El verdadero hecho diferencial

Vascas y vascos, de todos los territorios del sur de los Pirineos, junto a madrileñas y madrileños, somos las y los trabajadores mejor pagados de esa España que no quiere liberarnos. Lógico, porque sin la CAV, Nafarroa ni Catalunya, ¿cuál sería el motor económico más allá de Madrid? ¿Valencia, Baleares, Andalucía? La de El Independiente es una buena noticia y tenemos que remar todos para mantener este liderazgo (a poder ser, sin tantas diferencias entre funcionariado, empresa privada y autónomos), reflexionando también sobre si esos sueldos y nuestro poder adquisitivo van igual de proporcionados.

¡Claro que insisto en lo mío!

A nivel laboral me gustaría que mi país también fuera diferente en el trato que dispensa a las y los trabajadores autónomos, señalados como los responsables del agujero en una Seguridad Social a la que aportamos mucho más de lo que gastamos. No se trata solo de que generamos IVA, ni de las cuotas, cada vez más altas sin solución, es que cogemos menos bajas y, directamente, tenemos menos derechos: “Los autónomos que hayan cobrado el cese de actividad no pueden cobrar el subsidio por desempleo de mayor de 52 años” (Pymes y Autónomos). El desamparo hacia esos trabajadores maduros obligados a cerrar es flagrante. Pero parece que da igual.

No estoy solo

No estoy solo en mi reivindicación, como trabajador autónomo, de un trato mejor para mi heterogéneo colectivo. Por medio del sarcasmo, en El Mundo Today denuncian: “Los autónomos tendrán que ir una vez al mes a la oficina de empleo para que un funcionario les abofetee la cara. ¡Búscate un trabajo serio, panoli!’, les gritarán desde la ventanilla”. Esta frase es sangrante, pero pone en evidencia un modo de pensar limitado y, a la vez, extendido: “La idea es ir convenciendo a los trabajadores por cuenta propia de que vayan abandonando su negocio y empiecen a trabajar para una empresa, preferiblemente del IBEX-35”.

Siempre se sale con la suya

El gobierno más progresista de la historia de España tiene un ministro de Seguridad Social que ha endurecido, una tras otra, todas las condiciones a las y los trabajadores autónomos, pero también a los que están por cuenta ajena. Y sigue: “Escrivá acelera la negociación de las pensiones para lograr un pacto en enero” (La Información). Un pacto para alargar el período de cómputo para la pensión, de 25 a 30 años, lo que abaratará todas, pese a que en el paquete quiera meter subidas que se articularan a la baja, sin excepción, con esa base, o incrementos congelados de saque como el de las pensiones más altas. Pese a todo, Escrivá siempre se sale con la suya.

Ya sabemos dónde viven

Pero nuestras cotizaciones y nuestras pensiones son minucias: la civilización de la que formamos parte se va por el desagüe en lo económico, lo climático, lo social y lo moral, y las y los principales culpables de esta degeneración son las y los multimillonarios. Probemos a eliminarnos y a redistribuir la riqueza con verdadera justicia para ver si mejoramos. No tenemos nada que perder. En Magnet, además, nos lo ponen más fácil, con el ranking de ciudades en las que viven estos privilegiados (casi totalmente, descendientes de otras y otros privilegiados): la mayoría, fuera de la UE. Cada vez más, en dictaduras.

Más ingresos… Para ellos

El cambio en las cotizaciones de las y los trabajadores por cuenta propia es solo una manera de que el Estado recaude más. No hay otro beneficio. No discuto que la cuota tendría que ser flexible para quien factura menos, pero el clima que ha generado este gobierno, el más progresista de la historia de España, según quienes lo forman, y en el que han colaborado otros agentes, señalando el supuesto cutrerío de quienes generamos facturas e IVA, y hacemos menos gasto de los recursos públicos, está lleno de alteraciones climáticas, como las que hemos sufrido estas semanas. Un debate falso ha llevado a un pago real. Otro más.

