¿Quién quiere ser influencer?

En los seis años que DEIA lleva reconociendo las mejores iniciativas digitales en Bizkaia, en el centro de la acción se han situado los bloggers primero, después, los tuiteros y los youtubers, y ahora, los influencers en Instagram.

¿Cuánto durará esto? Es la pregunta que se hacen los expertos en marketing, los creativos y directivos con más experiencia en las agencias de publicidad, los nuevos managers que han surgido, buena parte de los usuarios y, por supuesto, los propios influencers. Nadie lo sabe. Y muy pocos son los que se atreven a hacer una apuesta. Pero mientras tanto lo disfrutan y, reconozcámoslo, lo disfrutamos: todos los que tenemos una cuenta en Instagram seguimos a algún influencer que nos coloca contenido. ¿Y qué?

El mayor problema es la ausencia de un código básico y común. Del mismo modo que en el Periodismo lo tenemos y aplicamos, existe en Publicidad y todo el mundo está más cómodo cuando se pone en práctica. Solo se trata de avisar de que “esto” no es parte de la serie que estás viendo en televisión, sino del bloque publicitario. También es cierto que el Product Placement (colocar una marca durante una ficción) lleva décadas ahí y nadie informa de ello ni con la letra más pequeña en los títulos de crédito.

Hay cierto consenso en fijar en 5.000 la cantidad mínima de seguidores para que una cuenta en Instagram llame la atención de una marca. Esta cifra también es solo una aproximación porque algunas agencias presumen off the record de tener controlados verdaderos influencers locales mucho más discretos: lo importante es el “engagement”, es decir, que la proporción entre “likes” y comentarios, y el número de seguidores, sea alta. Efectivamente, esto se ha convertido en una industria con su propio argot y creciente. ¿Hasta cuándo? La pregunta es recurrente, pero algunas certezas también: la prescripción que antes hacían los famosos se ha trasladado hacia personas que no han destacado en nada previamente. Y eso ha llegado para quedarse. Hubo un momento, cuando Twitter irrumpió (y aquello parecía irreversible pero solo en el tercer trimestre de 2018 ha perdido nueve millones de usuarios según la propia empresa), en que surgió el concepto de “prosumidor”. Es decir, aquella persona que consumía y, al mismo tiempo, relanzaba contenido, prescribiendo. Una especie de Homo Antecessor digital y verdaderamente fugaz. Solo fue necesaria la irrupción de Instagram (que se lanzó en 2010, fue adquirida por Facebook en 2012 por mil millones de dólares, y ha eclosionado justo antes de que se hicieran públicos los problemas de credibilidad de la gran red social, la propia Facebook) para que surgieran los influencers.

Cuando un influencer se profesionaliza y es captado por una empresa de management, la gestión de sus capacidades que la segunda realiza no es nueva: se trata de marca personal, de la de toda la vida. Es nuevo el canal (aunque fotos y vídeos ya se hacían) y es nuevo el contenido (aunque el arte de colocar una marca ya lo practicaban en los años 60, como hemos aprendido viendo Mad Men). Pero sobre todo es nueva la tipología del personaje: una marca personal no es exclusiva ya de quienes se dedican a la política, o de actores y actrices, cantantes y periodistas que quieren rentabilizar su crédito profesional. Un influencer simplemente lo es porque influye. E influye porque gusta a un grupo de personas con unas características similares, y su audiencia se convierte en un target más o menos definido.

El precursor posiblemente sea Rubén Doblas, más conocido como Elrubius. Uno de los grandes youtubers de todos los tiempos, básicamente, porque es muy difícil que se repitan los grandes tiempos de YouTube. Doblas (su canal tiene más de 30 millones de suscriptores) no salía por la tele, pero llegó a facturar un millón de euros en 2015 (posiblemente, su mejor año), según la cuenta de resultados de su sociedad que hizo pública El Confidencial (otros digitales calculan más ingresos en años posteriores pero sin citar ninguna fuente). Elrubius alcanzaba a un público al que nadie llegaba precisamente porque ya no veía la televisión.

