Correcto

Esta noticia de 2Playbook es estupenda: “El organismo de control publicitario del país británico ha prohibido dos campañas de promoción de ‘tokens’ del club ‘gunner’ al considerar que la ‘trivializa la inversión en criptoactivos’”. Es el primer aviso de este tipo que vemos después de asistir, especialmente desde la Eurocopa, a cómo en el mundo del fútbol se introducen las compañías que generan, por medio del ya famoso blockchain, “tokens” o cadenas de código exclusivas que adquieren los fans. El funcionamiento de este tipo de “merchandising” es el mismo y con las mismas empresas que luego ofrecen criptomonedas.

Un poco de vergüenza

Un poco de vergüenza con un montón de millones repartidos por bancos, paraísos fiscales y fundaciones, se lleva mejor. Pero, bueno, algo es algo: “Juan Carlos I se compromete a llevar una vida discreta cuando regrese a España” (El Periódico de España). Cada dificultad en la recta final de la vida de Juan Carlos I es una pequeña victoria de quienes ni robamos, ni engañamos, ni somos protegidos por los poderes del estado español. Pero tampoco tengo mucha confianza ni en la promesa del emérito ni en esa discreción porque antes de emigrar y muy discretamente, Juan Carlos I se pegó una vidorra de restaurantes de lujo en compañía de personas importantes.

Pero queda su herencia

Hay en la política española una especie de leyenda que cuentan personas con bastante conocimiento: es la historia de cómo un grupo de influyentes invirtieron en la creación de UPYD como contrapoder a PSOE y PP. La historia luego habla de cómo la apuesta cambió de color y la inversión se la llevó Ciudadanos, provocando la desaparición de los de Rosa Díez. Ahora, los de Arrimadas viven su último episodio mientras crece Vox. ¿Otro cambio de apuesta? Los naranjas desaparecen después de hacer una política paupérrima y haber cebado a la extrema derecha mejor representada por Abascal. Ya hay que ser torpe.

¿Es lo que queremos?

Mientras el mundo se prepara para vivir con el COVID, en China han decidido vivir sin él. Materializar esa gran diferencia solo puede lograrlo un régimen totalitario y una ciudadanía que acata sin rechistar cada confinamiento preventivo. Y si Europa y el resto del mundo tienen otra estrategia solo se explica por los derechos adquiridos a los que las sociedades occidentales no quieren renunciar ni temporalmente por culpa de una pandemia mundial. Esa es la realidad. Y del mismo modo que un gobierno represivo y de partido único es indeseable, la nula capacidad de renuncia de los individuos resulta poco recomendable.

Nula inversión, nula respuesta

La televisión tradicional está viviendo tiempos difíciles, de cambio de modelo de negocio, las plataformas han irrumpido con fuerza y aunque ya hay señales de estabilización también encontramos víctimas claras, como sugieren en el blog de El Androide Feliz: los canales de la TDT de las empresas privadas se han convertido en spam por el que pasamos cuando hacemos zapping. Una consecuencia totalmente lógica: a nula inversión, nula respuesta de la audiencia. Era lo que buscaban: concentrar toda la potencia de tiro en uno o dos canales. Pero la irrupción de las plataformas ha convertido la gran apuesta en una gran debilidad.

Nadie recordará sus nombres

No sé si Almudena Grandes ha hecho los méritos suficientes para ser nombrada hija predilecta de Madrid. Sí sé que Julio Iglesias recibió este reconocimiento en 2015. Y también puedo suponer que las razones de PP, Ciudadanos y Vox para negárselo a la escritora no tienen nada que ver ni con su obra ni con su impacto en la capital de España, donde defendió con vehemencia los derechos sociales. A Grandes, que sí tendrá una calle en la ciudad, le estudiarán en los colegios madrileños, no me cabe duda, solo espero que la ciudadanía tenga memoria también para quienes la despreciaron, aunque nadie recuerde sus nombres.

Un idioma no es bastante para él

Toni Cantó “no está cómodo en la Oficina del Español”, así que la dirección del PP “ya prepara el rescate” del exactor, ex de UPYD, ex de Ciudadanos y futuro exdirector de la oficina que crearon para él. Según leemos en Vozpópuli, Cantó tiene grandes planes para sí mismo: quiere ser el candidato principal en las autonómicas valencianas o en las locales. En Génova parece que prefieren “hacerle cabeza de lista por Valencia para las elecciones generales” y que ocupe un escaño en el Congreso. Lo que no pienso perderme es a quién colocarán después en la Oficina del Español de la Comunidad de Madrid.

El líder de una economía virtual

Jack Dorsey abandona por segunda vez la presidencia de Twitter sin haber logrado que la red social que creó sea rentable pero llevándose una buena millonada. ¿Cómo lo ha logrado? Exprimiendo como nadie la economía virtual que nos ha traído Internet, porque Dorsey, como leemos en La Información, no solo ha dedicado tiempo a su primera empresa (de hecho, fue apartado de ella la primera vez porque no le prestaba toda su atención): su compañía más rentable (sobre todo, para él) es una que se dedica a las transacciones on-line y, además, es un fanático, por lo que cuentan, de las criptomonedas.

Yo también discrepo

Discrepo con quienes defienden las bondades de este nuevo orden económico basado en empresas que no son rentables y monedas cuyo valor nadie explica más allá de la especulación. Pero también discrepo en esto que apuntaba Emilio Ordiz: “Pues yo voy a discrepar de lo de ‘vacunarse es una decisión personal’. No lo creo. Vacunarse es una cuestión de responsabilidad social. Que puedes no tenerla, cierto. Pero dejemos las cosas claras”. Así que, sí, quien no quiere vacunarse es un egoísta (además de desinformado), y más lo es quien no quiere hacerlo para ayudar a salir de una pandemia.

El titular que yo necesitaba

“El Athletic Club apuesta por la estabilidad tras aprobar su presupuesto”. Este de 2Playbook es el titular que necesitaba leer sobre algo que para mí es tan visceral como el Athletic. En esta época de inestabilidad social, política, económica y hasta personal, necesito aferrarme a algo, aunque solo sea al club de fútbol al que sigo y que me hace llorar de emoción (para bien y para mal) desde que tengo uso de razón. No va conmigo el “cuanto peor, mejor”, ni regalar sufrimiento, aunque puedo entender posiciones (a favor y en contra de lo que sea) argumentadas. Lo que va siempre conmigo es lo que me da el Athletic. No necesito más.