Alfonso Alonso condena al PP vasco

En política la ola se surfea. Y el que no lo haga no vale para este trabajo. El PP vasco, evidentemente, no está en la ola, pero Alfonso Alonso acaba de dar un manotazo a los que, en su partido, querían echarse al mar a ver si pillaban alguna. El PNV sí está en la ola: si Izaskun Bilbao revalida su escaño y gana en los tres territorios y las tres capitales de la CAV, lo normal sería que el lehendakari convocase elecciones para afrontar una legislatura tranquila, sobre todo después de los últimos movimientos de Alonso, que en vez de ganar tiempo da a Urkullu motivos para disolver el parlamento y convertir al PP en un recuerdo.

Podemos Andalucía pasa de Madrid

Creo que la opción de Podemos Andalucía es la correcta: sostener al gobierno español sin entrar en Moncloa y presionar a Sánchez para condicionarle la agenda. Pero el daño que hace a la formación en su conjunto, ya bastante débil después de la clara derrota en las Generales, no sé si compensa el acierto en el planteamiento: una resolución por escrito del Consejo de Coordinación de Podemos en Andalucía desautoriza la estrategia de Pablo Iglesias pensando, claramente, en las próximas municipales y forales en la autonomía del Sur, pero no en el beneficio general del Partido. Y eso resta más que suma.

El retrato de Felipe VI

Soy consciente de que no voy a escribir nada mejor que lo que ha tuiteado Javier Durán sobre el cuadro de Felipe VI que hemos visto esta semana, así que se lo sirvo tal cual: “Nos ha costado a escote 80.000 euros, pero hay que reconocer que el cuadro refleja perfectamente nuestra Monarquía: un tío ahí sentado, sin hacer nada”. Con una buena foto, que podía haber salido, en el más caro de los casos, 10 veces más barata, yo creo que habría bastado. Pero Euskadi sigue de momento en una monarquía parlamentaria donde el Rey se limita a amenazar a los catalanes, felicitarnos la Navidad y posar a cargo de todos.

Los liberales españoles

La irrupción de Vox y Podemos ha llevado al PP a escorarse ideológicamente y provocando la huida de sus votantes, pero también en lo económico: el liberalismo más salvaje se empieza a hacer notar en las conversaciones, sobre todo en las de las redes sociales, con ideas sin sentido como lo malo que es pagar impuestos y por qué la Sanidad pública española es tan cara si un seguro privado de 46 € ya incluye todo, según el liberal de turno que defienda la sandez. Como si esos 46 € incluyeran una quimioterapia o un parto con complicaciones. Si los indeseables no lo hacen, nosotros defenderemos lo nuestro y lo de todos.

El medio es el mensaje

Urtzi Jauregibeitia también escribe mucho mejor de lo que yo seré capaz lo que ha pasado con Markel Susaeta: “El problema no es la no renovación de un futbolista, el problema son las formas hacia una persona que representa todos y cada uno de los elementos diferenciales de nuestro club. Si quieres ser diferente, no puedes actuar igual”. Sin conocer los detalles, lo que me preocupa es que los Remiro o Arrizabalaga hoy tengan más razón que el lunes: ¿por qué no van a irse a las primeras de cambio si ven cómo los que se quedan no son tratados como se supone que debe hacerlo un club de cantera?

¿En la casa de quién estará ahora?

“Cinco años de cárcel para Juana Rivas, que ahora debería denunciar a quien la asesoró y a quienes jalearon la locura de llevarse a los niños. Aquellos días daba la impresión de que la masa la llevara en volandas al precipicio entre gritos. Qué lástima de historia”, tuitea Juan Soto Ivars con toda la razón del mundo. En el siguiente tuit muestra captura de pantallas de
Susana Díaz, Irene Montero, Teresa Rodríguez y Lucía Echevarría que, entre muchas otras (y otros) hicieron suya la campaña de “Juana está en mi casa”. Hoy nadie se responsabiliza de haber colaborado en agravar la situación de Rivas, pero deberían.

