No merecen ni un voto vasco

El PP, por unirse a la extrema derecha sin ruborizarse en España y en Europa. Y el PSOE, porque Pedro Sánchez solo pretende entretenernos y despistarnos con el único objetivo para seguir en Moncloa. Ni uno de los dos grandes partidos españoles se merecen el voto. Lo tengo aún más claro después de la “nueva carta a la ciudadanía” del presidente, de la que hablaremos aunque no queramos en la recta final de la campaña; de la certeza clara ya de que Begoña Gómez, cuando menos, pidió favores sabiendo que podía beneficiarse de ser la cónyuge de Sánchez; y de la intervención de un sistema judicial que convive con el PP mucho más de lo soportable.

Aguantavelas y chupacirios

Los partidos en los que se divide la izquierda española tampoco merecen un solo voto vasco: vemos su soberbia injustificable en los debates y vemos lo poco que les importa todo salvo su lucha cainita. En Sumar, además, vemos su campaña horrorosa que ahora pasa por el seguidismo al Sánchez más victimista. Y hemos visto a qué va a Bruselas la izquierda vasca: Pernando Barrena solo estuvo la mitad de la legislatura como eurodiputado, hasta que cedió su escaño a la candidata del BNG y él pasó a ser su asesor. Y en todo momento trabajó para Bildu, no para Euskadi. De esto va lo del domingo, de nada más. Que no nos despisten.

En todo momento y en todo lugar

De la extrema derecha española que articula en Vox no voy a hablar. Y de Alvise Pérez ya he hablado, mucho más de lo que merece su limitadísima propuesta. Prefiero hablar de nosotras y nosotros, la prensa y la ciudadanía, que hemos comprado las mierdas fascistas sin desearlo (como compramos tantas otras mierdas): la televisión pública alemana ha preguntado “a su audiencia si le gustaría ver más jugadores blancos en la selección nacional” (Público). Este es el ejemplo de cómo todo esto empezó con programas en la televisión para paradas y parados cabreados, y ha acabado con los ultras dictando argumentarios.

Y con sexo

Mientras buscaba noticias sobre la campaña europea en Euronews (era fácil pensar que ahí encontraría alguna) me topé con esta otra: “Musk’s X actualiza su política para permitir oficialmente a los usuarios publicar contenido pornográfico”. Ojo, que el debate es interesante: en Internet hay porno. Mucho. Muchísimo. Algunas redes sociales luchan por mantenerse al margen, otras simplemente no toman una decisión (pero de facto lo acogen), y ahora X, que era de esas que dejaban hacer, ha dado un paso novedoso e interesante: acogerlo siempre que esté “distribuido de forma consentida” y “debidamente etiquetado”.

El mundo es para ellos

Uso el masculino porque es evidente que la mayoría de los chulos millonarios son hombres y que esto no puede ser una casualidad. Esta vez me refiero a Gerard Piqué y Luis Rubiales, de nuevo, que según The Objective, “negociaron con la UEFA montar una Eurocopa de clubes cuatrienal”. Por partes: es lícito que uno tenga una idea que cree magnífica y utilice sus contactos y recursos para venderla y sacar un beneficio. Está claro que estos dos personajes tienen una sed de dinero desmedida y que sus ideas no son tan buenas como rentables (para ellos, por supuesto). Necesitamos que el fútbol que beneficia a estos tipejos implosione.

Los votos no son tuyos, Pablo

Pedro Sánchez solo tuvo que acabar de blanquear a Bildu: fue Pablo Iglesias el que abrió las puertas más importantes del Congreso a la coalición. El hype de los de Otegi solo se explica gracias a la torpeza política del de Podemos, que dilapidó todo su capital político en beneficio de Bildu, PSOE y hasta Sumar. Ahora “Iglesias pide a quienes hayan dado su apoyo en el pasado a EH Bildu que voten ahora a Irene Montero”. El titular no es de The Objective, sino de su propio digital, Diario Red. ¿Se cree que los votos son suyos? ¿Qué son de Bildu? ¿Que la política es una transacción? La nueva política eran los reyes que se paseaban desnudos.

¡Qué morro!

