Es cuestión de beneficios

El espíritu del tuit de Nerea Arostegi es lo que importa: “El titular será que El Prenda ha pedido perdón pero la realidad es que ha pedido una reducción de condena. Que no se olvide”. Aunque parece que si su petición de perdón es tenida en cuenta, José Ángel Prenda no vería reducida su condena pero sí podría acceder a beneficios penitenciarios. Vamos, que su arrepentimiento, como bien sugiere la periodista vasca, es una cuestión de beneficios contantes y sonantes, lo que deja ver, junto al hecho de que haya dejado al resto de “la manada” en la obligación de admitir también el delito, el tipo de persona que es.

Esto, también

El Prenda se habrá esforzado en hacer una carta manuscrita y en parecer arrepentido, pero lo suyo tiene más pinta de negocio que de otra cosa. Igual que lo de las eléctricas: no es nada personal, de hecho, los consejos de administración y las y los accionistas no piensan en las personas. Solo es cuestión de números (tenemos que hablar también de quienes pagan facturones pero esperan dividendos): “Las eléctricas ganan 4.000 millones en bolsa a la espera de que Ribera les devuelva los beneficios caídos del cielo” (El Independiente). Todo a la buchaca de quienes, además, se ponen chulos en actos públicos.

¡Pues claro!

El enésimo giro a la derecha del PP para ocupar el espacio de Vox ha encontrado respuesta en la extrema derecha de la manera más obvia: “Vox reta al PP a probar su acercamiento derogando en Andalucía y Madrid leyes de igualdad y memoria democrática” (InfoLibre). El movimiento se demuestra andando y el fascismo, derogando, prohibiendo o censurando. Es así de sencillo: Casado tiene que demostrar que no va de farol porque los extremistas son más de obras (sencillas) que de palabras (populistas). También puede demostrar que le preocupa el centro y que el votante fachilla no es el suyo, pero esa sería otra historia.

Otro que abandona

Luis Gordillo ha abandonado Ciudadanos para integrarse en el PP. Su movimiento es bastante lógico, sobre todo, viendo los precedentes: “Girauta borró 39.000 tuits contra el PP antes de participar en la convención” (El Plural). Ahí es nada. 39.000 mensajes escritos con el odio que rezuma el ex de Ciudadanos borrados de un plumazo. 39.000 tuits que seguro que formaban un archivo precioso, un pedazo de memoria política, el reflejo de una época en la que una banda de arribistas disfrazados de liberales progres pero más a la derecha incluso que el PP (Ciudadanos cebó a Vox, no lo olvidemos) creyeron que iban a comerse el mundo.

Giuliani se marca un “Infanta Cristina”

¿Qué es preferible, parecer tonto o parecer un delincuente? La Infanta Cristina lo tuvo claro: ella quiso parecer obnubilada por el amor a su marido que, vaya, va a acabar siendo el único de la familia real condenado por llevárselo calentito. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que en la cárcel acaban los más cortos de luces, y Rudolph Giuliani no es de esos: ha preferido reconocer bajo juramento durante un juicio que todo lo que supo del fraude electoral que denunció junto a Donald Trump lo supo por las redes sociales, y que salga el sol por Antequera. Vamos, que él solo fue otra víctima de aquella desinformación.

Liderazgo, ¿de qué?

Albert Rivera puede montar un máster sobre liderazgo político y puede incluir en él a Toni Cantó como profesor. Lo lógico sería que nadie pagase por esas clases: ¿qué van a enseñar el dúo Rivera-Cantó, a cómo huir de barcos que se hunden, a colaborar en el hundimiento, a saltar de un partido a otro cuando la cosa se pone fea, a vivir de las declaraciones pero nunca de la gestión, a sostenerse en chiringuitos cuando el escaño lo ocupa otro? Es hora ya de exigir un poco de cordura y de demostrar que no vale todo, que quienes no supieron tomar decisiones más que para su propio beneficio no pueden enseñar a tomarlas como líderes.

Comunicación, ¿cuál?

