Lo que nos viene va a ser terrible

La portada del New York Times con la gráfica de los tres millones de nuevos desempleados en EE.UU. fue durísima. Pero esa curva de un marzo negrísimo en el empleo se ha repetido a lo largo del mundo, Noruega incluida, como vemos en Magnet. Y esta semana empieza abril en peores condiciones, porque cada día empeoran las consecuencias económicas derivadas de la crisis del coronavirus. Y cuando todo esto pase habrá que ver cómo se resuelven los ERTE (algunos planteados con más morro que necesidad). Como sociedad, tenemos que comprometernos a reactivar también, sobre todo, los pequeños negocios.

Tienen que trabajar

Todos los gobiernos occidentales están ahora desbordados. Todos. Desde el ayuntamiento más pequeño que ha tenido que enfrentarse a mantener sus servicios sociales con enormes dificultades, hasta la Unión Europea (aunque no tenga poderes ejecutivos como tal), pasando, por supuesto, por los gobiernos vasco o español. Cuando pase todo haremos las valoraciones, teniendo en cuenta la realidad, no lo que habríamos deseado todo que hubiese sucedido, e intentando evitar todos los Capitán A Posteriori que van a seguir apareciendo. Ahora sobra el pressing a los gobiernos. Sí, hay que dejar hacer.

Nunca faltan los iluminados

No importa lo que suceda que siempre habrá, por lo menos, un iluminado que lo esperaba, que te lo explica y que, por supuesto, está seguro de que esto supondrá un cambio de paradigma. Yo me mantendré escéptico: no va a producirse ninguna revolución. Al contrario, tendremos que hacer frente a una grave crisis, a muchos pequeños dramas familiares, y a los jetas que querrán encontrar un beneficio económico o político. Más “animados” son algunos, como Carlos Enrique Bayo en Público, que ya vislumbran el fin de la globalización neoliberal. Ya. Y las mascarillas no se compran a China, ¿no?

Miquel Roig lo dice claro, claro

Mi admirado Miquel Roig ha lanzado recientemente uno de esos tuits que, pese a su sencillez aparente, guardan una enorme verdad: “Os voy a decir también que como detector de tonticos esta crisis del coronavirus no tiene precio”. Y tiene razón. No solo los iluminados. No solo los que no saben aportar nada positivo y se limitan a la crítica mecánica. No solo los que niegan las consecuencias tanto de lo inesperado como de su propia acción. Esta crisis nos está enseñando la cantidad de imbéciles que soportamos diariamente, sobre todo, los que pasamos tiempo en Twitter. Pero también los que tienen WhatsApp.

Abramos los ojos

El confinamiento al que estamos sometidos es estresante si conlleva niños y teletrabajo, es duro si conlleva un ERTE y toda su incertidumbre, es angustiosa si sabes que un familiar tiene el jodido coronavirus, es muy triste si has perdido a un allegado y ni siquiera puedes despedirle y abrazar a los tuyos… Y puede ser un infierno para todas esas mujeres que sufren malos tratos. Òscar Nin se acuerda de otro colectivo: “Un abrazo y mucho ánimo a todas las personas con enfermedades mentales y a las personas que se hacen cargo o conviven con ellas”. Para todos es difícil, pero para algunos lo es más.

Autónoma, autónomo, vamos a pagar más

Muchos nos sorprendimos el pasado 1 de enero porque no nos habían subido la cuota de autónomos. Pues bien, tengo malas noticias para los que son sus propios jefes y demás cuentos: sí que la subieron pero no se aplicó. Y cuando lo hagan será con retroactividad. Vamos, que de los 283,32 € vamos a pasar a los 286,15 peo en febrero abonaremos el atraso: 288,98 €. ¿Es mucho? No. El problema es que son ya muchas las veces que sufrimos incrementos y que el gobierno de Sánchez e Iglesias será muy progre pero sigue apretando a quienes más impuestos pagamos y menos consumimos.

Navarristas

Sergio Sayas ha tenido la suerte de que un tuit suyo haya tenido cierto eco esta semana. No sé si buena o mala suerte. Eso tendrá que decidirlo él porque no son pocos los que aseguran (o se consuelan) que lo importante es que hablen de uno aunque sea mal. En este caso, el tuit de Sayas habla mal de quien lo publica: intenta jugar a responder a Díaz Ayuso, que criticó la singularidad navarra, asegurando que se trata de un reino propio (hasta ahí, de acuerdo) “fundador de España”. Y aquí es donde saltan las risas y aplausos. Porque Sayas dice que es navarrista y confunde, al mismo tiempo, una conquista con una fundación.

Martínez-Almeida no lo hizo mal

El alcalde de Madrid ha recibido esta semana su ración de críticas porque en el estreno de un campo de fútbol ha dado con un balón a un niño (yo creo que le roza). Antes de eso, publicaron un vídeo de Martínez-Almeida dando toques a una pelota sin que caiga al suelo, que también fue criticado. Creo que el del PP hace muchas cosas mal, pero desde el punto de vista de la comunicación política esta vez lo hicieron bien. Y el atosigamiento, la risa, el chiste fácil a cada paso, al final, acaba dándose la vuelta y generando una corriente de cierto aprecio a quien es vapuleado por sistema.

Hablemos de droga

Esta columna va sobre Internet. Si la mitad de textos que leen no hablan de sexo o pornografía es porque estoy haciendo un esfuerzo por esquivar lo que más hay y más fácilmente se encuentra en esta red social. En Internet también hay manuales para hacer cócteles Molotov y abrir cerraduras. Y se habla mucho de droga, por ejemplo. Todos ellos, temas que no les suelo traer. Pero hoy haré una excepción porque en Beatburguer han publicado un estupendo artículo sobre cómo cortan la cocaína antes de venderla. Òscar Nin lo escribe sin paternalismo, y de un modo claro. Para esto también está Internet.

La autobiografía de Manuel Vázquez

Mi infancia es leer un tebeo. Me recuerdo haciéndolo en la huerta del caserío de amama al que íbamos los fines de semana, en cualquier sitio de la casa de ama y aita, en el coche y hasta en la calle. Dibujantes como Francisco Ibáñez, Rod Whigham o John Byrne me han regalado horas de disfrute. Tanto como he disfrutado leyendo en Canino a Pablo Vicente la leyenda negra de Manuel Vázquez. Una leyenda que él mismo dibujó: siempre reconoció que había tenido carencias y perpetró alguna estafa, y acabó dibujándolas. Tan mordaz fue su autocrítica que el moroso de 13 Rue del Percebe es un homenaje de Ibáñez a Vázquez.