El comunicado del Sindicato Médico de Euskadi después del anuncio de Osakidetza de que algunos ambulatorios reducirán sus horarios en verano demuestra, más que ninguna otra cosa, la cara dura de quien lo ha redactado: no puede obviar la falta global de personal sanitario. No puede obviar el papel de los sindicatos médicos en lo que ellos mismos llamaban “inflaccionar la oferta”. No puede obviar tampoco el papel de los facultativos en el desprestigio de la atención primaria. Ni puede sugerir que todo lo que funciona es por el personal y todo lo que no, por la gestión. Eso es tener mucho morro. Son médicos, no son dioses.

La inmigración no es un problema en sí mismo

De nosotras y nosotros depende frenar el domingo a la extrema derecha en Europa. Y esto no pasa ni por votar a un PP dispuesto a apoyarse en los ultras ni por hacerlo a un PSOE o a las opciones de la izquierda que no serán prácticos para aislar a la fascistada. Solo el centro, Renew, ha dicho que evitará con sus votos la dependencia de los fachas. Fachas a los que Francisco Nunes responde en X: “Los españoles creen que hay más inmigrantes (28%) de los que hay (16%). Están más desempleados (40%) de lo que realmente están (16%). Reciben más ayudas (50%) de las que reciben (11%). No, Vox no tiene razón”.

Ah, sí, España

Me parece tan burdo, tan evidente que el PP se toma Europa como ese sitio al que enviar jarrones chinos y sacarse fotos, y que solo gasta recursos públicos en su acoso y derribo a Moncloa. Y que el PSOE hace campaña contra Vox y victimizando a Pedro Sánchez y a Begoña Gómez, sin hablar de Europa. Que no entiendo que la ciudadanía esté dispuesta a votarles. Pero siguen siendo las opciones favoritas y siguen surfeando noticias que refuerzan un bipartidismo que se presenta, sin vergüenza ni consecuencias, más inútil que nunca: “El juez cita a Begoña Gómez como investigada el 5 de julio” (Público). Y ellos, tan contentos.

Sumar no saca la cabeza

Sumar se ha disuelto como un azucarillo y Podemos no ha recuperado el espacio: Pedro Sánchez ha ejecutado otra gran jugada desmantelando el espacio político a su izquierda, no sin llevarse una sorpresa por lo fácil que le ha resultado. Yolanda Díaz intenta ahora sacar la cabeza como puede, contradiciendo al gobierno español del que forma parte. La última vez, ayer mismo: “No es verdad que la economía va como un cohete” (Vozpópuli), dice. Lo que sea, lo que haga falta para marcar espacio propio ante un Podemos paupérrimo pero corrosivo y un PSOE que, simplemente, se ha merendado a ambos.

Las contradicciones

No parece que haya sido un buen fin de semana para Bildu. No entro ya a valorar la nueva tradición de hacer campaña sin el candidato: ya sabemos por qué querían ocultar a Pello Otxandiano. Y barruntamos por qué quieren hacer lo mismo con Pernando Barrena. Pero ni así se libran de contradicciones flagrantes: Miren Zabaleta hablaba “del pueblo vasco y de las navarras y navarros” (y en Bildu así lo tuiteaban), como si fueran elementos diferentes. Y el torero Morante de la Puebla, que estuvo en las fiestas de Azpeitia (municipio gobernado por Bildu) el año pasado y que volverá este, le ha brindado un toro a Santiago Abascal. Toma ya.

Era por amor. O no

Ni lo de Pedro Sánchez ni lo del PSOE es una contradicción: simplemente, es una jugarreta. “‘¡Pedro, Begoña, estamos con vosotros!’, el grito que mete en campaña a la mujer del presidente”, titulan en Vozpópuli. Un grito de guerra, o de campaña, que lanzó María Jesús Montero en Sevilla. Una soflama que demuestra que aquellos cinco días de reflexión solo fueron un golpe de efecto y que la entrada de Gómez en campaña es otro golpe de efecto. ¿Volverá a salirle bien la jugada a Sánchez? Es probable. Yo sigo con lo mío: lo que me deja con cara de pasmo es que entren al trapo, por seguir con lo taurino, algunas y algunos periodistas.

