El horror

La noticia del asesinato de dos niñas a manos de su padre en Tenerife es de esas que impactan y también de esas que algunos medios van a retorcer para exprimir hasta la última gota: del descubrimiento de los cadáveres al tanatorio, del ahí, al funeral. Y del funeral, al infierno televisivo y humano. Un humorista, Ángel Martin, advertía en su informativo mañanero, entre lo divertido y lo serio, de que son solo dos niñas y de que los periodistas teníamos que enfocar el hecho como si se tratara de las nuestras. Pero el problema ya no es solo de los medios: en miles de tuits o grupos de WhatsApp va a ganar el morbo y perder la sensibilidad.

El facherío ilustrado

A quienes creen que un buen libro es mejor que la televisión, el fenómeno que señalan en El Confidencial les puede trastocar un poco su teoría: los volúmenes que exhiben y refuerzan un pensamiento de derecha española son muchos, variados… Y muy vendidos. La izquierda ha perdido las librerías y no solo porque las empresas de distribución favorezcan a una opción política sobre la otra: ahora es la derecha la que lee más, novela (de derechas) pero también ensayo (bien rancio), mientras la izquierda se ha pasado al pensamiento efímero de las redes sociales, donde pueden lograr con una agitación rápida pero poco duradera.

Europa, sin manual…

Con muchos libros, de derechas y de izquierdas, pero sin manual de instrucciones: si algo llevamos contando mal durante décadas es el proyecto europeo. Y ojalá me estuviese refiriendo a la Eurocopa. Según Magnet, que cita el último informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, “los europeos ya no creen en la Unión: la mitad de ellos piensa que el proyecto está “roto’”. Y todo esto sucede después de una pandemia, durante la vacunación y a puertas de un plan de recuperación económica que nos tiene que recordar, pese a todo, que formamos parte del territorio del mundo con más derechos y garantías para su ciudadanía.

Mal contado, mal hecho

De esta Europa no emociona ni su torneo de naciones más icónico. Y la selección española, menos. Además, por lo menos uno de sus jugadores se ha contagiado, ha trastocado todos los planes de entrenamiento y concentración, y ha abierto un nuevo conflicto, el de las vacunas. Sigo pensando que los futbolistas no deben ser vacunados, pero también creo que el gobierno español no ha andado muy vivo para evitar el debate sobre con qué vacuna. Ha fallado todo en la semana en la que empieza la Eurocopa: los hechos y la comunicación, y por eso vemos más chistes como los de El Mundo Today que información sobre los rivales.

Cómo contar una buena noticia

Hace muchos años que acabé la carrera pero yo creo que en Periodismo no nos enseñaron a contar las buenas noticias. Así que no sé muy bien cómo tratar la que daba el alcalde de Bilbao en primera persona en sus redes sociales: después de sustraer la Eurocopa y mandarla a Sevilla, la UEFA indemnizará a Bilbao con 1,3 millones de euros, y llevará a San Mamés una final de Champions femenina y una de Europa League masculina. No estoy acostumbrado a tratar con buenas noticias, pero esta, desde luego, lo es: la ciudad ha sido compensada y podremos vivir el fútbol postpandémico con la intensidad que merece.

La escalada continúa

Llevamos tiempo advirtiéndolo: la izquierda abertzale está permitiendo que su entorno se engorile y se crezca principalmente porque sabe que le justificarán sus actos. Ya no son pintadas en los batzokis o el señalamiento a la Ertzaintza, que por sistemáticas son más graves de lo que nos quieren hacer creer: hemos llegado a la agresión a un miembro del PP en Álava solo por serlo. Se persigue a objetivos, se les acosa y, encima, se organizan ruedas de prensa para poner excusas que encuentran el amparo de sus mayores. El ataque a Iñaki García Calvo es intolerable, y quien no distinga al fascista es parte del problema.

