Seis cara a cara. Y dos huevos duros

Empieza la campaña de Pedro Sánchez. Porque esto va de Pedro Sánchez contra el mundo. Después de mandarnos a unas elecciones en verano propone ahora que nos traguemos seis debates cara a cara entre él y Núñez Feijóo, uno por semana, uno en cada cadena de televisión de ámbito español. Evidentemente, Sánchez hace trampa otra vez: no los quiere (en la anterior campaña solo participó en un debate y a cinco porque su condición fue meter a Vox para confrontar con Abascal), solo quiere que el del PP parezca un rilado y Yolanda Díaz, su Sancho Panza. Así va a ser su campaña, y ante esta evidencia solo vale una cosa: caña a España.

¿Y Garzón, ya ha pagado la deuda de IU?

Si yo fuera de Podemos estaría cabreadísimo. Entiendo a Pablo Iglesias. Yolanda Díaz va a absorber el espacio que los morados ensancharon, va a marginar los y va a resurgir a una Izquierda Unida que en Podemos creían deglutida. No solo eso: IU atendió su deuda con los bancos (después de varias campañas sin capitalizar votos) gracias a su entente más rentable con Iglesias, y ahora, con la caja sin telarañas, Garzón se atreve a darle en los morros con el botellín: él se aparta y pide que lo hagan otros (Montero, Belarra, Echenique) y pone a Sumar en la punta de la lanza, ninguneando a Podemos con toda la intención.

Hasta la derrota final

En definitiva: la izquierda española, en vez de agruparse en torno a una oportunidad, ha dedicado tiempo y esfuerzo a jugar a sus tronos. Al mismo tiempo que IU gobernaba y se ponía al día en lo económico, trazaba un plan para sacar una marca “B” (Sumar) y volver a marcar el paso. Y en Podemos se lo han puesto fácil manteniendo su error fundacional: pensar que solo ellos se mueven. Ahora, “se reivindica y quiere volver a ganar: ‘Hemos perdido una batalla, no la guerra’. Las ministras de Podemos así como Echenique y Vesrtrynge publican mensajes en redes sociales reivindicando lo conseguido por la formación morada” (República).

Pablo Iglesias ha hablado

Al respecto de todo lo que está pasando en la izquierda española más allá del PSOE, Pablo Iglesias, cómo no, ha hablado (nunca ha dejado de hacerlo, de hecho): “Un acuerdo entre Podemos y Sumar es clave para que no gobierne el PP con Vox. Liderar significa, a mi juicio, generosidad y respeto a lo que representan todas las fuerzas llamadas a acordar”. Ahora Belarra tendrá que decidir si sigue enfrentada personal y políticamente a Díaz, o vuelve a demostrar que Iglesias sigue gobernando Podemos desde un podcast con emisión en YouTube Live. Lo de Iglesias hablando de “generosidad y respeto” lo dejaremos para otro día.

Yo estoy dispuesto

Diego E. Barros da una respuesta sublime a la pregunta que lanza El Diario: “¿Qué estás dispuesto a sacrificar para evitar el cambio climático?”. Este profesor universitario que vive en EE.UU. lo tiene tan claro como yo: “A los de jet, yate de 50 metros de eslora y casas en cuatro continentes con garaje para cuatro coches en cada una”. Porque nosotras y nosotros ya hacemos lo que nos toca. ¿Podríamos hacer más? Seguramente. Pero nada de lo que hacemos contamina como un jet privado, un superdeportivo o el traslado de productos exclusivos de una parte del mundo a otro. Las y los ultrarricos son el cáncer de nuestra civilización.

¿Lo decide la gente o lo decide Otegi?

Arnaldo Otegi tiene plena legitimidad para reclamar su éxito electoral, efímero, y sus posibilidades de gobernar. Pero como siempre, la pierde cuando intenta confundir: “La gente ha decidido que el liderazgo del bloque progresista en Gipuzkoa, Gasteiz e Iruñea lo tenga EH Bildu”. ¿Qué quiere decir eso? ¿Quién lo dice, “la gente” u Otegi? Porque en el caso de Iruña Bildu no ganó las elecciones y depende del voto de GeroaBai, donde EAJ-PNV es el partido más relevante. Nadie discute su éxito electoral ni su libertad de expresión. Pero ahora toca negociar, en esa fase ELA no puede calentar el ambiente y algo sí que cambia.

