Así de claro

Suelo quejarme de Twitter, pero lo cierto es que en esta plataforma he conocido a usuarios capaces de resumir la actualidad con maestría: “Cotización a bandazos en función de emoticonos y memes. Para pretender ser el sistema monetario del futuro y depósito de valor de referencia”. Este era el tuit de Miquel Roig sobre la nueva caída del Bitcoin tras un tuit de Elon Musk en el que aparecía el emoticono del corazón roto junto al hashtag #Bitcoin. Así de sencillo, así de abrupto y así de claro: la moneda digital es tan volátil como inextricable es la generación de su valor o que haya tanta gente tomándola en serio.

Y así de evidente

Del mismo modo que Ciudadanos, Podemos acabará por disolverse. En Euskadi ya vimos un proceso parecido con Euskadiko Ezkerra, cuyos integrantes han sido entrevistados o han participado en reportajes o debates mucho más que lo que merecían por su representación pasada. Así también será con Podemos: durante décadas habrá siempre uno que fue de Podemos en todos los platós en los que se traten temas políticos. No lo digo solo yo, un gran empresario de televisión también lo ve claro: “Roures propone a Iglesias ser el ‘nuevo Évole’ con un programa propio y emisiones periódicas” (Vozpópuli).

Comunicación y política

Solo hay un sector que me gusta más que el de la comunicación, una de sus variantes: el de la comunicación política. Es absolutamente apasionante explorar cómo se arman los discursos y se ponen palabras a las ideas. Ojo, que no es tan fácil hacerlo bien. Y cómo todo culmina en una campaña o un gran evento. En esta área también es fascinante detectar y observar un elemento recurrente y no por ello poco atractivo: el flipado. José Antonio Pérez dio con uno de ellos hace poco: “Lo peor de Iván Redondo (y de algunos columnistas) es que se cree el único que se sabe El Ala Oeste de la Casa Blanca de memoria”.

Los mecanismos de la ficción

Una de las características que Internet ha aportado a la comunicación es la de tener razón: no se trata ya de exponer un punto de vista con argumentos y sobre una experiencia comprobable, se trata de tener razón, y también de destruir a quien te la niegue, aunque sea por medio de memes. Así, que el coronavirus fue creado en un laboratorio sigue siendo solo una opinión, pero la necesidad de todo el mundo, empezando por los propios medios, de escribir la noticia, ha convertido esta idea en una posibilidad real. Al respecto, en Magnet han escrito un post estupendo: “Cómo una ‘noticia falsa’ deja de serlo”.

Un temazo

Si algo bueno ha aportado Internet a la comunicación es la posibilidad de encontrar medios que explican con admirable claridad realidades muy concretas y desconocidas para el gran público. Solo así podemos enterarnos de que “las primeras películas (fotográficas) que se comercializaron no eran adecuadas para reproducir tonos de pieles negras y las cartas Kodak (…) utilizaron como modelo estándar a una mujer blanca”. Ahora Google quiere “cámaras que mediante software puedan reproducir una gama más amplia de tonos de piel”, “especialmente los teléfonos inteligentes tienen dificultades para reproducir tonos de piel negra” (Photolari).

Evidentemente, es el mismo PP

Roberto García tira de sarcasmo en su certero tuit sobre la actualidad del Partido Popular: “Ya vale de querer vincular a Pablo Casado con el PP”. Por muchos intentos que haga el actual líder de ese partido, es evidente, de Perogrullo, que el de Casado es el mismo PP que el de Cospedal, el de Rajoy, el de Aznar y el de Fraga. El mismo PP que el de Rosendo Naseiro, Álvaro Lapuerta y Luis Bárcenas. El mismo: el de los sobresueldos y la red clientelar que pasaba por caja, con el que quiso acabar Cospedal de la peor manera, con más corrupción, y que acabó estallando. Las imputaciones de hoy solo son ondas expansivas del mismo Big Bang.

