Intolerable

Este tuit de Isabel Díaz Ayuso no solo es vergonzante, en medio de una pandemia y al inicio de una crisis económica devastadora resulta intolerable: “Todo mi apoyo a la policía, profesionales que siempre arriesgarán su seguridad en cumplimiento del deber y por todos los ciudadanos, empezando por los barrios más humildes. Estos altercados contra nuestras medidas sanitarias están apoyados políticamente al más alto nivel”. Y lo ilustraba con imágenes de agentes agredidos en Madrid. ¿De qué va? ¿Qué pretende? ¿Por qué no se deja de tuits y pulsos y se pone a hacer lo más básico contra el coronavirus?

Lo básico, sí

Cuando el 22 de septiembre el gobierno de la Comunidad de Madrid colocó dos dispensadores de gel hidroalcóholico para la puñetera foto también se sacó el selfie de la desvergüenza: no han hecho nada, ni lo más básico, contra la pandemia. Otro ejemplo: el hipódromo de Zarzuela se ha puesto tan de moda que hasta lo saca El País en su edición del sábado porque al ser considerado casa de apuestas y no espacio deportivo, la chavalada va a beber, jugar y juntarse. Un planazo para los más inconscientes y un retrato para los incompetentes: en la comunidad de Madrid no han tomado ni las medidas más sencillas y lógicas.

Sus prescriptores ya avisaban

El caos en la capital se veía venir: la máxima dirigente ya mostraba de qué pasta estaba hecha y de quién se rodeaba (eligió como jefe de gabinete a Miguel Ángel Rodríguez antes de la pandemia), y los prescriptores que defendían al gobierno de la comunidad y la capital también avisaban. Carmen Lomana tuiteba el fin de semana: “¡Hoy Madrid estaba como en sus mejores tiempos! ¡Restaurantes, tiendas, calles, terrazas llenas de gente de todos los lugares de España! ¡Gracias por venir! Gracias por arroparnos y no hacer caso a tanto panfleto vacío del Gobierno que quiere cargarse la Comunidad de Madrid”.

¿Y el jefe?

No creo que la ciudadanía de Madrid eligiera a Isabel Díaz Ayuso para gobernar Madrid, sino al PP. En la mayoría de las ocasiones son las siglas las que reciben los votos y la ciudadanía supone que los candidatos responderán a un perfil predecible. Pero la presidenta de la Comunidad es mucho más disruptiva de lo que esperábamos todos, incluido Pablo Casado, responsable de este error (como el de Cayetana Álvarez de Toledo o Dolors Montserrat). En vez de actuar, Casado hace declaraciones vía Twittter como presidente “wannabe” y da cortes tan constructivos tanto como: “Viva España, viva el Rey”.

El gran resumen

Jorge Matías ha resumido en Twitter la situación mucho mejor de lo que yo seré capaz: “Lo peor de todo lo de Madrid es que la actitud del gobierno de la CAM es meramente ideológica. No dan su brazo a torcer porque eso sería admitir que el proyecto ultraliberal iniciado hace más de 25 años es un puto fracaso de principio a fin”. En efecto: el PP ha gobernado con el viento a favor y sobre ríos de dinero que nacían de la capitalidad. Pero en cuanto las cosas se han puesto feas se han visto las costuras y la acumulación de desastres: rebajas en impuestos, gestión “a lo txoko”, y más privilegios a los privilegiados.

Es la ideología

Aunque Carmen Lomana usara uno de los hashtag del 1 de Mayo realmente la reivindicación laboral en Twitter le daba igual. Para ella simplemente era el primer día de un mes que anticipa el verano. Su caso (aunque Lomana anunció que no votaría a Vox) me sirve para intentar explicar cómo funciona el mecanismo político de ciertos sectores socioeconómicos: la derecha y la extrema derecha no actúan para apropiarse de lo de los trabajadores, es que no los tienen en cuenta. Es una cuestión ideológica que contiene la práctica y la retención de privilegios, y es más preocupante que su entrada en una lucha de clases.

¿En serio nos lo tenemos que creer?

Pablo Montesinos, candidato fracasado del PP en Huelva, tuiteaba esta semana las intenciones del líder de su partido: “Pablo Casado, en rueda de prensa: ‘Hemos tomado nota del mensaje que nos mandan los electores. Vamos a recuperar nuestro espacio electoral de inmediato. Salimos a por todas’”. Lo hacía como otros que, más cerca, celebran el viraje al centro mientras se han mantenido en primera línea de este PP asalvajado y extremado. El que lo anuncia y los que lo celebran se olvidan, entre el miedo y el regocijo, de lo más importante: cómo nos vamos a tomar los votantes un cambio de discurso por un resultado electoral.

Otro

Pablo Iglesias ha pasado de anunciar a sus ministros en rueda de prensa en el Congreso mientras Pedro Sánchez se reunía con Felipe VI, a anunciar vía artículo de prensa y otros portavoces su intención de entrar en el gobierno. Este dislate repetido lo define Raquel Marcos con mucha más clase de lo que yo sería capaz: “Pablo Iglesias está destrozando lo que había hecho bien en campaña. Exigir entrar en el gobierno el primer día y enfadarse en lugar de ilusionar a los votantes sobre lo que pueden hacer juntos, y luego querer colocar en ministerios a gente como Echenique y Mayoral. No, por dios”.