El PSOE se recoloca

Nadie puede discutir, tampoco, que Bildu es el partido que mejor ha rentabilizado el juego de PSOE y Podemos en Madrid. No solo los partidos españoles se han dado un buen tortazo, ERC en Catalunya también ha sufrido un importante retroceso. Eso queda en el haber de Bildu: hacer solo política da buenos resultados, ¿quién lo hubiera dicho? Así que ahora el PSOE se recoloca y evita salir en las fotos con Bildu para taponar una de las vías de agua, lo que “pone en riesgo los gobiernos de Pamplona y Navarra” (Público). Después de regalarle la campaña con la Ley de Vivienda, los socialistas dan un salto lateral. ¿Y después, qué?

¿Qué es “la casta”?

¿Dónde quedó aquello de los políticos profesionales, “la casta” y los “pesebreros”, de lo que tanto habló aquel Pablo Iglesias contertulio? “Ada Colau se perfila como cabeza de lista del espacio de Yolanda Díaz en Catalunya el 23-J”, leemos en El Nacional. Porque ser solo concejala es poco para Colau, para eso están las y los afiliados a los partidos. Ella es un espíritu libre, un mirlo blanco, un alma pura que no entra en ninguna formación: ella va donde hay algo que salvar, que para algo se disfrazaba de superheroína antes de ser alcaldesa. A mí no me parece mal que vaya con Díaz, me pareció mal siempre aquella crítica.

¡Ni Felisuco!

El ciclo de Ciudadanos está tan acabado que ni Felisuco ha sacado su escaño en el parlamento de Cantabria. La desaparición de un partido político es una tragedia: mucha gente que cree en algo se encuentra con un vacío extraordinario. No es el caso de Ciudadanos, que nunca tuvo ideología y siempre fue gestionado más como una empresa de colocación, de reparto de asientos, de juegos de poder. Nunca les compactó nada, nunca tuvieron bases que no quisieran medrar, su visión liberal, la más individualista de las visiones, nunca fue otra cosa que una excusa para dar forma a una agrupación cuya disolución no importa a nadie.

¡Y sin sonrojarse!

Pedro Sánchez no tuvo ningún reparo en convocar unas elecciones que solo le vienen bien a él. No hablo de los partidos, que cada uno tiene su interés, hablo de los muchos inconvenientes que va a generar a la ciudadanía, a las empresas proveedoras y a la democracia. Así que tampoco ha tenido reparo en hacer esto: “El Gobierno cuadriplica el presupuesto inicial para las campañas de publicidad institucional, y desembolsa 328 millones de euros más respecto a 2020 a dos meses de las generales” (Vozpópuli). Y no es la primera vez: en campaña hizo anuncios por valor de una milmillonada que ahora no va a cumplir. No lo olvidemos.

No

Me sorprendió el tuit de Maruja Torres después de que Pedro Sánchez anunciara el adelanto electoral: “Es un animal político y un verdadero demócrata”. No, no lo es. Con el adelanto, Sánchez puede que tome la decisión más pragmática para él, la menos mala para sus aspiraciones, la que menos le perjudique. Pero eso no significa que haya tomado una buena decisión “política”, porque la política consiste en hablar y acordar entre diferentes, es decir, es justo lo contrario a un acto tan egoísta como el del líder del PSOE y el gobierno español. Lo de “verdadero demócrata”, vistos los hechos, es un exceso evidente.

Las consecuencias

Un buen político, un verdadero demócrata, no intentaría pillar a contrapié a todos los partidos, incluso al suyo para evitar levantamientos internos, y sobre todo, no dejaría caer leyes como la de familia, la del derecho al olvido oncológico o la de la ELA. “4 años de trabajo, sudor y lágrimas de toda la Comunidad ELA a la basura. Estoy llorando”, tuiteaba Jordi Sabaté, un afectado por esta enfermedad que, además, es un conocido activista por los derechos de su colectivo. Sabaté es solo un ejemplo de la gente que se ha quedado colgada de la brocha: no hablo del trabajo de diputadas y diputados, hablo de las personas que hay detrás de él.