Los trofeos de Vox

Hago mías también las palabras de este otro tuit: “Sacar a un negro dándote la razón como si fuese una cabra amaestrada es algo bastante racista. Pero, oye, vosotros a lo vuestro”. Carlos se refiere al camerunés que, solo él sabe por qué, está ayudando a Vox en la campaña asegurando que no es un partido racista ni de extrema derecha. En Vox, por supuesto, no dudan en exhibirle como harán con un gay, un ama de casa y un obrero con el mono de albañil todavía puesto si se deja. Son los trofeos que necesita mostrar, con los que reconoce que, efectivamente, intenta justificar que no es lo que sí es.

Pero no les va mal

Pese a todo, a Vox no le va nada mal. De hecho, le va tan bien que los que están preocupados son los del PP y los de Ciudadanos, que ven cómo una parte del voto a la derecha rancia se traslada a la extrema derecha con facilidad y eso les genera un problema con el reparto de escaños. La preocupación ha llegado al extremo de que Pablo Casado, célebre por meter la pata cada vez que habla, ha llegado a pedir la concentración de voto y, para facilitarla, que Vox no se presente en ciertas circunscripciones. Con este temor deja claro que su partido va a por el votante facha al que siempre satisfizo… Hasta ahora.

Esos héroes… ¿Desinteresados?

Leemos en El Plural que “Spiriman”, el médico granadino que encabezó una lucha contra Susana Díaz en materia sanitaria, tuvo el apoyo expreso de Antonio Moreno, hoy presidente de la Junta. Es el propio Jesús Candel, que así se llama el personaje, el que ahora hace públicos los mensajes de apoyo para desprestigiar al del PP, al que no le ha temblado la mano destituyendo a varios colaboradores de Candel y que tampoco le ha recibido aún como presidente. Desde la oposición es fácil azuzar a líderes que siempre resultan sospechosos, y más en materias delicadas, pero también acaba siendo irresponsable.

Sí, siempre lo fue

Titula Gustau Nerín que “‘Bocadillo’, el film de Wismichu proyectado en Sitges, no era una tomadura de pelo”, y aunque luego da un poquito de cera al youtuber, creo que se queda claramente corto desde el titular. La proyección y el documental posterior siempre fue una tomadura de pelo por parte de un tío endiosado por sus seguidores adolescentes en YouTube, que ha encontrado en Carlo Padial a un colaborador servil. Los protagonistas del documental no son los espectadores de la proyección ni la sociedad, sino Ismael Prego (Wismichu) y su visión de la vida, que solo él y sus aplaudidores creen que es revolucionaria.

Pero, ¿qué les pasa?

Si ya es grave que PP y Ciudadanos hayan propuesto (entendemos que por su acuerdo interno) a Vox para presidir la comisión sobre memoria histórica del Parlamento de Andalucía, más grave es que ni PSOE ni Podemos hayan reclamado esa presidencia y hayan dejado hacer excusándose, según leemos en Eldiario.es, en que “fue una imposición”. ¿De quién? ¿A quién? De verdad, ¿qué les pasa a los partidos españoles, que unos son capaces de hacer la mayor barbaridad, y otros son capaces de permitirla cuando saben que PP, Vox y Ciudadanos tienen la pista libre para derogar la ley andaluza de memoria histórica?

Lo de este PP es terrible

El PP de Casado y Alonso, que es el mismo que el de Sémper, es capaz de alcanzar unas cotas de irresponsabilidad nunca vistas. Pero también es capaz de cometer las mayores torpezas: Raquel González afirmó en Radio Euskadi que pactaría con Ciudadanos y Vox en Bilbao para apartar a Juan Mari Aburto cuando no tiene ninguna opción de pactar con Ciudadanos y Vox y alcanzar la mayoría absoluta de concejales. Pero González ya se ha retratado como colaboracionista con la extrema derecha y política dispuesta a repetir la fórmula reaccionaria (y al párrafo anterior me remito) de Andalucía.

