En cualquier caso, más caro

Según FACUA, la mejor franja de ayer, la famosa “hora valle”, para realizar gasto energético era más cara que el precio medio de la luz el 4 de junio de 2020. No es la primera vez desde que el gobierno español anunció las nuevas tarifas que la Federación de Consumidores y Usuarios alerta del encarecimiento que estas supondrán, y con los números ya encima de la mesa, las previsiones se han convertido en realidad, una vez más: las eléctricas ganan más y nosotros pagamos más por un bien imprescindible, del que dependemos absolutamente y que en otros países es más barato, incluso con un nivel de vida superior.

Más privilegiado

Desde el primer minuto el gobierno español avisó de que las nuevas tarifas irían acompañadas de nuevos intentos para abaratar la factura y de una didáctica a las personas usuarias para que pudiéramos aprovechar las franjas económicas. Vistos los intentos, el tuit de Miquel Roig me parece un dardo en el centro de la diana: “Esto de renovar electrodomésticos viejos por otros inteligentes, silenciosos y eficientes; programar lavadoras y lavaplatos a las 0:00 h., y poner el Tesla a cargar de madrugada en el garaje para que no te suba el recibo de la luz, es una solución muy de chalet unifamiliar en Pozuelo”. Y lo firma el gobierno de “la gente”.

Y más silencio

“Entre no poder nacionalizar las eléctricas con 35 diputados y callarte como un mudo muerto habrá un término medio, ¿no?”. Este tuit tiene que resonar en las estos días silenciosas sedes de Podemos, en las que han formado a sus portavoces, candidatos, prescriptores y activistas en el uso intensivo de Twitter. Si Podemos estuviera en la oposición a un gobierno que anuncia estas nuevas tarifas y estas nuevas dinámicas de clase alta, ¿qué habríamos leído en el Twitter de Echenique, Montero o Ione Belarra? Pero, ¡ay, la coherencia! ¡Ay, la política a golpe de tuit! ¡Ay, la moqueta y el coche oficial, cómo cambian a algunos!

Las eléctricas velan por lo suyo, ¿y por lo nuestro?

Puedo entender, en una lógica empresarial, que las eléctricas busquen maximizar sus beneficios. Pero si tienen capacidad para que el gobierno español fije peajes y tarifas es porque su producto es un bien de primera necesidad que debe de ser regulado. Siempre que llego a este punto del razonamiento me pierdo: ¿por qué entonces Moncloa no puede negociar con las eléctricas (ni siquiera pido que presione, solo que negocie)? ¿Por qué el gobierno no puede aprovechar los recursos naturales como las olas (España es una península), los ríos o pantanos, el sol y el viento? ¿En manos de quién está el consumidor?

La comparativa odiosa

Hemos empezado la columna con la comparación de FACUA de lo que costaba el kilovatio ayer y lo que costaba el año pasado, y la terminamos con la comparativa que hacen en Ideas y Ahorro de lo que supone una factura media de la luz en España y lo que lo hace en Francia. O lo que es lo mismo: lo que pagamos en Hegoalde contra lo que pagan en Iparralde. Más de un 40% más es lo que abonamos los del sur porque el mismo consumo es un 10% más caro y, sobre todo, porque los gastos fijos, independientes de ese consumo, son un 72% más altos que en el norte. Ahora, que nos vendan en Madrid la moto que les dé la gana.

Nos toman por tontos

El estado de bienestar hay que mantenerlo, y con lo que estamos viviendo durante la pandemia (gasto sanitario, sostenimiento del empleo) es más fácil explicarlo. Pero el gobierno español, el más progresista de la historia, según su propia definición, ha optado por ocultar subidas de impuestos muy duras por unas elecciones y colocárnoslas como si no nos diésemos cuenta de nada. Miquel Roig clamaba en Twitter: “Da igual si está Montoro o Montero en Hacienda, nadie habla nunca claro: el déficit estructural lleva en niveles obscenos desde hace años y nadie se atreve a tratar como adultos a la gente”.