Liberales

En el PP andan un poco desorientados: su campaña es un cajón de sastre contra el PSOE, tan de aluvión que es difícil saber qué proponen salvo quitar al PSOE del gobierno de España mientras votamos para Europa. Y al mismo tiempo, en su pulso con Vox no le ganan ni un centímetro a los ultraderechistas, y eso que intentan debilitar a los de Abascal: “El PP ha contactado al menos dos veces con Espinosa de los Monteros tras abandonar Vox” (El Plural). Ante estas evidencias crece el runrún de que Núñez Feijóo está perseverando en su error: el PSOE crece por el centro porque el PP ha renunciado a ocupar ese espacio.

Que no vayan con los fachas

No creo que el sector primario en Euskadi vaya a tener problemas para generar simpatía y empatía hacia sus reivindicaciones. Cualquiera que tenga un contacto mínimo con sus profesionales es consciente de las dificultades que Europa les ha añadido. El único riesgo que corre este sector, imprescindible en todos los casos, es el de equivocarse de socio en sus manifestaciones: los sindicatos de la izquierda vasca y los partidos de la derecha española no lo van a defender, lo van a utilizar como ariete contra los gobiernos que no controlan. La cabeza fría junto con la justicia que ya le acompaña serán sus mejores argumentos.

Esa fue la vergüenza

No hace falta ser del Real Madrid para sorprenderse y admirar la manera de ganar de ese equipo. La final de la Copa de Europa fue un gran espectáculo que la rutina de la victoria madridista rebajo. Un show que no disfrutaron muchas y muchos invitados al campo. Lo vimos todos en televisión y Nacho Carretero lo explicó en X como pocos: “La vergüenza de ayer fue ver que la UEFA –una vez más– se queda con casi la mitad de las entradas. El lateral estaba casi vacío cuando arrancó la segunda parte. Influencers, famosetes y enchufados comiendo bocadillos con miles de verdaderos hinchas sin poder entrar en el estadio”.

Ya verá cuando descubra lo demás

Dice Pernando Barrena en Tele7 que “el pragmatismo hoy es revolucionario”. La verdad es que la mayoría ya conocíamos las bondades de ser prácticos en lo político y en lo vital. Algo bien distinto es que en la izquierda abertzale el pragmatismo haya supuesto una revolución, un cambio de paradigma. Pues le queda lo mejor: Pernando y las y los suyos van a flipar cuando descubran el posibilismo y que los escaños también suman para apoyar, no solo para entorpecer. Y a Barrena le va a volar la cabeza, como dice la chavalada, el día que descubra que a Bruselas se va a trabajar por el país, y no solo por su partido.

O votamos, o van ellos

No he exagerado ni he tirado de sarcasmo: la hoja de servicios que puede presentar Pernando Barrena a la sociedad vasca es muy, muy pobre. La que puede presentar a su partido no lo será tanto. Si no votamos en conciencia, por nuestro bien, dando importancia tanto al trabajo de nuestros representantes como a nuestro voto, volverá a ir Barrena a Bruselas y lo hará por primera vez Alvise Pérez que, como explica Albert Sáez en EPE, “representa a la generación de los que dan el modelo social europeo por descontado y por ello se atreven a frivolizar en su contra” y responde a una “política doméstica española infantilizada”.

Esa política infantilizada

Si Alberto Sáez ha sido certero en su reflexión sobre la campaña europea, Antonio Agredano ha sido preciso con su repaso a la política española. En su columna empieza hablando sobre Yolanda Díaz que, como Pablo Iglesias o Alberto Garzón, “todos reinaron, cada cual a su manera, sin cambiar nada sustancial. Entre el decir y el hacer, siempre eligieron el camino de la palabra. Los actos tienen consecuencias, los discursos no”. Sigue haciéndolo de Sánchez: “Un presidente con unos principios tan laxos”. Y termina con la sociedad, “permeable a estos mensajes entre la posverdad, el maniqueísmo y la hostilidad”.

Demos proteger lo de todas y todos

Es una noticia de la semana pasada, lo sé, pero esta campaña trasladada al congreso de los diputados, tan rentable para los partidos españoles, ha ido retrasando su entrada en esta columna: “Un nuevo robo de cable interrumpe la circulación de trenes entre Manresa y Calaf” (El Imparcial). Esto no puede seguir pasando: atentar contra la infraestructura pública que hemos pagado todas y todos tiene que salir carísimo a quien lo hace. No como medida de coacción, sino de concienciación: porque somos nosotras y nosotros los afectados, quienes vamos a pagar su reposición y quienes vamos a prescindir de otros servicios por hacerlo. El dinero es finito.

