Una gran, gran viñeta

Manel Fontdevila está soberbio en su viñeta para El Diario en la que caricaturiza el nacionalismo español que nos rodea. También dedica un ratito a aclarar que todos los nacionalismos son malos (no es recomendable ser políticamente incorrecto del todo en esta España), pero la idea general es acertadísima: algunos están muy interesados en tapar con la rojigualda y el himno las miserias judiciales, económicas y políticas del gobierno y el partido que lo ocupa, y les va bien.

Listos muy poco listos

Me parece imprescindible dar a conocer tanto como esté en mi mano el tuit de Libros del KO, la editorial de Fariña, de Nacho Carretero, ese libro secuestrado por la justicia: “Está circulando el PDF de Fariña por WhatsApp con la leyenda de que ‘nosotros lo hemos liberado’. Es mentira. Eso nos hace daño. Nosotros vivimos de la venta de libros”. Dicho de otra manera: los listos que mueven el libro “libre” de la justicia y los derechos de autor por la vía de la piratería, no lo son tanto.

Sí, el objetivo está alcanzado

A propósito de Fariña, David Bravo también recuerda en Twitter una idea muy importante: “Es cierto que si censuran algo suelen provocar un efecto Streisand. Pero no lo celebremos tanto, porque hay otro efecto, mucho más difícil de cuantificar, que es el de los autores que acaban de decidir justo ahora que no escribirán algo como Fariñas y de los que ya nunca sabremos”. Puede que el libro de Carretero se convierta ahora en un superventas, pero la autocensura funciona, por desgracia.

El idioma no es el problema

No creo que Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal hayan formado dos frentes irreconciliables en el consejo de ministros por su posición sobre el castellano en las escuelas catalanas. Dicen en El Confidencial Digital que la primera, junto a Montoro y Báñez, es más laxa, y la segunda, con Zoido, mucho más dura. Pero me temo que el enfrentamiento ni es nuevo ni es por el idioma, y que la lucha de alfiles es una tradicional miseria en Moncloa. Catalunya, otra vez, solo es la excusa.

La culpa no es siempre de los periodistas

Es muy fácil que “ardan las redes” con mensajes sobre la falta de cobertura, por ejemplo, al fútbol femenino. Pero creo que hay que tener en cuenta aportaciones como la de Miguel Ángel Puente: “El Athletic se empeña en convocar las ruedas de prensa del femenino a su antojo. Están en su derecho. El mismo que tienen los medios de acudir. No es obligatorio. Pero, si ves que con tus horarios nadie va, conociendo la realidad laboral que hay, la responsabilidad es sólo tuya”.

Entrevista ciudadana al lehendakari

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El éxito dependerá de cómo se organice y del retorno que obtenga. Cuando Patxi López montaba “twitterentrevistas” las preguntas las hacían sus amigos, los canales de entrada de las preguntas y las salidas de las respuestas eran inconexos, las veíamos los periodistas y poco más, y a López realmente no le interesaba la ciudadanía, sino su imagen de político moderno y pegado a las nuevas tecnologías. Ahora cuidaremos que esos no sean los objetivos que persigue el lehendakari Urkullu en la entrevista ciudadana que anuncian en Irekia. La participación y la respuesta tienen que ser las únicas claves.

El fracaso de todos

Ayer asistí a una de las conversaciones en Twitter más tristes que recuerdo. @TxabierAlonso twitteó: “Tal día como hoy, un 7 de junio de 1968, fue asesinado el gudari Txabi Etxebarrieta”. A lo que @MakakoMak respondió: “Asesinado no, murió en un enfrentamiento cuando venía de matar a un guardia civil, así que se hizo justicia”. Una auténtica lástima: Etxebarrieta había matado a un Guardia Civil en un control, es cierto. Y eso ni le convierte en gudari ni es motivo para merecer la muerte sin juicio ni investigación, por parte de otro Guardia Civil posteriormente. Desde 1968 en Euskadi parece que no hemos avanzado nada.

El fracaso de algunos

Sigo con Twitter, donde Paco Lobo ha juntado dos fotografías muy representativas: la Plaza del Sol llena durante la manifestación pare reclamar una España republicana. Y el mismo espacio prácticamente vacío durante la concentración de apoyo a la monarquía española. Pese al fracaso evidente, en medios como ‘Estrella Digital’ no dudan en escribir: “Sol se llena de banderas nacionales a favor de la Monarquía. Un centenar de personas ha apoyado en la capital la unión de España con himnos que reclaman ‘Gibraltar español’ y ‘Cataluña es España’”. Cortesanismo de pandereta.

Dos grandes dibujantes

Manel Fontdevila y Albert Monteys han decidido expresar su salida de la revista ‘El Jueves’ con una viñeta cada uno. No podía ser de otra manera. Viñetas que han difundido por medio de sus cuentas en Twitter y en las que desbordan genio, en un sentido amplio de la palabra. Ambos explican que han decidido abandonar la revista después de que la empresa editora, RBA, haya impuesto que la portada no reflejara la abdicación de Juan Carlos I. Y ambos ratifican un elemento clave que les honra: quien se queda en ‘El Jueves’ es igual de buen profesional, pero ellos han tomado otra decisión.

Otra visión de Hillary Clinton

El asesor de políticos, Yuri Morejón, vasco instalado en Nueva York, ha estrenado on-line un documental sobre Hillary Clinton en el que podemos descubrir otra cara de la que fuera primera dama durante ocho años. Habla de ella Rocco, uno de los cocineros favoritos de quien, dicen, puede ser candidata demócrata a la Casa Blanca. Rocco asegura que le encantan sus pizzas, que es “de buen comer” (lo que agrada a cualquier vasco), y que en las distancias cortas gana mucho, algo que le suele suceder a los grandes políticos. Una visión interesante, diferente y recomendable.