Otro ex de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, ha sido fichado también como profesor, en este caso, de Comunicación en el Instituto Superior de Sociología, Economía y Política. ¿En serio a alguien le parece que tiene algo que enseñar? ¿A qué, a ser un parlamentario que solo sabe llamar la atención por sus exabruptos, igual que hace en Twitter, y es incapaz de mantenerse en silencio cuando hablan quienes piensan de un modo diferente a él? ¿Acaso Ciudadanos supo comunicar sus decisiones o pareció una simple muleta del PP que acabó con su crédito político a una velocidad de vértigo? ¿Por qué intentan engañarnos?

¿Contertulio o líder en la sombra?

El planteamiento de Francisco Carrión en El Independiente sobre el nuevo papel de Pablo Iglesias resulta bastante interesante: “El regreso de Pablo Iglesias, con una cada vez más abultada lista de colaboraciones mediáticas, amenaza con marcar la agenda de la dirección que encarna Ione Belarra y Yolanda Díaz”. Evidentemente, sus artículos de opinión dejarán escritas directrices e intenciones, lo que no sabemos es si serán consensuadas con la nueva dirección, si esta se lo mandará a Iglesias o si el propio Pablo querrá liderar el proyecto desde las bambalinas, pero parece que ningún partido se libra de tener un jarrón chino.

¿Abrimos el debate?

La propuesta de Desigual de reducir la semana laboral a cuatro días (uno de ellos, además, de teletrabajo) y, por extensión, el salario (un 13%) merece una reflexión. ¿Es lo que queremos? ¿Compensa? ¿Podemos llegar a fin de mes con más tiempo libre y menos capacidad de gasto? ¿Abrimos la puerta a que lo hagan otras empresas y, al mismo tiempo, a que se abra una brecha entre quien sí puede permitírselo y quien no? ¿Debemos dejar que sean algunas empresas las que tomen esta decisión o es necesario regularlo y homogenizarlo? No tengo ni idea de las respuestas pero sí sé que soy el menos indicado para aventurarlas.

Hay que airear Internet

De lo que no tengo ninguna duda es de que hay que airear Internet y, después, regularlo. Estoy bastante de acuerdo con Charles Randell, el regulador financiero de Reino Unido, que ha criticado un anuncio sobre criptomonedas de Kim Kardashian en Instagram: “La promoción financiera con mayor audiencia de la historia” (Vozpópuli). Al respecto, ha hecho este símil: “Los establos de Augías no se habían limpiado durante 30 años cuando a Hércules se le asignó la tarea de limpiarlos. (…). Al igual que los establos de Augías, en los últimos 30 años Internet se ha llenado de una gran cantidad de… bueno, llamémoslo ‘contenido problemático’”.

Le da tiempo a todo

Saco adelante con dificultades mi trabajo y la parte que me toca en el cuidado de mis hijos y las tareas de casa, sin tiempo apenas para ver a mi ama y mi hermana, ni mucho menos a mis amigos… Y asisto atónito cómo a otros les da tiempo a todo y a más: “Pablo Iglesias lanza otra purga en Valencia”, según Vozpópuli. El objetivo, el de siempre: “Arrasar a los críticos”, pero esta vez “tiene como aliado también a José Luis Ábalos, quien aspira a debilitar a Ximo Puig para controlar el PSPV”. A estas alturas, el “juego de tronos” permanente de los de Podemos empezaría a aburrirme… Si saliese de mi asombro.

Giaruta, a por otro carné

Juan Carlos Girauta está más cerca que nunca de ampliar su colección de afiliaciones a partidos políticos: Macarena Olona le ha echado los tejos políticos y el exdiputado, claro, se ha dejado querer, como ha hecho siempre. Empezó en el PSOE, pasó por el PP y vivió sus mejores días como electo en Ciudadanos… De momento: nadie sabe qué le puede esperar si entra en Vox. ¿Cómo puede alguien hacer ese recorrido político? Esa pregunta tiene una respuesta muy compleja y otra muy simple, y como yo siempre he sido muy fan de Guillermo de Ockham, sobre todo, en su fase navajera, elijo la sencilla.