Sí, la justificación es agresión

Andoni Serrano describe en su Twitter con una frialdad asombrosa sus reflexiones después de verse señalado repetidamente en el municipio en el que es concejal por GeroaBai, Zizur Nagusia. Su nombre ha aparecido varias veces en pintadas y pancartas. Su propio entorno le anima con que no es como antes, que ya no se juega la vida, pero él mismo matiza algo muy importante: “Lo están legitimando sus padres. Eso sí, los padres de un muy bajo porcentaje de jóvenes”. Quien justifica esta escalada real de violencia ya directa (y que se lo pregunten a Iñaki García) también es agresor y como tal hay que tratarlo.

¿Libertad de expresión?

La libertad de expresión de quien pinta un nombre en una pared o en una pancarta para señalarle por pensar diferente es similar a la libertad de expresión que reivindica quien celebra el criterio del CGPJ cuando advierte que la ley de Memoria Histórica vulnera, precisamente, este derecho: “La apología del franquismo (…) constituye la expresión de ideas que, aunque contrarias a los valores proclamados por la Constitución, están amparadas por la libertad de expresión” (El Confidencial). Esta es la España en la que nos jugamos el futuro. Y no es peor que esta Euskadi que en la que te agreden en una terraza.

Negacionismo

Un rasgo del fascismo es el negacionismo: quien ve la realidad con la mente abierta y las bases democráticas claras jamás se aproximará a la visión fascista. Por supuesto, en el fascismo negacionista también hay niveles: muchos negarán que las víctimas lo son, la mayoría negará que es fascista, y algunos trasladarán su negacionismo a otras áreas de la vida como el progreso o las vacunas. La diputada de Vox en la Asamblea de Madrid, Alicia Rubio, que ha compartido el vídeo de gente pegándose, supuestamente, tenedores en el área donde le han puesto la vacuna para demostrar que esta imanta.

Y pulsismo

La política no es una sucesión de pulsos. Así se la tomaba siempre Pablo Iglesias y ha salido trasquilado, y no por las cloacas o por la presión mediática, sino por su manera de creer y de crecer en política: agresiva, tensionante, más destructiva que constructiva, en resumen. Y eso es justo lo que está haciendo Bildu en Azpeitia: ante la dificultad de mantener y explicar un conflicto de empleo e industria, ha elevado el tono hasta el conflicto político (gracias a los medios que le han ayudado) y, una vez hemos visto todos el plan de la nueva empresa, ha empezado con los pulsos, como el de este fin de semana. Eso no es política.

Qué desfachatez

No sabía si realmente titular este párrafo con una de estas palabras: “Desvergüenza”, “desmemoria” o “desastre”. Al final, que Felipe González dijera en El Hormiguero que “la deslealtad a las reglas de juego se paga” creo que es una desfachatez. Porque quien proyecta una sombra en forma de “x” no puede hablar en esos términos de nada y menos de indultos cuando dos miembros de su propio gobierno, Barrionuevo y Vera, fueron indultados por Aznar después de haber sido condenados por una acción del GAL. Ya sé que González, si algo ha mostrado siempre, es que no es de los que se sonrojan cuando hablan.

Balones, fuera

O Arkaitz Rodríguez no distingue entre un fascista y una castaña o sabe muy bien que con su tuit, en el que compara al PNV y a Vox porque la Ertzaintza se ha hartado de ser el pimpampún de Ernai, intenta desviar la atención hacia un enemigo común todavía mayor. Ojo, que el tema no es menor, porque de un señalamiento pasa a otro más amplio, porque evidencia que la violencia para las filas que lidera es un método de resolución de conflictos propis y un modo de aliviar tensiones internas, y porque habla del supuesto fascismo de otros para tapar prácticas fascistas tan evidentes como ese tuit y todo lo que lleva implícito.

Por ejemplo

Igual me he excedido en mi anterior párrafo y Arkaitz Rodríguez desconoce por completo lo que es un fascista. Voy a darle una pista, esto también lo es: “Vox pide que el himno de España suene todas las mañanas en los colegios de Murcia. El grupo municipal del Ayuntamiento de Murcia reclama en una moción que cada centro educativo tenga una bandera nacional en la entrada y una foto de Felipe VI en cada clase” (La Opinión de Murcia). No tengo nada en contra del himno español, pero que el partido que recibe los votos de quienes añoran el anterior régimen proponga adoraciones patrióticas tan parecidas a aquel no es una casualidad.