Un ejemplo clarísimo

La manera con la que han intentado colocarnos los peajes en todas las vías de España es el ejemplo más elocuente de que el gobierno de PSOE y Podemos ha preferido tomarnos por idiotas: “No podemos hacer que la pobre abuelita que cobra una pensión, que no tiene ni coche, esté pagando la conservación y el mantenimiento de las carreteras de alta velocidad” (Moncloa.com), dice el director General de Tráfico. Hombre, siguiendo ese razonamiento, esa abuelita tampoco tendría que pagar el sueldo de Pere Navarro, ¿no? ¿Para qué necesita ella un director de Tráfico? La excusa del ecologismo tampoco hay por dónde cogerla.

Además, no es cierto

El argumento de Navarro es una idiotez de principio a fin: ¿y el transporte terrestre? ¿No llega acaso lo que compramos en el supermercado esa abuelita y yo mismo en camiones que acceden por autovías? Tampoco es cierto, como explican en Motorpasión, que sea lo habitual en Europa: es cierto que en Portugal es así, también son habituales los peajes en Francia, pero hay todo tipo de modelos de pago por uso de autopistas (Italia o Grecia), solo túneles o puentes (Países Bajos Bélgica o Suecia), cuotas (Austria, Eslovenia o Hungría) o, directamente, no hay peajes (Finlandia, Islandia, Albania, Lituania, Ucrania…).

No es lo único

Durante la campaña madrileña el gobierno español no pudo evitar que se filtrara su intención de eliminar los beneficios fiscales por la tributación conjunta. Una vez más, intentaron colárnosla, esta vez con el argumento del feminismo: así incentivarían la incorporación al mercado laboral de las mujeres que hasta ahora se quedaban en casa (esta fue la premisa progresista, sí, pese a su olor a rancio). La realidad es que la mayor recaudación que posibilita la nueva norma descansará especialmente sobre las rentas bajas, igual que los peajes los sufrirán más quienes tenemos menos poder adquisitivo.

De viejas reivindicaciones, ni hablamos

La España de Sánchez y, ahora, Ione Belarra o Yolanda Díaz, no es país para autónomos: además de las subidas en las cotizaciones realizadas y las que nos vienen, es impensable ahora que rebajen “el criterio restrictivo” por el que podríamos deducirnos las dietas. Hablamos de gastos “que son necesarios para el desarrollo de su actividad económica” y volvemos a hablar de que “no es la primera vez que una ley que a priori favorece a los autónomos en su aplicación práctica se queda en algo anecdótico. La deducción por los gastos de suministros de los profesionales que trabajan en casa es otro ejemplo” (Pymes y Autónomos).

Intolerable. Y punto

No hay “peros”, no hay “y”, no hay “mientras” que puedan acompañar a la condena firme y sin duda del acto terrorista en el que Pablo Iglesias, Fernando Grande-Marlaska y María Gámez han recibido cartas amenazantes y balas. Un acto que debe ser puesto en el contexto de una extrema derecha liberada y alimentada por quienes creen que obtendrán un beneficio político a corto plazo de sus disparates. Esas balas y esas amenazas son el resultado del colaboracionismo o la permisividad por cálculo electoral. Al fascista, ni agua en el desierto. A ninguno. Dice bien Iglesias en Twitter: esto no va solo contra ellos, va contra todos.

Y esto otro, vergonzoso

Antes de ese ataque injustificable, Pablo Iglesias había recibido otros con mayor carga política y, sobre todo, sin ningún tipo de vergüenza: a la presidenta del PP navarro, Ana Beltrán, le parece “casta” que una peluquera de LaSexta eche laca a Iglesias en un receso del debate. De casta es lo que hizo Ana Botella: ir en coche oficial a la peluquería. Y al senador Sergio Ramos, también del PP, le resulta “mezquino” que a Iglesias le recogieran en un Golf después de ese debate. Mezquino es tuitear eso siendo del mismo PP que la ministra Ana Mato, que no se hizo preguntas cuando en su garaje aparecieron un Jaguar y un Range Rover.