Y menos gasto

Empezamos el año laboral después de todos los festivos navideños con una noticia mala aunque esperada: “La edad de jubilación sube a 66 años y cuatro meses” (Público). Y no dejará de subir, por lo menos, hasta los 67 años y medio. Así que, sí, cada día que pasa nos queda más para la jubilación, no menos. Solo hay que relacionar esta noticia con la anterior para darse cuenta de que el Estado, esta vez por medio del gobierno más progre y chachipiruli, busca ingresar más y gastar menos. Un síntoma evidente de modelo económico neoliberal… O fallido (a menos que seas el FC Barcelona y puedas activar las palancas que te inventes).

Los que cotizarán por nosotros

En resumen: pagaremos más y durante más tiempo para mantener el sistema de servicios sociales de la actualidad. ¿Y cuando nos toque cobrar nuestras pensiones? Pues nos encontraremos con la famosa generación de cristal que tan fácilmente se indigna, además. No estoy del todo de acuerdo con el profesor Daniel Arias-Aranda, pero su ya popular post en Linkedin sobre cómo hoy en la universidad el profesorado simplemente deja hacer y pasar al alumnado es bastante llamativo. Sus críticas a los ordenadores en el aula y a cómo el sistema (en todos sus niveles) ha restado valor a la institución universitaria son muy acertadas.

La chavalada descubre la subcontrata

En El Periódico de España se hacen eco de un nuevo fenómeno entre la chavalada: contratar a guionistas y editores baratos, especialmente de Latinoamérica, para mantener sus canales de YouTube. Lo llaman “automatización” y dan hasta cursos, por supuesto, de pago y vía YouTube, sobre cómo hacerlo. Incluso recomiendan pasar de aplicaciones como “Fiver o Upwork (plataformas para contratar freelancers), donde hay gente muy profesional, pero los precios son muy elevados”, y dirigirse directamente, vía Facebook Ads, a profesionales de Colombia y Venezuela, donde “los sueldos son bastante diferentes”.

Una buena noticia

Esta que publican en Pymes y Autónomos me parece una gran noticia: “La cultura del workaholic ha muerto y la gran renuncia sale como ganadora en la carrera laboral”. Es decir, ya no apreciamos a quienes viven para trabajar, algo hemos avanzado, y la capacidad de hacer renuncias por mejorar en calidad de vida, sin embargo, es algo que valoramos mejor. Si logramos colectivizar eso, empezando por las y los jefes que contratan a “workahólicos” que les solventan el corto plazo, mejoraremos como civilización. Una noticia, insisto, muy esperanzadora sobre todo cuando solo recibimos señales de que nos vamos por el desagüe.

¡Pero qué me estás contando!

Me parece bien que algunas empresas decidan hacer incursiones en el metaverso como algo exótico, diferente, llamativo. Todas y todos intentamos diferenciarnos de la competencia y mostrar que nos adaptamos mejor a los cambios. Pero no por ello hay que dulcificar hasta el empalago una tecnología que, de momento, es un gigante bazar al que no entra nadie: “Un año de revolución del metaverso: el nuevo mundo en el que se mueven 120.000 millones de euros”, titulan en El independiente, medio que “celebrará su Congreso de Inteligencia Artificial en el metaverso” y que lanza cifras como quien lanza confeti.

Un poco de realismo

Es evidente que me gustan más las noticias que hablan de la realidad cotidiana del uso de Internet que hacen las personas normales y los negocios a pie de calle. Y en Pymes y Autónomos encontramos una de esas: en primera persona exponen el motivo por el que una tienda ha decidido lanzarse a las redes sociales. Porque si exponen lo que tienen en ese escaparate virtual pueden ganar clientes potenciales que se dan cuenta de que cerca tienen también lo que piden on-line. Y subraya, además, otra realidad: mantener esa identidad digital no puede suponer un esfuerzo añadido excesivo al o la comerciante.

