¡A la mierda el clickbait!

En medio de una pandemia la ciudadanía necesita estar informada. Lo necesita, sí. No hablamos del derecho sino de la necesidad. Por eso el de periodista es un oficio importante. Desprestigiado (sobre todo, vía sueldos) pero importante. Lo que no necesita nadie, ni ciudadanía ni periodistas, es la mierda del clickbait que lleva a casi todos los medios a llamar la atención en redes sobre el voluntario que ha fallecido durante la experimentación de la vacuna contra el coronavirus que ha adquirido España… Sin advertir de que había recibido placebo y no medicamento. RTVE (público y bien pagado) ha sido una honrosa excepción.

Abascal diciendo cosas nazis

Voy con los últimos coletazos de la moción de censura de Vox. No podía dejar pasar el contraste que vivimos al inicio de la misma: por la mañana, Carlos Herrera afirmaba que Vox no era extrema derecha. Lo sé porque vi el mensaje tuiteado con énfasis y alborozo. Solo unas horas después, el propio Santiago Abascal le contradecía abrazando todos los movimientos nazis europeos: “En todas partes de Europa están creciendo fuerzas y movimientos patrióticos, que no se van a quedar de brazos cruzados mientras unas oligarquías degeneradas convierten naciones enteras en estercoleros multiculturales” (Huffington Post).

Antes de la moción

La moción ha impedido que podamos comentar otras pinceladas de la actualidad política como el intento de subir el sueldo de diputados y senadores (parece que iniciado por PSOE y Podemos) abortado por PP y Vox. Lo curioso del tema es que sus conservadoras señorías, más bien señoritos y señoritas de cuna, despreciaron ese aumento (algunos fueron más de complementar sueldos con sobres que les daban en las sedes, otros cobraban pasta gansa en chiringuitos sin funciones) para la foto… Y acabaron discutiendo en redes sobre quién estaba más en contra, como Ana Beltrán (PP) y Macarena Olona (Vox).

Nunca tuvieron vergüenza

Este tuit de Enric Juliana, que por culpa de la moción de censura pasó desapercibido, me dejó bastante sorprendido: “Salir de la prisión y empezar a dar lecciones a la Unión Europea. Rodrigo Rato se estrena en un periódico económico. La fisiología de una clase dirigente”. Pero el texto, en efecto, existe, y en Expansión (que es el medio que lo publica) lo presentan así: “El autor reclama cambios en las economías de la UE y de España en particular para ganar atractivo para la inversión extranjera”. Así es Rato, un hombre al que la cárcel no ha apaciguado, como a El Torete, ejemplo de una generación en el PP.

Trapero, como icono

Josep Lluís Trapero empezó a ser conocido fuera de Catalunya cuando un periodista abandonó una rueda de prensa porque el propio Trapero respondió en catalán a una pregunta hecha en ese idioma. El mayor de los Mossos d’Esquadra le despedía con aquel: “Bueno, pues molt bé, pues adiós”. Después, le vimos dar un paso al frente cuando Catalunya fue atacada por el yihadismo. Finalmente fue acorralado y señalado por la justicia española, por su papel en el 1-O. Hoy es un hombre libre, absuelto, al que alguien tendrá que restituir y reparar, y abre una vía: nada de aquello fue delictivo… Salvo la violencia policial.

El Trump de Aliexpress

Vox es la versión de Donald Trump que te venden en Aliexpress: insultan, son agresivos y hacen populismo, sí, pero son de plástico malo y en dos zarandeos los desmontas. Solo hay que ver a su líder, Santiago Abascal, el pusilánime con pistola que necesitaba la extrema derecha al frente del chiringuito (para él solo sería uno más) mientras armaba el resto de la fachada. Una estructura en la que el que más alto eructa y provoca risas ostentosas entre la jauría de brutos es el que gana. Así lo hizo Macarena Olona metiéndose con Aitor Esteban en Twitter y llamando a sus huestes ultras al linchamiento.

