Violencia es violencia

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Ya decíamos ayer que las detenciones en el marco de la “Operación Araña” por enaltecimiento de terrorismo en Internet eran injustas porque siempre iban a dejar libre a algún descerebrado que apela on-line a la violencia. No pueden con todos. Y ayer mismo leíamos en ‘Público’ las palabras que un concejal del PP en un pueblo de Palencia, Jonathan Cabeza, dedicaba a Pablo Iglesias en Facebook: “Valiente hijo de la gran puta, vete a colombia y le das por el culo al hijo de puta amigo tuyo, ese dictador q tanto amas y como amas su pais y son la envidia a seguir pues camina haber si te dan un tiro en la nuca cacho cabron y dejanos tranquilos” (sic).

Y Catalunya es España (para Podemos)

El artículo en ‘Vozpópuli’ es triunfalista, por supuesto, a favor de la corriente de Podemos, que es lo fácil: “El partido de Pablo Iglesias apoya y promueve el derecho a decidir, al tiempo que rechaza la independencia de Cataluña. Esta postura le ha llevado a figurar en las encuestas como cuarta fuerza política, situándose por delante del PP y muy cerca del PSC”. Lo curioso es que lo escriben como si por delante de estos partidos no estuvieran CiU y ERC. Error en el que caen algunos analistas, también, en Euskadi, que se empeñan en comparar la situación Podemos-PSE-PP como si no fueran las tercera, cuarta y quinta fuerza en la CAV.

Karlos Arguiñano es el puto amo

Así, sin eufemismos. De todo lo que se dijo ayer sobre la imputación de la infanta Cristina, el que mejor reaccionó fue Karlos Arguiñano, que no tuvo programa precisamente por la programación especial sobre la hija del anterior rey y hermana del actual. Pero sí que ofreció una serie de recetas desde su cuenta en Twitter, con su habitual picardía: “Como no hay programa, una propuesta… 😉 RECETAS CON CHORIZO” (sic). Nadie resumió mejor lo que sentíamos muchos y la consideración que nos merece la familia real española.

La del PP que se caso con un negro

Ni sé cuántas veces habré visto en Twitter las palabras de Arenales Serrano, diputada del PP en el Congreso por Valladolid. Así, he acabado por compartirlas, también, con ustedes. Así lo cuentan en ‘Vertele’: “Se casó con ‘un negro negrísimo’, según sus palabras. ‘No me di cuenta de lo negro que era hasta que fui a buscarlo a Barajas’. Y es que la diputada popular conoció a su marido en Nueva York, donde su pigmentación no le llamó la atención, ‘como hay tantos negros…’. La impresión llegó ya en España”. Actualmente está en proceso de divorcio y, por cierto, cree que “Pedro Sánchez está cañón”.

El “chekc” azul de WhatsApp

Otro de los “grandes” temas en redes sociales estos días ha sido el doble “check” azul que ha incorporado WhatsApp. Ya saben: un “check” verde, mensaje enviado; dos verdes, recibido; dos “checks” azules, leído… o mensaje abierto, para ser más exactos, porque algunos mensajes de WhatsApp, seamos sinceros, los leemos en diagonal. Muchos usuarios se quejan de que puede generar discusiones, pero yo creo que no es WhatsApp quien las genera, sino nuestra propia obsesión por obtener respuesta a nuestros mensajes.

A la mayoría no nos detendrán

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Las detenciones de ayer, fruto de la “operación araña” por enaltecimiento del terrorismo en Internet, seguramente, serán injustas. No por el delito, sino porque en Internet si algo hay es basura y violencia a espuertas, y que detengan a unos sí y a otros, no, es injusto. Pero lo peor es la colección de revolucionarios y visionarios que, agitando la bandera de la libertad de expresión, justifican lo injustificable, en el caso de esta violencia y en el de las demás. A la mayoría de nosotros, simplemente, no nos detendrán porque no enaltecemos ninguna violencia y nos asquea la basura que encontramos, cada día, en Internet.

Salva a la Pantoja

La basura en Internet, además, toma muchas formas y es de diferentes intensidades. Por ejemplo, que Kiko Rivera haya creado una petición en Change.org para que su madre no entre en prisión, y que en el mismo Twitter en el que promueve esta recogida de firmas digital, pida “apoyo” al mismo tiempo que promociona sus conciertos. Así, el sábado nos invita a que, en una discoteca de un polígono industrial de Cádiz, le mostremos todo nuestro apoyo mientras pincha discos y nos tomamos unos cubatillas, oiga. Que la pena de cárcel, a ritmo de “chunti-chunti”, es menos pena.

El “negocio” de lo on-line

El negocio es el negocio, pensará Paquirrín, como hiciera su madre, según el juez que la condena. Y como han pensado, también, las tiendas on-line de electrodomésticos que, sitas en Bizkaia, han decidido hacer un par de trampas para torear a la hacienda foral porque, oigan, en esto de Internet, quien no corre vuela y hacer el chanchullo hasta parece fácil. Pues no debe de serlo tanto porque, según José Antonio del Moral en ‘Gananzia’, la Diputación ha cazado a tres empresas que cometían fraude: “En uno de los casos, el vendedor ni siquiera presentaba declaraciones de impuestos”.

Alfonso Guerra ya se salva solo

Alfonso Guerra dejará el Congreso después de 37 años siendo diputado. Así que nos hemos ido a la web de esta institución a ver cuál ha sido su actividad en la legislatura: “Cero” iniciativas y “cero” intervenciones parlamentarias desde 2011. Lo que supone que lleva desde esa fecha sin otra actividad que tocarse los botones (me refiero a los de votar). Pero es hemos tenido que remontarnos a 2006 para encontrar su última intervención, la única que tuvo una en toda la legislatura 2004-2008, en la que no planteó ninguna iniciativa.

No invites a comer a Acebes

Y si lo haces, prepara una buena cantidad de dinero, porque el ex ministro, imputado por comprar acciones de Libertad Digital con dinero de la caja B del PP, supuestamente, es de gustos caros. Poco antes de pasar este amargo trago por culpa del juez, Ángel Acebes, Manuel Marchena (presidente de una sala en el TS), Pedro Calvo (ex responsable de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid), Alfonso Carrascosa (propietario de Legalitas) y otra persona sin identificar, dieron cuenta de “una fuente con casi dos kilos de angulas, otra de percebes y una botella magnum de Petrus que cuesta más de 2.000 euros. Y de plato fuerte, un descomunal chuletón de Ávila por barba” (‘El Confidencial’).