¿Quién gana ante la desmovilización? ¿Y en Euskadi?

Se que me salgo del mood general en Euskadi (especialmente, en los medios) cuando señalo que los mecanismos que utiliza Vox para ascender son exactamente los mismos que utiliza EH Bildu. El discurso que llaman “de izquierdas” es realmente lo de menos. Sobre el crecimiento de Vox en Aragón, Numeritos en Bluesky apunta a la desmovilización como motor de los ultras, y al ventilador (especialmente, el mediático) como mecánica para generar esa desafección. Así suben unos allí y otros, aquí. Del paralelismo entre Bipartidismo Stream y Gure Bideoak también podríamos hablar. Pero nadie quiere. Ay, la omertà.

¿Quién va a bajar la persiana?

“Podemos pierde los 14 escaños que tenía hace una década: los mismos que gana Vox” (The Objective) o “Podemos ya ha desaparecido de nueve parlamentos autonómicos tras el batacazo de Aragón” (El Independiente), son solo dos titulares de los muchos que en los digitales podemos encontrar sobre el hundimiento sin discusión de Podemos. La pregunta que tendrán que empezar a plantearse es: ¿quién va a bajar la persiana? ¿Quién va a ser la Inés Arrimadas de los morados? ¿Ione Belarra? Lo único que nadie duda es que Irene Montero será la que abandone el último escaño, sea donde sea.

¿Sólo el dos por ciento?

En medio de la polvareda que levanta la pelea de gallos entre Podemos y Sumar que tanto beneficia a Vox, PSOE y, en Euskadi, a EH Bildu, aparece una figura, la de uno de los peores ministros que yo he visto: Pablo Bustinduy. Sin embargo, le reconozco que haya puesto sobre la mesa la única opción que tenemos para sobrevivir como civilización (y no estoy exagerando): “Un impuesto a los super ricos”, al estilo del que ha propuesto de manera global Gabriel Zucman. En el caso de España, “la tasa gravaría un 2% a las fortunas superiores a 100 millones de euros” (Infobae). Mi única pega a esto de Bustinduy es: ¿por qué solo un 2%?

Concentración de la riqueza

Me preocupa la volatilidad del bitcoin porque ese dinero no se volatiliza, como intentan hacernos creer, ni se genera solo, de la nada, como también quieren que creamos para que invirtamos: el dinero cambia de manos y siempre llega al que más dinero y menos escrúpulos tiene. Para ser rico en este mundo de mierda no hace falta una buena idea, solo es necesario tener mucho dinero para multiplicarlo. Insisto: cuando leo titulares como el de la CNN (“Bitcoin cae a su nivel más bajo desde 2024 y las acciones se desploman ante temores por la IA y la incertidumbre geopolítica”) me pregunto: ¿qué millonario se lo está quedando?

Ojo a X

Esto de Poll Tracker en Bluesky me parece valiosísimo: difunden un estudio en el que muestran la valoración que recibe Donald Trump en cada red social. Pues bien, X es en la que mejor valorado está, con diferencia. De hecho, es la única red social en la que tiene una valoración positiva. Después va Facebook, ya con una valoración negativa pero por poco, la televisión por cable, YouTube y los podcast, la tele local o Instagram. Las y los espectadores que peor valoran a Trump son los de las televisiones públicas, TikTok, las webs de los periódicos y Reddit. Sobre la prohibición de X en Europa solo tendríamos que estar discutiendo por qué mañana y no hoy.

Un lento suicidio

Hace años que está muy claro que no hay que hacer nada para acabar con la tauromaquia: es una “fiesta” que agoniza y quienes más colaboran en culminar ese final son quienes se tienen por sus más firmes defensores. Que en Gijón se matase a los toros Feminista y Nigeriano no tiene justificación (aunque lo hayan intentado con una historia inverosímil sobre que la vaca Feminista fue anterior al toro Feminista), y solo ha servido para acelerar el final de la feria en la ciudad asturiana, que no renovará la concesión para no seguir fomentando un humor negro, casposo, chusco e inexplicable. Allá quien lo defienda.

Desfachatez, no: fachatez

Hay que tener muy poquita vergüenza para defender que matar a toros sirve para que estos vivan, y que los nombres de los sacrificados en Gijón no pueden ser objeto de una lectura en clave social. Pero hay que tener todavía la cara más dura para ser Macarena Olona e intentar mostrar cierta sensibilidad en el aniversario del asesinato de García Lorca. Lo suyo no es desfachatez, es “fachatez” en todo su esplendor. Y su soberbia al pensar “ahora les jodo con esto”, utilizando un símbolo de las víctimas del golpe de estado franquista, es solo una muestra más de lo que son y de quién son herederos los de Vox.

Joseba, el viajero

Joseba Permach no ha ido a Dinamarca como un turista más, sino como un viajero o un observador de otras realidades porque, como todo el mundo sabe, un turista para los de la izquierda abertzale es un ser despreciable. El de Bildu no solo se ha desplazado, sino que lo ha contado en Twitter donde ha aprovechado, cómo iba a resistirse, a dar otra lección sobre gestión de la pandemia. Gestión que hacen otros, claro. Por supuesto, tampoco se ha resistido a defender el derecho de la juventud a emborracharse con libertad, en este caso, con la que da un test de coronavirus. Y los que no somos tan listos como Permach, con mascarilla en Islares.

Ya me gustaría ser así de listo

Numeritos ironizaba en Twitter: “Sorprendente cuánta gente cursó la doble especialidad de inmunología y geopolítica afgana”. Pero yo, que soy más prosaico, solo acierto a asombrarme de todas y todos los que este verano sumaban a esa doble especialidad el máster en deportes olímpicos y hasta un curso avanzado de inversiones en bitcoins. Por cierto, quienes tienen ese currículum suelen manejarse en Twitter con soltura porque el intelecto les da para todo. ¡Ya me gustaría ser así de listo! Pero no llego: no soy viajero, solo un turista; no sé de todo, pero sí veo y escucho, y tengo memoria. ¡Ay, la memoria!

Correcto

Lo que no debemos olvidar es quién ayuda, en la medida de sus posibilidades, a que vivamos en un mundo mejor: “Facebook veta a los talibanes de todas sus redes sociales” (Trecebits). Ya sé que se les escaparán perfiles, páginas y grupos (ya reconocen que será más difícil taponar WhatsApp aunque en Instagram también echarán el cerrojo a la talibanada), ya sé que Facebook cierra esa puerta y parece que no se fija en que mantiene abiertas otras igual de preocupantes o más, porque nos afectan con cercanía. Pero ese paso también cuenta, por pequeño que sea. Y esa es precisamente la clave, esos pequeños pasos hacia delante.