Lo que no necesitamos

En medio de esta crisis mundial, con las cifras de personas fallecidas aumentando cada día, lo que menos necesitamos es a idiotas propagando bulos. Aunque sean médicos como Jesús Candel, más conocido como “Spiriman”. Este personaje, reconocido por populista más que por sanitario, propagó el bulo de que equipos médicos iban a ser enviados a Madrid dejando Andalucía desabastecida. Información que el propio consejero de Sanidad desmintió y explicó. Pero el bulo ya está lanzado, la sombra de la duda, extendida, y el virus del “vete tú a saber”, propagado. También necesitamos contener todo esto.

¿Cuánto tiempo libre tiene Albert?

Parece que el ciudadano Albert Rivera tiene mucho tiempo libre en su nuevo trabajo y que pretende emplearlo en hacerse influencer, y si para eso tiene que extender bulos, pues lo hace. Porque todo clic viene bien para el convento. Y si hay que decir que el CSIC alertó en enero al gobierno español de la peligrosidad del coronavirus aunque el propio Centro Superior de Investigaciones Científicas lo hay negado, se dice. Idafe Martín le respondía en Twitter: “Hace casi 24 horas que el CSIC desmintió esto. Pero el señor Rivera tiene un tuit resultón y aquí vinimos a lo que vinimos. A esparcir mierda”.

Unos y otros son iguales

En este caso, resultan igual de negativos en su papel de esparcidores de bulos quienes aseguran que el PP no recortó la inversión pública en Sanidad allá donde pudo, como hace Álvarez de Toledo, como quienes usan esos recortes para atribuírselos a la Sanidad Vasca, como hacen los que quieren ser Álvarez de Toledo (y en Euskadi, por lo que se ve en Twitter, son unos cuantos). Al virus lo derrotarán los médicos y los científicos, y a los parásitos sociales y políticos tenemos que derrotarles entre todos: a quienes no pagan impuestos, a quienes no cuidan lo público y a quienes mienten por interés electoral.

¡Qué habrán escrito!

Si el confinamiento, además de para parar la epidemia, sirve para que periodísticamente nos saquemos de encima a Fernando Sánchez Dragó y a Alfonso Ussía, puede que hasta merezca la pena el esfuerzo. El primero se ha quejado de que le han echado de El Mundo y el segundo de que, por primera vez, no le han publicado una columna en La Razón. Estas decisiones me reconfortan porque, aunque las dos cabeceras nos hayan acostumbrado a leer barbaridades en sus páginas, por lo menos han sabido jubilar (esperemos que lo de Ussía sea inminente) a viejos que dicen bobadas aunque estén escritas bien.

Si solo te llega por WhatsApp es falso

No necesitamos a Spiriman, no necesitamos a los Albert Rivera que mienten, no necesitamos a las Álvarez de Toledo que manipulan, no necesitamos a quienes se empeñan en parecer copias locales de los anteriores, no necesitamos a los carcas cavernarios, y no necesitamos a quienes nos pasan noticias falsas o memes pidiendo imposibles o echando la culpa a quien no toca. También doy por bueno este confinamiento si nos queda claro lo que Jorge Matías también ha movido en Twitter: “Si lo has leído en WhatsApp es mentira”. Mejor dicho: si solo lo has leído en WhatsApp es mentira. Grabémonoslo en los móviles.

Lo que diga Pancho Varona

En general, lo que leo de Pancho Varona me gusta, empezando por sus canciones. Pero este tuit me enamoró como la primera vez que escuché “Los cuentos que yo cuento”, que todavía canturreo a veces cuando empiezo a cocinar: “Nos dijeron que tendríamos que luchar contra un enemigo terrible llamado virus, pero nadie nos advirtió que tendríamos que luchar contra otro enemigo casi peor: los idiotas”. Varona también se ha dado cuenta de que, sobre todo en Twitter, abundan los idiotas. Pero también en los balcones y, cómo no, en las redacciones de las televisiones o los medios digitales.