Y por cierto

La intervención de Miguel Ángel Leal, el responsable de la empresa que quería abrir Corrugados Azpeitia, no solo era esperada: cambia el papel del ayuntamiento en un asunto que trata de centenares de personas que podrían encontrar o mejorar su empleo. Bildu sigue adelante intentando desviar la atención (otra vez) hacia la política de partidos cuando esto va de gestión y voluntad: si el proyecto es correcto, ¿por qué no se lleva a término? Si no lo es, ¿por qué (o por quién) la alcaldesa se ve obligada a mentir? Bildu ha convertido este tema en una vía de agua en su propio casco, y en vez de taponarla, ahonda en ella.

Era una campaña… Y también me sorprende

El supuesto equipo de eSports que había presentado Celia Villalobos, prestándose además a ser su imagen, al final, ha resultado ser parte de una campaña para una cadena de ópticas. Los que nos pasamos el día mirando pantallas sabemos muy bien cuál es el vínculo. Y el atrevimiento de Villalobos para poner en marcha un equipo de gamers o para ponerse en manos de una agencia de publicidad y una empresa, en este caso, de gafas, me sigue sorprendiendo y desconcertando. Ya sé que los políticos son personas, con curiosidad y necesidad de ganarse la vida, pero si me dan a elegir, me quedo con los videojuegos.

¿En qué momento lo expulsaremos?

Ante los injustificables comportamientos fascistas que hemos visto estos días, Edu Madina se preguntaba en Twitter: “¿En qué momento se coló el racismo, la mentira como forma establecida, la ignominia y la náusea en el campo del comportamiento aceptable de la política española?”. Importa saber si quien retiró el apoyo a UPYD y se lo dio a Ciudadanos decidió también retirárselo a los de Rivera para ofrecérselo a un Abascal que aguardaba en la retaguardia, pero importa todavía más erradicar ese cáncer político que es la extrema derecha. Y para eso hacen falta todos, también los que cuentan con ella en su cálculo electoral.

Correcto

PSOE y Podemos se están equivocando al poner tanto el foco en unas elecciones que pueden ser su ruina: Iglesias lo ha arriesgado todo para que su partido se quede igual y los socialistas están cediendo su relevancia nacional a un candidato que llega tan fuera de forma que parece que esto no va con él. Mientras nos fijamos en esto pasa desapercibido un ritmo de vacunación muy decente y buenas noticias como esta: “Trabajo sancionará a las empresas que no evalúen el riesgo de estrés de sus empleados” (Vozpópuli). Yolanda Díaz va a ser la superviviente del naufragio del barco Moncloa en el Manzanares.

Procesos de selección preventivos

Ojo a esto de Pymes y Autónomos: “Ocho de cada diez empleos ya no se consigue buscando y solicitándolos a través de internet, tal y como se venía haciendo hasta ahora”. ¿Por qué? “El motivo es el crecimiento de las ofertas que componen el llamado mercado oculto, es decir, el de aquellas vacantes que no se publican”. Las empresas están atentas a su sector y en el momento en el que se encuentran con una vacante ya saben a quién van a tantear. Para ello, Internet es importante: permite tejer la red necesaria y, además, mostrar las capacidades laborales pero también sociales. Marca personal en estado puro.

No es como en El Ala Oeste, pero…

Verónica Fumanal, presidenta de la Asociación de Comunicación Política, ha salido en El Confidencial en defensa de los asesores que rodean a los políticos, señalados desde que el Pablo Iglesias contertulio los llamó “pesebreros” y ascendidos desde que el gipuzkoano Iván Redondo se ha hecho conocido como uno de los principales asesores de Pedro Sánchez aunque antes hubiese trabajado para el PP (Albiol, Monago y hay quien le relaciona hasta con Basagoiti). Me gusta que Fumanal destaque la “voluntad de servicio público” del sector, azotado como todos los que tienen que ver con la política.