De Elrubius a Dulceida solo hay un paso evolutivo. Aída Domenech no es la que más seguidores tiene (2,5 millones), pero sí la más representativa. Las cifras sobre lo que cobra por foto oscilan entre los 1.000 y los 6.000 euros, según cientos de blogs y medios digitales que han jugado a calcular sus ganancias. Pero su modo de vida es admirado por millones de personas que quieren imitarla. ¿Cómo logran ese éxito? ¿Qué hay que poner en juego, en un sentido amplio de la expresión? ¿Quién te ayuda a lograrlo? Estas son algunas de las preguntas que se discuten en mesas como la que ha organizado DEIA el próximo miércoles, durante el evento de entrega de sus Reconocimientos a las Mejores Iniciativas Digitales. En este caso, contaremos con los instagramers Lucas Bojanich y Goizane Avilés, el youtuber Mikel García, las expertas en marketing digital Vanessa Maroco y África Tierro, y la responsable de marketing de Euskaltel, Isabel Canales. Y contigo.

Lucas Bojanich: “Una vez tienes la audiencia, tú decides si vas a por todas o no”

Luchas Bojanich (Lima, 1999) empezó casi por casualidad y hoy tiene 120.000 seguidores en Instagram y una profesión, la de influencer, que se toma muy en serio.

P.: Siempre hay un primer paso.

R.: Empecé haciendo vídeos por diversión. Está claro que la suerte siempre es importante, pero si tu contenido es bueno poco tardará en encontrarte. A mí me pilló el verano de 2017: conocí a un chico que hacía vídeos y que tenía mucho público, le ayude a grabar uno, nos sobró tiempo y decidimos grabar un vídeo también para mí. Así empezó todo. A la gente le gustaba lo que hacía e iba a más rápidamente. Una vez tienes la audiencia, tú decides si vas a por todas o no.

P.: ¿En qué momento se da cuenta de que esto va en serio?

R.: El momento en el que te das cuenta de que esto funciona es cuando alguien te para por la calle para pedirte una foto o se toma la molestia de escribirte. Me encanta este trabajo pero hay que invertir muchas horas. Esta es una profesión como cualquier otra: con nuestro contenido somos capaces de alcanzar cifras de audiencia casi inimaginables. Muchas empresas creen que es una moda que pasará pronto, y no ven el valor de la publicidad que hacemos.

P.: ¿Dónde le gustaría llegar?

R.: Soy muy exigente conmigo mismo y nunca voy a tener un límite. Tengo algo que en este mundo es necesario: mucha ambición.

Mikel García: “Intento transmitir la importancia de disfrutar del momento”

Mikel García (Santurtzi, 1999) tiene 28.000 seguidores en YouTube y más de 12.000 en Instagram porque, en su opinión, intenta transmitir mensajes positivos. Su objetivo es profesionalizarse grabando sus propios viajes.

P.: ¿Qué tiene su día a día que resulta tan atractivo para 40.000 seguidores?

R.: Supongo que les gusta que sea un culo inquieto y que siempre tenga ganas de conocer sitios, y sobre todo la positividad que transmito. Siempre trato de mostrar un estilo de vida sano: deporte, medio ambiente y, especialmente, intento transmitir la importancia de estar siempre en un estado de ánimo optimista y disfrutar del momento.

P.: ¿Son sus vídeos el motivo para hacer surf y apuntarse a otras aventuras?

R.: Al revés: mis aventuras son el motivo de hacer un vídeo. Y el surf, en concreto, lo practico porque disfruto. De hecho, hay pocos videos en mi canal de mí mismo surfeando.

P.: Algunos de sus clips tienen bastante trabajo detrás, ¿cómo es el proceso?

R.: Yo siempre aplico: “Graba todo lo que puedas y luego ya veremos”. Después invierto la mayoría del tiempo en la postproduccion: entre tres y seis horas por vídeo, “creando la magia”.

P.: ¿Le gustaría dedicarse a la elaboración de vídeos, reportajes, etc.?

R.: Sí, desde luego. Mi sueño es ganarme la vida viajando y creando contenido audiovisual.

Goizane Avilés: “Lo que vemos en las redes sociales es solo un espejismo”

Goizane Avilés (Laudio, 1991) tiene a sus casi 20.000 seguidores en Instagram encandilados con sus fotos de buen rollo puro y duro.

P.: Da gusto ver su Instagram, siempre tiene una sonrisa.

R.: Soy una persona muy risueña desde siempre y todos los días intento sonreírle a la vida, aunque a veces cueste. Pero, ojo, también tenemos que ser conscientes de que las redes sociales solo son un espejismo. El creador de contenido elige qué quiere mostrar.

P.: ¿Cómo es su armario de grande?