Por ejemplo

Vox está fuera de foco durante esta crisis sanitaria en la que todo lo innecesario, como el reiki, los viajes de los influencers para promocionar destinos o la ultraderecha, están mostrándose como lo que son: inútiles. Además, la gestión de la crisis en clave interna no ha sido la mejor: un mitin a las puertas de la pandemia, el positivo de Ortega Smith, el falso positivo de Abascal, las bomberadas facistoides de Buxade… Y ahora, su idea de que los inmigrantes ilegales tengan que pagar por la atención médica que reciban en plena crisis sanitaria global. ¿No es mejor que acudan a urgencias sin miedo si tienen síntomas?

No es momento para la propaganda

Una cosa es que el ejército eche una mano y otra que el ministerio de Defensa aproveche para colarnos una campaña de blanqueo y propaganda absolutamente innecesaria y extemporánea. No entiendo que tengamos que ver a militares desplegados y en formación cuando sus compañeros hacen tareas de limpieza, no entiendo que convoquen a los medios a cada paso, y no entiendo que entren con las armas, las bayetas y las cámaras de vídeo. ¿Limpian las superficies o se dan jabón? ¿Por qué algunos medios permiten que les cuelen que el ejército montó el hospital de Ifema si lo hicieron colaborando con civiles?

Sí, parece una distopía

A veces, me siento como Lander Otaola: “Cada vez que pienso en esta situación y la analizo en profundidad… Más surrealista me parece. ¿No os sentís como en una especie de película distópica independiente? Siento una sensación extraña, como si en realidad no estuviera pasando. Nunca pensé que iba a vivir esto”. José Luis de Vicente definía esta distopía: “El presidente de EE.UU. es Donald Trump. Gran Bretaña ha abandonado la UE y toda la población mundial vive confinada en casa aterrorizada por una pandemia. La economía se ha parado. Ahora imaginar a vuestro yo de 2015 leyendo esto”.

Y fallece Urdezo

Albert Uderzo falleció el pasado martes de un ataque al corazón. El creador de Asteriz y Obelix era algo más que eso: su influencia en millones de lectores y creadores de todo el mundo es innegable. Sus personajes también han tenido incursiones políticas. Muchos países han querido ser aquella Galia rodeada por romanos, pero solo un político ha sabido disfrazarse en un acto público de uno de sus personajes como lo hizo Andoni Ortuzar, que fue Obelix por un día. El mismo martes, el presidente del EBB recordó aquel evento y al propio Urdezo, en medio de este horror diario. Nos ha abandonado una gran mente.

Yo no tengo ni idea. O casi

Pedro Blanco me representaba con este tuit: “Lo voy a decir. Que llevo días queriendo hacerlo. Creo que la forma en la que estamos juzgando la respuesta a una crisis jamás vivida, jamás contada, jamás gestionada es una mezcla de frivolidad, atrevimiento e irresponsabilidad. Yo tengo todas las dudas, otros sólo certezas”. Admito mi ignorancia como admito mi perplejidad ante la cantidad de gente, políticos, futbolistas o anónimos, que lo tiene tan claro. Pero no nací ayer: sé que está intentando hacer trampas quien es tan osado de mezclar el TAV con la compra de mascarillas, por ejemplo, como si solo él fuera listo.

El mejor aplauso, los impuestos

Por supuesto, me parece bien salir al balcón a aplaudir a los sanitarios, ertzainas y trabajadores del servicio municipal de limpieza que nos están cuidando. Pero coincido con Aitor Lagunas en que más importantes que esos minutos son otras cosas: “Me parece genial que quien quiera salga al balcón a aplaudir al personal sanitario. Pero que esta crisis, además de los gestos, sirva para concienciarnos: no hay nada más ‘patriótico’ que pagar los impuestos y nutrir con ellos la sanidad, educación e investigación públicas”. Como sugería Josu Eguren en Twitter: ojalá esta crisis sirva para estigmatizar a quien no paga impuestos.

¡Toma modelo privado!