Algún día tendremos que hablar de ello

Algún día, cuando pase todo y Pablo Iglesias vuelva a ser solo un contertulio, y todos los que estuvieron en Podemos con él se afanen en publicar libros y aparecer como fuentes de conocimiento sobre la política española, tendremos que hablar del enorme apoyo a Podemos de varios periodistas estrella en Twitter y no pocas celebridades como Carlos Bardem o Daniel Guzmán, que les regalan spots y su posterior difusión… Para acabar como la quinta opción en las elecciones autonómicas de Madrid. Y a eso hay que sumar los muy compartidos argumentos de Podemos sobre la poca atención que le prestan los medios.

La respuesta es Abascal

Con los medios, precisamente, me he llevado un chasco durante esta campaña. No por el madridcentrismo, que ya me lo esperaba, sino por cómo han ayudado a difundir el cartel más racista de Vox, incluso con la excusa de criticarlo. Pero la culpa no es de quien lo muestra, sino de quien lo firma: “¿Cómo de podrida tienes que tener el alma para basar tu campaña electoral en el ataque a niños extranjeros que salieron de sus países en busca de una vida mejor?”, se preguntaba Eva Helada. La respuesta es Santiago Abascal, que es el responsable de esta campaña. Fue Vox quien quiso que lo supiéramos al principio de la misma.

Ya lo avisamos

No es ninguna sorpresa esto que tuitea Miquel Roig sobre el artículo en El Confidencial: “Los mayores de 65 son el único grupo de edad que sale fortalecido de la crisis económica. Los jóvenes son los que más han sufrido, especialmente donde existen mayores tasas de temporalidad”. Ya avisamos al final del confinamiento, cuando los grupos de pensionistas anunciaron nuevas movilizaciones, de que estas estaban fuera de lugar con la cantidad de ERTE que habían afectado a la población laboral. Y más aún cuando empezábamos a conocer que lo que salía de la hucha hoy no se recuperará nunca.

La política de fichajes

Es normal que los partidos hagan fichajes para sus listas electorales y quieran llamar la atención cuando alguien inesperado se ha subido al barco. Pero no es normal que las listas de un partido se hagan a golpe de fichaje. Porque un partido es puramente instrumental, es el medio para llegar a un fin. Y toda herramienta tiene que estar a punto para trabajar adecuadamente. Los partidos y las listas de aluvión acaban como Ciudadanos y como lo hará Podemos antes de lo que pensábamos todos si Iglesias insiste en su política de show: ayer un mantero, hoy un taxista contra Uber. Eso no es dar voz, es usar la de otros.

Madrid: cañas y tapas

Isabel Díaz Ayuso siempre ha despreciado la pandemia: no le han importado los contagios ni las cifras trágicas. Lo suyo era mantener la actividad. Pero no la de los bares, sino la suya propia como punta de lanza de “lo liberal” contra el gobierno español. Sin embargo, su menosprecio le puede salir muy caro: queda mucho para las elecciones y la comunidad de la capital española está ya “descontrolada” porque “se multiplican por 5 los contagios y repuntan los muertos” (El Plural). Estas solo son las cifras al inicio de la oleada de turistas europeos que llegan a Madrid a desfogarse, beber, comer gritar y lo que surja.

El turismo, en jaque

Pocas veces lo de “en jaque” es más adecuado: el sector turístico vasco, español y mundial está en peligro pero aún le quedan unos pocos movimientos para dar la vuelta a la situación. Esta Semana Santa supone una inyección no de la vacuna pero sí de un paliativo a la espera de la inmunidad. Después de arriesgarnos para salvar a tantos sectores también le toca al turismo. Otro movimiento es el de las ayudas públicas, pero este también puede estar tocado por la gestión, o todo lo contrario, del gobierno español: “Temor de las hoteleras a que SEPI dilate los rescates tras el escándalo Plus Ultra” (La Información).

Y el comercio mundial, casi

Una cuadrilla de egipcios ha sido la que ha logrado desatrancar el enorme carguero que atascaba el Canal de Suez. Miquel Roig nos los ha mostrado a muchos retuiteando a Mohammed Soliman, que es quien había compartido en Twitter el vídeo del momento de la liberación: ese grupo de hombres que saltan en la cubierta de lo que parece un remolcador ha permitido que el comercio mundial continúe. Esto también es la globalización, que tan lejos nos ayuden tan cerca y al revés, que las industrias auxiliares estén o estemos en todos los países del mundo, que esa alegría sea la nuestra.