R.: Bastante. Pero también regalo y vendo mucha de la ropa que enseño en Instagram. Para los más curiosos tengo en mi canal de Youtube un vídeo enseñando mi armario, ¡y es uno de los más vistos!

P.: Muy pocas lo logran: si pudiera, ¿le gustaría ser una influencer profesional?

R: Hace un par de años te hubiese respondido que sí, hoy puedo decir con total seguridad que no. Me gusta como hobby, pero no para estar 7 días a la semana y 24 horas al día pendiente. No existen los fines de semana, las vacaciones, ni los descansos, aunque desde fuera se vea todo muy fácil. Valoro mucho mi privacidad, el tiempo para mí y para mi familia, y creo que con esa profesión sería difícil tenerlo.

P.: ¿A esto se aprende o sale solo?

R.: Es una profesión, como cualquier otra y, por lo tanto, se aprende. Pero no podría mencionar un modelo concreto a seguir. Mi modelo a seguir en la vida es mi madre, y ella no tiene nada que ver con esto.

Vanessa Maroco: “Cuando una empresa prueba con influencers y ve el resultado, repite”

Vanessa Maroco (Barakaldo, 1987) pone en contacto a marcas con influencers en Bilbao y ella misma es una prescriptora que siempre está donde se corta el bacalao.

P.: Es una celebrity local y, además, gestiona el contacto con otros influencers.

R.: No me considero una celebrity local, pero es cierto que soy muy fan de las redes sociales y me gusta mucho relacionarme, así que me muevo bastante y, además, lo cuento. La parte “social” me sale de forma natural. El contacto con influencers es más delicado. Y lo que la empresa o marca espera de tu gestión y de la acción del influencer todavía lo hace más difícil, ¡pero es muy interesante!

P.: ¿Y qué es más satisfactorio?

R.: Sin duda, el trabajo con los influencers. Me gusta ver cómo la conexión que has propiciado genera relaciones profesionales. Y me encanta ver el contenido tan chulo que generan y cómo aporta un valor extra a la marca.

P.: La intensidad de su agenda resulta abrumadora

R.: La verdad es que hay semanas que son una locura porque Bilbao está de moda. Pero con una buena planificación llegas a todo. Como dice mi madre: ¡no puedo parar!

P.: ¿Es Bilbao una buena “plaza” para los influencers?

R.: Sí, por el potencial de la ciudad y porque todavía hay bastante margen de crecimiento: son pocas las empresas que se animan a hacer este tipo de acciones de marketing pero, por mi experiencia, cuando lo prueban y ven los resultados, repiten.

África Tierro: “No basta con captar la atención de un número importante de personas”

África Tierro (Galdakao, 1987) es experta en marketing on-line y ha hecho de su propio nombre su marca y su empresa.

P.: ¿Es más fácil trabajar con su nombre y apellido?

R: Mi verdadera propuesta de valor como empresa no reside solo en mis servicios, sino también en mi forma de ejecutarlos, en mi personalidad, en mis experiencias… “Africa Tierro” es más que una marca personal o una empresa, es una forma de entender el trabajo.

P.: ¿Qué le aporta?

R.: Ser la persona que quiero ser, tanto a nivel profesional como personal, y me posibilita seleccionar los proyectos. Saber filtrar ayuda a hacer las cosas con pasión. Y sobre todo me permite no estar atada a costumbres del ecosistema laboral actual que considero obsoletas. Apuesto por equipos y proyectos flexibles: creo que el crecimiento pasa por rodearme de personas con las que colaborar en cualquier momento y lugar.

P.: Trabaja con influencers y conoce los mecanismos, ¿convertirse en una influencer se decide?

R.: A pesar de que no se necesita ningún título universitario para ser influencer creo que no es fácil llegar a vivir exclusivamente de ello. No basta con tener la habilidad de captar la atención de un número importante de personas: lo que las marcas valoran y por lo que pagan es por tu habilidad para influir en la decisión de compra y por el retorno que ello les genera.

Isabel Canales: “Un influencer es cualquier persona que tiene algo relevante que decir sobre nosotros”

La directora de marketing de Euskaltel, Isabel Canales (Bilbao, 1978), tiene claro que a quienes forman su mercado hoy se les puede escuchar y hablar directamente, y que eso es una gran oportunidad.

P.: Si darse a conocer no es un objetivo, ¿qué hace Euskaltel en redes sociales?

