El fin de la comedia

He estado viendo estos días la serie de Ignatius Farray y he descubierto a un humorista inteligente, un guion atrevido y una ficción muy cuidada. En paralelo, Telecinco ha ido emitiendo una entrevista a Rocío Carrasco, muy troceada y comentada por sus habituales. Ha pretendido generar una catarsis mascando el chicle de siempre: ha sustituido el reinado televisivo de Antonio David Flores por el de su exmujer. Y aunque hablar de malos tratos en público pueda ayudar a mujeres maltratadas, la desvergüenza del canal es mayúscula, porque participó en el maltrato dando voz, cobijo y dinero a quien ahora señala.

España les roba

¿A cuánta gente roba España? La CAV paga más lo que le corresponde en el Cupo tanto por PIB como por población. En Catalunya, la inexistencia de un concierto al estilo vasco fue el desencadenante del movimiento independentista. Y ahora la presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP “reclama a Sánchez 1.720 millones de IVA y fondos que corresponderían a Madrid” (Fernando Valls, en Twitter). Ya sé que estamos en campaña y que Díaz Ayuso hace causa de ser el ariete contra el gobierno de España, pero el “España nos roba” en versión castiza y cínica no lo vi venir. Me cuesta creer que alguien tenga tanto morro.

Ahí no va

Ya sé que la milonga dice que “en campaña todo vale”, pero no es cierto: los espacios electorales, los plazos para la publicidad y el límite de gasto están muy medidos. Otra cosa es que te los pases por el forro. En Euskadi lo conocemos bien: algunos creen que la calle es suya, como hizo Fraga. Y en Madrid, Podemos, también: la diputada de IU en la Asamblea, Vanesa Lillo, mostraba con orgullo en Twitter un cartel puesto fuera de los espacios electorales. A eso hay que sumar los posts promocionados en Facebook incumpliendo el calendario de inserciones publicitarias. Es cuestión de estilos y el suyo está muy claro.

¿Y los socios qué opinan?

Aunque creo que los socios del Real Madrid y del FC Barcelona estarán a favor de que sus clubes funden la Superliga y se instalen en ese olimpo industrial, me resulta significativo que los presidentes de ambos clubes (en el caso catalán, dos directivas, además) hayan actuado a espaldas de todos, incluida su masa social. No me he caído de ningún guindo: me parece criticable que una parte del futuro del fútbol la hayan decidido una docena de hombres en grandes hoteles y despachos, alejados de las bases. ¿Cuánto tiempo más van a mentir con que los aficionados chinos e indios mantendrán el valor de sus clubes y sociedades?

Siempre conmigo

Este mes de abril ha sido menos duro que el de 2020. Pero en lo futbolístico ninguno habrá sido peor para el Athletic en toda su historia. Marcelino García resbaló con sus propias excusas después de la segunda final no competida y perdida en 15 días. De él y de los jugadores espero a partir de ahora que hablen solo en el campo. Pero si algo he aprendido estos días es que no hay “beti zurekin”, sino “beti nirekin”. El Athletic es parte de mí y además, lo abrazo, con todo lo que conlleva. Salvo por eso, estoy más de acuerdo con Lander Otaola que con otros derrotistas en Twitter. Hoy toca animar contra el Betis. Aupa Athletic!

La política es pactar

Ícaro Moyano recuperaba en Twitter hace unos días un hilo del humorista Ignatius Farray, “el analista más fino que tenemos”, decía el periodista, a cuenta de la política actual española. Farray explicaba con precisión que “uno no se mete en política a mantenerse fiel a sus principios. Para eso te quedas en casa a escribir un libro. Voté a Unidas Podemos en las últimas elecciones generales. Pero no les voté para que fueran intelectuales, sino para que fueran políticos. Si quiero saber lo que es la verdadera izquierda me voy a una biblioteca, por ejemplo, que hay bastante bibliografía sobre el tema”.

Y mirar al futuro

La caverna mediática a la que oíamos mucho menos desde que ETA se rindió vuelve a ocupar hoy sus antiguos puestos de privilegio. Así, Libertad Digital habrá notado un repunte de visitas con las detenciones en Catalunya y las acusaciones de terrorismo, y a quienes no se les ha caído ETA de la boca en estos años ahora encuentran un motivo mejor para hablar: Maite Pagazaurtundúa decía que lo de Catalunya “me suena mucho al País Vasco”. Y me parece grave porque ella, precisamente ella, sabe que el dolor que le hicieron sentir unos asesinos aquí nadie lo ha sentido en Catalunya.

Lo peor de lo peor encuentra su hueco en Internet

Sigo pensando que el Internet comercial lejos de mejorarnos la vida nos la ha empeorado, empezando por la vida laboral, que cada vez nos ocupa más tiempo gracias al mail o WhatsApp. Tampoco el acceso a la información ha supuesto una mejora en nuestras vidas. Ni poder compartir nuestras ideas con alguien. Al contrario: la extrema derecha vive una segunda plenitud gracias a Internet, gracias a la desinformación, gracias al hastío y al cansancio, y gracias a herramientas como Gab, una especie de Twitter en el que los de la extrema derecha pueden soltar sus barbaridades tranquilamente, según Vozpópuli.

¿Y para los periodistas?

El de los periodistas será posiblemente uno de los sectores peor parados con Internet. Ofrecemos peor información sentados frente a nuestro ordenador sin levantar el teléfono, cualquiera comparte contenido informativo sin tener en cuenta las reglas más elementales y la mayoría reclaman los nuestros, de calidad y gratis, al mismo tiempo. Por supuesto, seguimos sin encontrar el nuevo modelo de negocio, aunque parece que algo tan antiguo como la suscripción puede ser una solución. Ante esto, José Manuel Rodríguez lamentaba en Twitter que por el “clic” nos lo hayan hecho pasar tan mal. Me temo seguirá sucediendo.

Igual la bolsa de tela no es tan “eco”…

Llevo una bolsa de esas de tela y asas largas siempre en mi mochila. Me costó acordarme de meterla y, después de pagar muchos cinco céntimos por bolsas que se rompían y contaminaban, por fin la introduje en mi día a día. Aunque siempre me rondó una pregunta: ¿y producir esto no contamina con todo lo que leemos de la ropa en el tercer mundo? Por fin, en Magnet he encontrado una respuesta: pues miren, sí. Las bolsas de tela también contaminan, según algunos baremos incluso más que la producción de bolsas de plástico. Solo si las usamos mucho y bien serán ecológicamente rentables, así que, no se olviden de la suya.