Viviendo un sueño

Pertenezco a la generación que desde 1984 a 2009 atravesó el desierto con el Athletic. Después, tuvimos que esperar hasta 2015 para levantar aquella Supercopa que nos dieron en Camp Nou como si nadie quisiera. En 2012 vivimos a lo loco y lloramos como niños. Pero este 2021 ya llevamos una de las pequeñas y tenemos dos oportunidades a partir de mañana para llevarnos las grandes copas. Estamos viviendo un sueño, pero es incluso más que eso: el Athletic es lo que nos anima en medio de todo este horror, y pienso exprimirlo y disfrutarlo. Me alivia que mañana no haya periódico porque yo libero ya al hooligan que hay en mí.

La letra pequeña

Creo que es necesario un control sobre Internet porque está claro que no podemos dejar en los contenidos en manos de las plataformas o redes sociales que andan rápidas para bloquear cuentas en las que aparece un pezón en una foto y lentas cuando se trata de frenar el fascismo. Pero lo que cuenta Miquel Roig es todavía más preocupante: la ley del gobierno para el control de los mensajes, también en digitales, otorga casi plenos poderes y, sobre todo, muy discrecionales a entes inconcretos o excesivamente politizados. Una vez más, asistimos al error de ver que legislan como si siempre fueran a estar en el gobierno.

Podemos es un portero con los ojos vendados

El interminable recuento en EE.UU. nos ha impedido traer a esta columna noticias como la del gol que ha metido Ciudadanos, sobre todo, a Podemos: “El Gobierno ha vetado hoy la tramitación de una enmienda de Cs que buscaba bajar el IVA de las mascarillas a solo 4%. Argumentan que costará mucho al Estado basándose en un cálculo de 50 millones de mascarillas por día. Del bolsillo de la clase media y trabajadora no dicen nada”. El tuit de Edmundo Bal hace un roto a Podemos que, en el gobierno, se muestra como un portero que se ha vendado los ojos: mucho aspaviento pero poca efectividad.

Hablemos de EE.UU.

Seguimos hablando del proceso electoral en EE.UU., un tema artificialmente agigantado: si el recuento hubiera sido en 24 horas, la distancia entre Biden y Trump era suficiente para detener las pretensiones y los exabruptos del segundo. También se hubieran ahorrado la peor imagen de todas, la de la violencia, la de las personas armadas que dicen defender su sistema pero no se dan cuenta de quién está erosionándolo realmente. Las que vemos son las consecuencias de ese populismo que más cerca aplica Vox y, mucho más cerca, el partido que justificó a los fascistas vascos con pistolas.

Y también del coronavirus

Hago un esfuerzo diario por limitar a un párrafo la presencia de las elecciones en EE.UU. o la pandemia, y siempre buscando una derivada porque para informar ya están mis compañeros. Lo mío es la espuma de la cerveza. Así que, si tengo que hablar de las consecuencias del coronavirus, lo haré sobre los influencers que ahora se suman a dar recomendaciones para evitar el contagio… Y se pasaron el verano pegados a otros infuencers y amigos como si fuesen jugadores del Athletic. En Magnet hablan de que les ha salido el tiro por la culata. Yo lo que creo a estas alturas es que nos ha faltado contundencia.

Seguimos haciendo cosas grandes

Durante la pandemia, especialmente lo ha hecho mal quien se comió la sopa de murciélago, quien se empeña en lanzar teorías conspirativas y quien se piensa que las normas solo son para los demás, pero todos hemos fallado, está claro. Pese a todo, los seres humanos seguimos haciendo cosas extraordinarias: esta semana que hoy termina se han cumplido “veinte años de ocupación permanente de la Estación Espacial Internacional”, como recordaban en Microsiervos. Dos décadas de colaboración para mantener vida humana fuera del planeta. Un hito que debe reconciliarnos en parte con nosotros mismos.