A ver, Pablo…

Dice Pablo Iglesias que sugerir que La Base, su espacio en Público desde el que analiza cualquier cosa que pase en el mundo, es un poquito prorruso “es una falsedad y una indecencia, propias de El Mundo o de Ok Diario”. Bueno, esa es su opinión, como dice el chiste, pero si nos ponemos serios, yo he leído en sus textos y en los de sus colaboradoras argumentos que aplaudirían en Rusia Today, y no he leído ninguno que agradaría especialmente a Zelenski. Tiene que haber opiniones para todos los gustos, es cierto (salvo para los gustos fascistas), pero también es necesaria, siempre, una dosis de humildad.

El hombre que solo veía impuestos

Martin Varsavsky es de ese tipo de personas que atraviesa un túnel o un puente y solo ve el peaje que le han cobrado por hacerlo, en vez de la obra civil. Literalmente. De hecho, ha publicado un tuit enumerando todas las infraestructuras que ha atravesado durante un viaje en EE.UU. destacando que le han cobrado 140 dólares por hacerlo, según él, “en impuestos”. El analista Markos Moulitsas cogió el tuit del emprendedor al vuelo y lo comentó de manera muy contundente en la misma red social: “Esta es la mierda más tonta que he oído nunca”, en referencia clara a la ceguera selectiva de Varsavsky.

Bonito no es

Me sorprende y me desasosiega la decisión que ha tomado Unai Emery de desvincularse del Villarreal con más de media temporada por delante para empezar a dirigir al Aston Villa. Entiendo que en el fútbol inglés el dinero corre más y mejor porque el reparto es más justo y porque permiten que los dueños inyecten más dinero a los clubes que en otras ligas. No es bonito lo que le ha pasado al próximo rival del Athletic pero estoy seguro de que Emery, igual que a la salida de un córner, ha pensado en todas las posibilidades. Y eso me lleva a preguntarme: ¿qué es lo que nos motiva a tomar las decisiones importantes?

¿Quién paga hipoteca?

En absoluto me parece mal establecer mecanismos que impidan que el incremento en las cuotas mensuales de las hipotecas ahogue a las familias. Pero partamos, por favor, de una base realista: casi nadie entre las y los más adinerados paga hipoteca. Así que si los partidos que van de progresistas en España (algunos van, además, de nacionalistas en sus circunscripciones) culminan su intención de evitar que quienes aleguen menos recursos abonen ese incremento, nos quedamos con que la clase media paga lo que dicta el Euribor y el sistema de compensación. No puede recaer todo en los mismos. Es insostenible.

El paraíso fiscal

Me resulta llamativo que el tiempo que disfrutan las y los diputados nacionalistas en Madrid que se declaran de izquierdas no les haya permitido todavía darse cuenta de dónde hay un verdadero paraíso fiscal: “Así funciona el ‘paraíso fiscal’ de Ayuso para los más ricos, a los que ‘regala’ 5.000 millones cada año. La Comunidad de Madrid mantiene un amplio catálogo de beneficios tributarios para las grandes fortunas” (Público). En la capital española, por lo tanto, es más destacada la diferencia entre quienes pagan la fiesta y quienes la disfrutan, literalmente. Y no señalar la realidad por electoralismo beneficia doblemente a los amigos de Díaz Ayuso.

También en China

De partidarios que no distinguen el comunismo de una dictadura llena de oligarcas, aunque hayan hecho el dinero con la logística y la tecnología en vez de con los combustibles fósiles, poco o nada espero en lo local. Pero lo cierto es que China continúa su expansión injustificable y que el resto del mundo tiene que reaccionar: “Quiere ser clave en la economía de Latinoamérica. Y para eso está construyendo un megapuerto en Perú” (Magnet). Es un modo de facilitar el expolio de materias primas que, insisto, los nostálgicos de ciertas ideologías volverán a justificar cuando dicten quienes llevan años dictando.

Hablemos del Falcon

Hablar del avión privado que utilizan los altos cargos del gobierno español me parece siempre bien porque abre, como mínimo, tres debates: su uso a mí me parece justificable en los casos en los que no haya una alternativa sencilla como el tren de alta velocidad, por ejemplo. La contaminación que genera tiene que servirnos para hablar de todos esos aviones privados que vuelan a diario y deberían quedarse en tierra dada la emergencia climática que vivimos. Y por supuesto, el Falcon nos permite señalar a los populistas, políticos y medios, que hacen de la anécdota noticia y que machacan ideas sencillas para no explicar las decisiones complejas.

