones muy enquistadas, todas son capaces de llevarse bien y tratarse con camaradería pese a los debates. Llegar a las manos en Madrid, en una pegada de carteles, es el resultado de que algo se está rompiendo, de que tensarnos a todos, a base de campañas, argumentarios y tuits, no nos lleva a nada bueno.

Es lo justo

Más allá de lo que ha pasado en Alcorcón, me sumo al reconocimiento de Pablo Simón en Twitter: “No me resisto a desear mucha suerte a esos miles de concejales que hoy dan el paso. Implicarse en lo público desde lo local no siempre es fácil, así que gracias de veras”. Efectivamente, quienes van a ser concejales en sus pueblos son los verdaderos héroes de la política, y más en este momento en el que el ejercicio de dedicarse temporalmente a los demás está tan mal visto (no negaré la parte de culpa que tienen algunos políticos y algunos periodistas). Es labor de todos poner en valor ese trabajo.

Abascal, a propósito de nada

Quien sienta a Abascal en una butaca, le pone unos focos amables, le da agua y un micro, y le pide que se explaye aunque el tema no tenga nada que ver con lo que es Abascal (un político tradicional de la extrema derecha de manual), tiene un nombre. Colaboracionista. Es lo que son los de Vocento que, en un foro sobre el agua, sí, el agua, han invitado a Santiago Abascal. ¿En calidad de qué? Ni lo sabemos ni les importa. Pero él ha aprovechado para colocar su mensaje: los privilegios de vascos y catalanes y, agárrense, los pozos como el tristemente famoso de Totalán, que ya son “la España de la que nadie habla”.

Comprar un piso es de pobres

Seguramente usted, como yo, habrá comprado a lo pobre el piso en el que vive: con un notario y declarando lo que toque. Los ricos lo hacen de otra manera, vía sociedad, que da más caché. Es una rutina tan arraigada que hasta se olvidan de darse de baja de esas sociedades que, por supuesto, se someten a otra fiscalidad. Todo esto le ha pasado a Begoña Villacís: la cara de Ciudadanos en Madrid no declaró como concejala (pese a estar obligada) la existencia de la sociedad junto a su marido con la que en 2008 compró una parcela de 2.000 metros cuadrados para edificar una vivienda de 667.

Ciudadanos, en su trinchera

A Albert Rivera no le molesta su foto con Santiago Abascal y Pablo Casado en la Plaza de Colón, diga lo que diga. Si le molestara haría algo para no repetirla, y no todo lo contrario: ya ha anunciado que no pactará con el PSOE después de las elecciones. Es decir, que se mete en la trinchera de la derecha. Pedro Sánchez, encantado: le dejan todo el centro español para él mientras Podemos sigue buscándose la mano izquierda. Fuera de esta disputa española están los que presionan de verdad: PNV, ERC y PDeCat tendrán la llave de la gobernabilidad y las negociaciones en España.

La izquierda ha perdido la brújula

Lo de la izquierda española es de chiste malo. No puede ser que sus máximos exponentes tengan tan poca idea de las cosas, sean tan manipulables o unos manipuladores tan burdos. Por ejemplo, Pablo Hasel, elevado por la injusticia española a máximo exponente de la libertad de expresión, lamenta que en España no haya chalecos amarillos como en Francia. Por suerte, son muchos los que saben (y por eso afean su comentario) que ese ejército de saqueadores han sido alentados por la extrema derecha francesa, por Le Pen, que perdió la segunda vuelta contra Macron. Que alguien le dé una brújula. O un periódico.

A Arrizabalaga no la va bien

No dudo ni por un segundo que Kepa Arrizabalaga puede ser un gran portero. Pero la presión a la que está sometido y la mala prensa le pueden sepultar. No creo que sea el peor de un Chelsea que acumula decepciones, pero sí al que muchos señalan entre los que no se salvan. Solo hay que meter en el buscador de Twitter “Kepa” y “71” (que son los millones de libras que recibió el Athletic) para ver la cantidad de chistes y chascos que tuitean en inglés. ¿Y si en verano los de Londres fichan a otro portero y el de Ondarroa se tira tres o cuatro años en el banquillo? Para tomar decisiones hay que madurar.

Sí, eran fachas

El ascenso de la ultraderecha en Europa se explica en parte por la colaboración necesaria de quienes no saben reconocer a un facha cuando lo tienen delante. Así, la manifestación a favor del uso del español en Catalunya poco o nada tenía que ver con constitucionalistas o el bilingüismo (que ya existe), y para comprobarlo solo había que echar un vistazo a la convocatoria que difundió Manuel García en Twitter: grupos de ultraderecha escondidos de las más diferentes formas eran quienes llamaban a concentrarse. Quien a partir de ahí les vistió de demócratas es un colaboracionista de libro.

No, no han acertado

¿Hay que hacer frente al fascismo directamente? Sí, sin duda. Pero poco favor hacen a la lucha contra el fascismo precisamente quienes le ponen en bandeja que se blanquee. Así, los CDR han propiciado la imagen que muchos medios, periodistas y contertulios profesionales necesitaban: la del boicot a “una marcha por la escuela bilingüe”. El titular de El Confidencial es de los que deja sin respiración por el modo que tiene de blanquear a una banda de fachas. Pero el error de cálculo de quienes les regalan la legitimidad es también de bulto: todas las imágenes son de un catalanismo agresivo.