Y el de verdad

Lo vimos hace solo unos días: Melania Trump se acercó sin mascarilla a Donald después del debate con Joe Biden. Fríos, como son ellos, y retando al mundo, como suelen hacer: las recomendaciones sanitarias son para los más débiles, ellos están hechos de hierro gracias a la diera americana y a su propio convencimiento. Pero ni las hamburguesas con kétchup ni su poder de autoconvicción les han blindado contra el coronavirus: ambos están afectados y en cuarentena, igual que antes lo estuvieron otros mandatarios como Bolsonaro o Johnson. ¿Y ahora qué dirán a sus seguidores negacionistas?

Trumpistas de Madrid

Una alumna aventajada en esto del trumpismo es Isabel Díaz Ayuso. Como el estadounidense, llegó a la conclusión de que si no hay pruebas no hay positivos. E igual que el de allí la de aquí se dedica a hacer política de bajo nivel basada en señalar al contrario, por peregrina que sea la acusación. Esto que ella misma respondió al parlamentario de Más Madrid la define mejor que lo que yo lo haré: “Chernóbil nos demuestra como un sistema corrupto en manos del comunismo llevó la muerte y la destrucción por la ocultación. Chernóbil no sucedió en la Comunidad de Madrid, sucedió gobernada por ustedes”.

Neoliberales. Y punto

¿“Economía colaborativa”? ¿Todavía le cuelan esta mierda a alguien? ¿En serio? Con lo contundente que es el post en El Blog Salmón sobre la sentencia a Glovo, es una pena que no entre a meterse con los del rollo en el que se basaron estas empresas que se han pasado las normas por el forro. La “economía colaborativa” de Glovo, Deliveroo o Amazon, pero también la de Airbnb o Uber, no existe: se basa en saltarse la regulación en la mensajería, la hostelería o el sector del taxi. Como bien explican en el blog: su petición de que la ley se adapte a ellos es posible que caiga en saco roto. Será lo correcto…. Y lo más caro.

Ultraliberales

Lo indignante de la absolución a Rodrigo Rato y sus secuaces de Bankia es que en vez de entrar al fondo del asunto usa la cadena de responsabilidad para sustentar la decisión. Es decir, la absolución se basa en que todos los mecanismos de control dieron luz verde a una operación ruinosa. Y el juez lo da por bueno en vez de investigar por qué y quién avaló lo que después tuvimos que rescatar entre todos. Como bien explican en Público: “Una de las mayores estafas”, en palabras de la Fiscalía, ha adquirido rango de legal por vía judicial. Y a los demás solo nos queda apoquinar nuestra parte.

Libertad

Pepe Colubi, que es un hombre de televisión, cine, música, novelas cómicas y Twitter, es el que mejor ha definido en este par de días el asalto del Tribunal Supremo a la Generalitat: “Inhabilitar a un presidente por colgar una pancarta pidiendo Libertad. Está pasando”. Esta es la foto, esta es la historia, estos son los hechos. Los que tienen que justificar el atropello judicial echarán mano de los tecnicismos y el momento en el que se cometió el delito sancionado, pero, en esencia, todo se resume a lo que describe Colubi: Torra pidió libertad y se negó a dejar de hacerlo. Y España le castiga por ello.

La política

Pese a la gravedad de la situación fue Quim Torra el primero en hacer referencia a las elecciones pidiendo que las siguientes, a las que no podrá presentarse, sean de carácter plebiscitario. No es oportunismo: es una apuesta democrática. Hace bien. Quienes no van a perder ni un segundo en hacer política, según El Independiente, son los de PSOE, Podemos y la propia ERC: “Moncloa convierte a Aragonès en interlocutor privilegiado y lo fía todo a su victoria. El vicepresidente catalán mantiene vías de comunicación directas con Moncloa y con distintos ministros del PSOE y de Unidas Podemos”.