En Israel van muy bien… Y muy mal

La estrategia de vacunación de Israel, que empieza por pagar más por cada dosis para ser los primeros en recibirlas, está siendo un éxito: van mejor que ningún otro país… Y al mismo tiempo los datos de propagación de la epidemia siguen siendo graves. Lo que sucede en Israel es solo el trailer de la película que veremos y viviremos aquí: la relajación de la ciudadanía (el Estado mantiene unas medidas severas) ante la perspectiva de mejora provoca que, sobre todo entre los más jóvenes, el virus siga extendiéndose, incluso con los peores números desde el principio de la pandemia. Pero su situación sigue siendo la mejor.

Nosotros, también

Lo peor de la pandemia está por llegar por el simple hecho de que estamos más cansados que nunca y, como era esperable desde el principio de la misma, el virus ha mutado y, aunque no se ha vuelto más letal, sí se propaga más rápidamente. Así que vamos a necesitar una dosis extra de paciencia y optimismo, y nos queda muy poco de las dos cosas a todos, para llegar hasta el final sanos y salvos… También mentalmente. “Otro efecto secundario del coronavirus es que te agria el carácter, incluso aunque no lo pases”, leía durante el fin de semana en Twitter mientras pensaba que yo también estaba sufriéndolo.

Hoy vuelve la normalidad… Al fútbol

Después de el partido de debut contra el Barcelona, una semifinal y una final, y una ronda de Copa que nos daba mucho miedo a todos, el Athletic por fin vuelve a la normalidad de la liga. A partir de ahora veremos al equipo de Marcelino de verdad, no al extramotivado por los partidos a vida o muerte. Pero las semanas que hemos pasado no se nos deben olvidar. Tampoco a otros: Santi Segurola ponía en valor la supercopa del Athletic para el fútbol en general porque servía para recordar a los gestores y los seguidores de los grandes equipos de qué va este deporte y que no todo es industria.

La «justicia» española

La repetición del caso Bateragune, después de la anulación del Tribunal de Estrasburgo que llegó con las condenas ya cumplidas, es la última muestra de que la “justicia” (la única manera de escribir la palabra es entrecomillándola) española está compuesta, por lo menos en parte (y en su parte más importante, me temo), por justicieros que no dudan en corregir al gobierno español e incluso a instancias superiores. Esta decisión del Tribunal Supremo llega tarde, hace que los propios jueces sean los protagonistas y huele a saña. Es decir: cumple con las características de una injusticia. Sin comillas.

Es que nunca fue suyo

A la familia Franco, igual que a la familia Borbón, e igual que a muchas otras familias españolas que se enriquecieron con la dictadura o sus consecuencias, España les ha respetado en exceso. Y ahora, como la Hidra, hay demasiadas cabezas que cortar. Lo robado tendría que haber sido devuelto a sus legítimos propietarios o, en su defecto, al estado durante la transición, que no fue modélica pero sí idílica para quienes trincaron. Ahora Francis Franco se queja en LaSexta de que atentan contra su propiedad privada. Pero el Pazo de Meirás y todo lo que hay dentro, como tantas otras propiedades, nunca fueron suyas.

Otro facha

Juan Carlos Girauta es un tipo coherente aunque por sus tuits pueda parecer todo lo contrario: cuando era diputado en el Congreso se quejaba de que el PSOE quisiera apropiarse de la iniciativa legislativa sobre la eutanasia… Y ahora que es un simple tuitero advierte de que aprobar la eutanasia puede ser el principio de los males. Insisto, no es incoherente: Girauta vive para estar enfadado, para ir a la contra, por el “no a todo” y con el “no a todo”. Girauta es un tipo malencarado y con unas ideas claras que se aproximan a Vox siempre que no cobre por opinar lo contrario. Y nos lo quisieron colar como político de los buenos.

Cada día, más lejos de la jubilación

No es fruto de la actual crisis, derivada de la pandemia, sino de la anterior: cada día que pasa estamos más lejos de la jubilación… Cuando lo normal sería lo contrario: como nos recuerdan en El Independiente, el 1 de enero, la edad para retirarnos estará en los 66 años. Pero no acabará ahí: lo pactado en 2013 es que ese horizonte se establezca en los 67 años… A menos que por el camino no lleven más allá esa frontera. Una información a tener en cuenta ante los populistas que desacreditan las políticas que apoyan la natalidad o los que desprecian a los inmigrantes que se juegan la vida para venir y trabajar.

