Hacer política con mentiras

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No es casual, es el modo de hacer las cosas en Twitter del grupo popular de las Juntas Generales de Álava: mentir. Ya hemos expuesto en esta columna algún mensaje falso de su portavoz, y esta semana no han tenido ningún reparo en hacerlo con algo tan grave como los derechos humanos. Erigirse, con un fotomontaje pretendidamente desgarrador, como los únicos defensores de las víctimas del terrorismo es, además de una mentira, señal de “bajeza moral”, como señala Jon Arrizabalaga en Twitter.

No solo los del PP vasco

Lejos de Euskadi y, supongo, lejos del PP, están haciendo campaña en Twitter también con mentiras, en esta ocasión, con una de esas cuentas que juegan a ser verdaderas y, entre tuit de halago y retuit acertado, te cuelan un mensaje capcioso. Le ha sucedido a Susana Díaz con “Triana Con Susana” en Twitter que, es cierto, tiene bastante gracia y, no es menos cierto, a la vez que intenta captar la atención carga de valores negativos a la candidata. ¿Es legal? Posiblemente. ¿Aporta algo a la democracia? No.

Y ahora, en serio

Mucho más seria parece la metodología de purga en Podemos (también veremos la del PSOE, sea quien sea el ganador), donde quienes se hayan declarado errejonistas tienen muchas papeletas para abandonar su puesto de trabajo a cargo del partido. En Vozpópuli hablan de una lista de 120 trabajadores de Podemos que apoyaron a Errejón, de los que 100 han sido o serán despedidos, y unos 20, reasignados a la campaña en Madrid, donde han “arrinconado” al que una vez fue número dos nacional.

El Rey reina pero no gobierna

Juan Carlos I va a ser un innovador, por lo menos en el lenguaje: la expresión “vivir como un rey” la cambiaremos por “vivir como un rey emérito”, y el viejo axioma de que “el rey reina pero no gobierna” lo sustituiremos por “el rey media y que gobiernen los pobres”. Porque a las labores de mediación del rey con dictaduras petroleras tenemos que sumar ahora que habría intercedido por Cebrián ante los grandes empresarios que han invertido en PRISA. ¡Qué majete es Juan Carlos!

El youtuber “tímido”

Se llama Wilson Alfonso, y en su canal de YouTube agredía a mujeres besándolas en la boca sin su consentimiento y engañándolas con la excusa de un truco de magia para el que tenían que cerrar los ojos. Ha sido juzgado y condenado a pagar una multa y una leve indemnización a las tres que le denunciaron. El youtuber salía del juzgado en un coche y con la cara tapada. ¿Por qué? ¿No quería, como todos los youtubers, notoriedad a cualquier precio? ¿O solo cuando el precio lo pagaban las mujeres agredidas?

Unidos Podemos sí negocia su deuda con los bancos

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Las cartas boca arriba: si Izquierda Unida forma parte de Unidos Podemos, y Alberto Garzón acaba de renegociar su deuda, de cuatro millones de euros, Unidos Podemos tiene créditos que negocia y paga a los bancos. Y ojo, no solo no me parece mal: ¡me parece muy bien! ¿Qué mensaje mejor que el de nuestros representantes cumpliendo con su responsabilidad? El problema lo tienen quienes consideran que eso es negativo y venden algo irreal: que Unidos Podemos no tiene deuda con los bancos y no negocia con ellos.

El valor de la marca

Nuestra marca no es importante: nuestra marca es sagrada. Ni exagero ni ironizo: la marca (también la personal: nuestro nombre y nuestro apellido) es nuestro mayor valor. Y todo lo que hacemos le afecta. Por eso es importante trabajar bien, para que nuestra marca se relacione solo con valores positivos y para que no nos pase lo que leemos en El Plural: “Los Ayuntamientos no quieren contratar a Kiko Rivera, la Pantoja o el grupo del hijo de Bárcenas”.

Burbuja, no: caja

Llevo años advirtiéndolo: la bajada de precios de la vivienda no benefició en nada a las personas que querían independizarse y empezar una nueva vida. Es decir: no era una buena noticia aunque algunos interesados así la vendieran. Sin crédito, las compraventas a tocateja batieron récords (literalmente) y los inversores ampliaron su oferta. Una oferta que ahora lanzan al alza tanto para alquilar (con un inesperado boom de los alquileres turísticos, incluido) como para vender.

Antes los llamábamos simplemente “gilipollas”

No adopto el estilo de Pablo Iglesias, simplemente me limito a elegir el calificativo más adecuado: antes de YouTube a los gilipollas les llamábamos así. Ahora son “youtubers” que insultan (caranchoa), vejan (dando galletas rellenas de pasta de dientes y 20 euros a un sintecho), simulan agredir a repartidores de pizza con gas pimienta, y (lo último de momento) agreden a chicas besándolas en la boca sin permiso. Wilson Alfonso, por suerte, ya va camino del juez.

Y, sí, hacen negocio

¿Y por qué tanto tonto con cámara (y ahora cámaras llevamos todos encima todo el día) quieren ser “youtuber”? Pues porque da mucho dinero. Tanto que, según va haciéndose famosos, van trasladándose a vivir a Andorra. Y así, encontramos pisazos (5.000 euros al mes de alquiler) compartidos por chavales que se graban desde el Principado. ¿El motivo? El evidente: pagar menos impuestos y quedarse con más de la parte que facturan. Y por lo visto, facturan muy bien.