“Guarra”, “estoy de acuerdo”

Es el mismo PP en el que, como explica mejor que nadie Mr. Insustancial, “llaman ‘guarra’ a una periodista y a su presidente, Pablo Casado, solo se le ocurre decir: ‘Estoy de acuerdo con estos caballeros’”. Es el PP del ventilador: si la prensa hace preguntas incómodas, máxima potencia, para que el viento se las lleve. Si políticamente va mal, velocidad constante para esparcir la mierda: Oyarzábala acusa al PNV de prácticas por las que en su partido ha habido imputaciones y condenas, y muestra así que a tener la cara dura no les gana nadie nunca. Ni a Pablo cuando niega, ni a Iñaki cuando reniega.

Lo pepero

Pablo Casado representa muy bien lo pepero: un joven de buenas formas y de derechas que tuvo acceso a subterfugios para mejorar su currículum. También lo hace la imputación de Cospedal: la corrupción estalla con violencia y, primero, contra quien quería terminar con ella antes de que se enterara todo el mundo. Y por supuesto, el PP del barrio de Salamanca, en Madrid, representa muy bien lo pepero: ha organizado una recogida de firmas “por la igualdad de todos los españoles” y en contra de los indultos a los presos políticos catalanes. Porque no hay humanidad que valga más que la unidad de España.

Los amigos

A quien la corrupción y las formas del PP no le dan suficiente repelús, el PP le presenta a sus amigos: los de Vox. Porque de Ciudadanos ya solo queda Arrimadas pasándose de mano en mano una patata que quema. Los amigos del PP son los que niegan a Casado cualquier opción de gobierno y los que invitan a pensar en el PSOE que, por muy mal que lo haga Sánchez, mientras la alternativa sea PP-Vox, contarán con apoyos. ¿Quién quiere sumarse a partidos que utilizan a agitadores como Alvise Pérez, al que la fiscalía ha denunciado ahora “por falsificar una PCR de Illa durante la campaña electoral del 14-F” (Vozpópuli)?

El futuro no es de derechas

Soy un columnista raro: celebro los buenos datos de empleo o de salud gobierne quien gobierne. Y si no gobierna el partido al que voto me intereso especialmente en ver cómo sigue apretando y creando una alternativa que mejore lo que va bien. Ahí reside la grandeza política. El “siempremalismo”, como lo llama Javier Vizcaíno, es aburrido e inútil. Así que, sí, celebré este tuit de Javier Aroca porque, además, muestra un presente y un futuro sin el PP: “Que se dé la mayor caída del paro con Yolanda Diaz, una ministra de Trabajo comunista y sin intervención de la virgen es un cambio trascendente para la España profunda”.

En cualquier caso, más caro

Según FACUA, la mejor franja de ayer, la famosa “hora valle”, para realizar gasto energético era más cara que el precio medio de la luz el 4 de junio de 2020. No es la primera vez desde que el gobierno español anunció las nuevas tarifas que la Federación de Consumidores y Usuarios alerta del encarecimiento que estas supondrán, y con los números ya encima de la mesa, las previsiones se han convertido en realidad, una vez más: las eléctricas ganan más y nosotros pagamos más por un bien imprescindible, del que dependemos absolutamente y que en otros países es más barato, incluso con un nivel de vida superior.

Más privilegiado

Desde el primer minuto el gobierno español avisó de que las nuevas tarifas irían acompañadas de nuevos intentos para abaratar la factura y de una didáctica a las personas usuarias para que pudiéramos aprovechar las franjas económicas. Vistos los intentos, el tuit de Miquel Roig me parece un dardo en el centro de la diana: “Esto de renovar electrodomésticos viejos por otros inteligentes, silenciosos y eficientes; programar lavadoras y lavaplatos a las 0:00 h., y poner el Tesla a cargar de madrugada en el garaje para que no te suba el recibo de la luz, es una solución muy de chalet unifamiliar en Pozuelo”. Y lo firma el gobierno de “la gente”.

