El Rey en Oriente

Mientras el resto de la humanidad cuenta dos años de pandemia encerrados en un piso o unas rutinas agotadoras, Juan Carlos I celebra hoy “su segundo cumpleaños en Abu Dhabi entre rumores de un próximo regreso” (República.com). El emérito lleva, por lo tanto, dos noches mágicas siendo el Rey en Oriente y la piedra en el zapato del sistema español, ese que enunciaba que “el rey reina pero no gobierna” como si fuera un acierto. De aquellos polvos, el lodo en el que se encuentra el líder de los juancarlistas, que ya solo son quienes se llevaban algo entre las uñas, que sopla 84 velas entre lujos injustificables.

Por más años de liderazgo

No hay mayor prueba de lo que es el madridcentrismo que la cantidad de tuits que hacían referencia a cómo la comunidad de Díaz Ayuso está a la cola de inversión en Sanidad por habitante… Y obviaban que la CAV, es decir, Osakidetza, se sitúa a la cabeza, y Nafarroa (donde también hay consejeros del PSE y EAJ-PNV, por cierto), en el tercer puesto. Realmente, me importa poco que quienes tienen que sufrir que sus conciudadanos votaran mayoritariamente al PP y de un modo nada desdeñable a Vox, pasen de nosotros. Lo que me parece realmente relevante es que ese liderazgo se mantenga como hasta ahora.

Sí, la cultura importa

En la ciudad de Madrid podemos encontrar también al portavoz nacional del PP. En concreto, en el despacho de la alcaldía. José Luis Martínez-Almeida esta semana ha despreciado la obra y la persona de Almudena Grandes, admitiendo que el reconocimiento de la ciudad a la escritora es solo un cambalache político en el que él gana unos presupuestos municipales. Mr. Insustancial describe en un tuit lo que ha sucedido: “La verdad es que debería de importar una mierda lo que Martínez-Almeida piense sobre Almudena Grandes. Lo suyo es accidental y transitorio. Lo de Almudena Grandes es para siempre”.

Ojalá lo echen

El primer fin de semana del año nos ha dejado dos derbis futbolísticos en los que, lo peor, sin duda, ha sido la entrada de Chimy Ávila sobre Nico Williams que podía haber acabado en una seria lesión del jugador del Athletic si no tuviera 19 años y una agilidad maravillosa. Lo del argentino no tiene nombre. O sí pero no quiero escribirlo. Pero lo que seguro tiene es delito, y más en un jugador que ha pasado por procesos de recuperación durísimos por lesiones como la que buscó. Y me da igual lo que diga y las veces que mencione su fe en Dios: todos lo vimos. Ávila no tiene sitio en el fútbol, y menos en un equipo como Osasuna.

Menos tonterías y más tiempo

Pato Cansino ironiza en Twitter sobre el vídeo de un usuario de TikTok que, para conseguir un zumo natural de naranja, propone agujerear una cazuela, instalar una rotaflex en su exterior conectada a una amoladora en el interior, y darle caña hasta triturar la fruta antes de colar. “Ah pos sí, mucho más útil que un exprimidor”, comenta la tuitera o tuitero. Pero esta idea terrible no es una excepción: la mayoría de soluciones de bricolaje o recetas que vemos son una pérdida de tiempo, datos y electricidad. No necesitamos esas chorradas y dejándolas de consumir solo ganaremos tiempo, tranquilidad y hasta ahorraremos dinero.

Correcto

Esta noticia de 2Playbook es estupenda: “El organismo de control publicitario del país británico ha prohibido dos campañas de promoción de ‘tokens’ del club ‘gunner’ al considerar que la ‘trivializa la inversión en criptoactivos’”. Es el primer aviso de este tipo que vemos después de asistir, especialmente desde la Eurocopa, a cómo en el mundo del fútbol se introducen las compañías que generan, por medio del ya famoso blockchain, “tokens” o cadenas de código exclusivas que adquieren los fans. El funcionamiento de este tipo de “merchandising” es el mismo y con las mismas empresas que luego ofrecen criptomonedas.

