¿Ellos lo hacen?

Para la nueva líder de Podemos en la CAV cada día cuenta: necesita ganar notoriedad. Por eso también arriesga en los mensajes y algunos deslizan más de lo que puede permitirse una candidata a lehendakari. Su comentario sobre que tal vez el paso a la fase 1 de la CAV se debía a un arreglo entre el PNV y al gobierno español invita a pensar que ella y su partido están dispuestos a los arreglos. Invita a pensar que en Podemos juegan a tener dos almas: la que habla con el PNV allí porque confluyen y la que ataca aquí a Urkullu por interés electoral. Esas contradicciones a lo que no invitan es a confiar.

Al final es al principio

Pese a lo mucho que ha agitado el avispero Bildu, llenando las redes y WhatsApp de “memes” sobre el lehendakari, los hechos de la semana, con bares desbordados, y las palabras del gobierno español, que recomienda a las comunidades autónomas a tomar medidas más restrictivas, como la CAV, parece que dan la razón a quien las impuso. Los chistes ya están hechos, los cabreos en los grupos de WhatsApp de quien tres semanas atrás se quejaba porque volvía a trabajar ya están deglutidos, las manifestaciones políticas de sindicatos en campaña ya están realizadas. Ahora toca responsabilidad de todos.

Encuentros en la primera fase

El lunes, los de siempre intentaron ocupar un edificio público en Romo aprovechando la movilidad por la apertura de establecimientos hosteleros. Sí, aunque las normas dictan que no puede haber reuniones en espacios cerrados, decidieron juntarse para ocupar un edifico que es de todos los getxoztarras. Evidentemente, la policía los desalojó. ¿La respuesta? Una manifestación. Con un par. Porque el confinamiento, las normas, la precaución que tanto reclama Otegi, no va con los de siempre, con los que aprovechan cada momento y resquicio para lo suyo, que ni es lo de todos ni lo de la juventud vasca. Nunca lo fue.

Todos los Javier Negre de esta pandemia

Es muy fácil: o estás con Javier Negre pidiendo más test porque es fácil de vender y difícil de explicar cómo se realizan, o estás con los que tienen que luchar contra la pandemia cada día. Porque muchos y muchas siguen pensando que hacer un test es, en palabras de la consejera vasca de Salud, como darle al botón de la lavadora. Y si saben que no es así, ¿por qué mienten? ¿Por qué buscan cabrear a una sociedad agotada? ¿Por las próximas elecciones? Esta pandemia está retratando a todos. Yo no me escondo: he sacado la cara a todos los gobiernos que la hacen frente. Y no a las y los jetas de vídeo diario.

No podía faltar Cake Minuesa

Cuando leí esta noticia en Púbico: “Ayuso adjudica a dedo un contrato de 30.000 euros para hacer vídeos sobre el coronavirus al reportero Cake Minuesa”, lo primero que pensé es que cuánto había tardado en leer su nombre durante este confinamiento. Alguien como él, que se dedica a manipular y mentir por motivos ideológicos reprobables, tenía que haber dado que hablar antes. Pero aquí está, por fin, llevándoselo crudo de la Comunidad de Madrid para “informar”, a su manera, con su punto de vista, con sus formas, con su ideología, con sus objetivos de siempre, a sueldo de Ayuso y sobre el coronavirus.

Vergüenza

El final de la huelga de hambre de los presos de Lledoners fue una de las mejores noticias prenavideñas: Catalunya necesita volver a la normalidad urgentemente y esa es una labor de todos los actores y agentes. Flaco favor hacen a esta demanda Carlos Herrera, Juan Carlos Girauta, Arcadi Espada y Salvador Sostres con su foto desde una marisquería y el mensaje: “Empezamos huelga de hambre”. Los dos últimos ya son solo dos bufones de la derecha rancia. Herrera no debería de caer en el peor tuiterismo. Pero lo de Girauta, por diputado, es injustificable.