Y más silencio

“Entre no poder nacionalizar las eléctricas con 35 diputados y callarte como un mudo muerto habrá un término medio, ¿no?”. Este tuit tiene que resonar en las estos días silenciosas sedes de Podemos, en las que han formado a sus portavoces, candidatos, prescriptores y activistas en el uso intensivo de Twitter. Si Podemos estuviera en la oposición a un gobierno que anuncia estas nuevas tarifas y estas nuevas dinámicas de clase alta, ¿qué habríamos leído en el Twitter de Echenique, Montero o Ione Belarra? Pero, ¡ay, la coherencia! ¡Ay, la política a golpe de tuit! ¡Ay, la moqueta y el coche oficial, cómo cambian a algunos!

Las eléctricas velan por lo suyo, ¿y por lo nuestro?

Puedo entender, en una lógica empresarial, que las eléctricas busquen maximizar sus beneficios. Pero si tienen capacidad para que el gobierno español fije peajes y tarifas es porque su producto es un bien de primera necesidad que debe de ser regulado. Siempre que llego a este punto del razonamiento me pierdo: ¿por qué entonces Moncloa no puede negociar con las eléctricas (ni siquiera pido que presione, solo que negocie)? ¿Por qué el gobierno no puede aprovechar los recursos naturales como las olas (España es una península), los ríos o pantanos, el sol y el viento? ¿En manos de quién está el consumidor?

La comparativa odiosa

Hemos empezado la columna con la comparación de FACUA de lo que costaba el kilovatio ayer y lo que costaba el año pasado, y la terminamos con la comparativa que hacen en Ideas y Ahorro de lo que supone una factura media de la luz en España y lo que lo hace en Francia. O lo que es lo mismo: lo que pagamos en Hegoalde contra lo que pagan en Iparralde. Más de un 40% más es lo que abonamos los del sur porque el mismo consumo es un 10% más caro y, sobre todo, porque los gastos fijos, independientes de ese consumo, son un 72% más altos que en el norte. Ahora, que nos vendan en Madrid la moto que les dé la gana.

¡Cómo que mil millones!

Ya sé que la de las eléctricas es la mayor estafa permitida que conocemos, pero no salgo de mi asombro ante esta noticia de La Vanguardia: “El Consejo de Ministros acordó iniciar la tramitación del anteproyecto de ley para reducir los llamados beneficios caídos del cielo (windfall profits) de las nucleares y las hidráulicas, lo que supondrá un recorte de unos 1.000 millones de euros en la retribución que reciben las eléctricas”. ¿Cómo que mil millones? ¿Cómo que “caídos del cielo”? Se trata de beneficios que las compañías obtienen gracias a abaratamientos que nunca llegan al consumidor.

Y ahora, las gasolineras

Ya sé que el gobierno español poco puede hacer por el precio del petróleo, pero en la pieza de El Independiente sobre lo mucho que nos va a costar llenar el depósito este verano recuerdan que el 50% de lo que abonamos son impuestos (y cuanto más suba el barril de petróleo, más gana el Estado), y ponen de manifiesto la desviación entre el precio por litro que fija el Boletín Petrolero de la Unión Europea para España y lo que realmente pagamos (hasta 10 céntimos por litro). Y en estos elementos, como en la imputación de los costes fijos al cliente final, sí puede hacer algo el gobierno más progresista de la historia de España.

Una guerra interna muy elocuente

En la imputación de Cospedal y su marido, López del Hierro, hay mucha más tela que cortar que la del hecho noticioso aislado: el espionaje a Bárcenas buscaba acabar con las opciones del extesorero de llevarse por delante a quien quisiera detener el sistema de sobresueldos del PP y lo que se le quedaba entre las uñas. Pero la que fuera secretaria general de ese partido combatió la corrupción sistémica con otra añadida. Es decir: no solo es el hecho, es el motivo y es lo que subyace. Lo que sucedía era injustificable, tanto que Cospedal quiso detenerlo y acabó agravando el problema porque en el PP lo ilícito parecía el hábito.

Como siempre, Rato

No es un hecho aislado ni es una casualidad que Cospedal quisiera hacer una voladura controlada de lo de Bárcenas y acabara estallándole en la cara porque acabó usando, supuestamente, métodos ilícitos que parecían normalizados en el PP de la Gürtel y un ya habitual de los paseíllos, Rodrigo Rato, al que la fiscalía reclama 65 millones de euros y hasta 70 años de cárcel “por presuntos delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo y corrupción entre particulares” (República.com). ¿A qué estaban acostumbrados? ¿De dónde emanaba esa sensación de impunidad? ¿Cuánta ambición por el dinero habitaba en el PP?