John Le Carré nos ha dejado

Lo bueno de los escritores es que nunca nos dejan, realmente: su obra, igual que su nombre, su cara en las solapas de los libros e incluso su biografía, siguen presentes durante generaciones. Con todo, hoy nos toca despedirnos de las ideas que nunca saldrán de la cabeza de John Le Carré, un autor de ficción que, sin embargo, para muchos ha sido un cronista de excepción una época (la guerra fría) sobre la que hay mucha literatura pero que él describió mejor que nadie. Su propio bagaje como espía, fuera el que fuese, propició el principio de su obra. Su disciplina documental y literaria, el resto. Se ha ido un maestro.

«Esos pintores de los que usted me habla»

Arnaldo Otegi está a un paso de, en cualquier entrevista, llamarnos gilipollas a los que seguimos pensando que los que se dedican a pintar sedes de distintos partidos y el domicilio de Idoia Mendia tienen todo que ver con Bildu, y de referirse a los de los sprays como “esos pintores de los que usted me hablar”. Porque, según Otegi, es una locura pensar que si Pernando Barrena da la bienvenida en Twitter a un preso de ETA, quienes llaman la atención sobre la huelga de hambre de otro tienen algo en común con el eurodiputado de Bildu. Como si no hubiéramos visto otras pintadas, otras capuchas y otras excusas.

Cuestión de estilos

Hacer política riéndose de la gente es un estilo. Es el estilo de Otegi, que nos trata como si no tuviéramos ni memoria ni conciencia. Y fue siempre el estilo de Girauta que, con su habitual cara de perro, en el fondo, se descojonaba de que pudiera estar haciendo política con sus fobias. Ahora, el ex de Ciudadanos ha caído en desgracia, está enfadado de verdad y se nota la diferencia: “Bueno, no sujetáis a los perros, ¿eh? De acuerdo. Vosotros lo habéis querido. He dejado mi tierra y he roto con muchos amigos por defender la libertad. Vosotros, traidores, me vais a comer la polla por tiempos”, tuiteaba esta semana.

Antifascista y demócrata

No veo cómo puede ser uno antifascista y no ser demócrata. De hecho, no entiendo que una persona sana no sea demócrata. Si alguien defiende una dictadura, la que sea, para mí, el problema mental de esa persona es evidente, y tiene que empezar un tratamiento. Pero si Daniel Innerarity dice esto yo seguiré dándole vueltas: “Ser antifascista como condición para ser demócrata es, dependiendo de cómo se mire, una obviedad o algo discutible. Sería como decir que basta con ser antimalo para ser bueno”. Lo que tengo claro es que no podemos permitir que se declare antifascista quien no lo es.

Ser monárquico tampoco tiene sentido

Ser monárquico hoy tampoco tiene sentido salvo que vivas de esa monarquía directamente. Entonces, tampoco defiendes la monarquía: defiendes tu sueldo. Es lícito, pero nos sale demasiado caro a los demás. Hoy no hay ni una prueba del beneficio para España de una jefatura de estado hereditaria. Al contrario: Pilar Eyre recordaba que se cumple un año de la renuncia de Juan Carlos I a su agenda institucional. Y lo hacía con estas palabras de la amante del emérito: “El rey Juan Carlos es como un niño… No distingue lo legal de lo ilegal”. Ese es el resultado de la inviolabilidad de la Corona y el velo que le pusieron entre todos.

Demócratas… De aquella manera

Esta semana hemos visto cómo Marlaska sufría su propia medicina, como Ortuzar recordó en Telebilbao: el juez Marlaska era un azote para el gobierno de turno y el ministro Marlaska recibe los latigazos de los que se ven en la obligación moral de corregir, desde sus puestos funcionariales, a los electos. Miquel Roig lo resumía en Twitter, como siempre, mejor que nadie: “Que no pasa nada por que un ministro dé varias versiones distintas de un mismo hecho ya lo demostró Ábalos con el ‘Delcygate’. Lo que estamos midiendo aquí es hasta dónde llega la vergüenza torera de cada uno”.