La defensa de la Infanta

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Marca España: la infanta Cristina es imputada por segunda vez, en contra del criterio de la fiscalía anticorrupción. Entramos, por lo tanto, en la fase del sainete en la que todos los poderes españoles se conjuran para sacar del aprieto a la hija del Rey de España. Pero por si acaso falla todo, en el seno de la Casa Real ya tienen diseñada una estrategia, la conocida como “maniobra Froilán” que consiste en espetar: “Tú no sabes quién soy yo”. Esto que les cuento es broma solo en parte, porque el nieto del Rey sí trata así a sus monitores, “ocasiona desperfectos en las instalaciones y hace lo que quiere” en su colegio, según ‘Vanitatis’.

ETA ensucia lo que toca

Yo sí era optimista antes de escuchar a los ex presos de ETA en Durango. Después de sus declaraciones, sin embargo, me resigné: nada nuevo y nada bueno. Porque su insistencia en vincular los objetivos de la banda y la acción armada con el derecho a decidir no podía traer ningún beneficio al nacionalismo vasco. Y mi sospecha la confirma la infumable columna de Javier Caraballo en ‘El Confidencial’, que se apoya en ETA para machacar al independentismo. Pero lo peor es que todos los argumentos que utiliza, todos, se los han dado los asesinos.

¿Hay que escuchar al ejército?

En mi opinión, no. Bastante tenemos con estar atentos a lo que digan los de las pistolas ilegales. Pero otros creen que sí, que el ejército español tiene algo que decir en el tema del nacionalismo y las corrientes independentistas: “Militares ultras amenazan a Cataluña y demócratas piden referendo en toda España”, titulan en ‘Cuarto Poder’, donde dedican una pieza extensa a la teórica dicotomía que convive entre los jefes militares españoles. Lo que más me ha llamado la atención ha sido el calificativo de “profundamente demócratas” a quienes exigen algo tan poco democrático como que toda España opine sobre el futuro de los catalanes.

Twitter no es para tomárselo en serio

La maniobra del juez Santiago Pedraz, de responder en Twitter, a la vista de todo el mundo, a Iñaki Oyarzábal, no me parece bien. No me gustó el objetivo: dejar en ridículo a un político. Ni me gustaron los medios: Twitter. El primer problema de esta herramienta y otras como Facebook es que hay quien se la toma en serio, y publica en ella respuestas categóricas y relevantes que, por su envergadura, deberían de ir por otros medios. Y el segundo problema, especialmente en Euskadi y España, es que los periodistas se lo toman aún más en serio, y generan noticias basadas en menos de 140 caracteres mal escritos.

Pero, ¿qué han ganado?

Cake Minuesa, conocido como “el follonero de Intereconomía” me gusta tan poco como el de ‘La Sexta’. Ese tipo de periodismo que busca que el protagonismo resida en la pregunta, más bien, es antiperiodismo. Pero en esta ocasión, acierta: “¿Qué habéis ganado matando?” preguntó a los presos que leyeron el comunicado en Durango. Por respuesta, el silencio. Pero ese silencio donde más duele es entre los más duros de la izquierda abertzale y los miembros de ETA que siguen encarcelados o fugados. ¿Qué han logrado? ¿A dónde nos ha llevado tanto dolor? ¿Qué lecciones de Paz pretenden imponernos ahora?