Inventan la democracia… Y el negocio editorial

No tengo nada en contra de Marcelo Expósito porque no sé quién es: su paso por el Congreso me ha pasado completamente inadvertido pero doy por hecho, como con todos los diputados hasta que aparecen las malas noticias, que habrá desempeñado su labor correctamente. Lo que me sorprende es la tipología de los que han inventado la democracia y el negocio editorial: Expósito ha estado solo tres años en el Congreso por Podemos y ya ha publicado un libro sobre su aportación. ¿Qué podrían contar Aitor Esteban, portavoz y negociador? ¿U Oskar Matute, con su amplia trayectoria en partidos y parlamentos?

Necesitamos más seriedad

Si un anuncio sobre la República Catalana se desmonta con un simple enlace, ¿qué suma o resta ese anuncio? ¿Por qué alguien se ha apresurado (quiero pensarlo así) a comunicar que Carles Puigdemont ya ha usado los sellos oficiales de este nuevo Estado si lo que ha hecho es contratar un servicio del sistema de Correos belga que permite poner en un sello el dibujo que tú quieras? ¿Me parece una buena idea que como gesto simbólico el President remita sus cartas con este detalle? Por supuesto. ¿Me parece mala idea regalar una mentira que se comprueba en dos clics? Por supuesto.

Nazi y cabrón, dáselo a tus hijos

No es ninguna broma aunque parezca que han echado atrás la campaña: Cuétara ha decidido poner de reclamo para unos cereales infantiles una galleta basada en Cabronazi. Es decir, en un personaje que se ha hecho popular en las redes sociales digitales por robar contenido disfrazado de Hitler. El resultado es una galleta con la ropa de Hitler y un mensaje: “Niño, cómete esto para que te llegue mucho azúcar al cerebro y se te ocurran maneras de robar el talento a los demás”. Porque los de Cabronazi también lo habrán facturado, claro. Y un falso Hitler nos ofrece el desayuno simpáticamente.

Una bandera para tapar

Inés Arrimadas ha salido al estrado del Parlament con una bandera de España y me parece bien. Eso, sí, ella misma tendrá que aclararse, y no digamos nada de las explicaciones que tendrá que dar a Albert Rivera, por qué ha decidido convertir “un trapo” en su motivo de lucha. Nadie sacará la española de Catalunya, dice Arrimadas que al final, como todos veíamos desde el principio, no es más que la portavoz de un partido nacionalista español. Un partido y una ideología legítimas pero, por favor, que la asuman sin complejos ni subterfugios para esconder su amor por su patria.

El 155 que no hizo el PP

Pablo Casado exige a Pedro Sánchez que ponga en marcha de nuevo el 155 contra Catalunya, y que lo haga metiendo mano en las cuentas, TV3 y la Educación. Cuando gobernaba Rajoy lo primero ya pasó: Montoro controlaba las cuentas del conseller Junqueras y hasta hizo frente a un Llanera que aseguró que bajo la supervisión de Montoro se desvió dinero para el 1 de octubre. Pero el PP no se atrevió ni con TV3 ni con la educación catalana, e hizo bien. El 155 fue bastante comedido, prueba de ello son la cantidad de sueldos públicos que seguían cobrando los independentistas.

Las ideas de Lomana para Madrid

Carmen Lomana se ha ofrecido a su amigo Pablo Casado para ser alcaldesa de Madrid por el PP con un programa muy sencillo: más terrazas, menos multas, menos impuestos y menos manteros. “Una ciudad moderna y abierta”, en resumen, que es lo mismo que no decir nada. Porque mucho tampoco esperábamos de este personaje, y menos si se mete a política. Su visión de la vida es ligera, para la galería. ¿Un proyecto social? En eso no ha pensado: mano dura, pocos impuestos, mucho camarero y mucho disfrute de los que tienen dinero en el bolsillo y tiempo, como ella.

Machismo de Champions

Cualquier opinión del periodista deportivo Juanma Castaño ha quedado inhabilitada después de que él mismo haya asegurado (e insistido) en los micrófonos de la COPE que los futbolistas no tienen que levantarse por la noche a cuidar de sus propios hijos porque su descanso es importante. No dijo nada de las jugadoras de fútbol, cuya maternidad durante su carrera deportiva es casi un tabú. Tampoco quiso entrar, aunque le tiraron el guante, en cómo afecta al descanso de los futbolistas que se vayan de juerga. Lo importante para Castaño es que estén liberados de sus obligaciones como padres.

No tenía otra opción

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Iba a escribir durante el fin de semana sobre el alto cargo de Cristina Cifuentes que resultó adjudicataria de una vivienda de VPO sin estar en las listas, María Jesús Martín, del mismo modo que lo hice sobre Ramón Espinar. Pero no me ha dado tiempo: la señalada ha dimitido y, vaya, creo que también ese hecho merece unas líneas. Porque es cierto que lo ha hecho, sí, pero también que no le quedaba otra opción después de lo que el PP de Madrid criticó al de Podemos.