Exceso de jornada

Soy autónomo y tal vez por eso no estaba familiarizado con el concepto “exceso de jornada” que explican en Pymes y Autónomos. ¿Cuándo no se da en nuestra tipología? Y hablar de horas extras es hablar de nada cuando eres tu propio jefe, pinche y contable. No obstante, la separación de ambos elementos para las y los asalariados sí me ha parecido interesante porque no son lo mismo aunque, si no se pagan las horas extras, se perciban igual. En cualquier caso, el hecho de hablar de ambas formas de perder horas de nuestra vida para entregárselas al trabajo es, en sí mismo, una necesidad.

Nos quejábamos de Rajoy…

Nunca llegué a entender que Mariano Rajoy tirara del decreto ley con tanta alegría en la legislatura en la que disfrutó de su mayoría absoluta. ¿Era esa imagen del subterfugio mejor que la del rodillo? ¿No podían usar un poco la democracia y alcanzar acuerdos mínimos para ampliar el apoyo a sus leyes? Con este antecedente, no sorprende nada que el primer gobierno de coalición de España, el más progresista y mazo mogollón de molón, haya superado a casi todos sus predecesores y Pedro Sánchez haya firmado más de 120 decretos ley. Solo le queda superar a Aznar (127 en ocho años) y González (130, en 14).

Un país de funcionarios

No tengo nada en contra del funcionariado. Pero sí en contra de las desigualdades. Y no quiero que nadie empeore sus condiciones laborales, lo que quiero es que todas y todos mejoremos las nuestras sin que importe tanto el tipo de trabajador que seas. “La masa salarial del sector público crece tres veces más que la del privado” es un titular (en Vozpópuli) bastante significativo. Al respecto, “la reforma laboral ha mejorado la contratación indefinida pero no las retribuciones”, más allá del SMI (que sé lo importante que es). Con todo, no creo que una Euskadi o una España de dos velocidades convenga a nadie.

La realidad es esta

Hace solo unas jornadas traíamos a esta columna las conclusiones de las y los trabajadores que habían participado en el mayor experimento para aplicar la jornada de cuatro días. La opinión generalizada era de éxito personal. Ahora falta comprobar que la productividad de las empresas no ha empeorado y ver si las dos partes deciden continuar con este formato de 4+3. En España, “si no mejora la productividad, la semana de cuatro días es inviable” (Pymes y Autónomos). “España está varios puntos por debajo de la media europea en cuanto a productividad”. Como bien recuerdan, además, “esto las que están legalmente registradas”.

Pero falta gente

Esto no podemos dejar de repetírnoslo: falta gente y va a faltar cada vez más. En Magnet lo explican muy bien: “La escasez de trabajadores no sólo es una cuestión de talento, sino también demográfica. Y va a ir a peor”. No estamos hablando de Euskadi o España, si no de todos los países occidentales: parece que ahora faltan trabajadores con la cualificación necesaria, pero lo que va a faltar porque no nacen suficientes personas son, simplemente, trabajadoras y trabajadores. Así que todos esos discursos xenófobos son propios de personas poco inteligentes pero por partida doble: por lo humano y por lo práctico.

Un mundo para millonarios

Este mundo, con esta economía virtual que beneficia al más espabilado, está preparado, cada vez más, para quien más tiene. En vacaciones como las actuales, en las que no nos privamos de casi nada, podemos pensar que somos nosotros los afortunados, los que pueden. Pero es solo una ilusión: el planeta se rinde ante quienes pueden pagarlo todo. “El precio de viajar unos minutos al espacio con Blue Origin es de 1,25 millones de dólares”, leo en Microsiervos y pienso que no solo es una cuestión de dinero: lo que contaminarán los clientes de Blue Origin en cada viaje tampoco podemos permitírnoslo los demás.