Una salida

Al laberinto catalán hay que ponerle salidas, no más complicaciones y barreras. Cualquiera que tenga cierta sensibilidad política lo sabe, quien lo niegue o incluso añada dificultades se retrata, y el Tribunal Supremo se ha hecho un selfie grupal. El lehendakari Urkullu lo ha expresado con nitidez en un mensaje que ha hecho público a través de Facebook. Y recuerda que “se produce, además, en un contexto de especial sensibilidad sanitaria, emocional, económica y social. Nuestra responsabilidad debe ser ofrecer cauces de solución política a través del diálogo y la negociación con auténtica voluntad de acuerdo”.

El que más sabía…

En el programa de Risto Mejide colocaron un tuit de una cuenta falsa del lehendakari en Twitter como si fuera real, crítico con Torra. Y eso que en el nombre de la cuenta aparece la palabra “fake” y carece de la verificación que sí tiene la cuenta real. El propio Mejide se disculpaba por el error. Pero, precisamente por ser Mejide, no es suficiente. Porque el presentador se hizo popular por no tener piedad con quien fallaba, no ha dudado en jugar a ser político en su propio programa, ¿y cuando le toca ponerse serio con un tema de fundamentos de democracia sí vale ser descuidado?

Y de paso, nos la cuelan

Si parece que detrás de todo hay un plan lo más probable es que lo haya, así que, si parece que la Audiencia Nacional ha intentado aprovechar la resaca de la inhabilitación de Torra para hacer pública la absolución de Rodrigo Rato y sus secuaces por la salida a bolsa de Bankia poco antes de ser rescatada, lo más probable es que todos pensemos que lo han intentado aprovechar, sí. Dice la absolución que esta salida a bolsa contaba con todos los OK necesarios, pero en vez de entrar en el fondo e investigar qué falló en la cadena de responsabilidad se limitan a exonerar a los que siempre caen de pie.

«Todos los atestados»

Este largo subtítulo de Público es imprescindible para entender cómo se toma el estado español el procés: “El auto del Supremo que da por concluida la instrucción plantea la identidad secreta en Twitter, desenmascarada por Público, del jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil, teniente coronel Daniel Baena, quien firma todos los atestados en los que se basan las acusaciones de rebelión contra los líderes independentistas. La evidente politización de esas investigaciones por un instructor policial que contaminó la instrucción pondrá en cuestión las imputaciones de la Fiscalía”.

La sartén, por el mango

Dadas las circunstancias policiales y judiciales, los catalanes tienen la necesidad inevitable de tomarse muy en serio a sí mismos y a su procés. Y no lo hacen, de ningún modo, cuando desde el Govern impulsan consejos asesores que incluso podrían ofrecer borradores de posibles constituciones, que forman Beatriz Talegón, Antonio Baños o Albano-Dante Fachin, entre otros. Un consell en el que sus integrantes no están elegidos por sus conocimientos pese a que tratarán temas relevantes, sino por decir lo que quieren oír los más cegados, curiosamente, por el mesianismo de Puigdemont.

Rato, a la cárcel

El paseíllo hasta el interior de la cárcel que ha hecho Rodrigo Rato esta semana y que Víctor Lerena, de EFE, ha fotografiado estupendamente mostrando la soledad del ídolo abatido, es una de las imágenes del año. Rato cae por fin y por el empeño de muchos, como la plataforma “15MpaRato”, y se reunirá en la trena con otros compañeros de partido y días de gloria cuando el PP de Aznar se comía el mundo empezando por España y su dinero público. Dicho todo esto, buen apunte de Manuel García en Twitter: Rato es un político preso y Junqueras, un preso político. No son lo mismo.

Maroto, a la radio

En Euskadi hemos aguantado a muchos políticos de medio pelo que en la prensa española, de izquierdas (también) y de derechas, han sido valorados con excesivo cariño. Por ejemplo, Javier Maroto… Hasta el día que su coqueteo con la xenofobia le cerró la puerta de la alcaldía de Gasteiz y tuvo que dedicarse, de lleno, a la política en Madrid, donde a muchos se les ven las costuras: una parte importante de Twitter reaccionó ayer con virulencia a la entrevista del vitoriano con Pepa Bueno, entre otras cosas, por su lamento porque los golpes de Estado no se den ya con tanques en la calle.

