En resumen

En El Correo de Andalucía (del grupo Prensa Ibérica) han hecho un buen resumen de las elecciones del domingo: “El PP queda en manos de Vox en Andalucía, el PSOE se hunde y la izquierda andalucista da la sorpresa”. En esencia, eso ha sido todo. Con un elemento añadido muy relevante: la participación ha subido y PP, PSOE, Vox y Adelante Andalucía han recibido más votos que en 2022. Además, Alvise Pérez ha recibido cien mil votos en su primera participación (que frenan el crecimiento de Vox pero avisan de la fuerza de la extrema derecha). Solo Por Andalucía (IU, Sumar y Podemos) ha recibido menos votos (20.000).

Atados y bien atados

Escriben en El Plural que “el ciclo electoral diseñado por el PP ata a Feijóo con Abascal”, y es verdad: en Andalucía, como en Castilla y León, Aragón y Extremadura, el PP tendrá que negociar con Vox si no quiere repetir las elecciones. Por un lado, Feijóo ha normalizado por el medio de la repetición sus pactos con Abascal. Por otro lado, salvo para quien la vota (680.000 personas en Andalucía han elegido las papeletas de Vox o Alvise Pérez), la extrema derecha es una opción que genera rechazo. Pero viendo los antecedentes, está claro que Alberto Núñez Feijóo pretende llegar a Moncloa con Abascal de vicepresidente.

Los ultras o el caos

En El Imparcial destacan que María Jesús Montero ha pasado “de vicepresidenta primera al peor resultado del PSOE en Andalucía”. Y para mí, ya lo he escrito en esta columna, el sacrificio político de Montero y de los socialistas guarda más cera que la que arde. En concreto, Pedro Sánchez se está guardando la carta de la exclusividad: sin Montero ni Pilar Alegría (y sin Illa, preso en Catalunya), nadie puede hacer frente a esa ola reaccionaria si no es Sánchez, que no se presenta como alternativa al caos. Al contrario: el caos es él, su gobierno y su estrategia de pactos, lo que tenemos en frente es el fascismo embutido en traje y corbata.

Y puede ir a peor

En The Objective creen que “la derrota de los socios de Sumar reaviva el debate sobre su salida del Gobierno”. Según el diario amarillo (ellos eligieron ese color), “se reactivan las voces que piden romper con el PSOE”. Es decir, el caos esta legislatura todavía puede ser mayor, como si no estuviésemos jugándonos que entre la extrema derecha al gobierno con la derecha bien amarrada por los correajes. No lo entiendo, de verdad. No entiendo ese “cuanto peor, mejor” de Podemos, de Junts y, como sugieren en The Objective, puede que de Sumar o de IU. Si piensan que podrán hacer frente a la extrema derecha mejor desde la oposición se equivocan.

Crece el otro extremo

Adelante Andalucía es una alternativa a Por Andalucía, que aglutinaba a IU, Sumar y Podemos. Pero no es una alternativa más amable, precisamente: los de José Ignacio García y Teresa Rodríguez han formado una agrupación que crece después de haber abandonado el resto de espacios de izquierda por blandos o por acercarse a los gobiernos. Es decir: no son posibilistas, son cabreados, otra vez, pero con el marketing mejor cuidado. Nuevas caras, americanas sobre las camisetas reivindicativas, puestas en escena, diagnósticos teóricos y soluciones mágicas (todo eso nos suena en Euskadi), pero el enfado y el no como única política.

La democracia es así

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La democracia es jodida, difícil, injusta con quien se ocupa de ella, y cara. Por definición. Y de esa definición, precisamente, no se escapa nadie. Ni Podemos, por mucho halo de renovación, revolución y liberación que desprenda. “Las bases de Podemos se rebelan contra la dirección y piden más democracia interna. Los ‘círculos’, asambleas que organizan el partido, se quejan de que el entorno de Pablo Iglesias quiere controlar la estructura del partido y dejarlo sin democracia interna”, según ‘Te Interesa’. Y no nos extraña porque desde el primer minuto de un partido, el ejercicio de representación de la ciudadanía empieza a complicarse.

Leonor no cobrará 100.000 € de momento

Leemos en ‘Vanitatis’ que la Casa Real asegura que es un bulo, que la infanta Leonor no va a recibir 100.000 € anuales cuando su padre se convierta en Felipe VI, rey de España por la gracia de Dios y del heredero de Franco. Pero matiza: esa partida no se ejecutará de momento (sí lo hará cuando cumpla los 18 años), y no son 100.000, sino 150.000 los que cobraría. Cifras que se actualizan año a año, claro. Pero que no se asigne a la infanta no significa que la cifra desaparezca de la partida a la institución. Todo lo contrario: se mantiene y se vuelve opaca. Así es la jefatura de Estado en España.

Periodismo cortesano

Tengo que reconocer que si no lo traje ayer a la columna fue porque estaba convencido de que era un montaje, y que no era cierto que un medio de comunicación, en este caso ‘El Correo de Andalucía’ había llevado a primera página el siguiente titular: “El Rey que sirve a todos los españoles y el Príncipe que ama a España son aclamados y vitoreados por la ciudadanía. Don Juan Carlos preside su último acto con el ejército en el Día de las Fuerzas Armadas”. Pero es cierto, por desgracia. Así lo atestiguan, entre otros, ‘Vozpópuli’, que también habla de la reacción gausona de las redes sociales. No podía ser de otra manera.

La realidad es otra

Pero por mucho que Correos varios se pongan estupendos con la monarquía, lo cierto es que el apoyo a la Casa Real decrece. Y no hace falta maquillar encuestas hasta dejarlas irreconocibles, como ‘El País’, solo es necesario mirar a lo evidente: el yate Fortuna, que perteneció al Rey de España, no encuentra comprador ni siquiera después de la sustancial rebaja en el precio, según ‘Te Interesa’. De 19 millones de euros a menos de diez para una embarcación extraordinaria con menos de 1.000 horas de uso. Lo que da una idea del lujo y la opulencia en la que viven Juan Carlos, y que este nombre no da valor a una venta hoy.

Intrusismo para todos

No tengo claro si me parece bien o mal el servicio que propone Uber, la aplicación que permite contactar con conductores que vayan al mismo sitio que tú y que podáis compartir los gastos… añadiendo ¡un margen de beneficio para el desarrollador. El gremio del taxi se ha soliviantado, y es perfectamente comprensible. Pero me ha llamado la atención el post de Daniel Díaz en ’20 Minutos’. Este taxista se queja del intrusismo y del beneficio por parte de Uber… haciendo las veces de columnista digital e insertando publicidad en su blog. El medio sigue siendo el mensaje.