Todos menos Pablo Iglesias tenemos la culpa

Pablo Iglesias salió de una tertulia. Mejor dicho: salió de varias tertulias que contaban con él como la voz de “la gente”, el que señalaba lo que estaba mal en los gobiernos, en todos los gobiernos. Tal fue la importancia mediática de Pablo Iglesias que Íñigo Errejón, en su momento más sagaz, propuso con acierto que su cara fuera impresa en las papeletas de Podemos para que no hubiese confusión. Pablo Iglesias, sin las tertulias, no habría hecho carrera política. Y ahora que no sale en la tele y Podemos se derrumba, la culpa, por supuesto, es de los medios. La culpa, en definitiva, siempre será de todas y todos menos de él.

Un buen resumen

Lo cierto es que Podemos y Más País gastaron su mejor pólvora rápidamente: Iglesias, Errejón, Belarra, Montero, pero también Yolanda Díaz, con el paso de los acontecimientos demuestran que son peores políticos de lo que creen y quieren que creamos. Este resumen tuitero de Jorge Bustos, que me ha recordado al gran cronista que fue, es bastante certero: “Si Iglesias sale tan rápido a proponer una alianza con Sumar, es precisamente para que no salga y poder culpar a Yolanda de no querer la unidad. Pero el verdugo principal de Díaz es Sánchez: le quitó primero el programa y ahora también el calendario. Con aliados así, en fin”.

Me representan

Pedro Sánchez ha fastidiado a todo el mundo. Un modo muy significativo de afrontar la precampaña. Miles de afiliados y afiliadas cambiarán o cancelarán sus planes familiares. Técnicas y técnicos de audio, montadoras y montadores, publicistas, impresoras e impresores agotados tendrán que sacar material y días de donde sea para seguir otras 55 jornadas. Y mi colectivo, por supuesto: periodistas que a ambos lados de la red tendremos que seguir contando lo que pasa, pensando en qué sucederá y adivinando los porqués. El aspaviento de Àngels Barceló nos representa a muchas y muchos, pero no ha sido la única reacción airada.

El día después

Escribo esta columna sin conocer los resultados electorales pero con ganas de ajustar ciertos tornillos que en campaña se han quedado sueltos y han hecho que cruja la estructura, por lo menos, mi estructura mental, pero creo que algunos casos van mucho más allá. Por ejemplo, hizo bien Iñaki López en responder a Isabel Díaz Ayuso: “Partido racista es su socio, Presidenta”, junto a la foto de un cartel de Vox en el que señalaba a menores extranjeros. La campaña del PP de Madrid en Euskadi fue tan arrojada como vergonzante, y los que más tendrían que sonrojarse por ella son los del PP, sí, pero en Euskadi.

Vergüencita de campaña

Antes incluso de la jornada de votación, en República avisaron: “El espejismo de que ganar las municipales anticipa una victoria en las generales”. Dio igual, los partidos españoles han seguido haciendo su campaña como si no nos jugáramos quién va a gestionar lo mucho que se hace en nuestros ayuntamientos. De las diputaciones generales ni hablo porque dudo de que sepan lo que son incluso muchos de los suyos en nuestro pequeño país. PSOE y PP, como si fuera una primera ronda de las Generales de diciembre. Y Podemos y Sumar, como si fuera el primer round de su particular combate (que pierden los de Belarra e Iglesias, claramente).

Sospechas

En ese combate que libran las izquierdas españolas, en el que Bildu es ganador absoluto en Euskadi, independientemente de los resultados que haya obtenido, hay un detalle que no puede pasar desapercibido: da igual lo que suceda, Yolanda Díaz no tiene la culpa. “Yolanda Díaz culpa a Hacienda de enturbiar el conflicto laboral con los inspectores de Trabajo”, titulan en Vozpópuli. Y en el subtítulo deslizan: “Fuentes de la negociación apuntan a motivos políticos en los nuevos acontecimientos”. Una posibilidad es que esas “fuentes” sean las del ministerio español de Trabajo. Sin culpa pero con intenciones.

“Un DJ del bakalao sonado de odio”

Así define Luis Miguel Fuentes su crónica en Vozpópuli de un acto de Podemos. “Lo que queda de las bases y la afición ya sólo son señores y señoras de Juan y Medio”. Dicho de otra manera, “aquel funcionariado de pelo rosa ya sólo es funcionariado de pelo cano”. Esa es la clac en “un partido avejentado y escacharrado” liderado por un maestro de ceremonias que “parece un DJ del bakalao sonado de odio”. “Iglesias nunca fue un político, es un mago, sigue siendo un mago y necesita su escenario”. Del texto, yo me quedo con esta conclusión: “Podemos ha terminado diluido en IU, no al revés”. Esta es su cruel verdad.