Nacionalismo paleto

Uno se los protagonistas de la foto de la vergüenza de la que acabo de hablarles, Juan Carlos Girauta, se ha enfadado con Hermann Tertsch porque el periodista ha echado en cara a Ciudadanos, fíjense, el reportaje en Diario Vasco de los líderes políticos de Euskadi comiendo en una sociedad donostiarra. Girauta y Tertsch son de esos a los que les gusta relacionar el nacionalismo con lo peor de lo rural, pero no he visto una muestra más clara de ese nacionalismo paleto que retorcer ese reportaje, muestra de una normalidad democrática vasca que deberíamos exhibir más.

No es un periodista

Cake Minuesa se quejaba estos días de Navidad de que nadie de LaSexta, Telecinco, Cuatro, o TVE le ha llamado para preguntarle qué tal estaba después de que el pasado 21 de diciembre un idiota le agrediese en Barcelona. Minuesa sabe que ningún periodista tiene obligación de llamar a un agredido. Pero le da igual porque lo suyo es provocar, también cuando va micrófono en mano y cámara a tres metros. Minuesa tiene de periodista lo que yo de cocinero: la cuchara de palo. E insisto: los compañeros que se han referido a él como “un reportero agredido” solo se han rebajado.

Monedero el rapero

Cuando vi a Juan Carlos Monedero marcarse un villancico navideño a ritmo de rap con su habitual matraca (que él es el pueblo y vigila al poderoso), me alegré: no hay mejor manera de retratar a alguien que esperar a su autorretrato. Y se supone que Monedero es de los listos: el profesor de Iglesias y Errejón, el que trabajaba para el gobierno venezolano y cobraba su buen dinero público chavista, el que tenía una sociedad unipersonal para tributar menos, y el que fundó La Tuerca y Podemos. Lo siento por quienes confiaron en su capacidad revolucionaria y ahora se encuentran a un aspirante a showman.

El vídeo que hay que ver

He escrito sobre Catalunya en el primer párrafo, en el central y reincido en este final pero con el vídeo que tienen que ver: lo ha publicado Gabriel Rufián (que sigue sin caerme bien) y en él se distingue a manifestantes con pañuelos amarillos que el pasado 21 de diciembre detenían a quienes tiraban contenedores y querían montar barricadas y algarabía. ¿Infiltrados? No tengo motivo para pensar que no lo fueran si comparo a estos buscadores de pelea con esa ciudadanía que volvía a dar una lección de civismo. Aunque en Euskadi sabemos demasiado de tontos con pasamontaña.

Sí, puede que haya cierto revanchismo

Twitter me facilita mucho encontrar temas para esta columna, pero sin Facebook nunca hubiera existido. Del mismo modo, sin Facebook, entendido como el principio de las redes sociales digitales y de una Identidad Digital más compleja, no estaría dedicándome a lo que hago. Así que es imposible para mí sentir ganas de revancha hacia Facebook, como sí hará una parte importante de la prensa. Ícaro Moyano lo ha sintetizado muy bien (en Twitter): “Es la guerra. Facebook lleva años siendo hostil con los medios y ahogándoles. Ahora los medios se van a cobrar la pieza.

La tele (pública) según la (extrema) derecha

Parece un titular de la web satírica “El Mundo Today” pero no lo es. Santiago Abascal respondió a Federico Jiménez Losantos que “se pueden dejar el programa de toros y el de Juan Imedio” en Canal Sur en el caso de que no sea posible su cierre. Ahora, díganme qué modelo prefieren: ¿el normalizado que genera tejido empresarial audiovisual pese a la discusión política, periodistas y a pie de calle (inevitable) sobre sus contenidos, o uno “nuevo” (del cambio, ya saben) que toma a la ciudadanía por tonta, directamente? Seguro que entre uno y otro está la virtud, pero no en el punto medio.