Ni un muerto más

80.000 personas han fallecido ya por el coronavirus solo en España. 80.000 personas en poco más de un año de pandemia. Y nosotros preocupados por si podremos pasar a Cantabria este fin de semana y si podremos sentarnos seis a cenar en un restaurante de una vez. 80.000 personas no pueden tener esas preocupaciones porque ya no están. Y ojo, que no fallecen ahora los de las residencias, que esos llevan tiempo inmunizados: cada nueva cifra de muertos implica a personas más jóvenes. 80.000, y la discusión ahora es si podremos bailar en las discotecas. 80.000 personas muertas y nos da igual. Somos unas alimañas.

La estafa continua

La factura de la luz es, sin duda, la mayor estafa legalizada de la actualidad: los peajes, las tarifas, los sistemas de cálculo, los costes y las justificaciones hacen que nos resignemos con los consumos. Pero cada vez que hay novedades recordamos que el atraco es global, redondo, amplio, sin fisuras: más de diez millones de consumidores nos veremos afectados para mal por el nuevo sistema de cobro. ¿La solución? “Incentivar el ahorro a través de cambios en las pautas de consumo”, según Teresa Ribera (La Información). El gobierno más progresista de la historia de España prefiere eso a meter mano a las eléctricas.

Cuestión de sensibilidad

El encarcelamiento de los políticos catalanes y su persecución internacional por parte de la justicia y la política españolas muestra una clarísima falta de empatía. Seguro que las sentencias están justificas, pero no lo están en lo humano, lo lógico y lo democrático: representantes de la ciudadanía avanzaron en el camino en el que les pusieron sus votantes y están pagando un precio personal altísimo. Los indultos llegan tarde y mal, y contribuyen poco al alivio, pero lo hacen y eso es lo positivo. Entender todo esto, sentir que son políticos y no criminales, que son personas injustamente presas o huidas, es cuestión solo de sensibilidad.

Y de sociología de un país

En Euskadi no estamos en nuestro mejor momento políticamente: la oposición se ha vuelto populista y oportunista, y la violencia ha vuelto a ser directa y justificada por quienes nunca dejaron de hacerlo. Pero en España, sociológicamente, también están en un momento delicado: el texto de César Calderón en Vozpópuli sobre el cambio de ciclo político presenta una pérdida de confianza abrumadora de los españoles hacia el PSOE y el gobierno de coalición, y vaticina una remontada espectacular del PP sobre el propio PSOE y Ciudadanos… Pero con Vox como apoyo por su derecha para ascender al gobierno.

La transparencia real

Una vez más, la Casa Real española ha decidido hacer una comunicación de mierda: Felipe VI ha sido vacunado, pero no vamos a saber ni cómo ni por quién (no hay imágenes) ni con qué vacuna, que es lo más relevante. Ya sabemos que la opacidad es una de las tradiciones más arraigadas en todas las monarquías, pero especialmente lo es en la española, como la de las prebendas y los amigos que te dejan millones para que regularices tu situación con Hacienda. Bueno, que me lío, que en vez de dar ejemplo y proyectar esa imagen de falsa normalidad que pretenden, han optado por el oscurantismo. Allá ellos y sus movidas.

¡Qué liada!

Cuando Correos presentó su enrevesada campaña para promover supuestamente la igualdad, en la que los sellos tenían un valor en función de su color (piel más blanca o más oscura), ya se veía venir el golpe. Pero la dimensión internacional del mismo ha sido inesperada: The Washington Post explica cómo el servicio postal español ha atribuido un valor menor al sello con apariencia de piel negra, y un valor mayor al sello con apariencia de piel más blanca. Un lío de esos que hacen que te preguntes: ¿Nadie en la cadena de responsabilidad lo vio venir? ¿De verdad este disparate tuvo todas las luces verdes?