La España más bizarra

El titular y el subtítulo en El Confidencial lo dicen casi todo: “La Fundación Franco nombra Caballero de Honor al ‘chino facha’. Chen Xiangwei, el camarero chino adicto al Caudillo, entra en el olimpo del franquismo gracias a sus afirmaciones y sus actos. Entre ellos, ponerle de nombre Franco a su hijo”. Pero el propio Chen dice aún más: “Franco es el único que tuvo huevos” o “en España hoy en día a la gente buena se la machaca, solo quieren a los maricones, a los yonquis, a los sinvergüenzas”, le han hecho merecedor de su premio.

Empresas que “molan”

Amazon es una empresa de esas que “molan”, ¿o no? En su web puedes encontrar casi de todo, te lo mandan a casa, tiene aplicaciones, servicios “premium”, protagonizan noticias sobre los repartos de envíos por medio de drones, y hacen anuncios con gente que parece lista fascinada por sus servicios. Pero a un grupo de personas no le hace tanta gracia, en concreto, a sus trabajadores en Escocia que denuncian condiciones laborales muy malas, y se ven obligados a vivir en el aparcamiento para descansar y cumplir con los horarios.

Brian Clough solo habrá uno

Mourinho intenta imitar su estilo y, con los medios de hoy, seguramente acabe siendo el referente de unas formas particulares en el campo y en las salas de prensa, y una buena colección de trofeos en su palmarés. Pero no es el primero: como recuerdan en Esto es Premier, Brian Clough fue el auténtico “the special one”. Un entrenador muy particular que logró ascender con el Nottingham Forest y ganar dos Copas de Europa con él, en una época en la que el fútbol inglés especialmente era rocoso y él logró imponer un estilo limpio.

El peor tuit del año

No he traído a la columna ninguna de las recopilaciones sobre los mejores tuits del año. Tantas que hasta en Twitter es motivo de chiste que te incluyan o que no lo hagan en una de ellas. Pero en Vozpópuli han sabido dar la vuelta a la tortilla: han recopilado los peores tuits del año en España. Una buena colección: “Suena el himno paralímpico, todos en pie”, Errejón confundiendo a Nixon y Reagan, Leticia Sabater creyendo Kuala Lumpur con un insulto (no me estoy inventando nada, lo juro) o Carmen Lomana haciendo chistes islamófobos.

«No» es «no», también en política

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Ayer por la mañana todavía era posible ver en Los Desayunos de La1 a contertulios hablando del supuesto apoyo del PNV al PP, por mucho que esta formación, igual que la antigua Convergència, a la que también meten en el saco incluso pese al pulso secesionista, hayan anunciado el “no” al PP en el Congreso. Por suerte, hay medios que sorprenden (uno ya no espera que Pedro J. Ramírez sea veraz en política vasca), como El Español, que enmarca bien la gobernabilidad de España: es cosa solo de PP, PSOE y Ciudadanos.

Volvemos al principio

No me refiero al 27 de junio, sino al 21 de diciembre. Ya entonces, con las opciones de Pedro Sánchez anuladas por Podemos y una parte de “su” PSOE, la única posibilidad de que hubiese un presidente en España pasaba por la abstención de los socialistas y la colaboración de Ciudadanos. Hoy estamos en la misma situación, ocho meses y otras elecciones inútiles después: la llave de la gobernabilidad en España la tiene el PSOE, y si no la utiliza, habrá terceras elecciones.

¿Quién manda?

Lo malo de esta situación de desgobierno es que se nos está ocultando la verdad: la situación económica española es muy difícil, y da igual que el próximo presidente se llame Pedro o Mariano, incluso que se llame Pablo, va a tener que obedecer a ciertas mecánicas, hasta el punto de que la investidura también puede marcarla la fecha límite para aprobar el techo de gasto, el 23 de agosto, que afecta a los presupuestos. Unas cuentas que miran tanto o más a Bruselas que a España.

¿Explicaciones o mentiras?

Leemos en InfoLibre (digital poco sospechoso de “cavernario”, precisamente) que el Heraldo de Aragón contradice a Pablo Echenique, quien aseguró que solo había contado de un modo irregular con su asistente durante unos meses. Según el medio aragonés, no solo lo hizo hasta las elecciones de 2015: en 2012 ya había contado con esa persona en las mismas condiciones irregulares, por lo que las “explicaciones” del líder de Podemos podían partir de una mentira.

¿Broma o metedura de pata?

Metedura de pata en toda regla. Carmen Lomana sugería en Twitter que la Torre Eiffel de París acabaría tendiendo forma de torre de mezquita, y añadía: “Reíros, reíros… Pero ya veréis”. Alguien como ella, con más de 236.000 seguidores en esta red social tendría que tener cierta responsabilidad, no lanzar mensajes alarmistas ni señalar a comunidades religiosas. Aunque igual pido demasiado y esos 236.000 seguidores se consiguen con salidas de tono y supuestos chistes con tinte islamófobo.