Contra al PNV por la mañana, cipayos por la tarde

“Un gobierno impositor, chulesco y sordo”. Así definían los sindicatos de la Ertzaintza, intentando evitar otro movimiento asindical, al vasco después de su última manifestación durante la campaña. “No van a tener Tour mientras no haya convenio”. Aseguraban, secuestrando algo que no les pertenece. El texto salió a mediodía, por la mañana habían bloqueado el tráfico y por la tarde les acusaron los de siempre de lo de siempre: “Las tropas de asalto del PNV”, tuiteaban sobre unas imágenes de un desalojo. ¿De verdad en el cuerpo nadie se da cuenta de lo que se están riendo quienes más lo desprecian y han despreciado siempre?

Lo primero, votar

En todos los procesos electorales, desde hace años, escuchamos la misma canción: a lo de la propaganda en papel que llega a casa y lo del límite para publicar encuestas hay que darle una vuelta. Lo que sí creo es que tenemos que escuchar argumentos tanto a favor de cambiarlo como de mantenerlo: en Internet la ciudadanía no compara programas ni folletos, sino tuits y memes. Y las encuestas, por supuesto, influyen. ¿Debemos dejar que influyan? ¿Y a esto que comentan en The Objective: “España paga por cada hora en una mesa electoral menos que el Salario Mínimo”? Pensemos lo que pensemos de la campaña, sabemos que hoy toca votar.

Un facha es un facha

He votado, así que puedo permitirme no hablar de la campaña vasca. El pescado ya está vendido. Prefiero mirar fuera: es mucho más tranquilizador en esta jornada que será de nervios en muchas casas. Y mirando fuera descubres que un facha es un facha, que, de hecho, los fachas suelen ser personas muy coherentes (en Euskadi lo sabemos bien): “Condena de 18 años de prisión para el líder ultraderechista de Oath Keeper por el asalto al Capitolio de EE.UU.”. Las vinculaciones de Trump y Bannon con la fascistada estadounidense ha quedado documentada en varias ocasiones y, de nuevo, en esta sentencia.

Y un rico, un rico

Nunca me han importado demasiado los pijos. Incluso me resultaban divertidos, graciosos, chistosos. Hasta que he tenido una hija y un hijo: ahora sus comportamientos me resultan molestos y no me río. Será porque sé que sus descendientes lo tendrán más fácil, mucho más fácil, que los míos. Así que algo me llama a no dejar incompletos tuits como este de Paola Becerra: “¿Quieres tener éxito? Despiértate antes, trabaja más, sacrifica más, sal más tarde, esfuérzate más. Tiempo de sembrar”. A mí lo que me falta es: “Y no te olvides de nacer rico o rica”. Eso es lo que hoy garantiza el éxito, más que ninguna otra cosa.

Gracias por contarlo

Voy a intentar pasar la jornada electoral distraído después de ejercer mi derecho a voto. He repasado la prensa internacional, me he reído de una rica, y ahora me toca agradecer a Ángela Sáiz que esté compartiendo en Instagram su aventura colombiana. Lo cierto es que creo que sus crónicas son merecedoras de mucho más que una cuenta en Instagram y que el eco debería de ser mayor que el yo le ofrezco en esta columna. Pero como es el rincón en el periódico que tengo, lo aprovecho. Con la cantidad de contenido aleatorio y de mierda que consumimos en redes sociales, sus historias me resultas sorprendentes y gratificantes.

Gracias por jugarlo

Una de las grandes sorpresas de la temporada para mí ha sido el Athletic… de Endika Río. Este periodista está narrando en sus redes sociales cómo juega al Football Manager con el club del que es aficionado, que es el mismo que el mío. Me ha sorprendido lo bien que lo hace y me he sorprendido siguiéndole con tranquilidad e interés por ver cómo avanza su partida y cómo va construyendo su relato. Creo que Río ha encontrado un pequeño nicho: quienes somos demasiado mayores para entender a lo que juega la chavalada pero somos capaces de disfrutar de videojuegos, eso sí, a nuestro ritmo y de nuestras cosas.