¡Qué bonito es Castro!

Tras recorrer los 112 municipios de Bizkaia, comencé a hacer lo mismo con los que limitan con este territorio. Uno de ellos, el más turístico de todos, es Castro Urdiales, que limita con los municipios vizcaínos de Muskiz, Sopuerta, Artzentales y Trucios-Turtzioz. Castro Urdiales tiene una extensión de 96 km² y una población que supera los 32.000 habitantes, repartidos en una docena de localidades. En esta propuesta nos acercaremos a 6 de ellas, teniendo para ello que recorrer un centenar de kilómetros, entre ida y vuelta, desde Leioa.

Antes de llegar a Castro Urdiales, paramos en una de sus pedanías, Mioño, aunque no nos detenemos en su centro urbano, desplazándonos casi 1 km hasta la playa de Dícido, desde donde caminamos un corto tramo hasta un notable resto industrial, el cargadero que daba servicio a las minas de Dícido, hoy abandonadas. Declarado Bien de Interés Cultural en el año 1996, fue construido en 1938 y montado por la empresa Altos Hornos de Vizcaya. Está formado por un gran pilar circular que soporta una estructura de hierro en voladizo.

Nos apartamos unos 5 km de la ruta para ir a otra de las pedanías de Castro Urdiales, Otañes, que cuenta con un notable patrimonio de arquitectura civil, con construcciones ligadas a linajes medievales, como se puede contemplar en las fachadas blasonadas. El edificio más conocido es la Casa-Torre de los Otañes, que fue fundada en el siglo XIV por el linaje de los Otañes y reedificada un siglo después por Lope García de Otañes, ya que fue derribada en 1368 por los banderizos de Enrique de Trastamara.

“Qué bonito es Castro…” Así comienza una popular canción cuya letra no me atrevo a transcribir, pues en estos tiempos tendría connotaciones machistas. Eso sí, que es bonito no se puede cuestionar, máxime si lo contemplamos teniendo en primer plano el coqueto puerto pesquero y como telón de fondo la Puebla Vieja, el conjunto monumental de Castro Urdiales declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1978. De izquierda a derecha vemos la Casa de Los Chelines, la iglesia de Santa María de la Asunción y el castillo, faro y ermita de Santa Ana.

Insisto en esta imagen, pues es el rincón que más me agrada de Castro Urdiales y en el que se va a centrar en esta ocasión nuestra visita. Se trata de la Puebla Vieja, contemplando en primer lugar la gótica iglesia de Santa María de la Asunción, construida entre los siglos XIII y XV. A continuación tenemos el castillo de Santa Ana, al que posteriormente se le añadió el faro. Pasamos el arco medieval y llegamos al peñón-ermita de Santa Ana.

A un paso tenemos la plaza del Ayuntamiento, presidida por su monumental edificio del siglo XVI. A unos pasos encontramos la Casa de Los Chelines, edificio de estilo neogótico proyectado por Severino Achúcarro, en el que se encuentra un conocido restaurante, el Mesón Marinero. Casi al lado vemos la Cofradía de Pescadores San Pedro. Caminando por la zona descubrimos la escultura “A los remeros”, de Carlos Gotilla y el grupo escultórico dedicado “A las mujeres del mar”, obra de Salvador G. Ceballos.

Subimos ahora a la parte alta de la Puebla Vieja, para contemplar de cerca sus principales monumentos, comenzando por el faro, que fue encendido por primera vez el 19 de noviembre de 1853. Está adosado al castillo, construido durante los siglos XIII y XIV. Pasamos por el puente medieval y nos acercamos finalmente a la iglesia de Santa María de la Asunción, el monumento gótico más importante de Cantabria, que cuenta con imponentes gárgolas. Frente a ella se encuentra el monumento dedicado al emperador romano César Vespasiano Augusto, fundador de la colonia Flaviobriga.

Queremos llegar hasta el final del municipio de Castro Urdiales, por lo que seguimos por la N-634, dirección Santander, hasta Islares, contemplando de camino la franja costera. Nuestro destino no es el pueblo ni la playa de Arenillas, sino el Hotel Restaurante Arenillas (www.hotelrestaurantearenillas.com), donde conviene reservar pues siempre está muy concurrido. Antes de llegar nos detenemos brevemente en Cerdigo, por donde pasa el Camino de Santiago, para contemplar la Casa-Torre y la iglesia de San Juan Evangelista.

Nuestro recorrido por el municipio de Castro Urdiales concluye en Sonabia, conocido por la punta del mismo nombre, también llamada La Ballena por la forma que tiene, donde nos entretenemos fotografiando a un grupo de cabras y las montañas que adornan el entorno. Estamos junto a uno de los tramos más hermosos de la costa castreña, la desembocadura del río Agüera, que da lugar a la ría de Oriñón, población que cuenta con una apreciada playa de arena fina y con la iglesia de San Pedro de Antioquia.

De Oriñón a Leioa tenemos tan sólo 51 km que se realizan cómodamente por la autovía A-8, salvo que pilles las más que habituales “caravanas” de los fines de semana,

3 comentarios en «¡Qué bonito es Castro!»

  1. Creo que hay que matizar, que Castro de Urdiales («Castro» nombre (Recinto) en Latín visigodo, («de o en» preposición de lugar) y URDIALES nombre propio (etimología vasca «Pastizal» según la heráldica, metáfora de «azules brotes» de la buena hierba de pasto)…
    Según los mapas antiguos hasta el siglo XVII, Bizkaia alcanzaba Llanes en Asturias y lo recortaron hasta Sant Ander (Santander) el siglo XVII, y poco más tarde con los Borbones,
    hasta Castro..

    Sobre Mioño, puedo decir que DICIDO es el nombre de una empresa minera que explotó el yacimiento minero en esta población.
    El monte minero de Mioño, su nombre original es CAMPOEZQUERRA, etimología vasca «afuera Izquierda», ya que fue desde el mar, referencia muy antigua de marineros, para recalar en el puerto de Castro.
    La Playa de Mioño, (no de empresa DICIDO), en toponimia antigua, que está descrita en mapas como ARGICERO, etimología vasca «Argitxero» (iluminar) metáfora x donde zona que amanece.
    Adjunto enlace archivo del estado, de mapa oficial de Bizkaia hasta Llanes, siglo XVII.
    https://www.ign.es/web/catalogo-cartoteca/resources/html/002974.html
    Como anécdota: Hace unos 25 años un alcalde de Guriezo, (nada afín a lo vasco), impulso hacer un santuario de vacas «Monchinas» segun él autóctonas de Cantabria, en una finca municipal en el monte conocido como Alto de La Granja. En el registro de propiedad aparecía monte «Jaya», y se dio prisa en reescribir la señal de carretera con tal nombre.
    Ocurre que la población más poblada de dicho monte del lado de Castro se denomina MonteAlegre, precisamente lo que Monte Jaia significa en euskera antes de la persecución vasca, castellanizadora iniciada por los reyes apátridas que aun siguen impuestos en esta península.

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