Por ejemplo…

Hermann Tertsch es, como Alfonso Rojo, un fascistilla de esos que se chivarían a las SS de reuniones clandestinas de sus vecinos judíos, y también de los alemanes no suficientemente nazis. En la España de hoy son solo halagadores de una ultraderecha más peligrosa de lo que parece. Las defensas que ha hecho Tertsch el pasado fin de semana de Salvini (al que un ministro luxemburgués mandó acertadamente a la mierda) y Viktor Orbán son para tener en cuenta. Puede que Tertsch, igual que Rojo, sea justo lo que desean: que cuando por fin triunfen los Orbán y Salvini españoles les den su premio.

En tus sueños

En el otro extremo tenemos a los Valtònyc y Pablo Hasel, que se creen líderes de una revolución que consiste en rapear y tuitear con mal gusto. En este caso, los colaboracionistas son los jueces españoles rancios que han considerado que pueden decidir que el mal gusto sea delito. Y de aquellos polvos, estos lodos: “Han conseguido mucho más Valtònyc y Gonzalo Boye por la libertad de expresión esta mañana que todos los ‘Llamazares’, ‘Pablos’ y ‘Adas’ españoles en 40 años”, leí ayer en Twitter. Ni por el forro. La lucha de los raperos-tuiteros solo tiene una causa: ellos mismos.

Perio-indigno

Nunca me ha gustado el uso de la etiqueta “periodigno” que algunos utilizan a su criterio en Internet. Como si quien la pone pudiera decidir (en función de si el contenido da la razón a sus presupuestos, principalmente) qué periodismo es digno, y despreciar el resto. Pero de lo que no me cabe duda es de que hay un periodismo indigno. Y no me refiero al de Tertsch o Rojo, que no es periodismo, es contar lo que la extrema derecha quiere oír: lo que hacen en Abc (donde publica Tertsch, por cierto) defenestrando la tesis doctoral de Pedro Sánchez es sonrojante pero no por ello menos grave.

Policías cabreados

No pueden pretender que no pensemos que un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado cabreado no actúa igual que uno que está relajado, en paz consigo mismo y sus superiores, descansado y concentrado en su trabajo. Igual que yo no escribo igual cuando las noticias me indignan o, como esta, me preocupan: se quejan los sindicatos de la Policía Nacional que los agentes de las unidades de intervención desplazadas a Catalunya para la Diada viven hacinados y en malas condiciones, peores incluso que las de aquel “Piolín” que dieron la vuelta a España.

La luz sigue subiendo

Es uno de los mayores atracos a mano armada (con un contador eléctrico que, por cierto, emite una luz que consume y pago también yo para alegría de mi distribuidor) que conocemos: lo de las empresas que nos cobran la luz al precio que les da la gana debería ser de juzgado de guardia, pero por desgracia es de jolgorio para accionistas y altos cargos. Agárrense: este verano la luz ha subido porque ha hecho poco viento. Un factor así de sencillo hace que les paguemos más y les demos más beneficios en la mayor operación de robo al consumidor que hemos presenciado.

Caza de brujas en la Casa Blanca

A estas alturas ya sabrán que hay una garganta profunda en la Casa Blanca que canta bajo el anonimato las penurias que pasan en los despachos más importantes de EE.UU. con un presidente como Trump. Lo siguiente solo podía ser lo que estamos viendo desde lejos: una caza de brujas que, por supuesto, ha abierto también la puerta a la chanza (como el chiste en el que el republicano estaría investigando a un niño que corta el césped por si es el autor de la filtración). No sé si darán con el soplón, pero sí me temo que este u otro escribirán más capítulos, y que los disfrutaremos.

Piqué, el modelo a no seguir

Llevo tiempo diciendo que la burbuja de Piqué la hinchamos entre todos, también yo. Y al final el futbolista ha resultado ser un tipo de lo menos honesto con sus volubles ideas políticas y sus reprobables conductas cívicas: no solo era un peligro para el resto de conductores y por eso le retiraron el carné, es que sin él decidió volver a conducir… hasta que lo pillaron. Ahora, Piqué, el guay, el que invierte en videojuegos y por eso nos tiene que molar, va a los entrenamientos en patinete eléctrico… Pero el tamaño del motor equivale a una moto eléctrica que sigue conduciendo sin carné.

Las cosas, por su nombre

Pablo Hasel, el tipo que cree que por rapear con especial mal gusto lidera no sé qué revolución, va por ahí recolectando mesías que sufren la injusticia, como los que ocuparon varias casas en un pueblo deshabitado y empezaron a reconstruirlas… pasando por alto que se trataba de hacer obras sin licencia en un parque natural. Ahora están siendo juzgados y, claro, Hasel les defiende. Pero la ocupación por el morro y, por el mismo morro, decidir qué está bien y está mal es igual de negativa en “okupas” como en empresarios que untan a funcionarios y políticos.