R.: Hablar con nuestros clientes y con quienes quieren serlo. Y sobre todo escucharles. Nuestras redes sociales tienen tres vertientes fundamentales: si bien originariamente se utilizaron como canal de atención al cliente, también se utilizan como soporte de comunicación y, por último, es un canal propio que nos permite ir contando cosas que en otros espacios no podríamos hacer de la misma manera, además de que escuchar lo que dicen de nosotros nos ayuda a acercar la marca a nuestros clientes. De alguna manera, nos permite dialogar y “humanizar” la marca.

P.: ¿Qué relación tiene Euskaltel con los influencers?

R.: Para nosotras un influencer es cualquier persona que tiene algo relevante que decir sobre nosotras o que puede ayudarnos mejorar: desde un cliente que nos envía sugerencias de mejora a una ingeniera que está desarrollando una App. Desde nuestro punto de vista, los influencers no solo están definidos por un número de seguidores. Hemos colaborado con influencers en diferentes acciones, y las que nos han resultado más interesantes han sido las orientadas a compartir novedades. Hemos podido explicar nuestros proyectos y recibir su feedback, que nos ha ayudado a mejorar nuestras ideas.

Y Junqueras, el mejor valorado

Los defensores del mesías y el propio mesías tienen que pararse a pensar. Y el que no lo haga es un fundamentalista. Pero lo cierto es que la ciudadanía catalana elegiría a ERC mayoritariamente, y su líder, Junqueras, es además el mejor valorado. Por su parte, Puigdemont y Torra suspenden. ¿Por qué será? Porque la ciudadanía no es tonta y encuentra sus maneras de expresarse: crece el nacionalismo pero cae la simpatía por quienes pueden actuar con más libertad que un líder injustamente encarcelado. Blanco y en botella: el PDeCat tiene que reaccionar.

Esto sí me da miedo

No me creo las teorías apocalípticas: al final, nuestra necesidad de subsistencia hace que cada uno de nosotros corrija lo suficiente para que el mundo siga girando. Pero la noticia que lleva Juan Ignacio Pérez a su Twitter, lo confieso, ha hecho que sienta cierto miedo, una sensación de que esta vez sí, podemos irnos a la mierda: una clínica de fertilidad de Nueva York permite a los padres elegir el color de ojos y el embrión. Y como bien resume el catedrático, hemos abierto como especie la puerta a la eugenesia y el desastre que podemos generar puede ser irrecuperable.

¡Y dale!

No tenía pensado volver a escribir sobre cómo Leticia Dolera ha prescindido para su serie feminista de Aina Clotet por estar embarazada. Pero algunas reacciones pueden conmigo: dicen en “La Réplica” que las mujeres tienen que perdonar a la directora por la decisión que ha tomado. Que esa capacidad de perdón, de hecho, es un ejemplo de sororidad (solidaridad entre mujeres). No me río porque uno prefiere poner cara de póquer ante ciertos asuntos, pero tiene tela el tema, el enfoque, el tuit y la capacidad de análisis de quien pone el chiringuito antes que la playa.

En Euskadi nos gusta hacerlo en español

No es la primera vez que traigo a esta columna noticias de Pornhub, una de las principales páginas web de contenido pornográfico que, además, cuenta con una estrategia de comunicación fantástica. Siempre conseguimos que hablemos de ellos cuando nos ofrecen resultados de los hábitos de consumo. Han publicado un mapa de búsquedas más habituales en su web por comunidad autónoma y en Euskadi (CAV + Nafarroa) parece que nos gusta el porno “en español”. También en Catalunya, por cierto. En Madrid les va el “anal” (datos de Pornhub).

Instagram es el futuro… Y el presente

Twitter ha sido un fogonazo y la llama de Facebook se apaga. Pero ya está aquí Instagram, la red social que más crece y a la que más gente joven se incorpora. De hecho, ya hay mil millones de cuentas activas (hemos entrado en ellas por lo menos en el último mes). La cifra y, sobre todo, la curva, en cualquier caso es abrumadora y sintomática: nos estamos mudando de red social, que tiene que ser lo más parecido a cambiarnos de planeta. Atrás queda ya Facebook y por delante, sin embargo, aparece también Facebook, que es la propietaria de Instagram.

Ayer era el día

Podría escribir todos los días cinco párrafos solo con lo que hacen y dicen otros tantos fachas. Están desatados, agigantados, enaltecidos. Son impunes, tienen fuerza y creen que ha llegado su momento en España, en Europa y en el Mundo. Solo así se explica que el heredero de un dictador hoy sea millonario y use las redes sociales para alabar la memoria de su abuelo, golpista y represor. Twitter debería cerrarle la cuenta y la Fiscalía del Estado actuar de oficio. Pero de momento no pasa nada y el monstruo ultra sigue engordando porque nadie impide que le den de comer.