Un poco de vergüenza

Un poco de vergüenza con un montón de millones repartidos por bancos, paraísos fiscales y fundaciones, se lleva mejor. Pero, bueno, algo es algo: “Juan Carlos I se compromete a llevar una vida discreta cuando regrese a España” (El Periódico de España). Cada dificultad en la recta final de la vida de Juan Carlos I es una pequeña victoria de quienes ni robamos, ni engañamos, ni somos protegidos por los poderes del estado español. Pero tampoco tengo mucha confianza ni en la promesa del emérito ni en esa discreción porque antes de emigrar y muy discretamente, Juan Carlos I se pegó una vidorra de restaurantes de lujo en compañía de personas importantes.

Pero queda su herencia

Hay en la política española una especie de leyenda que cuentan personas con bastante conocimiento: es la historia de cómo un grupo de influyentes invirtieron en la creación de UPYD como contrapoder a PSOE y PP. La historia luego habla de cómo la apuesta cambió de color y la inversión se la llevó Ciudadanos, provocando la desaparición de los de Rosa Díez. Ahora, los de Arrimadas viven su último episodio mientras crece Vox. ¿Otro cambio de apuesta? Los naranjas desaparecen después de hacer una política paupérrima y haber cebado a la extrema derecha mejor representada por Abascal. Ya hay que ser torpe.

¿Es lo que queremos?

Mientras el mundo se prepara para vivir con el COVID, en China han decidido vivir sin él. Materializar esa gran diferencia solo puede lograrlo un régimen totalitario y una ciudadanía que acata sin rechistar cada confinamiento preventivo. Y si Europa y el resto del mundo tienen otra estrategia solo se explica por los derechos adquiridos a los que las sociedades occidentales no quieren renunciar ni temporalmente por culpa de una pandemia mundial. Esa es la realidad. Y del mismo modo que un gobierno represivo y de partido único es indeseable, la nula capacidad de renuncia de los individuos resulta poco recomendable.

Nula inversión, nula respuesta

La televisión tradicional está viviendo tiempos difíciles, de cambio de modelo de negocio, las plataformas han irrumpido con fuerza y aunque ya hay señales de estabilización también encontramos víctimas claras, como sugieren en el blog de El Androide Feliz: los canales de la TDT de las empresas privadas se han convertido en spam por el que pasamos cuando hacemos zapping. Una consecuencia totalmente lógica: a nula inversión, nula respuesta de la audiencia. Era lo que buscaban: concentrar toda la potencia de tiro en uno o dos canales. Pero la irrupción de las plataformas ha convertido la gran apuesta en una gran debilidad.

Vasallo viral

Javier Negre dice que es periodista, pero lo suyo es hacer un show colaboracionista con el que intenta mantener frescos en la boca de la ciudadanía los temas que interesan a la extrema derecha. En los años 60, en EE.UU., a eso lo llamaron la estrategia de la pasta de dientes. Y para ello utiliza Twitter sin vergüenza ni miedo a que le señalen como nazi y tonto del pueblo a la vez. Este es uno de sus últimos tuits que sirven como ejemplo casi perfecto de todo lo que acabo de describir: “Haz RT si quieres que nuestro querido rey emérito Juan Carlos I regrese a España por Navidad a ver a su familia contra el criterio de Moncloa”.

Qué exceso

Si Pablo Casado alcanza la presidencia del gobierno español el problema que ha tenido Pedro Sánchez con sus tuits antes de ser presidente, que siempre volvían a modo de chanza, va a parecernos todavía más nimio: lo que está dejando el del PP para la hemeroteca de los excesos y los despropósitos solo jugará en su contra. Ahí va lo último “sobre el caso de Canet de Mar: ‘El presidente Kennedy tuvo que mandar en 1962 a las tropas federales a escoltar a los alumnos frente a la segregación racial. Tiene que haber presidentes como Kennedy, es lo que está faltando hoy en el Gobierno de España’” (El Huffington Post).