Violar sale gratis

Este es el mensaje que la justicia española está lanzando a todas esas personas que consideran que la libertad sexual, especialmente la de las mujeres, está para ser violada. La Audiencia de Navarra considera que los miembros de “La Manada” pueden seguir en libertad porque no van a fugarse de España aunque uno de ellos intentara renovar el pasaporte, aunque otro tenga que enfrentarse a un delito de robo, aunque varios de ellos se enfrenten a otro juicio por violación. Violar sale barato en España porque, sin una paliza a la violada, te aplican la pena mínima y un simple recurso te mantiene en la calle.

Economía “colaborativa”

Coger un Cabify o un Uber es lo moderno, lo que hay que hacer para obligar al sector del taxi a transformarse. ¿En qué sentido? El del abaratamiento, por supuesto. ¿Con qué coste? Eso a muchos no les importa, pero sí importa: una empresa radicada en las Islas Vírgenes, un paraíso fiscal, controla 140 empresas de VTC en España que pueden suponer miles de licencias de conductores que trabajan para estas aplicaciones a las que la arquitectura financiera y los impuestos les importan entre poco y nada. Insisto, a mí, sí, y celebro ver que para algunas instituciones cumplir la legalidad también es importante.

Sí, eso hacemos

Pese al hecho diferencial vasco doy supongo que las cifras para España que publican en Trecebits son aplicables a Euskadi y que si hay una desviación es porque los vascos y las vascas todavía le dedicamos más tiempo a la red que los españoles y españolas: el 92% utilizan Internet a diario, el tiempo que pasan en un navegador es de 5 horas y 18 minutos, de los que 1 hora y 39 es en exclusiva a las redes sociales digitales. Ven casi tres horas al día de vídeos en streaming y dedican 42 minutos a escuchar música on-line. ¿Se identifican en estas cifras? Piénsenlo bien antes de contestar.

Una lección inesperada

Me gustaría terminar 2018 con optimismo, pero no sé si me va a salir. Y eso que pongo de mi parte y hasta elijo este tuit de Dabiz Muñoz (si él quiere escribirlo así, adelante): “He aprendido hoy que no todo el mundo entiende el mensaje verdadero. Comer como un cerdo en este contexto significa disfrutar de la vida en el amplio sentido de la palabra. Por supuesto, hablo de todo ámbito fuera de lo profesional, que parecéis tontos joder”. Me subo (aunque sé que me bajaré cuando hoy le vea con el vestido de Cristina Pedroche): querer entender el mensaje ayuda a disfrutar de la vida.

Un empeño que aburre

Algo parecido sugiere Ángel Sanchidrián también en Twitter: “Cada vez veo a más lectores y espectadores incapaces de asumir actitudes moralmente reprobables en obras de ficción. Que acusan al autor de los vicios de sus personajes. Que quieren vivir en burbujas de algodón, como si cerrar los ojos matara a los monstruos. Una actitud infantil”. A 2019 le pediría básicamente eso: que se generalice una capacidad de comprensión mayor, como también reclamaba Dabiz Muñoz, y que podamos disfrutar de obras y creaciones sin remordimientos de los demás.

El año del populismo

No es nuevo el populismo en Euskadi ni en España, pero este año el volumen ha sido mayor porque ha irrumpido una nueva fuerza con mucho impulso: Vox. Una fuerza populista como lo son siempre los extremos. Pero su presencia no ha hecho que otros se centren, fíjense: Adelante Andalucía (Podemos) rechazó el puesto en la mesa del Parlamento andaluz que le ofreció Ciudadanos. Los de Rivera se lo ofrecieron después a Vox que, por supuesto, aceptó. Y ahora Teresa Rodríguez se queja de la entrada de la extrema derecha en este órgano. A ver si en 2019 nos toman menos por tontos.

La España eterna

Solo tiene 400 seguidores y ni siquiera utiliza su nombre, pero ha provocado una pequeña tormenta en Twitter por decir lo evidente: “La idea de España que tienen todos los agita banderas en la cabeza es un fanfic de Franco. Mucho quejarse del lavado de cabeza del independentismo pero todo dios se cree a pies juntillas que España existe desde el día después de que se fueran los romanos”. La discusión la abría él mismo intentando desmentir un titular que obviaba que España es un constructo muy reciente: “Los musulmanes estuvieron en la península más tiempo que lo que ha existido España”.