Pero no vale todo

Del mismo modo, no entiendo que alguien crea que vestir a la Virgen del Pilar con el manto de La Falange la víspera del 20-N no es una mala idea, empezando por los responsables directos y terminando por las autoridades del Estado. Si España ha llegado al punto (o nunca lo abandonó) de no distinguir entre la democracia y la dictadura, y los ultras y el resto, España tiene un problema que, vuelvo a insistir, alguien tiene que atajar. No puede ser que no pase nada, pero tengo pocas esperanzas en que sí suceda y se ponga pie en pared ante tanta soberbia fascista.

No, Marchena no es un héroe

Manuel Marchena ha hecho un roto al sistema judicial español, controlado en sus más altas instancias por PSOE y PP (y Podemos, que entró en el juego). Pero su acción no es heroica, precisamente: abandona el barco cuando se filtra la intención de Cosidó (PP) de manejar salas y tribunales como el que preside. Pero si conocíamos a Marchena era porque un partido le había propuesto y él había entrado en el juego. El juez juega ahora sus cartas e intenta salir airoso, pero si Cosidó hubiera sido más hábil en sus comunicaciones el reparto del pastel judicial se habría consumado.

Pedro, ¡gobierna y tira!

Muchas veces tengo la sensación de que Pedro Sánchez y su gobierno pasan más tiempo reflexionando sobre Pedro Sánchez y su gobierno que, simplemente, gobernando. El último capítulo es la amenaza (adelantada por Ábalos el lunes) de un adelanto electoral si no hay presupuesto. Cuando Sánchez puso en marcha la moción de censura y la ganó ya sabía qué escenario le esperaba, y prorrogar los presupuestos del PP era una posibilidad real. Si no lo tenía en cuenta, malo. Si lo tuvo en cuenta y siempre pensó en adelantar elecciones si no le salían, peor. Para él y para todos.

Facebook se muere

Que el artículo en Linkedin de Gina Banchini haya corrido por Twitter es solo una muestra más de que esta consultora tiene razón: Facebook cae irremediablemente y los usuarios estamos ya buscando alternativas. El post es interesante porque Bianchini demuestra conocer bien el ecosistema: no hay una red social que vaya a “matar” a la que ha reinado (y sigue siendo la más usada, ojo). Aunque Instagram tiene mucha ventaja, son varias las plataformas que existen, algunas privadas como WhatsApp, y otras, especializadas, además de las que ya son viejas conocidas.

¿Todo se nos olvida?

El Consejo de Europa recordaba en Twitter que se cumplían cien años del fin de la I Guerra Mundial y aprovechaba para lanzar el mensaje de que la paz es un bien precioso que no debemos dar por sentado. No falta razón a lo más parecido que tenemos a un gobierno europeo: desde 1945 (final de la II Guerra Mundial) hasta hoy nos ha dado tiempo a olvidar en Europa (Irlanda del Norte, aparte) lo que supone una violencia tan brutal, y por eso crece la extrema derecha y el populismo ha encontrado una forma de propagación tan sencilla. Espero que no estemos condenados a repetirnos.

¿Creemos a Villarejo?

No veo por qué no tenemos que creer ahora a Villarejo cuando sus cintas grabadas han supuesto la dimisión de políticos y han agitado los cimientos de la monarquía española sin que nadie negara la veracidad de las informaciones sobre el modo en que Juan Carlos I hace negocios. Hoy, el espía más famoso de España, proveedor de PP y PSOE, dice que fue el encargado de comprar una vivienda para Felipe González con el dinero de los fondos reservados. Pero en la exclusiva de Vozpópuli hay más, como los supuestos pagos a socialistas relevantes con estos mismos fondos.

Se atenta contra la inteligencia

A Pablo Casado le pareció un buen momento la presentación de Alejandro Fernández como nuevo presidente del PP catalán para tomarnos, una vez más, por tontos: “Ya no se mata por la independencia, pero se atenta contra el pluralismo”. Cualquiera con dos ojos y una memoria mínima sabe que la época de los asesinatos en nombre de un pueblo (gigantesco error que cometieron y justificaron algunos para su pesar) no tiene nada que ver con la actual, y que el movimiento pacífico en Catalunya es absolutamente ejemplar. Por eso el nacionalismo español hace el ridículo cada vez que señala lo contrario.