Y ahí va lo anteúltimo

El desprecio a las lenguas cooficiales con el castellano que Pablo Casado ha querido explicitar en el Congreso solo le ubica entre los bárbaros capaces de destruir todo lo que no son capaces de entender. Iñaki López ha estado muy acertado con su tuit sobre lo que todas y todos pudimos oír, por desgracia: “Los ‘dibujos en Euskera’ que según el líder del PP ‘desprotegen a la infancia’ son las mismas producciones que emite Netflix, la BBC o Canal Sur. ¿Es entonces el idioma el problema para el señor Casado?”. Si alguien piensa que Doraemon o la Abeja Maya son censurables solo cuando hablan en euskera está claro lo que piensa.

Recortar impuestos lleva a esto

Ojo, que la alternativa a Pablo Casado hoy es Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid que “pide por carta a Almeida que le perdone 17 millones del IBI de hospitales y juzgados para invertir en sanidad” (Eldiario.es). La respuesta del Ayuntamiento “ha sido un no rotundo” porque “sin recaudar esos fondos se pondría en riesgo las arcas municipales”. Y llegamos a lo importante: “La petición llega solo unos días después de presentar unos Presupuestos donde el Gobierno regional aplica una rebaja de más de 300 millones de euros en el tramo autonómico del IRPF que beneficia sobre todo a las rentas más altas”.

Y el “España va bien”, a esto otro

“Vacunación, vacunación, vacunación”, este fue el mantra de Pedro Sánchez antes del verano y durante la temporada estival pese a que algunos presidentes autonómicos, entre los que se incluía el lehendakari Urkullu, le pedían instrumentos para reforzar las medidas de prevención. Ahora que todo el mundo está convencido porque así se lo hicieron creer de que la vacuna te da superpoderes, toca volver a la mascarilla a todas horas e imponer el pasaporte sanitario. En resumen: la ministra Darias se desgañita en contradecir al Sánchez de verano pero, como casi siempre, aquí no ha pasado nada ni nadie asume su responsabilidad.

No, no es una perogrullada

El mensaje de la consejera Sagardui en Onda Vasca y que recogen en EITB parece sencillo porque lo es, tanto como cierto: “Las vacunas están sirviendo para que estemos mucho mejor de lo que hubiéramos estado sin las vacunas”. No se trata de una perogrullada sino de un recordatorio: las vacunas no nos hacen invulnerables, no son superescudos contra el virus. Pero la mayoría de la ciudadanía se las ha tomado así para olvidar que estamos sufriendo una pandemia mundial. Y las restricciones no son un capricho de políticos, de ninguno, sino el resultado de una relajación generalizada y equivocadamente justificada.

Más claro, imposible

Además de incentivar la vacunación, la incomodidad del Pasaporte Covid hace que recuperemos medidas que habíamos dejado de tomar. Solo por eso ya es un acierto. Pero tampoco es un escudo ni puede ser, como explica muy bien Dani Álvarez en Twitter, el método con el que conseguir la vacunación obligatoria: “¿Sí para comer en un restaurante y no para trabajar en el restaurante? La explicación es porque debe pedirse en actividades no esenciales. (…) Si se exige para trabajar en un restaurante, sería implantar de facto la vacunación obligatoria. Por eso no se exige ni para trabajar ni para el transporte público”.

Esto, también

Otro periodista que ha atinado con un sencillo tuit es Arturo Puente, a propósito del bilingüismo que ha sido atacado en el Congreso esta semana de una manera intolerable: “Donde se habla mucho piden bajarlo un poco, en defensa razonable del bilingüismo. Donde se habla medio-medio proponen hablarlo un poco menos, por educación con quien no lo sabe. Y donde no se habla casi nada dicen que hablarlo un poco es imponerlo porque ‘aquí nunca se habló’”. No se puede exponer de un modo más meridiano cómo se comporta la lengua hegemónica con la minorizada y quién es el hablante al que hay que proteger.

El chalé de Espinosa de los Monteros

Tiene razón Ian Curtis cuando pide en Menéame que, por lo menos, la prensa hable tanto del chalé de Espinosa de los Monteros como del de Pablo Iglesias. Con que dediquemos el mismo espacio y el mismo tiempo a ambos, teniendo en cuenta que el de Podemos está comprado con un crédito hipotecario como tenemos la mayoría, y que el de Vox le ha supuesto una condena por no querer pagar a quienes realizaron las obras, ya será suficiente, aunque también es cierto que “no podemos exigir ética, honestidad y coherencia a un partido votado por gente mayoritariamente amoral, ignorante y/o malvada”.