Por un 2019 lleno de fotos

Creo que Flickr sobre todo e Instagram por su popularidad son las dos mejores redes sociales actualmente. En ellas un montón de fotógrafos exhiben su trabajo para que todos lo disfrutemos y, en el mejor de los casos, aprendamos. Sí, también en YouTube (o mejor, en Vimeo), pero ese inmenso mar guarda demasiado plástico en descomposición. Solo les mencionaré un fotógrafo: Alex Vasyliev, que es un estupendo cronista en su Siberia Oriental natal. Pero hay muchos que, como él, están capturando lo que somos y hacemos. Ojalá 2019 nos traiga muchas fotos felices.

No entendéis nada, Ramón

Si Ramón Espinar piensa en serio que PP, Ciudadanos y Vox son los partidos de “los ricos” es evidente que no tiene ni idea de su negocio: la política. Si sabe que miente y, aun así, mantiene el tuit, nos toma por tontos. Es Podemos precisamente el partido de las clases altas, de los altos funcionarios y, como el propio Espinar, de los hijos del establishment. Se pongan como se pongan. Y quien crea como dice Espinar que a Abascal, Rivera y Casado solo les votan los señoritos andaluces se está engañando porque quiere. Pero la actualidad no está para ponerse vendas, precisamente.

Al contrario

Javier Domínguez acertaba con el inicio de su desglose de los resultados en Andalucía por municipios: “El Ejido como ejemplo, como síntoma, como indicador y como explicación”. En este pueblo, famoso por su industria agrícola y la difícil integración de la mano de obra inmigrante, ha ganado Vox al PP, el tercer partido ha sido Ciudadanos, después el PSOE y, finalmente, Podemos Andalucía (con su sopa de siglas). Al final, la ultraderecha ha vencido incluso donde saben que es imposible subsistir sin la inmigración. El bulo ha ganado al pensamiento y eso es peligrosísimo.

“Superficialidades tuiteras”

No lo digo yo, lo dice Nacho Carretero, pero me hubiera encantado sintetizarlo tan bien: “La culpa la tiene una izquierda ocupada en invertir sus energías y discursos en superficialidades tuiteras mientras unos fascistas nacionalistas llenaban de miedo y banderas a obreros que no llegan a fin de mes”. Ante la irrupción de la extrema derecha y la pérdida de relevancia de la izquierda, estos días los representantes de esta última opción se pondrán estupendos y mostrarán una indignación monumental en Twitter, pero la realidad les ha pasado por encima y siguen sin darse cuenta.

Un ejemplo

Desde que Podemos e IU anunciaron su unión en la famosa “foto de los botellines” con Pablo Iglesias y Alberto Garzón brindando con dos San Miguel en el centro de Madrid (dos hombres, ningún guiño a la periferia, lo típico de la vieja política), los resultados electorales les han dado la espalda. ¿Es por la unión o es porque Podemos nació tocando techo? Sobre todo es porque, pasada la efervescencia, ni los protagonistas del pacto ni sus equipos han sabido leer el momento político. El cartel de Teresa Rodríguez a lo Juego de Tronos no es una anécdota: es el ejemplo de que a la nada le sigue la nada.

¿Podemos permitirnos una banalidad?

Ante este panorama Tania Sánchez presentaba la nueva cuenta en Instagram de Manuela Carmena con este comentario en Twitter: “Igual esta es hoy la única buena noticia de la noche”. ¿Podemos permitirnos una banalidad así? No sé la respuesta, pero sí el hecho: la alcaldesa de Madrid se suma a la red social de moda con una foto de sí misma haciendo madalenas en su casa. ¿Era lo que tocaba? ¿La campaña en Madrid va por otro carril y por eso no importa esta coincidencia de “noticias”? ¿O la izquierda, definitivamente, ya no sabe lo que es relevante?