Gigas de idioteces

Khaby Lame es una estrella de TikTok que se ha hecho famoso y ha saltado a otras redes arrasando (especialmente, Twitter e Instagram) por poner en ridículo las absurdeces que hay en la primera red social: usuarios de máquinas para ponerte calcetines o abrir latas de refrescos son ridiculizados por Lame y su cara de “están locos estos romanos”. Su denuncia se ha hecho viral y ayuda a que nos demos cuenta de la cantidad de contenido de mierda que suben y subimos a las redes cada día. Vídeos de ideas que no aportan nada y que ocupan espacio en servidores y, lo que es más importante: nuestra atención y memoria.

Intolerable. Y punto

No hay “peros”, no hay “y”, no hay “mientras” que puedan acompañar a la condena firme y sin duda del acto terrorista en el que Pablo Iglesias, Fernando Grande-Marlaska y María Gámez han recibido cartas amenazantes y balas. Un acto que debe ser puesto en el contexto de una extrema derecha liberada y alimentada por quienes creen que obtendrán un beneficio político a corto plazo de sus disparates. Esas balas y esas amenazas son el resultado del colaboracionismo o la permisividad por cálculo electoral. Al fascista, ni agua en el desierto. A ninguno. Dice bien Iglesias en Twitter: esto no va solo contra ellos, va contra todos.

Y esto otro, vergonzoso

Antes de ese ataque injustificable, Pablo Iglesias había recibido otros con mayor carga política y, sobre todo, sin ningún tipo de vergüenza: a la presidenta del PP navarro, Ana Beltrán, le parece “casta” que una peluquera de LaSexta eche laca a Iglesias en un receso del debate. De casta es lo que hizo Ana Botella: ir en coche oficial a la peluquería. Y al senador Sergio Ramos, también del PP, le resulta “mezquino” que a Iglesias le recogieran en un Golf después de ese debate. Mezquino es tuitear eso siendo del mismo PP que la ministra Ana Mato, que no se hizo preguntas cuando en su garaje aparecieron un Jaguar y un Range Rover.

Algún día tendremos que hablar de ello

Algún día, cuando pase todo y Pablo Iglesias vuelva a ser solo un contertulio, y todos los que estuvieron en Podemos con él se afanen en publicar libros y aparecer como fuentes de conocimiento sobre la política española, tendremos que hablar del enorme apoyo a Podemos de varios periodistas estrella en Twitter y no pocas celebridades como Carlos Bardem o Daniel Guzmán, que les regalan spots y su posterior difusión… Para acabar como la quinta opción en las elecciones autonómicas de Madrid. Y a eso hay que sumar los muy compartidos argumentos de Podemos sobre la poca atención que le prestan los medios.

La respuesta es Abascal

Con los medios, precisamente, me he llevado un chasco durante esta campaña. No por el madridcentrismo, que ya me lo esperaba, sino por cómo han ayudado a difundir el cartel más racista de Vox, incluso con la excusa de criticarlo. Pero la culpa no es de quien lo muestra, sino de quien lo firma: “¿Cómo de podrida tienes que tener el alma para basar tu campaña electoral en el ataque a niños extranjeros que salieron de sus países en busca de una vida mejor?”, se preguntaba Eva Helada. La respuesta es Santiago Abascal, que es el responsable de esta campaña. Fue Vox quien quiso que lo supiéramos al principio de la misma.

Ya lo avisamos

No es ninguna sorpresa esto que tuitea Miquel Roig sobre el artículo en El Confidencial: “Los mayores de 65 son el único grupo de edad que sale fortalecido de la crisis económica. Los jóvenes son los que más han sufrido, especialmente donde existen mayores tasas de temporalidad”. Ya avisamos al final del confinamiento, cuando los grupos de pensionistas anunciaron nuevas movilizaciones, de que estas estaban fuera de lugar con la cantidad de ERTE que habían afectado a la población laboral. Y más aún cuando empezábamos a conocer que lo que salía de la hucha hoy no se recuperará nunca.