Quienes plantean recortar impuestos o apostar por la sanidad privada porque, según sus gónadas morenas, es más eficiente, podría empezar por explicarnos por qué el tratamiento contra el coronavirus en EE.UU. asciende a 35.000 dólares. Dinero que abonará el asegurado, en el mejor de los casos, en parte, porque los seguros no parecen cubrir las pandemias, precisamente. Y eso, contando con que el afectado tenga un seguro decente, porque hay personas que directamente no pueden permitírselo y si caen enfermos tienen que elegir entre sobrevivir endeudados o morir. Literalmente.

A ver si cae este mito

Ojalá este esfuerzo de confinamiento o de ir a trabajar con miedo pase rápido y, sobre todo, sirva para algo. Lo primero, para que la pandemia afecte menos y se cobre menos vidas. Segundo, para que podamos sacudirnos un poco y despreciar a quien no paga impuestos, a quien nos la ha intentado colar para su propio beneficio (económico o político) durante esta crisis, y a quien ha vivido muy bien con chorradas que hemos visto innecesarias. Un mito que tiene que caer, por ejemplo, es el de que la juventud no ve la televisión y se informa solo por medio de infuencers y youtubers. ¡Ya les gustaría!

Demasiada filosofía tempranera

En la segunda semana de confinamiento han empezado a surgir reflexiones sobre cómo será la sociedad resultante de este confinamiento. Como acabo de escribir, yo me conformo con poner en valor el pago de impuestos, rechazar a los que intentan siempre colárnosla y que midamos mejor la verdadera influencia de los influencers, sobre todo, en la juventud. Pero algunos empiezan con filosofía tempranera. Hay optimistas que se aferran a que “saldremos diferentes y mejores”, y los hay pesimistas, que hablan de economías y sociedades hundidas. Yo, simplemente, soy escéptico: todo será igual. O casi.

Estamos muy cansados para estas mierdas

Yo sí estoy muy cansado como para que unos y otros intenten colarme sus mierdas con intereses electorales. Que el Eustat haya tenido que salir a negar unos datos manipulados y difundidos sirve de triste prueba de que algunos se han manejado muy bien durante las tragedias y ahora pretenden sacar provecho en lo local de esta, que es a nivel mundial. Otegi hablando a cámara, medios asegurando que él sí se preocupa de la salud de los vascos, personajes del entorno tuiteando mentiras y los antifascistas de palo pasando memes por WhatsApp son demasiada carga ideológica para un drama humano.

Los Capitanes A Posteriori

El pasado sábado vi por primera vez la imagen del Capitán A Posteriori, que pertenece a un capítulo de la irreverente South Parak, en Twitter, y hoy ya me han reenviado montajes con la cara de Pablo Casado y la de Arnaldo Otegi. Dos políticos que encajan perfectamente con la sátira que representa ese superhéroe que llega a una catástrofe y se limita a mencionar lo que se tendría que haber hecho. ¿Responsabilidad? Según el Capitán A Posteriori, Otegi y Casado, siempre hay que atribuírsela a los demás. Ellos son los que lo vieron venir, los que saben qué hay que hacer y los que, pase lo que pase, escupirán un: “Te lo dije”.

“Te ponemos ahí a ti, Manolo”

El humorista gráfico Juarma es mucho más certero que yo. En una viñeta que publicó en Twitter el domingo por la noche se ve a uno de sus típicos personajes haciendo una cacerolada desde su ventana pidiendo: “¡Gobierno, dimisión!”. Su vecino le respondía: “Di que sí, echamos al presidente del Gobierno en mitad de todo esto y te ponemos ahí a ti, Manolo”. Me da igual que Manolo se llame Imanol, porque lo que denuncia Juarma es universal, como esta crisis. En todos los países habrá un Manolo, un listo, un aprovechado, un jeta, uno que se cree que todos menos él somos tontos.

Y luego, ¿qué?

En el primer fin de semana de este confinamiento ya comentamos en esta columna la necesidad que íbamos a tener todos de todos… También cuando se levanten los estados de alarma y emergencia sanitaria. Tendremos que salir y gastar. Tendremos que ayudar a quienes han estado un mes sin ingresos a que el siguiente palie parte de las pérdidas del anterior. Son muchos los que se preguntan cómo reactivaremos la economía de un país que está con los servicios mínimos. Esto no es China, no es una dictadura. Y en Corea solo paró lo necesario. En la república independiente de mi casa solo sé que no tengo ni idea.