Xenófobos, fuera

Hay que ser muy simio para lanzar insultos racistas en un campo de fútbol. Ni siquiera el razonamiento ese de que “la masa” es estúpida lo justifica: quien grita y desprecia a un jugador por el color de su piel, ¿de verdad no se muere de vergüenza? Me cuesta entender esa falta de humanidad, me cuesta entender tan poco entendimiento. Estoy de acuerdo, en fin, con Balotelli que, harto de los insultos racistas en un terreno de juego, ha publicado en su Instagram: “Sois la parte enferma de este mundo”. El italiano de origen ghanés va más allá y desea a los xenófobos una muerte en soledad.

Ya vuelve la burbuja

El precio de la vivienda en Madrid y Barcelona ya ha alcanzado, especialmente en los sitios mejor valorados, los máximos históricos del boom inmobiliario. El alquiler ocasional, el habitual, las inversiones de fondos, de quienes tenían “cash” durante la crisis… Lo que quieran, pero si la crisis ha servido para algo es para reagrupar la propiedad de pisos y casas mientras aconsejaban al resto de la ciudadanía: “Mejor, espera”. ¿A qué? A que, al final, con el mismo precio desorbitado le compres la casa a quien concentra la propiedad. Esa sí fue una estafa real durante la crisis.

Vox ya gana… En Instagram

No me canso de recordarles la gravedad de la escalada de la extrema derecha en el Mundo, Europa y España, y el dato de que Vox ya gana a Ciudadanos, PP y PSOE en Instagram, me parece sintomático. ¿Qué hay en su cuenta para ser tan atractiva? Populismo y banderas de España por un tubo. Nada interesante, realmente. Pero, ojo: ganan en la red social que más crece, que es además la favorita de los más jóvenes, y es evidente que, pese a sus discursos cavernícolas, se manejan bastante bien en la comunicación mainstream. Así acumulan casi 65.000 seguidores, y no todos son curiosos.

¿Inofensivos?

¿De verdad quieren que nos creamos que un tipo con un montón de armas, alguna incluso modificada ilegalmente, que sabe manejarlas y que cuenta sus intenciones de matar a Pedro Sánchez de un modo que asusta hasta a una de Vox, es un tipo inofensivo? Pero la intención no es lo peor de la pieza de Esdiario, lo peor son los argumentos: “Todo eran guasas por parte de una cuadrilla de personas de ideología de derechas, sin más, y aficionados a la armas”. De derechas y aficionados a las armas que hacen chistes sobre magnicidios tiene que ser, al parecer, un “sin más”.

A Losantos se le queda corto Rivera

A Federico Jiménez Losantos se le empezó a quedar corto todo el mundo salvo Aznar, aunque de talla, como el periodista, no iba sobrado. Luego, se le empezó a quedar corto el PP de Mariano Rajoy. Años después, por fin encontró a Rivera. Y ahora, en un tiempo récord (se ve que Losantos se hace mayor), ha decidido que Rivera también se le ha quedado corto: Abascal es ahora para el de Esradio el mejor político de España. Porque esto va así en su cerebro: el que a él le gusta (y le gusta porque se pega mejor a la pared derecha) es el mejor político de su país sistemáticamente.

¿Con dinero público?

Después de pasar la indignación tras comprobar que, como suponíamos, la familia Franco ni posee ni mantiene la tumba en la que están los restos de Carmen Polo, porque son de Patrimonio Nacional (es decir, de mí y de usted aunque no queramos), igual que la Capilla que da cobijo a la tumba, empecé a pensar que, por el poco dinero que resulta, ese espacio puede ser el más idóneo para que “descanse” también la momia del dictador. El cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, está alejado de la ciudad (no como la Almudena), y la custodia pública parece hoy una buena idea.

No les da para más

Terminamos ya con este recital de lo rancio confirmando, también, algo que suponíamos: las pocas luces de algunos. En concreto, de quienes intentan boicotear el restaurante de Dani Mateo, el humorista (hay que diversificar el negocio) que se limpió los mocos con la bandera de España… Y se equivocan de local. Ahora hay otro restaurante que está sufriendo la ira, vía mentiras en TripAdvisor y otras redes, de todos esos a los que el coco solo les da para indignarse mucho por lo que les dicen que hay que indignarse mucho y machacan un link equivocado.