Nos equivocamos igual

A veces yo también menciono a Enrique Dans como máximo exponente de una época, esa en la que leíamos blogs en los que algunos (como Dans) consideraban que gracias a Internet íbamos a ser más libres, más listos y, si me apuran, hasta más guapos. Mr. Insustancial tuiteaba hace poco algo parecido: “De aquellos análisis de Enrique Dans sobre cómo los medios digitales iban a superar en calidad y ética a los medios tradicionales lo que más me fascinaba es que se desmontaban con una sola pregunta: ¿por qué? La respuesta eran cosas peregrinas como ‘estarán hechos por gente’”.

La resaca del 21-D

Además de las imágenes que servirán a unos para decir que en Catalunya se vive en un estado prebélico y a otros para decir que en Catalunya se está viviendo una revolución, y de la hostia que se comió el provocador con cámara Cake Minuesa, la resaca del Consejo de Ministros en Catalunya debería de incluir un dolor de cabeza para los de Sociedad Civil Catalana, que andan midiéndose las hojas de la navaja en público: la asociación contraria al independentismo ha sido descabezada y parece que desde dentro han dejado correr rumores de malgasto de dinero, justo cuando Vox tiene más fuerza que nunca.

La partida es muy larga

He sido el tipo raro en mi sector: soy de los pocos que tiene un trabajo estrechamente ligado a la tecnología y no ha invertido en criptomonedas. Todavía somos menos los que seguimos viendo un modelo de estafa piramidal de base tecnológica, esa excusa que sirve para eludir impuestos a muchas empresas con modelos de negocio basados en aplicaciones y posesiones de terceros. Pero no escribo esto para sacar pecho y decir que tenía razón. De hecho, espero no tenerla y que todos mis amigos recuperen sus inversiones en bitcoins y similares después de un 2018 desastroso.

¿Quince años?

Según Vozpópuli eso es lo que habría trasladado Oriol Junqueras a los suyos, los de ERC, el partido con más opciones hoy para ganar las elecciones en Catalunya el 21-D. Y ojo, que lo que importa de la noticia son sus derivadas, no el propio hecho en sí. Si Junqueras o Rovira alcanzan la presidencia con ese mensaje se abren a pactos con partidos españoles como Podemos o PSC y a una gobernabilidad y unos objetivos que se han negado a sí mismos durante años.

Todo a la derecha

Imagino a Pablo Casado en unos años como un político quemado por Rajoy (que continúa de presidente del gobierno español y el PP) después de decir una barbaridad tras otra, apartado en la alcaldía de León o Valladolid y con un bonito sobresueldo de senador autonómico. Por el camino parece que acumulará una experiencia previa en política municipal: “Rajoy y Cifuentes pactan que Pablo Casado sea el candidato al Ayuntamiento de Madrid”, según El Confidencial Digital.

Van allanando el camino

Si algo caracteriza a Pablo Casado es su capacidad para decir una tontería tras otra sin perder su entrenada sonrisa y por ser un político que se sitúa entre la derecha y la pared. El PP que viene parece más reaccionario que el que ya conocemos, incluso. Y ponen empeño en lograrlo: para aprender a comunicar cuentan con aulas de formación propias con Cake Minuesa como invitado. Ese periodista que se dedica a hacer el ridículo intentando confirmar postulados de partida de la derecha rancia.

Sí, la cárcel es dura

En esta actualidad político-carcelaria española tan casposa, tiene que salir Torbe, el productor de cine porno “acusado de trata y blanqueo” (La Voz Libre) a explicar lo obvio: que en la cárcel se pasa mal. Ignacio Allende (su nombre real) ha hecho un videoblog en el que desmitifica eso de la cárcel cinco estrellas que espera a políticos catalanes y que habitan los del PP. Incluso Granados, con el que ha compartido pasillos, lo pasa mal, según Torbe. Las rutinas y el miedo constante marcan la estancia.

¿Y si no las publican?