Un ciudadano que no es de Ciudadanos

Hace solo unos días comentábamos el incidente de Albert Rivera, sus escoltas y el trabajador de la seguridad del aeropuerto de El Prat al que los agentes de la Policía Nacional impidieron hacer un control aleatorio al político y, además, acabaron denunciando. Al respecto, en El Plural han rescatado con acierto un tuit de Jon Inarritu en el que explicaba cómo había pasado por segunda vez en una semana el mismo control que Rivera se saltó. Es decir, el senador de Bildu fue un ciudadano más (con mala suerte en la cola del aeropuerto), lo que no fue el de Ciudadanos, curiosamente.

No hay crisis migratoria

Los buenos periodistas son los que, como Miquel Roig, saben extraer la esencia de la noticia: “En la UE de 2018 no hay una crisis migratoria por la llegada masiva de inmigrantes. Hay una crisis política que toma como rehén el tema migratorio”. A su tuit todavía le sobran caracteres para mostrar que en el primer semestre Europa solo ha recibido 50.000 inmigrantes. En todo 2017 fueron 185.000; en 2016, 375.000; en 2015, más de un millón; y en 2014, casi 230.000. Estas cifras, sin embargo, nada tienen que ver con los mensajes que lanzan desde la extrema derecha o los alarmistas por conveniencia.

El tema es serio

Ya sé que divertido es lo contrario de aburrido, no de serio, como me solía recordar un buen amigo. Pero no creo que tenga que ser divertida ninguna comunicación sobre “La Manada”, incluso cuando uno de sus integrantes muestra sus pocas luces al intentar sacarse el pasaporte en una comisaría de la guardia Civil, pese a la prohibición de salir de España que pesa sobre él. La Policía Nacional ha decidido que este titular le valía para tuitear un dibujo animado de Batman negando con la cabeza. Porque, como todos sabemos, un policía siempre aprovecha para hacerte un chiste.

¿Qué tal estará Cifuentes?

Han pasado solo un par de días y ya nadie se acuerda de Cristina Cifuentes. Es lo que les sucede a las líderes que han caído. ¿Qué tal estará? ¿Se habrá recuperado de la dolencia que, esta misma semana, le ha impedido acudir al juzgado en el que iban a intentar esclarecer si su título de máster se había extraviado o le había pasado algo peor? Sea lo que sea, que sea para bien, pobre, porque para Cifuentes han trabajado muchos equipos con jornadas imposibles, como siempre en política, formados por personas que tienen que sentirse hoy más decepcionados que nunca.

Esto es peor

Cristina Cifuentes ya ha pasado la pena del Telediario, la política y ahora veremos si le toca algo en la pedrea judicial. Peor me parecen esas personas que, con todo su cuajo, aparecen cada año en la lista de morosos que deben más de un millón de euros a Hacienda. Algunos de ellos luego nos dan lecciones sobre el mercado (Rodrigo Rato, un millón), contra la piratería (Miguel Bosé, 1,8 millones), la moral (Mario Conde, 14,9 millones), los medios (Kiko Matamoros, otro millón), los negocios (Agapito García, 16,9 millones) o nos amenazan (Emilio Rodríguez Menéndez, 3,6 millones).

Las adicciones de Maradona

Javi Sánchez anduvo rápido describiendo magníficamente los regates de Maradona en el mundo de la droga y el fútbol para la web de Vanity Fair. “El Pelusa”, que ha aparecido, cuando menos, borracho durante un partido de Argentina en el Mundial, ha reconocido varias veces que ha consumido droga. No solo eso: en Nápoles llegó a estar relacionado con el tráfico de cocaína, y aunque él asegura que empezó a consumir cuando jugaba en el Barcelona con 24 años, lo cierto es que abandonó el club catalán con 23. Desde entonces ha dado tumbos y nosotros hemos hecho “actos de fe” cuando dice que está limpio.