Aquí, también

Con esa certeza de que el dinero es finito debemos exigir a nuestras instituciones públicas que lo gestionen con la mayor diligencia posible. Y eso no pasa por moverlo de una cuenta a otras como si no costara: el derecho a la huelga de los trabajadores de Bilbobus es tan sagrado como el mío a estar informado. Y más cuando esgrimiendo ese derecho cruzan el umbral del chantaje. La entrada de ELA en el asunto, sin duda, se ha notado: el conflicto se ha convertido en el fin a perseguir, y la ciudadanía se ha convertido en rehén a corto y medio plazo con señalamientos políticos expresos. Eso es lo que va quedando a la vista cada día más.

Decoroso no es

Yo no sé si Begoña Gómez ha hecho algo ilegal. Sí sé que las acusaciones de Manos Limpias han acabado en nada, salvo excepciones. También sé que el PP lleva años eligiendo a pésimos compañeros de viaje. Y de lo que no tengo duda es de que la mujer de Pedro Sánchez ha cometido (y por lo que leemos, no solo una vez) el injustificable error de no ser exquisita en su labor profesional: “Begoña Gómez pidió a Telefónica, Indra y Google tecnología gratuita para su Master”, leemos en El Independiente. También podemos leer que estas empresas le prestaron esa ayuda sin contraprestación, al menos, económica.

“La presidenta”

A Patxi López le reconozco el enorme mérito de haber crecido: se ha convertido en un orador hábil que, aunque sigue gritando en el estrado o el atril (algo que no me gusta en ningún caso), coloca bien los mensajes y los golpes de efecto. Pero a veces sigue haciendo de esas que le hicieron popular cuando fue candidato y lehendakari: “La presidenta del gobierno”. Así llamó a Begoña Gómez. Ese “lapsus”, como lo califican en LaSexta, me parece significativo: en el entorno de Sánchez, el matrimonio son un todo a salvar, un paquete a proteger de la inundación o la quema. Su suerte parece ligada a la del PSOE. Pero, ¿por qué?

“All eyes on Rafah”

Quien tenga Instagram habrá visto la imagen en varias stories: un campamento inacabable y un mensaje construido con lo que parecen lonas blancas, “All eyes on Rafah”. Una manera de llamar la atención sobre la masacre despiadada que el gobierno y el ejército israelíes están cometiendo sobre población civil bombardeada una y otra vez. Según Euronews, la imagen original está creada con una inteligencia artificial, la publicó un usuario de Malasia y la han compartido “más de cuarenta millones” de personas hasta el momento. Personas que son sensibles y empáticas. Personas que no son Santiago Abascal.

Las vías diplomáticas y pacíficas

Ante la evidencia de que el mundo necesita defenderse de monstruos como Benjamin Netanyahu o Vladímir Putin, tuits como este de Oskar Matute después de plantar a Zelenski y despreciar la ayuda militar a Ucrania adquieren otro sentido: “Aumentar el gasto militar a espaldas del Congreso solo beneficia a las grandes potencias y a los intereses de la industria armamentística. Reforzar la vía bélica y el envío de armas solo logrará prolongar la guerra. La solución vendrá por vías diplomáticas y pacíficas, siempre”. El tuit le ha quedado estupendo para la galería, como siempre. La realidad, por desgracia, es otra.

Antifascistas en todo lugar y momento

Uno es antifascista en todo momento y lugar o no lo es. Sugerir que Vladímir Putin tiene que poder avanzar por territorio ucraniano sin resistencia no es ser antifascista. No hay que ir más lejos ni más cerca. Y reconocer a una o un fascista es tan fácil como necesario es reconocer a una o un antifascista su labor: lo fueron los dirigentes del Borussia Dortmund durante que plantaron cara al nazismo. El finalista alemán de la Champions League puede lucir con orgullo su historia, especialmente en esta Europa que no teme a los ultras. Apoyar esta noche a quien defendió hasta las últimas consecuencias la humanidad es una obligación moral.