Facebook y Google son las principales plataformas de venta de publicidad en Internet, pero a diferencia de este periódico, por ejemplo, no generan ningún contenido. Todo el espacio se lo llenamos los demás. Y ahora, diez años después de su eclosión, empiezan a preocuparse por la veracidad de esos contenidos porque, al final, afectan al valor de sus marcas, y anuncian que marcarán el nivel de credibilidad de las noticias. ¿No sería más fácil que retiraran las falsas? ¿O el tráfico les importa más que la verdad?

Te lo dice Felipe

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Rubalcaba, que te lo dice Felipe en ‘El Confidencial Digital’, la leche: ante el nacionalismo vasco y el catalán solo cabe una respuesta, y ésta es el pacto con el PP. Es más, ¡ni que Rubalcaba no lo supiera! Él, que era el ministro de Interior cuando se fraguó aquel pacto que acabó con dos partidos abertzales ilegalizados para que a PSE y PP les diera la suma y pudieran desplazar a Ibarretxe de Ajuria Enea. Pero González parece que lo tiene más claro que nadie: aunque el PP perdiera las elecciones generales, el PSOE tendría que pactar con ellos para no ceder a negociación alguna con PNV y CiU.

¿Y en Bilbao?

Pocas dudas me caben de que, si en Bilbao da la suma, PSOE y PP se unirán para lograr otra alcaldía, como llevan varias legislaturas haciendo en otros ayuntamientos de Bizkaia. Pero lo tienen difícil, porque los socialistas están en pleno proceso de disolución (con su consiguiente lucha interna, que eso no lo evitan ni queriendo), y en el PP no dan con la tecla, según ‘El Confidencial Autonómico’. Parece claro que Cristina Ruiz no repetirá como candidata, y estarían buscando “un perfil distinto: un economista, o un catedrático de peso”.

La culpa, siempre de otros

Pero si Felipe apuesta por extender a España el pacto PP-PSOE, que quede claro, la culpa la tenemos los nacionalistas, que no hay quien pueda con nosotros. Y si tenemos un Estado propio, o algo parecido, ya, nos ponemos de un insoportable… La última víctima de nacionalismos tan peligrosos como el Gibraltareño es Cake Minuesa, ese que va de “follonero de la derecha” y trabaja para ‘Telemadrid’. A Minuesa no se le ocurrió otra cosa que ir al peñón y desplegar una bandera española. Él asegura que le agredieron (‘Libertad Digital’), pero lo único constatable es que ha sido denunciado por “escándalo y alteración del orden público” por las autoridades legítimas, legales y autónomas de Gibraltar.

Más tele, más España

La televisión pública española y las privadas andan enfrentadas, últimamente, a cada paso. Se acabó aquel maravilloso idilio que empezó con Zapatero como celestino, anulando la publicidad de TVE y haciendo que la tarta publicitaria se la comieran entre menos, y regalando canales de TDT. Ahora, el asunto se ha puesto feo: tanto que la tele pública ha comprado los derechos de retransmisión de los partidos de la selección española de fútbol por encima del precio que querían pagar Telecinco y Antena3 (‘Vozpópuli’). Y se ha armado el Belén porque, según las privadas, La1 no hace una competencia leal… cuando somos los contribuyentes los que pagaremos la emisión de todos esos partidos.

Carteles electorales horribles

Estoy bastante de acuerdo con la selección que ha hecho Antonio Maestre en ‘La Marea’ de los carteles electorales más horribles de la política española. Para empezar, el del PP de estas elecciones. Feísimo. Con un Cañete azulado que no conecta con el votante ni con pegamento. Para seguir, un Aznar de melena y gomina, un PSOE pastelazo (en repetidas ocasiones), Stalin y Sabino Arana unidos por el PP, Carlos Carnicero haciendo campaña por el derecho de Euskal Herria, y un Ruiz Mateos al que a obrero no le ganaba nadie.