Un palacete en Portugal

No es el título de una novela pero podría: es lo que está buscando la Casa Real con la colaboración de los gobiernos español y portugués para Juan Carlos I, que se resiste: él quiere volver a donde ha vivido siempre, la Zarzuela. “El exmonarca, de hecho, habría transmitido su oposición firme a residir en un piso o chalet de jubilado”, leemos en Vozpópuli. El Emérito quiera abandonar los Emiratos Árabes pero, claro, como dice la ranchera, quiere hacer siempre lo que quiere porque sigue siendo el Rey y su palabra es la ley. Este despropósito carísimo solo es el anteúltimo episodio de quien ha contado con una sobreprotección injustificable.

Emérito busca residencia oficial

Juan Carlos I va a volver a España y va a vivir en una residencia oficial del Estado. Es decir, pagada por toda la ciudadanía. ¿Podía ser de otra manera? Por supuesto, podía buscarse un piso en Madrid o un chalet en las afueras que dinero tiene de sobra. Pero para alguien que considera que tiene un país a su disposición porque, qué demonios, por algo Franco le nombró Rey de España, lo de la residencia oficial y el personal pagado, va de suyo. Igual que el periodismo cortesano: “La decisión de Felipe VI de retirarle su asignación anual hace imposible que Juan Carlos I pueda costearse una vivienda con sus propios recursos”, explican en EPE.

El del dinero “en maletas”

Me sorprende que precisamente en El Periódico de España argumenten que Juan Carlos I carece de recursos para pagarse un piso para una persona cuando en la misma web podemos leer que “Yves Bertossa recuerda que además de los 100 millones de dólares procedentes de Arabia Saudí el monarca ocultó otras transferencias de 1,9 millones, 5 millones y 2 millones abonadas desde Bahréin y Kuwait”, dinero que se transportaba “con maletas y en aviones privados que aterrizaban en la base militar de Torrejón”. Solo en “la Fundación Lucum, creada en Panamá, Juan Carlos I ocultó hasta diciembre de 2011 más de 75 millones de euros”.

Una repatriación negociada

La estancia de Juan Carlos I en Emiratos Árabes nos ha salido por un riñón, su regreso lo vamos a costear entre todas y todos y, por supuesto, “Felipe VI ha puesto en marcha una negociación con su propio padre para pactar las condiciones del regreso” y para ello “Zarzuela ha enviado a una persona de la máxima confianza de Juan Carlos I” (Vozpópuli). Porque donde esté el cara a cara que se quite el teletrabajo, sobre todo, cuando pagamos las y los de siempre. Lo que se ríe la jefatura de Estado de la ciudadanía es incalculable, como en este episodio que protagonizan un rey que no explica el origen de cientos de millones y su heredero.

Es una víctima

Si tuviera que escribir una novela sobre un rey jubilado, exiliado y millonario que ha ocultado su fortuna en un país lleno de lujos, lo describiría en albornoz, bebiendo whisky caro, rodeado de prostitutas aburridas y jugando con una pistola con incrustaciones de oro que le regaló su anfitrión. También lo imagino enfadado, quejándose de lo ingrata que es la gente de su país, que no valora lo que hizo, y echando la culpa al presidente del gobierno y a su pusilánime familia. Así, por ejemplo: “Los amigos del Emérito señalan directamente al presidente del Gobierno: ‘Sánchez no quiere que vuelva y Felipe VI no se impone’” (también en Vozpópuli).

Acreditado pero no juzgado

Ha quedado acreditado que Juan Carlos I, en el ejercicio de su cargo como jefe de Estado español, recibió cientos de millones de euros de amigos suyos, dictadores y hombres de negocio tremendamente ricos, sin que conozcamos los motivos. Ha quedado acreditado que escondió ese dinero en paraísos fiscales, por medio de fundaciones y empresas pantalla. Ha quedado acreditado que, sin explicación alguna, cedió una parte de la gestión de ese dinero a una mujer que luego le denunció. Ha quedado acreditado que Juan Carlos I usó testaferros y que varios amigos le han pagado una regularización fiscal. Pero nada será juzgado.