¿Cómo lo llevas?

El Observatorio Vasco de la Juventud está difundiendo un cuestionario para que la juventud responda “acerca de los cambios en las rutinas, las emociones que estamos sintiendo y, también, otras cuestiones como la opinión sobre las medidas tomadas por los gobiernos, el cumplimiento de las medidas de prevención, la actitud crítica ante los bulos, el voluntariado, etc.”. Pero también para conocer las dificultades a las que se enfrentan para seguir el curso o las laborales. De este modo, el Observatorio quiere aprovechar la oportunidad para conocerles mejor, para conocernos mejor.

Aprovechemos el tiempo

No se me ocurre criticar a los cantantes que han decidido dar pequeños conciertos por medio de redes sociales para entretenernos. Al contrario, se lo agradezco. Pero me sumo al recordatorio de Iván Ferreiro de que ya tenemos discos estupendos que esperan pacientemente a que volvamos a escucharlos. También es un buen momento este puente para leer, por fin, uno de esos libros que compramos y metimos directamente en la estantería, y, cómo no, para jugar con nuestras hijas e hijos, o echar una partida a la consola, que no es pecado después de los 40. Hasta durmiendo podemos aprovechar el tiempo.

No, no el coronavirus no está “producido”

Estos tiempos marcados por Internet son tiempos en los que la sospecha corre más que la verdad, en los que los aficionados a las conspiraciones han sublimado su recelo: hasta dudan de que la tierra sea plana. ¿Por qué? Ellos sabrán. En este contexto, un grupo de investigadores ha indagado el origen del coronavirus y la revista Nature ha publicado sus conclusiones: no es un virus producido por los humanos. Es, como llevamos meses leyendo, un virus creado por la naturaleza y de origen animal. Es necesario recordarlo, sí: los medios informan y algunos, vía WhatsApp, Twitter o YouTube, se dedican a desinformar.

Un ejemplo

Para los aficionados a las conspiraciones, la ciencia es una fábrica de explicaciones falsas. Para Pablo Casado es un parapeto. Lo dijo la semana pasada. Y para Vox, una mierda pinchada en un palo porque en su lógica lo que digan los científicos solo les interesa si les vale para sus mierdas xenófobas, clasistas o populistas. Así, como leemos en El Diario, no han tenido problema en hacer el ridículo y preguntar por qué puede abrir una farmacia y no una mercería durante el confinamiento. ¿Qué les diferencia?, se preguntan con la excusa de la destrucción de empleo. Si les diese votos dirían que España es plana.

No es populismo, es precaución

Cuando llueve o viene una ola de calor encontramos una serie de sectores que parece que siempre se quejan como los hosteleros o los agricultores. No niego sus quejas como no niego su esfuerzo diario. Además, tengo muy claro que, con diferencia, el sector que más llora, que más rápidamente pide medidas al gobierno y que más dinero público ha arrancado es el financiero. Así que no me parecen populistas quienes piden la devolución del rescate bancario. Doy por hecho que el reintegro no sucederá pero la queja sí tiene que servir como recordatorio de lo mucho que ya hemos ayudado entre todos a los bancos.

Sección: otras noticias

Estos días todo lo ocupa el coronvirus, así que encontrar noticias que no tengan que ver con la pandemia es en sí mismo una noticia. Por ejemplo, leemos en Xataka que muchos de los que hacían “minería” de bitcoins lo han dejado por la caída de este valor. Por cierto, ¿no se supone que iba a ser un refugio en tiempos de crisis? Pues más bien parece lo contrario. Ahora viene el segundo negocio: la desinversión. Los ordenadores necesarios para “minar” esas bitcoins (¿algún día sabremos de dónde viene el valor? Me temo que no) están a la venta: de China viajarán a Rusia y Oriente Medio, según Xataka.